martes, 5 de noviembre de 2013

ESPECIAL DE HALLOWEEN DE AMOR EN PREPARATORIA

Saludos mis queridos fans, bueno después de haber leído las instrucciones y haber hecho las correcciones a las opciones ya por fin pude subir este que es el Primer!!!!!!!!!

Gracias por seguir conmigo, y una disculpa por la tardanza!!!! 

Que lo disfruten!!!!!

Especial Amor en Preparatoria Halloween


Se acercaba el día de Halloween y en el laboratorio de Biología, Karla calificaba unos exámenes mientras Dennis caminaba despreocupadamente de un lado a otro del laboratorio.

- ¿Sabes? mi hermana nos invitó a una fiesta de disfraces, en casa de una de sus amigas de la Universidad.

- Aja – respondió de forma inconsciente –“estos chicos cada vez están peor”- pensó mientras seguía calificando.

- Y bueno me estaba preguntando si deberíamos ir – le dijo mientras se acercaba al estante y miraba los fetos embebidos en formol.

- Aja “¿Asido?, cómo que ¿asido?, la ortografía de estos chicos cada vez es más vergonzosa?” – meneó a cabeza en negativo.

- Ya sabes siempre es bueno socializar, aunque sea de vez en cuando ¿no crees? – se dio la vuelta y le miró – además me comentó que algunas de las parejas que irán son lesbianas y uno que otro chico gay.

- Mmmm... “¿y este no sé?, ¿cómo que no sé?, sino lo sabes simplemente lo dejas en blanco, no escribes no sé… ¿será que quiere tomarme el pelo?”

- Además quiero encontrar el disfraz adecuado para ti – sonrió enormemente – quiero que vayas preciosa, ¿tienes alguna idea de que puedas ir disfrazada? - le miró unos minutos esperando en vano su respuesta y su sonrisa se esfumo al ver que no le prestaba atención - ¿entonces? ¿elijo yo el disfraz?

- Mmmm…”¡Oh! Dios, no otra vez, quiero que me escriban la fórmula que les pido, ¡no una declaración de amor!, ¡Bha, qué se le va a hacer?, adolescentes…”

- Te vestiré de Eva… – frunció el entrecejo, al ver que no le respondía.

- Mmmm… “¡aaaaahhh! Pero si es un anhidro no un éter, vamos a tener que repasar estos temas”

- …Y te llevaré por todas las calles de la Ciudad – dijo elevando las manos – te pasearé por todo el Distrito Federal, sin absolutamente nada de ropa encima, con una cadena al cuello y yo vestiré de cuero y te fustigaré de vez en cuando con un látigo – se cruzó de brazos y torció la boca, mientras le miraba con el entrecejo bastante fruncido.

- Mmmm ¿si?... “Otro más que piensa que la fórmula pertenece a cualquier otra cosa menos a un éter”

- Así es y no conforme con eso te haré el amor justo enfrente del Palacio de Bellas Artes, a la vista de cuanta persona cruce por ahí.

- Mmmm. “cómo siempre sólo Dennis saco un Diez completamente limpio, la adoro”

- Así que Karla

- Mmmm “¿debería invitarla a algún lado el próximo sábado?”

- Karla

- “Pero ¿a dónde, podría llevarla que le gustase?”

- Karla

- Aja…

- ¡Karla!

- ¿Qué? – preguntó elevando el rostro, se sacó las gafas y le miró interrogante.

- Nada amor, sólo dime ¿te parece bien la idea?

- ¿Eh?, ¿qué idea?

- Sobre lo que te he estado contando estos últimos 10 minutos – dijo con cierta impaciencia.

- ¡Ah!, sí, emmm… claro…

- ¿En serio, te parece adecuado, todo lo que te he dicho?

- Emmm, pues sí, claro que sí – dijo con cierto nerviosismo mientas intentaba dilucidar de que le hablaba su flamante novia quién no se veía nada convencida de lo que le respondía.

- ¡Oh! Bueno entonces así será, prepárate ¿ok? La fiesta será el próximo sábado.

- ¿Fiesta?

- Fiesta he dicho… ¿quedo duda Amor?

Ok por la forma como le contestó, sabía que definitivamente algo muy, pero muy grande se había perdido.

- Emmm, no, no, sin ninguna duda

- Bien, llegaremos a la fiesta en el auto de mi hermana.

- De… de acuerdo.

- Bueno, pues entonces me voy porque tengo literatura.

Aja, no había beso de despedida, ni la sonrisa radiante de siempre… conclusión, Dennis estaba molesta.

- Me pregunto ¿a qué habrá venido todo eso? – murmuró por lo bajo cuando su novia se fue – será mejor que le marque a Andrea – sacó su celular y llamó,

- ¡Hey cuñada! ¡que milagro!, ¿a qué se debe el honor de tu llamada?

- Hola Andrea, que tal, bueno sólo te hablaba ya que Dennis…

- ¡Aah! ¿ya te contó de la fiesta de disfraces que mis amigos y yo organizamos?

- Pues algo, así, ¿de que va el asunto?

- Nada extraordinario cuñis querida, una fiesta en casa de mi amiga Mariana que acaba de comprarse su depa y para celebrarlo y aprovechando que es Halloween, todos iremos disfrazados, así que ponte algo sexy con ese cuerpazo que te cargas sería un pecado que no lo hicieras así.

- Bueno, no me van mucho los disfraces y eso de socializar…

- Nada, nada, nadaaaaa, no hay pretexto que valga, nos vemos el próximo sábado, bye cuñis.

- Creo que no hay opción – suspiró cuando terminó la llamada.

Viernes por la tarde en una de las tantas tiendas del centro:

- ¿Va a ir mucha gente a la fiesta?

- Pues casi todos mis amigos, mira te voy a enseñar unas fotos de los que vamos a ir.

- Vaya, si que son bastantes.

- Nah, realmente somos pocos

- ¡Ah! mira ellas dos son pareja se llaman Claudia y Lucia, y ellas tres son Mónica, Xochitl y Alondra, ellas están solteras, así que vigila bien a tu mujer porque con lo uuffff guapa que esta, no me sorprendería que alguna de ellas te diera el bajón ¿eh? Jajajajajajajajaja.

- Así, que solteras ¿eh?

- Sí – dijo Andrea mirando las fotos – pero no te preocupes creo que de las tres la única que se aventaría con ella sería Alondra, es medio directa… aammmm Dennis… ¿sabes? esa cara que has puesto asusta…

- Vamos a comprar quieres – le ofreció una fría, friísima sonrisa.

- Este, claro, claro…

Y el sábado por la tarde llegó.

En casa de Karla, esta dejaba sobre la mesita de café, un libro que leía, mientras miraba el reloj de su sala.

- Ya no debe de tardar, muy bien, ya definitivo hoy mismo le pregunto que es lo que pasa que toda la semana se la ha pasado ignorándome.

El timbre de la puerta se escuchó y con paso firme y decidido fue hasta la puerta, en cuanto abrió, Dennis le sonrió e invitó a su joven acompañante a pasar junto con ellas. Karla miró al extraño con un gesto de interrogación.

- Pasa Daniel, te presentó a mi flamante prometida, casi esposa de hecho.

- ¡Ay! mi vida pero si te quedaste corta cuando la describiste, ¡ay mírala que guapa!, si fuera tú, estaría acostándome con media ciudad – le guiño un ojo, le tomó de la mano y le recorrió de arriba abajo.

- ¿Eh? – la cara de Karla era un verdadero signo de Interrogación.

- Amor, te presento a mi primo Daniel, terminó la carrera de Maquillista y trabaja en una de las televisoras, le he pedido de favor que nos ayude con el maquillaje.

- ¿Eh?

- Mi vida quita esa cara, Daniel es un As en su profesión, ya lo verás quedarás estupenda porque ó es esto ó bien te saco como te dije aquel día en el laboratorio, donde por cierto ni caso me prestaste ¿lo recuerdas amor? – okey, ahora Karla entendía el por que del humor de su novia toda esa semana.

- Cla-ro – dijo no muy convencida.

- Esa es mi mujercita – le besó sutilmente los labios.

- Si tienes un hermano guapo así como tú, no dudes en presentármelo.

- Ah, él, está casado.

- ¡Oh! Vaya suerte la mía – dijo el chico – bueno, ni hablar, vamos chicas vamos, vamos que el tiempo corre y tengo cosas que hacer también.

Por la noche:

- Definitivamente han quedado híper fantásticas, ¡Dios! me he superado a mí mismo, esperen, esperen, les tomo una foto a las dos así, muy bien, muy bien, ¡ay! pero hagan poses carambas, dejen salir el personaje.

- ¿Así primo?

- ¡huy! Sí, sí,¡sí! así excelente.

- Ahora tu belleza

- ¿Belleza? – musitó por lo bajo Karla mientras se sentía de lo más estúpida haciendo poses.

- ¡Oh! bueno, te falta naturalidad pero esto de cualquier manera quedará perfecto en mi currículum. ¡Ah! soy de lo mejor.

- Lo eres primo sin duda.

- Bueno mujeres me voy, me voy corriendo porque tengo una fiesta justo a la media noche y ya son las 8 de la noche; así que nos vemos y prima, no olvides visitarnos más seguido, mamá muere por conocer a tu guapísima novia, eres la comidilla de toda la familia.

- “¿Qué soy una especie de trofeo?”

- Lo haremos primo.

- Que bárbara en serio que te luciste con esta mujer.

- Lo sé, es mi irresistible atractivo lo que la cautivó, además de mi envidiable y noble corazón.

- “Sí, claro, no sabes cuanto” – pensó Karla sonriendo de medio lado – “sobre todo me convenció tu humildad y sencillez”

Daniel se despidió de ellas y ambas quedaron a solas, Karla entonces se volvió para mirarse en el espejo de la sala y suspiro mientras torcía levemente la boca.

- ¿No crees que es un poco…

- Esta perfecto

- Pero…

- He dicho que esta perfecto amor

- Bueno ¿hasta cuándo vas a estar molesta?

- ¡Oh!, no sé, todo depende de que tan complaciente seas.

- ¿Complaciente? – preguntó intrigada.

- Por cierto, voy a dejar mi mochila en tu recámara, espera ya bajo.

- ¿Eh?, claro, sube, aquí te espero – “¿será que quiere repasar algún tema?"- pensó mientras le miraba desaparecer escaleras arriba – aaahhh! – suspiró – realmente no quiero ir, estar con un montón de desconocidos no me agrada en absoluto, mucho menos vistiendo de esta forma – se miró una vez más al espejo y suspiró con desgano.

- Listo Amor – la juvenil voz de su novia le hizo volver el rostro – ya nada más falta que llegue mi hermana por nosotras.

- Eso está bien porque con esta vestimenta sencillamente sería muy difícil manejar.

En ese momento el timbre se dejo escuchar de nuevo.

- ¡Ah! que bien ya llegó

- Ten cuidado no vayas a tropezarte.

- Descuida estoy bien.

Al abrir la puerta Dennis saltó hacia fuera y grito un fuerte Buuu que hizo que su hermana por poco perdiera el equilibrio y cayera de espaldas.

- ¡Dennis! – grito Andrea mirándola con un gesto de terror graciosísimo en el rostro, ¡pero que demonios?

- Hola Andrea – le saludo Karla.

- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaahhhhh! – gritó – ¡¡¡¡pero, pero qué diablos???? – les miró a ambas con un aterrador pero terriblemente gracioso gesto – no era para que exageraran de esta manera.

Nota de la autora, osease mua jajajajaja ¿te estas preguntando como vestían? Pues bueno:

Karla: Vestido holgadísimo de color café negruzco, de apariencia sumamente vieja, con una gran joroba en la espalda, que le hacía encorvarse, peluca, larga hasta la cintura despeinada color blanco grisáceo; enorme nariz deformada de terminación puntiaguda, cubierta de cientos de verrugas, un ojo empequeñecido y el otro sintético desmesuradamente abierto, sonrisa aterradora extendida a más allá de la mitad de sus mejillas, cubiertas por cientos de manchas y arrugas, manos maquilladas, para verse envejecidas, con extensiones en los dedos despuntando en largas y afiladas uñas, que simulaban estar manchadas de sangre.

Dennis: Un traje de payaso obeso, con figuras geométricas de color blanco, azul y rojo, manchado de sangre artificial, lo mismo que su zapatos de payaso, peluca amarilla salpicada de sangre artificial, el rostro pintado de blanco inmaculado con una enorme sonrisa que llegaba hasta el inició de sus orejas, mostrando una franja de colmillos amarillos arriba y abajo a todo lo largo de esa tremenda sonrisa que combinaba muy bien con su enorme y bien dibujado diabólico entrecejo fruncido. Rematando con una enorme nariz roja de payaso. Y guantes blancos manchados de sangre.

Fin de la nota.

- ¡¡¡Dios de mi vida se ven espantosas!!! – dijo Andrea sintiendo un escalofrío recorrerle la espalda tan solo de ver el rostro Maquillado de su hermana.

- Le pusieron demasiado esfuerzo ¿no creen chicas? – dijo Roberto quien al parecer pensaba lo mismo que su novia.

- Pues de eso se trata ¿no? digo Halloween, terror, muertos, sangre, etc. etc.

- Pero no así, o sea, sí, pero es una fiesta de disfraces tranquila, no un concurso para ver quién es la persona más aterradora – dijo molesta Andrea.

- Oh, bueno ya – dijo molesta Dennis – el requisito era ir disfrazadas ¿no?, pues bueno lo estamos, así que vámonos.

- Dios que horror – dijo meneando la cabeza en negativo.

- Te ves muy bien vestida de conejita Andrea, pero dime ¿qué es esa franja que tienes a lo largo del cuerpo, parece una huella de automóvil? – le preguntó Karla mientras le tocaba el hombro con su maquillada mano.

- Es que soy una conejita atropellada… este cuñada en otras circunstancias te dejaría que me tocaras lo que quisieras pero, no me toques ahorita con esas horribles manos ¿quieres? Tembló levemente.

- Algo me dice Andrea que si sigues con esos comentarios de “tocar lo que quisieras” me obligaras a usar esto – de la espalda saco un enorme cuchillo de utilería manchado de sangre.

- Mierda, Dennis cada vez pareces más una psicópata.

- Ah, no sé quizás sea mi verdadero yo, hahahahahahaha.

- Te voy a mandar a examinar – susurró Andrea por lo bajo.

- Mejor examina a tu novio – le dijo susurrante - ¿de monje?, o sea… ¿qué tiene de aterrador eso?

- Es… muy… muy aterrador… créeme – dijo Roberto perdido en sus viejas memorias.

Entraron al vehículo, Dennis se sentó en el asiento del copiloto y Karla se acomodó atrás del lado de Andrea y Roberto del lado de Dennis, Karla tuvo que sentarse casi en la orilla del asiento debido a que la joroba le restaba bastante espacio, de tal forma que la nariz puntiaguda sobre salía cerca del rostro de Andrea.

- ¡Ah! miren que buen disfraz del chico que va caminando por esa calle – dijo Karla señalando al frente con uno de sus exageradamente largos dedos.

- Si cuñada ya lo veo, no, no es necesario que señales nada.

- Oh, sí, perdona, mmm ¿y cómo te ha ido en el trabajo Roberto? – le preguntó Karla girando el rostro hacia él.

- Sí, cuéntanos – Dennis se puso de rodillas sobre el asiento y acerco su rostro al del chico.

- Virgen maría madre de Dios – empezó a rezar de forma inconsciente el chico mientras tomaba con ambas manos el crucifijo.

- ¡Oh, demonios olvídenlo! – dijo Andrea – no voy a manejar 30 minutos con ustedes dos arriba.

- ¿Qué hermanita? – Dennis se volvió para mirarla y le sonrió – somos nosotras bajo este maquillaje ¿o no? Jajajajajajajajaja – se carcajeo al estilo película de terror.

- No te rías así y no me enseñes tus dientes que te ves aún más grotesca.

- Serás grosera – Dennis le miró molesta.

- Saben que, a ver espérense un momento – sacó su celular, les tomo una foto a ambas y mando un mensaje.

Un minuto más tarde recibió una llamada telefónica.

- Ni si quiera te atrevas, mis dos hijos están en casa, ¡es que acaso quieres traumarlos de por vida?

- ¡Gracias Mariana, Te adoro! – Exclamó y colgó.

- Bueno chicas lo siento, sus hijos están en casa y ustedes están demasiado grotescas, agradezco su exagerado esfuerzo y las horas en su maquillaje, que en verdad les quedo de maravilla, pero si se pueden salir, ya, en este instante, ya, ya, mismo de mi carro, se los agradeceré mucho.

- ¿Eso significa que?

- Sí, Dennis Adiós, Adiós cuñada, adiós, adiós, adiós.

- Oh pero…

- Pero nada, ya abajo las dos.

Ambas salieron del auto y sólo vieron el auto irse, un poco, sólo un poquito demasiado aprisa.

- Ya sabía yo que no iba a aguantar – dijo Dennis con resignación – imagínate, ni ella ni él aguantaron ver la película del extraño mundo de Jack completa.

- ¿En serio?

- Sí, los muy miedosos, a menos de la mitad se fueron a comprar comida y regresaron justo cuando estaba acabando.

- Un poco exagerado.

- Ni que lo digas.

- ¿Qué hacemos?

- Mmmmmmm, no sé, podríamos ir a… déjame ver… ¿a dónde podríamos ir?... ¿Iván? Crees que él…

- No, él no sale en estas fechas se la pasa en casa acostado con su marido viendo películas de terror.

- Mmmmm ¿sabes? eso me agradaría.

- ¿De verdad?, ¿no quieres salir a algún lado, con todo el tiempo que invertimos en que tu primo nos maquillara?

- No, mientras sea estar contigo todo está bien, además ya sabes que no me gusta mucho salir.

- De acuerdo – Karla sonrió.

- “Espera a que lleguemos a casa amorcito, todavía me debes esa falta de atención hacia mi hermosa personita”

- ¿Viste la sonrisa de ese payaso? – murmuro un adolescente a su acompañante que pasó al lado de ellas.

- Sí, que buen maquillaje amigo.

- Mmmmm, pues… no sé… vi una chispa en sus ojos que daba escalofríos.

Hora y media después ambas ya estaban libres de maquillaje, bañadas y recostadas en la cama.

- ¡Vaya, tanto para nada! – exclamo Karla mientras se estiraba sobre la cama.

- Bueno, ¿qué se le va a hacer?, al menos no tengo que asesinar a ninguna de sus amiguitas solteras que iba a presentarnos.

- ¿Qué amigas solteras?

- Nada, nada amor, no me hagas caso – le tomó el rostro entre sus manos y le besó, después de muchos días, larga y profundamente.

- ¡Aaaaaaah! En verdad extrañaba tus besos.

- ¡Ah, si?

- Sí – Karla le paso la mano por entre su castaño cabello – te ves hermosa – intentó besarle pero Dennis se hizo a un lado.

- ¡Ah!, ¡Ah!, ¡Ah! – dijo Dennis levantándose de la cama – ¿Recuerdas amor aquello que te estaba diciendo en el laboratorio?

Karla se incorporo hasta sentarse y suspiró derrotada.

- No, la verdad, es que no te puse atención, estaba muy concentrada calificando los exámenes ese día.
- Bueno eres sincera y eso me agrada, sin embargo – dijo caminando de un lado a otro de la habitación – sabes que debo de castigarte por ello ¿verdad?

- ¿Casti… qué?

- ¡Oh!, bueno, ¿no quieres? entonces está bien, me vestiré, me iré…

- ¿Estás hablando en serio? – preguntó Karla con una franca cara de incredulidad.

- Bueno tendré que demostrártelo entonces… sino me crees… - agarró su playera.

- Espera, ok, lo siento, no quise ofenderte – dijo Karla – perdóname, prometo prestarte atención cuando me estés hablando.

- Aceptaré tus disculpas – sonrió dulcemente – si recuerdas que te comenté que debías ser complaciente.

- ¡Ah! – Karla sonrió y le miró profundamente – de acuerdo, seré tan complaciente como desees.

- Perfecto – en los ojos de Dennis apareció un brillo que por un momento preocupo a Karla.

- Ok mi vida, tiéndete en la cama.

Karla lo hizo, sin estar muy segura de en que se estaba metiendo, Dennis agarró su mochila y sacó una cuerda de algodón azul.

- ¡Ah, eso!

- Ni una palabra amor, me dijiste que serías complaciente – sonrió tan radiante que Karla no tuvo corazón para decirle que no.

Dennis, tuvo buen cuidado de no atarle demasiado fuerte las manos para no cortarle la circulación, pero sí lo hizo lo suficientemente firme como para evitar que se soltase. Le separó las piernas y las ató a los costados de la cama y eso ya empezó a preocuparle… un poco.

- Exactamente qué es lo que…

- Shhhhh – Dennis se relamió los labios – ni una palabra amor – sacó de su mochila una mordaza de bola y Karla abrió desmesuradamente los ojos.

- Pe….mmmfffmmfff

- Esto es, ¡vaya! Al tenía razón, esto es terriblemente erótico.

- ¿Qfffuueff?

- No te esfuerces amor, ahorra tus fuerzas porque esta va a ser una larga, larga noche. ¿Sabes? el otro día estaba platicando con Al y me preguntó que si alguna vez habíamos jugado sexualmente con aparatos y ese tipo de cosas, le dije que no – corrió su mano a lo largo del torso de Karla cubierto por la fina tela de su pijama – y entre platica y platica, pues no sé de qué manera llegamos a una sex shop y cuando vi, ya estaba yo con una bolsa con varias cosas. Me explicó para que servía cada una de ellas y la verdad es que tengo curiosidad de probar cada cosa en tu hermoso y fino cuerpo y bueno al verte así tan vulnerable como te ves ahora yo….hummmmm – deslizó su boca a lo largo del cuello de su amante, la sintió temblar y se sintió plena de control sobre ella – ¡Dios! No pensé que fuera tan excitante... – en sus ojos apareció un brillo que Karla nunca había visto – veamos tenemos cosas comestibles, aceites, talcos y un par de cosas más así que Bon appetit…

Al día siguiente por la mañana.

- ¡Karla! ¡que tal!

- Hola Adriana, no sabía que venías a correr a este parque.

- Muy de vez en cuando me verás por aquí.

- ¿Te desvelaste?

- Unas horas, nada más.

- Te ves cansada.

- Algo – sonrió sin muchas ganas.

- Ummm, noto que corres un poco extraño, es por los tenis, se nota que son nuevos.

- Sí, los… tenis… “más bien una Denis, pero va a ver, lo que es bueno nada más recupere mis energías…”

- Atttchuuuuu – Dennis estornudo, mientras se acurrucaba en la cama – mmmm, no debí haberle prometido que no lo volvería a hacer – esbozó una gran, gran sonrisa.

- Karla… - le dijo Adriana – por tu mirada podría jurar que no estas pensando nada bueno.

- Por el contrario, por el contrario, es algo muy muyyyyy bueno.

- Atttchuuuuu – estornudo Dennis y sintió un ligero escalofrío recorrerle la espalda – mmmm creo que hay una ligera corriente de aire, se acomodo de lado y se abrazó a la almohada… cerro sus adormilados ojos y antes de caer de nuevo en un profundo sueño musitó – no sé porque tengo un mal presentimiento.

- Muy bien, hemos llegado a tu casa Karla, nos vemos, diviértete.

- Lo haré “¡oh! créeme que lo haré – Karla entró a la casa y subió lentamente las escaleras, sus ojos azules se tornaron aún más obscuros a cada paso que daba y una singular sonrisa dibujo sus labios.

- Cariño…He vuelto de correr…

Dennis abrió los ojos grandemente y una nerviosa sonrisa cruzo sus labios…

- Oh, oh…

Fin del especial de Halloweeen!!!!!!

Siguiente: Especial De Amor en Preparatoria "De Compras con Al"

miércoles, 26 de junio de 2013

Saludos Les Dejo Este Hermoso Video Hecho Por Nuestra Talentosa Amiga Karelia!!!!!

Saludos mis estimadisimos Fans!!! Les dejo este estupendo video con imagenes de los Personajes que todos ustedes Aman de Amor en Preparatoria!!!! Amiga Karelia Gracias!!!! Mil Gracias por Dale Rostros a los personajes de Mi Historia!!!!! Me encanta!!!!!

Mis Amigas disfruten del Talento de  Nuestra Talentosa Amiga Karelia!!!!!


miércoles, 27 de febrero de 2013

Video de Amor en Preparatoria!!!! By Karelia Valenzuela!!!

Saludos mis queridisim@s Fans!!!!, espero que el nuevo aspecto del Blog, sea de su agrado. Para estrenarlo  les dejo este Hermoso Video de Amor en Preparatoria, realizado por nuestra Increíblemente talentosa Amiga Karelia Valenzuela!!!!

Disfrútenlo!!!!



jueves, 21 de febrero de 2013

El diario de Mai (Final parte A)

Hola Queridos Fans! antes que nada mil disculpas por no haber actualizado antes pero he estado sobresaturada de trabajo, por ello es que me he visto algo limitada en mi tiempo. Así que aprovecho para dejarles la primera parte del final del diario de Mai. 

Espero que les guste!!!!



19 de Agosto




Ayer Shizuru y yo pasamos un día maravilloso, paseamos por la ciudad; entramos a diversas tiendas de ropa, recuerdo haber sentido el rubor cubrir ligeramente mis mejillas cuando me tomó de la mano y entramos en el único vestidor que estaba disponible, afortunadamente tenía el espacio suficiente para poder movernos con libertad, tenía dos espejos así que, aunque estaba de espaldas a ella podía verla a través del reflejo del espejo, se retiró con ligereza la blusa, miré su rostro; ella mantenía sus ojos cerrados, la tranquilidad que reflejaba era auténtica, sus labios curvaban una suave y amable sonrisa; mi corazón latió con fuerza al correr la mirada sobre su fino cuello, sus delicados y redondeados hombros, detuve la mirada un momento en ese perfecto par de senos cubiertos por una exquisita pieza de lencería que le hacía verse sensual; las curvas de su cintura marcadas a la perfección, rematando con su vientre plano y ese perfecto derrier que pude apreciar cuando se retiró el pantalón para medirse los que serían sus nuevos jeans; su ropa interior hacía juego con su bra, sus largas y bien torneadas piernas lucían sencillamente hermosas, su blanca piel invitaba a ser tocada y prometía un paraíso al tacto. Mi corazón latía con fuerza dentro de mi pecho, mis mejillas se ruborizaron ante tal belleza, podía escuchar el propio latido de mi corazón; estaba completamente embelesada por los suaves movimientos de sus manos… ¿a caso un simple cambio de ropa podía emanar tal cantidad de sensualidad?... no podía dejar de mirarla, cada movimiento de su cuerpo era en verdad hipnótico.


Shizuru acabo de vestirse y entonces como si de repente se acordara de algo se volvió para verme con un claro gesto de preocupación al notar que yo seguía vestida con la misma ropa.


-          ¡Ah! Mai, perdona – dijo en un tono de disculpa – lo siento, te he metido conmigo tan de repente a este probador que imagino te has de sentir incomoda estando yo aquí… kannina Mai, saldré ahora para que puedas cambiarte a gusto.


-          ¡Ah! No, no, no es eso – dije tan rápido como pude – “ha…habrá notado que la estaba observando” por… por el contrario… yo… yo… estaba, estaba esperando porque quisiera que me ayudaras a quitarme la blusa ¿sabes? es que está un poco ajustada.


-          Ah – dijo con alivio – por supuesto Mai te ayudaré – sonrió amablemente… ¡aaah! se veía tan, tan bonita…


-          Levanta los brazos Mai – me pidió, sus manos rozaron ligeramente mi piel cuando me sacó la blusa – aaah – exclamó suavemente y ¡lo noté!, ¡pude apreciarlo por una fracción de segundo en su mirada! – tienes un cuerpo muy bonito Mai – sentí quedarme sin respiración al escucharle decir tales palabras, creo que le gusto… aunque sea un poco… aunque sea sólo un poco.


-          Gra… gracias – bajé la mirada y sonreí sutilmente – pero Shizuru es mucho, mucho más bonita que yo… no sólo físicamente… también, eres muy amable, hay mucha bondad en tu corazón – posé mi mano sobre su pecho de manera inconsciente – yo… yo… - no pude continuar, se me formó un nudo en la garganta mientras por mi mente pasaba cada momento compartido con ella desde que Natsuki se fue; no lo comprendía, no podía entender a Natsuki, Shizuru era la persona más dulce y noble que había conocido y aún así ella… ella… se portaba tan… tan… – lo… lo siento – dije con la voz quebrada, posé mi cabeza sobre su hombro.


 -          Mai


-          Lo siento Shizuru… no entiendo porque ella…


-          Shhhhhh – levantó mi rostro suavemente y limpió las lágrimas de mis ojos con ternura.


-          Mai es más bonita cuando esta sonriendo – me dijo – si lloras me pones triste a mí también, me abrazó dejándome un poco perpleja – si Mai está a mi lado, ofreciéndome su hermosa sonrisa entonces todo estará bien, así que por favor, no dejes de sonreír – acarició mi cabello – se mi amiga… siempre.


-          Siempre – le respondí   “amiga… yo…yo ya no sé si pueda conformarme con ser sólo tu amiga y nada más”- pensé


Salimos de la tienda, ella se compró una blusa que le sentaba de maravilla y me dijo que la utilizaría la próxima vez que saliéramos, yo me compré unos jeans nuevos e hice la misma promesa; Shizuru no dejo que mi ánimo se viniera abajo, por el contrario, me llevó de la mano directamente a una tienda departamental y fuimos al departamento de cosmética, Shizuru esbozaba en todo momento una sonrisa diferente a la que le conocía, su rostro se notaba relajado, se veía… ¿cómo decirlo?... más… real, más… auténtica, era como si finalmente se hubiera desprendido de la máscara que siempre utilizaba y me permitiera verla tal como era; eso me puso de mejor humor pues poco a poco me dejaba conocer a la real Shizuru.


 Al entrar en la tienda una vendedora nos abordó y Shizuru le pidió que le mostrara los bálsamos labiales.


 -          Mai tiene una sonrisa preciosa, tienes que cuidar tus labios – me dijo sin mirarme mientras tomaba con su dedo meñique un poco de bálsamo y lo deslizaba sobre mi labio inferior.

-          ¡Ah! – sentí las mejillas ruborizárseme, el corazón me latió muy deprisa.

-          ¡Oh! tiene un excelente gusto – dijo la vendedora – este es el mejor bálsamo que tenemos, la humectación que proporciona… - dejé de escuchar a la vendedora cuando Shizuru deslizó su meñique sobre mi labio superior, su rostro denotaba tanta paz y tranquilidad que me inundo de esas emociones, por ese breve espacio de tiempo me sentí en un mundo único, donde lo único que existía era ella, ese bálsamo sabor a miel y yo.


-          Es perfecto para ti – dijo Shizuru, mirándome con un gesto de aprobación, me acarició la mejilla y me guiño un ojo  – lo llevaré – le dijo a la vendedora.


-          ¡Ah! Shizuru esto…


-          Está bien Mai – me dijo obsequiándome una hermosa sonrisa – desde hace semanas he venido pensando en regalártelo, estaba esperando la oportunidad de salir contigo para poder obsequiártelo, es justo el que estaba buscando.


Esas sencillas palabras terminaron por iluminarme el día, todo rastro de tristeza se desvaneció, ella pensaba en salir conmigo desde hacía semanas, lo que significaba que yo rondaba su mente.


Al salir de la tienda departamental me sentí llena de entusiasmo, me envalentoné y tratando de que pareciera lo más natural la tomé de la mano mientras caminábamos por las calles de la Cuidad, paramos en una tienda de mascotas porque me llamó la atención un hermoso gatito, lo tomé en mis manos y lamenté que no se nos permitieran mascotas en el dormitorio, Shizuru dijo que le gustaban los gatos por ser independientes y ser capaces de sobrevivir solos.


-          En un futuro no muy lejano me gustaría tener un gato viviendo conmigo – me dijo – son estupenda compañía.


-          ¿Podría ir a visitarles, cuando lo tengas?


-          Por supuesto Mai,  aunque es una pena que esperes a que tenga el gato para visitarme –  dijo haciendo un puchero – supongo que yo sola no soy suficiente buena compañía.


-          No, no, no – dije haciendo aspavientos con las manos – Shizuru es una excelente compañía, es una maravillosa compañía, si fuera por mí estaría todo el día al lado de Shizuru.



-          Ara, ara ¿tanto así te gusto Mai? – me preguntó mirándome seductoramente.


-          ¿Eh?, ¿ah? “¿a caso me ha descubierto?, ¿me dirá que no puede acep…”


 -          Sólo bromeaba – dijo riéndose por lo bajo – no te preocupes, me alegra saber que a Mai le gusta estar conmigo – dijo y sentí las mejillas ruborizárseme, le sonreí suavemente y por una fracción de segundo me perdí en su escarlata mirada, mientras ella me tomaba de la mano - ¿quieres que vayamos a comer crepas dulces?


 -          ¿En serio? ¡sí! – le contesté con emoción.


Paseamos por el parque mientras comíamos las crepas, Shizuru me platicó un poco más sobre ella, le gustaba el Imobou un platillo típico de Kyoto, sus colores favoritos eran los lilas y morados pálidos, era increíble que apenas hasta ahora conociera esos detalles de ella; y es que a pesar del tiempo que teníamos de convivir juntas Shizuru siempre estuvo guardado cierta distancia entre nosotras, sin embargo poco a poco y por ella misma esa brecha se iba estrechando más y más.


 -          Y a ti Mai ¿qué color es el que más te gusta?


-          Mmmm – me llevé la crepa a la boca y le di una pequeña mordida mientras pensaba – el rojo, me gusta el color rojo – le dije tras unos momentos.


-          Es un color muy bonito – me dijo.


-          Lo sé, por eso me gustan tanto tus ojos – dije de manera inconsciente, un silencio por parte de ella hizo que la sangre se me helara, hasta ese momento me percaté de lo que había dicho – volví la vista para verla, su rostro perdió la sonrisa y por un momento su mirada se extravió en algún punto fijo hacia la nada.


-          Ah, yo, quiero decir, emm, es porque tus ojos son… es decir, ese color… lo que intento decir es que… - en ese momento Shizuru reaccionó y sacudió la cabeza en negativo un par de veces, sus labios curvaron una suave sonrisa y me miró nuevamente, como si nada hubiese ocurrido.


-          Ookini “gracias” – me dijo en Kyoto-ben – Mai, eres muy amable.


-          Aaahh… aaahh… de… de nada… - por un momento sentí que mi secreto estaba a salvo… sin embargo… su reacción no era la que yo esperaba… pero aún así, no deje que eso me afectara mucho, simplemente quería seguir conociéndola, sí, realmente deseaba seguir conociendo más de lo que le gustaba, de lo que le hacía feliz… y quien sabe… quizás… sólo quizás… algún día… sí… quizás… sonreí sutilmente cuando ella volvió a tomar mi mano y me sonreía, aún quedaban muchas cosas por hacer así que fuimos al cine, por la noche llevamos comida china y cenamos en compañía de Mikoto y Nao quien a pesar de a todas señales notarse que Shizuru no le caía del todo bien, parecía soportar su presencia, aún me preguntaba ¿de qué manera vencería Shizuru a Nao para qué esta le hubiera tomado semejante acritud?, aunque varias veces quise preguntárselo, la verdad prefería no recordarle ese amargo trago.


Por la noche cuando Mikoto acompañó a Nao a su dormitorio después de cenar, Shizuru y yo nos quedamos un momento a solas recargadas en el barandal del balcón, el cielo estaba limpió de nubes y las estrellas brillaban con gran intensidad.


-          Que noche más bonita, ¿nee Shizuru?


-          Sí – me respondió mirando de lleno la luna – es una noche muy agradable.


-          Lo pasé… lo pasé muy bien contigo – le dije esbozando la mejor de mis sonrisas.


Shizuru se quedo un momento en silencio, siguió contemplando el manto nocturno, le admiré por un momento y después volví la vista al cielo y entonces la vi una estrella fugaz.


-          “¡Aaaah! – pensé – desearía poder hacer muy feliz a Shizuru” – pedí desde el fondo de mi corazón.


-          Mai – mi nombre pronunciado de sus labios, con ese maravilloso y hermoso acento de Kyoto, me volví para verla y entonces ella me tomó gentilmente del rostro con ambas manos, era como ser acariciada por la mismísima seda.


-          Ookini Mai, ha sido un día estupendo – me dijo mirándome directo a los ojos, me perdí en esa intensa mirada escarlata, acercó lentamente su rostro al mío, sentí el rubor cubrirme el rostro… entonces ella cerró los ojos y yo hice lo mismo por un momento pensé que mi deseo se había cumplido… me besó la frente y el corazón me latió muy deprisa – Oyasuminasai  “buenas noches” Mai – me dijo mientras entraba de nuevo a la casa – mañana estudiaré todo el día por lo que no podré verte, pero te enviaré un mensaje para saber cómo estas – me sonrió, tomó sus cosas y la acompañé a la puerta.


-          Te acompaño a tu dormitorio – le dije.


-          No te preocupes Mai, estaría preocupada si vuelves tu sola, además es temprano todavía así que estaré bien. Hasta mañana – me sonrió y le vi alejarse por el pasillo, me llevé la mano a la frente, sentí nuevamente el rubor cubrir mis mejillas.

-          “Aahh Shizuru… realmente… me gustas” – susurré tan sólo para mi corazón.

Dos semanas después:








 No he escrito nada en mi diario desde el día siguiente de mi cita con Shizuru… dejé de escribir por lo acontecido con Tate…  pareciera que fue ayer…



 El día siguiente a mi cita con Shizuru, él me citó por la tarde en el techo de la escuela, recuerdo que llegué un poco tarde ya que tenía mucho trabajo, se notaba molesto, la luz del atardecer ya iluminaba el cielo.


-          Tarde, como siempre – me dijo y noté cierta acritud en el tono de su voz.


-          Lo siento, tenía mucho trabajo – intente disculparme.

-          ¿Lo pasaste bien con Fujino-san ayer?

-          ¿Eh?

-          Parece ser que lo pasas mejor con ella que conmigo ¿no es así?



-          Tate… yo… eso…

-          No trates de negarlo, hace meses que no salimos, hace meses que ni siquiera nos tocamos, ¿cuándo fue la última vez que nos besamos?

-          ¿Eh?, eso… - era verdad tenía mucho tiempo que él y yo ni siquiera nos tomábamos de la mano.

-          Quiero que me digas que somos.

-          ¿Qué somos?

-          ¡Dime qué es lo que somos?, ¡seguimos siendo novios?, ¡seguimos estando juntos? Y si es así ¡por qué me has dejado de lado todo este tiempo?

-          Tate yo… - se acercó a mí y me sujetó con fuerza de los hombros.

-          ¡Qué es lo que somos Mai? – me miró fijamente, se mostraba en verdad dolido.


-          No… no lo sé – confesé y baje la mirada, el levantó mi barbilla con su mano e intentó besarme – ¡No! – espeté y lo empujé con mis manos, juro que fue una reacción inconsciente, le miré confundida, no lo entendía, sabía que alguna vez lo quise pero… ahora...


-          Te ahorraré la molestia – dijo dándome la espalda – dejémoslo así… es más que obvio que la persona que te interesa más incluso que Mikoto es Fujino-san…


-          Eso… eso no es…


-          ¡Por qué te engañas? – sujetó el enrejado con fuerza – ¡es más que obvio que te gusta!, he visto como la miras – su voz se endureció – sólo espero que no vayas a ilusionarte demasiado… ella nunca te elegiría, si esta a tu lado es únicamente porque Kuga-san no está aquí – de otra forma ella ni siquiera te miraría – dijo y apreté las manos formando puños… sus palabras en verdad dolían.


-          Eso no es…


-          ¿Verdad? – preguntó sarcásticamente – estas engañándote… como siempre…sólo te diré – me dijo sin mirarme – que el día que Kuga Natsuki vuelva y Fujino-san te deje de lado, no estaré ahí para consolarte.

Un mes ha pasado desde ese día, ahora no tengo ganas de escribir más mi diario…las últimas palabras que he escribí fueron:


Soy Tokiha Mai, tengo 17 años y estoy profundamente enamorada de la pretendiente de mi Mejor Amiga, quien sin decirle ni una sola palabra se fue y no dijo cuándo volvería… Soy Tokiha Mai y yo… yo estoy perdidamente enamorada de Shizuru-san, Sí, estoy enamorada… estoy perdidamente enamorada de Shizuru-san y no permitiré que Natsuki ni nadie se interponga entre nosotras… porque… esto que siento por ella… es… Amor.


Cerré mi diario, me recargue sobre él y sin desearlo, las lágrimas escurrieron por mis mejillas… luchar… luchar por Shizuru, cuando ella estaba esperando por Natsuki… ¿qué oportunidad tendría yo? el hecho de que estuviera conmigo no significaba que yo le gustara, quizás… sólo debería de ser su amiga... como ella me lo pidió.

-          Mai – la voz de Mikoto me hizo volver el rostro

-          Mikoto

-          ¿Por qué estas llorando?

-          No, no es nada…

-          Mai – Mikoto me miró seriamente – esfuérzate – me tomó de las manos y me sonrió.

-          Mi…koto – susurré y asentí con la cabeza – “sí – pensé – no debería de darme por vencida tan fácilmente, Natsuki ni siquiera había hecho por mandarle un mensaje y ya había pasado bastante tiempo, además desde siempre me dijo que el amor que siente por Shizuru no es igual al que Shizuru siente por ella… entonces, no está mal si yo intento estar con Shizuru, si Natsuki no quiere su corazón entonces yo trataré de conseguirlo”

Tocaron a la puerta, me limpié las lágrimas con el envés de la mano y fui a abrir.

-          Shi…zuru…

-          Maido “Hola” Mai – me saludo en Kyoto-ben, sus mejillas se tintaron en un casi imperceptible carmín – sé que es un poco tarde, pero pasaba por aquí y me preguntaba si deseaban comer helado conmigo – levantó la mano donde cargaba una bolsa de supermercado – hace un poco de calor, así que pensé…

-          ¡Helado! – exclamó Mikoto - ¡Sí! – hola Fujino-san

-          Mikoto – le saludo Shizuru con una hermosa sonrisa.

-          Pasa Shizuru – le tomé de la mano y la llevé hasta la sala.

-          Perdona la intrusión – dijo educadamente.

-          Ora, Shizuru no es necesario que seas tan formal – le sonreí – iré a la cocina por unas cucharas.

-          Gracias Mai.

-          “Sí – pensé – quizás pueda obtener el corazón de Shizuru, quizás pueda hacerlo”

****

 En las últimas semanas Shizuru me ha ayudado mucho pues el trabajo de Seito Kaichou en verdad no es nada sencillo a pesar del exceso de trabajo pude terminar gracias a su ayuda, el sólo imaginar que ella pudiera sola con toda esa carga de trabajo cuando era Seito Kaichou me hacía en verdad admirarla, me estiré sobre mi asiento y suspiré con profundidad.
-          ¡Por fin hemos acabado! – exclamé y miré a Shizuru quien disfrutaba de la vista desde el balcón.
-          Has hecho un estupendo trabajo Mai – dijo Shizuru sin dejar de ver el horizonte – te felicito, sabía que serías una excelente Kaichou, se volvió para verme y me sonrió.
-          No lo hubiera podido hacer sin tu ayuda Shizuru – le dije acercándome a ella, le tomé de la mano y miré el lento atardecer, el silencio sólo era roto por el canto de las aves que poco a poco llegaban a anidar a los árboles.
-          ¡Ah! – sonrió – Mai es tan linda – tomó mi barbilla con su mano – sino tuvieras novio quizás hubiera podido enamorarme de ti.

-          ¡Ah! eso… yo… - me ruborice hasta las orejas y Shizuru se rió por lo bajo.
-          Sólo bromeo Mai.

-          Oh… yo… yo ya no tengo novio – dije con un poco de pesadumbre al recordar que sea como sea había lastimado a Tate.
-          Ah… yo lo, lo siento Mai… imagino que lo has de estar pasando mal, ¿hay algo que pueda hacer por ti?
-          No, no te preocupes Shizuru – intente sonreír – esto era algo que eventualmente sucedería – yo… - me quede en silencio, Shizuru me abrazó, su abrazo era cálido y dulce.


-          Lo siento Mai, romper con la persona que quieres ha de ser muy doloroso – me ciñó más a su cuerpo, cerré los ojos y le abracé, su gentileza me hizo derramar lágrimas… pero no fueron por mi rompimiento con Tate, sino porque ahora que la tenía de esta manera entre mis brazos, supe en verdad, cuanto me gustaba, ahora lo tenía más claro que nunca, la amaba, la amaba tanto que dolía… la amaba tanto que el sólo hecho de llegar a pensar en perderla me provocaba una sensación de angustia que jamás había conocido; se separó suavemente de mí y me besó dulcemente en la frente; mantuve los ojos cerrados por un momento.

-          Mai – dijo mi nombre muy suavemente, abrí los ojos y ella me sonrió –  vayamos a la playa – tomó mi mano y me sonrió tiernamente.



-          Sí – dije suavemente – vayamos a la playa.

 
****

A pesar de haber tenido vacaciones, no tuvimos la oportunidad de ir a la playa este verano, pero Shizuru me prometió que iríamos en primavera, no obstante en vacaciones pasamos mucho tiempo juntas, salimos varias veces por la ciudad y hasta fuimos juntas a ver los fuegos artificiales, ella se veía tan bonita en Kimono, me encantaba su femineidad, su elegancia, sus buenas maneras; su sonrisa, su voz, ese hermoso acento que día con día se grababa profundo en mi corazón.


Shizuru inclusive me ayudó a organizarme para las actividades que tendrían lugar al iniciar de nuevo las clases, hasta me ayudo a estudiar… ahora… ahora… bueno… quizás estaba exagerando un poco, tal vez inclusive ir a verla a la universidad saltándome una junta con el consejo escolar podría considerarse como algo fuera de lugar pero me preguntaba porque Shizuru no me había llamado en las últimas tres semanas el no tener noticias de ella y que no respondiera a mis llamadas ni a los mensajes que le enviaba me preocupaba. He llegado a pensar que empiezo a ser una molestia para ella... es por eso que decidí saltarme la junta e ir directamente a la universidad a buscarla, quería preguntarle directamente si era una carga para ella... y si lo era... me alejaría para ya no molestarla...  sentí una opresión en el pecho que me llenaba de tristeza y una ansiedad que me sabía amarga en los labios, mientras me dirigía a la entrada de la universidad pude apreciar que varias miradas se posaban sobre mi persona, me hicieron sentir ligeramente incomoda.


-          Fujino-san sigue enferma? – escuché preguntar a una chica que iba unos pasos delante de mí.

-          Si – le respondió la otra – ya van dos días que falta a clases.

-          ¡Eeh!, ¡Eeh! Por cierto ¿crees que el rumor de que está saliendo con la nueva Seito Kaichou sea verdad? – no puede evitar sobresaltarme al escucharle decir eso, el sutil tono de burla y morbo me provocó náuseas.
-          Quien sabe – respondió la otra – desde hace un tiempo Fujino-san se la pasa mucho tiempo en compañía de Seito Kaichou; además escuché que Fujino-san ha rechazado varias propuestas de muchos chicos, eso no es normal – dijo eso último con un tono de burla que me provocó cerrar los puños con fuerza.


-          Sin importar lo buena que es en los estudios y su elegancia, me parece repugnante su gusto por las chicas.


-          Sí, es de lo más desagradable – dijo la otra – pero volviendo al punto, hace un par de semanas que veo a Fujino-san de lleno en la Universidad, quizás y Seito Kaichou sea una chica normal después de todo; de otra forma Fujino-san seguiría estando la mayor parte del tiempo con ella ¿no crees?


-          O quizás se han peleado, escuché que las vieron paseando varias veces por la ciudad tomadas de la mano.


-          ¿Una pelea de amantes? –  preguntó la otra riendo por lo bajo lo que enervó mi estado de ánimo a un grado inimaginable.


-          Quizás Fujino-san se le confesó y Seito Kaichou la rechazó.


-          ¿Eso crees? – rió por lo bajo la otra – en ese caso bien merecido lo tiene por tener ese tipo de manías tan retorcidas.

-          ¡Son ustedes en verdad despreciables! – espeté –  hablar así de una persona tan gentil y amable como Shizuru - ¡debería darles vergüenza! - les grité sin importarme un bledo las miradas de todos los presentes - Shizuru es la persona más respetuosa del mundo, tiene el corazón más noble que conozco y ustedes... Ustedes - apreté con fuerza los puños y mordí mi labio inferior con fuerza casi al grado de hacerlo sangrar - ¡Ustedes se atreven a hacer mofa de ella? ¡las únicas repugnantes aquí son ustedes dos! ¡no permitiré que insulten a Shizuru de esa forma!


-          ¿Eh? ¿ah? - balbucearon las dos al mismo tiempo, me miraban entre confusas y llenas de vergüenza - esto... Nosotras...


-          Larguémonos de aquí - dijo la chica jalando a la otra.


-          Cobardes - susurré por lo bajo, los que estaban presentes empezaron a aplaudirme, les miré con molestia mientras me daba la vuelta y me encaminaba hacia los dormitorios. Shizuru estaba enferma eso era todo lo que me importaba...
Mientras me dirigía a su dormitorio empecé a entender su reciente ausentismo, se estaba alejando de mí para mantenerme a raya de los rumores en torno a sus preferencias, me dolió que hubiera tomado esa decisión... Que hubiera decidido alejarse de mi sin decirme nada... Sin ningún tipo de explicación. No me di cuenta cuando empecé a correr, necesitaba verla, necesitaba decirle que no se alejara de mi vida, quería decirle que los rumores no me importaban, quería decirle incluso que lo que más anhelaba era tener su amor.
Me detuve en la puerta de su dormitorio posé mis manos sobre mis piernas para recuperar el aliento, tras unos momentos me erguí y toque a la puerta, los segundos que transcurrieron antes que abriera me parecieron eternos.


-          Mai - Shizuru me miró ligeramente sorprendida, vestía su pijama su rostro estaba ligeramente pálido, sus mejillas encendidas en carmín, pequeñas gotas de sudor adornaban su frente, el cabello de su flequillo se notaba ligeramente humedecido.

-          Shizuru - susurré.






-          Hola Mai - me saludó esbozando una sutil sonrisa, se notaba ligeramente avergonzada.



-          ¿Puedo pasar? - pregunté y alcance a percibir un ligero tono de impaciencia en mi voz.

-          Cla... Claro - me respondió mirando mal disimuladamente hacia ambos lados del pasillo, sentí mi mandíbula tensarse, pase sin importarme si alguien me veía o no.




Inmediatamente cerró la puerta me giré y la sostuve de los hombros, mi repentino movimiento le tomó desprevenida sus espaldas quedaron recargadas en la puerta.

-          M-ai...




-          ¿Por qué? - le pregunté con la cabeza gacha, la garganta se me cerró y se me llenaron los ojos de lágrimas.


-          Mai - susurró mi nombre - yo... - hizo una pausa, un momento de silencio nos hizo breve compañía, mis lágrimas se deslizaron lentamente por mis mejillas, el sutil aroma de su cuerpo me lleno... La extrañaba, la echaba de menos, ese sutil perfume que manaba naturalmente de su cuerpo me hacía falta.


-          Somos... Amigas... ¿no es verdad? - dije rompiendo el silencio que nos envolvía - ¿por qué estas alejándome?


-          Mai - su voz... ese dulce acento de Kyoto, mi nombre pronunciado por sus labios... me hacía tan feliz y a la vez me llenaba de dolor - no quiero - dijo y levanté el rostro para mirarla, mantenía la frente en alto, sus ojos cerrados, su gesto era una mezcolanza de frustración combinado con tristeza y dolor, una lágrima se deslizó por su mejilla - no quiero que te lastimen los comentarios y rumores de la gente - meneó la cabeza en negativo varias veces - estar con una persona como... Yo... – abrió sus ojos y tanto en su mirada como en el  tono de su voz pude notar un dejo de vergüenza que me conmovió, pero que a la vez me hizo enojar a un grado inimaginable.




-          ¡Y qué si te gustan las chicas? - espeté mirándola a los ojos, mis manos de negaban a soltar sus hombros - ¡y qué si tu forma de amar es diferente a la del resto?, ¡eso no te hace menos persona!, ¡eso no te hace menos ser humano!... - fije mis llorosos ojos en los suyos, ese mar escarlata teñido de atardecer, un arrebol de emociones... Tantas... Tantas... Y yo quería conocerlas todas y cada una de ellas - ¿somos amigas no es verdad? - le pregunté y ella asintió - entonces no me alejes de tu lado, me gusta... estar contigo Shizuru - le dije, aunque lo que en verdad quería confesar era "me gustas, te quiero" pero el temor a su rechazo... a que me viera sólo como una amiga me acobardo para confesarme... - me gusta tu forma de ser - le dije y oculté mi sonrojado rostro en su hombro – no permitiré que unos rumores infundados por gente ignorante me aparten de tu lado.

-          Ma-i - susurró y me abrazó... una lágrima proveniente de sus ojos cayó sobre mi mejilla, cerré los ojos y le envolví con mis brazos... que cálido... y gentil era su abrazo, deseaba quedarme así para siempre; pero el ligero temblor que le recorrió, así como la creciente temperatura de su cuerpo, me devolvieron a la realidad.

-          ¡Ah! Shizuru - le dije apartándome suavemente de sus brazos - estas temblando - le tomé el rostro entre mis manos y toqué su frente con la mía, sus mejillas intensificaron su arrebolado color - tienes fiebre - le dije tomándola de la mano - necesitas descansar - le llevé hasta su recámara y le metí dentro de la cama - iré a traer un paño y agua fría ¿nee? Shizuru, sólo espérame aquí, me quedaré contigo hasta que te recuperes.

-          Mai - sus ojos desprendieron un mar de llanto incontrolable que no logré entender del todo.

-          ¡Ah! Shizuru que... ¿qué sucede?

-          Kan-nina Ma-i - se disculpó entre sollozos - es sólo que... que... - su voz se perdió en un intento por detener su llanto, no hubo necesidad que dijera nada, entendía la razón de sus lágrimas... y es que Shizuru otorgaba... Shizuru protegía... Shizuru cuidaba y atendía... ella procuraba y se daba a manos llenas y aún cuando se quedaba sin nada más que ofrecer, seguía con el espíritu firme y fuerte para entregar si era necesario inclusive su misma vida… su amor, era esa clase de amor que todo lo entrega, que todo lo da, por el ser amado, no sé como paso; simplemente me senté a un lado de su cama y le abracé, me aferré a su cuerpo, sujetándola firmemente, como si fuese un preciado tesoro; la envolví entre mis brazos, deseando protegerla de cualquier mal que pudiese hacerle daño; le besé la mejilla y susurré suavemente en su oído.

-           Yo, yo voy a cuidar de ti Shizuru, yo te protegeré, ya no estás sola, nunca más estarás sola, me gustas Shizuru - cerré los ojos con fuerza tras mi confesión.

-          A mí también me gustas Mai - me dijo y el corazón casi dejo de latir dentro de mi pecho, abrí grandemente los ojos, ella me envolvió con sus brazos y acarició mi cabello - eres la mejor amiga que he tenido.

-          Aaah - suspiré suavemente – amiga…sí… yo… siempre seré tu… mejor amiga - susurré, sin embargo, a pesar de que me veía como su mejor amiga…  me sentía feliz por estar así, abrazada a ella, por ese breve espacio de tiempo, me sentí tan unida a ella, que me juré a mi misma que siempre la protegería y cuidaría de ella - lo juro - susurré.

-          ¿Cómo?

-          No, no es nada Shizuru - le dije separándome de ella con suavidad - espérame aquí ¿sí? - le guiñe un ojo, ella me sonrió y asintió.
Le mande un mensaje a Yukinno-san diciéndole que dejaba todo en sus manos hasta que regresará, no le di más explicaciones y afortunadamente ella no las exigió, tan sólo me escribió un sencillo "entiendo, toma el tiempo que necesites, deja todo en mis manos, Tokiha-san".

Durante el resto del día cuide de Shizuru, logré que su fiebre cediera, le preparé de comer y mientras dormitaba aproveché para limpiar su dormitorio, me llamó la atención ver sobre el buro que estaba junto a su cama un portaretrato bocabajo, lo tomé con cuidado para no despertarla, tras el vidrio estrellado estaba una fotografía del día de su graduación, en la que abrazaba a Natsuki quien mantenía los brazos cruzados y un gesto de resignación mientras que Shizuru sonreía con su mejilla unida a la de la chica que para mi desgracia amaba.

Miré el apacible rostro de Shizuru que dormía con tranquilidad. Y me pregunté si habría sido un accidente o si ella lo habría roto…

-          Fue un accidente – su voz me sobresalto, apunto estuve de soltar el portaretrato.

-          ¡Ah! Shizuru… perdona, no quería – me disculpé, dejando el portaretrato nuevamente en su sitio – la tristeza que reflejo su gesto y su mirada, casi me parten el corazón, a tal grado que deseé ir a buscar a Natsuki y obligarla a que volviera y le pidiera perdón de rodillas por haberse ido de esa manera.

-          Fue culpa mía – dijo volviendo el rostro a un lado, su mirada se perdió en algún punto fijo en la pared – han pasado tantos meses que egoístamente irrumpí en su soledad mandándole un mensaje… donde le deseaba que estuviera bien y que estuviera encontrándolo aquello que fuera que estaba buscando… ella me respondió con un mensaje en blanco – su ceño se frunció, se notaba molesta con ella misma – me molesté y sin darme cuenta mi mano chocó contra el portaretrato y este cayó al suelo – soy tan torpe… no debí – sus ojos temblaron llenos de lágrimas.

-          ¡Basta! – espeté – ¡no digas eso! Tienes todo el derecho a enojarte Shizuru – cerré las manos formando puños, ella volvió el rostro y me miró fijamente a los ojos.
-          Mai…

-          ¡Deja de ser tan condescendiente con Natsuki!, ¡deja de justificarle cada uno de sus actos y de culparte a ti por ellos! – en verdad estaba enfadada, pero ya no con Natsuki por su egoísmo sino con Shizuru por ese amor tan ciego que le prodigaba a manos llenas y que tan sólo la terminaba lastimando – ¡por qué no enfrentas la realidad? Natsuki no es otra cosa más que una egoísta que no hace otra cosa más que pensar en sí misma.

-          Eso no… ella… yo…

-          ¡Basta Shizuru! – me senté a su lado y la sujeté de los hombros con fuerza – ¡Natsuki misma me lo ha dicho que el amor que siente por ti no es igual al que tú sientes por ella! – me callé en ese punto pues sus ojos derramaron sendas lagrimas que corrieron en precipitada caída por sus arreboladas mejillas, sus labios curvaron un lastimoso intento por sonreír, para después abrir los ojos grandemente y tornarse su rostro en un gesto de amargo y profundo dolor, se cubrió la cara con las manos y lloró profusamente – me sentí terrible por haberle dicho esas cosas tan abruptamente, pero no podía simplemente retractarme… amaba a Shizuru y odiaba verla sufrir creyendo que el error radicaba en ella, en algo que le faltaba por hacer o decir… cuando en realidad era que sencillamente su amor… era esa clase de amor como el que yo estaba experimentando en este momento… un amor de un solo lado.
Me quede a su lado hasta que se durmió, su fiebre volvió, paso una mala noche… en gran parte sabía que era por culpa mía… esta vez me pase… pero…  ya no podía soportar verla sufrir de esa manera.


****

Shizuru abrió los ojos lentamente, la luz del sol se colaba sutilmente por la tenue cortina de su habitación, se llevó la mano a la frente y sintió la compresa – ahora ya seca – que Mai le había colocado durante la madrugada para que cesara su fiebre; fijo su vista en el blanco techo de su habitación, un par de traicioneras lagrimas escaparon de sus hermosos ojos escarlata.



-          Natsuki – pensó, giró su rostro y vio el portarretrato sobre el buro, lo alcanzó tan sólo con estirar su mano y miró atentamente el rostro de la chica que amaba, que tanto y tanto adoraba y entonces… fue como si una venda cayera de sus ojos, se llenó de vergüenza al notar el gesto de ligero fastidio retratado en el rostro de la chica por la cual hubiera dado su vida sin preguntar nada, mordió su labio inferior hasta que testeó el sabor metálico de su sangre, dos ríos manaron de sus ojos, giró el rostro a un lado y llevó el retrato a su pecho – es verdad – pensó con resignación – sólo he sido una molestia constante en la vida de Natsuki… he sido una egoísta… creí que algún día podría obtener su amor… creí que quizás algún día… podría ver en su mirada… que… que importa ya ¿verdad?... no puedo simplemente esperar que un día ella me ame si su naturaleza es diferente de la mía; sólo he sido una molestia para ella… tengo que dejarte ir Natsuki aunque con ello mi vida pierda casi todo el sentido de ser – tragó saliva con dificultad, intentó llevarse ambas manos al rostro sin embargo sintió un ligero apretón en su mano derecha, ladeó la cabeza ligeramente y pudo apreciar a la chica de ojos violáceos dormitar recargada sobre el colchón, su rostro denotaba un ligero cansancio y un par de manchas ligeramente obscuras bajo sus ojos denotaban la falta de sueño de esa noche, Shizuru se percató que Mai mantenía su mano sujeta a la suya en un suave apretón, sus escarlatas ojos miraban ligeramente sorprendida a la chica que parecía dormir profundamente, su rostro expresó un claro gesto de enternecimiento, sus labios curvaron una sutil sonrisa, se incorporó hasta sentarse, con cuidado, para no interrumpir el sueño de la chica que cuido de ella.


-          Gracias por cuidar de mí, Mai – susurró, le acarició la mejilla con suavidad y se inclinó poco a poco hacia ella, depositó un suave beso sobre la blanca mejilla de la ahora nueva presidenta del consejo estudiantil y entonces Shizuru se separó de ella como si ese beso hubiera quemado sus labios, sus ojos se agrandaron visiblemente y se llevó su mano libre al pecho; no entendía que era lo que estaba sucediendo tan sólo era consciente del fuerte golpeteo de su corazón contra su pecho, sus mejillas se tintaron en un profundo carmín – ¿Qué… es… esto? – pensó mientras la ojivioláceo comenzaba a despertar.



-          Ah, Shizuru – dijo Mai entreabriendo pesadamente los ojos – estas despierta – se incorporó y al ver ese rostro tan sonrojado se angustió.



-          ¡Ah!, ¡Shizuru! ¿sigues sintiéndote mal, aún tienes fiebre? – le preguntó atropelladamente mientras unía su frente a la de ella.



-          No, yo – respondió Shizuru sintiéndose sumamente extraña al tener a Mai tan cerca de ella.



-          Espera aquí Shizuru iré por más agua fría – dijo levantándose de golpe.



-          ¿Qué es esto?... ¿por qué mi corazón late de esta forma? - se preguntó una vez se quedó sola en su habitación.

Shizuru se quedo con esa interrogante a la cual le dio vueltas prácticamente todo el día sin poder terminar de entender ese sentimiento que comenzaba a germinar en su corazón.
El diario de Mai (Final parte B)