miércoles, 20 de junio de 2012

NUEVO FAN ART!!!!! DE AMOR EN PREPARATORIA BY KARELIA!!!!

Buenas noches mis queridisimas Fans!!!! Esta nochecita les dejo estos dos maravillosos dibujos hechos por nuestra amiga Karelia!!!!!Siempre es grato contar con ese Talento que tienes para el Dibujo amiga mía!!!!! Te han quedado Sensacionales!!!!!

El primero es de nuestra hermosa Karla Abigail!!!!! y aquí lo tienen! 





Y a quí tienen el Segundo!!!! Que es de JULIAN Y ROMAN !!!!! Gracias Amiga Estan Increibles!!!!




lunes, 18 de junio de 2012

Pre-read Amor en Prepatatoria Cap. 17 3ra parte.

Después de un par de semanas agónicas de estar revisando expedientes por fin acabeeee!!! Y con ello soy LIBRE!!!! LIBREEEEEE PARA ESCRIBIR JAJAJAJAJAJAJAJAJA POR FIN TENGO EL MINI-AVANCE!!!! y miren que no es tan mini jajajajaja, viene dividido en tiempo presente y pasado, ojo, aun no he decidido si empiezo con el tiempo presente o con el pasado, así que el día que suba la continuación, puede o puede no llevar el orden del tiempo que planteó en este adelanto, espero darme a entender mejor con las divisiones que le he puesto y pues esto y mucho más es lo que próximanente leeran en la siguiente entrega de Amor en Preparatoria!!!!!! Espero que les guste!!!!!!!!

Presente:

- Dios mío Dennis, si no fuera tu novio te juro que me lo llevaría a la cama ahora mismo, mira que cuerpo y que rostro más hermoso y varonil tiene ese chico – dijo emocionada mientras Joshua terminaba de lavar el auto de mi hermana, cosa que más que alegrarme o halagarme me fue tan indiferente que en cierto modo me molesto en demasía, irritándome de verdad.
- Ya… - le respondí sin ánimos y de una forma tan indiferente que hasta yo lo percibí.
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- Acaba de salir una película… me gustaría ir a verla contigo Karla ¿vamos?
- Como desees Laura – le respondí de forma seca.
- No vas a perdonarme nunca ¿verdad Karla?
- No digas eso – me obligue a abrazarla, quería sentir por ella como antaño… dejar de ser tan egoísta… pero ese aroma a fresas aun lo tenía muy grabado en mi mente… y en cada uno de mis sentidos.
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- Es la película del momento Dennis vamos, ¡vamos! – me pido Joshua mirándome con ojos de cachorro mojado, me exasperaba que fuera tan infantil y tan insistente.
- Ya… como quieras – no podía creer que ante una respuesta tan apática me sonriera tan dulcemente como lo estaba haciendo.
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Entramos en la sala justo en el instante en que se apagaron las luces, por los destellos de la pantalla alcance a visualizar un par de asientos en medio de la sala, todo lo demás se apreciaba lleno.

- ven – le dije a Laura – caminamos entre la obscuridad de la sala y solo gracias a los destellos de luz de la pantalla de algunas escenas de un preview que estaban anunciando pude reconocer la fila a la que deberíamos ir, nos cedieron el paso y entonces nos sentamos Laura quedó a mi izquierda sosteniendo con ambas manos el bote de palomitas, le pase su refresco y lo dejo en el espacio para los vasos que tenía el descansabrazos de la butaca y se inclinó hacía mí recargando su cabeza en mi hombro.

La película inició y entonces escuché ese suspiró… volví lentamente el rostro a un lado y ahí estaba ella… Dennis, con una mueca de fastidio mirando cada escena, volvió el rostro a un lado y entonces nuestras miradas se encontraron, sus labios se entreabrieron, mi corazón latió con tanta fuerza, con tal intensidad que me dolió el pecho como nunca antes en la vida…
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Pasado
- Hola Román Hijo soy tu Tía Irene a tu tío le dio un infarto, gracias a Dios esta vivo, y dice que quiere verte…
- ¿Un… infarto?
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- “¿Soy una basura no es verdad? Ella no es como yo dice Dennis, ¡Dios Mío! ¿Cómo soy?, ¿Quién soy?, ¿Qué sucedió conmigo?... ¡Por qué ya no puedo reconocerme?” – sentí las lagrimas imparables caer por mis mejillas – pensará lo mismo Karla de mí
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- Andrea tiene razón, últimamente la pasión me ha cegado, ¿hace cuanto que no tengo una larga conversación con ella?... ¡Dios! ¿estaré enfermando de alguna manera?, ¿es normal que en cuanto la miro quiera llevarla al suelo, a la cama, al sofá, a donde sea para hacerle el amor?... estoy empezando a cuestionarme esto demasiado en serio, hace tiempo que no le obsequio algo bonito – me recosté de espaldas descansando mis manos bajo mi cabeza – ¡ya sé! Je… sí, ese será un lindo detalle.
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- Quiero… quiero llevarte a un Antro…
- Qu… qué quieres llevarme… ¡a donde?
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- Kar… Karla…
- ¿La…ura?
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lunes, 11 de junio de 2012

Nuevo Fan Art de Amor en Preparatoria por nuestra Amiga Karelia!!!!!!

Saludos, mis queridisimas y queridisimos Fans!!!!!! Esta Hermosa y calurosa tarde les dejo este Maravilloso Fan Art de Amor en Preparatoria!!!! Esta Hermosoooooo!!!! y en esta ocasión Nuestra Querida y Talentosa Amiga Karelia nos ha dejado una bella ilustración de Nuestras Dos Protagonistas antañamente novias hoy... ¿amigas todavía?... ¿conocidas?... ¿compañeras escolares?, ¿en qué se han convertido estas dos chicas?... ¿rivales acaso? Descubranlo proximamente!!! Pero por ahora una Ovación para el Trabajo de nuestra Amiga Karelia y su Gran! Gran Arte!!!!!! Gracias Amiga!!!, Me inspiras a escribir más y más jajajajajaja si esto sigue así esta será la verdadera historia sin fin jajajajajajajajaja. Un Abrazo y montones de Besos!!!! 

Disfrutenlooooooo!!!!

domingo, 3 de junio de 2012

AMOR EN PREPARATORIA CAPITULO 17 2DA PARTE

Mis queridisimas y queridisimos Fans, antes que nada una disculpa por públicar hasta ahora esta 2da parte de este capítulo pero entre el trabajo y la marcha de ayer xDDDDD bueno pues apenas me di tiempo para subir este nueva parte del capítulo 17 de Amor en Preparatoria!!!!!

Espero que les guste, va con dedicatoria especial a mi amigo Max... quien fué un gran compañero y amigo a quien recordaré toda la vida por su forma de ser tan peculiar y especial. Querido Max, donde quiera que te encuentres, siempre te recordaré. Descansa en Paz Querido Amigo.



Y sin más que agregar a Leer!!!!!!!!!

 Román caminaba por las calles de la Cuidad sin rumbo fijo, sus pasos plagados de lentitud parecían ir arrastrando sus caóticos pensamientos; no podía quitarse de la cabeza la mirada de Alejandra, ese asco, ese odio, esa reprobación que le quemaba y le llenaba de vergüenza… sin darse cuenta llegó a la entrada de una Iglesia, levantó el rostro y miró atentamente las grandes puertas de madera abiertas de par en par, tragó un poco de saliva y con paso vacilante entró… el silencio que reinaba en el interior sólo era roto por los pasos de una señora ya entrada en años que se dirigía con lento andar rumbo al altar, el rubio chico observó el interior, sus ojos repasaban cansinamente los cuadros donde se mostraban santos y mártires que adornaban las paredes; caminó y sus pasos resonaron en todo el lugar, se sentó en una de las grandes bancas y cerró los ojos fuertemente, se sentía devastado, solo, triste, desamparado, aun cuando lo intentó, no pudo evitar el llanto, saladas lágrimas rodaron por sus mejillas, abrió lentamente los ojos fijando la vista en el Cristo que parecía mirarle con absoluta lástima, Román no soportó esa mirada volvió el rostro a un lado y vio junto a él un folleto que decía “La Iglesia y la Homosexualidad”, lo tomó rápidamente y leyó… a cada línea leída su rostro se compungía, su mudo llanto prosiguió… cuando hubo terminado de leer supo en verdad que lo único que podía esperarle era el infierno


 - “No lo soporto... odio tanto ser homosexual, ¡Dios! ¿por qué?” – se levantó con desánimo… lento… cansado… triste, sus pasos vacíos hicieron eco una vez más dentro de la iglesia, de sus manos sin fuerzas cayó el folleto justo cuando el chico traspasaba la puerta, alejándose de la Iglesia… deseaba con toda el alma dejar de pensar, pues su mente y su corazón eran una constante contradicción.


 Mientras acomodaba mi ropa de nueva cuenta en el closet, supe que de una u otra forma debía hablar con Karla, sin embargo no me animaba… no podía hacerlo… no todavía… miré distraídamente el uniforme que deje a un lado de mi cama, el lunes lo volvería a usar… curioso… en verdad lo había extrañado, terminé de colgar mi último pantalón de mezclilla y observé las siete bolsas de ropa de la cual me deshice… ya no me quedaba, mi metro con setenta centímetros me hacia hincapié en el hecho de haber… crecido… pero… no sólo fue físicamente… algo en mi interior había cambiado… la amaba, saqué mi celular y abrí la carpeta de mis fotografías… ahí estaba ella… sonriéndome, sentada en el sofá de su casa guiñándome un ojo, sus brazos descansaban en el respaldo del sofá y mantenía una pierna cruzada sobre la otra… sonreí instintivamente… ella fue mía… ella fue tan… mía… una escurridiza lágrima cayó en la pantalla de mi celular… mierda… que mal… que mal… me dolía tanto verla, me dolía tanto haber sido tan estúpida… me dolía haberla hecho sufrir de la manera como lo hice… era una imbécil… yo… sentí que la garganta se me cerraba por el llanto que inútilmente trataba de evitar… y… es que en verdad no era para menos, pues yo misma sabía que no la merecía… Karla… si tan solo pudieras perdonarme… si tan solo supiera las palabras adecuadas para expresarme… ojala pudiera preguntarle a Alejandro que hacer… pero… no puedo… y Román… creo que sonreí irónicamente… si le dijera algo seguro… no, no quiero ni imaginar sus insultos, ni sus reproches y mucho menos sus gritos. Ojala tuviera a alguien a quien contarle mis penas, ojala tuviera a alguien a quien pedirle un consejo, cheque mi lista de contactos y al ver su nombre mi rostro se iluminó, ¡Pero, claro! ¡Era cierto!, ella… ella podría aconsejarme… sea como sea… seguíamos siendo amigas ¿verdad?... y además… compartimos la misma cama… ella tenía mis mismas inclinaciones y… sé que a las finales no importando que… no me dejaría sola… no ella.


 Mi hermana seguía caminando de un lado a otro de mi habitación, por momentos se detenía y me miraba… me escudriñaba de arriba abajo y de nuevo volvía a su eterno andar.


 - Vas a hacer un hoyo en el piso si sigues caminando de esa manera – le reproché, pero ella pareció no escucharme y eso terminó por incomodarme más de la cuenta – Andrea – le dije tras unos minutos – ¿vas a aconsejarme? ó ¿terminaras cayendo sobre la sala una vez que te hayas acabado el piso?


- ¿Con… Laura? – me preguntó con un dejo de incomprensión en su rostro, ¡Por fin hablaba! en verdad que ya me estaba preocupando su actitud – pero… ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué? – me preguntó con un dejo de sorpresa que nunca le había escuchado… – o sea… - dijo deteniendo su paso y mirándome con absoluta incomprensión – ¿Laura? – me preguntó nuevamente meneando la cabeza en negativo – es decir, ¡Laura? – volvió a preguntar con más énfasis – ¿estamos hablando de la misma Laura, que conocemos?, o sea ¿la Laura vecina nuestra que vive con su familia de homofóbicos? – preguntó con las manos al aire.


 - Sí, Andrea, de esa misma Laura estamos hablando.

- Pero… pero… ¿es qué todas las mujeres del mundo se han vuelto Lesbianas? – preguntó con marcada sorpresa, llevándose las manos a la cabeza.


 - Si así fuera mejor para ti ¿no crees?, tendrías más hombres disponibles – traté de bromear pero por su cara supe que mi comentario estuvo de más.


- Pero ¿cuándo paso? – me preguntó sin dejar de lado esa expresión de sorpresa en su rostro.


- Yo… bueno… verás – no tenía idea de porque me sentía mucho más incomoda confesando mi amorío con Laura que la vez que me descubrió con Karla – fue antes de que se marchará a Canadá.


 - Digo, eso es obvio – dijo y se sentó a la orilla de la cama frotándose la frente con la mano derecha, por su actitud supe que estaba sopesando mis palabras – ella… tú… las dos – dijo tras unos minutos de silencio - ¿fueron novias en toda la extensión de la palabra? – giró el rostro lentamente hasta mirarme a los ojos.


- Pues… – sentí las mejillas arderme con fuerza – pues… si te refieres a que tuvimos sexo… pues… sí… – confesé por fin, sus ojos se abrieron desmesuradamente mientras sus mejillas se tintaban en carmín.


 - ¿Pero cuándo sucedió?, dices que fue antes de que ella se marchara a Canadá pero ¿qué no estabas saliendo con ese chico Armando?


 - Andrea… mira – me llevé las manos a la cara y las subí hasta pasarlas por entre mi cabello – es algo difícil de explicar, más bien… largo de explicar.


- Pues mira que yo no tengo prisa y tú vas muy bien en la escuela, así que, si no vas un día no creo que pase nada – tomó su celular y marcó.


 - ¿A quién le llamas?


- A tu mujer para decirle que no vas a ir.


 - ¿Le… le vas a contar lo de Laura?


 - Dennis por supuesto que no – me miró por un instante negando con la cabeza – sólo no quiero que vaya a llamar preguntando por ti y nos interrumpa que esto quiero que me lo platiques pero si detalladamente… claro que… puedes guardarte los detalles íntimos, suficiente es para mí el saber que ya tienes relaciones sexuales cuando deberías de seguir jugando con tus muñecas.


 - Y me lo dice la mujer que perdió la virginidad a los quince años – me miró con ojos asesinos y supe que sería mejor dejar mi boca más que cerrada. 




**** 


Serían cerca de las tres de la tarde cuando salí a caminar, volver a ver las calles de mi colonia me hacía sentir a gusto, incluso el calor del sol se sentía diferente, todo era definitivamente mucho más familiar aquí que en Canadá, haber regresado significaba un nuevo comienzo, era una renovación, era un cambio, era una segunda oportunidad… una segunda oportunidad que no desperdiciaría por nada de este mundo, había decidido volver a ver a Karla, confesarle mis pecados… y hacer de una u otra forma hasta lo imposible porque me perdonara… todos merecíamos una segunda oportunidad, ¿no es así? y yo en verdad había aprendido de mis errores, nunca más jugaría con los sentimientos de nadie y mucho menos con los de Karla, nunca más lo haría… elevé la vista al cielo por un momento y ese hermoso azul me recordó sus ojos, ¡Dios! extrañaba tanto su mirada posada en la mía, echaba de menos la dulzura con que me observaba detenidamente; estaba dispuesta a no volver a fallarle nunca… nunca… sólo necesitaba encontrar las palabras adecuadas para decirle cuanto lamentaba mi comportamiento, necesitaba hallar las palabras correctas para pedirle perdón… di la vuelta en uno de los andadores y vi la casa que estaba buscando… estaba segura de que ella podría darme algún tipo de consejo, ahora que lo pienso… debí de haberle pedido consejo desde hacia mucho tiempo atrás… pero… para el tiempo en que la conocí ya andaba con Dennis al mismo tiempo que salía con Karla… quizá si la hubiera conocido antes… yo…


 - Laura… que sorpresa, ¿cuándo volviste? – me sorprendí al escuchar su voz, iba tan metida en mis pensamientos que ni cuenta me di que estaba frente a su puerta y ella estaba saliendo.

 - No hace mucho… yo… quisiera un consejo quiero recuperar a Karla y yo pues…
 
- Para empezar – dijo interrumpiéndome – saludémonos ¿te parece bien? – me sonrío de medio lado mientras me sacudía el flequillo.


- Sí, lo siento, hola – le devolví la sonrisa y le abracé – me da gusto verte de nuevo.


- Eso ya esta mejor – me guiño y me sostuvo de los hombros echándose ligeramente hacia atrás para darme un rápido vistazo de arriba abajo – pero ¡vaya! que guapa te has puesto mujer, además creciste, te ves muy bien Laura, ven pasa, que estoy segura tienes muchas cosas que contarme.


 - Sí… demasiadas – le dije mientras entraba y me llevaba a la sala – han sido tantos… mis errores…


 - Experiencias Laura – me dijo interrumpiéndome – en esta vida no cometemos errores eso grábatelo bien, sólo tomamos malas decisiones, que conllevan consecuencias desagradables para una misma y en ocasiones para los demás, sin embargo a final de cuentas esos “errores” que mencionas son las armas que nos hacen madurar – me invitó a sentarme a su lado – hay que aclarar que depende de ti, el que esas experiencias se conviertan en tus aliadas, porque si vas a estar repitiendo esas mismas experiencias una y otra vez, entonces permanecerás para siempre en una inmadurez mental y emocional que no te permitirá sentirte a gusto contigo misma, ni con los demás.


 - Creo que entiendo a lo que te refieres – suspiré profundamente, en ese momento recordé… todas… todas mis… “experiencias”… y… un sentimiento de tristeza me inundó el alma por completo de una manera que nunca jamás imaginé llegaría a sentir alguna vez, me abracé a ella en un rápido movimiento y lloré con un sentimiento tan profundo, con una tristeza tan amarga, que por un momento creí que nunca jamás volvería a sonreír.


- “Laura – pensó Al mientras la abrazaba – verte llorar de esta manera… nunca había escuchado a nadie llorar con tal sentimiento… eres la primera persona cuyo llanto me conmueve… cuando acabes de desahogarte, te diré lo que ha sucedido, te explicaré todo lo que necesitas saber… y es que no ha sido culpa tuya Laura, no lo ha sido, todos esos “errores” que dices haber cometido han sido experiencias en cuyas decisiones a tomar elegiste la que a tu parecer en el momento fue la correcta… Laura… pequeña, ¿Qué es lo que crees que hiciste mal?... ¿explorar ese mundo para ti, nuevo y desconocido?... ¿haber andado con Karla y Dennis?... dime Laura ¿quién te dio el consejo?, ¿quién se acercó a ti y te dijo que podías andar con dos personas a la vez, incluso tres o cuatro, es más, con las que tu quisieras, pero que eso un día te traería no solo dolor a ti, sino a las personas involucradas en esa relación?... dime Laura ¿quién te aconsejó?, ¿a quién te acercaste?... ¿a tu familia homofóbica?... ¿a algún profesor o profesora?... ¿en quién confiabas para preguntar todas esas inquietudes que en tu momento te surgieron?... ¿fuiste honesta con Karla y le llegaste a platicar sobre tus inquietudes acerca de ese nuevo mundo que se abría ante ti con galanuras de oropel que tristemente confundiste con oro?... si lo hiciste, dime.. ¿te comprendió?, ¿te enseño y explicó todo aquello con lo que te podrías topar?...Laura llora… llora hasta quedar sin lágrimas.


La llamada de Andrea me dejo un poco extrañada, sencillamente me dijo que saldría con Dennis y que no vendría a la escuela, me pregunté porque no habría sido Dennis quien me llamara directamente para decirme que saldría con su hermana pero tras reflexionar unos momentos llegué a la conclusión que igual no importaba mucho… en cierta forma estaba incluso un poco relajada pues quería dedicarme a analizar mis sentir con respecto a la chica que vi esta tarde… se parecía tanto a Laura… Laura… ¿es qué aún siento algo por ti?... ¿será posible?... pero si así fuera… debería de ser asco ¿no es verdad?, creo que sonreí con amargura para mis adentros cuando recordé los momentos vividos a su lado… Laura… solíamos sonreír tanto ¿no es así?... reíamos de tantas cosas… y… tus verdes ojos siempre buscaban alegres los míos… tus manos, esa tersura de seda al tacto… recorriéndome parsimoniosamente en las tardes que solíamos quedarnos en casa mirando el atardecer. Éramos tú y yo Laura… éramos solamente tú y yo hasta… hasta que tu engaño vio la luz… hasta que tus mentiras te enredaron de tal forma que caíste en tu propio fango… la boca se me amargo como si hubiera bebido ajenjo… y es que la sola idea de que ella me hubiera podido dejar por esa tipa hacía que mi sangre ardiera de coraje y frustración… justo en ese mismo momento un claro entendimiento me llegó como la breve luz que destella; como un rayo en una obscura noche sin luna, ni estrellas… es verdad… a final de cuentas nunca dejaste de ser una adolescente… ¿cómo culparte?... ¡Dios! soy una estúpida… me lleve las manos a la cara porque me sentí plenamente ridícula… quien tuvo la culpa de todo fui yo… solamente yo por haber aceptado andar con una niña… ¡ella solo tenía 16 años! debí de haber supuesto lo que sucedería… fue culpa mía… todos… Ana… Al… Iván… todos sabían el final que me esperaba con Laura y yo… no quise hacer caso… me cegué en mi enamoramiento… creí que ella sentiría la misma necesidad de mí así como yo lo sentía por ella… pero… a final de cuentas yo fui la que se engaño así misma… el error fue mío. Y ¿ahora?... ¿qué sucedería con Dennis?... ¿acaso también estaría ciega con ella en mi enamoramiento? Ese sentimiento me turbó… tambaleando la seguridad de mis sentimientos. No quería volver a sufrir una situación similar con Dennis… si ella me hacía lo mismo… entonces… entonces creo que quedaría incapacitada para volver a amar de por vida.

 **** 


 Miré mi reloj, eran las 5:30 pm… Andrea seguía conduciendo sin decirme ni una palabra… se quedó muy seria después de que le hube terminado de contar mi… noviazgo con Laura… por momentos me miraba de reojo y fruncía levemente los labios, como si quisiese decirme algo pero no hallase las palabras correctas para expresarse.


- No fue culpa tuya… - dijo por fin – Laura… bueno, tú y ella… las dos… en fin – meneó la cabeza en negativo – se llama aprender de la vida – dijo y soltó un gran suspiro – lo cierto es que esa niña jugó bien y bonito contigo ¿sabes?


- Lo sé… - sentí un pinchazo al recordar su traición.


- ¿No te diste cuenta de que lo que decía y lo que hacía simplemente no concordaban en lo más mínimo?


- Me hacia una idea… - respondí con cierta acritud – pero… era… era mi novia… quería entenderla… quería comprenderla…


- Quisiste creerle, eso fue todo… ¿sabes Dennis? Cuando estamos locamente enamoradas creemos todo lo que esa persona nos dice… si de su boca sale que el cielo es amarillo, pues lo creemos aunque veamos con nuestros propios ojos que es azul; y nos cegamos porque pensamos que esa persona no nos lastimará mintiéndonos ya que damos por sentado que nos ama tanto como nosotras a ellos.


- Supongo – susurré apenas, mientras recordaba sus constantes contradicciones.


- Lo cierto Dennis es que ahora estas con Karla y no es necesario que sepa que anduviste con Laura, ella fue parte de tu pasado, tan solo eso; si Laura estuviera en tu mente y en tu corazón… si aún le amaras y pensaras que quizás pudiese existir la posibilidad de regresar con ella entonces si te aconsejaría que hablaras con Karla puesto que no sería justo para ella forjarse la imagen de un futuro contigo si tu mente esta sopesando la posibilidad de regresar con tu ex.


 - No volvería nunca con Laura – dije de forma tajante – es a Karla a quien amo eso lo tengo más que seguro – Andrea sonrió y me regaló una mirada llena de satisfacción ante mi respuesta.


- No esperaba menos de ti; si me hubieras pedido consejo en aquellos días, créeme que tu noviazgo con Laura no hubiera durado más de una semana, pues una tercera persona a veces te hace ver cosas que una simplemente se niega a creer y sobre todo a aceptar.


 - Gracias… tus consejos y tu apoyo… creo que eso ha sido parte fundamental en la relación que llevó con Karla, perdóname por no haberte tenido la confianza para platicarte de mi relación con Laura con anterioridad.


- No te preocupes, la verdad – se sonrojo levemente – no hubiera sabido como actuar… digo, estoy acostumbrada a ver parejas en mi facultad de gays y les, incluso convivo con ellos en varias materias pero bueno… supongo que no hubiera tomado las cosas tan bien… ya ves como paso con… Karla y pues, no sé igual y como tú y Laura son unas niñas tal vez… solo tal vez… no lo sé… yo…


 - Eres la mejor de las hermanas – posé mi mano sobre su hombro – la mejor, sé que nunca me hubieras dado la espalda.


 - Jamás – me sonrió – eres mi única hermana ¿cómo no he de cuidarte? – me guiño un ojo – ven volvamos a casa y aprovechemos para llevar algo de comer.


 - De acuerdo

- ¿Deseas algo en particular?

- Hummmm – suspiré – a mi mujer en medio de dos rebanadas de pan.


- Pffffff – giró los ojos en blanco – ¿es que no puedes pensar en otra cosa, que estar tirándote a tu mujer cada dos por tres? tu exceso de sexo con ella me preocupa.


 - ¡Ja! – me crucé de brazos – lo que pasa es que no sabes lo bien que…


- Stop – me miró de reojo – que definitivamente no puedo imaginarte haciendo ese tipo de cosas con ella, para mi toda la vida serás asexual.

 - Jajajajajajajajajajajajajajajajajaja


- ¿De qué te ríes, loca?


- De que a diferencia de ti, yo si puedo imaginarte con tu novio haciéndolo jajajajajajajajajajajaja – cerré los ojos y eché la cabeza hacia atrás


- ¡Oh, sí! Ahí están los dos.


- Ya tonta – me dijo – deja de estar imaginando cosas que no te van – abrí un ojo y le miré sesgadamente – que soy tu hermana mayor y debes de respetar mi intimidad.


 - No pues si lo que respeto es tu intimidad digo a ti no tanto pero… - me encogí de hombros y me solté a reír – jajajajajajaja, ouch, jajajajaja no me pegues que eso es agresión infantil jajajajajajajajaja


- Si, si, tú, tan pequeña que aun tienes la leche en los labios ¿verdad?

- Jaaaajajajajajajajajaja no, no, no, yo paso de eso definitivamente, eso te lo dejo a ti.


- No seas lepera – me dio un zape en la cabeza – ¿de cuando acá tan alburera?


 - Jajajajajajaja ya, ya, ya, te prometo que no me vuelvo a pasar, amor y paz, amor y paz.


- Si sigues así, ya no te voy a cubrir en tus escapadas nocturnas con tu mujer.

- Nooooooo, no me hagas eso, que de por si sufro bastante cuando tengo que apuntarme mis cinco días de abstención sexual cuando me visita la amiga de cada mes.

- Hablando de la amiga de cada mes, ¿es cierto?

- ¿Qué?

- Pues me decía la amiga de una amiga que es les…


 - Mira que así se hacen los chismes – le interrumpí – pero bueno… que te dijo.


 - Ya no me interrumpas, lo que quiero saber es, si es verdad que sus periodos se sincronizan.


 - Pues… mmmm… ujum… ujum… – carraspeé antes de contestarle.


 - Jajajajajajaja te pusiste toda roja jajajajajajajaja

- Sigue así y te dejo con la duda.


 - No ya en serio dime


- No pues, de hecho es cierto porque ella empieza un día después de mí.


- ¿Y no se te hace curioso? – me preguntó con una simpática sonrisa.


- Pues no tanto, como Karla dice, sea como sea somos animales… por ejemplo en las manadas de leones es normal que las hembras estén receptivas a la copula todas al mismo tiempo, así se aseguran poder procrear al menos una cría.


- Pues sí pero, ustedes dos no están receptivas a un macho – dijo meneando la cabeza.

- Lo sé, a lo que me refiero es a que… Andrea detén el vehículo – le pedí a mi hermana sintiendo un nudo hacérseme en el estómago.


 - ¿Qué sucede?... aaaaaaaah – sus ojos se posaron sobre la misma silueta que yo miraba – entiendo… bueno, te veo más tarde – detuvo el vehiculo, bajé; tragando saliva y sintiendo un ligero nerviosismo me encaminé hacia esa silueta que andaba a paso lento de espaldas a mí… la conocía tan bien, su larga cabellera rubia brillaba hermosa con el sol… como si fuera una hermosa cascada de oro… su grácil cuerpo seguía teniendo ese modo de andar tranquilo y pausado… ¿quién hubiera pensado que alguna vez creí que toda mi vida la pasaría con ella… a su lado… para siempre jamás, como si de un cuento de hadas se tratase?


– Laura – mi voz guardo un tono de ansiedad que estoy segura no paso desapercibido para ella, se quedó por un momento estática en su sitio, se giró lentamente… y entonces por fin esos verdes ojos se posaron una vez más en los míos y un calor familiar se hizo presente en mi pecho, llenándolo de una ansiedad que hizo que fuera casi doloroso.


 - Dennis – mi nombre pronunciado de sus labios me provocó una extraña sensación que no supe como interpretar mas que como un dejo de sutil nostalgia que me atravesó el pecho con el filo de la tristeza y a la vez con la irónica sensación de una alegría eufórica que me llevó a correr literalmente a sus brazos y sentir de nuevo esa cálida sensación de bienestar y regocijo que te da un aroma conocido al que se puede considerar como parte de tu hogar.


 - Laura, Laura, Laura – no pude evitar ceder a las lagrimas pues estar de nuevo entre los brazos de mi mejor amiga me hizo sentir como si hubiese recuperado una parte de mí que había extraviado hace, mucho, mucho tiempo – que bien que has vuelto… ¡que bien!... ¡te he extrañado tanto!, ¡tanto! – la ceñí más a mi cuerpo y entonces su calor me trajo a la mente viejos recuerdos, viejas alegrías que creí en un tiempo ya perdidas – Laura, Laura – repetí su nombre un sin fin de veces, hacia tanto que mis labios no pronunciaban el nombre de mi mejor amiga, la cual una vez amé con locura.


- Dennis, Dennis, ¡Dennis! – soltó un amargo llanto que tocó mi corazón – lo siento, lo siento, lo siento tanto, tanto, por favor perdóname, perdóname, perdóname… por favor, lamento todo el mal que te he causado, lamento todo el dolor que te provoqué, lo siento tanto, tanto… en verdad… tanto.


 - Todo esta bien Laura… todo esta bien, no pasa nada, no pasa nada… - le dije acariciando su blonda cabellera – fue una etapa de nuestras vidas, solo eso… todo esta bien… no te guardo ningún tipo de rencor… de verdad que no – la ceñí más a mi cuerpo y realmente me sentí feliz de tener a mi mejor amiga de nuevo entre mis brazos.


**** 


Salí de la cafetería con un sándwich en la mano y un refresco de lata en la otra, el viento soplaba suavemente agitándome levemente el cabello al andar, las jardineras estaban llenas estudiantes y por la explanada caminaban varios más yendo de aquí para allá, la mayoría de ellos en pequeños grupos que hablaban y reían entre ellos. Este día comería sola, era curioso, me sorprendí a mi misma suspirando, pues ya me había acostumbrado a tenerla conmigo todas las tardes, escuchándole hablar sobre lo mucho que haríamos una vez formalizáramos nuestra relación yéndonos a vivir juntas. En verdad Larissa quería una vida conmigo y yo también lo deseaba más que nada en este mundo. Llegue hasta el laboratorio de biología y me senté tras el escritorio, miré de reojo los exámenes de química que tenía que calificar del grupo de mi novia cuando llegó una visita inesperada.


 - ¿Que tal teacher? – sólo de escuchar su voz supe de quien se trataba.


- ¿Al? – giré el rostro para verla entrar con paso firme, despidiendo esa estela de seguridad en si misma que a veces me chocaba en demasía, supongo que no era otra cosa más que un poco de envidia por su increíble alta autoestima.


- ¿Y ese tono?, ¿qué no te da gusto verme? – se acercó al escritorio y se inclinó hasta quedar a un palmo de mi rostro – digo a mi siempre me es grato ver una cara bonita.


 - Ya – le contesté empujándola con la punta de mis dedos, echándome ligeramente hacia atrás- ¿y a qué se debe tu inestimable presencia?


 - Vaya pero que correctas estamos el día de hoy – sonrió ampliamente dejándome ver la blancura de su perfecta dentadura – pues verás, esta no es una visita de cortesía, de hecho he venido a tratar un asunto un tanto delicado que te compete a ti, a tu actual relación y a tu antigua relación.


- ¿A qué te refieres?


- A que Laura ha regresado – sus cejas se entornaron y los gestos de su rostro se volvieron serios en un segundo – ¿sabías eso?


 - ¿Qu… qué? – a pesar de estar sentada sentí que todo se sacudía a mi alrededor, inclusive un ligero dolor de cabeza se hizo presente, punzándome repetidas veces en mi sien derecha.


 - Ok, no lo sabías – dijo dándome la espalda, sus pasos firmes y suaves se dirigieron a la puerta, la cual cerró echando el seguro en la misma – tenemos que hablar largo y tendido, espero que no tengas que dar clase por al menos un par de horas.


 - N… No… - le dije titubeante, mientras sentía el corazón golpearme con fuerza el pecho – estoy libre.


- Ojala lo estuvieras para Laura – dijo con tono ligeramente anhelante.


 - ¿Qué? – sacudí la cabeza un par de veces en forma negativa - ¿Qué quieres decir con eso?


- Esa pregunta esta demás ¿no lo crees? – me miró con ligero desenfado.


 - ¿Es que acaso quieres que regrese con Laura después de todo lo que paso?

 - ¿Y qué fue lo que paso exactamente Karla?


- ¿Qué?


- Deja de mirarme de esa forma y responde a mi pregunta Karla – me dijo recargándose de espaldas en una de las mesas del laboratorio.


 - ¿Qué no recuerdas que tú misma me llevaste a ver el engaño de Laura?


- ¿Y? – se encogió de hombros.


 - ¿Cómo que y?, ¿qué pasa contigo? – me levanté de mi asiento y caminé hasta quedar a un paso de ella – ¿qué no recuerdas que la terminé?, ¡qué no recuerdas que le di una segunda oportunidad?, ¡qué no recuerdas que volvió a traicionar mi confianza? – le hundí un dedo en el hombro al decir lo último.


 - No hagas eso – me dijo golpeando ligeramente mi mano para que lo retirara – en primer lugar señorita soy siempre la pobre victima – dijo sarcásticamente – debiste saber que esa chica era demasiado joven para entender lo que significa tener una relación sentimental – ¿Laura tuvo un novio antes de ti? – me preguntó enarcando las cejas, fijando sus verdes ojos en mis azules.


 - Yo…


- Ella nunca – me pico el hombro con su dedo – nunca, nunca había tenido una relación en su vida Karla, ¿lo puedes entender?, ¿eh?, ¿acaso ya olvidaste lo que es ser joven?, ¿a caso ya olvidaste lo que es querer conocer todo ese mundo?


 - ¡Porque lo conozco, fue que no deseaba que ella se inmiscuyera en esa clase de lugares!


- ¡Oh, sí?, no me digas y ¿qué hiciste para que se diera cuenta por si misma de que ese tipo de lugares no valen la pena, eh?, ¿acaso la llevaste a esos sitios?, ¿le diste la libertad de tener amigos?, ¿le diste la confianza para que platicara contigo acerca de todo lo que veía y hablaba con las demás personas?, dime ¿lo hiciste? – me sujetó de los hombros y me miró sumamente molesta.


 - Yo… - me desconcerté por un momento pues no tenía respuesta para sus apabullantes preguntas.

- ¿Qué fue lo que hiciste Karla, eh?, ¡dímelo!, ¿no te refugiaste entre los brazos de mi hermana? – me sonrió burlona de medio lado.


 - Si lo hice fue sólo porque tú básicamente me obligaste a ello – la empujé a un lado con una mano y me dirigí de nueva cuenta tras mi escritorio, sentándome en la silla.


- Y vieras que me costo semanas, meses y años convencerte ¿no? – me dijo socarronamente mientras se acercaba a mi escritorio y se inclinaba hacia mí, descansando las palmas de sus manos sobre el mismo.


 - Estaba muy vulnerable.


 - Sí, sí, anda échale la culpa a la vulnerabilidad - se echó hacia atrás meneando la cabeza en negativo - esa es la farsa más grande que el ser humano quiere creer para así menguar la culpa, esa “vulnerabilidad” de la que hablas no existe como tal en estos casos, o estas llena de rabia, o de ira, o de frustración, o de tristeza, o, ve tu a saber que sentimiento es el que impera en tu cuerpo y en tu mente en esos momentos, pero una cosa es segura, en esos momentos esa “vulnerabilidad” no es otra cosa más que venganza, venganza disfrazada con el manto de la “vulnerabilidad”; no soy estúpida Karla ¿crees que no sé que en esos momentos decidiste pagarle a Laura con la misma moneda?, pensaste, ella me engañó, pues se la regreso ¿no?, o vamos mírame a los ojos y dime si miento – se acercó de nuevo al escritorio descansando las palmas de las manos sobre el mismo mirándome desde toda su altura, con un gesto de triunfo que me supo amargo en los labios.


 - ¿De que demonios quieres hablar? – le pregunté molesta tratando de desviar tan molesto asunto.


 - Eso esta mejor – me sonrió sarcásticamente y enseguida su rostro se torno muy serio, respiró profundamente antes de empezar – mira Karla – dijo mientras pasaba la vista por el Laboratorio – tu relación con Laura es imposible que se vuelva a dar, esta muy lastimada por tantas mentiras, y encima tienes una relación con Dennis – me dio la espalda mientras continuaba, supuse que sus grandes ojos verdes estarían fijos en los estantes del fondo del laboratorio donde se hallaban varios fetos de diferentes animales embebidos en frascos llenos de formol – es obvio que no volverás con Laura, lo único que quiero es que cierres el círculo de tu relación con ella, que le digas adiós adecuadamente – se volvió para mirarme – mira Karla, sé lo mucho que te dolió tu relación con ella, pero no debes culparla del todo, ella no tiene tu edad y aún ahora tú cometerás muchos errores, no importa la edad que se tenga, siempre, siempre, de una u otra forma aprenderemos algo cuando nos lastiman o lastimamos.


 - Mira quien lo dice – me crucé de brazos mirándola tan desdeñosamente como me fue posible – la señorita soy muy madura y de mente híper abierta.


- ¿Crees que sólo tú has sufrido por amor? – me sonrió tristemente de medio lado – en verdad Karla eres tan egoísta en tus propios sentimientos – negó un par de veces con la cabeza, al tiempo que suspiraba – todos Karla, TODOS en esta vida somos Víctimas y Victimarios, la única diferencia es que podemos elegir que ser y en mi caso, no opté por ninguna de las dos, después de que lastimé profundamente a alguien a quien realmente amaba – me dijo y le miré ligeramente extrañada – hace algunos años viví en Nueva York ¿sabes?, terminé la carrera joven realmente, porque me salte algunos años escolares, tengo un Coeficiente intelectual bastante alto que no te presumiré es por ello que las cosas no se me dificultan; ni siquiera los problemas que química que me dejabas – se rió por lo bajo – era divertido ver tu cara de incredulidad cuando revisabas mis resultados.


- Ja, Ja, Ja, que chistosita – le dije en son de burla – en ese caso no me hubieras quitado el tiempo.


- No te quejes, te pague porque perdieras el tiempo ¿no? – me dijo al mismo tiempo que me guiñaba un ojo – sea como fuere – continuó – aprendí muchas cosas, siendo honesta contigo, el tiempo que estuve con las tres, me di cuenta de que Dennis y tú tenían más en común que tú y Laura.


 - ¿Cómo? – pregunté extrañada y me acomodé en la silla un poco más derecha.


- ¿Recuerdas los test que les aplique a las tres?


- Aja


 - Bueno, en ellos noté en Laura, el típico comportamiento del adolescente que no sabe lo que quiere, que va en busca de su propia identidad, que va en busca de encontrarse así mismo, ella se encontraba atravesando la etapa de definición de su carácter. Tú en cambio sea como sea tienes una personalidad ya esculpida, enferma pero – se encogió de hombros – la tienes formada sea como sea, en el caso de Dennis ocurre igual, ella por… no sé, supongo el entorno familiar que tiene, sumándole su Coeficiente Intelectual de 132 bueno, esta por demás decir que es mucho más madura que Laura… inclusive… - me miró un momento, como si sopesara lo que diría a continuación – honestamente Karla, esa chica es mucho más madura que tú; estoy segura de que ella es más resolutiva que tú misma, aún cuando le lleves más años, pero bueno estoy alejándome del punto que quería contarte y no quiero eso.


- Aunque ella sea más resp…


 - Déjame terminar de contarte lo que tengo que decirte y ya después sanaremos tu lastimado ego – dijo interrumpiéndome y suspiró brevemente mientras negaba con la cabeza – como te comentaba, viví algunos años en Estados Unidos, y conocí a una chica, era una chica como pocas, inteligente más allá de lo comprensible, tierna, romántica, detallista, dulce, en fin podría enumerar un millón de cualidades y aun así no terminarían por describirla del todo. El caso es que – jaló uno de los bancos y se sentó – ella y yo abrimos un consultorio, cobrábamos cuatrocientos dólares la hora, nos iba muy bien – me sonrió – alquilamos un buen departamento gracias a su madre que es Agente de bienes raíces, lo mandamos decorar y bueno, en verdad te puedo asegurar que ella y yo éramos muy Felices, ambas nos dimos el mismo tipo de libertad de la que gozo con mi actual marido – ante esto fruncí el entrecejo pues aún no podía perdonarle que le arrebatara a mi amigo al amor de su vida – y pues bien, ella era la persona más detallista del mundo, en uno de mis cumpleaños me regalo una noche bellísima, ella misma decoró la casa, preparó la cena y hasta hizo el pastel, me compró una botella de Champagne uno de los más caros del mundo querida, sé que no lo conoces pero igual te diré la marca un Dom Perignon de 1982 – solamente giré los ojos en blanco y me recargué de lleno en el respaldo de la silla – bien, no te haré larga la historia que viví con ella, sólo quédate con el hecho de que es la única mujer a la que realmente he amado con una locura total, hubo una temporada en la que ella me hizo notar su deseo por ser madre, en ese entonces, a pesar de lo jóvenes que éramos ambas, coincidimos en que estaría bien que ella se embarazase, pues teníamos un gran porvenir juntas y a mí no me molestaba la idea de pasar el resto de mis días con ella pues con o sin hijos nuestra libertad siempre sería la misma, de hecho un par de veces me planteó la posibilidad de casarnos y en ese entonces no me pareció tan mala la idea, pero nunca le di un claro si o un claro no.


 - En realidad no sé como puedes tener esa clase de relaciones tan…


 - No estamos cuestionando mi moral aquí Karla – me dijo sentenciosamente – lo que quiero es que te quedes calladita y me escuches.


 - Ok, no diré nada más – me crucé de manos y con un movimiento de mi cabeza le incité a seguir.


- Pues bien como te comentaba, inclusive visitamos una de las mejores clínicas de fertilidad de la ciudad y hubo un expediente que nos agradó mucho a ambas pues curiosamente el donador tenía muchas de mis características físicas y ambas coincidimos que bien podría parecerse a ambas; sin embargo no me dijo más, sencillamente dejamos el tema de lado y varios meses después unos amigos me vinieron a visitar de México, fuimos a bailar a un antro y en fin bebimos, bailamos, nos reímos y quiero aclarar antes de continuar que estos amigos míos eran los más cercanos que tenía ¿ves los dedos de mi mano derecha?


- Aja


- Pues bien cuatro son los amigos que en verdad los considero como tales en toda la extensión de la palabra – en ese entonces yo era admirada por ellos por mi estilo de vida y mi forma de pensar y de actuar, me decían que era terriblemente libre como el viento y yo quise creer que ello era verdad, es por eso que cuando estábamos todos reunidos a la mesa en la cumbre de nuestra reunión ella dijo Sería genial casarnos e invitar a todos tus amigos, igual y anunciaríamos dos grandes eventos. Y yo torpemente y sin pensar en sus sentimientos apelé a mi boca a decir lo que los incrédulos ojos de mis amigos decían a grito sin voz, ¿Casarme?, ¿yo? Dije tan desdeñosa y burlonamente como me fue posible mientras miraba la aprobación en los ojos y en las sonrisas de mis amigos. tendría que volver a nacer con una mente bastante reducida para acceder a cometer semejante estupidez terminé por decir y rematé riéndome con una limpia y gran carcajada – las facciones del rostro de Al se entristecieron, podía leerse una gran amargura en sus verdes ojos – ella se fue ¿sabes? Ni si quiera me percaté de su ausencia hasta que era hora de retirarnos, una de mis amigas me dijo que tenía mucho tiempo que se había ido, yo supuse estupidamente que igual y se habría encontrado con alguien de su gusto para pasar la noche y curiosamente ese pensamiento me llenó momentáneamente de celos pues ella siempre iba a casa conmigo y nunca faltaba a dormir… te confieso que sólo ella ha logrado que saboreé lo amargo de los celos. Esa noche me la pase en el hotel con mis amigos, y no volví a casa sino hasta dos días después… y no había señales de ella por ningún lado… ni en el consultorio, ni en casa, ni con su familia la cual se limitó a decirme que se fue de viaje sin destino conocido, lo único que me llegó por correo fue una postal de despedida, sin remitente, diciendo que no volvería a verme jamás… – Al sonrió con aflicción – unos meses después, decidí volver a México pues no tenía nada más que hacer allá, los ligues fáciles no me satisfacían y las personas que acudían a consulta sólo buscaban las drogas que les recetaba… en muy pocos de ellos notaba la decisión de querer lograr un cambio… cuando regresé a México no volví a salir del país, aquí tengo todo cuanto quiero y necesito y si deseo consentirme me voy un mes a Cancún a olvidarme de cualquier tipo de problema que pudiese tener, de hecho fue precisamente en una de esas vacaciones donde me encontré con un conocido de ambas en la playa, él iba con su familia y me saludo momentáneamente, solo cruzamos unas pocas palabras y lo que me dijo me dejó con la boca abierta, Vi a tu novia de Tour en París, la niña se parece mucho a las dos, según me dijo va a cumplir año y medio, felicidades, es preciosa.



 - ¿La niña? 


- Así es Karla, en esas fechas hice cuentas y… ella debía de estar embarazada para el tiempo en que mis amigos llegaron a visitarnos… ella estaba embarazada Karla… ella estaba enamorada… perdidamente enamorada de mí… de golpe todo dio vueltas a mi alrededor y ni siquiera note cuando ese tipo se alejo de mi lado, ahí estaba yo con la boca amargándome por la culpa… había tenido una hija que nunca conocería, había tenido a una mujer que me amaba, que me llenaba de detalles, de caricias, de mimos, tenía una mujer que me escuchaba pacientemente hasta que terminaba de hablar y entonces me daba su punto de vista siempre objetivo, nunca nublado por el intenso amor que sentía por mí. Y yo… yo… me burle de sus sentimientos, del compromiso que quería establecer conmigo y le insulté reduciéndola a estúpida. En ese momento entendí a lo que se refería con anunciar dos grandes eventos… la unión de nuestras vidas y el nacimiento de nuestra hija… hay veces que la veo entre la gente ¿sabes?, al ver una larga cabellera rizada color caoba claro, me viene una ligera ansiedad ¿sabes?, porque nunca terminé mi ciclo con ella, realmente nunca pude despedirme de ella, no dije muchas cosas que quisiera haber dicho y ahora… bueno no quiero que ni tú ni Laura pasen por lo mismo – me sonrió con tristeza.


Me quede en silencio, ella tenía razón, ahora estaba segura de que sucedería lo mismo conmigo si no aclaraba las cosas con Laura… necesitaba terminar este ciclo con ella, cerrar mi círculo con ella… si esa chica que vi era Laura… o si no lo había sido el sentimiento que me embargo me decía que era verdad lo que Al me planteaba. 


- Lo haré – le dije suspirando levemente – cerraré mi círculo con Laura. 


- Gracias Karla… y por favor ten en cuenta que Dennis. 


- Ella es diferente… 


- Ella es muy joven Karla, no digo que sea imposible pero aun le faltan muchas cosas por vivir. 

- Dennis me ha demostrado ser otra clase de persona. 


- De acuerdo, no discutiré eso, pero solo quiero aclararte Karla, que antes de que explotes todo ese resentimiento que tienes contra Laura, te pongas a pensar un minuto en que ella nunca tuvo una relación previa, en que ella estaba descubriendo un mundo completamente nuevo en el cual tú sabes que es demasiado fácil caer en tentaciones y del cual tú no tuviste a bien enseñarle para que por si misma se diera cuenta si ese tipo de lugares le convenía o no, quiero que te quede bien claro que ella solo tiene 17 años Karla y que no es justo que le pidas que actúe como una mujer siendo que aun es una niña. Porque en vez de fomentarle confianza para que te platicará absolutamente todo, te volviste una enferma controladora, así, idéntica a tu ex y eso Karla es por culpa de tu baja autoestima y falta de confianza en ti misma.


 - ¿Te puedes retirar de una vez? – le señale la puerta con la mano, ella me sonrió con un dejo de lástima que terminó por enfurecerme, se levantó y colocándose las gafas de sol agregó.


 - Piensa en lo que te he dicho y es cierto ¿no es así? la verdad no duele pero ¡ah! Como incomoda.


 - Lárgate de una buena vez. 


- Adiós Teacher – me arrojó un beso y encaminándose a la puerta, la abrió y salió dejándome con un amargo sabor de boca y con mucho que pensar. 


 Laura y yo caminamos nuevamente tomadas de la mano y como antaño, ella me sonreía con ese dulce gesto de inocencia plagando su rostro, sus verdes ojos claros me hicieron sentir nuevamente completa, a las finales ella siempre había sido y seguía siendo mi mejor amiga. 


 - Creciste – me dijo mirándome tiernamente mientras pegaba su hombro junto al mío. 


 - Tú también 


- Sí, pero tú me sacas unos centímetros de más.


 - ¿Qué se puede hacer? soy Grande ya lo ves, jajajajajajaja – la solté de la mano y la abracé pasándole mi mano sobre sus hombros. 

- No pues ya veo que tu ego sigue teniendo su domicilio en los cielos. 


 - ¡Claro! y ya hasta tiene segundo piso jajajajajajajaja. 

 - Jajajajajajaja tu y tus ocurrencias – me dijo deteniendo el paso – ¿nos sentamos? – me preguntó mientras señalaba los columpios. 


- ¿Cómo en los viejos tiempos? 


- Como en los viejos tiempos – me sonrió. 


 Nos sentamos una al lado de la otra, Laura miró hacia el cielo y suspiró, ligeras nubes blancas surcaban suavemente el manto azuloso que asemejaba un tranquilo mar. 


- Te extrañe mucho – dijo por fin. 


 - Mentirosa – le dije meneando la cabeza en negativo, sin dejar de ver el hermoso azul – ni siquiera me escribiste. 


- Lo siento – su voz se apagó momentáneamente y volví el rostro para verla – no tenía el valor de… enfrentarme a ti.

 - Bromeaba – intenté suavizar mi errónea palabra – no quise decir. 


 - Es verdad… - me interrumpió – fui… una mentirosa contigo… con… ella… 


- “¿Ella?... supongo que se refiere a la estúpida pelirroja” – pensé sintiendo una ligera molestia. 

 - La verdad de las cosas – continuó – es que aún no sé como tengo cara para mirarte – volvió el rostro a un lado impidiéndome ver sus hermosas facciones. 


- No digas eso… a final de cuentas eres mi amiga, antes que ex novia… compañera de escuela o cualquier otra cosa, sencillamente las cosas no se dieron por alguna razón, eso fue todo… fue solo una etapa de nuestras vidas. 


- Una etapa…


 - Laura, lo que sentí por ti en su momento fue en verdad enorme – le dije mientras dejaba descansar mi vista sobre un par de niños que peleaban por subirse primero a la resbaladilla – llegué a pensar que estaríamos juntas de por vida ¿sabes?... 


- Lo sé… lo recuerdo bien, tenías esa idea de una enorme casa, dos automóviles, alberca… - se rió suavemente – en verdad querías que construyéramos todo un palacio. 


- ¿Y por qué no? – le sonreí y le guiñe un ojo – se vale ¿no es así? 


- Sí, se vale. Nos quedamos un momento en silencio, un par de pajarillos se posaron en la rama de un árbol cercano a nosotras y comenzaron a cantar, los niños que peleaban en la resbaladilla ahora ya estaban jugando en el sube y baja… era reconfortante estar con Laura, pero en cierta forma lo notaba… habíamos cambiado… por un lado me preguntaba ¿por qué no le había atestado de preguntas acerca de su viaje, su lugar de hospedaje, la gente que había conocido y demás?... y por el otro quería desesperadamente decirle que estaba profundamente enamorada, que era feliz, que me moría de ganas por decirle que tenía novia, pero eso no era posible… aunque pensándolo bien ¿por qué no?, digo ella era mi mejor amiga y estaba segura de que… 


- Te ves muy bien Dennis. 


- Lo sé, siempre luzco sensacional ¿no es así? 

- Dios, no hay quien te aguante.


 - Por el contrario


 - ¿A qué te refieres? 


 - ¿Sabes Laura? Tengo novia – abrió los ojos grandemente y sus labios se entreabrieron. 


 - ¿De verdad? - Si… 


 - ¿Y cómo se llama la afortunada? – me preguntó descansando su verde mirada en mis ojos. 

 - Se llama… - en este punto me quede por un momento callada… era verdad que era mi mejor amiga pero… ¿qué pasaba si decía algo fuera de lugar, ante alguna persona?... ¿qué sucedería si sin quererlo nos metía en algún problema?... yo era conciente de que era menor de edad y de que Karla podría tener serios problemas con la justicia por el hecho de andar conmigo… cosa curiosa, conocía a varias personas incluyendo a mi hermana que durante su etapa adolescente habían andado con personas que les doblaban incluso la edad pero… bueno… ese era otro punto, lo importante aquí era no cometer alguna tontería que terminara de alejarme de la mujer que amaba con locura, igual le diría a Laura el segundo nombre de Karla… aunque en ese punto me detuve también pues ella había estado conviviendo con Karla antes que yo y en ese punto no tenía idea si de igual forma ella conocía el segundo nombre de mi novia. 


 - ¿Te comieron la lengua los ratones? – se rió por lo bajo mientras volvía a posar su verde mirada en el cielo.


 - No, es solo que… bueno, mejor un día de estos te la presentaré.


 - ¿Es guapa?


 - Uffff, mucho, muchísimo, no tienes idea de cuan atractiva es. 


- ¿En serio? 


 - Sí – suspiré profundamente. 


- ¿Cuántos años tiene? – me preguntó y me turbé ligeramente pues no sabía, si contestarle con la verdad o bien con alguna mentirita. 


- Pues… - sopese momentáneamente antes de continuar – ni muchos, ni pocos, sino todo lo contrario. 


- ¡Dios! que misteriosa te has vuelto – meneó la cabeza en negativo – ya vamos, cuéntame quien es y como se llama. 


Ahora sí estaba pillada, no sabía que decir… alguna vez mi hermana me comentó que si quieres ocultar algo, es mejor ponerlo donde esta a la vista de todos, así que me arriesgue. 


 - De acuerdo, se llama Abigail 


- ¿Abigail? – me preguntó volviendo el rostro para verme. 


 - Sí, es un lindo nombre ¿no lo crees? 


- Sí, es un nombre bonito.


 - Es… universitaria 


- ¿Universitaria? – no sé porque pero me pareció notar un suave dejo de ansiedad en su voz. 


 - ¿Qué edad tiene? 


 - Veinti…uno – mentí pues me parecía que la estaba relacionando con Karla. 


 - Aah – exclamó suavemente – ¿y que esta estudiando? 


 - In… mmm… Ingeniería química. 


- ¿Dónde la conociste? 


 - Bueno pero estas peor que la GESTAPO- me eché a reír un poco nerviosa por tanto interrogatorio – ¿por qué tantas preguntas? 


- Perdona… supongo que me causa un poco de impresión saberte en una relación, ¿tienes mucho tiempo con ella? -


 No mucho realmente, pero si el suficiente para saber que quiero pasar con ella el resto de mi vida. 


- ¿Tan segura estas de eso? 


 - Mucho, lo siento aquí – me lleve la mano al pecho – en verdad lo siento profundamente dentro de mi pecho.


 - Lo mismo pensaste un día de lo nuestro ¿no es así?

 - Lo sé pero ella no es como tú… - me detuve abruptamente al ser consciente de lo que había dicho, sus ojos se posaron en los míos y un velo de tristeza los cubrió en un instante, desvió su mirada a un lado y su voz bajo un cuarto de octava. 


- Tienes… razón… ella…ella no es como… tengo que… tengo que irme. 


 - No, espera Laura – le dije al tiempo que ella se levantaba de columpio – no quise decir… 


 - No… la verdad es que tienes razón. 


- Espera no te vayas – me levanté rápidamente y la sostuve de la mano. 


- Todo esta bien Dennis – me dijo sin volverse a verme – por favor – su voz se quebró – suéltame quiero estar sola. 


- Pero yo… 


 - Por favor… 


La solté de mi mano, sin hacer mayor esfuerzo por tenerla conmigo… fue tan fácil soltar su mano… antaño no la hubiera dejado ir hasta no aclarar el asunto… pero… ahora que la veía alejarse empezaba a comprender que ambas habíamos cambiado a lo largo de ese año… no me había pesado dejarla ir porque sabía que era cierto… Karla… era muy diferente de Laura… y lo que dije salió porque así mi corazón lo sentía. 


**** 


Román había llegado a zona rosa casi sin darse cuenta, miraba con deseo y con desden los diferentes antros que se hallaban en preparación para abrir sus puertas al anochecer… paso junto aun grupo de adultos jóvenes que sentados sobre unas motocicletas hacían burla a los jóvenes amanerados que pasaban por ahí. 


- ¡Jototes!, Maripositas, jajajajajajaja – dijo uno 


- ¿No sientes vergüenza de vestirte así muñequita? Jajajajajajajajaja – dijo otro 


- ¡Que asco me das! – dijo uno más. - Jajajajajajajaja – reía un cuarto tipo. 


- En serio que… - dijo otro mientras Román pasaba aun lado de ellos con paso lento y abrumado – ¡mira! – se interrumpió al ver a unas chica que iban abrazadas por la calle – ¡Pinches tortilleras! - les gritó – ¡esto es lo que les hace falta! – el sujeto se sujeto el bulto entre sus piernas sacudiéndolo un par de veces. 


- ¡Súbanse con nosotros y las hacemos mujeres! – gritó otro 


- ¡A donde van? – grito otro encaminándose hacia ellas, las chicas al ver eso se asustaron y caminaron más rápido. 


- Pinches viejas putas – dijo uno de ellos encendiendo un cigarrillo – lo que les hace falta es una buena verga entre las piernas para que aprendan su lugar en este mundo. 


Román se alejo alegrándose internamente de ser el único enfermo, pues no soportaría que alguien insultara de esa forma a su hermana. Su celular timbró un par de veces. Él lo saco de su bolsillo y al ver quien le llamaba su rostro se descompuso en una mueca de asco y desprecio, deseaba no contestarle pero sabía que debía hacerlo.


 - ¡Qué quieres? – preguntó abruptamente. 


 - Hola mariconcito – la jovial voz de su tío le revolvió el estómago. 


- Que quieres – dijo fríamente Román. 


- Sólo te llamo para decirte que voy a cogerme a tu hermana.


 - ¡Qué? – las piernas de Román parecieron hacerse de tela, tuvo que recargarse a la pared para no caer – pe… pero ¡de qué mierdas estás hablando? 


 - Tu hermana es una puta lesbiana y es mi deber conducirla por el buen camino – Emilio se relamió los labios mientras sostenía la libreta de Laura y releía un par de párrafos que le provocaron una erección. 


 - ¡Qué mierda estás diciendo? – le gritó mientras apretaba tan fuerte el celular que pensó lo rompería, sin darse cuenta se encaminó de nueva cuenta hacia donde se encontraban esos tipos – te juro que si tocas a mi hermana… 


 - ¡Qué maricón? – le grito Emilio exasperado de que Román le contestará de esa manera - ¡qué no ves que quiero ayudarla! – Emilio alcanzó a escuchar como insultaban a una chica, llamándole por toda clase de denigrantes apodos – ¡eso quieres para tu hermana, puta mariquita!, ¡así quieres que la traten cuando vayan por la calle! – la cara de Emilio estaba roja del coraje – ¿Ese es el mismo destino que quieres para tu hermana, mariconcito? ¿que la juzguen por ser una puta lesbiana? ¡son los dos unos putos enfermos cerdos!, ¡¡son una vergüenza para la familia!! 


- ¿Pero de que hablas!, ¡cómo te atreves a…! 


 - ¡¡¡NINGUN ME ATREVO MARICON!!! LA PUTA CERDA DE TU HERMANA ES UNA LESBIANA DE MIERDAAAAA Y TENGO LAS PRUEBAS JUSTO EN MI MANOOOOO CABRON PENDEJOOOOO!!!!, SI FUERAS BUEN HERMANO YA TE LA HUBIERAS COGIDO TU MISMO PARA LLEVARLA DE VUELTA POR EL BUEN CAMINO!!!!!! PUTO DE MIERDAAAAA


 - ¡PERO QUE ESTAS DICIENDO, ENFERMO DE MIERDA???? - La voz de Román se elevó tanto que los tipos dejaron de insultar a los chicos y chicas que pasaban por la calle y se centraron en él. 


- ¡¡¡¡QUE LA PUTA DE TU HERMANA ES UNA RAMERA LESBIANA QUE LE GUSTA ESTARSE ACOSTANDO CON TODAS LA PUTAS VIEJAS QUE SE LE PONEN ENFRENTE PENDEJO SORDOOOOOOOO!!!! 


 - ¡¡¡NO TE CREO NADA ENFERMO DE MIERDAAAAAAA!!! 

- ¡¡¡¡EN MIS MANOS TENGO LA PRUEBA Y MAS TE VALE QUE NO TE INTERPONGAS!!!!! PORQUE TE DESENMASCAROOOO PENDEJO!!!!! ¡¡¡¡TE QUEDO CLARO PEDAZO DE MIERDAAAA, HIJO DE…. ARGGGGG… ARRRRRGGG – Los ojos de Emilio se desorbitaron mientras sentía un fuerte dolor en el brazo izquierdo que le corrió hasta el pecho, soltó el teléfono y entonces cayó al suelo fulminado… su cara rojiza mostraba ligeras gotas de sudor y el gestó de su rostro denotaba una clara incredulidad. 


 - ¡BUENO!, ¡BUENOOO! – gritó Román al teléfono pero era inútil, sus piernas no resistieron más y cayó al suelo de un sentón, se sintió mareado y unas nauseas le hicieron casi vomitar – “¡Laura?, ¡maldición!, ¡maldición!, ¡MALDICION!” – volvió a marcar pero ya nadie le contestó, siguió insistiendo una y otra vez.


 El Show de Román para los sujetos que estaban molestando a los demás terminó y siguieron haciendo burla y mofa de quién pasaba. 


- No, no quiero eso para mi hermana – dijo por lo bajo mientras se pasaba la mano por entre el cabello – “¡Dios mío que voy a hacer, que voy a hacer!!!!!????” 


 No impartí mi última clase, seguía teniendo la cabeza revuelta por las palabras de Al… era hora de tomar una decisión… iba a cerrar mi círculo con Laura y… llevaría a Dennis a los antros… ese último pensamiento me inquietaba de tal forma que me molestaba a un grado exasperante…. Pero era cierto… si Dennis, no iba a ser la persona que esperaba era mejor que todo sucediera lo más pronto posible… para así ya nunca jamás perder el tiempo con una niña. Odiaba… odiaba la idea de verle una sonrisa en el rostro cuando le diera la noticia de adonde la llevaría. 


Continua en: Capítulo 17 Tormenta 3ra Parte.