martes, 28 de febrero de 2012

Amor en Preparatoria Capitulo 17 TORMENTA 1ra Parte

Saludos!!!!! mis queridisimas y queridisimos Fans!!!!! Pues sí ya sé que les dije que hasta el 1ro de Marzo les entregaría este capítulo pero pues lo terminé antes y me dije ¿por qué no subirlo de una vez?, jajajajajajaja aaaaaaahhhh!!! espero que les guste, que los llene de intrigas, jajajajajajajaja y sobre todo que lo disfruten!!!!!

Este capítulo va dedicado especialmente para mi amigatza del almatza Karelia que nos trae hermosos Fan Arts siempre, para mi querida amiga Rocío A. amiga de mi vida en serio estoy Feliz de que hayas vuelto a mi vida, abrazos para ti, para mi querida amiguita Yuki-Hellsing!!!!, para mis queridas amigas Jeniferyma, whitewarrior, Majo/Atrax, Anedemi, Al3, alexygeo, Alternative culture, lui chik, viridiana, Rachel, Ross, mi amigatza cubana Marta, para gatita, para mi amigatza del almatza Jennifer Espinal besos guapa!, para mi amigatzo que ya no he visto por estos lares Bahamuth, para mi amiga Grethzee, para rosve, para mi amigo rulo y Por supuesto para todas aquellas hermosas personas que se pasan por este blog.

Muchisímas gracias por sus ánimos! Espero que esta primera parte del capítulo les guste!!!!


Y Comenzamos!!!!!


Capítulo 17

Tormenta


En casa de Laura, Román suspiraba de alivio al ver a su tío Emilio bajar con un par de maletas en las manos, por fin se largaba, estaba fastidiado de tener que soportarlo y plantarle buena cara cuando estaba su madre presente, deseaba muy intensamente que chocara en la carretera y sus días de mierda terminaran de una vez por todas.

- Román hijo – le dijo su mamá - ¿puedes ir a la tienda por favor y comprarme un cuarto de jamón?

- Sí, mamá en seguida voy – dijo al tiempo que bajaba las escaleras.

- Pues ya me voy hermanita – Emilio abrazó a su hermana – me voy de una vez porque si no llegaré muy tarde.

- Te voy a extrañar – Estela lo besó en la mejilla, Román sitió asco al ver la sonrisa que le dedicó su tío.

- Los extrañaré a los dos pero ya saben en tres semanas volveré.

- “No sabes cómo deseo que te mueras cabrón hijo de puta” – pensó Román mientras salía a la calle, cerrando la puerta tras de sí.

- ¡Ahhh! – exclamó Emilio dejando nuevamente las maletas en el piso – necesito una libreta y ya cerraron la papelería que tonto se me olvido comprarla.

- No te preocupes Laura tiene un montón de libretas y muchas de ellas están nuevas, sube a su cuarto en su librero encontraras alguna.

- Bueno, entonces enseguida bajo – subió las escaleras de dos en dos y al llegar a la habitación de Laura encendió la luz, vio el desorden en el librero de su sobrina y meneó en negativo la cabeza – adolescentes – dijo por lo bajo y tomó un par de libretas y las hojeó, vio que ambas tenían apuntes y las dejó sobre el escritorio, tomó otra de las libretas y la hojeó leyó un par de líneas y entonces sus ojos se abrieron desmesuradamente - ¿es qué acaso será posible? – dijo mientras sus ojos devoraban ávidamente cada palabra ahí escrita, mientras una maliciosa sonrisa del tamaño del mundo florecía en sus labios – no puedo esperar a llegar a casa para leer detenidamente esto – musitó con deleite.

Ya no faltaba mucho para llegar a México una hora más y estaría llegando al Aeropuerto, su pensamiento giraba solamente sobre una cosa, ver a Karla, verla y rogarle por su perdón, se sentía impaciente por correr a verla, pero sabía que eso sería imposible al menos esa noche, sin embargo lo haría al día siguiente a primera hora de la mañana, se levantaría, se vestiría tan rápido como pudiera y saldría corriendo rumbo a casa de Karla, al abrirse la puerta de su casa se echaría en sus brazos y le confesaría su amor, su amor eterno, único, su amor solo para ella, exclusivamente para ella, ya no importaba nada ni nadie más, le diría que haría un voto, un pacto donde se comprometería a ser única y exclusivamente de ella y de nadie más. Necesitaba creer que Karla le perdonaría, necesitaba estar segura que Karla estaría dispuesta a estar con ella una vez más, que le llenaría el rostro de suaves besos y le abrazaría con ternura como antaño lo hiciera. La necesitaba, la necesitaba en verdad y esta vez estaba dispuesta a no fallarle nunca, a ser la persona que siempre deseo ser para Karla pero que por extrañas circunstancias del destino no pudo ser.

- “Espera por mí, Karla – sus ojos vagaban sobre las pequeñas luces de las ciudades por las cuales volaba – espera por mí, dame otra oportunidad, por favor, solo una oportunidad más… esta vez no te fallaré, te lo prometo… Karla… mi Karla”.

- ¡Oh Dios! – exclamó Alejandro – lo primero que haremos antes de llegar a la casa será ir por unos tacos súper grasientos de pastor y suadero ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja , ¿no se te antojan Laura?

- Sí – contestó distraídamente.

- En verdad se nota que te mueres por llegar ya mi querida hermanita.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque no has dejado de sacudir la pierna desde que te sentaste, se nota que estas más que desesperada por llegar ¿extrañas a mamá y a Román?

- Mucho – contestó sin apartar la mirada del ahora ya obscuro paisaje.

- En verdad eres un tragón – dijo Ericka desperezándose.

- ¡Oh, amor!, perdona no quise despertarte.

- No te preocupes – le sacudió el flequillo – además ya estaba despertándome.

- Le decía a Laura que antes de llegar a casa vayamos a comer unos…

- Tacos grasientos – termino la frase por él – de pastor y suadero – sonrió de medio lado – solo recuerda que si te enfermas del estómago, no voy a cuidarte.

- Oh, sí lo harás.

- ¿Qué te hace pensar eso?

- Me amas demasiado

- ¿Eso crees?

- Eso sé – le respondió al tiempo que tomaba su barbilla y depositaba un dulce beso en sus labios, que pasó desapercibido para Laura cuya cabeza estaba solamente repleta de pensamientos para el amor de su vida.

¿Qué es lo que pasa que tengo esta sensación de aprensión?, ¿será que pronto llegará mi período?, ¿por qué siento este miedo irracional por perder a Karla?, levanté mi rostro para ver su semblante tranquilo, dormía plácidamente, sus labios ligeramente entreabiertos y su flequillo levemente revuelto la hacían verse en verdad muy hermosa, delineé suavemente su rostro con mis dedos, la quería para toda la vida, no importando que pasara, deseaba quedarme con ella para siempre, hacer una vida a su lado compartir todo con ella, en verdad todo, me acomodé sobre su pecho tibio y suave y escuché el rítmico latir de su corazón, un latir hermoso sin lugar a dudas, un latir tranquilo, era una pieza musical única, un recital solo para mí; sin embargo no tenía idea de por qué me sentía tan intranquila, me venían unas oleadas de ansiedad, como si de una u otra forma algo malo se avecinara y eso me llenaba de una inquietud del tamaño del cielo, decidí tratar de sacar esos pensamientos de mi cabeza, me abracé más a su pecho para sentir de lleno su calor y respiré hondamente para llenarme de su esencia, me embriagaba tanto, en verdad me embriagaba tanto, que me hacía perderme de una forma única e inigualable, me trasportaba a un lugar seguro, me sentía tranquila a su lado, ella era mía, ella me pertenecía, ella estaba entre mis brazos, ella me amaba y yo a ella, de tal forma que no importara que pasara, nada ni nadie podría separarnos porque nos amábamos profundamente y sobre todo, nuestro amor era real, era verdadero y sobre todo era único.

Siento un poco inquieta a Larissa, quisiera preguntarle el motivo por el cual esta tan nerviosa, sin embargo yo misma no puedo dormir, tan solo puedo dormitar ya que no dejo de pensar en Laura, siento una incómoda sensación en todo mi cuerpo, es una sensación de molestia… me siento irritada, en verdad es una sensación demasiado fastidiosa, miré a Larissa de reojo mientras la sujetaba más entre mis brazos, era algo raro pero tenía unas ganas enormes de que ella y yo coexistiésemos como una sola persona, que pudiéramos fusionarnos para estar juntas para siempre… para siempre… para siempre ¿eh?, es una frase tan curiosa, realmente ¿qué es para siempre?... ni nosotros mismos lo somos, ¿habrá algo que duré para siempre?, quizás el solo concepto de las cosas, o el nombre de las cosas, como por ejemplo amor, odio, frustración, en fin… ¡Dios! que sensación más molesta en verdad siento, es tan horrible, me siento tan inquieta ¿qué es esto que no me deja estar en paz?, no sé porque de súbito me vino a la mente una vez más esa noche, esa asquerosa noche en la cual vi a Laura con esa estúpida pelirroja, ¡qué tenía esa idiota que no tuviera yo?, me hizo sentir tan poca cosa, me hizo sentir tan miserable, que hasta dude de mi misma como mujer y eso es algo que nunca podré perdonarle, cerré la mano formando un puño, ¡mierda!, haberme dejado sentir miserable por una estúpida mocosa que no valía la pena, es verdad, Laura nunca valió la pena, no valió mis lágrimas, no valió mis desvelos, no valió NADA, ¡NADA! ¡Absolutamente NADA! Yo soy mejor persona, mucho mejor persona que ella y que cualquiera y si ella no supo valorarme pues entonces mejor para mí, haberme arrastrado con su sarta de mentiras, con sus explicaciones idiotas e ilógicas, ¡con su estúpido y ridículo infantilismo!, que idiota fui por haberme sentido atraída por una estúpida e infantil como ella, en verdad ¡NO valió cada pensamiento que le dediqué!, ¡NO valió la pena cada momento que compartí con ella!, sencillamente Laura no valía absolutamente¡ NADA!; sentía nauseas por todo el amor que desperdicié, oro tirado al fango, sonreí con amarga ironía, pues con mi amor hacía ella no hice otra cosa más que poner una arracada de oro en el hocico de un cerdo, bueno, en este caso de una cerda, me odiaba a mí misma por haberme dejado de lado por complacerla a ella y encima me sentía culpable cuando pensaba en algo para mí, ¡Dios! Me sentía egoísta si no la anteponía a ella primero, que idiota fui, ella no merecía haber tenido ni siquiera una leve caricia de mi parte, ni siquiera una palabra amable, no merecía que mi corazón hubiera latido por ella, ¡Laura No se Merecía NADA De MI!, a ella que no correspondió a mi amor, que solo me dio sobras cuando yo le entregaba el completo de mi vida, me dio mentiras a cambio de verdades, me dio migajas a cambio de hogazas de pan completo, me vendió una ilusión, una estúpida ilusión la cual imbécilmente compré, creyendo en sus palabras, creyendo en sus mentiras, ¡me imagine una vida maravillosa a su lado!, ¡la imaginaba mía!, ¡Y le daba sus palabras de amor a otra!, ¡le daba su cuerpo a otra!, ¡le daba sus pensamientos a otra!, me dolía la palma de la mano por el encaje de mis uñas contra mi carne, sentí las lágrimas deslizarse de mis ojos mientras miraba fijamente y con el ceño muy fruncido el blanco de mi techo, eran lágrimas de dolor, de frustración, de odio, de coraje, de indignación, haberme dejado por una chichifa, por una vendedora de su cuerpo a cambio de cosas y dinero; haberme dejado por una estúpida, haberme hecho sentir mierda, poca cosa y lo peor de todo ¡haber pensado que era yo menos que esa tipa!, en verdad nunca se lo perdonaría, deseaba con toda el alma no volver a verla nunca, no volver a verla jamás, no volver a saber de ella por lo que restará de mi vida, limpiaría mi mente de cualquier recuerdo que conservara de ella, la arrojaría al viento del olvido, sería lo que siempre debió haber sido, absolutamente nada, porque ella no valía nada, no era nada, no valía ni siquiera mis lágrimas de indignación, Laura no era nada, ni siquiera debía de sentir una pequeña lastima por ella, ni siquiera un dejo de lastima o tristeza, ella no merecía, Nada ¡ABSOLUTAMENTE NADA DE MI! No merecía ni siquiera que guardara en mi pensamiento ni su nombre siquiera.

Sin embargo me sentía feliz por tener a Larissa a mi lado, estaba tan feliz porque estuviera a mi lado, ella era diferente, ella sí valoraba mi amor, mis muestras de afecto y de cariño, ella adoraba que la abrazara, que la mimara, que la sostuviera entre mis brazos, apreciaba cada caricia que le proporcionaba, le gustaba compartir su tiempo y su espacio conmigo, ella me daba palabras de amor que no eran compartidas, no me daba un cuerpo compartido, no me daba Te Amos repartidos, ella se entregaba a mí porque me amaba solo a mí, me miraba solo a mí, se entregaba solo a mí, esta chica que ahora dormía plácidamente entre mis brazos, ella, ella si valía la pena, ella sí valía la pena porque nunca me había hecho derramar una sola lagrima de dolor por ella, porque se entregaba sincera y plena a mí, ella me daba el tesoro más hermoso de mi vida, ella me daba verdadero amor, lo notaba en sus ojos cuando me miraba, lo notaba en sus manos cuando me acariciaba, lo notaba en su sonrisa, lloré, lloré esta vez pero de felicidad, relaje mi puño y la abracé hundiendo mi rostro en su castaña cabellera y ese olor a fresas me inundó el pensamiento y entonces me di cuenta de que todo había pasado, los malos momentos que hubiera vivido alguna vez con Laura no tenían más importancia, Larissa era el todo de mi vida, solo ella podía hacerme latir el corazón de esta forma, solo ella evocaba mis más hermosas sonrisas, solo ella tocaba la fibra más sensible de mi ser, ella me daba verdades, nunca mentiras, sus Te Amo eran solo míos, únicamente míos, todos aquellos malos momentos que alguna vez viví con Laura eran borrados por el amor que Larissa me expresaba; Laura se merecía a alguien como ella, una mentirosa, traicionera, falsa, egoísta persona como ella lo era, ¿era lo qué le gustaba, no es así? Rodearse de gente basura como ella, Laura merecía una persona que la tratará como lo que era, una basura, alguien que no vale la pena; la odiaba, la odiaba por haber jugado conmigo, con mis sentimientos, con mi mente, por haberme hecho sentir menos que la basura de sus amigos, No vales nada Laura, ¡NO VALES NADA! Esperaba nunca jamás en la vida volverla a ver, deseaba con todo mi corazón que se quedará en Canadá, la iba a borrar de mi vida para siempre, de mi pensamiento y juro que no quedaría ni la reminiscencia de su nombre en mi mente. Larissa, mi dulce y bella Larissa, le acaricié los brazos y la sentí acomodarse para amoldarse más a mi cuerpo, eres lo único que vale la pena, tú mereces todo de mí porque tú me has demostrado amor, soy inmensamente feliz por haberte encontrado, por tenerte conmigo.

- Te Amo – susurré entre su sedosa cabellera – Te Amo como nunca ame a nadie – seguí acariciando sus brazos y su espalda en suaves y acompasados movimientos – nunca me dejes, nunca me apartes de tu lado, porque yo sin ti, sencillamente moriría, eres el todo de mi vida, eres el amor de mi vida.

- Nunca te dejaré – me respondió con la voz ligeramente adormilada – antes moriría, Te Amo demasiado, de una manera que nunca podrás comprender, en mi mente, en mi corazón, en mi alma solo habitas tú y nadie más que tú.

- Larissa

- Abigail – ambas suspiramos y nos entregamos al sueño, abrazadas, seguras de nuestro amor, seguras de nuestros mutuos sentimientos, seguras de querer compartir la vida juntas, ella y yo… yo y ella, ¿dónde empezaba ella y donde terminaba yo?, eso… eso era imposible de saber.

****

Nunca imagine que extrañaría tanto mi casa, de acuerdo no era tan ostentosa y linda como la de Canadá pero en verdad había echado de menos el aroma de la comida de mi mamá saliendo de la cocina, la cara larga de mi hermano al cual abracé inmediatamente después que a mi mamá, ambos se sorprendieron del estirón que pegue y no era para menos crecí un metro con setenta centímetros, mi mamá lo primero que menciono fue comprarme ropa a medida ya que la que tenía definitivamente no me quedaría más.

- ¿Cómo que subiste un par de kilitos no? – me preguntó mi hermano – te veo como que más cachetoncita.

- Oye – le dije mostrándome indignada.

- ¿Pero qué te su-cerdió Alejandro y esa panza? – se empezó a reír

- Se llama no tener tiempo para comer sano y comer comida rápida.

- No pues sí que te dejo una pancita nada, pero absolutamente nada envidiable.

- Ya deja en paz a tu hermano – le dijo su mamá – me alegra que hayan vuelto hijos en verdad los extrañe mucho.

- Y nosotros a ti mucho mamá, nos tardamos un poco porque dejamos a Ericka en casa de sus padres.

- Lo importante es que ya están aquí, pero nos hubieran avisado que llegaban para irlos a esperar al aeropuerto – dijo Román mientras se sentaba al igual que el resto de la familia en la sala.

- Quisimos que fuera una sorpresa por eso no les avisamos.

- Y en verdad que fue una grata sorpresa – le dijo su mamá – pero a ver cuéntennos como les fue.

- Pues bueno para empezar…

El sol comenzaba a filtrarse por la ventana, estaba sentada a la orilla de mi cama sin poder decidirme a levantarme, mi mente me decía que saliera, que corriera a buscar a Karla pero sencillamente mis piernas no me obedecían, sentía un nudo en la boca del estómago, quería ir a ver a Karla, necesitaba ir y verla… por el momento no podría ir a clases hasta que mi mamá arreglara todo para volver a entrar y eso se llevaría mínimo una semana, de tal forma que debía ir a buscarla de una u otra forma, pero sencillamente no podía moverme me sentía paralizada, tenía miedo, me abracé a mí misma, pues de súbito sentí una aprehensión del tamaño del mundo, me había ido sin decirle nada a Karla ¿qué iba a hacer ahora?, ¿llegar así nada más?, ¿qué le diría?, ¿ya llegué y ya?, ¿así nada más?, definitivamente era una mala idea, quizás debería de esperarme hasta entrar nuevamente a la escuela; pero era verdad que quería verla, de verdad quería verla, necesitaba verla, más sin embargo no tenía aún el valor suficiente para hacerlo. Era un hecho ese día no la vería, no tenía el valor para hacerlo, me tumbé de nueva cuenta en la cama y me llevé las cobijas a la cara y no sé porque razón el corazón se me oprimió de tristeza y rompí en amargo llanto.

****

Despertar en los brazos del ser amado es sencillamente lo más hermoso de este mundo, sentir el calor de la persona que amas combinarse con el tuyo no tiene igual, Karla, Laura y Dennis debían sentirse felices entonces, ¿no es así?, el amor había tocado a su puerta… a diferentes tiempos, es cierto, pero… tocó… ¿no es verdad?... tan así fue que les envolvió y les llevó casi a la locura… un cielo azul que se compartió en un verde mundo bordado de oro… un verde mundo que se compartió en un tiempo pasado de ojos mieles… un mundo dulce por ese color de sus ojos que se compartió con un mundo de cielos eternos azules infinitos y que vivió un presente con sabor a pasado para las manos que en su momento le tocaron… y ahora… ¿cómo había ocurrido?... ¿cómo había sucedido?... las sonrisas que antaño adornaran sus rostros… ¿dónde quedaron?... los sueños que hace tiempo anhelaran… ¿en que se habían convertido hoy?... porque el tiempo había pasado ¿verdad?... porque los días se habían sucedido uno por uno, dando pie a las semanas y las semanas a los meses… y… ¿cuántas cosas pueden pasar en unos meses?... ¿cuánto puede cambiar la vida de las personas la sucesión de los días… y sobre todo por las acciones que los seres humanos realizan día con día… ¿cuánto puede cambiar el curso de nuestro destino las consecuencias de nuestros propios actos?... ¿cuánto puede cambiar nuestro destino por las acciones de terceras personas? y su llanto… y su risa y sus sentimientos… pero… ¿qué sentimientos?... esos… esos que ahora están perdidos… ¿perdidos?... ¿perdidos en donde?... perdidos en ese pasado que inútilmente ha tratado de volver a asir entre sus dedos… sentimientos que se deslizan como humo de entre sus manos… las cuales infructuosamente cierra con todas sus fuerzas para tratar de retenerlos… y… ella lo sabe… pero se niega a aceptarlo… de tal forma que:

Los rayos del sol se deslizaron sobre mi rostro, debían ser cerca de las ocho de la mañana, Karla dormía plácidamente, lo sabía por la tranquilidad de su respiración, esa suave y acompasada respiración que me llenaba de una agradable sensación de paz y tranquilidad, deslicé una de mis manos por su piel canela… su cuerpo tibio me incitó a incursionar dentro de su sexo, en cuanto aprecié la sensación de sus pliegues el deseo me nubló cualquier tipo de pensamiento, no estaba mojada así que friccioné con suavidad… noté como su cuerpo lentamente reaccionaba a mis estímulos, era excitante tocarla mientras le veía dormir, su rostro comenzaba a darme los primeros signos de que comenzaba a despertar el deseo en ella, deslicé mis dedos un poco más y encontraron la humedad que buscaba, me encantaba, ¡aaaaah! tenía la consistencia perfecta, mis dedos lubricaron lentamente cada espacio que ansiaba probar con mi boca… suavemente rocé mis labios a lo largo de su cuello… tan perfecto… ¡aaaaah!... sí… la humedad entre sus piernas comenzaba a incrementarse… Dios… Karla… Karla… se mía… por siempre se solamente mía.

- ¡Aaaaaah! – le escuché gemir – De…nnis… - me detuve abruptamente mientras sus ojos se abrían lentamente…

- Me llamo… Laura – le dije tratando de conservar la calma – mi nombre es… Laura…

- Ah – soltó en un suspiro – te prepararé algo de desayunar – me dijo, se retiró las cobijas y se sentó a la orilla de la cama… pude ver su espalda morena, perfecta y única, llevé mi temblorosa mano para tocar su piel, más sin embargo se levantó…

- Espera – le dije inclinándome hacia ella y tomándole la mano, Karla no se volvió a mirarme, se quedó estática en su sitio, sin decir una palabra – Karla… - susurré su nombre… - de alguna manera el destino me ha dado una segunda oportunidad… por favor… anoche… anoche sé que me amaste a mí – le dije mientras observaba su esplendido cuerpo, ella tembló levemente, lo sentí por el agarré que sostenía sobre su mano… - fuiste muy paciente conmigo… - baje la vista apenada – has sido lo mejor de este mundo en mi vida y ha sido gracias a ti que yo… he podido…

- Por favor – su voz denotó un tono de súplica – necesito… necesito ir al baño – se soltó de mi mano con delicadeza, más sin embargo no se volvió para mirarme… le observé hasta que la puerta se cerró tras ella, mis manos temblaron un poco pero pude controlarme, me senté sobre la cama al tiempo que recogía mis piernas para posar mi frente sobre mis rodillas… anoche… anoche Karla me tomó entre sus brazos… anoche… anoche Karla me besó a mí… a mí… anoche ella me hizo el amor a mí… desaparece de su mente Dennis… ¡Karla es mía!... ¡ella es mía!... ¡maldición!... ¡por qué tuviste que entrar en su vida?... ¡por qué te atreviste a posar tus ojos en ella!... en Karla que es ¡¡MIAAA!! ¡Te odio Dennis!... ¡¡¡¡TE ODIOOOOOO!!!!

Estoy cansada de llorar… quisiera hacer pedazos la imagen de mí que se refleja en el espejo… mis azules ojos… el… cielo de… mis ojos… - susurré con un dejo de amargura – ¿ha perdido su brillo?... ¡Dios mío! ¿por qué paso esto?... oh, no… otra vez no… no quiero llorar… ya no más… ya no más… ¿por qué paso todo esto?... fue mi culpa… gran parte de todo esto fue mi culpa y yo… yo debo…

Andrea… aún tengo sus palabras clavadas en mi mente… pero no las quiero recordar… no en este momento… al levantar la cabeza miró ese cielo… ese… azul mar que… no, baja la cara Dennis… esos ojos… ese mar en el que una vez yo… no… - sacudí la cabeza un par de veces mientras metía las manos en los bolsillos de mi pantalón – ¿para qué pensar en ello?... ¿acaso importa ahora?... todo es como debía ser… ¿no es así?... estoy… estoy pagando por mi error… y yo… no, no, no – sacudí la cabeza para negarme a escuchar las palabras que esta mañana me dijo mi hermana… todo es… como debía haber sido desde el principio… así… - sonreí con amargura y resignación – así debía haber sido… porque… porque… ¡maldición!, ¡no!, no quiero llorar… no quiero recordar… ¡¡¡¡¡¡¡NO QUIERO RECORDAR!!!!!!!...

5 Meses Atrás:

La desperté por la mañana con suaves besos y caricias por todo su rostro, ella abrió lentamente sus ojos azules, esos mares hermosos, esos océanos en los cuales podría navegar y perderme una y mil veces, me sonrió y me echó los brazos al cuello.

- Buenos días Dennis – me dijo y me besó ligera en los labios.

- Muy, muy buenos días amor – le respondí acariciando su rostro con mis manos, besando su frente y sus mejillas para rozar sus labios tenuemente.

- Amanecimos de buen humor hoy ¿eh?

- Sí, porque es hermoso despertar entre los brazos de una mujer tan encantadoramente bella como tú, ver el cielo en tus ojos cada día sencillamente es lo mejor de este mundo.

- ¿El cielo de mis ojos? – me sonrió y sus mejillas se pintaron dulcemente en suave carmín.

- Sí, tus ojos son dos cielos hermosos, son como un mundo hecho de océanos y cielos, ¿sabes? podría vivir en ese mundo navegando a lo largo y a lo ancho, inclusive ahogarme en el y aun así sería feliz.

- Lo dices solo porque me quieres – me dijo y noté como el rubor en sus mejillas se incrementaba, bajo el rostro ligeramente apenada.

- ¿Sabes amor? a veces creo que no eres consciente de tu propia belleza.

- ¿Crees? – me preguntó mirándome fugazmente para en seguida desviar la mirada a un lado.

- Por supuesto ¿sabes cuantos chicos en la escuela morirían porque les dedicaras una mirada como la que tú me das cada vez que hacemos el amor? Y no solo los alumnos también los maestros se notan que están perdidos por ti.

- Quizás lo estén pero yo… – levantó el rostro y me miró tan intensamente que sentí que el corazón se me detendría en el acto – estoy perdida de amor única y exclusivamente por ti – me mataban sus palabras, el timbre de su voz siempre tan seductor, me envolvió en un abrazo y dejó caer su cuerpo sobre el mío, permití que rozará cada parte de mi cuerpo con sus manos de seda; me sentía sumamente excitada y por primera vez en mi vida sentí la necesidad de que me poseyera por completo.

- ¡Aaaaahhh!, Karla, quiero… aaaah… mmmm… quiero pertenecerte, por completo – le dije y ella se detuvo en el acto.

- ¿Qué? – sus grandes ojos azules me escudriñaron con cuidado y sentí ruborizarme al máximo pero era verdad lo que decía, quería pertenecerle por completo.

- Tu… tu y yo vamos a estar para siempre juntas ¿verdad? – le tomé de la mano y miré en su dedo anular el anillo que le obsequie el día que le pedí ser mi novia, sentí el corazón latirme con mucha fuerza.

- Para toda la vida – Karla elevó mi rostro con su mano y me sonrió tan dulcemente que sentí las lagrimas resbalar lentamente por mis mejillas – Te Amo y quiero estar contigo para siempre – me besó con una intensidad inusitada, yo le envolví con mis brazos, acariciando lentamente todo lo largo de su fina espalda.

- Hazme tuya por completo – le pedí al separarme de su boca, le miré a los ojos y le sonreí – quiero pertenecerte por completo, por entero, sin ninguna duda.

- ¿Quieres decir que…? – me preguntó y yo solo asentí – pero…

- No, sin ningún pero, amor – le dije tragando un poco de saliva – yo… soy… bueno… – ladee la cabeza a un lado y me entretuve viendo la suave luz que se colaba lentamente por la ventana.

- ¿Virgen? – terminó por preguntarme y esta vez solo volví a asentir – pero… estas segura de que…

- Si me lo estas preguntando una vez más – le dije tragando saliva y frunciendo el entrecejo – es porque entonces crees que no estaremos juntas para siempre… - volví el rostro para mirarla una vez más – ¿acaso no es verdad lo que me has dicho hace un momento?... ¿eso quiere decir que no estaremos juntas para siempre?... porque si es así yo mmmmmpppffff.

Sus labios cubrieron mi boca, callando mis palabras… me besó largamente… lo hizo despacio, muy lentamente, retiró las sábanas que cubrían nuestros cuerpos y me soltó de su boca, permanecí por unos momentos con los ojos cerrados mientras intentaba recuperar el aliento pues su beso me dejo momentáneamente atontada, cuando abrí los ojos esos hermosos cielos me miraban atentamente.

- Dios mío, Karla – susurré – eres tan hermosa – le dije observando sus perfectas formas, esa armoniosa figura y su rostro, Dios, Dios, aún no podía creer que esa mujer, esa hermosísima mujer estuviera desnuda frente a mí – eres sencillamente exquisita – musité y ella me sonrió sutilmente de medio lado, me extendió las manos y me ayudó a incorporarme hasta sentarme frente a ella.

- Amo – me dijo acercando sus labios a los míos – cada espacio de tu cuerpo – tu aroma – aspiró suavemente al tiempo que me recorría el rostro sin tocarme – amo la suavidad de tu piel – y sus manos me acariciaron el rostro lentamente – amo como respingas cuando deslizo mi boca por tu cuello – y entonces sus labios me llenaron de suaves besos de mi barbilla a mi pecho – amo todo de ti y voy a hacerte mía – me dijo y sentí una excitación nunca antes sentida, se incorporó y se sentó tras de mí, sus manos se deslizaron lánguidamente por mi espalda y sentí sus labios llenarme de besos.

- ¡Aaaaaaaah! – exclamé pues la sensación era realmente demasiada y mi excitación iba en aumento.

- Mmmmm, así que somos sensibles en este punto ¿verdad? – le escuché decir en un ronroneo sensual que me permitió escuchar ese tono seductor que me arrebató el alma en un suspiro.

- No imagine ser tan ¡aaaaaaaaaahhhhh!...

- Sí, déjame escucharte – me dijo en un susurró al oído mientras cubría mis pechos con sus manos masajeándolos con suavidad en forma circular, se recargó contra la cabecera de la cama y me llevó consigo y sentí su pecho en mi espalda su barbilla descansaba sobre mi hombro – amo tu cuerpo mi vida.

- ¡Aaaaaaaaah! – una de sus manos se deslizó de mi pecho lentamente hasta posarse entre mis piernas las cuales mantenía separadas.

- Mi cielo – me susurró al oído y entonces capturó el lóbulo de mi oreja en su boca acariciándolo con su lengua, su respiración en mi oreja me excitaba, sus largos y finos dedos se deslizaban a lo largo de mi sexo – estas tan mojada – me musitó.

- A… Amor… ¡aaaaahhhh! – levanté mis manos por sobre mi cabeza y las dejé descansar sobre su obscura cabellera, su lengua tocó la piel de mi cuello y dibujo varias formas sin sentido; me estremecí una y otra vez, era consciente de que estaba sensibilizando mi cuerpo a un punto inimaginable.

Se deslizó con soltura a un lado de mi cuerpo, al retirar su mano de mi entrepierna noté como un fijo hilo de liquido transparente se elevaba, tragué saliva al ser consciente de que ese acto me hizo desearla dentro de mí aun más, no tenía idea de que se sentiría perder la virginidad, pero deseaba que ella la tomara, era mi regalo, era mi obsequio, era mi manera de decirle que en verdad deseaba estar con ella para toda la vida, con este acto estaba entregándole algo muy mío y fue entonces que entendí que hasta hace un año había sido una adolescente inconsciente, una chica inmadura que iba a entregarle esta parte de mí a un completo idiota, por un momento me sentí abrumada por ese sentimiento de culpa; Karla me tendió en la cama y ella se recostó a mi lado pasándome la mano bajo mi cabeza, me besó y me sentí feliz por saber que iba a entregarle a la persona que amaba esto que era muy mío, separé por instinto mis piernas cuando ella deslizó su mano por mi pecho, mi estómago y mi vientre hasta hundir sus dedos entre los pliegues de mi sexo, sus dedos se lubricaron de inmediato y entonces lo sentí un fino dolor que me hizo hacerme hacia atrás.

- ¿Te he lastimado? – me preguntó Karla mirándome con un dejo de preocupación y a la vez con un deseo que inflamó en mí las ganas de sentirla por entero dentro de mí.

- No, no, no me has lastimado, por favor, no te detengas te quiero dentro de mí – y entonces lo vi en sus ojos, su propio deseo de poseerme se hizo visible en ellos y eso me excitó tanto que desee que se quedara dentro de mí para siempre.

Mantenía un ritmo suave, mis caderas se movían siguiendo sus pasos, mis manos le acariciaban sin tregua y podía sentirla dentro, era una sensación extraña pero agradable y sobre todo excitante, se sentía bien, se sentía muy bien.

- ¡Aaaaaahhhh! Dennis, Dennis, Dennis – susurró mi nombre una y otra vez – Te Amo, Te Amo tanto, tanto – me dijo y noté el deseo en su voz, entonces le sentí hundir un segundo dedo dentro de mí, estaba yo tan excitada que no sentí ningún tipo de dolor por el contrario mis caderas incrementaron su movimiento mientras me perdía entre sus besos, sujeto mi pecho con su mano y lo apretó firmemente, sin dejar de acometer mi cuello y sin dejar de internarse dentro de mí.

- ¡Ooooohmmmm!, ¡Karla!, ¡aaaaaaaaaahhhh! ¡mmmmmmmmhhhhaaaaaaa!, voy a, voy aaaaa, voy a… ¡ooohhhh!, síiiii, así, ¡Dios!

- Mírame – me pidió y entreabrí los ojos, sus azules cielos se posaron en mis ojos y entonces una súbita ola de placer me lleno por completo, tocándome hasta la última fibra de mi ser, fue en verdad increíble, mis caderas se elevaron y cayeron pesadamente sobre la cama, podía sentir los remanentes de mi orgasmo, ella se retiró de mí con mucha suavidad, sus labios se curvaron en una dulce sonrisa plagada de deseo.

- Te Amo – le susurré acariciándole los labios – Te Amo Karla… Te Amo, amor, mi amor, mi único y verdadero amor… – acerqué mi boca a la suya y esta vez fui yo quien tomó las riendas, me perdí en los confines de su cuerpo, llenándola de besos, de caricias, sintiéndola mía, completamente mía en cada beso, en cada abrazo, en cada roce, la llevé al borde de la locura y entonces… la liberé… tal como ella hizo conmigo y permanecimos abrazadas sintiendo nuestros cuerpos, respirando la esencia a sexo que quedó impregnada en el aire, acariciándonos y besándonos y prometiéndonos un amor eterno, un amor que traspasaría los confines del tiempo y el espacio.

****


En Manzanillo Emilio contaba los días para volver a la Ciudad de México, miraba el calendario con ansiedad y un poco de desespero; esa mañana se dirigió a la cocina llevando consigo la libreta de Laura, se sentó a la mesa tras servirse una taza de café y posó sus ojos en las líneas ahí escritas, leía con avidez una y otra vez los secretos de su sobrina, relamiéndose los labios al imaginar cada escena que ahí se describía; a cada línea que releía podía sentir una excitación que lo llevaba a fantasear en lo que haría con Laura.

- Mierda, ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja, lo que tengo que hacer por llevar a mis sobrinos de nueva cuenta por el buen camino, pinche cuñado de mierda, tenías que aventarles a los pobres de mis sobrinos tus pinches genes enfermos, pero no te preocupes Laurita, yo haré que te guste la verga – dijo agarrándose el bulto que se había formado dentro de su pantalón y sonrió con suma malicia – ya lo verás, ya lo verás, nada más espera un poco.

Mi mamá fue esta mañana a la escuela para arreglar mi reingreso, le he acompañado y sentí un dejo de nostalgia al ver a los chicos que iban con el uniforme el cual moría de ganas por volver a usar, sonreí al entrar y ver que todo seguía igual, ¡Dios! Como había extrañado mi escuela, las jardineras, la cafetería, la biblioteca, hasta el patio central y el asta bandera las había echado de menos, los salones seguían igual, era como si no me hubiera ausentado ni un solo día. Al llegar a servicios escolares mi sorpresa fue enorme al verla, ella me miró sorprendida y corrió a mi encuentro.

- ¡Laura! – la profesora Adriana me abrazo de lleno - ¡pero que sorpresa! – me dijo separándose de mí mientras mantenía sus manos posadas sobre mis hombros – pensé que te quedarías a vivir en Canadá.

- No, no, solo, solo estuve el año que mi hermano y su novia estuvieron como residentes de medicina allá.

- ¡Dios!, en verdad que gusto verte Laura – me soltó y saludo a mi mamá – oh, perdone usted señora mi falta de educación, es un gusto verla por aquí.

- No se preocupe profesora, imagino la sorpresa que le ha dado ver a Laura una vez más aquí.

- En verdad es una grata sorpresa.

- ¿Viene a inscribirla?

- Sí, pero no sé cuando podría iniciar las clases nuevamente pues aún no mandan sus papeles de Canadá.

- Por eso no se preocupe, podemos saltarnos esas formalidades, ya integraremos de nuevo su expediente una vez que tenga sus papeles a la mano, así que si estas lista el próximo lunes puedes ingresar a clases, así que aprovecha este fin de semana – me guiño un ojo.

- Eso estaría muy bien – dijo mi mamá, sirve de que vamos a comprarte el uniforme.

- ¡Dios, Laura!, en verdad te ves muy bien, mírate incluso creciste.

- Sí, un poco, solo un poco – me sonrojé – profesora ¿puedo pedirle un favor?

- Claro, ¿de qué se trata?

- Me gustaría que no le comentara de momento a nadie que he vuelto.

- ¿Y eso?

- Por nada en especial solo, quisiera que fuera una sorpresa, eso es todo.

- Esta bien, Laura, no te preocupes no le diré a nadie de tu reingreso.

- Adriana – una mujer de cabello castaño se acercó a ella.

- Hola Nadia, dime.

- Nada, solo vengo a entregarte la incapacidad de mi marido, ya se la han expedido nuevamente.

- Muy bien Nadia, gracias.

- Nos vemos al rato que todavía tengo que platicar con Fuentes.

- Sí, nos vemos en un rato – esa mujer se fue y nos dejo de nuevo a las tres.

- Ah, mira Laura la profesora que viste hace un momento es la profesora Nadia, ella te estará dando Química y Biología este semestre.

- ¿Y eso? – pregunté extrañada, por un momento temí que Karla ya no estuviera dando más clases.

- Pues vino a sustituir al profesor Reyes.

- ¡Qué? – le pregunté con cara de interrogación – ¿el profesor Reyes?, pero ¡que joven es su esposa!

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja no, Laura, no Reyes el que se jubiló y que vino a sustituir la profesora Karla, me refiero al hijo del Profesor Reyes que imparte química en la mañana, de hecho Fuentes esta dando química ahorita en la mañana y la profesora Nadia que es la esposa del hijo del profesor Reyes el cual como escuchaste se encuentra de incapacidad es la que esta dando por las tardes esa materia ya que el profesor Fuentes este semestre esta ocupado por las tardes.

- ¡Aaaaaaaaaah! Ya, sí es que bueno el profesor Reyes ya tenía como casi 70 años y esta profesora no se ve que tenga ni cuarenta.

Ja,ja,ja,ja,ja, hija, no deberías ser tan fijada en esas cosas – sonrió mi mamá.

- No te preocupes Laura hay algunas cosas que han cambiado pero ya una vez que te reincorpores platicaremos al respecto.

- Por el momento no es necesario que hagan nada – nos guiño un ojo – yo misma me encargaré de arreglar tu reingreso Laura, solo asegúrense de que la escuela en Canadá te mande tus calificaciones y tu historial académico para ver si necesitas tomar alguna materia extra o si se complementan las materias que llevaste con las que vimos los semestres pasados. Por el momento les dejo porque en 20 minutos tenemos junta de profesores, nos vemos el lunes Laura, señora Estela con permiso ha sido un placer saludarla.

- El gusto ha sido mío, profesora Adriana.

- Pues bien hija vamos de una vez a comprarte el uniforme – me dijo mi mamá y asentí; en verdad me había preocupado un poco pensando que Karla se había ido, pero al parecer no era así, de una forma extraña me sentí bien de saber que no me impartiría Biología y Química pues no estaba segura de si me perdonaría o no y… eso en cierta forma me hacía doler el corazón – ¿sabes hija? Como vamos a ir a comprarte de una vez el uniforme entonces quiero aprovechar para ir al baño, ¿vas conmigo?

- No, de hecho en lo que tú vas, voy a dar una vuelta por la escuela.

- De acuerdo pero no te tardes mucho te espero fuera de los baños.

- Sí, no me tardaré mamá – y realmente no tenía intención de recorrer la escuela, simplemente quería ir a mi lugar secreto, ese lugar que solo compartía con Dennis, era una forma de volver en cierta forma a establecer comunicación con ella, caminé sin mucha prisa y aún así no tarde mucho en llegar, el césped bien cortado como siempre, nuestro rinconcito privado… oh bueno eso creía pues al ver la pared del Almacén pude ver grabadas dentro de un corazón las iniciales A y L y abajo del corazón la palabra Forever; pffffff así que nuestro lugar privado había sido corrompido. Ya me imaginaba, seguramente sería un Arturo y Lorena, o Leonor y Antonio o que sé yo; me pregunto si Dennis habrá vuelto a este lugar… y sobre todo si lo sentirá como nuestro lugar especial todavía.

Salí de mi refugio y miré suspirando ese corazón grabado en la pared, meneé la cabeza en negativo… bueno, era lógico que alguien más encontraría este sitio algún día; regresé con mi mamá y nos dirigimos a la salida de la escuela antes de salir mi mamá se detuvo e intercambio unas breves palabras con una paciente suya que la abordo, me sentí bien al ver la salida de la escuela a unos cuantos pasos de mi y suspiré aliviada de alguna manera de no haberme encontrado con Karla pues necesitaba encontrar las palabras y el momento adecuado para pedirle perdón por todas mis torpezas. Karla… necesito que me escuches… que me comprendas… te necesito, te necesito como no tienes idea en mi vida, te necesito tanto…

No… esa… esa no puede ser Laura ¿verdad? Sentí que el piso se abría ante mí, el corazón me golpeó con fuerza dentro de mi pecho y me sentí temblar; ese cabello, la forma como se refleja el sol en esa rubia cabellera… ¿podría ser… ella?... vamos voltea, voltea… caminé un par de pasos rumbo a la salida de la escuela, la boca se me secó en un instante al ver esas espaldas, ¡Dios mío, es que acaso era Laura?, su voz me hizo volver el rostro.

- Oh, que bien que ya llegaste Karla.

- Adriana.

- Sí, también buenos días casi tardes – me bromeó y miró su reloj – no más bien dicho buenas tardes Karla.

- Buenas Tardes Adriana – le conteste regresando el rostro a la salida de la escuela pero esa chica ya no estaba.

- ¿Esperas a alguien?

- No, no – me volví de nueva cuenta para verla – es solo que… - sacudí la cabeza en negativo un par de veces – no, no tiene importancia – le dije y ella meneó en negativo.

- Ay, Karla a veces eres un poco rara jajajajajajaja – se rio de buena gana – bueno mujer anda ya que la junta esta por empezar, me palmeó el hombro un par de veces – mmmm vaya, debes de decirle a tu novio que no sea tan apasionado contigo – me guiño un ojo.

- ¿A qué te refieres?

- Jejejejeje tienes un chupetón en la base del cuello, anda abróchate el último botón de tu blusa, porque ya sabes como son aquí de chismosos, vente, en lo que llegamos a la sala de profesores te cuento una cosa para que me des tu opinión y en serio dile a ese novio tuyo que le baje a su pasión, jajajajaja.

- Sí – sentí que me ruboricé – si bien era cierto mi novia era bastante apasionada, debería de sentirme feliz ¿verdad?, ella me marcaba cada vez que podía “eres mía y solo mía y estas marcas lo prueban” me decía siempre que hacíamos el amor, me gustaba mucho la forma como se posesionaba de mi persona inclusive a veces me decía “señora de Dávila” inclusive me decía que si llegábamos a tener hijos tendrían que llevar nuestros apellidos… de hecho eso estábamos discutiendo esta mañana después de hacer el amor, de solo recordarlo me sonreí…

- Sabes amor – me dijo estirándose dentro de las sábanas – estaba pensando que deberíamos tener hijos – sus enormes ojos miel me miraron divertidos.

- ¿En serio? – le pregunté mientras jugaba con un mechón de su cabello haciéndole una trencita delgadita.

- Sí, osea ¡imaginalos!, con tu belleza y mi inteligencia ¡Dios! Serán ¡Perfectos! – hizo gran énfasis en esa última palabra.

- Oye que también heredarían una gran inteligencia de mi parte.

- ¿A que edad empezaste a hablar? – me preguntó mirándome con un dejo de autosuficiencia.

- Al año y dos meses me parece – le dije sonriéndole de medio lado.

- ¡Jaaaaaaaa! – exclamó sonriendo ampliamente – yo hablé a los 9 meses – me tocó la nariz con la punta de su dedo índice.

- No me digas – le dije con un toquecito sutil de sarcasmo – y tu primera palabra fue ¿cual?... ¿perfecta?... ¿hermosa? ó ¿maravillosa?

- Jajajajajajaja pues no – me dijo acariciándome la mejilla – ninguna de esas, de hecho fue el nombre de mi primo.

- ¿En serio? – le pregunté divertida – y ¿cómo se llama?

- Se llama Arturo y es cuatro años mayor que yo.

- Y ¿por qué dijiste su nombre?

- Pues dice mi mamá que fue porque siempre estaban Arturo esto, Arturo aquello, Arturo para allá, Arturo para acá, jajajajajaja – se rio de buena gana mientras me hacia figuritas sin forma en mi pecho – aaaaah ¿puedes creerlo? A los nueve meses me preguntaban mis tías ¿dónde esta tu mamá? Y dice mi hermana que yo les respondía Ya se fue a jar jajajajajaja ¿lo ves? Toda una frase si te das cuenta.

- Ni que lo digas – le respondí mientras tomaba su mano y se la besaba.

- Y bueno a ver dime ¿cómo se apellidaran nuestros hijos?

- Pues Dávila Valtierra por supuesto.

- ¿Así? – le pregunté levantando una ceja – y ¿por qué tiene que ir primero tu apellido?

- Pues porque aquí el macho soy yo.

- ¿Qué? – debí haberle visto con una cara sumamente graciosa pues se echo a reír con ganas.

- Jajajajajajajajajaja pues sí mi vida jajajajajaja ¿que no ves que soy Dennis? Del nombre Dennis Macho y no Denisse del nombre Denisse Hembra que por cierto me choca.

- ¿Eh?

- Jajajajajajajajaja ay amor, jajajajajaja en serio que haces unas caras graciosísimas.

- Pues es que me dejas… a ver, a ver, a ver, espera, déjame ver si lo entiendo.

- Espera, deja mejor te lo explico – me dijo acostándose de lado, apoyándose sobre su codo, su sonrisa en verdad era sublime – pues mira como sabrás primero nació Andrea ya sabes hay que echar a perder primero para que el segundo salga perfecto.

- Pues mira que tú hermana esta muy…

- Si lo dices te asesino – me miró con un gesto de graciosísimos celos.

- Quiero decir que esta muy mal hecha efectivamente…

- Sí, sí anda corrígelo jajajajajaja – me dio un golpecito en la frente con su dedo índice – bueno ya como te venía contando pues resulta que cuando mi mamá le dijo a mi papá que estaba embarazada de mí, él le dijo que de seguro sería hombre y que me llamaría Dennis, mi mamá en cambio le dijo que tenía la impresión de que sería niña y que me pondría Larissa porque ella así se quería llamar de niña, total que mi papá le dijo a mi mamá que él tenía razón y que yo terminaría llamándome Dennis; pues bueno resultó que nací, el médico anunció que era una hermosa niña de dos kilos setecientos gramos y mi mamá le sonrió a mi papá de que ella había tenido razón; dice mi mamá que mi papá se encogió de hombros y que le dijo que no sería mala idea ponerme dos nombres como a mi hermana…

- Espera, espera – le interrumpí – ¿tu hermana tiene dos nombres?

- Huy sí, pero de niña me hizo jurar que nunca jamás de los jamases revelaría su segundo nombre.

- ¿Tan feo es?

- Puessssss – hizo un gesto reflexivo – no sé, supongo que debería de sentirse halagada digo es un nombre reconocido internacionalmente y muy artístico también… además de que…

- Noooooooooo ¿se llama Frida?

- ¡Qué?????? – me miró sorprendida - ¿cómo?, ¿cómo lo supiste?

- Bueno es que con las sutiles pistas que me diste, además no sé porque razón les gusta a los padres poner ese nombre, pero…. Andrea Frida, ni siquiera combina.

- Por eso te digo que echando a perder se aprende – me guiño un ojo – obviamente no combina nada, en cambio el mío rima perfecto, Dennis Larissa ¿ves?; pero espera deja termino de contarte, pues resulta que el día que me llevaron a registrar, hacía falta una fotocopia y mi papá le dijo a mi mamá que nos cuidaría a mí y a mi hermana en lo que ella iba a sacarla y en cuanto se fue le dijo a la secretaria que mi nombre sería Dennis Larissa, obviamente mi papá le deletreo los nombres para que Dennis fuera escrito en masculino y no en femenino; ya cuando mi mamá volvió el acta estaba lista y no había forma de que la cambiaran, claro que quería matarlo al ver que me puso Dennis en vez de Denisse.

- A ver espera repítelo, ¿cómo lo has pronunciado?

- Jajajajajaja ay amor, ejem la verdad es que es hora de que aprendas a pronunciar bien mi nombre porque no es Denisse ¿ok? Es sencillamente Dennis, es como dijo mi papá un nombre fuerte y firme; en cambio Denisse ¡puaj! Es tan asqueroso jajajajajajajaja

- ¿Pero que dices?, ¿qué no es lo mismo?

- No amor, no es lo mismo, de hecho – suspiró meneando la cabeza en negativo mientas se incorporaba recargándose en la cabecera de la cama – mira no te lo había querido decir porque hasta la fecha no me importaba y claro estas acostumbrada a escuchar mi nombre mal pronunciado, pero mi nombre no se pronuncia Deniiisssss como la gente suele hacerlo osea no amor, mi nombre se pronuncia Denis pero no arrastres ni la i, ni la s, mira para que te sea más sencillo pronuncia la palabra Tenis

- ¿Teniiisss?

- No, no, no, no arrastres ni la i, ni la s, por ser pregunta, dilo en una sola palabra, mira tenis, ahora tu.

- Tenis.

- Muy bien, ahora cambia la T por la D.

- Denis.

- ¡Exactooooo!, ¿ves? Esa es la gran diferencia entre Dennis y Denisse, para el nombre Denisse tienes que arrastrar la i y la s, y eso la verdad se me hace de idiotas jajajajajajajajajaja.

- Suenan muy parecidos de todas formas – le dije delineando suavemente su mentón con mi índice.

- No, no, no, créeme es muy diferente pronunciar Denis a Deniisss ¿te das cuenta como debes de arrastrar la i y la s?

- Sí, tú lo pronuncias más corto.

- ¡Claro! Y por ende suena más firme.

- Jajajajajajaja vaya pues esta ha sido una clase muy interesante de pronunciación.

- Valió la pena, ahora ya sabes como pronunciar mi nombre.

- Sí, Denis – le dije pronunciándolo como ella deseaba.

- Perfecto, como ya viste, como yo llevo el nombre máscu…

- Eep, eep, epp, epp, por si lo olvidas Abigail es un nombre ambiguo que también se usa para niños.

- Sí mi amor pero la diferencia es que tu nombre es Karla Abigail y el mío es Dennis Larisa, además – me dijo sentándose a horcajadas sobre mí - ¿quién te dio el anillo e hizo la propuesta?

- Ok, ok, ok, ya veo que no hay manera de ganarte y es cierto, es cierto, tu me hiciste la propuesta y me diste este lindo anillo, yo también te daré el tuyo – le dije tomándole el rostro y atrayéndola hacia mi.

- No, no, tú eres mi prometida, dime ¿cuándo has visto un novio con anillo? – me sonrió y me besó lenta y largamente.

- Pues por eso mismo te daré un anillo, de esa forma sabrán que ya le perteneces a alguien – ella me sonrió y me paso las manos por mi obscura cabellera.
- ¿Marcando territorio?

- Sí, marcando territorio.

Volví de mis recuerdos cuando entramos en la sala de profesores, aún nadie había llegado.

- Así, que con todo esto que te he contado ¿cuál es tu opinión?, ¿debería de salir con Roberto?

- ¿Eh?, pues verás – cielos la verdad es que no había puesto ni un poquito de atención en lo que me había venido comentando, así que improvisé – no lo sé; tu sabes que quiso invitarme a salir varias veces ¿verdad?

- Pues sí y como te venía diciendo, digo es natural ¿no?, eres muy guapa y a todo esto creo que…

- Creo que – le dije antes de que continuara y se diera cuenta de que no le había prestado nada de atención – debes de darte más a desear con él, ¡hey!, eres psicóloga ¿no?, digo entre más difícil te pongas más interés tomará en ti – Adriana se ruborizó levemente.

- Tchssss, es cierto – si le digo que si muy rápido no me va a tomar en serio y estoy buscando una relación seria no pasarlo bien por un rato.

- Bueno pues ahí tienes tu respuesta.

- Gracias, en verdad eres una buena amiga.

En ese momento entró Fuentes seguido de Nadia quien me sonrió amablemente, tras unos instantes entró Raúl y aproveché para servirme un vaso con café, en realidad sabía que si no me daba mi dosis de cafeína sencillamente no iba a aguantar la misma letanía que vez tras vez se decía en cada junta. Me senté en una de las sillas al lado de Adriana quien estaba intercambiando unas palabras con Raúl cuando recordé momentáneamente esa blonda cabellera que me hizo tambalear por un instante, esa chica no podía ser Laura, se supone que ella esta en Canadá, pero… ¿por qué me impresionó tanto?, ¿por qué razón mi corazón latió de esa manera tan desenfrenada?, no debería haberme pasado ¿verdad?, es decir, ahora estoy con Dennis y eso… ¡Dios! ¿qué sucede conmigo?, inclusive si hubiera sido Laura no debí de haber sentido nada en absoluto… ¿significa esto que aún siento algo por Laura?... no, no, no, esa ni siquiera es una posibilidad, ahora estoy con Dennis, ahora estoy con ella… mis pensamientos fueron rotos por la voz del director… de una u otra forma debía de quitarme ese tipo de pensamientos de encima, así que me mantuve con la cabeza en la junta.


****

Esmeralda veía sin mucho ánimo el lado vació de su closet, donde antes estuviera la ropa de Camila; suspiró y se dio la vuelta sobre la cama mirando su pequeño librero, se entretuvo leyendo los títulos que se marcaban en los lomos de los mismos. Cerró los ojos momentáneamente y se tendió boca arriba para ver fijamente el techo de su cuarto.

- Estúpida Camila – dijo en un suspiro y cerró los ojos – no ha contestado ninguno de mis mensajes, ninguno de mis correos – susurró llevándose las manos a la frente - ¿por qué no me contesta?

- Porqué es una chica inteligente – la voz de su hermana le hizo incorporarse hasta sentarse sobre la cama con las piernas cruzadas.

- ¿Qué quieres decir con eso?- Al se sentó al lado de su hermana y le sacudió el flequillo – por lo visto esta realmente dispuesta a olvidarse de ti.

- ¿Qué?

- No te sorprendas demasiado, siempre ha sido una chica madura ¿o no?

- Lo sé, pero ¿por qué dices que se quiere olvidar de mí?

- Porque no te esta siguiendo el juego de los mensajitos y los mails – le dijo Al dejándose caer de espaldas sobre la cama.

- ¿A qué te refieres?

- Te lo pondré con el ejemplo de una de mis pacientes ¿de acuerdo? – le guiño un ojo

- De acuerdo

- Pues bien vino a verme una paciente, estaba hecha un manojo de nervios y bueno su relación era en verdad caótica – Esmeralda se recostó de lado viendo a su hermana – me contó que su pareja, una mujer obviamente, habían estado saliendo durante un año y vivieron tres meses juntas, en el tiempo en que estuvieron juntas, su pareja etiquetémosla con la letra B, nunca le dijo que tuvo una relación de pareja de más de 10 años con una mujer con la que compartía casa, denominemos a la novia-amiga como C, entonces A que es mi paciente le creyó a B que C era solamente una amiga, más sin embargo resultó ser que B y C a pesar de cada una tener pareja en este caso B con A y C con D; seguían estando juntas, viviendo en la misma casa, teniendo relaciones sexuales y bueno teniendo los problemas propios de una pareja, en todo el año que A estuvo con B hubieron cosas, situaciones, comentarios y contradicciones en las historias que B le contaba que hicieron que A dudara de la relación de “amistad” que estaba llevando C con B; a final de cuentas resultó que la supuesta amistad que había de C para B y visceversa en realidad pues…

- Había sido una real mentira ¿no es así? – preguntó esmeralda suspirando por lo bajo.

- Así, es, era una relación de pareja como tal, con sus desavenencias y buenos ratos, como cualquier otra; verás mi paciente A, resintió las mentiras en las que se basó su relación, el hecho de que B se victimizara diciéndole que C la trataba mal, que la dejaba sin comer, que la golpeaba, la insultaba, que inclusive le perdió a propósito un par de mascotas y demás…

- ¡Oh!, entonces – le interrumpió de nuevo Esmeralda – quieres decir que A al saber todo eso hizo todo lo contrario de lo que le hacía C.

- Efectivamente hermanita, creando así el terreno perfecto para B, pues mientras A le trataba bien podía aguantar las cosas “malas” que C pudiera causarle.

- Osea que A era su desahogo para los problemas cotidianos con C.

- Así, es – Al se paso las manos bajo su cabeza – entonces un día C habló con A cuando B estaba viviendo en casa de A y resulta ser que C pensaba que A era de lo peor con B, las mismas cosas que B decía de C con A, B las decía de A para con C.

- Huy, no me digas entonces de cierta forma B siempre salía ganando ¿no?, pues A la trataba bien por C tratarla según del asco y C la trataba bien por según A tratarla igual del asco.

- Así, es obviamente que B y C tenían más problemas y discusiones porque en cierta forma C ya conocía más a B por los años que convivieron juntas, es por eso que C habló con A y fue entonces que Todo el Teatro de B se vino abajo; A se dio cuenta de que no había sido otra cosa más que la burla de B en todo ese tiempo, pues y es aquí a donde quería llegar, B siempre, siempre estaba con su teléfono en la mano mandándose mensajes con C, mi paciente es decir A siempre ha tenido la idea de que la confianza lo es todo en una relación de pareja cosa que es muy cierta, por eso al inicio de la relación A respetaba los constantes mensajes que B se mandaba con C pues realmente le dio su voto de confianza de que C no era más que su amiga, pero…

- Como todo – le dijo Esmeralda – jajajajajaja las mentiras son tan engañosas que incluso nublan el buen juicio de quien las dice.

- Y con toda razón mi querida hermana, son como unas cuerdas llenas de goma cada mentira que dices se va colocando en una parte de una habitación donde tu estas en medio y cuando menos lo piensas estas sujeta a ellas y sin poder escapar.

- Es cierto, pues para eliminarla forzosamente tienes que decir la verdad, ya que si no la dices esta te llevará a otra mentira y a otra y a otra hasta que la persona que miente se pierde en sus mismas mentiras y de ahí sus contradicciones – dijo Esmeralda meneando en forma negativa la cabeza – que caso más interesante el tuyo.

- Ni que lo digas; a final de cuentas sus mentiras se vinieron abajo y A como C no fueron otra cosa más que el juguete en turno de B, compadezco a C porque me parece ilógico que A sea más coherente que ella. Bueno quizás y el tiempo que a las finales no hace otra cosa más que hacer mella en la costumbre de la gente fue lo que provocó que C le siguiera el juego siendo que ya la conocía.

- ¿Por qué?, ¿qué hizo A?

- Lo que cualquier persona sana debía haber hecho, cortar de tajo con esa relación.

- ¿Cortar de tajo?

- Sí, a diferencia de C quien se mantenía con mensajitos, mails, llamadas por teléfono, visitas clandestinas para ver a B etc, etc, A definitivamente rompió con B, me contó que incluso aquello que le había obsequiado se lo quitó.

- Huy, algo drástico ¿no? – preguntó Esmeralda abrazándose a su hermana.

- No lo creo ¿sabes?, digo cada quien tiene su forma de expresar su dolor, ya ves, hay quienes rompen o queman o tiran las cosas de sus ex parejas, otros, queman o recortan las fotografías donde salen los seres ex amados, jajajajajaja y otros pues les avientan sus cosas a la calle sin decir ni agua va.

- Sí, es verdad… otras… sencillamente toman sus cosas y se van… ¿verdad? – la voz de esmeralda se apagó.

- A lo que voy hermanita es que estar con mensajes y demás estupideces como lo que hizo C es de lo más ridículo e infantil, para empezar debes de analizarte a ti primero hermanita, es decir, ¿qué es lo que quieres de la relación que tienes con Camila?, ¿qué estas dispuesta a dar a la relación?, ¿sabes? muchos de los problemas de las relaciones de pareja es que pensamos que la otra persona vendrá a darnos la felicidad y no es cierto, va a venir a ofrecernos su compañía, sus experiencias, su tiempo y espacio y sus sentimientos. No viene a darnos la felicidad y sobre todo debemos de quitarnos de la cabeza que podemos ser felices a cada instante y momento, eso no es verdad, la felicidad es como recibir un regalo sorpresa, o el contento que te da cuando has hecho un trabajo valga la redundancia bien hecho, ¿te imaginas que nada más por pensar en positivo fuéramos eternamente felices? Jajajajajaja, para empezar yo no tendría trabajo, lo que se debe de hacer es sencillamente no acallar los sentimientos que nos afloran en el alma en el momento en que los sintamos, por ejemplo ahorita tienes ganas de llorar y estas aguantándote porque piensas que voy a pensar seguramente que eres demasiado infantil y eso no es verdad preciosa, si quieres llorar tienes que hacerlo, guardarte tus emociones solo te harán sentir peor.

- Es que yo… yo no quiero…

- Esmeralda – Al se levantó y se sentó llevándose a su hermana consigo – mira quiero que quede una cosa clara, yo soy yo y me halaga que quieras seguir mis pasos pero quiero que sepas que somos dos personas diferentes ¿entiendes?

- Sí – Esmeralda le miró con un dejo de tristeza.

- Camila quiere una relación monógama contigo, no quiere que te compartas con nadie más, aquí es cuando tú debes de analizar qué es lo que tú quieres y puedes aportar. En el ejemplo que te estaba dando B nunca supo que es lo que realmente quería, ni estaba dispuesta a dar algo dentro de la relación que llevaba con A y con C, simplemente vivía queriendo estar en dos lados a la vez y puedo asegurarte que quizás ahora siga el mismo juego con C solo que esta vez en vez de ser A la otra persona seguramente es E o F o ve tu a saber. El caso es que esa gente siempre se queda sola porque no puede tomarse en serio, porque no están dispuestas a comprometerse, solo viven por vivir – así que dime hermanita ¿qué piensas?, ¿qué es lo que quieres? Y ¿qué estas dispuesta a soportar?

- No lo sé aún.

- Muy bien, ya tenemos una respuesta, ahora solo resta que dejes salir ese llanto, te relajes y pienses que es lo que quieres tu, primero para ti y después analiza si la relación que tienes te da espacio para lo que quieres para ti misma.

- ¿Y si al final resulta ser que mis planes no entran con Camila? - preguntó con profunda tristeza.

- Entonces ya nos preocuparemos por ello en su momento, por ahora no te preocupes por aquello que aún no sabes si será o no será ¿ok? – le sonrió y le besó en la mejilla.

- Sí.

- Anda por ahora relájate y distráete, que en un par de horas entras a la escuela.

- De acuerdo, oye… tu paciente A ¿estará bien? – le preguntó Esmeralda.

- Por supuesto es Jessica – le guiño un ojo.

- ¿Qué?, ¿Jessica?, ¿de verdad?

- Jajajajajajajaja, sí mi pequeña hermanita, es Jessica y descuida, ya la conoces se levantará pronto, le llamaré por teléfono y el sábado nos vamos a comer las tres ¿te parece bien?

- Sí, será estupendo, le jalaré las orejas por andar permitiendo que le pase ese tipo de cosas jajajajajajajaja.

- Se llama enamoramiento y descuida que por fortuna se cura rápido, además ya la conoces su gran defecto es su mejor virtud.

- Ni que lo digas – Esmeralda negó con la cabeza – esa mujer es de lo más orgullosa que he conocido jamás.

- Y por eso se levanta siempre – Al le sonrió y tras guiñarle un ojo salió de la habitación dejando de mejor humor a su hermana.

- Jessica, ja, quien lo dijera – Esmeralda se tumbó boca abajo en la cama y asió una foto del buro donde estaban Jessica, ella y Camila abrazadas – no te llamaré más, hasta que no arregle mis propios sentimientos y hablando de sentimientos – musitó, tomó el celular y marcó.

- Bueno – se escuchó del otro lado de la línea.

- Hola Jessica ¿cómo estas?

- ¿Esmeralda?

- ¿Qué comes que adivinas?

- Mujer ¿qué paso? Que gusto saludarte

- Pues nada, cuéntame ¿qué ha sido de ti?

- Si supieras

- Pues si me cuentas estaré encantada.

- No se porque pero… - se escuchó en la voz de Jessica un tono de resignación – algo me dice que tu hermana ya te conto algo.

- Te digo algo comes que adivinas jajajajajaja

- Ok,ok – se escuchó la voz sonriente déjame ponerme cómoda que esto va a ir para largo.

- Hecho – Esmeralda sonrió mientras se recostaba de lado sin dejar de ver la fotografía.

- Pues resulta que….

****

Regresé a casa tras haber arreglado un poco la alcoba de Karla, al tender la cama vi las trazas de sangre que denotaban la pérdida de mi virginidad, me sonrojé un poco al recordarlo y sonreí deforma estúpida supongo pues Andrea se rio de mí.

- ¿Y esa cara? – me preguntó divertida.

- No es nada – le dije mientras subía las escaleras rumbo a mi cuarto - ¿esta mi mamá en casa?

- No, se fue a trabajar temprano, dijo que te tocaba lavar el baño

- ¿Segura que ella fue la que dijo eso y no tu?

- Segura, segura, te lo juro por Dios.

- ¿Ah, sí? ¿y porque escondes la mano derecha tras tu espalda – le dije mientras levantaba una ceja y sonreía de medio lado.

- Jajajajaja, tonta, anda cuéntame ¿tuviste una buena noche?

- Hey, no te incumbas en asuntos que no querrás saber.

- De acuerdo, de acuerdo – me dijo mientras se recargaba en el pasa-manos de la escalera – ¡aaah! ¿a qué no sabes?

- ¿Qué? – me detuve a media escalera.

- Laura ha vuelto.

- ¿Qué?

- Sí, la he visto esta mañana por la ventana de mi cuarto salir de su casa con su mamá.

- ¿Laura… ha vuelto? – pregunté y por alguna extraña razón me sentí incomoda con ello.

- Si, y se ve que ya creció ¿eh?, aunque supongo que tu sigues estando más alta que ella, ¿por qué la pregunta?, ¿sucede algo?, ¿no te da gusto?

- No, si, si me da gusto, es solo que no me avisó que volvería.

- Bueno, pues muy alegre que digamos no te ves, ¿qué no se supone que son las mejores amigas del mundo?

- Si – sonreí de medio lado – se supone – dije suspirando – “y además fuimos las mejores novias hasta que ella empezó con sus mentiras… con sus engaños… con su traición” – pensé.

- ¿Entonces qué esperas para ir a saludarla? – Andrea me palmeó el hombro mientras subía – solo no le digas que tienes novia porque olvídalo la infartarías, jajajajajajajajajaja.

- Si – le dije intentando sonar divertida, pero no era así… si bien era cierto que ya no sentía nada por ella… tan solo decepción por la forma como se comportó, por la forma tan cobarde de huir, al menos tuvo la decencia de decirme que no me amaba, pero aun así no debió de haberse ido sin decir nada. Hubiéramos podido seguir siendo amigas, me quedé un rato en la escalera sopesando si debería ir y saludarla o no.

****

Al salir de la junta me dirigí a los laboratorios junto con Nadia, ella me estaba platicando acerca de su marido.

- Pero ¿estará bien? – le pregunté.

- Sí, la fractura del fémur no fue tan gravosa como pensamos, a pesar de que se la rompió en tres partes.

- Me alegra escuchar eso – le dije mientras abría la puerta del laboratorio.

- Es un buen hombre, desde que lo conozco me trato muy bien ¿sabes?, es dulce, cariñoso, tierno, es como pocos hombres son.

- Un gran partido sin duda.

- De hecho sí – dijo mientras se sentaba sobre el escritorio y me invitaba a sentarme en la silla detrás del mismo – ¿te digo algo? – me preguntó y asentí mientras me sentaba – todo el mundo me critica el haberme casado con él.

- ¿Pero por qué? yo lo he tratado y es muy cortés y respetuoso.

- Sí, pero como habrás notado, pues no es nada, pero lo que se dice nada atractivo.

- Pero y eso que importa si es una buena persona.

- Pues importa – dijo cruzando una pierna – porque vivimos en un mundo sumamente artificial en estos días, poca gente se da el lujo de conocer a las personas por lo que verdaderamente valen, por lo regular solo se fijan en el físico sin saber como es el interior de la persona en cuestión, te puedo decir que he conocido a muchas personas sumamente atractivas pero que tienen el alma negra o de plano se acostumbran a que la gente todo les da por su físico y se vuelven de lo más frívolas y frívolos de lo que te puedes imaginar.

- Ni que lo digas, si lo sabré bien.

- ¿Y eso?

- Pues mi anterior novio, era sumamente atractivo, tanto así que bueno… todas las mujeres andaban tras él; en la calle daba la pinta de ser la persona más dulce del mundo, pero a solas era de lo peor conmigo, por eso sé bien a lo que te refieres – le dije sonriendo y meneando la cabeza en negativo.

- Tuve un novia que me trato muy mal – me dijo y me sorprendí un poco al escucharla – oh, no pongas esa cara, si he de ser honesta contigo soy bisexual y en mi juventud, créeme, hice muchas estupideces, me acosté con mucha gente y tengo suerte de no haber contraído ninguna enfermedad, sin embargo cuando conocí a Javier, cuando noté su forma de ser para conmigo me di cuenta de que nunca nadie me había tratado tan bien como él. Y bueno ahora sabes porque no puedo llamarte Karla, pues ese era el nombre de la novia que me trato tan mal.

- Ahora lo comprendo – le dije recargándome de lleno en el respaldo de la silla – bueno no te preocupes, me puedes seguir llamando Abigail si eso te hace sentir mejor.

- Por salud mental lo haré, puedes darlo por hecho – me sonrió al tiempo que se echaba hacia atrás el cabello – ¿cómo vas tu?, sentimentalmente hablando claro.

- Muy bien – le dije mientras sonreía ampliamente – amo y soy amada, en verdad me siento muy feliz.

- Me alegro por ti - esa chica Dennis es muy linda, algo joven pero se ve que sabe lo que quiere – me dijo guiñándome un ojo y entonces sentí que el mundo se me veía abajo - no te pongas lívida – me dijo serenamente – lo descubrí el primer día que te conocí- se empezó a reír por lo bajo – esa niña casi me asesina con los ojos cuando vio mis atenciones para contigo, soy una persona muy perspicaz y descuida no creo que nadie más en esta escuela lo sepa pues de otra forma ya estaría visitándote en Santa Martha llevándote cigarros o que se yo jajajajajajajajaja.

- Pero, pero – empecé a temblar levemente.

- Tranquila Abigail, todo esta bien, no te mentiré – echó la cabeza hacia atrás y miró fijamente el techo – pensé que esa niña estaría solo descubriendo una etapa de si misma, pero he podido ver que va en serio contigo, se nota en su mirada cada vez que te mira, ella… - me volteó a ver – va en serio contigo ¿lo sabes?

- S… sí – le respondí sintiendo las mejillas arderme con fuerza.

- Esa chica podrá tener diecisiete años pero piensa como una mujer de veintitantos – me sonrió – no dudo que ella tenga planes a futuro contigo, sin embargo y ¿tu?, ¿te he preguntado como estabas sentimentalmente y me has dicho que bien, pero en la junta te noté distraída y ese tipo de rostro tan pensativo lo he visto en mis pacientes cuando tienen dudas, la mayoría sobre sus relaciones de pareja y el otro tanto por ciento sobre el trabajo, la familia etc, etc. Así que supongo que te ha surgido alguna duda ¿verdad?

Le miré por un momento, sopesando la situación con cuidado, no la conocía realmente así que no podía fiarme de ella aun cuando sabía de mi relación con Dennis.

- Veo que no me tienes confianza – me dijo y me sonrió – esta bien, si algún día quieres hablar conmigo puedes hacerlo, siempre estaré atenta a escucharte – bajó del escritorio – yo alguna vez de estudiante tuve un par de amoríos con profesores – me dijo antes de salir del laboratorio – tranquila, te aseguro que tu secreto esta a salvo conmigo, no le he dicho nada a nadie ¿no es así? – me sonrió y me dejó a solas, con el corazón latiéndome a mil por hora.

Me llevé las manos a la cara y meneé en negativo, era cierto que Nadia no le había dicho nada a nadie pero eso no me eximía de reprenderme por no ser un poco más cuidadosa, tendría que hablar con Dennis pues no quería que por alguna indiscreción de nuestra parte se supiera en la escuela que la mejor alumna que ha tenido este bachillerato tenía ese tipo de inclinaciones, aún faltaba un año para que ella terminara y no deseaba que lo pasara mal entre miradas y comentarios que pudieran lastimarla de alguna forma.

Del grupo de amigos que conformara el grupo de Román, ya ninguno quedaba, ahora él caminaba solo por los pasillos de su facultad, su carácter no daba pie para que mucha gente se acercara a él, siempre estaba huraño y mal-encarado; sin embargo de un tiempo para acá se notaba decaído, distraído inclusive había bajado de peso, sus calificaciones habían mermado mucho; se sentía miserable, no era capaz de mirarse ni siquiera en el espejo, sentía un odio contra si mismo del tamaño del mundo, fingir en casa una buena cara era sumamente agotador, lo que en verdad quería era tirarse a los pies de su madre y pedirle perdón por tener ese tipo de inclinaciones que tanto le hacían sufrir, odiaba, odiaba con todo su ser ser homosexual, lo odiaba en verdad pero no podía hacer nada para evitarlo; le daba envidia cuando escuchaba las conversaciones de los chicos hablando de lo bien que huelen las mujeres, de como se les “paraba” cuando veían un par de buenas nalgas, o un par de buenos pechos; ¿por qué no podía ser igual que ellos?, ¿por qué no podía sentir igual que ellos?, ¿por qué las veces que se acostó con Gloria tenía que cerrar los ojos con fuerza?, ¿por qué tenía que imaginarse escenas vistas en sus películas pornográficas que acostumbraba ver para no perder la erección?, ¿por qué había sentido que la odiaba con toda el alma tan solo al haber terminado de eyacular?, ¿por qué no podía estar con una mujer como podía estar con Julián o alguno de sus acostones? Se odiaba así mismo por no poderse defender de su tío, por permitirse que lo hubiera sobajado de esa forma.

Román llegó a paso lento hasta la biblioteca central, sus pasos se detuvieron abruptamente cuando esos ojos le miraron a los suyos, ahí estaba ella Alejandra, mirándolo sorprendida también, sin embargo solo fue por breves momentos pues tras unos instantes le obsequio al joven Rubio una mirada plagada de asco, rencor y odio; Román entonces se sintió pequeño, pequeñito, sucio y vil, se noto su turbación y dio media vuelta alejándose de ahí a paso rápido, sintiendo asco y vergüenza de si mismo. Alejandra quería ir gritarle a los cuatro vientos todo lo que se merecía, más sin embargo el mismo coraje que tenía le había paralizado para hacerlo, meneó la cabeza un par de veces en negativo y serenándose un poco decidió cerrar de una vez y para siempre ese capítulo en su vida, que no había sido más que una asquerosa y sucia mentira. Para ella era hora de seguir adelante, tenía una carrera que terminar y sobre todo una vida que vivir y Alejandra era consciente de que no podía dejarse caer por el pasado, de una u otra forma tenía que seguir, ya habrían nuevas ilusiones, nuevos amores, nuevos retos y eso era lo que la animaba a seguir adelante.

****

En otro punto de la ciudad Dennis había terminado de vestirse con el uniforme de la escuela, le fastidiaba tener que usarlo, ella sentía que les restaba individualidad ¿además no estaban ya lo suficientemente grandecitos como para llevarlo?, en fin, se ajustó la corbata y se acomodó el cuello blanco de su blusa y por enésima vez se asomo de nuevo por la ventana para ver si veía a Laura, se sentía un poco confusa en cuanto al sentimiento que se había formado en su interior al saber de su regreso, no era amor, eso lo tenía más que sabido, sin embargo se sentía un poco molesta, inquieta…

- ¿Por qué?... ¿Por qué siento esto? – se preguntaba una y otra vez y de repente todo le llegó como si un rayo hubiera iluminado una noche terriblemente obscura – Karla – musitó – no le he dicho a Karla que anduve con Laura – se sentó a la orilla de la cama mientras sopesaba ese hecho – cuando Laura se fue todo lo que hice fue intentar quitármela de la cabeza, estudiando más, yendo al Gym, cansándome al máximo para no pensar en ella…después me relacione cada vez un poco más con Karla y… de alguna u otra forma termine enamorándome de ella… estaba tan feliz por estar con Karla, tan contenta con ella que… que me olvide por completo de Laura… pero ella ahora ha vuelto y yo… yo no le he dicho a Karla que ella fue mi novia… ¿debería decírselo?... ¿debería comentarle ese hecho?... ¿sería lo correcto comentarle esa parte de mi pasado?... ¡Dios!, ¿qué debo de hacer?... si le comento que Laura fue mi novia ¿qué podría pensar karla ahora que ella ha vuelto?...

- Que onda peque ¿estas lista para irte a la escuela? – Andrea entró de golpe en la habitación de su hermana provocando que se sobresaltara.

- Tonta, me espantaste – le dijo Dennis llevándose la mano al pecho.

- Huy, pues que estarías pensando ¿eh? – se rio por lo bajo.

- Andrea… puedo… puedo pedirte un consejo.

- ¿Un consejo?

- Pues si quieres pero ¿no se te hace tarde?

- Es importante – le dijo mirándola con suma preocupación y al verla Andrea supo que definitivamente debería de escucharla.

- Adelante peque, en que te puede aconsejar tu estupenda, increíble, maravillosa y talentosa hermana mayor – Andrea se sentó al lado de su hermana y le tomó las manos entre las suyas.

- Yo… - Dennis le miró un poco dubitativa, tragó un poco de saliva y entonces… - Dime… ¿debería… debería decirle a Karla que… - se quedó callada por un momento y bajo la vista

- ¿Qué? – le preguntó Andrea instándola a seguir, le levantó el rostro suavemente con la mano.

- Que… - Dennis se ruborizó – que Laura fue… fue mi novia?

- ¿Qué Lau…ra… fue… qué?