martes, 26 de julio de 2011

El Amor Sale por los Sueños (Kazama x Sumika) one shot

Hola a tod@s Mis Fans!!!!! Sé que he tenido poco tiempo para poder escribir pero ya he vuelto de momento con este pequeño Fanfic de Sasameki Koto. Espero que les guste!!!!! Mil perdones por tanto atraso pero en serio no he tenido mucho tiempo libre.

Les Amo a tod@s y cada un@ de Ustedes!!!!


El Amor Sale por los Sueños (Kazama x Sumika)


Sumika miraba atentamente la fotografía de Kazama, suspiró por centésima vez al ver esa sonrisa dibujada en ese rostro tan perfecto.

- Sí tan solo tuviera el valor de decirte lo que siento por ti – susurró mientras dejaba descansar su cabeza sobre sus brazos, siguió con la mirada puesta en la fotografía.

Kazama entró en casa de Sumika, saludo a todos y se dirigió al cuarto de su amiga, estaba contenta y a la vez nerviosa, desde que se dio cuenta de los sentimientos que sentía por Sumika, había tenido miedo de ser rechazada como le sucedió en secundaria, a ella no podía perderla no a Sumika, así que debía tener esos sentimientos abrazados solo para sí y nada más. Decirle lo que sentía equivaldría a perderla para siempre y no estaba dispuesta a que eso sucediera. La puerta del dormitorio estaba entreabierta, Kazama se acercó a ella y se detuvo al escuchar la voz de su amiga.

- ¿Por qué me cuesta tanto trabajo confesar lo que siento por ti? – la voz de Sumika escapó de sus labios llegando a oídos de Kazama.

- “¿Sumi…chan?” – pensó Kazama, sintiendo una súbita ansiedad recorrerle el cuerpo entero, ¿a qué se refería Sumi-chan con eso?, ¿de qué sentimientos hablaba?... y sobre todo ¿a quién se refería?

- ¿Por qué me cuesta tanto trabajo decirte que me gustas mucho?, que Te Amo desde hace ya tanto tiempo atrás… no sé cómo sucedió, simplemente un día… ese… día… al mirarte… todo fue completamente diferente – suspiró profundamente provocando con ello que Kazama se llevará la mano al pecho, empezaba a doler… en verdad empezaba a doler muy intensamente… ella siempre ha sido la mejor amiga de Sumi-chan, entonces ¿cómo es que no se había dado cuenta de que su mejor amiga estaba enamorada?, sobre todo ¿cómo era posible que no supiera a quién se refería?

- Cada vez que te miró – continuo Sumika – mi corazón se acelera a tal grado que siento que saldrá de mi pecho… tu sonrisa me embelesa… cuando sonríes me siento tan feliz… en verdad Te Quiero tanto… tanto – su voz se perdió en un suspiró que dolió muy profundo en el corazón de Kazama, cuyas lágrimas se formaron en sus ojos.

- Si tan solo – la voz de Sumika – invadió sus pensamientos de nuevo – tuviera el valor de decirte cuanto Te Amo – un largo suspiro cerró esa sutil confesión de amor.

- Sumi… chan – susurró Kazama casi sin voz, no sabía qué hacer en ese momento, había escuchado de su amiga una confesión de amor a alguien a quién ella no conocía… ¿quién?, ¿quién podía haber ganado el corazón de Sumi-chan?, ¿cómo no se había dado cuenta de que el amor de su vida se había enamorado de alguien más? – Kazama se dio la vuelta dispuesta a irse pero tropezó con uno de los hermanos de Kazama quien por la fuerza del impacto la tiró al suelo dentro de la habitación de su hermana.

- ¡Kazama! – grito Sumika levantándose rápidamente para ayudar a su amiga - ¿estás bien?

- Lo siento, lo siento – dijo su hermano mientras ayudaba también a Kazama para que pudiera levantarse.

- Eres un tonto – le reclamó Sumika a su hermano.

- Lo siento – dijo el chico llevándose la mano tras la nuca frotándose el cabello varías veces – no me fije lo siento – terminó de decir y salió cerrando la puerta tras de sí.

- ¿Estás bien Kazama? – preguntó Sumika mirándola con suma preocupación, las mejillas de Kazama se encendieron en un brillante color carmín al ver tal emoción en los ojos de su amiga, plagados de una sincera preocupación.

- Sí – dijo sutilmente ya estando de pie – soltaron sus manos lentamente, Kazama no dejaba de ver a Sumika, tenía tantas ganas de gritarle que la amaba, que la quería, que le dijera que esa persona no era más importante en su vida que ella, sintió un nudo formarse en su garganta, al ver ese rostro frente a sí, al ver esos ojos, esa sutil sonrisa, no quería perderla – su rostro se contrajo de dolor, provocando la preocupación de Sumika.

- Kazama – susurró su nombre, ese nombre que Kazama quería seguir escuchando de esos labios con esa dulzura tan característica de Sumi-chan.

- Sumi…chan – dijo con la voz entrecortada y el corazón latiéndole a mil por hora, necesitaba saberlo, necesitaba saber ¿quién le había arrebatado el corazón a su mejor amiga?, necesitaba saber ¿quién le había robado al amor de su vida? – quién… - dijo con la voz temblándole… ¿quién te gusta Sumi-chan? – preguntó Kazama con la voz ahogada.

- ¿Qué? – preguntó Sumika mirándole extrañada, para después dar varios pasos atrás al tiempo que su rostro se llenaba de un sonrojo total al darse cuenta de que había sido atrapada, descubierta al fin de su más hondo y profundo secreto.

Kazama la miró tristemente, ese profundo sonrojo que se mostraba en ese rostro que imaginó para siempre suyo le daba a entender que en verdad esa persona era muy especial para ella.

- “¿Tan importante es para ti… Sumi-chan?” – pensó, sintiendo el corazón golpearle con una fuerza descomunal el pecho y una ansiedad que le carcomía profundamente el corazón.

- N…o, no… no es nadie – dijo a trastabillado las palabras, sonriendo tontamente, al tiempo que sentía como el sudor escurría por su frente – “pero que descuidada he sido, ¿qué voy a hacer ahora?” – pensó Sumika mientras cerraba los ojos y tragaba saliva.

- Me Gustas – fueron dos palabras… solo dos palabras emanadas de esos labios… Sumika abrió los ojos grandemente para ver a Kazama, cabizbaja, el cabello cubriendo sus ojos los cuales ahora más que nunca deseaba mirar para ver en ellos lo que esas dos palabras significaban realmente – Me… gustas – su voz tembló, su cuerpo se estremeció al sentir el correr de las lágrimas que quemaban su piel como ácido, deslizándose sin piedad por sus delicadas mejillas, no lo soportó más y salió corriendo, sin embargo fue alcanzada y sujeta fuertemente por la espalda en un abrazo que le obligó levantar el rostro dibujándose en él un claro gesto de sorpresa.

- T…e… Te… Qui… Quiero!!!! – el grito de Sumika se dejó escuchar claramente a lo largo del pasillo, Kazama dejó de respirar por un momento… sus ojos temblaban en lágrimas, mientras trataba de entender lo que esas palabras significaban realmente.

- Sumi… chan – susurró al tiempo que sentía el abrazo tembloroso de esos brazos que le sostenían, el rostro de Sumika estaba completamente sonrojado, sus ojos cerrados fuertemente y el corazón golpeándole el pecho desenfrenadamente a mil por hora.

Fue un sutil movimiento, Sumika nunca supo cómo sucedió, de lo único que era consciente era de esos labios que apretaban fuertemente los suyos, sus brazos cayeron a los costados de su cuerpo, sus ojos grandemente abiertos observando ese rostro de ángel, levantó las manos temblorosas una vez más y poco a poco fue entrecerrando los ojos al ver que todo aquello era real… sus manos se posaron en esos pequeños hombros, sus labios se entreabrieron y el beso se profundizó, ya no existía nada, absolutamente nada… lo único que existía en ese momento eran ellas dos.

- Ahhh Kazama… Kazama… Te Quiero… Te Quiero… Te Quiero…

- ¿Sumi… chan?

- Kazama Te Quiero…

- Su…mi…chan…

Los ojos de Sumika se abrieron lentamente, se levantó de golpe al ver a Kazama mirándole con las mejillas completamente sonrojadas.

- Ka… Kazama – el rostro sonrojado hasta más no poder, su cuerpo temblando… y entonces… un beso en sus labios, fue seguido de otro… de un llanto dulce con sabor a felicidad.

- Yo también te quiero Sumi-chan – un susurro en sus labios… un nuevo beso y entonces la felicidad invadió por completo a su corazón… una hermosa confesión provenida de un sueño… vuelta beso y abrazo… vuelta palabras que salían ahora libres como si fueran un río fluido proveniente de la más alta de las montañas.

Que importaba más nada, había tiempo… mucho tiempo para decirse todo aquello que necesitaban decirse… por lo pronto ese lenguaje sin palabras les decía todo aquello que siempre quisieron expresarse.
Un beso, un abrazo, una sonrisa y una mirada que prometía una vida llena de felicidad.

FIN