martes, 24 de mayo de 2011

Entre mi Religión y un Amor Prohibido Capítulo IV

Buenas noches mis amadas y amados seguidores, espero que esta historia les este gustando. Les mando muchismos Abrazos a tod@s y cada un@ de ustedes!!!!!!

Este capítulo va con dedicatoria especial a mi querida amiga que se siente identificada con este tipo de historias, recuerda amiga que en esta vida la vivirás tu y solo tú, no tengas miedo sé que será duro para las personas que amas que acepten el hecho de que te guste una chica, sin embargo recuerda que Dios es Amor y si amas verdaderamente entonces no puede existir esa clase de contradicciones. Saludos y espero que estes muy bien.


Capitulo I V

"Kristal Dumont"


- Es un honor para este Internado tenerle como estudiante de primer grado señorita Dumont - La madre superiora le invito a sentarse - imagino que en el trayecto de la puerta principal a mi oficina Sor Marie ya le dio los por menores de las reglas que seguimos dentro del mismo ¿cierto?

- Si, Madre, así es - dijo la chica

- Muy bien mañana en la mañana la presentaré después de la misa, su uniforme junto con su equipaje ya esta en la habitación que se ha preparado para usted, según los deseos de su padre es una habitación grande y equipada única y exclusivamente para usted.

- Lo sé así es mi padre, siempre procura lo mejor para mi - sonrió de medio lado - ahora madre si me disculpa estoy cansada por el largo viaje y quiero ir a mi habitación.

- Adelante señorita Dumont, Sor Marie la guiara.

Antes de salir de la oficina Kristal miro de nuevo a la Madre superiora.

- Ella - pregunto - ¿sabe que estoy aquí?

-Sí, ya ah sido informada.

- Muy bien - sonrió - y salió de la oficina - "Tenemos cosas pendientes tu y yo Sarah, no me daré por vencida" - entrecerró los ojos.

Sabía que la monja dormía porque su peso lo sentía de lleno sobre mi cuerpo, su respiración era tranquila y pausada, su tibio aliento traspasaba la humedad de mi ropa, su llanto había sido largo y amargo yo en verdad no deseaba herirla de ninguna forma y lo mejor era que solo nos tratáramos con cortesía, sin embargo si había alguna forma de terminar mi responsabilidad de tutoría con ella la tomaría. Levante su rostro con mis manos, sin duda parecía un ángel y mirándola detenidamente si tenía ciertos rasgos de Pauline en ella, la abracé a mi pecho nuevamente y decidí quedarme así solo un poco más, el calor que manaba de su cuerpo era casi tan cálido como el de ella y ese sentimiento mitigaba levemente mi dolor.

****

Mi nueva habitación, mi nueva y solitaria habitación, no podía quejarme era amplia y la luz entraba maravillosamente a través de las cortinas que bailaban grácilmente al compás del viento que se filtraba por el gran ventanal, me pregunto si la cama que han dejado es la misma que utilizaba Sarah.... Sarah, mi querida Sarah.... hace tanto tiempo que no te veo, desde aquel día después del sepelio de su compañera de cuarto... no ... no era solo su compañera de cuarto o su amiga, ella... esa chica era la princesa querida de mi adorada Sarah.... pareciera como si hubiese sido ayer....aún puedo recordarlo:

- ¿Sarah.... puedo.... puedo pasar? - la puerta se abrió y Kristal se asomó dentro de la habitación - ¿Sarah? - pregunto de nuevo entrando con paso vacilante mirando en derredor de la espaciosa habitación, el ventanal que daba paso al balcón estaba entreabierto y con paso inseguro Kristal se dirigió hasta el.

De pie vestida con un largo vestido negro se hallaba Sarah quien miraba hacia la nada, denotaba una enorme tristeza en su rostro y en su mirada. Kristal quedo a unos pasos de ella...

- Sarah yo… quería… más bien quiero decirte que… siento mucho la….

- No digas tonterías - la voz fría de Sarah le heló la sangre - ni siquiera la conocías... - giró su rostro lentamente hasta mirarla - ¿y aún así dices que lo sientes? - pregunto irónica clavando sus helados ojos añiles sobre los azul claros de Kristal - déjame en paz Kristal y dile a todos que se guarden sus condolencias - las lagrimas empezaron a correr sin piedad por sus ruborizadas mejillas.

- Sarah yo... yo no... quería - dio un paso al frente.

- ¡Que me dejes en paz! - le espeto mirándola con furia.

- Pero, pero... en verdad yo no...

- ¡Es que no me entiendes?! ¡sal de aquí y déjame sola!, ¡diles a todos que me dejen sola! ¡que me dejen en paz! - volvió a gritar.

Kristal salió corriendo de la habitación, esa fue la última vez que la vio.

Aquel día Sarah, ese día me di por vencida sin siquiera haber peleado, tenía miedo, tenía miedo de esa mirada tan fría, tan llena de dolor, tenía miedo y me deje vencer.... sin embargo Sarah esta vez no será así, en verdad que no será así..... ese día.... no solo tu princesa se fue, también se llevo consigo, tus ganas y deseos de vivir, se llevo lo mejor de ti Sarah... te extraño tanto.

Kristal levanto su azules ojos y los dejo vagar por el inmenso cielo que se confundía con el claro color de sus ojos poso su mirada sobre las nubles blancas y sus recuerdos la llevaron una vez más al pasado.

- Espera Saraaahh!!! - gritaba una pequeña Kristal

- ¡Vamos, vamos Kristal, corre, trata de alcanzarme!, - decía riendo una pequeña Sarah.

- ¡¡Vas muy rápido!! ¡por favor espera! - gritaba al borde de las lagrimas.

Sin embargo Sarah siguió su carrera sin detenerse hasta llegar a la cima de esa pequeña colina al llegar se tiró de bruces al piso, respiro profundamente el olor de la hierba húmeda de primavera, se dio la vuelta y miró un momento el lento surcar de las nubes blancas a través de las ramas y las hojas del árbol que adornaba esa pequeña colina, las miro vagar lentamente por el inmenso océano azul del cielo.

- ¡Sarah! - grito Kristal mirándola con los ojos llorosos - ¡Por qué eres tan cruel? ¡Por qué me dejas siempre atrás? - Sarah se incorporó hasta sentarse - ¡¡Saraaahh!! - Kistal se abalanzo a sus brazos - ¡no me dejes atrás!

- Eres muy lenta Kristal, por eso no puedes alcanzarme, pero no llores - le levanto el rostro con la mano y le beso en ambas mejillas - quizás algún día me alcances - le guiño, se levanto y empezó a escalar el gran árbol que les servía de sombra.

- ¡Sarah!... ¿por qué? - y empezó a llorar.

- No llores Kristal sino dejaras de gustarme - ante esas palabras Kristal dejo de llorar de inmediato - miró a Sarah quien le sonreía sincera.

- ¡Algún día Sarah! ¡Algún día voy a alcanzarteee! - le grito mientras le miraba escalar el árbol.

Sarah le miró una vez más y le extendió la mano invitándola a subir.

- Algún día - susurró Kristal al volver de sus recuerdos - algún día te alcanzaré - miró al frente - por ti Sarah aprendí a escalar los árboles aún cuando ello me trajo muchas caídas, sin embargo no me di por vencida si hoy subieses al árbol más alto y difícil seguro te alcanzaría, pero ahora no es tan fácil como solo subir a la rama más alta, sino el hecho de que tu hace tiempo dejaste de ser tu misma, esa chica, esa chica que tomaste por tu princesa se llevo a la tumba a la Sarah que siempre eh querido. Pero voy a recuperarte Sarah no quiero perderte otra vez, de una u otra forma voy a recuperarte. Lo juro por Dios.

****

Desperté para mi sorpresa al escuchar el canto de un pajarillo que estaba posado en la ventana, miraba hacia el interior moviendo su pequeña cabecita de un lado a otro, trino y voló dentro del cuarto posándose sobre la mesa y arrancando pequeños trozos del pan que había sobre ella, me entretuve mirándolo al menos alguien aprovechaba el desayuno, mire hacia la ventana, el día se me apetecía para salir, Sor Marie no regresaría hasta más tarde así que podía bien aprovechar para salir e ir al lago, la monja dormía sobre mis piernas y con cuidado la deje sobre el piso para no despertarla, debajo de mi cama había escondido la botella de vino que sustraje el día de ayer, al mirarla no puede evitar sonreír me imagine la cara de sorpresa de la monja si supiera la forma como iba a destaparla... antes de salir de la habitación tome el cobertor de mi cama y con el cubrí a la monja que seguía durmiendo, el aire era frío y por alguna extraña razón no deseaba que se enfermara. Salí de la habitación y me dispuse a ir al lago.

- ¿Han escuchado las noticias? - pregunto Suzette Barat una chica de cabello rojo intenso y mirada aguamarina - parece ser que una chica nueva va a ingresar al Instituto.

- ¿Una chica? ¿a estas alturas del año? - pregunto Lara Smith una chica de cabello corto rubio dorado que dejo su lectura al escuchar eso.

- Sí, así es dijo Suzette mientras se sentaba al lado de ella.

- ¿Sabes quién es? - pregunto Caroline que seguía con la mirada sobre su lectura y estaba sentada frente a ellas.

- No, no sé quién es, seguro lo sabremos mañana después de la primera misa.

- Me alegra que no seas curiosa Suzette así es como debe comportarse una señorita.

- Siempre trataré de enorgullecerte Caroline - le miro tiernamente.

- En verdad no lo tomes a mal - dijo la otra chica por lo bajo - ¿porque siempre la tienes que mirar así?

- Así ¿cómo? - susurro a Lara, con las mejillas ruborizadas.

- Aah - suspiró por lo bajo - en verdad si no supiera que es imposible juraría que estas enamorada de ella.

- ¡Bromeas!- exclamo si desearlo – no, no es eso.

- ¿No es qué? - pregunto Caroline elevando lentamente la mirada, ante esto, Suzette se levanto deprisa y le dio la espalda.

- Nada, nada - se apresuro a decir - tengo... tengo que irme.

- Pero ¿a dónde? - pregunto sonriente Lara - no tenemos clase es sábado ¿lo olvidas?

- Déjame en paz - susurro por lo bajo mirándola de soslayo un tanto cuanto molesta y más roja que una rosa - tengo que ir a confesarme es eso - dijo sin mirarlas.

- Por supuesto - se levanto Lara colocándose a su lado - sin dudad tienes que ir a confesar esos malos pensamientos tuyos - susurró.

- Lara, en verdad.... en verdad...

- Te acompañaré Suzette - dijo Caroline dejando fría a Suzette y provocando en Lara que se riera no muy discretamente.

- Sí, sí... va..vamos....

- ¿Nos acompañas Lara? - pregunto Caroline.

- No, gracias Caroline tengo otras cosas que hacer - se acerco al oído de Suzette y susurro - además no quiero interrumpir en su cita.

- Lara - dijo molesta Suzette mirándola y al volver el rostro Caroline la vio.

- ¿Te sientes bien Suzette?, estas algo sonrojada.

- ¿Algo?... yo más bien diría un por completo - sonrió burlona.

- Que me dejes en paz - dijo y se en camino, Caroline le alcanzó a los pocos pasos.

Lara se les quedo mirando un rato hasta perderlas de vista, su rostro sonriente se torno poco a poco en tristeza, sujeto su libro con fuerza a su pecho, mientras una lágrima escapaba de sus ojos.

- Debería dejar de hacer esto... - dijo para si misma - si fuera sincera conmigo misma podría serlo con ella y así quizás en vez de mirar a Caroline, me miraría a mí, me pregunto si está bien sentir esto... me pregunto tantas cosas - se quedo un momento mirando la fuente que adornaba ese lado del patio - tras un momento su rostro se torno serio y se encamino dentro del bosque.

Sarah llegó al lago se sentó a la orilla del mismo y contempló con la mirada pérdida todo en derredor, sin duda el día estaba precioso sin embargo sin Pauline, parecía un día como cualquier otro al mirar a un lado, pudo ver los restos de la pequeña fogata que había hecho para hervir las hierbas que ayudaron a desinflamar el tobillo de Jeanne, al mirar a la orilla del lago a su mente llegó la risa de Jeanne pudo verla sentada con su pie dentro del mismo riendo y para su sorpresa al llevarse la mano a los labios se dio cuenta de que estaba sonriendo.

- Esto es extraño - dijo para si - yo... no entiendo que es este sentimiento que tengo - de una forma no muy ortodoxa destapo la botella de vino y comenzó a beberlo mientras miraba a la otra orilla del lago con la mirada pérdida.

En otra parte del colegio Jeanne despertaba de su letargo, al incorporarse notó que una vez más estaba sola, al percatarse de que estaba cubierta por el cobertor de Sarah sus mejillas se sonrojaron levemente y se sintió muy contenta, arreglo la cama de Sarah y se acerco a la ventana para admirar la mediana tarde y el hermoso paisaje que le brindaba el estar en ese lugar.

Mientras tanto en la Iglesia mientras Caroline rezaba Suzette estaba en el confesionario eran evidentes los ronquidos del padre que dormía a pierna suelta dentro del mismo, cosa que Suzette agradecía al cielo.

- Perdóneme padre - dijo susurrando - porque eh pecado, tengo sentimientos extraños por la persona que está ahora aquí conmigo, me siento feliz al verla, al estar cerca de ella, cuando me sonríe, cuando toma mi mano y me lleva por el camino enseñándome las normas que debemos acatar como señoritas de alta sociedad... no sé definir bien esto que siento pero me hace sentir bien el solo hecho de estar a su lado y compartir mi tiempo con ella, somos compañeras de cuarto desde que iniciamos el Internado y me atrevo a decir que soy muy feliz tanto que no deseo que el tiempo siga trascurriendo para poder seguir a su lado. ¿sabe qué es esto que siento por ella Padre?.... ¿es algo monstruoso? - las lagrimas escaparon de sus ojos, junto con un sollozo ahogado.

En el lago Sarah llevaba ya media botella bebida a unos metros de ella escucho ruidos y detrás de unos arbustos salió Lara... Sarah le miró sin decir ni una palabra, Lara llego hasta la orilla del lago, respiro hondamente y.....

- ¡Suzzeteeeeee Te Amoooooooo! - grito a todo lo que le dieron su pulmones - ¡¡¡¡en verdad, en verdad Te Amoooooo!!!!

Sarah se quedo con la boca medio abierta mientras miraba incrédula a la chica, que suspiro profundamente y bajo la mirada, en un rápido movimiento volvió el rostro y miró a Sarah le echo una ojeada la reconoció y acto seguido sus ojos viajaron a la mano que sostenía la botella de vino a medio beber. Con paso decidido y los ojos puestos en ese tesoro camino hacia Sarah que de ver la actitud de la chica se sintió un poco amenazada. Le arrebato de la mano la botella la cual no tuvo reparo en llevarla a su boca y beberla casi hasta terminar con ella.

- ¡Hey! - protesto Sarah - si quieres beber roba tu propia botella.

- Aaahhh!!! - exhalo la chica - mirando de mohines a Sarah - ladrón que roba a ladrón - se limito a expresar.

Sarah se levanto y le arrebato la botella, la examinó brevemente y exhalo un suspiro.

- Es que casi te la has bebido toda de un solo trago - le miró molesta - que chica más extraña eres vienes y gritas a la nada que amas a otra chica y encima te atreves a beber lo que es mío, en verdad eres sumamente rarita - dijo esto último con cierta malicia como deseando lastimarla.

- ¿Rarita yo? - dijo maliciosamente Lara mirando de arriba a abajo a Sarah con aire de suficiencia - ¿me lo dice Sarah Reimyn que huyo con la chica que amaba?

- ¿A que te refieres? - dijo Sarah mirándola con verdadero enfado.

- Vamos Sarah no tienes derecho a decirme nada cuando tu amabas de igual forma a tu preciosa Pauline Darnet.

- ¡Desdice lo que estas insinuando! - la sujeto con fuerza del uniforme - dejando caer la botella al suelo y derramándose el resto del vino.

- ¡No desdeciré nada Sarah! - le espetó soltándose de sus manos - ¡no tienes ningún derecho a juzgarme cuando tu misma no has mirado la viga en tu ojo!

- ¿Estas insinuando que yo tenía las mismas manías extrañas que tu? - le miró apretando los puños y mirándola a los ojos fríamente.

- No estoy insinuando nada Sarah lo estoy afirmando, es solo que tu estas tan ciega que no has sabido darte cuenta y lo peor de todo es que Pauline también sufrió a causa de ello ¿es qué nunca viste que te amaba?

- ¿Qué estás diciendo? - susurro con los ojos muy abiertos.

- ¡Por Dios Reimyn! - termino por exasperarse - ¡se necesita que estés verdaderamente ciega para no verlo! dime ¿quién soy?

- ¿Qué? - pregunto aun extrañada.

- ¡Rayos! ¿qué me digas quien soy yo?

- ¿Tu? - le miró extrañada - ¿qué quieres decir?

- Me conoces Sarah Tu, Pauline, Caroline y yo llegamos a conversar en varias ocasiones, incluso conociste a Suzzete, ¡Quién soy yo Sarah?.

- No sé - dijo mirándola a los ojos.

- Por supuesto que no lo sabes - elevo las manos al cielo sonriendo sarcásticamente - tus ojos nunca se alejaron de Pauline, era lo único que mirabas, era a la única a la que le brindabas toda tu atención, solo a ella - dijo más tranquila - y ella Sarah, ella también estaba enamorada de ti, se notaba en la forma como te miraba, la forma como te escuchaba, ¡oh! ¿Sarah ambas eran tan tímidas que aún conviviendo en la misma habitación nunca se dieron cuenta? - pregunto fijando su mirada en la de Sarah al mirar la duda que se formo en ellos, suspiro profundamente mientras le daba la espalda y se encaminaba de regreso a la escuela, Sarah quedo como ida de este mundo, antes de irse Lara volvió el rostro y dijo.

- Sarah aún no es tarde, ¿por qué no le expresas tus verdaderos sentimientos?.... ¿sabes?... estoy segura que te escuchará. Una vez me dijo que este sitio era el lugar que más amaba de toda la escuela, seguro su espíritu vaga contenta por aquí, ¿por qué no hacerla feliz Sarah? - dicho eso siguió su camino, dejando a Sarah con el rostro bañado en llanto, un llanto que le supo dulce-amargo.

- Pauline - murmuro.

El silencio del Lago solo era roto por el leve rumor del viento colándose por entre las ramas de los árboles y por el trino de los pajarillos que cantaban sobre las ramas de los mismos, la mente de Sarah se lleno de recuerdos de Pauline, su mirada, su sonrisa, sus palabras siempre dulces y tiernas, los abrazos compartidos, en un instante recordó los últimos instantes de Pauline, y la emoción en sus cansinos ojos cuando le beso, en ese momento sus ojos se abrieron enormemente y por fin entendió las palabras de Pauline, solo hasta ese momento comprendió que le dijera que ese había sido el regalo más hermoso que le había dado... cayó de rodillas abrazándose así misma... era una extraña mezcolanza la que sentía una tristeza infinita y a la vez una alegría inmensa, duró unos minutos así, tras unos momentos enjugo sus lagrimas, se levanto se acerco a la orilla del lago y con voz clara y fuerte grito.

- ¡¡¡¡Te Amooooo Paulineeeeeeeee!!!! - Gritó con todas sus fuerzas, el viento agitó sus hermosos cabellos y sintió una sensación indescriptiblemente cálida proveniente del fondo de su corazón y acto seguido comenzó a cantar el ave Maria con todo el sentimiento de su corazón.

- Eso es – dijo Lara para si misma – sino le digo nada ¿cómo sabrá lo que siento por ella?... Sí – apretó su mano con fuerza y miro al cielo – tiene que saberlo, no importa cual sea su respuesta, pero debe saber que yo la amo – al pasar junto al jardín de rosas se animo a cortar una la que le apeteció como la más linda al verla entre sus manos sonrió.

Caroline miro un par de veces la puerta del confesionario Suzette había tardado demasiado, se levanto de su asiento y camino hasta el, iba a tocar justo cuando Suzette salió.

- Caroline… - Suzette le miró sorprendida – yo… tu…

- Has llorado – pregunto suavemente mientras miraba los ojos húmedos de la chica.

- Yo… - Suzette desvió la mirada.

- Espera – Caroline tomo su pañuelo y lo paso delicadamente sobre los parpados de Suzette – todo está bien – dijo Caroline – no importa que pase siempre seremos amigas, si algo te preocupa no dudes en decírmelo siempre estaré aquí para escucharte – Caroline le sonrió sincera – Suzette le miro fijamente, sus mejillas se ruborizaron y las lagrimas escaparon una vez más de sus lindos ojos – Suzette – dijo suavemente Caroline atrayéndola hacia sí, le beso en la frente para después abrazarla tiernamente.

En la puerta de la Iglesia Lara miraba la escena, ese beso, ese abrazo, sus manos apretaban fuertemente haciendo puños, la cálida sangre de su mano traspasada por el filo de las espinas de la rosa que se habían encajado en su carne brotaba y caía en sendas gotas sobre el piso, sus lagrimas viajaban vertiginosamente por sus sonrojadas mejillas cayendo sobre sus lustrosos zapatos, mordió su labio inferior con tanta fuerza que termino por probar su propia sangre, dio la vuelta y corrió a todo lo que le daban sus piernas, su llanto le nublaba la vista y aún así siguió corriendo internándose en el pequeño bosque hasta que cayó al tropezar contra una piedra. Se incorporo poco a poco una vez estando de rodillas se arranco con fuerza la rosa que se hallaba clavada en su mano ahogando un grito de dolor que murió en su garganta, observo la rosa detenidamente, a su mente regreso el momento en el cual Caroline besaba en la frente a Suzette; arrojo con fuerza la rosa delante de si golpeándose esta contra el tronco de un árbol, los pétalos manchados de sangre cayeron delante de sus ojos.

- Que idiota…. ¡que idiota! – se repetía - ¡¡soy tan estúpida!! – se encogió sobre sus rodillas y se soltó a llorar amargamente, Lara sentía un sin fin de sentimientos arremolinados en su corazón, tristeza, furia, vergüenza, celos, y no sabía como digerir cada uno de ellos, sin embargo daba rienda suelta a su amargo llanto sabia que estaba sola y que ahí nadie la molestaría, no habría miradas curiosas, ni preguntas, solo la naturaleza seria testigo de su dolor.

- Caroline… eso… es… ¿es sangre? – pregunto Suzette deteniéndose a la puerta de la Iglesia.


- ¿Cómo? – pregunto Caroline mirando el piso – bueno eso parece, quizás alguna chica se ah cortado.


- ¿Estará bien? – pregunto preocupada Suzette.

- Eres tan buena que te preocupas por quien ni siquiera conoces – sonrió Caroline – descuida seguro esta bien no debe ser nada grave.

- Eso espero – dijo – mientras reanudaban la marcha.


En la habitación de Jeanne esta miraba hacia el cielo recargada en la ventana.


- Seamos corteses la una con la otra – dijo quedamente Jeanne – eso es lo que Sarah me dijo y me sonrió – su corazón comenzó a latir fuertemente – y me abrazo – se ruborizo – Sarah puede ser tan dulce, tan cálida y gentil – un ruido hizo que saliera de sus ensoñaciones, un ave pequeña era atacada por un verdugo ave que se ah ganado ese nombre por decapitar a aquellas aves que ataca, al ver eso Jeanne corrió dentro de la habitación tomo una hogaza de pan y corrió de nueva cuenta a la ventana corto varios trozos y los lanzo contra el verdugo sin embargo a pesar de ello el ave seguía atacando a la indefensa ave. - ¡déjala en paz! – grito al ver como el ave golpeaba a la avecilla arrojándola sobre el tejado – lanzó otro trozo de pan y por fin logro dar en el objetivo el ave se alejo y la pequeña ave se agitaba entre estertores – Espera – dijo – te ayudaré – Jeanne logro subir al marco de la ventana y sujetándose de la parte inferior del marco salió y estiró su mano para alcanzar al pajarillo sin embargo estaba aun muy lejos de ella, la pendiente tenía cierta pronunciación sino tenía cuidado con seguro moriría – Un poco más – murmuro soltándose un poco del marco – ya… casi… - y lo logró la tomo con su mano, sin embargo en un estertor del pajarillo por reflejo Jeanne se soltó por completo del marco y empezó a caer, sus ojos se abrieron enormemente al ser consiente de que moriría.

-¡Idiota! – exclamo Sarah logrando apenas asir su mano a la de Jeanne.

- ¡Sarah! – grito Jeanne sintiéndose aliviada.

- ¿Qué esperas, sujétate con tu otra mano de mi brazo…rápido… que no aguantaré mucho.

- No, puedo hacer eso, si lo hago tendría que soltarla.

- ¿De… qué hablas? – pregunto Sarah quien se sujetaba con todas sus fuerzas del marco inferior de la ventana.

- De esta ave – se la mostró a Sarah.

- ¿Estas… diciendo… que moriré… por un ave? – Sarah se enfureció - ¡Maldita sea déjala ya!

- Noooo!!! Tengo que salvarla – Jeanne comenzó a llorar.

- Maldición – masculló Sarah por lo bajo – déjame verla otra vez – Jeanne se la mostró, tras un rápido vistazo Sarah pudo ver que ya había muerto – No hay nada que…que puedas hacer… ya ah muerto… ahora por favor déjala ir o ambas moriremos.

- ¡No! Por favor… aún la siento cálida.

- ¡Maldición no seas necia!... ¡oh!... No puedo… - Sarah resbalo un poco y en su rostro se formo un rictus de dolor - ¿quieres que… muramos? – pregunto entrecerrando los ojos por el esfuerzo que hacia, en ese momento Jeanne sintió que resbalaba de la mano de Sarah - ¡¡Que la sueltes!! – grito con enfado – Jeanne lo hizo y se sujeto del brazo de la chica, Sarah con todas sus fuerzas restantes tiro de ella mientras Jeanne miraba entre lagrimas el caer del pajarillo, Sarah hizo contrapeso con su cuerpo y se dejo caer de espaldas dentro de la habitación logrando con la inercia arrastrar consigo a Jeanne ambas cayeron con estrépito al suelo Jeanne quedo sobre Sarah.

- No es justo – murmuro Jeanne con el rostro hundido en el cuello de Saarah - ¡No es justo deseaba tanto salvarla… en verdad… tanto.

- Monja - murmuro Sarah obligándole a incorporarse – esta bien intentaste salvarla.

- Pero… pero… - le miro con el rostro anegado de lagrimas – no fue suficiente.

- ¿Sabes? En verdad no sé si pensar que eres torpe o demasiado noble.

- Es que yo… es que yo – sus lagrimas perlas oceánicas resbalaron por sus ojos como enormes cascadas por sus sonrojadas mejillas, el sol acariciando su rubia cabellera, en verdad sus lagrimas parecían diamantes, sus manos sobre sus ojos tratando inútilmente de cesar el llanto, se le miraba tan tierna, tan indefensa, que Sarah quedo prendada a tan frágil criatura, sintió ganas de protegerla elevo sus brazos y la atrajo hacia sí, la rodeo con sus brazos envolviéndola en un dulce y tierno abrazo, Jeanne siguió llorando sobre el pecho de Sarah humedeciendo su ropa, Sarah le acaricio el cabello y comenzó a cantarle suavemente la canción de cuna que su nodriza le cantará cuando era pequeña. Los rayos de sol les cobijaban y poco a poco el corazón de Jeanne comenzó a reconfortarse mientras sus ojos cedían gentilmente a los cuidados de la chica que yacía bajo su cuerpo.

- No preguntaré que te sucedió – la voz de una chica hizo que Lara se sobresaltara por un instante.

- Janice – dijo Lara sin siquiera mirarla.

- Eres mi compañera de cuarto y por encima de ello una futura dama de alta sociedad, así que levántate y ve a cambiarte de ropa.

- ¿De nuevo buscas un lugar solitario donde leer las cartas de tu querido Paolo? – sonrió burlona a sus espaldas.

- Eso no te interesa – dijo ruborizándose mientras llevaba a sus espaladas la carta que tenia en sus mano.

- Tienes razón – dijo Lara levantándose – no es de mi incumbencia – sin mirarla se encamino de regreso a los dormitorios.

- Paolo – sonrió Janice mirando la carta que tenía en sus manos – pronto estaremos juntos para siempre.

- Que estupidez – murmuró por lo bajo Lara conforme se acercaba a los dormitorios cuidando de que nadie la viera en esas condiciones – enamorarse de un hombre que idiotez – sonrió sarcásticamente – quizá... solo tengo envidia porque ese hombre corresponde a los sentimientos de Janice... en cambio yo…- una vez más las lagrimas le anegaron los ojos - ¿Qué tengo yo? – se pregunto mientras sacudía sus ropas antes de entrar a los dormitorios, se escondió tras una de las columnas de un par de chicas que salían, al ver que ya estaban lejos salió y rápidamente entro pero a medio pasillo se quedo helada al escuchar una puerta abrirse.

- Lara ¡que te ah pasado? – Suzette salió a su encuentro, plantándose frente a ella, le tomo de los hombros y le miro a los ojos; Lara desvió la mirada posándola sobre sus zapatos.

- ¿Y Caroline? – pregunto apretando los dientes.

- Se ah ido al comedor, es casi hora de la comida pero por favor dime ¿qué te ah pasado?

- Nada - dijo secamente – llevándose sus lastimadas manos tras la espalda.

- Sor Emma – dijo Suzette jalando a Lara dentro de la habitación, cerro la puerta tras de si recargándose en la misma, suspiro profundamente y miro de nuevo a Lara - ¿te has caído? ¿te duele mucho? – pregunto con tan verdadera preocupación que el corazón de Lara dolió.

Lara solo era capaz de mirar sus zapatos, sus ojos anegados de lágrimas eran cubiertos por el flequillo de su dorado cabello.


- Déjame curarte Lara – Suzette se acerco a ella y le acaricio el cabello. Lara hizo a un lado la cabeza y camino hacia la puerta.

- No es necesario que lo hagas – dijo por lo bajo – lo haré yo misma – sus lagrimas cayeron incontenibles por sus sonrojadas mejillas.

- ¡Eres tan orgullosa Lara! – dijo Suzette molesta.

- ¡Y tu tan rara! – soltó Lara de golpe, dejando impávida a Suzette.

- ¿Qu…é?... ¿Qué has… dicho? – logro apenas articular.

- Ya me oíste – se limpio las lágrimas con el envés de la mano y se volvió a mirarla con los ojos llenos de dolor – Eres una chica rara – volvió a decir y por dentro deseaba morirse por decirle esas palabras pero no podía callarse - en verdad que eres una chica rara -dijo con sorna y se odiaba por herirla así, una voz en su interior le gritaba que se callara - ¿No se te hace que estas muy pegada a Caroline? – eran los celos los que estaban hablado por ella, frunció el entrecejo – si continuas así todo el instituto rumorara de ustedes – “¡Por Dios!, ¡Por Dios Suzette! Perdóname” – suplicaba para sus adentros, Suzette dio un paso a ella – ¡No!... no te acerques a mí… no quiero gente rara junto a mí – salió rápidamente de la habitación, el llanto nublaba su vista y le impedía ver claramente, logro llegar a su habitación, al entrar se arrojo sobre la cama y lloro amargamente odiándose así misma por haberse comportado de esa manera.

- Una… chica… rara – murmuro Suzette apenas en un hilo de voz, sus ojos vacíos de emoción miraban hacia la nada, una sonrisa descompuesta afloro en sus labios, sus ojos se anegaron de lágrimas y estas se deslizaron grácilmente por sus pálidas mejillas como si fueran ríos de agua de mar - ¿eso es lo que soy? – se pregunto llevándose las manos al pecho – Lara me odia y Caroline – sus ojos se abrieron enormemente y un terrible pánico se apodero de ella – Caro…line… si ella me odiara…. No… por favor… no… preferiría morir – se quedo un momento mirando la imagen de Cristo su rostro tomo un gesto de resignación se levanto y se dirigió a su escritorio – nunca dejaré que pienses que soy una chica rara Caroline, no permitiré que pienses eso de mi jamás.

En el comedor las chicas llegaban y tomaban sus respectivos lugares, una chica se sentó al lado de otra.

- Hola – saludo con una sonrisa – es raro verte sin tus amigas.

- No deben tardar – sonrió a veces llegan justo a tiempo.

Una chica entro corriendo al comedor y con voz clara y firme anunció

- Esta confirmado Es Kristal Dumont.

La chica que estaba con la otra se levanto de golpe.

- Caroline ¿Qué sucede? – pregunto la chica extrañándose de su actitud.

- No es nada es casi la hora de la comida y tengo que ir a buscar a mis amigas, si me disculpas – se levanto temblando levemente.

- Pero has dicho que no deben tardar en llegar.

- Lo sé pero tengo que ir a buscarlas, discúlpame – sonrió forzadamente - ¿Por qué?... – se pregunto al salir del comedor, ¿Por qué Kristal? Si había logrado estabilizar ya mi mundo, mi vida, mis sentimientos… ¿Por qué? – se sentó en el borde de la fuente que estaba frente a ella, sus recuerdos le llevaron al pasado.

- ¡Oh! Mira hija cuanto lujo tan solo para festejar un cumpleaños – decía el padre de Caroline maravillado ante tanto lujo, Caroline miraba las decoraciones, las mesas con maravillosas presentaciones de comida y adornos varios, las cortinas escarlata que colgaban perfectas en los marcos de los grandes ventanales los adornos en las paredes, la orquesta al fondo tocando suave música para los invitados, los sirvientes elegantemente vestidos repartiendo bocadillos y copas exclusivamente de Champagne, más que una mansión parecía el interior de un castillo de fantasía.

- ¿En verdad es un cumpleaños padre? – pregunto incrédula

- El mago de los negocios, así es como se conoce a Dumont y créeme – dijo sin mirarla – el nunca repara en cuanto a gastos para darle lo mejor a su princesa como el llama a su hija Kristal.

- ¿Princesa?

- ¡Oh! – mírala ahí esta ella – Tanto Caroline como su padre elevaron su vista a la gran escalinata, ahí estaba Kristal con una flamante sonrisa, el impacto fue tan grande que Caroline quedo boquiabierta al mirar a esa joven princesa su porte y elegancia, su largo vestido blanco con adornos en azul que hacían resaltar el azul claro de sus ojos. En verdad parecía una encantadora princesa. Bajo las escaleras lenta y grácilmente.

- Señorita Caroline - una voz la saco de sus recuerdos - ¿Qué esta haciendo afuera? – preguntó una de la hermanas mirándola severamente.

- Lo lamento hermana – se apresuro a levantarse – enseguida entraré, mientras se dirigía de nueva cuenta al comedor – suspiro elevo su mirada al cielo y susurro su nombre – Kristal.

- No voy a irme de aquí hasta que no me digan la razón de su tan extraña posición – Sor Marie miro a ambas chicas.

- ¿Posición? - pregunto frotándose los ojos Jeanne, estaba tan cansada que apenas si podía sostenerse en pie.

- Bueno – dijo Sarah al darse cuenta de que esa situación le favorecería – Soy su tutora y como tal solo la quería conocer más íntimamente – se acerco a Jeanne y le abrazo – sonrió al ver que Sor Marie fruncía levemente el entrecejo. Sabía que de esa forma incluso le separarían de cuarto.

- Ya veo señorita Sarah - se levanto de la cama y camino a la puerta – tendré que informar de esto a la madre superiora para que le retiré la tutoría y le informe a los padres de la señorita Pauline lo que le enseño a ser con su tutoría – Sor Marie – le miro de reojo, el rostro de Sarah palideció en un momento.

- Es… esperé… - dijo titubeante – se hizo a un lado de Jeanne, no es lo que cree, resbale y ella intento sostenerme la jale conmigo y eso sucedió segundos antes de que usted entrara.

- Así que eso fue – Sor Marie sonrió a sabiendas que le estaba mintiendo – muy bien ahora les dejaré y señorita Reymin le suplico que mida sus palabras antes de utilizarlas.

Salió de la habitación dejando a Jeanne perpleja pues a penas estaba tomando conocimiento de la situación y a Sarah de pie inmutable con el rostro pálido casi temblando.

Sor Marie tenía ya horas de haberse ido Jeanne estaba sentada en el borde de su cama mirando a Sarah quien estaba sobre su cama abrazándose las piernas, la frente la tenía recargada sobre sus rodillas, el silencio que imperaba en el cuarto era sumamente incomodo sin embargo Jeanne no se atrevía a decir palabra alguna tenía miedo de que Sarah se molestara. Sin embargo su estómago le impero su deseo de comer.

- ¡Oh! – exclamo con el rostro por completo sonrojado.

- Tienes un problema – dijo Sarah sin moverse un ápice – una dama de alta sociedad no puede permitirse semejantes improperios – dijo.

- Yo… yo… lo… lo lamento – dijo completamente apenada.

- Es mejor que comas sino lo haces para mañana nos dejaran sin desayunar además – su voz tomo un dejo de molestia – no quiero que los improperios de tu estómago me alejen el sueño.

- Sarah – susurro Jeanne sintiéndose por completo avergonzada.

- Solo hazlo ¿quieres? – seguía sin mirarla – y de paso también come mi parte, no tengo hambre – se recostó de lleno en la cama dándole la espalda – “tengo que cuidar mis palabras…” – pensó tras recordar el regaño de Sor Marie – “tengo que aceptar mi responsabilidad… soy la tutora de la monja y mi deber es hacer de ella una estupenda dama… sí… tengo que honrar la memoria de Pauline… es verdad, no tengo tiempo para conmiserarme…así es… no… no tengo tiempo de sentir pena por mi misma”.

Me senté a la mesa y di un vistazo a la cama de Sarah, ella se hallaba de espaldas a mí su respiración se notaba calmada, después de que sor Marie se fuera se sentó en la cama y no dijo nada más, me pregunto ¿qué fue lo que en realidad paso?, la sopa ya estaba fría pero estaba deliciosa, sería porque en el transcurso del día no había probado bocado, me apresuré a comer en verdad estaba hambrienta.

- Oouuuuchhh – exclame al sentir un manotazo sobre mi mano.

- ¿Qué manera de comer es esa? – me pregunto Sarah mirándome seriamente – si es así como vas a comportarte durante alguna cena será una verdadera vergüenza.

- ¿Sarah? – pregunte sorprendida no entendía como era posible que se mostrara tan estricta y tranquila cuando apenas hacia poco se le veía triste y deprimida.

- Lo primero que debes hacer – me dijo – es sentarte correctamente – me tomo de los hombros y me enderece – así esta mejor… espera, no es necesario que estés tan rígida, relaja un poco los hombros, no, no tanto, eso, así está mejor ahora tus piernas júntalas para que tu cuerpo se alinee ¿lo ves? Así está mejor toma la cuchara de esta forma – su mano la poso sobre la mía guiándome en todo – sentí su calor fundirse con el mío y provoco que me ruborizara.

Vaya que esta chica no sabe comportarse en la mesa me dije para mis adentros mientras observaba sus movimientos, en si era un poco torpe y aún a sabiendas que su vocación sería la de monja y no requeriría comportarse como una dama de sociedad no pensaba darme por vencida, no entendía porque me sentía extraña cada vez que miraba su rostro tal como lo tiene en este momento, así… como si en sus mejillas estuviera descansando el arrebol de un bello atardecer. Sin duda era una chica hermosa, pero nunca llegaría a ser tan hermosa como Pauline… mi adorada Pauline…

Quisiera saber porque de repente Sarah se ah puesto tan triste, ¿será que ah recordado a Pauline? Y si es así, ¿por qué me molesta tanto?... por el amor de Dios ¿qué es lo que sucede conmigo?... ya no sé… ya no sé…

- Eh monja – Sarah le saco de sus pensamientos – no desalinees tu cuerpo, recuerda, tienes que mantener una posición adecuada de esa forma te veras linda y agraciada.

- “¿Linda?”…”¿agraciada?” – Jeanne abrió los ojos mientras recordaba aquella vez que se sentó frente a Sarah y le miró comer – “Es verdad – pensó – Sarah… Sarah se veía hermosa… se veía preciosa y sumamente agraciada”

- Oye...

- “Sarah es tan hermosa”

- Oye…

- “Sarah es en verdad una verdadera dama”

- ¿Es que no me escuchas?

- “Me pregunto si llegaré a ser algún día como ella”

- Oouuuuummm – exclamo Jeanne al sentir el golpe de Sarah sobre su cabeza.

- Deja de estar en las nubes ¿quieres?

- Aahh eso, eso dolió – dijo sobándose la cabeza.

- Lo mereces por no prestar atención.

- Lo, lo lamento – susurro – perdona.

- Sigamos – se limitó a decir.

****

Lara se hallaba metida en la tina de baño sus manos se mostraban lastimadas y sus rodillas mostraban los raspones de la caída que había tenido. Sus lagrimas no dejaba de caer, mientras Janice le leía de de espaldas a ella tras la cortina de baño la carta que Paolo le escribiera. Ya era en ellas una costumbre, cuando las cartas de Paolo llegaban Janice buscaba un sitio apartado donde leerlas con calma y después por las noches compartía su felicidad con su amiga Lara.

- “Es tan ridículo” – pensaba Lara mientras cerraba los ojos y se relajaba dentro del agua – en verdad no comprendo como alguien puede enamorarse de alguien que escribe tan ridículamente”

- ¿Verdad que es hermoso lo que me dice? – pregunto Janice llevándose la carta al pecho.

- Para que me preguntas si sabes de antemano lo que contestaré

- Porque tus negativas lo único que hacen es hacer que lo ame con más fuerza.

- Si es así – ladeo la cabeza a un lado – me parece una ridiculez.

- Sabía que dirías eso – Janice sonrió – aunque ahora no lo has dicho con temple como siempre lo haces.

- Es solo que no estoy de humor… eso… eso es todo… - cerro los ojos.

- Cuando termines de auto-compadecerte me avisas para curarte las heridas, eh robado unas cuantas cosas de la enfermería para poder curarte.

- Janice… - Lara abrió los ojos lentamente – siempre…

- Soy tu compañera de cuarto desde que iniciamos el internado ¿no es así?

- Sí… así es…

- Bien entonces no tardes demasiado.

- No…

Lara que quedo observando el techo del baño, Janice y ella llevaban una excelente relación de compañerismo y se respetaban por entero sus vidas privadas, así que para Lara le era un descanso no ocultar sus estados de ánimos, incluso intuía que Janice sabía a que causa se debían sus constantes depresiones y aún así no se entrometía para nada y Lara se lo agradecía con el alma.

- Suzette – susurro – hundiéndose dentro del agua.

****

- ¿Cómo están las chicas? – pregunto la madre superiora a Sor Marie quien estaba sirviendo una taza de té.

- Están bien.

- ¿La señorita Reymin esta tomando su responsabilidad de tutora?

- Sí, aunque le ha costado trabajo aceptarlo.

- Lo sé, sin embargo es obligatorio hacerlo para su propio bien.

- ¿Esta segura que es lo mejor? – pregunto mirando el contenido de la taza.

- ¿Esta dudando de mis acciones, Sor Marie?

- No, por supuesto que no – contesto dando la vuelta y acercándose a dejar el té sobre el escritorio.

- Por cierto – dijo la madre superiora sin dejar de leer unos papeles – mañana por la tarde llegara Sor Anne – Sor Marie detuvo su marcha y por poco deja caer la taza al suelo, sin embargo supo controlarse – haga todos los preparativos para arreglar su cuarto, lo dejo en sus manos Sor Marie, puede retirarse.

- Sí Madre superiora que pase una buena noche.

- Gracias Sor Marie.

Al salir de la oficina Sor Marie se recargo un momento en la puerta, Anne volvía, Anne volvía y con ello regresaba la felicidad al corazón de Sor Marie.

- Anne – susurro Sor Marie - ¿hace cuanto que no te veo? ¿un año? – camino en dirección de su habitación.

Sor Anne y Sor Marie habían sido estudiantes del internado, en sus años de estudiantes fueron compañeras de cuarto y siempre congeniaron perfectamente; Sor Marie aún cuanto por destino tenía el casarse con un empresario amigo intimo de su familia se rehusó con todas sus fuerzas para seguir los pasos de Anne, sin embargo Marie sabía que no era tan solo por el hecho de amar a Dios, sino que ella se había enamorado de su mejor amiga, lo había aceptado en su corazón y en su pensamiento y aún cuando sabía que Anne nunca le correspondería, quería seguir a su lado, no importaba cual era la forma y si ello implicaba ofrecer su vida a Dios lo haría con tal de estar al lado de la mujer que amaba, aunque ese amor tan impropio le causaba dolor, no podía dejar de amarla, aunque al mismo tiempo le hacía trozos el corazón cada vez que Anne le daba muestras de que su amor por ella solo sería por siempre como el que se tienen por una amiga. Así que su martirio era el propio, el que ella merecía, vivía en constante pecado y era castigada diariamente por el mismo. Su cruz estaba marcada sobre su espalda y aún cuando era doloroso cargarla, aceptaba su suplicio.

En la habitación de Kristal esta se hallaba sentada sobre las balaustras de su balcón, mirando las estrellas del cielo su castaño cabello se agitaba con el suave viento.

- Quiero verte Sarah – susurro – quiero verte. Mañana Sarah, mañana volveré a ver tus hermosos ojos… sin embargo me pregunto ¿hasta cuando podré ver tu maravillosa sonrisa una vez más? – suspiro por lo bajo.

En la habitación de Caroline esta se hallaba meditativa sentada frente al escritorio con un par de libros abiertos ante ella que ni siquiera miraba, Suzette le observaba desde su cama, se animo a pararse y se acerco hasta ella observo por encima de su hombro.

- ¿Tienes algún problema con esos temas Caroline? – pregunto sonriente – si es así puedo ayudarte.

- No – contesto secamente – es solo que estoy cansada – se levanto haciendo que Suzette se hiciera aun lado.

- Voy a acostarme de una vez – dijo pasando junto a ella sin siquiera mirarla.

- ¿Sucede algo Caroline? – pregunto con preocupación.

- No es nada – contestó mientas se quitaba la ropa, Suzette se quedo mirándola, la ropa caía de su cuerpo de forma seductora y grácil. Las mejillas de Suzette se encendieron al máximo al ser consiente de las sensaciones que le provocaba tan inocente acto de parte de su mejor amiga.

- Caro…line – susurro caminado hacia ella, se sentía atraída tal cual si el cuerpo de Caroline fuera un imán, estaba a centímetros de ella sus manos temblaban al estar casi para tocar sus hombros, no pudo resistirlo más y se recargo a su espalda, sintió a través de la tela de su camisón el calor preveniente del cuerpo de la mujer que tenía de espaldas a sí.

- ¿Suzette? – pregunto Caroline – sin volverse a verla.

- Sea lo que sea – susurro – puedes confiar en mi Caroline, lo que más deseo es tu felicidad, si tienes alguna pena me gustaría que la compartieras conmigo, quizá no pueda solucionar tu problema, pero, por lo menos descansarías la carga de tu alma.

- Gracias – susurro – agradezco tu amistad Suzette – la verdad es que por este momento necesito un abrazo, ¿podría quedarme entre tus brazos hasta que el sueño llegue a mi? – Suzette no podía creer lo que estaba escuchando Caroline se dio la vuelta sentó a Suzette sobre la cama y sin siquiera vestirse se abrazo a su cuerpo reposando su cabeza sobre el pecho de Suzette – tu corazón late muy deprisa Suzette – susurro Caroline – cerrando los ojos – se siente calido estar entre tus brazos.

- Caro..line – musito aun cuando no podía creer lo que estaba sucediendo relajo su cuerpo y hundió su rostro en el sedoso cabello de la chica que amaba – “soy tan feliz” – pensó cerrando los ojos y disfrutando de la compañía de su mejor amiga.

****

Sarah se alisto a salir por la ventana, iba vestida tal como la primera vez saliera, Jeanne se incorporo de golpe al verla en la ventana.

- Sarah ¿Qué es lo que?...

- ¿Qué quieres monja? – pregunto con fastidio pero sin mirarla

- ¿A dónde vas?

- ¿Te importa a caso? – pregunto volviendo el rostro y clavando sus azules ojos en sus pupilas.

- ¿Sarah? – Jeanne se llevo las manos al pecho al ver como se acercaba, su corazón comenzó a latir muy deprisa.

- Respeta tu promesa – le dijo – no me entrometeré en tus asuntos y tu no lo harás en los míos ¿de acuerdo? – Jeanne solo asentó con la cabeza.

- Bien entonces me voy…

- Sa…rah – susurro – Sarah se detuvo – solo… por favor… ten cuidado… - Sarah no le contesto y ni siquiera se volvió a mirarla se limito a salir dejando a la chica rubia temblando ligeramente en su cama.

La brisa agitaba sus largos cabellos negros mientras la luna se reflejaba en todo su esplendor sobre las tranquilas aguas del lago, el viento mecía suavemente las hojas de los árboles produciendo un peculiar sonido que era ignorado del todo por Sarah quien solo admiraba la noche más allá de la que estaba presenciando pues sus recuerdos le estaban regresando una vez más al pasado, hasta la noche que le dijo a Pauline que seguiría sus pasos.

- Quiero ser monja como tu Pauline.

- Sarah – susurro mientras volvía su rostro mirando el perfil de la chica que miraba de lleno hacia el lago - ¿en verdad?

- Sí- respondió sonriente – quiero estar siempre contigo.

- Sarah – repitió su nombre en un suspiro al tiempo que se recargaba sobre su hombro – no lo tienes que hacer solo porque quieras estar conmigo tienes que hacerlo porque amas a Dios por sobre todas las cosas.

- Amar a Dios por sobre todas las cosas – repitió suavemente y su rostro se torno momentáneamente serio, medito uno momento y sonrió ampliamente - Amo a Dios – dijo entusiasta – porque él hizo que nos conociéramos así que…

- Sarah – Pauline le tomo del rostro con la palma de su mano y le giro para descansar su mirada en esos inmensos océanos azules – Amar a Dios implica…

- Sssshhhhzzz- le coloco el índice en sus labios – entiendo Pauline - se inclino hacia ella tocando su frente con la suya provocando en la chica rubia un ligero sonrojo, Sarah le sonrió al tiempo que le decía en un ligero susurro – Amo a Dios y sé bien que el hecho de convertirnos en monjas no es garantía de que estemos juntas para toda la vida, pero siempre existirá la posibilidad de encontrarnos y nuestro amor a Dios nos mantendrá unidas por siempre – cerró los ojos al tiempo que envolvía entre sus brazos a Pauline y la recargaba a su hombro.

- Sarah – musitó Pauline al tiempo que temblaba levemente, al sentirla Sarah tomo la frazada que llevaban consigo se separo de Pauline un momento y la envolvió tiernamente al acabar la volvió a abrazar.

- Ya esta – le susurro al oído provocando en Pauline un sonrojo que le cubrió todo el rostro – así no pasaras frío.

- Sarah – dijo en un suspiro – eres tan dulce…

- Te Quiero Pauline y no deseo que enfermes.

- Pero Sarah tu – se volvió a mirarla preocupada – tú te enfermaras por mi causa.

- No, Pauline no será así soy muy fuerte ¿sabes? – sonrió mientras le miraba intensamente.

Sus rostros estaban tan cerca el uno del otro y se miraban con tanto cariño que el corazón de ambas latía con fuerza, Sarah acerco más su rostro al de Pauline, tanto así que pudo sentir de lleno la calidez de su dulce aliento. Un ligero destello proveniente del cielo distrajo a Pauline.

- ¡Ah! ¡Sarah Mira! – le pidió mirando maravillada hacia el obscuro firmamento.

- ¡Oh! – exclamo al ver la lluvia de estrellas que se sucedía como una interminable lluvia de luz.

- Dios a aprobado nuestra vocación Sarah –le dijo al tiempo que se recargaba en su hombro – y nos está regalando esta prueba de su amor para con nosotras.

- Pauline – sonrió Sarah al tiempo que le abrazaba – “Te Quiero – pensó – Te Quiero Tanto quiero que el tiempo pase lentamente tan lentamente como sea posible para estar siempre contigo.”

- Sarah ¿verdad que es hermoso? – suspiro.

- Es maravilloso… - dijo quedamente al tiempo que volvía de sus recuerdos, sus ojos derramaban el llanto que limpio con el envés de su mano.

- ¡Oh! es… espera… ¿y si alguien nos ve?

Sarah al escuchar esa voz volvió el rostro hasta unos arbustos que se movían escucho claramente los pasos que hacían crujir las pequeñas ramas tiradas en el suelo, se escondió entonces tras el tronco de un árbol cercano a ella y miró salir de entre el ramaje a dos chicas que parecían ser del último grado.

- No te preocupes – dijo una de las chicas – no haya nadie aquí – le dijo a su acompañante tomándola de las manos, la cual miro en todas direcciones.

- Sí eso… eso parece – dijo tímidamente – pero ¿por qué estamos aquí? Deberíamos estar en nuestra habitación – dijo la chica llevándose las manos al pecho.

- Es aburrido estar siempre en la habitación – le contesto tomando una piedra colocándose a la orilla del lago y arrojándola al agua, suspiro mientras se volvía a mirar a la chica, le admiro por un momento y se encamino de nueva cuenta hacia ella, la tomo entre sus brazos y la atrajo hacia sí dulcemente – además – le dijo retirándole el cabello de la frente – quería abrazarte a la luz de la luna, mirarte a los ojos y… besarte – Sarah abrió enormemente los ojos al presenciar ese beso.

- “¿Qué están ellas…?” – pensó sin dejar de ver la escena.

- Selene – susurro abrazándose al cuerpo de su amiga – aún así no debimos salir de la habitación.

- No te preocupes te he dicho que nadie viene por aquí estamos solo tu y yo Loriana - la abrazo a su pecho – Loriana no quiero, no quiero que te cases con él ¡no quiero! – soltó a llorar.

- Selene… yo… yo tampoco quiero pero no puedo hacer nada al respecto… sin embargo tú sabes que mi corazón es…

Sarah dio un paso atrás y piso una rama que crujió al instante provocando que ambas chicas miraran en esa dirección.

- ¡Quién esta ahí? – pregunto Selene mientras cubría a Loriana tras su espalda.

Sarah resoplo molesta pero salió, la luz de la luna llena les iluminaba perfectamente bien.


- ¿Sarah Reymin? – pregunto incrédula al tiempo que Loriana se asomaba por su hombro y la veía.

- Sí – le respondió mirándola con sus ojos de hielo.

- Escúchame bien Loriana no tiene nada que ver… todo esto… yo…

- Que molesta eres – dijo Sarah acotándola - ¿te estoy pidiendo explicaciones? – resopló molesta dándoles la espalda – Yo no eh visto nada y ustedes tampoco me han visto ¿entendieron? – dijo fríamente al tiempo que se ponía en marcha.

- Espera – le pidió Selene - ¿en verdad…?

- No eh visto nada – repitió seriamente; giro el rostro y le clavo la mirada en sus grises ojos y fue entonces cuando Selene supo que lo decía en verdad.

Sarah se alejo a paso firme sin embargo se detuvo en seco apretó las manos con fuerza y retuvo el llanto de sus ojos, se volvió a mirar a Selene.

- ¡No sabes como te envidio! – soltó de golpe y echo a correr dejando a las chicas perplejas.

Mientras corría soltó el amargo llanto del cielo de sus ojos, un solo nombre inundaba su mente y su corazón… Pauline.

****

Sor Marie termino de arreglar la habitación de su amiga, miró en derredor, podía claramente ver a Anne sentada de frente a la ventana mirando el cielo, desde que eran estudiantes hacia lo mismo toda las noches antes de irse a dormir, se sentó a la cama dejando que sus recuerdos la transportaran a esos maravillosos tiempos en los cuales se compartían el entero de sus secretos, sus travesuras y sus sueños.

- ¿Cuándo? ¿cuándo fue Anne que deje de verte como una amiga? – su semblante se torno amargamente triste – estoy… pagando con creces mi pecado… mi terrible pecado… así como Sarah pago el suyo por haberse enamorado de Paulinne.

Por su lado Sarah subió por las barda de la escuela y de un salto salió del Internado, su carruaje como siempre le esperaba, sonrió al saber que contaba con un criado de confianza. Monto y emprendió la marcha, al noche estaba empezando y el bar que solía frecuentar tendría lista ya esa distracción que tanto necesitaba para olvidarse momentáneamente del pasado y de su presente.

Por su parte Lara soportaba el dolor que le causaba el que Janice curara sus heridas, aún cuando trataba de mostrarse fuerte no podía evitar reflejar el dolor que sentía.

- No te miraré Lara así que puedes llorar todo lo que quieras – dijo Janice aplicando un poco de alcohol sobre las heridas.

- Janice – dijo la chica derramando lagrimas pues el solo hecho de haber dicho semejante cosa termino por derrumbarla, se abrazo a ella y descargo toda su pena, Janice no dijo nada tan solo le sujeto, tan solo se mantuvo a su lado, sabía el motivo de su dolor, sabía a quien amaba, era consciente de que su amiga estaba enamorada de otra chica y aunque al principio le costo trabajo asimilarlo termino por aceptarlo, pero la verdad era que le dolía, odiaba verla así… ella que siempre estaba tan animosa, que era siempre toda diversión… ella que en el fondo no era más que una chica solitaria.

Antes de acostarse Jeanne se acerco a la ventana tomo el rosario que le regalase su abuela entre sus manos y comenzó a rezar, no por el mundo, no por las gentes que sufren, no por la humanidad entera, no por su familia, no por sus compañeras… tan solo rezo en un arrebato de egoísmo por ella misma, rezo a Dios que le aclarara esa extraña emoción que esa chica le provocaba con solo ver sus ojos… y al final rezo también por ella… “Te pido Señor, te ruego que ayudes a Sarah a recuperar la sonrisa… esa sonrisa que nunca eh visto… por favor ayúdala a que halle nuevamente el camino hacia ti”

Kristal por su parte se recostó en su cama pensando en el día de mañana, tenía tantas ganas de que amaneciera, quería ver a Sarah otra vez. Se dio la vuelta mientras recordaba sus días de infancia con ella, sus juegos, las constantes burlas de Sarah por no poder alcanzarla. Necesitaba volver a verla sonreír, aunque fuese una vez más y haría lo que fuera por conseguirlo no importaba los recursos a los cuales tuviera que recurrir volvería a verla sonreír una vez más.

No estaba lejos el amanecer, un carruaje se detuvo a las afueras del Internado por la parte posterior; Sarah descendió vistiendo ropa masculina en color negro, sus ojos se mostraban ligeramente turbios, Pierre se acerco a ella haciendo una ligera reverencia a pesar de estar casi a medio metro de distancia de ella, podía apreciar el olor del brandy que parecía emanar de ella y el olor a tabaco que se había impregnado en su ropa.

- Señorita…

- No es necesario Pierre… puedo hacerlo sola – le respondió pues ya sabía que siempre se ofrecía a ayudarla para volver a entrar al Internado.

- Sí… -respondió ligeramente turbado

- No es necesario decirte que te quiero aquí todas las noches, salga o no salga yo – dijo Sarah encaminándose a la barda y arrojando su uniforme envuelto en su propio suéter.

- No faltaré – contesto mirando la habilidad felina con la que Sarah era capaz de moverse.

- Confió en ti Pierre – dijo al estar en la cima de la barda antes de desaparecer tras el salto que diera.

- Sí – respondió sutilmente, no importara que pasara él siempre estaría ahí para protegerla, la amaba demasiado como para permitirse a si mismo fallarle.

Sarah corrió por entre el bosque, le era más sencillo hacerlo en pantalones que con la falda puesta, llego hasta los dormitorios y burlando fácilmente la vigilancia subió hasta su piso, entro por el cuarto contiguo, salió por la ventana camino ligeramente tambaleante, maldiciendo haberse permitido que el alcohol le embruteciera sus sentidos, cosa que odiaba en verdad a la hora de hacer ese tipo de maniobras que le requerían cierta concentración, pero se justifico teniendo en cuenta que deseaba olvidar por un momento sus penas. Entro por la ventana, soltó un suspiro de cansancio mientras dejaba caer el bulto de su ropa, la luz de la mañana entraba ligeramente, dando una tonalidad penumbrosa a la habitación, giro el rostro y por unos momentos quedo paralizada pues estaba viendo a Pauline recostada en la cama de Jeanne.

- Pauline – susurro con voz temblorosa, se acerco a ella lentamente con los ojos anegados en lagrimas y el corazón rebosante de una extraña emoción, la combinación del brandy y sus lagrimas hicieron que no reconociera plenamente a Jeanne confundiéndola por completo con Pauline.

Jeanne dormía tranquilamente, sus labios ligeramente entreabiertos, era un sueño realmente sereno, inclusive el movimiento de su pecho se mostraba suave y rítmico, por ello no noto la sombra que Sarah imprimió a la poca luz que se colaba, se arrodillo a un lado de la cama y noto el rosado color de sus labios, su rostro se ruborizo al recordar el beso recién visto y sin ser plenamente consciente de lo que hacía, tomo con su mano la barbilla de Jeanne jalándole ligeramente para entre abrir más sus labios, se inclino hacia ella y cubrió esa fina boca con la suya… y ese… ese fue un beso… de verdad… las lagrimas que escaparon por los ojos de Sarah cayeron en las mejillas de Jeanne provocando que se despertara; al abrir los ojos pudo apreciar la suave sujeción de su boca, su cuerpo se tensó al ser consciente de la situación, sin embargo quedo presa de su propia admiración pues aunque su mente se preguntaba “¿Qué esta pasando?”, al mismo tiempo empezó a relajarse; las lagrimas de Sarah fluían sin detenerse cayendo a gota limpia sobre el rostro de Jeanne, cuyo único dolor era saber que ese beso… no era para ella… y… sin embargo… no era capaz de rechazarlo… aún cuando no le pertenecía.

Continuara!!!!!

44 comentarios:

  1. Con permiso de tu esposa, creo que te amo Sheila.
    Eres demasiado inspiradora para mi....

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  2. continuaa wowwowowwoowow increible.

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  3. Genial!!!!! Recuerdo que cuando leí esta historia por primera vez, (segunda vez que la leo), Me quedé hasta aquí, creo que no habías subido mas.
    Recuerdo que me quede varios días traumada, esperando la continuación. Espero la siguiente entrega...
    Buena escritora,
    Cuidate linda.
    =)

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  4. OMG!!!!!!!!! Increíble, increíble, esta nueva historia ha definitivamente empezado a calar en mi corazón, está encantadora... y con tantas historias cool!!

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  5. por favor rapido necesito saber lo que pasa despues asi que continua te sigo desde Cordoba (Argentina).Y me enamore de esta historia asi que rapido rapido en verdad tengo que saber que pasa. RAQUELITA

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  6. Felicidades por tu gran talento para escribir, espero que pronto subas la continuación de ésta historia y tambien de Amor en Preparatoria (: lo estare esperando. Saludos!

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  7. WOOOOOO estan genial la historiaaaa xDDD me encanta estoii maravillada (=

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  8. wooooww me encanta tu historia esta espectacular porprimera vez en mi vida que leo tanto como con tando deceo de saver que mas hay como si me probocara llevarlo a la realidad muchas gracias tus historia me relajan por las noches y gracias a ella tengo unos lindos sueños no eroticospero si tiernos y dulces iil gracias
    ATT.. laura desde colombia-medellin

    besoos

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  9. Wow!!!! tu historia es genial llevo mucho esperando la continuacion espero que algun día puedas terminarla.

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  10. Realmente esta excelente la historia, no pude parar de leer uno tras otro los 4 capitulos. De verdad quisiera poder continuarla lo mas pronto posible. Me encanta cada detalle tan descriptivo de todas las escenas.

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  11. por favor sube el avanceeeeeeeeeeeee

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  12. continua este , no comento mucho pero esta historia me gusta mucho mas que amor en prepa "que me encanta de veras" pero esta es de esas historias que se me quedado dando vueltecillas en mi cabeza, en fin ojala la termines, yo sere paciente y esperare la conti hasta que sea necesario.

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  13. Muchas gracias por sus comentarios, la seguiré tan pronto como acabe amor en prepa. Gracias por su paciencia son lo máximo!!!!

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    1. Sheila Q_Q por que no haz seguido con las historias TTwTT ya termine lo que tienes escrito de amor en preparatoria y dejame decirte que extraño a Karla QwQ
      Ya quiero seguir leyendo tambien que paso con Jeaane y Sarah uwu

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  14. voy a esperar todo lo que sea necesario ya lei tres veces esta historia. desde el año pasado que espero

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  15. Siii quiero leer el final de esta historia espero la subas pronto saludos :D

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  16. cuando subirás el capitulo 5 ?! . porfavor me encantó . necesito saber como sigueeeeeeeeeeeee.

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  17. te amooooo, es increible esta historia, adoro tu manera de expresar los sentimientos de cada personaje, estoy esperando el proximo capitulo

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  18. hermosa historia de vdd que si me gusto muxho :)

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  19. hermosa historia donde puedo seguir leyendo en que pagina ?

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  20. Me re-encanta esta Historiiaaa , esperooo q la continues pronto!! muero por saber q sigue despues Graciias por tus historias :3

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  21. en que pagina continua la historiaaa....estoy esperando a que la suban pero nada...y esta muy emocionante interesante :) ♥

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  22. Imploro que continúes esta historia...

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  23. la continuacion de esta porfavor

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  24. Continuacioooooon x ffiiisssss

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  25. Oh vamos dios mio la tienes que seguir porfavor pirfavor porfavor me encanta!!

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  26. continua con la historia.... es la primera vez que leo una de tus historias y me parecen interesantes.... por favor continua...

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  27. REALMENTE CREO QUE ESTA ES UNA DE LAS POCAS HISTORIAS QUE ME HAN HECHO SENTIR PARTE DE ELLAS, REALMENTE ME HA CONMOVIDO Y ME PROVOCO UN POCO DE ENOJO SABER QUE NO LA HAS TERMINADO, ES UNA GRAN HISTORIA QUE PREVIENE DE UNA GRAN Y MAGNIFICA ESCRITORA, ES TU DECICION TERMINARLA O NO, PERO DE HACERLO ESTARAS SEGURA DE QUE TODAS LAS PERSONAS QUE LA HAN LEIDO SE SENTIRAN MUY ALEGRES Y ORGULLOSAS DE PODER LEER DE TUS MAGNIFICAS CREACIONES... GRACIAS POR LA HISTORIA ESPERO CON ANSIAS EL FINAL, DESDE YA LE DEJO MI MEJOR ENERGIA PARA QUE PUEDAS TERMINARLA... UNA VEZ MAS GRACIAS...

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  28. continuala!!!!!!!!!!!!!! porfavor..

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  29. Hola buenas noches, espero te encuentres muy bien.. Oye felicitaciones! Eres una excelente escritora.. Soy muy exijente con los libros que leo y de verdad tus historias me han envolvido hasta un punto que ningun libro me a llevado. hace mucho leí “Amor en Preparatoria", pero me molesto que no haya continuado hasta tener un final y ahora esta y tampoco tiene final.. Se que como nosotras tu tambien tienes ocupaciones, te entiendo pero por favor termina alguna de las dos historias.. Espero saber pronto de. Un fuerte abrazo y beso desde venezuela - punto fijo, te envia tu fiel lectora VERONICA PEñA

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  30. cuando escribiras mas capitulos de esta historia mencanta

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  31. ojala y termines amor en preparatoria para que asi podamos seguir leyendo esta historia . sabes en parte me recuerda a ese anime que se llama candy candy , lo digo por el internado , todos son adinerados y el personaje de sarah se parece al segundo amor de la protagonista que al final queda sola , solo que aqui es un internado solo femenino y no mixto y me ancanta !!!!! continua asi , no importa que pase otro año esperando la continuacion pero terminalo , por que la forma en que escribes cada parte de esta y otras historias que he leido son increibles!!!! :)

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  32. OMG!! Ahí dice continuación... y todavía no hay continuación! :( Pos me mato! :3 Okay no! Pero en serio, con cada historia que escribes me fascina! la trama, los personajes, todo! Ojala y la puedas continuar por que con ese final y que así se quede! no por favor!

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  33. Oooohhhh en serio es una hermosa historia, por favor terminala pronto que me he quedado con las ansiande de saber que pasara!!!!!

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  34. Ojala puedas acabarla, eres muy buena en lo que escribes y te admiro, ya no nos dejes tanto tiempo con la duda POR FAVOR.

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  35. Eres muy buena escribiendo historias :)
    Por favor continua entre mi religión y un amor prohibido.

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  36. Oye continua esta historia, es fascinante!!

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  37. Porfaaa termina la historiaaaa nescesitp saber que pasa es una historiaaa demasiadoooo lindaaaaaaa no puedp quedar con la duda

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  38. Es increíble el mar de sensaciones que desbordas en cada línea hacia nosotros, Sheila excelente historia, espero que termines pronto amor en preparatoria y puedas continuar con esta, la he leído varias veces pero me sigue envolviendo de la misma manera como fue en la primera vez, una fiel seguidora de tus historias, admiro tu talento, desde mi rincón (yk)

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  39. ohhhh muy buena historia...... espero que la termines pronto!!!!!! :D
    ya quiero saber que pasa...

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  40. ya van dos veces que leo esta historia y me sigo sintiendo dolida por lo que le pasa a Sçarah y las historias de amor que se entren-lanzan. Ya estamos terminando el 2015 se que recién estas volviendo a escribir amor en preparatoria, pero de verdad te ruego que continúes esta historia por favor muero por saber lo que continua

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  41. Hace años que leí esta historia, hace mas de diez años que leo fanfics, he leído de Xena, de Lucy y Renee, de Carol, etc. pero este es el único fanfic que no me he podido sacar de la cabeza, porque cuando lo leí el corazón dolía y no es broma, no lo he vuelto a leer, tengo ganas de volver a leerlo, pero me encantaría que lo siguieras, es una historia que merece un final, un buen final. Te felicito por como escribes. Saludos.

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  42. Porque no escribes mas? Lei la historia hace años y sigo esperando el otro capitulo :'(

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