miércoles, 29 de diciembre de 2010

Fan Art Amor en Preparatoria Karla x Dennis By Karelia!!!

Buenos días mis amadas y amados seguidores el día de hoy me complace el presentarles un nuevo Fan Art realizado por nuestra querida Amiga Karelia!!! Karla x Dennis!!! Talentazo, Talentazo en verdad el que tienes mi queridisima Amiga te ha quedado súper!!!!

martes, 28 de diciembre de 2010

Hoy Renuncio A Ti (Poema)

Hola mis desveladas y desvelados seguidores!!!! Pues bien esta madrugada xDDDDD les dejo un poema que escribí hace ya un buen rato, y cuando digo un buen rato en serio es hace un buen rato xDDDD espero que les guste!!!! Desvelados Besos y Abrazos!!!! Les Amoooo!!!!!!!! Son lo máximo!!!!!

Hoy Renuncio A Ti.

 Autora: Sheila Segovia. S.
 
HOY RENUNCIO A TI...
AL TONO DE TU VOZ,
AL TOQUE DE TUS MANOS,
A LA PROFUNDIDAD DE TU INMENSA MIRADA.

HOY... RENUNCIO A TU SONRISA,
PORQUE ESTE AMOR VOY A CONVERTIRLO EN CENIZA...
LO CONSUMIRE CON EL FUEGO DE LOS CELOS...
LO ACABARE CON MIS PROPIAS MANOS Y SERAS
ANTE MIS OJOS PALIDA SOMBRA DE UNA ILUSION
INEXISTENTE, IMAGEN EN ESPEJO QUE DEJO DE REFLEJARSE.

HOY RENUNCIO A TI, A MIS SUEÑOS COMPARTIDOS
VUELTOS QUIMERAS FANTASIOSAS, TORMENTOS DE RECUERDOS
ACABADOS EN EL FILO DE LA DAGA SOSTENIDA SOBRE
MI CABEZA QUE PENDE... QUE ROZA... QUE HIERE...
Y QUE HACE SANGRAR.

HOY MI DULCE EDEN... PARAISO PERDIDO PRODUCTO
DEL PECADO Y LA OSADIA POR AMARTE A TI MUJER
SIENDO YO MUJER... A TI ¡OH! DIOSA DE MI PROPIA RELIGIÓN
RENUNCIO... HOY RENUNCIO... Y TE ENTREGO LIBRE
COMO EL VIENTO A LOS BRAZOS DE AQUELLA A QUIEN TU AMAS...
¿IRONIA?... ¿REALIDAD?...¿FANTASIA?... ¿QUIEN PUEDE SABER
LA VERDAD?... LO UNICO CIERTO VIDA MIA... ES EL HECHO...
DE QUE HOY... HOY MI AMOR... MI DULCE AMARGA-ALEGRIA...
RENUNCIO A TI... AMOR DE MI VIDA...
HOY... RENUNCIO A TI.

 

lunes, 27 de diciembre de 2010

Hello by Lui Chick

Mis amadas y amados seguidores!!!! Nuestra Talentosa Amiga Lui Chick se complece en presentarnos un One-Shot llamado Hello, Intenso, muy intenso. Saludos y Besos a Tod@s!!!!!

Bueno,... todo esto surgió de la nada una noche mientras dormía,.. O al menos trataba de hacerlo,.. Lamento si no esta muy claro o algo, pero la idea acudió a mi casi de madrugada,… espero sea de su agrado,… la canción en la que me baso para escribir es “hello” de Evanescence,…

Y pues,…sin mas nada que decirles,… enjoy it,..
Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ.♥♥♥.L. A.♥♥♥. Ƹ̵̡Ӝ̵̨̄Ʒ




playground school bell rings again
rain clouds come to play again

donde se puede ver la tranquilidad y la inocencia del día, la hermosura de la naturaleza, la fragilidad de Ángeles que revolotean sobre el campo que hasta el momento se encontraba soleado, con sonrisas en sus rostros, disfrutando de la compañía y la risa de los demás mientras apresuraban sus pasos hacia lo que seria su libertad, el cielo cambia su colorido color por uno un tono mas grisáceo, pero aun conserva esa frescura y esa suavidad característica de un día nublado, las pequeñas gotas que caen sobre los angelicales y tiernos rostros de los niños acompañan su recorrido, despreocupados ante todo, felices y sonrientes ante lo que se hacia cada mas inminente.

Sin saber exactamente lo ocurrido, sin necesidad de darse cuenta, la multitud se hace presente y recoge a cada uno de los niños fieles a sus sentidos, apartándolos de la escena que hace unos momentos atrás había ocurrido, alejándolos del desastroso escándalo que se aproximaba,…

El día que anteriormente saludaba a todos y abrigaba con su calor, se convertía en un remolino de arrepentimiento, pena, dolor y angustia, gruesas gotas estallaban en los rostros humedecidos por lágrimas de las personas, la culpabilidad y el rencor eran palpables.

has no one told you she's not breathing?
hello i'm your mind giving you someone to talk to
hello

lo que ha sucedido es imposible borrarlo, solo quedan recuerdos de lo que fue y lamentaciones de lo que pudo ser y que nunca será, el dolor presente en cada rincón, mientras en el suelo yace un frágil cuerpo, frío a causa del clima, lo cual hace que su blanca tez luzca mas pálida de lo normal, ya que antes de que tus pulmones dejaran de inhalar oxigeno, y tu corazón dejara de latir tu cuerpo había reaccionado al frío, tu rostro refleja un color azulado en el, tus ojos carecen de vida, y ese brillo se a desvanecido, dejando a su paso solo una sombra cómplice de los acontecimientos que transcurren en estos cortos minutos que parecen horas, minutos inútiles en los que trataron de hacer lo imposible para que tu puro y hermoso corazón siguiera bombeando sangre y oxigeno a tu cerebro,.. Tu rostro apacible a pesar de estar rodeada de todos, aun antes de dejar todo y nada eres tan pura y tierna, brindas una última sonrisa esperando que te recuerden de esa manera.

Mi mente juega conmigo misma, un mundo paralelo se abre como una brecha en mis pensamientos, hola escucho, una manera de escape a la realidad me impide volver a ella, estoy aquí para hablar contigo, su voz resuena en mi cabeza, siento como puedo expresar y desahogar todo el dolor que siento por dentro y que me impide respirar normalmente. Haciendo que mis lagrimas salgan y mi pecho se contraiga una y otra vez incrementando el dolor en mi pecho, sin embargo la apacible voz en mi mente intenta que me sienta mejor, me dice que no debería derrumbarme, pero es tarde, siento como mi mundo se desvanece junto a ti, seria justo ser feliz mientras tus débiles latidos se había desaparecido por completo???

if i smile and don't believe
soon i know i'll wake from this dream

como sonreír cuando lo que me rodea solo es tristeza, aun entre los que hasta este momento desconocían tu existencia, tu hermoso y pequeño cuerpo se encuentra en pos de todos, tomando tus manos ya completamente frías, tras recoger tu cuerpo, tomo tu mano pero es muy tarde, te alejan de mi lado, separándonos, en un pestañar ya no hay nada, no hay rastros de lo que se supone había ocurrido, no hay nadie a mi alrededor, el silencio se hace presente muy diferente al bullicio de antes, las calles están desoladas, y la lluvia a cesado dejando un rastro de agua sobre toda la carretera y las aceras, el cielo aun tiene ese color grisáceo, marcas del recorrido de mis lagrimas están impresas en mis mejillas, mis ojos entre cerrados y mi corazón latiendo como nunca antes, no hay absolutamente nadie que me haga compañía, y por un momento todo tiene sentido, cada una de las cosas que suceden tienen sentido dentro de mi mente, el tiempo completamente paralizado, nada colorido, todo rodeado por una sombra que no se aparta, desolado, una tímida sonrisa se forma en mis labios, dudosa, con miedo, todo parece estar mas claro, transparente como el cristal, solo debo negarlo, no creer, creer en ello seria doloroso, en este nuevo mundo no existe el dolor ni la agonía porque todo se trata de un sueño, tengo la esperanza de que así sea, solo debo despertar, todo lentamente vuelve a tornarse ruidoso, las sirenas de los autos, el bullicio de las personas rodeándonos, personas corriendo, lagrimas, dolor, agonía, angustia, todo recae como un rayo que retumba sobre todos los presentes, todo sucede tan rápido y tan lento al mismo tiempo, me toma un momento notar todo lo que ocurre a mi alrededor, sin embargo no debo creerlo, no me lo permito a mi misma, no es lo correcto, no es lo que yo,… deseaba.

don't try to fix me i'm not broken
hello i'm the lie living for you so you can hide
don't cry

De nuevo, en mi mente resuena tu voz, apacible, calmada y un poco aguda, no llores, me decía, ¿no llorar, Es eso posible?,… talvez si lo sea, serás mi mentira, aseguras que puedo esconderme en ti, me aferro a ti como puedo quiero desaparecer, mi mente da vueltas una vez mas, hola, dices pausadamente, tan dulcemente que simplemente no resisto, no llores,..

no lo necesito, no necesito la lastima de nadie, estoy bien, no estoy desecha así que no intenten arreglarme, todo marcha bien, un minuto sigue teniendo 60 segundos, mi corazón sigue latiendo, mis latidos son guiados por los truenos, esos imponentes truenos que se escuchan y logran sacarme de mis cavilaciones,…
Espera, no te vayas,.. No me dejes sola,.. Solo, no te vayas, quédate a mi lado, por favor respira, se tu misma una vez mas, al menos déjame despedirme, secretamente pasaba esto por mi mente, aunque no lo demostraría, no necesito que sientan pena por mi, no importa que pase, esperare por ti siempre,..


suddenly i know i'm not sleeping

se que mi vida esta desecha,... no me queda nada, todo se fue contigo, aunque debo superarlo, me es imposible concentrarme, todo hace que mi mente se enfoque en una sola persona, y esa persona eres tu, tu luz ya no me irradia mas, tus risas ya no resuenan en mis oídos, tu tacto ha desaparecido para siempre,.. Simplemente tu huella será invisible, pero no,.. Eso seria imposible, nunca desaparecerías, tu sigues aquí, conmigo, en mi corazón, en mi mente, en cada uno de mis recuerdos y pensamientos,..

No puedo, me he dado cuenta de la falta de sueño a la que me he sometido últimamente, de repente siento como todo el peso de lo acontecido hace tiempo atrás cae a mis hombros,.. Casi en estado de shock, mis parpados pesan, mis piernas pierden sus fuerzas, y mis manos se despliegan en dirección al cielo.

hello i'm still here
all that's left of yesterday


¡¡¡ESTOY AQUI!!!
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Siento tus brazos rodearme mientras descanso en mi cama, siento tu calor, los tiernos abrazos que solías ofrecerme con tus pequeños bracitos, mis lagrimas queman el recorrido que hacen en mis mejillas, me abrazo a mi misma mientras me pongo a mi misma en posición fetal, aprieto mis labios evitando que los sollozos se hagan mas audibles, y hundo mi rostro en la almohada, pronto se humedece a causa de mis lagrimas, sin contenerme mas, suelto un alarido, mis gritos desgarradores son frenados por la húmeda almohada, y la aprieto con mis manos mientras me arrodillaba encima del colchón de la cama, mis manos se aferran a mis cabellos, desesperada, en este tiempo he sentido desfallecer, hace tiempo que no escucho esa hermosa voz en mi cabeza, necesito sentirte cerca, quiero tenerte aquí mismo, en este preciso momento te extraño tanto… tanto,..

Mas lagrimas brotan de mis ojos,.. me acuesto de medio lado y abrazo la almohada que utilice hace un momento para ahogar mis gritos y me aferro a ella como si mi vida dependiera de ello, sin previo aviso, siento tus tiernas manos en mi cabeza, siento tu dulce y suave tacto, hola, sigo aquí, musitas suavemente en mi oído, mis ojos se abren de par en par pero mantengo mi posición, temiendo que te vayas, que tu presencia se aparte de mi lado, de nuevo siento como sobas mi cabeza y musitas suavemente aun estoy aquí,..



Todo lo que queda del ayer…

Mis labios se entre abren, pero de la misma manera los cierro de nuevo, una pequeña y tímida sonrisa se hace presente, mis ojos se cierran y siento una opresión en mi pecho, simplemente no es justo para ti, abro mis ojos con mas decisión que nunca y me siento en mi cama y tomo la almohada que ha sido testigo de mis estados de animo, y la coloco sobre mis piernas con mis brazos encima de esta, y apretando sus labios y bajando la mirada se niega a derramar de nuevo una lagrima, no esta vez, debía controlarse para lo que seguía a continuación,… suspiro por lo bajo y apretó sus puños,..No es justo, .simplemente no es justo que sea tan egoísta,..

Aun estoy aquí,..

Volvió a musitar esa tierna voz mientras el tacto se hacia presente en su frente, sus lagrimas tercas no puedo evitar salir de sus ojos, aunque fuera triste, le alegraba tener tan clara la decisión que había tomado, elevando su rostro, sonrío una vez mas, y dijo casi en un susurro, puedes irte,… se feliz, de esa manera yo podré serlo, eres libre de irte,..

Sus lagrimas seguían cayendo, flexiono sus brazos hasta alcanzar su corazón y con ambas manos sobre su pecho entrelazo sus dedos y sus labios rozaron suavemente sus dedos, volvió a escuchar claramente la voz, solo que esta vez decía “adiós”,…

Un dulce roce hizo que sus sollozos se hicieran presentes, su corazón se detuvo por un pequeño instante, interpreto ese suave roce como un beso proveniente de esa personita tan especial, cerró sus ojos una vez más con una amplia sonrisa en sus labios,… “adiós” musito a esa persona que se despedía de ella,… sintiendo como una fresca y agradable brisa se apodero de la habitación, y un pequeño y agradable aroma imperceptible para cualquiera excepto ella se hizo presente,… sonriendo aun mas, con lagrimas que ya no eran de tristeza sino de alegría porque sabia que aunque no estuvieras me seguirías acompañando el resto de mi existencia, tu presencia estaría en mi mente y en mi corazón, en cada partícula perteneciente a mi cuerpo, aferrada y cocida a mi alma por la eternidad, y que sin duda alguna me estarías esperando hasta el día en que yo misma muera para acompañarme de la mano hasta donde estará nuestra morada, teniendo todo esto en cuenta dijo en voz alta,..

¡Adiós mi querida hija natsuki,…




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Pues,..Gracias por leer,.. Espero comenten a ver que tal les pareció,… hay se ven,..chaito,… ;D

Yuri Tales for Christmas by Kino

Saludos mis queridas y queridos seguidores!!!!!!! Esta mañana de Lunes, lunes de inicio de semana, tengo el grato placer de presentarles un  Interesante y Creativo Cuento de Navidad escrito por Nuestra Talentosa Amiga Kino, esta muy bueno, espero que lo disfruten muchisimo!!!!!!!

Yuri Tales for Christmas

“En el primer día de la Navidad, mi verdadero amor me dio a mí...
Una perdiz en un peral. “

Esas malditas estrofas ya habían sonado una y otra vez durante toda la semana, estaba harta de escucharlas, no tengo nada en contra de la navidad, pero quizás este año no haya sido el mejor para mi vida.

Parecía un día tranquilo, la nieve caía y yo simplemente me dedicaba a mirar por el cristal eran cerca de la media noche, cerré la laptop y me quede perdida mirando el vacío. Todo aquello me producía una nostalgia.

Las campanadas sonaron, ya era 25 de diciembre, el cielo empezó a llenarse de aquella escarcha pirotécnica. La puerta del cuarto se abrió de golpe y sentí como alguien tiraba todo su peso encima de mí.

-Sasha quítate de encima – espete aunque mi voz apenas se escucho

-Eres una amargada Joe – se sentó al borde del mueble

Platicamos un rato, era una chica agradable, mi mejor amiga, pero en estos momento necesitaba estar sola, claro que no lo logre a decir verdad, seguida de ella entro mi madre, mi hermana y así sucesivamente.

Al fin, paz y tranquilidad, al fin tenía tiempo para mí para meditar, pero tras un largo día lo único que deseaba era dormir, así que lentamente Morfeo me fue atrayendo hacia su mundo. Aquel en el que todo era perfecto, no había bien o mal, no existía odio ni rencor, no había guerras, todo era inigualable.

Pero la vida da tantos giros, no habían pasado ni cerca de 5 minutos cuando escuché un ruido afuera de la casa, tome un jersey y corrí escaleras abajo para saber qué había pasado, al salir a la calle solo encontré nieve y el camino hecho para el paso de nosotros, pero entre los basureros sentía que alguien me observaba me acerque lentamente y entonces la vi, una niña de al menos 8 años de ojos azules como el mar y el cabello blanco como las nubes. Entonces abrió su boca, dudo un momento, hasta que por fin decidió articular unas palabras.

-Yo soy el fantasma de las navidades pasadas – su voz era suave y pausada – he venido a enseñarte y a hacerte recapacitar

- Pero que broma de mal gusto, pequeña ya es más de media noche ve a tu casa antes de que preocupes a tu familia – le di la espalda y comencé a caminar

- Como siempre escéptica –

Voltee a verla y en ese momento un torbellino me atrapo, después de un momento caí de golpe en el asfalto. Me incorpore, observe a mi alrededor y todo parecía tan familiar pero no podía recordar porque.

-Ha pesar de haber vivido tan poco Joe, tu haz dañado a mucha gente a tu alrededor

- ¿Pero de que hablas? –

Ella apunto con su dedo a una casa, me dirigí hacia donde me indicaba ya estaba cerca de la puerta cuando esta se abrió y entonces me vi a mí, pero era una yo de 15 años, tenía el rostro lleno de lágrimas mis ojos tenían aquella tonalidad gris de siempre pero aún tenía esa chispa de vida. Entonces me di cuenta de que aquella era la casa de Elizabeth, esa mujer despreciable que solo jugo conmigo y me hirió terriblemente.

-Dices que yo he dañado y lo único q veo aquí es que la herida soy yo

-Eso fue el inicio de todo y tú muy bien lo sabes Joe

-Lo único que sé, es que en esos momentos jure que nunca dejaría que alguien más me hiciera lo mismo.

La puerta y aquella chica de 15 años desaparecieron, en su lugar ahora estaba en una habitación al voltearme me vi con otra mujer, no recuerdo su nombre ahora, ni siquiera como la conocí, pero esa fue una gran noche, nuevamente desaparecieron en el acto, ahora era un callejón el escenario, todos esto eran mis acciones pasadas. Al fondo me encontraba yo sometiendo a otra chica, la viole y nunca me he arrepentido por haberlo hecho. Termine recorriendo más de 20 recuerdos.

-¿Y qué pretendes con esto?

-Que al fin sientas culpa, que te doblegues y entiendas el daño que has causado a todas estas mujeres.

-Enseñándome lo que he hecho no me hará cambiar de parecer

-Esto no termina aquí pequeña Joe

Sin darme cuenta ya estaba en una habitación y ahí estaba la chica a la que había violado, su llanto era tan amargo, su mirada perdida, me acerque a ella y la mire fijamente, ella paso de mí, agarro una soga y la amarro al ventilador del techo, hizo los nudos necesarios. Reaccione cuando ella estaba en la silla, la taclee de inmediato pero cuando me di cuenta estaba tirada en el suelo y ella ahora sin vida…

-¿Por qué?

-Ya no puedes cambiar el pasado, el daño está hecho y esta es la consecuencia

- ¿Esto fue por mi culpa?

No recibí respuesta alguna, el fantasma me llevo y mostro todos aquellos destinos de las chicas con las que yo había jugado y dañado. De ellas solo 5 se habían quitado la vida, las demás intentaban llevar el curso de su vida tratando de hacer como si nunca me hubieran conocido.

Al fin regresamos a la puerta de mi casa actual, aun no podía creer realmente el daño que había causado, y ya era demasiado tarde para intentar cambiar las cosas. Cuando reaccione aquel fantasma de la niña ya se había esfumado dejándome ser consumida por la noche.

Entre a la casa y antes de cerrar la puerta apareció una chica de al menos 20 años frente a la puerta, sus ojos verdes eran tan penetrantes que aunque quisiera no podía aguantarle la mirada sin sentir un poco de vergüenza. Su cabello completamente liso y de un color caoba que le sentaba perfecto.

-Soy el fantasma de las navidades presentes. Joe hasta apenas hoy comienzas a sentir arrepentimiento de tus acciones, pero también has sido cegada todo este tiempo y nunca has mirado a quien siempre te ha amado. Y solo le has pagado con dolor.

-¿a quién siempre me ha amado?

Desaparecimos en el acto y ahora estábamos frente a la casa de Sasha, quizás en algún momento había pensado en esta posibilidad, pero no quería involucrar a Sasha en mis juegos. Abrí la puerta y entre lentamente a la casa, recorrí sus corredores, me tome el tiempo para ello. Ya estaba frente a su puerta, sin que yo la tocara me fue dejando ver el interior de su habitación, Sasha estaba sentada en su cama con la mirada perdida, no veía que hacia realmente así que me acerque un poco. Tenía en su mano un cuchillo y lo tenía puesto en la muñeca del otro brazo.

-¡Sasha detente! No te hagas daño

Salto al escucharme y dejo caer el cuchillo, si yo no podía interferir en las cosas ¿Por qué Sasha había podido escucharme? ¿También podría tocarla?

Ella se acercó hacia mí, no daba crédito a que yo estuviera en esos momentos en su habitación.

-Joe ¿Qué haces aquí? o es que acaso ¿es mi imaginación?

No me dejo contestarle y estrecho su cuerpo con el mío, si podía tocarla, pero no quería dañarla más de lo que ya había hecho. No correspondí su abrazo.

-Joe estas aquí, como siempre he querido, nunca me dejes Joe, nunca, yo te amo… así que quédate conmigo, no necesitas buscar a nadie más Joe, a nadie, conmigo puedes tener todo lo que quieras. Yo siempre te he amado.

No sabía que contestar ante eso, el fantasma estaba detrás de Sasha y solo me hizo un gesto, comencé a desaparecer, Sasha lloraba en mi regazo, alzo la vista y veía como me iba esfumando de su lado.

-No Joe, espera, esto no puede ser un sueño, ¡no puede! No me dejes por favor. ¡JOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOE!!!!!!

De nueva cuenta estaba en la terraza de mi casa

- No lo entiendo… ¿porque me hacen todo esto? Desde ese día quise dejar de sufrir y ahora me muestran todo esto… es como si miles de dagas me atravesaran en este momento. Es como si el dolor que nunca sufrí todos estos años ahora viniera de golpe. Y ahora ya no puedo cambiar nada

El fantasma del presente también se había ido, me sentí tan desgraciada en esos momentos por todo lo que había visto. Fui a la puerta de la casa, pero esta vez ya no entre, me senté ahí mismo a pensar, si tan solo no me hubiera convertido en esto las cosas tal vez habrían sido diferentes no solo para mí, para ellas también. Salí de mi ensoñación y entonces vi que ya había otro fantasma frente a mí. Ahora era una mujer casi de 40 años, a pesar de la edad aún mantenía su belleza.

-Yo soy el fantasma de las navidades futuras

-¿Futuras? Y eso en que me servirá

-Solo limítate a observar, Joan

Nos manifestamos como las anteriores veces, estábamos en una avenida, la gente iba y venía, yo comencé a buscarme, al fin di conmigo claro que ahora era mucho mayor que ahora. Iba tomada de la mano con otra mujer, pero esta tenía el rostro oscuro ¿Qué demonios? Camine detrás de ellas un buen rato, parecía que al fin había logrado encontrar la felicidad.

-Si esto es lo que pasara ¿de que sirvió que me hicieras arrepentirme? Al final pase de ello y logre ser feliz.

-Joan, mi querida Joan, el dolor se paga con dolor.

Voltee a ver a mi futura yo y a la mujer, ambas habían sido rodeadas por tipos, no eran mujeres ¿acaso…? No puede ser, me dieron una golpiza y a ella también, una de las mujeres comenzó a apuñalarla sin piedad, ella profería unos gritos de dolor y yo me desgarraba la garganta suplicando que la dejaran en paz. Aquella mujer sin rostro estaba muerta y su cuerpo se quedó en un charco de sangre. Lloraba amargamente y aquellas mujeres solo se burlaban de mí, todas se quitaron las capuchas pero a mi vista eran mujeres sin rostro también. Pero por la reacción de mi yo futura debía conocerlas muy bien. Nos dirigimos a una bodega, me costó llevarles el ritmo, el fantasma se limitó a seguirme en la distancia. Ahí dentro las cosas fueron mucho peor, vi como mi cuerpo y mi alma fueron torturados, mi rostro estaba mezclado entre sangre y lágrimas, ya no podía moverme tenia rota una pierna, también dislocado un hombro. Mientras mis agresoras solo se reían de mi miseria.

-De…dejen…me ir…por favor.

-Joe, te dejaremos ir, cuando todo esto haya terminado.

Fui violada y ultrajada aun en ese estado, mi cuerpo cedió totalmente, ni siquiera podía quejarme mi voz ya no daba para más. Solo lloraba, las lágrimas seguían fluyendo sin detenerse. Después de que terminaron me dejaron tirada. Una de ellas se acercó y me disparo en un costado.

-Con esto dentro de unas horas tu vida habrá expirado totalmente mi adorada Joe, nos vemos.

Tomo mi rostro entre sus manos y me beso…

Después de 2 horas mi vida llego a su fin. Mis ojos no daban crédito a todo lo que había visto, si ya había encontrado la felicidad ¿Por qué fueron tan crueles de arrebatarme todo lo que ya tenía?

-Dolor se paga con dolor, Joan.

Estábamos de nuevo en mi tiempo correspondiente, no entendía nada y tampoco quería entenderlo. No podía asimilarlo.

-Joan

-No me hables… ¿no ya deberías haberte ido?

-Joan escúchame…

-¿Qué quieres ahora?

-Joan, nuestra misión no era solo que al fin sintieras culpa por todas tus acciones, sino también que cambiaras

-¿De qué sirve ahora?

-Joan, tal vez no podrás cambiar el pasado, pero el presente es tu hoy, aún no está escrito totalmente y tu futuro aún puede ser cambiado.

-Dices que ¿puedo evitar que pase todo eso?

-Así es Joan, no es muy tarde. Cámbialo

Desapareció… me quede sola bajo el foco de la entrada un rato, vi el reloj de mi muñeca eran ya las 5 am. Entre a casa y subí a mi habitación, me recosté pero el sueño nunca llego. Si podía cambiar las cosas, tenía que hacerlo ya. Me cambie, ya eran las 6 am, baje y salí a la calle, comencé a caminar entre calles. Era la mañana del 25 de diciembre apenas habían algunas personas deambulado y deseando unas felices fiestas. Me detuve frente a una casa, tal vez aquí es donde debería empezar a cambiar las cosas. Toque la puerta y la señora me recibió amablemente y me dejo pasar, subí las escaleras hasta llegar a la tercera puerta del segundo piso. Toque pero nadie contesto, gire la perilla y entre, ahí estaba ella profundamente dormida, después de lo de anoche.

-Sasha despierta

Me senté en el borde de la cama, era tan linda cuando dormía nunca me había fijado en ella de esta manera, le quite un mechón de su rostro.

-Sasha, despierta ya es de mañana

-¿Joe?

Abrió aquellos ojos perezosos, dudo un momento y me abrazo, yo la rodee con mis brazos también y de sus ojos algunas lágrimas empezaron a brotar

-¿No te iras verdad? Anoche soñé que desaparecías, no quiero perderte Joe.

-No lo hare Sasha, no desapareceré.

Al fin había encontrado a la persona que deseaba, quizás llevaba mucho que me había enamorado de Sasha, pero no deseaba lastimarla ni que ella me lastimara, y por eso nunca fui sincera con mis sentimientos.

Nos separamos un poco y ella sonreía tiernamente aun con lágrimas en los ojos. Las quite con el dorso de mi mano, me acerque un poco a ella y torpemente la bese. Su rostro en un inicio fue de sorpresa pero luego fue correspondiendo mi beso, nos fuimos recostando en la cama, el beso fue siempre tierno y lleno de vida. Me separe unos instantes de ella, estaba encima de su cuerpo, me recosté en su pecho y la abrace de nuevo.

- Sasha, quédate conmigo

-Nunca te dejare.

-Se mía por siempre Sasha

-Siempre lo he sido Joe

-Dime Joan

-Pero…

-Lo sé, pero quiero que tú me llames por mi nombre

-Joan

-Sasha… ¿quieres ser mi novia?

-Por supuesto que si Joan

Después de eso bajamos a desayunar, los días comenzaron a pasar lentamente y yo era feliz con Sasha a mi lado. Pero no lo deje así. Contacte a todas aquellas chicas a las que había lastimado, me disculpe con ellas, aunque con algunas no me fue también como con otras.

Y también fui a pedir disculpa a la tumba de aquellas chicas que murieron por mis errores, al menos ahora mi mente podía estar tranquila. Aunque me hubiera gustado evitar que fallecieran.

Estaba parada frente a la última tumba, deje las flores ahí y comencé a caminar a la salida, pero no llevaba mucho caminando cuando vi una tumba que me llamaba la atención.

Elizabeth Schafer

-Dolor se paga con dolor Elizabeth y tú ya has pagado, no sufriré el mismo destino que tú.
Seguí caminando, ahora era libre de todas aquellas ataduras y ahora mi futuro no estaba escrito.
Como a Sasha le encantaba decir “Camina hacia el futuro”.




-Fin-

sábado, 25 de diciembre de 2010

Amor en Preparatoria Capítulo 14 Consecuencias

Capitulo 14

Consecuencias


La hora del examen de Biología había llegado el rostro de Dennis estaba serio y se notaba sumamente concentrada, no podía dejar de mirarla se veía preciosa, su castaña cabellera caía grácilmente por sus hombros, la forma como se mordía los labios era sencillamente seductora, tenía tantas ganas de besarla.

- ¿Es alumna suya? – esa pregunta me distrajo, volví el rostro y un profesor que estaba comiendo un sándwich me señalo con la mano a Dennis.

- Sí, es alumna mía – le dije maldiciéndome internamente el haberla observado tan detenidamente, solo rogaba que mi amor por ella no se hubiera notado.

- Pues debería de distraerse un rato, no creo que por observarla fijamente pueda usted transmitirle sus conocimientos – ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja – se empezó a reír y por un momento me sentí aliviada, sin duda alguna debía de ser más discreta con mis sentimientos.

- Solo espero que tenga un buen resultado en el examen – le dije – la competencia se ve bastante dura – eché un vistazo rápido a todos los alumnos que se notaban concentrados.

- Pues solo espero que mi chico se concentre más en su examen que en su alumna a la cual no para de mirar cada cinco minutos – me dijo mientras le daba otra mordida a su sándwich y meneaba la cabeza en negativo.

- Ah, ¿sí?, ¿qué chico? – le pregunté sin embargo no fue necesario que lo señalara ya que lo pesque en el acto mirando a Dennis y eso en verdad enervó mis ánimos.

- No me sorprendería que terminando el examen muchos de estos chicos se hagan amigos y bueno terminen besuqueándose en la noche en alguno de los antros que hay por aquí – me dijo bostezando ligeramente – pero en fin – se encogió de hombros – ya casi alcanzan la mayoría de edad y decirles que pueden y que no pueden hacer es cada día más difícil.

- Sin duda alguna – musité mientras miraba al chico que no dejaba de ver a Dennis.

- Si gusta podemos ir a dar una vuelta en lo que terminan el examen ¿le parece bien?

- No, gracias, tengo algunas cosas que hacer, si me disculpa.

- Adelante – me dijo – espero verla después – me tendió la mano y tras estrechársela me retiré.


No lo había pensado pero era verdad, Dennis había estado anteriormente con un chico, la recordaba yendo de la mano de Armando, besuqueándose con él… mi enojo se elevó al máximo y salí del centro de convenciones… tomé un taxi y le pedí que me dejará en el puerto, miré mi reloj aún faltaban dos horas para que terminara el examen miré por la ventanilla del auto las calles tranquilas, no sé por qué pero siempre que viajaba a provincia sentía una atmosfera diferente a la de la Ciudad, aquí la gente parecía ir con calma y tranquilidad, en cambio en la Ciudad siempre la gente iba con prisas muchas veces me descubrí a mi misma yendo a paso rápido aún cuando era algún día de descanso, nos vamos a morir de estrés pensé mientras bajaba del taxi, caminé tranquilamente a lo largo del malecón, la gente iba tranquila de un lugar a otro, algunos niños corrían persiguiendo palomas, las hojas de las palmeras se mecían suavemente con el viento y sentía la brisa del mar acariciar mi rostro, me detuve recargándome en uno de los barandales y admiré el mar, los barcos y a lo lejos el farol que por las noches aluzaba el camino de los barcos que arribaban a este mágico puerto. El cielo estaba precioso de un azul profundo adornado por algunas nubles blancas algodonadas, era una maravilla poder admirar ese panorama y sin embargo no lo estaba disfrutando para nada, mi enojo se había convertido en tristeza, ¿qué futuro me esperaba al lado de Dennis?, ella era una niña de diecisiete años y yo una mujer de veintiséis, ¿a caso no había aprendido nada con Laura?... iba a morirme si esta vez Dennis me engañaba con un chico… Armando… ¿qué pudo haber visto Dennis en un chico como él?... ¿qué pudo haber visto ella en mí?

- Hello Darling

- ¿Eh? – esa voz llamo mi atención.

- Are you alone?, do you want to come with us? – me preguntó un chico rubio de lentes que venía acompañado de otro hombre que me miraba de arriba abajo – God! you’re really beautiful.

- Thanks, but I’m busy – le dije de manera tajante dándole la espalda mientras me iba de ese lugar.

Sabía bien que era guapa, sin embargo solo quería resultarle atractiva a ella… elevé la vista al cielo y suspiré… ¿habré hecho bien en enredarme de nuevo con una adolescente?, ¿Dennis podría interesarse en algún chico en un futuro no muy lejano y olvidarme?... ¿debería de tomar esta experiencia solo para divertirme, sin pensar en un futuro juntas?, ¿y si solo estaba ella deslumbrada por mi aspecto físico?, bien me lo había dicho Al yo podía tener a quien yo quisiera y debo de admitir que un tiempo estuve coqueteando con ella sutilmente, aunque solo lo hice para sonrojarla más no para que se enamorara de mi… pero ¿estará realmente enamorada de mí, o solo creerá estarlo?, aunque ella me dijo que me amaba ¿verdad?... sin embargo a su edad ¿cómo puede saber ella si es o no amor verdadero?... ¡Dios!, no quiero perderla… no quiero que su amor por mí sea solo una falsa ilusión… ¿qué debería de hacer?, ¿cómo saber si el día de mañana no me abandonara?... ¿debería solo vivir el momento sin pensar en el mañana?, ¿debería de irme preparando para su partida?, ¿para su engaño? – seguí caminando a lo largo del malecón mientras pensaba detenidamente en cómo debía de tomar mi relación con Dennis.

****

Susan y yo estábamos platicando en mi recámara ella estaba desolada porque por fin después de mucho esfuerzo Jennifer logro lo que buscaba y se hizo novia de Tony, me daba tristeza mirar a mi amiga tan deprimida, sin embargo ella nunca hizo nada por hacerle saber a Jennifer sus sentimientos.

- Creo que – me dijo enjugándose las lagrimas – estar llorando no es lo que debería de estar haciendo en estos momentos; era lógico que si no hubiera sido Tony iba a ser alguien más.

- Yo pienso que es bueno que estés llorando

- No, no me digas eso porque sino yo… yo… - se soltó a llorar amargamente de nuevo.

- Está bien Susan, la abrace por la espalda, es mejor que saques todo ese dolor no es bueno que te lo guardes, así al menos podrás desahogar tu tristeza,

- ¿Por qué no nací hombre?

- Porque Dios no iba a cometer semejante castigo contigo.

- Tonta – intentó sonreír entre lágrimas.

- Lo sé – le dije acariciando su castaña cabellera – “me recuerdas a Dennis” – pensé mientras me abrazaba con más fuerza a ella – verás que pronto encontraras a la mujer de tus sueños, no estés triste.

- ¿Sabes Laura? – me dijo dándose la vuelta para mirarme – no quiero que te pase lo mismo con Karla, dime ¿confías en su amor?

- ¿Qué si confío en su amor?

- Si

- Pues… yo… bueno ella y yo… - desvié la mirada y la posé en un poster que tenía pegado en una pared.

- Laura – me tomó del rostro suavemente con sus manos – mírame – me pidió y suspiré ligeramente mientras posaba mis ojos en los suyos – confía en Karla, si en verdad es amor entonces ella esperará por ti – se enjugó las lagrimas y me sonrió tristemente, lucha por ella Laura, al regresar búscala y pídele que vuelva contigo, si es necesario suplícale, ruégale, has lo que tengas que hacer pero recupérala, no pierdas al gran amor de tu vida Laura – me dijo mientras su rostro se contraía de tristeza – porque no sabes lo que duele ver a la persona que amas querer y amar a alguien más – la voz se le quebró – es tan… horrible Lau…ra… - se soltó a llorar y la abrace y sus palabras hicieron mella en mi alma y por un momento me preocupe como nunca antes y entonces la incertidumbre invadió mi corazón sentí un dejo de ansiedad al hacerme la siguiente pregunta… ¿sería posible que Karla se hubiera enamorado del alguien más?...

****

Regresé al centro de convenciones justo treinta minutos antes de que acabara el tiempo del examen, Dennis seguía concentrada en el mismo tras unos minutos levantó la vista y escudriñó el recinto y se detuvo cuando fijo sus mieles ojos en los míos, frunció el entrecejo y me miró fijamente mientras su ceño se fruncía notoriamente. Regresó la vista al examen y diez minutos después lo estaba entregando.

- ¿Dónde estuviste? – me preguntó inmediatamente cuando estuvo frente a mí.

- Salí a dar una vuelta al malecón – le dije mientras ella me miraba con cara de incredulidad.

- ¿A caminar sin mí? – me preguntó con un dejo de molestia.

- Bueno estabas resolviendo el examen y no creí que…

- Hola – la voz del chico que no había dejado de observarla nos distrajo – no he podido dejar de mirarte durante el examen y me preguntaba si…

- Bueno ¿es que no tienes educación? – le preguntó Dennis dejando la chico perplejo lo mismo que a mí – estoy en medio de una conversación ¿sabias?

- Bueno, perdón yo no quería…

- ¿No querías?, entonces ¿como es que estas interrumpiéndome?

- Bueno yo… solo quería

- A ver ¿querías? eso es tiempo pasado niño aprende a conjugar correctamente los verbos ¿quieres o querías?

- Pues… - el chico se notaba profundamente nervioso – pues…

- Pues… pues… pues ¿qué? estas quitándome el tiempo ¿qué no lo ves?

- Lo siento yo…

- A ver dime que es lo que quieres – le dijo Dennis sumamente irritada.

- Oye Dennis no deberías… – le dije y ella me fulminó con la mirada – ok – dije sin voz mientras levantaba las manos ligeramente y me hacía a un lado.

- A ver chico habla que no tengo tu tiempo – le dijo al chico el cual estaba sonrojado hasta las orejas.

- No, nada, nada – le dijo mientras se alejaba meneando la cabeza en negativo.

- ¿Dónde estábamos? - me preguntó mientras se cruzaba de brazos.

- Creo que ese chico quería invitarte a salir – le dije al tiempo que volvía el rostro a un lado para ver al chico que seguía yendo rumbo a donde se encontraba su profesor.

- ¿Salir?, ¿con ese chico?, pero si es un completo desconocido – me dijo con cierto aire de indignación – además – bajo la voz un par de octavos – estoy contigo ¿cómo voy a salir con alguien más? – me preguntó al tiempo que negaba con la cabeza, debo admitir que esa pregunta me hizo sentir sumamente feliz – no me digas que… - sus ojos se abrieron enormemente – ¡ah no!, no, no– meneo la cabeza en negativo – no me digas que saliste a dar esa vuelta con alguien más, ¿saliste con alguien más a caminar?, ¿qué es esto?, ¿quieres una de esas relaciones donde la gente sale con otras personas? Porque si es así olvídalo, olvídalo, olvídalo, yo no…– me decía sin darme a tiempo a replicar.

- Dennis – le tape la boca con mi mano – primero, este no es el lugar para hablar ese tipo de cosas – le quite la mano de la boca – segundo, por supuesto que no salí con nadie a dar esa vuelta y tercero, platiquemos a fuera – Dennis me miró con un gesto de molestia mientras asentaba con la cabeza. Me sonreí para mis adentros nunca imagine que actuaría de esa forma para con ese chico, ni que se celara por haberme ido a dar una vuelta.

Fui a firmar un par de documentos mientras Dennis me esperaba fuera del Centro de Convenciones, al salir le miré con su ceño aún fruncido y curiosamente ese gesto se me hizo en verdad demasiado dulce, tomamos un taxi que nos dejo en pocos minutos en el hotel, subimos a nuestra habitación y tan solo entrar ella me tomó de los hombros y me recargo de espaldas contra la puerta.

- ¿Es que acaso quieres una relación de esas? – me preguntó con cierto dolor en su mirada - ¿no te basto yo?, ¿me falta algo?, ¿no te soy suficienmmm…?

La besé impidiendo de esa forma que siguiera hablando, la abracé con todo mi amor, me adentré en su boca besándola profundamente, demostrándole en ese beso que la única persona que me interesaba era solamente y únicamente ella. La sentí temblar entre mis brazos y su beso se intensificó en el mío, me acarició frenéticamente arrancándome prácticamente la ropa de mi cuerpo, me tomó del rostro y entre besos me habló.

- ¿Te gusto?

- Mucho

- ¿De verdad?

- De verdad

- ¿Me harías el amor?

- Con placer – le dije siendo consciente de mi propio deseo

Le quite la ropa y le acaricié con mis manos su bien torneado cuerpo, era preciosa, su tersa piel contrastando con la mía mientras le besaba el cuello y la sentía estremecer entre mis brazos, la recargue de frente contra la pared y le hice separar las piernas suavemente, mordí suavemente su espalda al tiempo que deslizaba mi mano por su vientre rumbo a ese sitio que ansiaba tocar, mis dedos se hundieron entre la suavidad de sus tiernos pliegues, húmedos y rebosantes de ese tibio líquido transparente por medio del cual mis dedos se deslizaban sutilmente acariciando suavemente cada parte sensitiva de ese paraíso. Mi mano libre se había apoderado de uno de sus firmes y suaves pechos acariciándolo rítmicamente, apreté suavemente su pezón entre mis dedos índice y pulgar mientras mordía suavemente su delicado cuello, podía sentirla temblar ante cada una de mis caricias su cuerpo manaba delicadas gotas de sudor que podía percibir al pegar mi cuerpo contra el de ella, el calor que despedía su juvenil cuerpo se unía al mío.

- Karla – susurró mi nombre suavemente entre gemidos que me incitaron a seguir – ¡aaaahhhh!

- ¡Aaaaahhh!, Dennis – me deslicé a lo largo de su bien torneado cuerpo, era simplemente perfecta, hermosa centímetro a centímetro explorado, sentía la humedad de su entrepierna deslizarse suavemente por mis dedos, el movimiento rítmico de sus caderas era simplemente delicioso. La giré para que quedara frente a mí, uní mi cuerpo al de ella mientras la besaba el toque de sus pechos contra los míos era simplemente indescriptible me rodeo la espalda con sus manos y las deslizó de arriba abajo con sus manos, sonreí sutilmente mientras ella posaba con timidez sus manos sobre mis hombros - ¿Qué deseas que te haga? – le pregunté suavemente al oído y la sentí estremecerse por completo.

- ¡Aaaaaahhh! No, no sé muy bien – me dijo con un aire de timidez, sus mejillas se sonrojaron tenuemente.

- Eres muy hermosa – le dije al acariciar su mejilla con el envés de mi mano.

- Tu lo eres más – me dijo sonriente – eres la mujer más hermosa que he visto en mi vida – me besó suavemente en los labios, tan dulcemente, tan sutilmente y tan llena de sensualidad que me provocó el deseo de amarla hasta la eternidad.

****

Román estaba en su casa miraba triste una fotografía donde aparecía él, su “novia” Gloria, Julián y Alejandra; no pudo evitar llorar un poco, desde que Julián se había ido, su vida se había vuelto rutinaria y deprimente, no le costaba trabajo ligar a nadie de hecho le resultaba sumamente sencillo, era muy masculino y ello hacia que los hombres le siguieran a su antojo sin embargo tenía demasiada suerte para atraer a los chicos más nenitas como él les llamaba y a los cuales despreciaba, rara vez se topaba con algún hombre que le gustara y cada vez que hallaba uno, era casado o vivía con alguna mujer o simplemente le rehuían al primer insulto que les prodigaba. Era tan desesperante y frustrante estar así, realmente tan solo, absolutamente nadie parecía querer estar junto a él, ni siquiera su propia familia salvo su madre todos los demás le rehuían. El timbre se escuchó, miró su reloj, eran las seis de la tarde, sabía que su madre no volvería sino hasta las diez de la noche. En realidad no necesitaba demasiado tiempo tan solo una hora. Bajo las escaleras y abrió la puerta, sin duda era un servicio puntual.

- Hola – le saludo un chico de unos veintitantos años vestía de negro, llevaba una mochila a la espalda, era un chico moreno, de buen cuerpo, ligeramente más alto que él.

- Ya veo que es un servicio puntual – le dijo haciéndose a un lado para dejarlo entrar, echo un vistazo rápido a la calle, no había nadie y sea como sea estaba seguro pensarían que se trataría de algún amigo suyo.

- ¿Me invitas a beber algo? – le preguntó el hombre cuya profunda voz varonil le hizo excitarse.

- ¿Qué tomas? - le preguntó Román mientras iba a la cantina y sacaba un par de vasos.

- Whiskey en las rocas estará bien – le dijo mientras se sacaba la chamarra negra, bajo la playera negra ajustada se notaba perfectamente bien toda su musculatura, se cruzó de brazos y sus voluminosos bíceps se hicieron más notorios, Román al verlos no pudo evitar el desear acariciarlos. Miró su reloj mientras se acercaba al hombre con la bebida.

- No te preocupes soy independiente y para mí el tiempo empieza a contar desde que se cierra la puerta de la recámara – tomó el vaso de las manos de Román – ¿tu no bebes? – le preguntó el chico.

- No, estoy bien así

- Es una casa muy acogedora – le dijo mientras se sentaba – ¿vives solo?

- Eso no te incumbe – le dijo ligeramente molesto.

- De acuerdo – le dijo el chico – terminaremos antes de que tu mujer o tus hijos lleguen – Román iba a objetar pero decidió ignorar su comentario, se sentó a su lado y el chico poso una de sus manos sobre el notorio bulto que se había formado en los pantalones del chico rubio.

- Subamos a mi recámara – le dijo Román entregándole en ese momento un pequeño rollo de billetes de varias denominaciones.

- De acuerdo.

****

El hotel donde nos hospedábamos estaba frente al mar y el cuarto olía tenuemente a sal y sexo, el cielo ya pintaba de atardecer, podía observar las nubes pintadas en colores dorados y rojizos, matizados con un toque de color rosado, mantenía a Dennis abrazada a mi pecho quien dormía plácidamente entre mis brazos, estaba acariciando su espalda suavemente con mis dedos, observé el juvenil rostro de mi dulce alumna, sus labios ligeramente entreabiertos y el flequillo de su frente cubriéndole delicadamente los ojos.

- Eres hermosa – musité suavemente – nunca me dejes… por favor.

- Nunca – me respondió con los ojos cerrados esbozando una dulce sonrisa.

- ¿No dormías? – le pregunté haciendo a un lado el flequillo que caía sobre su frente para ver sus ojos.

- Con tan deliciosas caricias – me dijo con los ojos cerrados – lo que menos deseo es dormir, prefiero disfrutarlas por entero – abrió lentamente los ojos – el cielo esta precioso – me dijo - ¿quieres ir a caminar por el malecón?

- Estaré encantada – le contesté – y ya que vamos a salir te invito a cenar ¿qué dices?

- Me parece estupendo ¿nos bañamos?

- Claro.

Estar en Canadá ha sido una experiencia maravillosa, hice dos buenas amigas, mi hermano me provee cierta libertad que antes no tenía, mi futura cuñada me trata muy bien, el próximo fin de semana iríamos a ver las cataratas del Niágara estaba emocionada por ir a verlas, Susan iba a acompañarnos, definitivamente le hacia falta salir, distraerse, sabía que le costaría bastante divertirse pero tenia que intentarlo. No quería verla triste definitivamente quería volver a verla sonreír nuevamente. Esta noche iría a una fiesta y la convencí para que me acompañara, a pesar de decirme que no estaba de humor, la pude convencer diciéndole que las distracciones le ayudarían para ir recuperándose del trago amargo que sufrió. Esperaba que ella se distrajera con la fiesta.

La puerta de la casa de la familia de Laura se abrió, la figura de un hombre ligeramente embarnecido de aproximadamente cuarenta y tantos años traspaso el umbral, cerró la puerta tras de sí, subió a paso lento las escaleras que conducían al segundo piso, mientras caminaba por el pasillo se detuvo ante una de las puertas al escuchar claros gemidos provenientes detrás de la misma.

- “¿Qué es esto?”– pensó mientras se acercaba más a la puerta tratando de escuchar mejor

- ¡Oh! siiiii más profundo – escuchó la voz que claramente reconoció como la de su sobrino.

- “¿Esta con su novia?” – se preguntó el hombre mientras fruncía el entrecejo.

- ¿Te gusta así? – esa masculina voz le hizo hacerse a un lado mientras miraba la puerta fijamente.

- “¿Pero qué demonios?” – abrió la puerta de golpe y se quedo mudo ante el espectáculo que tenía frente de sí, su sobrino a cuatro patas sobre la cama con un sujeto que lo tenía tomado por la cintura hundido por completo dentro de él - ¡Pero qué demonios es todo esto? – gritó mientras Román le miraba incrédulo con el rostro lívido de pánico, el otro chico se levantó de la cama y se empezó a vestir tan rápido como pudo – ¡quién demonios eres tu? – señalo con el dedo al chico que termino de ponerse la camiseta mientras Román sentado en la cama miraba sus temblorosas manos mientras sentía una opresión en el pecho que le impedía siquiera el respirar.

- “Dios mío esto no, esto no puede estar pasando” – pensó Román mientras miraba como su tío trataba de sujetar al chico que había estado con él, al tiempo que lo insultaba, el chico de un manotazo se quito la mano del hombre y salió del cuarto a paso rápido.

- ¡Eres un maldito maricón? – le preguntó su tío mientras lo miraba desdeñosamente, Román abría y cerraba la boca tratando de emitir alguna palabra pero sencillamente estas no podían salir de su boca – ¡tenias que salir igualito a tu puto padre! ¡cabrón!, ¡hijo de la chingada!, ¡maricón de mierda! – le insulto mientras se le iba a los golpes, Román solo se cubría con las manos, no intento por ningún medio defenderse, dos puñetazos se estrellaron contra su estómago mismos que le sacaron el aire dejándolo sin respiración, dos cachetadas asestadas con el envés de la mano se estrellaron contra sus mejillas con fuerza - ¡pero ahorita vas a ver cuando se lo diga a tu madre a ver que cara vas a poner hijo de la chingada!

- N…o – dijo con dificultad – por… por favor… - suplico mientras se dolía de los golpes recibidos – su tío lo jalo tirándolo de la cama y lo pateo en el suelo mientras Román trataba de cubrirse – haré lo… quieras pero… no le digas…

- ¡Cállate mariquita de mierda! – le dijo su tío mientras lo tomaba de los hombros y lo hacía ponerse de rodillas. Lo sujeto con fuerza del cabello levantándole la cabeza para que lo mirara.

- Por… favor – dijo sollozante – por favor…

- Te gusta lamer vergas maldito maricón pues bien – le miró con lascivia – vamos a ver que tan bien chupas pinche putita – Román abrió grandemente los ojos al ver que su tío se bajaba el zíper del pantalón y sacaba su erecto miembro.

- ¿Pero que estas…? – le dijo al tiempo que le sujetaba del brazo con ambas manos para tratar de liberarse de su fuerte agarre que mantenía sobre su cabello.

- Mira mariconete de mierda si no quieres que le diga nada a mi hermana será mejor que abras tu puta boca y me des la mejor mamada que hayas dado en tu mariconeta vida – le dijo fríamente mientras acercaba su miembro a la cara del chico el cual giro el rostro a un lado.

- No – le dijo y su tío apretó más el agarré sobre su cabello.

- Abre tu puta boca o diré a todo el mundo que eres un pinche homosexual de mierda, incluyendo a tus amiguetes de tu facultad los cuales estoy seguro que no saben nada – Román se quedo helado levantó la vista y vio en los ojos de su tío que no lo estaba diciendo en juego, el erecto miembro de su tío estaba a centímetros de sus labios, entonces abrió la boca y sintió como su tío introducía el completo de su miembro dentro de su boca, paladeo el sabor salado mientras su tío tiraba de su cabello para que engullera por completo hasta el último centímetro de su miembro, Román sintió una arcada que le hizo salivar por completo cuando el erecto miembro toco la campanilla de su garganta, el obscuro y rasposo vello púbico le cubrió la nariz – eso, así, trágatelo todo mariconcito – meneó sus caderas delante y detrás, sacando y hundiendo su erecto y grueso pene en la boca de su joven sobrino – a que no esperabas tener el gusto de tener una verga de este calibre en tu maricona boca ¿eh? Putito, anda trágatela, te la estoy dando toda para ti nenita, con ambas manos sujeto la cabeza de Román y le obligó a meterse su miembro hasta la base, Román salivaba tanto que la saliva le escurría por las comisuras de la boca mientras sus llorosos ojos despedían un constate lagrimeo producido por el asco que sentía - ¡Oh!¡mierda que bueno eres muchacho! – gimió su tío mientras arremetía contra la boca del chico sin dejar de sujetar fuertemente su cabeza – ¡trágate hasta la última gota! – le dijo mientras Román sentía el disparo de ese liquido amargo-salado que se derramó en su lengua y su garganta, esa era la primera vez que saboreaba el sabor del semen de otra persona pues nunca le había gustado que se vinieran en su boca, sintió varias arcadas que tuvo que contener, por fin el suplicio había acabado el aún erecto miembro era retirado del interior de su cálida boca, su tío lo sujeto de la base apretándolo con ligera fuerza para que no perdiera su erección – muy bien hecho – le dijo su tío mientras le palmeaba la mejilla, ahora ponte como estabas con ese chico – le ordeno – te voy a dar un regalito, ya que te gusta que te empujen la mierda de regreso… pues – sonrió con sorna y Román no dijo nada solo lo miró con cara de incredulidad – a que la nenita que te estaba cogiendo no la tenía como la mía ¿eh? – se sacudió su aun erecto miembro – Román mal que bien lo miró, sin duda alguna era más gruesa que la del chico y más grande – Ahora muévete cabrón, que esto no va a durar así eternamente – le dijo jalándolo del cabello para que se levantara y lo aventó hacia la cama, lo acomodo y sin darle tiempo a nada se hundió con violencia dentro de él, Román cerró los ojos y apretó las manos con fuerzas pues dolió.

****

Los últimos vestigios de luz estaban muriendo junto con el atardecer, Karla y yo caminábamos tomadas de la mano a lo largo del malecón, hacía mucho tiempo que no iba a la playa y ahora estaba disfrutando por completo el sonido de las olas, el fresco viento y la sujeción de esta tibia mano que estaba enlazada con la mía.

- Me alegra en el alma haber sido la única que paso la primera ronda en el examen de conocimientos.

- ¿Por qué? – me preguntó sonriente.

- Porque si hubiera habido algún otro alumno de nuestra escuela no podríamos pasearnos tan a gusto como ahora.

- Sí, es verdad, estaríamos todos reunidos cenando, desayunando y comiendo siempre juntos.

- En cambio así te tengo para mí sola.

- Para ti sola – repitió suavemente y me sonrió, nos detuvimos recargándonos en el barandal y miramos en silencio un rato el movimiento del agua que se estrellaba contra el muelle – dime una cosa Dennis – me dijo tras unos momentos sin dejar de mirar hacia la lejanía – ¿en verdad te celaste porque me vine a caminar sin ti esta tarde? – no le dije nada simplemente me abracé a ella y suspiré profundamente. Sin desearlo recordé el sentimiento provocado al ver a Laura bailando con Giselle, lo mismo que sentí al saber que Laura me había engañado con esa estúpida… me preguntaba si en verdad es que yo era celosa.

- La verdad es que me moleste un poco – le confesé mientras recargaba mi cabeza en su brazo – vi que hablabas con un tipo mientras yo estaba haciendo el examen y después cuando volteé de nuevo ya no estabas ni él tampoco, cuando volviste y me dijiste que habías ido a dar una vuelta pensé que…

- ¿Me había ido con él? – me preguntó mientras posaba su mano sobre la mía.

- Sí – le respondí apenada.

- Ante todo quiero que sepas – me dijo mientras ladeaba su cabeza suavemente para mirarme – que nunca me han atraído los hombres, se reconocer que muchos de ellos son atractivos, sin embargo nunca me he imaginado con ninguno de ellos, simplemente la idea de estar con alguno me hace sentir…

- ¿Enferma? – le pregunté con apremió mientras le miraba a los ojos.

- ¿Eh?... – ella me miró ligeramente sorprendida y después de unos instantes me sonrió dulcemente – bueno no enferma pero simplemente nunca podría intimar con ninguna persona del sexo opuesto… pero bueno… ahora que lo pienso… sí – se soltó a reír por lo bajo – imaginarme con un hombre en la cama sencillamente me hace enfermar – se soltó a reír con más fuerza y yo me sentí tan feliz que maldecía no poder besarla en ese momento – así que no tienes razón para celarte… sin embargo – me dijo tras unos instantes – ¿qué hay de ti?

- ¿De mí? – le pregunté ligeramente extrañada – anduviste con un chico… Armando.

- Ni me lo recuerdes ha sido la peor estupidez que he cometido en mi vida – negué un par de veces con la cabeza – la verdad es que nunca lo ame, si anduve con él fue… fue porque… “¡Dios!, ¿qué iba a decirle?, ¿qué lo hice únicamente porque quería tener sexo para dejar de ser virgen?, ¿qué iba a pensar de mí?", cuando tengas una pareja hija no es necesario que le cuentes todo de tu vida hay ciertos aspectos que debes de guardarte solo para ti, a veces nuestras parejas no necesitan saber todo de nosotras así como nosotras no necesitamos saber todo de ellos, la intimidad es necesaria siempre. Recordé las palabras que alguna vez me dijo mi madre – … porque no sabía realmente lo que estaba haciendo – le dije – todo el mundo se estaba emparejando en el salón creo que – baje la voz un par de octavos – no deje de ser un borrego más que hacía lo mismo que los demás.

- No te juzgo – me dijo – no te reprocho que hayas tenido novio, me disculpo por habértelo recordado.

- ¿Temes que te deje por algún chico? – me atreví a preguntarle mientras levantaba la vista para ver sus hermosos ojos azules.

- Sí – me respondió y pude ver reflejado en su rostro un dejo de vergüenza.

- Nunca lo haría

- Eres algo joven para afirmar algo así.

- Créeme por favor ¿sí? – le pedí y posé mi mano sobre su mejilla, el viento jugó con su negra cabellera ondulándola en el aire – ¿cómo podría interesarme en algún hombre si te tengo a ti a mi lado?, nunca – le dije y sin importarme nada le besé suavemente los labios – nunca podría dejarte por absolutamente nadie más confía en mi por favor ¿sí? – le pedí regalándole la mejor de mis sonrisas.

- Sí – me respondió y me sonrió – siempre.

- Siempre – repetí sutilmente, el ambiente alrededor de nosotras era en verdad mágico, ese momento lo grabaría en mi mente para toda la eternidad.

Regresamos al día siguiente, esta vez el vuelo en el avión no representó ningún problema para mí, me pase el vuelo entero besándola, acariciándola, diciéndole al oído lo mucho que me gustaba, confesándole mis celos cuando algún chico platicaba con sus amigos de lo que le haría si ella fuera su novia; ella me confeso sus celos también cuando me veía platicar con algún chico, ambas apenas lo confesábamos, esos sentimientos de molestia al vernos mutuamente con alguna otra persona no eran más que celos porque desde hacia tiempo ambas nos atraíamos, que ciegas habíamos sido al no entender nuestros sentimientos. Cuando salimos del aeropuerto la profesora Adriana nos esperaba lo mismo que mi mamá y mi hermana.

- Hola – dijo Adriana y abrazo a mi profesora mientras mi mamá y mi hermana me abrazaban a mí.

- Hola hija ¿cómo les fue? – preguntó mi mamá mirándonos a ambas.

- Por la cara de satisfacción que tienes – dijo mi hermana – supongo que en el examen te fue más que excelente.

- Acertaste “casi” – pensé eso último – pan comido – les dije con cierto aire de presunción he de admitir.

- Vaya pues entonces estoy más que satisfecha – dijo la profesora Adriana espero que con alguna de las materias llegues a la final – no le respondí, tan solo le sonreí.

- Pues me encantaría invitarlas a comer a la casa – dijo mi mamá he preparado una comida especial para mi pequeña geniecita y su talentosa profesora – dijo mi mamá y me sentí ligeramente abochornada.

- Mamá ya no soy una niña – le dije sin reproche.

- Hija, tu y tu hermana podrán tener cincuenta años estar llenas de hijos y para mí siempre serán mis niñas.

- Muy cierto – dijo mi hermana – no te preocupes mamá a mi me puedes chiquear todo lo que quieras – le dijo tomándola del brazo recargando su cabeza contra la de ella.

- Señora Millán para mi sería un placer acompañarla a comer pero tengo una cita esta tarde así que no podré acompañarles – dijo la profesora Adriana.

- Pero usted si, ¿verdad profesora Karla?

- Yo…

- Creo que también tienes un compromiso ¿no es así Karla? – dijo la profesora Adriana.

- Pues la verdad es que no y me sentiré muy complacida de poder acompañarles – dijo y me sentí feliz, noté que la profesora Adriana miraba algo extrañada a Karla pero no dijo más, tan solo sonrió y meneó la cabeza en negativo.

****

Pues bien mi intento por hacer que Susan se sintiera mejor en la fiesta había sido un fracaso, se emborracho y tuve que encerrarla en uno de los cuartos de esa casa, antes de que se le aflojara la boca y empezará a hablar de lo mucho que amaba a Jennifer. Cerré la puerta con llave y lleve a Susan a la cama, yo había bebido un poco y me sentía ligeramente mareada.

- Susan – le dije mientras la recostaba sobre la cama – ¿te sientes bien?

- No, quiero a Jennifer – me dijo con la voz ligeramente arrastrada – ¿qué tiene Tony que yo no tenga? – me preguntó sujetándome de la ropa y mirándome con sus ojos ligeramente vidriosos por el alcohol.

- Pues…

- Es porque es un hombre ¿verdad?

- Bueno, pensé que íbamos a superar eso ¿lo recuerdas?

- No puedo, la quiero, la amooo – me dijo y se dejo caer de espaldas nuevamente en la cama – debería intentar un cambio de sexo quizás así se enamore de mi – se soltó a reír de forma estúpida mientras se rodaba dándome la espalda, me recosté a un lado de ella.

- No creo que sea buena idea, eres muy guapa para ser hombre – me reí ligeramente y ella se dio la vuelta para mirarme.

- ¿Es cierto?, ¿crees que soy guapa? – me preguntó mientras retiraba el flequillo de mi frente, me acomodé de lado y le sonreí.

- Por supuesto que lo eres, si no estuvieras tan enamorada de Jennifer y yo no tuviera a Karla en México seguramente habría caído enamorada de ti sin dudarlo – le acaricié la mejilla sutilmente con mi mano.

- Eres muy dulce – me dijo y me dio un beso en la mejilla.

- Tu también lo eres – le bese la frente.

- Tu lo eres más – me dijo y me beso de nuevo la mejilla

- No, tú lo eres más – le dije y le besé la mejilla también.

- Que no, tú lo eres más – me dijo y acercó su rostro más al mío.

- No, no y no tu lo eres más – deposite un suave beso en sus labios, ella me miró por un momento fijamente lo mismo que yo y entonces nos besamos desesperadamente, como si no hubiera a haber mañana, nos desprendimos mutuamente de nuestras ropas, hasta quedar desnudas, viaje a lo largo de su cuerpo llenándola de besos y caricias, ella se entregó a mi por completo la sentí temblar ante mis caricias y mis besos, mordí su cuello con delicadeza y me deleité en sus gemidos y en la humedad de su entrepierna, toda ella olía muy bien, su perfume estaba embriagándome por completo todos y cada uno de mis sentidos. Ella se perdió en mi así como y me perdí en ella, la incite a tocarme, a besarme y ella accedió gustosa, sus caricias era torpes pero estaban cargadas de una sensualidad inusitada, buscaba siempre hambrienta mi boca y le besaba con suma profundidad, mis dedos viajaron a lo largo de su entrepierna llenándose de ese tibio liquido que no dude en beber, y cuando lo hice la sentí estremecerse como nunca lo había sentido con ninguna otra mujer, estaba bebiendo de ella con una sed infinita y ella bebió de mi con igual intensidad, me exploró al mismo tiempo que yo lo hacia con ella, y me estaba perdiendo en mi propio placer mismo que me incitaba ha hacerle sentir tan bien como ella me estaba haciendo sentir a mí. Y en un momento determinado ambas llegamos al éxtasis sentí su cuerpo tensarse bajo el mío y soltarse tras un momento relajándose por completo, con la respiración agitada me recosté a su lado y la atraje entre mis brazos – lo siento – le dije sintiéndome sumamente vil – ha sido culpa mía.

- No lo sientas – me dijo buscando mi rostro con su mano – porque yo no lo lamento – me dijo dejándome sumamente sorprendida, me besó nuevamente y el sabor de mi sexo combinado con el suyo me incitó a hacerle el amor una vez más.

****

Pues bien una nueva semana iniciaba, era lunes y la primera hora sería con el amor de mi vida seguida de la segunda hora, aaaahhh me sentía tan bien, el cielo tenía un nuevo matiz, era el recuerdo vivido de sus hermosos ojos, que ojos más bellos, que azul más profundo, dos zafiros que resplandecían solo para mí; el fin de semana hicimos el amor varias veces y aunque extrañe dormir a su lado el saberme dueña de su amor compensaba esa cercana lejanía; me gustaba tanto poder admirarla, poder tomarla de la mano, acariciar su rostro, besar sus labios, esos labios cuyos besos me hacían estremecer de tan solo recordarlos.

- Te veo de muy buen humor – la voz de Esmeralda me distrajo – incluso diría que te ves resplandeciente – me sonrió al tiempo que levantaba una ceja.

- ¿Y acaso te importa?

- No, en realidad no – me dijo mientras miraba a la española de su prima acercarse a ella.

- Hola – me saludo.

- Hola – le conteste.

- ¿Es mi imaginación o es que te veo algo diferente? – me preguntó Camila.

- “Otra” pues no sé, supongo que me veo tan increíblemente radiante como siempre – le sonreí de medio lado.

- No pues se nota que autoestima no te falta tía – Camila se sonrió, por un momento no pude evitar el pensar en la relación que mantenía con Esmeralda, desde el día que me lo confesó le di varias vueltas al asunto pero caí en consideración que sea como sea somos libres de amar a quien queramos aunque para mí el incesto no era nada atractivo.

- Hola chicas – nos saludo Karla y ambas intercambiamos una larga y profunda mirada – no tarden en cinco minutos subiré con ustedes, se fue dejándonos de nuevo a solas.

- Me cago en la hostia – dijo Camila mirándome con cara de asombro pero con una sonrisa de oreja a oreja, bajo la voz un octavo – ¿estas tirándote a la de química?

- ¡Qué? – preguntó Esmeralda mirándome con un gesto de sorpresa al tiempo que se sonreía igualito que su prima - ¡es cierto, estas…? – le tapé la boca con la mano.

- Ssshhhhh, no quiero que todo el mundo se entere ¿sabes?

- Lo sabía – dijo Camila – ese tipo de miradas uffff bueno mujer coño que casi te la comes con los ojos – liberé a Esmeralda de mi mano y meneé la cabeza en negativo.

- Si quieres un buen consejo, fuera de juegos – dijo Esmeralda mirándome seriamente – será mejor que tengas cuidado con ese tipo de miraditas y evita hacer algo dentro de la escuela, la puedes poner en riesgo sea como sea sigues siendo una menor de edad, si llegaran a enterarse de sus mutuos sentimientos ella podría terminar en la cárcel.

Mi buen ánimo se vino abajo al darme cuenta de que eso era cierto si no tenía cuidado podría meterla en problemas y lo que menos quería era darle dolores de cabeza.

- Lo sé – le dije al tiempo que suspiraba profundamente.

- Bueno hija que ese tipo de suspiros tampoco ayudan en nada – dijo Camila riéndose por lo bajo.

- Ustedes no van a decir nada ¿verdad?- les pregunté un poco ansiosa.

- Pues como no se controlen ustedes dos, la gente no tardara mucho en atar cabos.

- Sí, tienes razón.

- Bueno será mejor que subamos de una vez – dijo Esmeralda.

Durante la clase trate de no mirarla, me las ingenie para darle un trozo de papel en el cual le pedía que nos viéramos en el laboratorio de química a la hora del receso y le pedí también que durante la clase tratara de no mirarme, le dije que todo se lo explicaría en un rato más, no digo que no fue un poco angustiante ver por un momento su rostro de preocupación, esperaba que no hiciera conclusiones erróneas sobre mi comportamiento, me vi tentada a escribirle algo más pero no podía arriesgarme a que las chicas de mis costados leyeran mientras escribía, fueron tres horas y media de angustiante espera hasta que por fin en cuanto escuché el timbre que anunciaba el tan esperado receso sentí que volví a respirar. Esperé a que ella bajara primero, esperé unos minutos antes de ir tras ella. Por fin tras un breve lapso de tiempo bajé y me dirigí al laboratorio de química, la puerta estaba abierta y en cuanto entre cerré la puerta, sin embargo Karla me hizo señales con la mano indicándome que no cerrará, a tiempo estuve de abrirla cuando la chica del laboratorio salía del cuarto donde se guardaba el material de laboratorio.

- Voy a comer Karla ¿quieres que te traiga algo? – le preguntó la chica.

- No, estoy bien así, tendré una asesoría con Dennis y después comeré algo.

- Pobre de ti chica – me dijo al pasar junto a mí – y eso que a penas estas recuperándote de tanto estudio.

- Lo sé – le dije un poco ansiosa pues ya quería que se marchara.

- Nos vemos al rato – dijo y salió entonces tras esperar un par de minutos cerré la puerta y la aseguré Karla se levantó de detrás del escritorio y camino rápidamente hacia mí.

- ¿Sucede algo? – me preguntó mientras posaba sus manos sobre mis hombros.

- Sí, bueno, no, bueno sí, bueno no realmente, aunque no, bueno sí.

- Dennis amor tranquila – me dijo acariciándome la mejilla – explícame que pasa.

- Bueno veras… - le conté del incidente que tuve con Camila y con Esmeralda, muy por el contrario de la reacción que esperaba ella me escuchó pacientemente y al finalizar me abrazo.

- Menos mal que es eso – me dijo – amor - me miró a los ojos – no te preocupes, por mi parte haré todo lo posible para que nadie más se enteré de lo nuestro.

- ¿No te preocupa que Esmeralda y Camila lo sepan? – le pregunté un poco extrañada.

- Bueno digamos que no me preocupa demasiado verás conozco a la hermana de Esmeralda y no creo que nos delate, además si quisiera hacerlo no creo que te hubiera dado ese consejo.

- Tienes razón – le miré directamente a los ojos, ¡Dios! ¡tenía una mirada tan seductora! – déjame besarte porque no resisto más – y dicho eso le eché los brazos al cuello y le besé profundamente, ella me sujeto de la cintura y tomó las riendas del beso, lo hizo lentamente, tan infinitamente lento que estaba excitándome de una forma indescriptible, era consciente de la humedad en mi entrepierna y de la excitación que estaba llevándome a acariciar su cuerpo sin recato alguno, le desabroche la blusa y hundí dentro de ella mis manos las cuales le despojaron del bra y acaricie ese par de perfectos senos que ansiaba con locura probar con mi boca, me liberé de su beso y mi boca instintivamente se apodero de uno de sus pechos, sabía tan bien que salive de inmediato, estaba en verdad hambrienta de su cuerpo, de cada parte de ella y de todo lo que era ella.

- Si sigues así tendré que hacerte el amor aquí mismo – me dijo con un dejo de deseo en su voz.

- Pero no debemos – le dije mientras levantaba el rostro para mirarla, le eche los brazos al cuello y le mordí suavemente el lóbulo de su oreja, ella deslizó su mano bajo mi falda y me acarició con sus dedos sobre mi ropa interior – es… aaaahhhmmm, peligroso, ummmm, aaaaaaaah – trazó una línea húmeda a lo largo de mi cuello.

- Sí, tienes razón – respiró profundamente mientras se separaba suavemente de mí, me levantó el rostro delicadamente y me sonrió – debemos tener cuidado sin duda.

- Lo sé – le sonreí y ambas nos reímos por lo bajo; era tan feliz, tan infinitamente feliz que por un momento me entro un miedo enorme pues no quería dejar de sentir nunca este sentimiento que estaba inundándome el alma y el corazón por completo.

****

No sabía qué hacer, desde que Susan y yo mantuvimos relaciones ella ha estado algo distante de mí, he notado como me evita y eso me hace sentir sumamente incomoda pues realmente a pesar de que hablo con otras chicas y chicos la consideraba a ella y a Jennifer como mis verdaderas amigas; la clase de química estaba por terminar, Susan estaba trabajando en mi mesa lo mismo que Jennifer, esta vez no iba a permitir que Susan se fuera iba a hablar con ella definitivamente, miré el reloj en la pared de enfrente dos minutos más y la clase terminaría. Por fin el timbre se escuchó todos tomaron sus cosas y salieron, tomé a Susan de la mano y me miró directo a los ojos solo por una fracción de segundo pues inmediatamente desvió la mirada.

- ¿Qué es lo que quieres? – me preguntó

- Quiero hablar contigo – le dije – por favor

- Ahora no puedo.

- No voy a soltarte hasta que no hablemos.

- De acuerdo – dijo mirando discretamente a los lados – pero no aquí.

- Esta bien, ¿donde entonces?

- Al finalizar las clases iremos a mi casa, mis padres no estarán.

- Está bien – le solté de la mano.

- Ahora vamos que tenemos historia.

He de confesar que el resto de las clases se me hicieron terriblemente largas, cada minuto que pasaba se me hacia eterno, ansiaba que todo eso terminara pues ya quería hablar con Susan quien seguía sin mirarme, esperaba que lo ocurrido en la fiesta no hubiera roto nuestra amistad en verdad lo lamentaría tanto, debí de haberme controlado pero había bebido y… ¡demonios! esa falta de autocontrol mía iba a llevarme siempre a problemas, ahora que lo pienso quizá debería decirle a Al que me ayudara a autocontrolarme, pero es que Susan se veía tan triste que… ¡mierda! Un abrazo, debí de ofrecerle solo un abrazo y no hacerle… ¡oh, Dios mío! me sentía tan avergonzada. Baje el rostro y sentí la cara arderme, estaba segura que tendría el rostro como mi viejo apodo de secundaria. El timbre indicando el final de la última de las clases hizo que mi corazón se acelerara al máximo, era un sentimiento algo irónico, deseaba tanto que llegara ese momento y ahora que estaba ahí, tenía miedo de enfrentarme a ella, sin embargo debía de hacerlo, debía de vencer mis temores, fuimos la últimas en salir, miré su esquivo rostro y supe que estaba tan nerviosa como yo, salimos de la escuela y nos dirigimos al estacionamiento, entramos en su auto y ella sin decirme nada simplemente condujo, yo miraba a través de la ventanilla de mi lado las hermosas casas y los bien cuidados jardines que adornaban preciosamente nuestro condado, si me dieran a elegir sin duda viviría por el resto de mis días en Canadá, la gente amable, amistosa, bajo índice de criminalidad, buenas escuelas, la gente culta y respetuosa, sí, Canadá sin duda alguna es un sitio excelente donde echar raíces, ahora entendía porque Ericka se mostraba algo renuente a dejar el país al terminar el año. Sin embargo para mi hermano no parecía tener la misma opinión a pesar de ser médico y saber las enfermedades gastrointestinales que se pueden llegar a padecer por comer en la calle, el extrañaba comer sus tacos fuera del hospital, extrañaba el ver el montón de locales de comida los cuales abundan en la Ciudad de México ya que aquí los locales de comida eran hamburgueserías, pizzerías, restaurantes chinos en fin, mi hermano extrañaba su mole, sus quesadillas, las tortas, los tacos, las flautas, el pozole, la pancita, bueno, era un glotón, aún así me sorprendía que tuviera tan buen físico.

Por fin llegamos a su casa, abrió el garaje, estacionó el auto y apagó el motor, la puerta del garaje comenzó a descender lentamente tras nosotras, aun estábamos dentro del auto, yo le miré discretamente ella mantenía la mirada puesta sobre el volante.

- Lo siento – le dije – no quería hacerlo, fue solo…

- Basta Laura, no quiero que me digas eso – me dijo y escuché su voz quebrarse – cada vez que te has disculpado, cada vez que dices que lo sientes me lastimas como no tienes una idea y me haces sentir una basura.

- Pero, no, yo… no es mi intención hacerte sentir así.

- Entonces explícame Laura ¡por qué yo no me siento arrepentida?, ¡por qué tengo ganas de abrazarte y de besarte si se supone que estoy enamorada de Jennifer?, ¡por qué no puedo dejar de pensar en ti?, ¡por qué siento que fue maravilloso hacer el amor contigo?, ¡por qué tengo celos de saber que al finalizar el año te irás y serás nuevamente de ella?, ¡por qué… por qué…? – soltó a llorar recargándose sobre el volante, dejándome pasmada ante tales confesiones, quería hacer algo, decirle algo, cualquier cosa, pero simplemente no sabía que decir.

****

- Nos vemos hermanito – dijo la mamá de Laura a su hermano – me alegra saber que te quedaras una temporada con nosotros.

- Solo un par de meses después deberé regresar a Manzanillo – le dijo Emilio mientras tomaba el periódico y lo abría.

- Bueno, nos vemos al rato me voy a trabajar, nos vemos chiquito – le dijo a Román besándolo en la mejilla – come bien hijo tienes una cara que me preocupas.

- No es nada mamá – le dijo Román intentando sonreír – es solo el desvelo por estudiar tanto.

- Vas a llegar muy lejos mi amor, estoy muy orgullosa de ti – le sonrió mirándolo llena de amor, y por una fracción de segundo Román tuvo ganas de arrojarse a sus brazos como cuando era un niño y pedirle que lo protegiera que lo sostuviera entre sus brazos y que le perdonara, quería sentir un abrazo eterno en donde pudiera sentirse feliz y protegido – te voy a regalar el Blackberry que tanto quieres amor te lo mereces por ser tan buen estudiante cariño.

- No lo chiquees tanto Estela – dijo Emilio – luego se vuelven unos inútiles.

- Tan positivo como siempre Emilio – dijo Estela – nos vemos luego – les dijo a ambos y salió de la cocina, ambos hombres se quedaron en silencio, escucharon cuando la puerta de la entrada se cerró y entonces el ambiente se puso tenso, la tensión se podía palpar en la habitación.

- ¿Has terminado de comer? – le preguntó Emilio cuyo rostro estaba oculto tras las páginas del periódico. Román bebió un sorbo de café.

- Sí – le respondió.

- Subamos a tu cuarto entonces – le dijo Emilio dejando a un lado el periódico, en ese momento Román sintió como el estómago se le contraía por completo.

- Anda que no tenemos todo el día – lo apremió lo su tío – tengo que ir a ver unos clientes – Román no dijo nada solo se levantó y salió de la cocina seguido por su tío, quien le dio un par de nalgadas – buenas nalgas tienes muchacho – le dijo con un toque de lascivia – aunque prefiero las de tu prima Leticia, tiene un coñito que hummm, se te hace agua la boca, aunque claro tu puñalito nunca lo entenderás – Román había detenido su paso, quería mucho a Leticia era como su segunda hermana.

- ¿Qué le has hecho a mi prima? – preguntó Román girando el rostro violentamente para mirarlo.

- Dirás que no le he hecho – se soltó a reír a carcajadas mientras Román apretaba la mandíbula con fuerza, lo mismo que los puños.

- ¿Te has atrevido? – preguntó con indignación.

- Ya, ya tranquilízate muchacho, además eso se lo hice desde que ella tenía 5 años aunque claro la deje en paz hasta que cumplió los 15 y se largó a vivir con su padre.

- ¡Cinco años?, ¡pero qué mierda sucede contigo?

- Cálmate hijo de la chingada – le dijo Emilio sujetándolo con fuerza de la ropa – calladito te ves más bonito mariquita, sigue haciéndome tus pinches panchos moralistas ojete y a ver quien chingados te va a querer sabiendo lo putón que eres cabrón – Román se sintió frustrado, tenía ganas de matarlo, ahora entendía porque Leticia una vez le dijo que se iba a vivir a otro estado no quiero estar cerca de ciertas personas, le había dicho una vez, pero a ti te voy a extrañar mucho – había perdido a su única amiga por culpa de ese maldito pervertido – aaaah sí, cuando tu prima era una niña le hacía darme unas mamadas que bueno para que te cuento, y su coñito, debiste haberlo visto era…

- “¡Cállate, Cállate, Cállate!, no quiero oírte, no quiero oírte!” – grito en sus pensamientos mientras escuchaba de labios de ese tipo el abuso que le prodigara a su querida prima.

- Bueno ya suficiente de buenos recuerdos – le dijo cerrando la puerta – de rodillas nenita, Román se mantuvo de pie firme – dije de rodillas mariconete – le dijo con un dejo de irritación.

- No

- ¿No?

- Muy bien entonces – tomó el celular en la mano y de inmediato Román  se arrodilló, sintió un vacío en el estómago lo último que deseaba era que su madre se enterara de lo que era en realidad.

- Te lo advierto muchacho hazme esa pendejada una vez más y esta vez diré todo ¿me oíste? – Román solo asentó con la cabeza - ahora desabróchame los pantalones - se puso frente a él y Román hizo lo que le pidió – sácalo – le dijo con un toque de lascivia en la voz, Román metió las manos dentro de la abertura del bóxer y tomó entre sus manos el miembro que poco a poco iba adquiriendo erección – muy bien muchacho, lame ahora la cabeza lentamente – Román retuvo una arcada al posar la punta de su lengua en el salado miembro del tipo de lo apremio colocando las manos en la cabeza del chico quien a cada momento dejaba más y más humedecido el glande de su tío – eso es, así, despacio, tomate tu tiempo, un par de gotas saladas manaron del orificio del glande e hicieron a Román salivar de asco, el miembro entre sus manos poco a poco adquiría mayor dureza – ahora métela hasta el fondo le dijo empujando la cabeza de chico hasta la base de su pene – Román sintió que vomitaría estaba seguro que estaba siendo castigado por las consecuencias de sus actos.

****

Estábamos en la habitación de Susan, ella miraba a través de la ventana mientras yo estaba sentada a la orilla de la cama, miraba con mucho detenimiento las palmas de mis manos, como deseando que en ellas hubiera la posibilidad de hallar las respuestas a todas las interrogantes que me acaecían en ese instante.

- Cada vez que te miro – me dijo – tengo ganas de besarte o de abrazarte Laura, el hecho de mirar tus labios me hace estremecer… ¿por qué?

- No… no lo sé – le dije sin mirarla.

- ¿En verdad estas arrepentida de lo sucedido entre nosotras? – me preguntó sin dejar de mirar a través de la ventana; quise responderle en ese momento pero no sabia realmente que es lo que sentía – yo no lo estoy – me dijo ante mi incomodo silencio - y eso me hace sentir la peor de las personas – me dijo, levanté la vista y ella se dio la vuelta para mirarme – creo que será mejor que de ahora en adelante no nos hablemos más – me dijo bajando la mirada, su rostro se entristeció.

- No – le dije poniéndome en pie – por favor – me acerque a ella – no me arrepiento de lo que hicimos – confesé, a pesar de no estar muy segura de que en verdad no me sintiera arrepentida – si quieres podemos estar juntas.

- ¿En verdad quieres? – me preguntó y note en sus ojos el brillo de la esperanza.

- Sí, “la verdad no sé pero no quiero perderte”

- Laura – ella me sonrió y sus ojos se anegaron en llanto, me besó larga y profundamente y le correspondí, me perdí nuevamente en ella, en sus abrazos, en sus besos, en el completo de su cuerpo, en el dulce aroma de su sexo, en la eternidad de su mirada y nuevamente me sentí confusa, ya no sabía que sentía, ya no sabía que sentir, todo estaba tan nublado en mi corazón, como una neblina que obstaculizaba cualquier vista, una vez más estaba perdida en mil confusiones.

****

Los días pasaban al igual que las semanas y cada día estaba más enamorada de Karla, estaba de muy buen humor ya que la casa era mía este fin de semana, Andrea se iba de camping con sus amigos a Valle de Bravo y mi mamá se iba de vacaciones con mi tía Jacqueline a Morelia, Quédate en casa de Laura, no te quedes aquí solita me había dicho mi mamá, je, esa frase era tan repetitiva en ella… ¡aaaahhh!, si supiera que hacia un buen tiempo que ella y yo no nos dirigíamos la palabra, ni siquiera sabía cómo le estaba yendo en Canadá ; pero bueno no era tiempo de pensar en eso, hoy hacían dos meses desde que Karla y yo habíamos intimado… sin embargo… ella aún no me pedía ser su novia me preguntaba ¿qué es lo que éramos?... ¿amantes?... ¿novias?... ¿amigas intimas?... ¿qué demonios éramos?... nos besábamos, nos acariciábamos, hacíamos el amor, platicábamos largas horas los fines de semana abrazadas la una a la otra en la cama mientras el sol caía lentamente hacía el atardecer… ¿acaso no hacían eso los novios convencionales?... ¿sería diferente por ser mujeres?... a mi parecer… no era tan… ¿diferente? … aunque creo que no estaba muy segura…pues sea como fuere nos ocultábamos del resto de la gente ¿no era eso lo que hacían los amantes?... ella fingía ser mi profesora y yo su alumna… ella fingía mirarme con indiferencia y yo hacía lo mismo cuando estábamos frente a las demás personas… pero a solas… cuando nadie nos veía ella me sonreía y me miraba con ese brillo en sus azules ojos que me hacía sonrojar… ella me hacía temblar con sus besos, con sus caricias, con su abrazos… me erizaba la piel con la sensualidad de su voz… sí, ella era tan… bella… tan sensual, todo en ella era desbordantemente sexy, su sonrisa de medio lado, su manera de alzar la ceja, esa forma como clavaba sus zafiros ojos en los míos haciéndome suspirar por saberme dueña de ese azul tesoro… Karla… tan solo pensar su nombre me hacía sonreír… me hacía ver el día increíblemente hermoso y me hacía desear tener montones y montones de dinero para poder comprarle tantas cosas y así poder demostrarle ¡Cuánto! ¡Cuánto la amaba!... cuando salía a la calle veía tantas cosas que quería obsequiarle… pero de vuelta a la realidad al ver que mis ahorros no pasaban de los mil pesos me hacía entristecerme… era muy poco lo que tenía para todo lo que quería regalarle… regálame tus besos y con eso seré más que feliz me dijo una vez, pero yo quería darle más, muchísimo más… mis besos eran todos suyos… mi cuerpo entero tenía grabado su nombre, yo le pertenecía por completo, era exclusivamente suya, mis manos solo deseaban tocarla a ella, mis labios solo ansiaban besar los suyos, mis ojos solo eran para ella, podría pasar una mujer sumamente bella y no despertaría en mí ni siquiera la más leve curiosidad por verla, teniendo a Karla a mi lado ¿qué más podría importarme?... ¿acaso existía una mujer más hermosa que ella?... no, eso era imposible, no había nadie más hermosa, más bella y más sensual que ella, Karla era un sueño vuelto realidad, ella era mi sueño convertido en mujer… ella era tan mía… tan mía… levanté la vista y miré la hora ya eran las 12 del día y yo sentada a la orilla de mi cama sin apurarme, tenía que dejar lista la casa, arreglarla lo mejor que pudiera y tendría que hacer la cena, sí, esa iba a ser una cena muy especial… porque ya que Karla no se me declaraba entonces lo haría yo… definitivamente tenía la firme intención de declarármele, sí, de una vez por todas iba a ponerle un titulo a nuestra relación. Tenía planeado ir al supermercado terminando el aseo y afortunadamente como todas las mujeres de esta casa somos muy ordenadas eso sería rápido, el problema sería la cena pues mis antecedentes culinarios estaban muy por debajo de la media, antier había intentado hacer unos huevos y por más que me esforcé se me quemaron, pero para esta cena eso estaría definitivamente fuera del menú; mientras terminaba de tender mi cama, sentí una especie de fuerza que me inundo por completo me sentía verdaderamente llena de energía para hacer mil y un cosas, sí, esta noche sería maravillosa porque le iba a declarar mi amor a la mujer que amaba una forma muy especial, lo tenía todo planeado, le había dicho que pasara a mi casa a las siete de la noche, acto seguido le invitaría a sentarse en la sala, le serviría una copa de brandy de la que tiene mi mamá guardada en su cuarto y serviría otra para mi, la vela aromática que tendré puesta en la mesita de centro de la sala desprenderá un agradable aroma a sándalo y violetas y entonces apagaré la luz y me acercaré a ella, le sonreiré y alzaré mi copa para brindar con ella, beberíamos un trago y entonces dejando las copas en la mesa de centro ella me tomará de la cintura y yo le echaré los brazos al cuello, y le besaré, no… no solo le besaré, la devoraré por completo, me desharé de su ropa en segundos y entonces la tomaré ahí mismo en la sala de mi casa… viajaría a lo largo de su cuerpo, recorriendo con mis labios palmo a palmo cada espacio de su piel canela, deslizaría mis manos por sus bien torneadas piernas y entonces hundiría mi rostro en su cálida entrepierna y me deleitaría en su tibieza, en su textura y en su sabor, ese sabor tan único que me enloquecía y… y… ¡uuffff!, ¡Dios! definitivamente tenía que hacer algo con este impulso sexual que me nacía cada vez que estaba con ella, en todo este mes que llevábamos juntas la había devorado sin piedad y cada vez que teníamos ocasión de estar a solas la acariciaba por sobre la ropa y me apropiaba de su boca sin darle ninguna tregua, inclusive los fines de semana mientras platicábamos era incapaz de mantener las manos quietas lo que conllevaba a que hiciéramos el amor varias veces al día; pero… pero, es que simplemente me era imposible no tocarla, ¡me encantaba tocarla!, ¡besarla!, ¡acariciarla!, su cuerpo era un completo imán para mí, la deseaba tanto… en verdad tanto… recuerdo que un día en el laboratorio después de besarnos y de que ella se hubiera abrochado nuevamente la blusa me tomó el rostro entre sus manos… ¡Dios! Esas manos tan suaves y cálidas, se sentía tan bien cada vez que me tocaba, cada vez que me rozaba con esa suavidad y tersura que me hacía estremecer, se sentía tan estupendamente bien que lo único que pude hacer fue cerrar los ojos y disfrutar al máximo de su caricia, supe que sonreía por el tono de su voz me pregunto si siempre me desearas de esta manera… me dijo suspirando y yo le conteste cada vez más… mucho más… nunca me saciaré de ti y me volvió a besar ¡Dios! como amaba que me besara, sus besos son tan profundos, sumamente intensos, tanto que al acabar aun siento su boca unida a la mía, es una sensación tan indescriptible que me llena el corazón de una felicidad que jamás en mi vida sentí, ni siquiera con Laura… Esta noche definitivamente me resistiría a solo besarla ya que durante la cena platicaríamos acerca de nuestra vida juntas, porque de algo estaba más que segura… en verdad quería pasar con ella el resto de mi vida. Pues bien manos a la obra que tengo que tener todo listo, más que listo para la mujer de mi vida.


Dennis me había invitado a cenar a su casa me platicó que su mamá y su hermana no estarían pero aún con ello tenía un poco de nervios, claramente me había advertido mi joven amante que el postre lo serviría sobre mi cuerpo y… conociéndola… en verdad es que no pondría en duda su palabra; ella podía ser tan dulce, tan tierna y a la vez tan infinitamente pasional. Amaba la forma en que me miraba, ese destello de admiración que veía en sus ojos era único y me hacía sentir muy especial… era capaz de sentir su miel mirada sobre mí aún cuando yo estaba de espaldas a ella, me devoraba con sus ojos, con sus manos, con su boca, con sus palabras escritas en hermosos poemas que me escribía y dedicaba y que tan hábilmente me hacía llegar a través de las tareas y los exámenes que realizaba en su grupo, esa chica estaba adentrándose en mi corazón de una forma inimaginable, tan solo con pensar en ella una sonrisa se dibujaba en mi rostro, Iván ya me había dicho un par de veces que sonreía como una estúpida siempre que hablaba de Dennis y pensar que según tu primero muerta antes que enamorarte de esa niña me dijo una vez en son de burla avergonzándome por completo, pero es que simplemente no podía evitarlo, estaba en verdad enamorándome cada día más de esa niña y ahora prepararme una cena… ¡Dios! Es que nunca nadie había hecho algo así para mí, en verdad Dennis era verdadero ensueño, meneé la cabeza en negativo mientras sonreía suavemente, en verdad me estoy enamorando perdidamente de esa chica, en verdad que sí. Eran ya las 5:30 de la tarde me daba tiempo de ir a comprar algo para no llegar con las manos vacías, Aunque si lo pensaba bien ¿qué podría llevarle? No podía ser vino porque era menor de edad y no iba a inducirla a la bebida… un aperitivo ¿quizás?... hummm no sé. Saque el celular de mi bolso y le marqué a Iván.

- Bueno.

- Hola Iván

- Hola cariño qué milagro que te dejas escuchar

- Sí, ¿verdad?

- Pues si desde que andas con tu nueva novia ni me llamas.

- No es mi novia… bueno si lo es pero aún no se lo he pedido formalmente.

- ¡Ah, no! en ese caso es tu peor es nada

- Oye.

- Esta bien, esta bien es tu princesa, a ver si no se te convierte en rana como la otra.

- ¿Sigues con lo mismo?

- Solo te digo que si te hace lo mismo que la otra olvídalo no seré esta vez tu paño de lagrimas.

- Serás malvado.

- Seré realista.

- Pues te puedo asegurar que con ella no tendré el mismo problema que con Laura.

- Esperemos que así sea hermosa y bueno ese milagro que me llamas ¿quieres venir a verme? ¿cenamos juntos?

- Pues me gustaría…

- Pues ya esta pediré pizza y comida china ¿cómo ves?

- Suena bien pero…

- ¡Ah! No, nada de peros hace veinte días que no me visitas.

- Lo sé – ahora si me arrepentía de haberle llamado – te prometo que…

- Huy ya, ese tonito es de que no vendrás esta bien no te preocupes – su voz se escuchó claramente decepcionada – será en otra ocasión entonces.

- Bueno no necesariamente ¿quisieras ir conmigo al centro comercial?

- ¿Qué vas a comprar?

- Pues Dennis me invito a cenar a su casa y…

- ¡Hay, Mana! ¿te quiere presentar formalmente con la familia? Y que familia déjame decirte, a ver si para tu suegra y tú cuñada estas a la altura de su hijita ¿eh? ¿usarás tu vestido largo, largo de lentejuelas en color rojo y tu estola de piel de zorro plateado? ¿y tus zapatillas de cristal?

- Ja,ja,ja,ja,ja ¿estas loco? Esa combinación suena de lo más vulgar y ¿cómo que zapatillas de cristal? con las calles tan horrorosas que existen al primer paso se romperían y no creo que me sentiría muy a gusto que digamos.

- Tómalo por el lado positivo, tus piecitos combinarían con el vestido.

- Sino todos sangrados, serás canalla.

- Nah hermosa, broma, broma, pues de acuerdo me va la idea nos vemos en Galerías si te parece bien.

- Excelente en media hora ¿podrás?

- Sin ningún problema querida.

De acuerdo he de confesar que cocinar no es nada fácil sin embargo… bueno… no se veía tan bien como en la revista pero… aaammmh… quizás si le adornaba con esto y aquello, veamos, aja, pffffff nada que ver con la imagen tan linda que hay en el recetario pero seguí las cantidades como debían ser y quizás se me paso un poquito el tiempo de cocción de las verduras pero bueno, supongo que no estaría tan mal. Pues bien ya estaba todo listo ahora tendría que arreglarme yo creo que… je,je usaré las pinturas de mi hermana.

Faltaban cinco minutos para las siete cuando me estacioné frente a la casa de Dennis, estaba un poco nerviosa, le había comprado una caja de chocolates y un gato de peluche color gris que parecía real, lo miro tanto un día que fuimos a pasear a Galerías que decidí regalárselo en su cumpleaños pero no tenía intención de esperar tanto. Bajé del vehículo y me dirigí a la puerta toqué el timbre y casi de inmediato Dennis abrió la puerta. ¡Dios! Se veía preciosa, vestía un pantalón de vestir negro entallado y una blusa gris claro de manga larga que le ajustaba perfectamente bien a su cuerpo, su cabellera caoba suelta cayendo graciosamente sobre sus hombros, se había maquillado lo que le hacía ver ligeramente más adulta, se veía preciosa, su encantadora sonrisa me sedujo por completo.

- Hola – me dijo – pasa – me pidió y en cuanto cerró la puerta me besó dulcemente. Tenía puesta música ambiental muy suave.

- Un recibimiento muy dulce – le dije separándome suavemente de ella – toma – le extendí la caja de chocolates y el gatito de peluche.

- ¡Vaya! ¿cómo supiste que me gustaba? – me preguntó con emoción mientras abrazaba al gatito.

- Observé cómo lo mirabas aquella vez en ese tienda de regalos ¿lo recuerdas?

- Sí, gracias, ¡gracias amor! – me abrazo y me volvió a besar suavemente en los labios – ponte cómoda mi cielo – me dijo y sus dulces palabras me hacían sentir más enamorada que nunca – ¿quieres algo de beber?

- Sí, claro – le dije mientras me sentaba en el sofá.

- Me encanta esa chamarra negra de piel que usas – me dijo mientras la miraba servir en un par de vasos un poco de brandy.

- Voy a regalarte una igual.

- ¿Vendrá con Karla incluida? – me preguntó y me sonroje ligeramente, me reí un poco por lo bajo.

- Claro – le dije mientras le miraba acercarse a mí.

- Toma – me extendió el vaso de cristal – salud mi querida y amada profesora.

- Salud mi adorada y amada alumna quien por cierto no debería de estar bebiendo pues aun no eres mayor de edad.

- Solo será por esta vez – me guiño un ojo, brindamos y ambas dimos un pequeño trago.

- Vaya me sorprende no verte toser.

- Bueno es que sabrás que soy muy practica por lo cual hace rato le di un par de tragos a la bebida los cuales sí que me hicieron toser, de hecho he decidido que de ahora en adelante solo brindaré contigo en ocasiones especiales, sigue sin gustarme en lo más mínimo el sabor de la bebida.

- Salud por ello amor – le dije extendiendo mi vaso al aire para después acabarme el contenido de un solo trago, deje el vaso en la mesa de centro de la sala y la tome de la cintura atrayéndola a mi cuerpo – te ves preciosa – le dije rozando la punta de su nariz con la mía.

- Y tú te ves encantadora – me dijo sonriendo – compartamos algo – me dijo y tomando su vaso lo bebió de un golpe, se acercó a mi boca y me besó, el brandy se conjugo en nuestras bocas, fue un beso muy interesante - ¿sabes que amo besarte? – me preguntó mientras me miraba dulcemente a los ojos.

- ¡Ah!, ¿sí? – le sonreí suavemente.

- Sí, tu forma de besar es en verdad única y maravillosa, me alegra saber que soy dueña de tus besos.

- Y de mi cuerpo.

- Y de tu cuerpo – se sonrojo suavemente.

- Y de mi alma.

- Y de tu alma – me miró tiernamente.

- Y de mi corazón.

- Y de tu corazón – me dijo acariciando mis mejillas.

- Te Amo Dennis – le dije mientras me movía suavemente al ritmo de la música, Dennis seguía mis pasos, dejo descansar su cabeza en mi hombro.

- Te Amo Karla – musitó – no hay nada más hermoso que tus ojos – susurró muy suavemente – destellos de luna azulada que iluminan el cielo de mi soledad, dos gotas de rocío azulado que al beber me hacen desear amarte cada día un poco más, dos mares profundos de misterios miles que me hacen naufragar una y mil veces y en donde deseo ahogarme para no escapar de la felicidad que me llena de ánimos para vivir y me hacer amarte siempre y sé que será para toda la eternidad – cada palabra hacia latir con fuerza mi corazón en verdad Dennis era la mujer de mi vida.

Bailamos, reímos, jugamos y cenamos dándonos mutuamente pequeños bocados en la boca, a pesar de que ella se disculpó por no tener muy buena pinta la comida a mi me pareció lo mejor que había probado nunca, me sentía tan a gusto con ella, tenía una plática amena y dinámica, nos complementábamos muy bien, la manera como me miraba, esa forma de observarme me hacía sentir tan halagada, me observaba con tanta admiración como si fuera yo una estrella de cine. Con ella era consciente de mi propia belleza y me encantaba seducirla, adoraba coquetear con ella muchas veces inclusive en el salón de clases al guiñarle discretamente un ojo cuando veía que todos estaban concentrados en los exámenes que les aplicaba. La amaba con locura de eso no tenía duda, confiaba plenamente en ella porque su mirada me decía siempre que me quería, que me amaba solamente a mí.

- Subamos a mi cuarto ¿sí?

- De acuerdo – le dije mientras pasaba una de mis manos por su cintura. Al llegar a su habitación me sorprendió ver las velas aromáticas colocadas cuidadosamente en su cuarto, un tenue aroma a sándalo y violetas inundo mi nariz. Sobre su escritorio vi un tazón de cristal con fresas y crema batida en otro – era cierto eso del postre ¿verdad?

- Por supuesto – deslizó sus manos dentro de mi chamarra, colocándolas en mis hombros – ¿alguna vez te he mentido? – me preguntó mientras hacía deslizar mi chamarra cayendo esta al suelo.

En ese mismo momento la hermana de Dennis llegaba su casa, vio el auto estacionado frente a su casa y en su rostro se dibujo un gesto de extrañeza.

- ¿De quién podrá ser? – se preguntó mientras abría la puerta, subió las escaleras tranquilamente maldiciéndose internamente haber tenido esa rabieta y haber dejado que su novio Roberto se fuera con Yesenia quien toda la tarde se la había pasado besuqueándolo.

- Antes de tomarme el postre… – escuchó la voz de su hermana al pasar por su cuarto, se detuvo a un costado de la puerta mientras miraba el interior de la habitación ya que la puerta estaba ligeramente entreabierta.

- “¡Pero qué Demonios?” – pensó al ver a su hermana arrodillarse frente a Karla - ¡por qué esta ella aquí?, ¡qué es esto?”.

- … quiero hacerte una petición – continuó Dennis – levantando la mano y ofreciéndole a Karla una pequeña cajita en color negro, Karla la tomó entre sus manos, Dennis sonrió al ver que la abría y se sintió plenamente satisfecha al ver la expresión de sorpresa en el rostro de su amada.

- Dennis… esto… - le dijo tomando el anillo en su mano.

- Hace dos meses que nos entregamos – dijo y su hermana abrió los ojos desmesuradamente – y nunca he sido más feliz, cada día que pasa me siento más viva y eso es solo por ti, por tu amor, por tus besos, por hacerte mía cada día un poco más… sin embargo nuestra relación aun no tiene un nombre es por eso que te pido que seas formalmente mi novia – la quijada de la hermana de Dennis descendió un par de centímetros mientras miraba incrédula la escena – ¿aceptas? – preguntó Dennis mientras hundía su rostro en la entrepierna de Karla y la sujetaba de su bien formado trasero.

- Bueno… no es muy romántico darte una respuesta si tienes tus manos en ese sitio y tu rostro completamente hundido entre mis piernas.

- “Sí, eso es cierto” – pensó Andrea – “¡pero que mierdas estoy pensando esa mujer esta corrompiendo a mi pequeña hermana!”

- ¿Bromeas? – le preguntó Dennis separando ligeramente el rostro de la entrepierna de Karla – adoro estar entre tus piernas, amo el aroma de tu sexo – Andrea se ruborizo al máximo y su quijada descendió todavía más – amo hacerte mía, amo todo absolutamente todo de ti, tu voz, tus ojos, tu rostro de ensueño, la textura de tu piel que es seda en mis labios, si fuera por mi te violaría una y otra vez hasta el cansancio.

- ¿Violarme? – preguntó Karla con una expresión sumamente graciosa.

- “¡Violarla? – pensó Andrea sin poder creer lo que estaba escuchando – no pensabas lo mismo cuando yo dije que ella… bueno a todo esto ¿cómo puede estar pasando esto?”

- Es una forma de decir que estoy loca por ti – se sonrió – ¡Dios quisiera gritarle al mundo entero que Te Amo, Te Amo, Te Amo! – dijo Dennis elevando un poco la voz.

- Dennis – Karla le miró enternecida.

- Entonces ¿Aceptas? – le preguntó con una gran sonrisa mientras se ponía en pie y tomaba el anillo de la mano de Karla.

- Aceptó – dijo con emoción mientras Dennis colocaba en el dedo anular el anillo, Dennis se acercó a ella y la beso profundamente.

- “¡Qué?” – Andrea no podía salir de su asombro

El timbre de la puerta de escuchó, Andrea se asusto tropezó con su propio pie y cayó de bruces dentro de la recámara de Dennis.

- Andrea – en la voz de Dennis se apreció un dejo de pánico y la expresión de sorpresa en el rostro de Karla fue seguida por una ligera lividez.

- “Esto no puede estar pasando” – pensó Karla mientras Dennis miraba a su hermana incorporarse lentamente hasta ponerse de pie sin dejar de mirarlas con una expresión de suma incredulidad.