martes, 7 de septiembre de 2010

7ma Temporada de Xena Capítulo 5


Capítulo 5

La prueba



Tras unos minutos, Gabrielle recobró el conocimiento, sus ojos poco a poco se fueron acostumbrando a la luz. Se incorporó un poco mirando en derredor suyo, sus ojos se abrieron enormemente al ver a Xena junto a Argo II arreglando su silla como antaño, se levantó y corrió hacia ella.

- ¡Xena!, ¡Xena!

El corazón de la guerrera dio un vuelco al escuchar la voz de su joven bardo, sin embargo, se volvió para mirarla de forma fría e indiferente. Gabrielle al toparse con esos ojos azules fríos como el hielo detuvo su paso, se descontroló ante la actitud de la mujer que tenía frente de sí.

- Xena, ¿eres tu? - Gabrielle acercó temblorosa su mano tocando el brazo izquierdo de la guerrera.

- Por supuesto que soy yo. - se soltó de Gabrielle - ¿A quién esperabas? - le dijo dándole la espalda.

Gabrielle se asió de ella, las lágrimas le brotaron incontrolables.

- Xena... no sabes cuánto te extrañé... cuánto soñé con este momento.

La guerrera controla la emoción que le embarga al tener a Gabrielle junto a ella, sabía que la vida de su bardo corría peligro si le demostraba aunque fuera un poco de ternura.

- Sí ya terminaste de decir estupideces, ¿podrías soltarme?... me... molestas.

- ¿Qué?... - Gabrielle al oír eso le soltó retrocediendo unos pasos - ¿qué sucede Xena?... ¿por qué estas molesta?

- No tengo deseos de hablar, espero que tengas a donde ir porque de ahora en adelante yo seguiré por mi propia cuenta y eso significa que no quiero que me sigas ¿entendiste bardo?

- ¿Bardo?, ¿Propia cuenta?... ¿Qué quieres decir? - las lágrimas traicionaron a Gabrielle, Xena al verlas le dio la espalda, pues sabía que su propio instinto la traicionaría y la abrazaría profiriéndole cuanto la amaba.

- Sí quieres que te lo diga de otra manera está bien, quiero que me dejes en paz, que no me sigas y que te olvides de mí, que hagas tu vida, no sé qué te cases, tengas hijos y seas feliz, mi camino es ir sola por la vida y ni tu ni nadie puede evitarlo, no quiero seguir contigo Gabrielle te has llegado a convertir en un verdadero fastidio, además ¿no estabas conmigo solo porque querías ser como yo?... pues bien, ya lo eres, la última vez que te vi combatir en Japón me di cuenta de que ya no podía enseñarte nada más; así que tu deseo se cumplió, ya eres como yo... ahora sigue tu propio camino, es hora de separarnos.

- Pero Xena por favor yo no quiero separarme de ti, es verdad que siempre te he admirado, pero más que ser como tu... yo... yo simplemente deseaba ser digna de ti, no quería convertirme en un estorbo del que te llegaras a fastidiar y me dejaras... fue por eso que entrené con mucho ahínco para ser tan fuerte como tú, para serte útil, porque tu despertaste en mí esto que ahora siento y que es lo único por lo que vivo; lo hiciste cuando te vi por primera vez peleando y arriesgando tu vida por nosotras unas desconocidas, sentí algo extraño... algo que nunca antes había experimentado y fue entonces cuando dijiste que te ibas que algo se rebeló en mi, fue una ansiedad como la que nunca experimenté; después de tenerte frente a mí, no soportaba el hecho de que te fueras y me olvidaras, ese sentimiento me inundo el corazón y la mente, tenía que convencerte de que me llevaras contigo y gracias a los Dioses lo logré y siempre te expresé una admiración sincera, que no era otra cosa más que el velo tras el cual se escondían mis verdaderos sentimientos por ti... mis verdaderos sentimientos que por mucho tiempo guardé tratando de convencerme de que solo te admiraba, de que nuestra amistad era fuerte y profunda, de que solo te quería como a una amiga, una gran amiga... pero no fue así, no lo fue porque siempre sentí celos de todos aquellos que se acercaban a ti, y no eran unos celos muy amistosos que digamos y sé que tu también llegaste a encelarte de aquellos que se acercaron a mí y por los cuales llegué a mostrar cierto interés... porque nuestra diaria convivencia nos llevó de la mano hacia el amor... porque yo me enamoré de ti y el día que me di cuenta de ello huí cobardemente a los brazos de Pérdicas... ¿sabes?... nunca en ningún momento después de la boda dejé de pensar en ti... en ningún momento... siempre estuviste conmigo... todo el tiempo... todo... todo el tiempo... y algo que nunca me perdonaré... es el no haber sentido verdaderamente la muerte de Pérdicas pues ello me llevó de nuevo a tu lado y es ahí donde deseaba estar... ese día... ese día mientras tu me sujetabas... mientras sentía el contacto de tus manos en mi... en ese momento deseé con todas mis fuerzas que no lo salvaras... que Callisto no fallará... porque deseaba estar contigo y no con él... porque sabía que me querías a tu lado... porque... porque tu y yo sabemos que pudiste haberlo salvado y sin embargo no lo hiciste... porque deseabas estar conmigo tanto como yo contigo... sé que lo sabes... Xena Te Amo. Te Amo tanto...

Xena miraba hacia la lejanía de espaldas a su bardo, sus puños los apretaba con fuerza mientras recordaba todo aquello de lo que Gabrielle hablaba.

- "Es cierto Gabrielle... - pensaba la guerrera - es cierto, pude haberlo salvado... pero estabas junto a mi... junto a mi... y así quería tenerte siempre... siempre… cometí el peor de los crímenes por querer tenerte junto a mí para siempre... ¡fui yo quien lo mató Gabrielle! aunque no haya empuñado el arma... tu dolor es mi culpa por no haber impedido tu boda... tu no eres culpable Gabrielle, la única culpable soy yo y ese crimen es solo mío... deja que yo cargue con la culpa tu no mereces ese castigo... Te Amo... Te Amo tanto... Perdóname... perdóname por lo que voy a decirte y por cómo voy a tratarte... lo hago porque no quiero que mueras y si después de esto terminas odiándome, lo tendré merecido por aquel crimen... aunque nunca dejaré de amarte... ¡Nunca!" - se volvió para mirar a Gabrielle con la misma fría actitud, sonrió sarcásticamente mientras le hablaba a su bardo - No sé de qué demonios estás hablando... ¿Amor?... ¿Qué amor?... solamente amé una vez... pero no ha sido a ti... sino a Akemi... y ¡Todo lo demás! ha sido simplemente deseo, capricho... y si alguna vez pensaste que te amaba... ahora conoces la verdad.

Los ojos de Gabrielle se abrieron enormemente mientras las lágrimas no dejaban de resbalar por sus mejillas ruborizadas ante aquella confesión, las piernas le fallaron y se dejó caer, sus puños cerrados con fuerza, la cabeza gacha y las lagrimas huyendo de sus ojos sin piedad ni descanso, no podía dar crédito a lo que estaba escuchando, por un momento pensó que no se trataba de Xena pero el haber mencionado a Akemi, le hacía abrir los ojos y darse cuenta de que era en verdad su guerrera... ¿es que acaso todo aquello era verdad?... ¿era cierto que nunca la había amado?... no podía creerlo, simplemente no podía creerlo, si tantas veces la había salvado, tantas veces la había escuchado decirle con sinceridad que la amaba... las veces que la había besado la sintió tan sincera... ¿y aquellas noches en que...?... ¿Qué significaba todo aquello?... ¿era verdad lo que le decía?... ¿era cierto?... ¿pero sí...?, no podía creerlo, se negaba a creerlo... debía ser alguna otra cosa, algo más, Xena no era así, no era así.

- No... me importa lo que digas... Xena - dijo Gabrielle con la voz entrecortada - no conseguirás alejarme de tu lado nunca, porque... porque... sé que me amas... no sé qué sucede pero no te dejaré nunca, nunca... porque Te Amo.

- Has lo que quieras - dijo estoicamente la guerrera mientras montaba en Argo II y emprendía la marcha a paso tranquilo. - "Perdóname Gabrielle, perdóname" - pensaba la guerrera mientras apretaba con fuerza la rienda de la yegua.

Gabrielle levantó la mirada, los rayos del sol se colaban por entre las hojas de los árboles y caían sobre la figura de la persona que más amaba, sobre su guerrera... en medio de su dolor se sorprendió al darse cuenta de que sonreía, pues aunque Xena ya no la amará, una vez más estaba viva y de nuevo la tendría de frente a ella, se levantó enjugando sus ojos con el dorso de la mano y con paso decidido siguió tras ella, convencida de recuperar el amor de Xena a como diera lugar. El canto de las aves y los pasos de Argo II llenaron la mente de Gabrielle, la suave brisa que soplaba le refrescaba el rostro... sí, que bien se sentía; Xena estaba de nuevo con vida y ella seguiría a su lado pasara lo que pasara, un suave escozor le hizo verse la palma de su mano derecha ahí se encontraba incrustado un fragmento del ojo de Horus, trató de sacarlo pero fue inútil, volvió la vista hacia enfrente y pronto se olvidó de aquello al ver que Xena miraba en derredor suyo con una imperceptible sonrisa en sus labios.

Las hojas caídas de los árboles crujían al paso de Gabrielle y fue solo entonces que se dio cuenta de que ya no estaban en Egipto... ¿en dónde se encontraban?... de momento nada le parecía familiar, se animó a preguntar.

- Xena ¿en dónde estamos?

- Grecia - dijo sin volverse a mirarla.

- ¿Cómo es que llegamos aquí?

No hubo respuesta, sin embargo estaba bien así, al menos le había respondido a una de sus preguntas, caminaba un poco lenta pues en verdad se sentía cansada, Xena se percató de ello, sin embargo no podía ayudarla; fue por eso que en poco tiempo Xena le sacó una ventaja considerable, la joven bardo solo podía observar como la persona que más amaba se alejaba cada vez un poco más de ella, tenía tanto miedo de no volverla a ver que sacando fuerzas de flaqueza logró en poco alcanzarla de nuevo.

- ¿Por qué no te largas de una buena vez? - dijo Xena con fastidio - ¿no te das cuenta de que solo me estorbas?

- ¿Cómo? - dijo Gabrielle contrariada

- No eres siquiera capaz de mantener mi ritmo y eso que voy despacio, ¿Cuánto tiempo más crees que te soportaré Gabrielle?

- Yo... yo no...

- Es inútil ¿por qué no lo entiendes?... lárgate Gabrielle, porque si no lo haces yo misma te mataré. - Se volvió para clavar sus frías pupilas en los ojos de Gabrielle.

- Xena... - susurró la bardo, deteniendo su paso.

Entre ellas se hizo un silencio que solo era roto por el canto de las aves y los pasos de Argo II, un viento frío rozó el rostro de Gabrielle, sacándola del trance en el que la habían dejado las últimas palabras de la guerrera.
Como si fuera una autómata siguió caminando tras de Xena, a pesar del cansancio que agobiaba a su cuerpo, se mantuvo firme recordando que había pasado por situaciones más duras tan solo para saber como volver a Xena de vuelta a la vida.

Por fin llegó la noche y la calma reino entre ellas, Xena sentada frente a la fogata miraba su cena cocinarse, mientras que Gabrielle se encontraba a unos cuantos metros de distancia, no deseaba en lo absoluto ser una carga para ella así que también hizo su fogata, sin embargo no tenía ganas de cazar se encontraba demasiado cansada como para intentar siquiera atrapar algo, se recostó de lado viendo a Xena quien parecía estar viendo más allá del fuego, la luz de las llamas iluminaba el semblante sereno de la guerrera y Gabrielle disfrutaba admirándola, no importaba que le dijera, ella jamás se iría de su lado porque sabía que Xena no podía dejar de amarla simplemente porque si. El cansancio por fin la venció sumiéndola en un profundo sueño, en el que soñaba que aún miraba a Xena observar con detenimiento las llamas de su pequeña fogata. Xena se levantó en cuanto se percató de que Gabrielle dormía profundamente, se acercó a ella con sumo cuidado para no despertarla, se arrodilló y acarició suavemente el cabello dorado de su compañera, las lágrimas abandonaron los azulosos ojos de la guerrera, viajando a través de su rostro para terminar cayendo sobre sus piernas.

- Gabrielle - musitó - tengo confianza en ti, creo firmemente en tu amor, nunca me has dejado sola, jamás me has abandonado, ni siquiera en la muerte, sé que podremos superar esto juntas, tengo puesta toda mi fe en ti, amor mío. - Depositó en su mejilla un beso fugaz y volvió a sentarse de frente a su fogata, solo que esta vez miraba con intensidad a su bardo quien parecía tener un agradable sueño.

2 comentarios:

  1. Madre santa!! me has dejado boquiabierta que va!! :D todo... absolutamente TODO fuí capaz de verlo como una película, las acciones, sentimientos... todo!! híjole!! me impresiona tu talento amiga escritora!! :D eres una verdadera genio!! esta histoia está buenísima!! FELICIDADES!!

    Cecy Gámez

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  2. Gracias!!!! me alegra que te haya gustado.

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