viernes, 6 de agosto de 2010

Por Ti Volvería el Tiempo Atrás Capítulo 3

Capitulo III

Una Misión Que Cumplir


Tras una larga jornada Xena y Gabrielle llegaron casi al anochecer al reino de Kúzter, estaban realmente cansadas por el largo viaje ya que solo se detuvieron el tiempo suficiente para comer y dejar que Argo descansase un poco. Casi al llegar al castillo del rey Loghánus, este salió a su encuentro, Xena desmonto al igual que Loghánus, pero lejos de recibir un apretón de manos Xena le propino un fuerte golpe que hizo que Loghánus cayera al suelo de un sentón. Inmediatamente los guardias desenfundaron sus espadas, pero Loghánus soltó una carcajada y ordeno guardar las armas.

- ¡Vaya Xena sigues tan temperamental como siempre ¿verdad?.

- Y tu sigues tan estúpido y arrogante, aun te puedo escuchar diciendo no voy a regresarle la Rueda del tiempo a Zeus en verdad que yo puedo protegerla, mis calabozos son impenetrables incluso para un dios ¿y ahora que dices Loghánus?

- Bueno, lo sé, lo sé, sé que fui un estúpido y que ahora debemos recuperar esa rueda si no será el fin de todo lo que conocemos.

- Debería dejarte solo con tu problema – masculla Xena entre dientes.

- Pero no puedes ¿verdad?. – Loghánus sonríe satisfecho.

- No, no puedo, así que te ayudare pero en cuanto termine esta misión te prometo que…

- Sí mi querida Xena será lo que tu quieras pero por favor entremos, y discutamos esto más a fondo, las recriminaciones vendrán después.

- De acuerdo – Xena monta de nuevo.

Un rato después Loghánus, Xena, Gabrielle, Kadeuz y el hechicero Gímor se encentran sentados cenando y discutiendo todo ese asunto de la rueda del tiempo.

- ¿Quién fue el primero en darse cuenta de la desaparición de la rueda?

- Fui yo – dice Kadeuz – mi deber es vigilar la piedra una vez por la mañana, una vez por la tarde y en la noche. Hace dos días fui a revisar que todo estuviera bien como siempre, pero cuando entre al cuarto la piedra no se encontraba ahí, y de inmediato le comunique la noticia al rey.

- Mmm, y ¿dices que la rueda no se encontraba en ese lugar – Le interroga Xena

- No, no se encontraba ahí, lo que más me sorprende es que la rueda solo puede ser removida por un dios.

- Sí eso es cierto – dice Xena

- ¿Crees que sea… obra de Ares… Xena? – pregunta Gabrielle viendo a su preocupada guerrera.

- Mmm, no lo sé talvés lo haría, ¿pero con que fin?. – dice al tiempo que bebe un poco de vino.

- ¿Qué es lo que esa rueda puede hacer? – pregunta Gabrielle

- Bueno – dice el hechicero Gímor – se dice que esa rueda esta hecha con la piedra que Rea dio a comer a Cronos en vez de Zeus, de tal manera que en esta rueda quedaron los poderes del pasado, lo que quiero decir es que esta piedra tiene el don de regresar al pasado tantos inviernos como tu quieras que sean y se dice que solo se podrá hacer una vez ya que la piedra perderá sus poderes para siempre, aunque eso obviamente nadie lo ha podido comprobar, pero si la piedra es rota se volverá al principio de los tiempos y entonces todo lo que conocemos jamás existirá.

- Si Ares esta detrás de todo esto es probable que lo que quiera es regresar el tiempo hasta ubicarme de nuevo en mi pasado como Señor de la Guerra…

- Pero si tiene la piedra por que no lo ha hecho aún.

- Es porque la piedra solo esta activa una vez cada 100 años cuando hay eclipse de sol. – dice Loghánus – y eso ocurrirá pasado mañana al medio día.

- Hay que investigar quien pudo haber entrado, y si hay un traidor entre nosotros.

- ¡Eso es imposible! – dice enfadado Gímor.

- Ah sí, ¿por qué lo dices? – le pregunta Xena levantando una ceja.

- Porque solamente el rey Loghánus, Kadeuz y yo conocemos el hechizo que permite entrar en el cuarto de la piedra del tiempo.

- Así que pudo haber sido cualquiera de ustedes tres – dice Gabrielle mirándolos con recelo.

- Mi querida Gabrielle, ¿crees que si fuéramos nosotros habríamos llamado a Xena? – pregunta Loghánus con un gesto de fastidio.

- Talvés – dice Xena – bien mañana investigaremos en que lugares pudieron haber escondido la piedra. Por lo pronto nos olvidaremos de si hay o no un traidor lo que más importa en este momento es descubrir en donde se encuentra la piedra antes de que sea demasiado tarde.

- Cierto – dice Loghánus – bien uno de mis sirvientes les indicara su habitación.


Una vez estuvieron solas Gabrielle interrogo a Xena.

- Dime Xena, ¿ en verdad crees que no es tan importante descubrir al traidor?.

- Por supuesto que es importante Gabrielle, encontrándolo será la única manera de encontrar esa maldita piedra.

- Pero entonces ¿por qué?…

- Porque de esa manera el traidor actuara libremente pensando que no nos interesa ¿me entiendes?.

- Sí, ya comprendo lo que quieres es que el solo se delate ¿cierto?.

- Así es y ya tengo la manera de desenmascararlo.

- ¡Ya!… ¿es… es decir que ya sabes quien fue? – le mira su bardo sorprendida.

- Sí, tengo una idea de quien pudo haber sido… pero tendremos que esperar.

- Eres increíble Xena – Gabrielle le abraza con fuerza.

- No cantemos victoria tan pronto, aún faltan por resolver unas cuantas cosas.

- Sí tienes razón pero sé que lo haremos bien.

- Eso espero, en verdad eso espero.

- A propósito mi hermosa guerrera, hay algo pendiente entre tu y yo. – Gabrielle le sonríe.

- ¿Ah sí?, pues recuérdamelo por que en verdad no me acuerdo de ello. – le dice Xena pensativa.

- Bueno será un verdadero placer.

Gabrielle se levanta sobre las puntas de sus pies, con sus manos sujeta el rostro de Xena y la besa como queriéndosela comer, Xena reacciona con sorpresa ante el beso de su bardo lleno de pasión y de entrega, Gabrielle se separa lentamente de Xena, le mira sonriente y le dice.

- ¿Sabes?, este día voy a poner en práctica todo lo aprendido el día de ayer.

Gabrielle se desviste frente de su preciosa guerrera, de forma lenta y sensual, desea provocar en Xena la excitación más grande que haya sentido jamás, Xena le mira observándola de arriba a bajo deseando grabar en su memoria cada parte de ella, cada curva de su cuerpo, cada sonrisa, cada mirada… al terminar de desvestirse se acerca a Xena quien intenta abrazarla pero Gabrielle menea la cabeza en forma negativa y le sujeta las manos.

- Tendrás que esperar mi amada guerrera.

Tras lo dicho le comienza a quitar su armadura y mientras lo hace roza la piel morena de Xena de forma suave y acompasada, Gabrielle observa la desnudez del cuerpo de su amada, se deleita contemplándola una y otra vez, ella sabe que ese cuerpo, esa alma, ese corazón le pertenecen por completo, toma a Xena de las manos y la conduce al lecho donde la recuesta, Gabrielle se sienta a su lado se inclina a besarla, acaricia los brazos de su amante, baja hasta sus pezones y los acaricia de forma gentil, Xena la siente tan suave en sus movimientos, la siente realmente inocente hasta en sus caricias, Gabrielle se recuesta sobre su guerrera, Xena la siente ligera como el suave viento.

- Te Amo Xena, te amo como jamás pensé amar a alguien, creo que me gustaste desde el día en que te vi en verdad me sorprendiste al verte pelear con esos rufianes vendedores de esclavos, desde ese momento supe que tendría que estar a tu lado a como diera lugar.

- Lo sé, pese a todo lo que te dije, seguiste conmigo, se te seré sincera, creí que no durarías mucho a mi lado. – sonríe guiñándole un ojo.

- Pues ya lo ves aquí estoy y es para toda la vida. – le sonríe, hunde su rostro en el cuello de Xena y le hace caricias con su lengua.

Xena se deja llevar por las caricias de su joven bardo, intenta acariciar a Gabrielle pero esta se lo impide, desea llevar a Xena a un estado de éxtasis no conocido por ella, le besa su rostro, su cuello, sus hombros, sus senos, traza una línea húmeda que corre del pecho de su guerrera hasta el vientre, aún no la toca en el centro, baja a sus piernas besándolas y rozándolas, oprimiéndolas con sus manos, dándoles suaves mordiscos, Gabrielle se entusiasma recorriendo de arriba abajo a su hermosa princesa, Xena se entrega a Gabrielle de forma sumisa, entregándole hasta el alma, pese a los deseos tan fuertes que siente de querer abrazarla y poseerla Xena se detiene y obedece a su bardo en no tocarla, Gabrielle introduce sus dedos en ese lugar tan esperado y deseado por ella, siente la humedad de su guerrera envolviendo sus dedos, arriba y abajo así es el movimiento de su mano una y otra vez va despacio disfrutando el hecho de ver a Xena rendirse ante ella, ¡Sí cuanto lo había anhelado! Y por fin lo había conseguido Xena se rendía ante ella por amor, en verdad esa guerrera la amaba y la amaba con toda su alma, ¿acaso Gabrielle podría ser más feliz?, No ella pensaba que no, lo tenía todo en sus manos y ese todo era Xena su felicidad fue total cuando su guerrera deja escapar un gran gemido y atrapa la boca de Xena besándola con una pasión incontenible. Esa noche las amantes duermen entre un cálido y dulce abrazo sus rostros denotan una gran tranquilidad ¿acaso hay cosa más bella que esta escena?.

Comienza un nuevo día Xena se levanta temprano y observa a su pequeña bardo y se da cuenta de que ya no es más una pequeña, ahora es toda una mujer, es su mujer. Sabe que si la piedra del tiempo cae en manos equivocadas la puede perder para siempre, así que se decide recuperarla cueste lo que cueste, Gabrielle se mueve entre sueños aún dormida, se ve preciosa, su rostro tan dulce e inocente es tan hermosa.

- Sí, debo hacer algo para poder recuperar esa piedra – dice mientras acaricia el cabello de Gabrielle – duerme un poco más mi reina amazona yo me encargare de todo, no te preocupes.

En una de las torres un maquiavélico trato se esta cerrando.

- Muy bien, muy bien veo que Xena esta aquí, eso es justo lo que necesitaba. – dice un Ares sumamente complacido.

- Estas seguro de ello. – dice una misteriosa sombra

- ¡Calla estúpido! claro que estoy seguro, ella es lo que necesito para mis planes, ahora Xena volverá a mi lado. – Ares ríe con entusiasmo.

Durante el desayuno Xena miraba a los tres individuos, estaba casi segura de saber quien era el culpable pero… debía confirmar sus sospechas.

- Muy bien después del desayuno iré a recorrer los alrededores y trataré de localizar el lugar donde esconden la piedra. – dice Xena observando la reacción de los tres hombres.

- Creo que es una buena idea Xena, ¿deseas que te de algunos hombres? – le dice le rey mientras bebe un trago de vino.

- No, no lo creo necesario solo iré con Gabrielle si no te molesta creo que entre las dos encontraremos alguna pista.

- Bien si esa es tu decisión, así se hará pero recuerda solo tienes el día de hoy y el día de mañana para localizar la piedra sino será demasiado tarde. – le dice el rey seriamente.

- Lo sé, Loghánus, lo sé. – Xena observa que el hechicero esta algo preocupado. – bien es hora de retirarnos tenemos una misión que cumplir.

Continua en: Capítulo 4

2 comentarios:

  1. Cada vez está más interesante tengo curiosidad de saber quién y para que robaron la piedra del tiempo, así que a seguir leyendo. Besos ˄_˄.

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  2. Gracias Mi Sheilita - sama, ta muy dulce e interesante este capi, me acuerda de los viejos buenos tiempos en ke mitos y guerreros, en especial, el grito de una mujer alta de ojos de cielo hacían mi corazoncito vibrar!!!

    toy volada, x eso no me kedo a leer nah más, necesitaba mi dosis personal de tu (nuestro)blog!!! luego pasaré a revisar el resto. Au revoir!!!

    love,
    Nachi.

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