viernes, 6 de agosto de 2010

Por Ti Volvería el Tiempo Atrás Capítulo 2

Capitulo II

El Viaje


El cielo comenzaba a obscurecerse no era muy tarde pero la visibilidad del camino se había vuelto un poco difusa, así que Xena y Gabrielle decidieron buscar un lugar donde alojarse, para fortuna de ellas encontraron una cueva no era muy grande pero al menos podrían pasar la noche bajo un techo, Xena bajo primero para ayudar a Gabrielle a desmontar, una vez abajo las dos empezaron a preparar todo para la cena. Xena fue en busca de leña, mientras Gabby, preparaba las mantas, Xena llego poco después con una gran cantidad de leña.

- Bien con esto será suficiente para pasar la noche – arreglo los leños de manera circular y comenzó a golpear dos piedras para encender la fogata.


Gabrielle se acerco a las alforjas y saco la comida un poco de pan, queso una botella de vino, carne seca y demás cosas que Frawitz les había preparado.

- Frawitz nos dio provisiones como para un mes, es increíble que no haya sentido el peso de todo esto. – Gabrielle se volvió para ver a Xena quien después de varios intentos logra encender la fogata.

- Bueno déjame decirte que tus fuerzas ya no son las de antes, créeme cuando te digo que aun siento adoloridos mis hombros.


Gabrielle bajo la mirada y se ruborizo ante el comentario, recordaba la escena del baño y eso la apeno bastante.

- Anda no te apenes, de no haber sido por ti no habríamos abierto nuestros corazones ¿no crees?.

- Sssí, sí tienes razón Xena… - la joven bardo camino hacia su preciosa guerrera. Se paro firmemente frente a ella y le rodeo con sus brazos el cuello acercando su boca a la de ella.

- Gabrielle… - Xena dejo que Gabrielle explorara el interior de su boca, el sabor de sus bocas lo sintió tan exquisito que comenzó a acariciar el cuerpo de su bardo de arriba abajo y así hubiera podido continuar durante horas si no es porque el estómago de Gabrielle, le recordó que era hora de cenar con un ruidoso sonido.

- Vaya, creo que es mejor alimentarnos, antes de que tu estómago cobre vida y nos coma a las dos, ja,ja,ja,ja… - Xena no dejaba de reír, lo cual por supuesto apeno y enfado a la bardo.

- Vamos apuesto a que tu también tienes hambre… - le dijo la enfadada bardo.

- ¿Yo?, por supuesto que tengo hambre pero durante mis días de entrenamiento jamás aunque estuviera muriéndome de hambre mi estómago profirió semejantes sonidos, ja,ja,ja,ja. – Xena volvió a reír pero de inmediato ceso cuando su estómago desmintió lo que decía.

- Ejem, decías mi fuerte y nunca rendible al hambre, guerrera. – Gabrielle ríe ahora.

- Esta bien, esta bien, lo admito muero de hambre, ¿qué es lo que cenaremos? – le pregunto Xena a Gabby con una enigmática sonrisa.

- Bien pues tenemos de todo bastante así que empecemos por tomar un poco de vino pan y queso ¿ te apetece?.

- Bueno si te pusieses en medio de dos rebanadas de pan, con eso me bastaría.

- Xena…

- Upss, es que dije algo indebido

- No, claro que no, de hecho… tu serás mi postre. – Gabrielle sonrió ante el sonrojo de su amada.

Xena le sonríe dulcemente mientras se disponen a cenar, mientras lo hacen Xena no deja de mirar a ese pequeño ser llamado Gabrielle, aún no puede creer que esa pequeña rubia la haya podido hacer cambiar de manera tan radical, esos ojos verdes, tan llenos de paz, de bondad, ese rostro tan bello y lleno de inocencia, su pequeño cuerpecillo, ahora más fuerte que antes, su figura atlética, era en verdad realmente hermosa, para Gabrielle la mirada de Xena no le era desapercibida, sentía una enorme inquietud, por un lado estaba muy emocionada por el amor que Xena le había confesado, pero por otro lado estaba un poco temerosa, no por Xena sino por ella misma, que sucedería si hacían el amor, ella sabía que era una neófita en esas artes, y si Xena se sentía desilusionada de ella, y si no la satisfacía, y sí…

- ¿Qué es lo que te inquieta Gabrielle? – le pregunta Xena sacándola de sus pensamientos.

- No, no es nada, en verdad.

- Eso no es lo que me dicen tus ojos – Xena se acerca a ella pasando uno de sus brazos por los hombros de su pequeña bardo.

- Bueno la verdad, es que… - Gabrielle voltea a un lado – bueno, lo que sucede es que tu sabes que yo… que yo… no…

- Ssshh, no digas nada Gabrielle, yo no he de pedirte que hagamos algo de lo que tu no te sientas segura, sabes que te respeto ¿verdad?

- Sí, y si quiero que … bueno tu sabes… - le mira a los ojos.

- Pero… - le dice Xena con el fin de que su pequeña bardo continúe.

- Pero la verdad soy una inexperta haciendo el amor, lo sabes ¿cierto?

- Y ¿cuál es tu temor? – le dice Xena con tranquilidad

- Bueno yo… yo no sé si pudiera llegar a agradarte – baja la mirada un poco apenada.

- No digas tonterías, Gabrielle claro que me agradas y el hecho de que no sepas hacer el amor, no importa, lo que importa es que me amas y eso es más que suficiente.

- ¿Lo dices en serio?.

- Por supuesto amor mío

- Xena…

Ambas mujeres se besan de manera suave y tranquila, saben que la noche empieza y aún falta mucho para el amanecer, así que no hay prisa, hay tiempo suficiente para enseñar y aprender las artes del amor… poco después de cenar Gabrielle prepara las mantas como de costumbre, aunque se haya en una duda, ¿ debe de ponerlas juntas, o separadas?, la respuesta le llega cuando Xena la sujeta por la cintura y deposita un beso en su cuello, haciéndola sentir una oleada de pasión incontenible. Ahora sabía que Xena le enseñaría las artes del amor y ella estaba dispuesta a aprender todo lo que le fuera posible, Xena soltó a Gabrielle regalándole una sonrisa, Gabby le devolvió el gesto, mientras Xena alimentaba el fuego, Gabrielle junto las mantas formando solamente una, pese al frió que imperaba a fuera el tamaño de la fogata y las antorchas que Xena había puesto a lo largo de la pequeña cueva, hacían que esta estuviera cálida y agradable, Xena decide salir a buscar más leños, esto lo aprovecha Gabrielle para desnudarse e introducirse entre las mantas, a pesar de todo siente un poco de nervios, sabe que tiene que dar lo mejor de sí para complacer a la mujer de su vida, poco tiempo después Xena regresa cargada de una gran cantidad de leños suficientes incluso para una noche más, deja todo preparado y comienza a desvestirse, Gabrielle la contempla atentamente, su cabello negro como la noche, sus brazos fuertes, sus manos ágiles, sus senos firmes, su cintura la cual adora abrazar cuando cabalgan juntas, sus piernas fuertes y ágiles, es toda una maravilla contemplar el cuerpo de esa mujer que la vuelve loca con la más mínima de sus caricias y sobre todo saber que la ama, que es a ella a quien esa poderosa mujer AMA, Xena se introduce entre las manas junto a su bardo, al sentir el contacto de sus pieles un estremecimiento embarga a amabas mujeres, es un sentimiento lejos de cualquier otro que hayan experimentado. Se abrazan.

- ¿Sabes que nunca sentí sensación como esta con nadie? – le dice Gabrielle a Xena.

- ¿Es cierto eso?

- Claro, que es cierto.

- Ni siquiera… lo sentiste… con Pérdicas. – pregunta Xena con cierto dolor en sus palabras.

- No, ni siquiera con él, además nunca lo ame ¿sabes?.

- Pero entonces ¿por qué te casaste con él?

- Porque te amaba demasiado como para seguir a tu lado, pero al verte partir se me deshizo el alma, y comprendí el error tan grande que había cometido al casarme con él – Gabrielle paso su dedo índice por el rostro de su amada guerrera – pero ¿sabes? Me alegre mucho de que los dioses nos volvieran a unir, aunque me siento responsable de la muerte de Pérdicas, si tan solo le hubiera dicho que no a tiempo. Talvés él estaría vivo y sería feliz con alguien que si le amara.

- No te sientas mal, en todo caso fue mi culpa que Callisto acabara con su vida si tan solo hubiera reaccionado a tiempo, él estaría aún con vida … pero tu y yo estamos vivas y te prometo hacerte muy feliz, te lo juro por mi vida.

- Lo sé y yo te juro amor eterno, en esta y en todas las vidas que nos toquen vivir juntas.

Sellaron sus juramentos con un largo beso, Xena acaricio el cuerpo de su bardo, recorriéndolo de arriba a bajo, trazo una línea húmeda con su lengua a través del cuello de Gabrielle hasta llegar a sus senos, acariciándolos con las yemas de sus dedos y succionándolos de manera tierna, ante tales caricias Gabrielle dejo emitir de su garganta suaves y profundos gemidos, que incitaban a la guerrea a comerse viva a su amada Gabrielle, Xena se deleito en los duros pezones de su bardo un buen rato hasta dejarlos totalmente empapados con su saliva, le besó los hombros excitándola poco a poco, bajo su mano recorriéndola desde su estómago pasando por su vientre hasta tocar lo que Xena consideraba una zona totalmente virgen y pura, con toda la delicadeza del mundo, inició la exploración a ese mundo el cual jamás imagino llegar a tener acceso, sintió la humedad de su pequeña bardo envolver por entero sus dedos, ante esas caricias Gabrielle se éxito aún más, se asió con fuerza al cuerpo de su guerrera hundiendo su rostro en el cuello de Xena, inicio el movimiento de sus caderas acompasadamente, según el ritmo de su guerrera.

- Xe…na, ¡oh, Dioses!, nunca… nunca había sentido… nada parecido a esto. – musito, la pequeña bardo.

- Aún no he empezado amor mío. – fue lo único que dijo Xena, después cubrió su boca con la de su joven bardo.

Xena se deshizo del abrazo de su amada, y se dispuso nuevamente a recorrer con suaves besos el cuerpo de la mujer que era el todo de su vida, paso sus labios por sus senos, por su estomago, bajo a su vientre, deposito sus labios en esa zona de la cual deseaba beber el sabor más exquisito de la mujer que amaba.

- ¿Qué, qué haces Xena? – le pregunto Gabrielle con el rostro totalmente sonrojado y empapado de sudor.

- Degustarte, solo eso – dijo al tiempo que envolvía en su lengua el menudo músculo en el cual se encierra el mayor de los placeres.

Xena la tomo firmemente de la cintura y empezó a succionar de manera suave y rítmica, haciendo con esto que la bardo se sumergiera en un profundo estado de éxtasis, debido al goce que sentía sus caderas se movieron primero lentamente y después más rápido, era algo inconcebible para Gabrielle, jamás había sentido tanto placer en su vida, trato de aguantar lo más que pudo, emanado los más profundos y deseosos suspiros y gemidos, se sujeto fuertemente a las mantas, susurrando en un principio el nombre de su guerrera, para después llegar al punto máximo de su orgasmo, en un profundo gemido combinado con el nombre su amada. Su respiración acelerada se fue controlando poco a poco, Xena subió hasta su rostro y comenzó a besarle la frente, sus mejillas, su barbilla, toda ella la acaricio y beso con pasión y entrega. Fue un momento sublime porque Xena a pesar de la excitación tan grande que sentía, su mayor placer consistió en satisfacerse a su bardo por completo.

- Xena… ¿cómo le llamas a eso…? - le pregunta Gabrielle al tiempo que le roza su rostro con sus dedos.

- ¿Te refieres a hacer el amor…?

- Sí,

- Bien, pues yo le llamo Gabrielle.

Continua en: Capítulo 3

3 comentarios:

  1. Esto se está poniendo muy bueno mi querida Shei, así que por supuesto sigo leyendo, por cierto que estomago tan inoportuno el Gabriel XDD. Besos ˄_˄.

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  2. pervertido eso me encanta me gustaria que ubiera sido mas largo jjajajjajaja

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  3. ta bueno y voy por mi segundo capi y mi segundo día!!! en conteo regresivo para Amor en prepa!!! yupi!!! wow y ké rápido se da todo, pero muy bn ke sea así, jujuju.

    Offtopic: hoy es feriado en mi país, con ello me distraeré, saldré a agitar mi banderita!!! (no es corrupto el comentario, es una bandera real, de palito y tela!!!) y hasta mañana ke el Lunes habrá ke labUrar!!!

    love,
    Nachi

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