domingo, 22 de agosto de 2010

EN SEGUNDOS… todo puede cambiar ¡continuación!


Y he aquí la segunda parte de En segundos... todo puede cambiar de la mano inspirada de nuestra amiga Aimee!!!


Viniste…como ya lo sabía…aunque pensé que por el dolor que esto te causaría no lo harías, pero lo hiciste…al final viniste. Lo malo, es que no fuiste tan puntual, con lo que te retrasaste tuve que seguir con el plan y ahora tengo a este repulsivo ser que inútilmente me trata de complacer. Su natural rudeza, o mejor, su torpeza, en nada se compara a aquellas nuestras noches en las que con tu sólo roce a mi cuerpo llenabas de placer, a ese precisamente tuve que recurrir para fingir lo que él no lograba producir y que así no nos pudiera descubrir.

Entraste, al fin pude mi cuerpo de este inútil separar, pude observar el fuego inyectando tu mirada, y esta vez sí que te deseaba… pero qué haces? por qué tu desesperado actuar? déjame siquiera explicar… de qué, toda esta maldita escena se trata, qué no leíste mi mensaje? Acepté!!! éso que con tus ojos angustiados en silencio me pedías, éso, que te ayudara, que te salvara.

Y por qué, qué hace ese arma en tus manos… pienso ahora con tristeza y mucho temor, que no lo sabes!!! y te ciega la ira por la pasión conmigo compartida y que ahora debes creer una mentira, ya no hay salida. Más ahora que no hay para mí escapatoria te salvaré aunque me cueste la vida.

Mientras luchan en desespero por el dominio del otro, hábilmente tomo el arma viendo a los cuerpos forcejear no puedo distinguir a cual debo apuntar, pienso que si no hago algo pronto él te ganará, así que con resignación, tiro del gatillo, y te veo caer de rodillas, a ti, a mi único amor, a la única que habita y habitará por siempre en mi corazón.

Me acerco para detallar y veo que en tu rostro la desesperación ha marcado un blanco matiz, sin cuidado especial arrojo el arma que seguramente cae entre los cojines del sofá puesto que no produce ningún sonido en su caída, te examinó someramente para ver cuál ha sido mi alcance, hasta dónde he llegado, y lo compruebo feliz, tú estás bien!!! A quien he matado, es a ese desgraciado. Pronto llegan los lobos, esos hambrientos animales ávidos de negros heraldos en la vida ajena tratando de hincar su diente en la llaga que a su vecino condena.

Y luego, la voz del hombre que habría de juzgarte, rudamente y sin compasión indica que sólo tú eres culpable, y que debido a su posición, el ahora occiso, de ti se vengará pues te corresponderá la máxima pena que otorgue el tribunal, a ti y sólo a ti, mi alma no puede más, al saber esto, mi oídos ya no aciertan a escuchar, todo y nada me dan igual, siento que mis piernas no me sostienen y que de a pocos me desvanezco.

Al volver, sólo un cuarto de hospital parece ser, por lo que veo pues nadie me lo ha contado, a nadie conocíamos, aunque ahora veo a tu abogado y sus noticia aunque fuera antes buena y bien recibida, a mí me sabe amarga, igual que sin ti mi vida; según me dice, ya no estás en bancarrota, tu patrimonio es cuantioso y ese infeliz otrora tu amigo y candidato a magistrado, era en verdad tu socio en un gran negocio que por fortuna había resultado, todo parecía genial, lo único que lo hacía fatal era un reciente pasado que más que ser pesadilla, era real.

Recuerdo a este momento, cuando me lo presentaste con ese brillo de duda y entusiasmo en tu mirada; no era una indecente propuesta lo que tramabas, ni siquiera lo que te angustiaba. Qué tonta!!! qué estúpida fui…cómo es que luego de tanto tiempo juntas amándote como te amé y no te supe entender; tus atenciones para con él, no iban más lejos de querer a tu socio agasajar.

El tiempo pasa y estas cuatro paredes, de la casa de reposo en la que me encuentro desde hace meses, me recuerdan a una celda, ésa, que tú debes estar viviendo y sufriendo, la imagino oscura y fría, como siento aunque así no sea, a la mía, fría porque no me calientas con tu piel ni con tu aliento, oscura porque tú, que eres mi luz, no estás aquí.
A mi mente acude sin cesar un solo pensamiento, acerca de ese momento que a mi vida, y a mi pesar, habría de cambiar: ése mensaje que te envié la noche aquella, qué fue de él?

La noche del suceso, un poco más temprano de la hora…

Yulia emocionada al reconocer que la letra en el sobre le pertenece a Lena y lleva su nombre, sonríe y lo abre rápidamente, saca presurosa el contenido sin cuidado alguno, error craso, fatal destino, dejando caer y sin darse cuenta, sin querer una importante parte del mensaje de ésa noche, sobre el piso yace y el calzado agitado aumenta el infortunio al empujar bajo el sillón aquella nota de salvación…la destinataria encuentra para leer sólo una dirección con hora, cual memo que cualquier telefonista toma como recado, sin poder contener su excitación al prever las venturosas nuevas acude…pues reconoce que aquellas coordenadas indican la ubicación de la oficina de su amigo y socio.

Ella espera noticias de su negocio en común…nadie sabía que Yulia encontraría que algo más compartían.

Olvidado en la oscuridad, bajó el mullido sillón y sobre el piso quedaría el mensaje que Lena así escribía:

“Sé que esto es lo mejor para las dos, será mi sacrificio personal pero será una victoria en par, como pareja como tantas veces más, adelante saldremos con lo que le sacaremos a “este nuevo amigo” que tienes , ya que su cargo de juez o fiscal requiere de intachable reputación; fue una buena idea, yo se que aunque no directamente me lo quieres pedir, lo sé y como te amo lo acepto por nuestro bien, hoy en esta dirección y a esta hora, te estaré esperando para que con tu interrupción llevemos a cabo nuestro plan”.

Sé el dolor que causará lo que verás, pero nunca deberás olvidar que te amo, de aquí a la eternidad. Nuestro amor nunca nadie lo podrá acabar.

En cuerpo y alma tuya siempre.

Lena

2 comentarios:

  1. uyy no mucha salada jaja me sorprendio bastante la historia!

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  2. XD woow k giro!!! en serio k han sido estupendas las dos partes... y nop en tampoco hay algo k me desagrade en serio me encantaron!!! ^^

    Chrizz

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