martes, 31 de agosto de 2010

Antes de Marcharte

Saludooooooooooos!!!! mis querisimas y queridisimos Fans hoy tengo el Honor de presentarles a ustedes un Fanfic hermoso de Shizuru y Natsuki escrito nada más y nada menos que por nuestra hermosa y bellisima Miyuki2103 ¡¡¡Disfrutenlo que esta muy bueno!!!


Antes de Marcharte

Ya han pasado dos años desde aquel día y aun espero por ti, seguiré esperando por todo la eternidad si es posible porque sé que volveré a verte y vendrás a mí, eso fue lo que me dijiste antes de marcharte aquel día que se quedó grabado en mi memoria, el cual está tan claro en mi mente como si hubiera sido ayer…

Dos años atrás…

Era una linda tarde, el cielo estaba completamente despejado, sin una nube que eclipsara su azul belleza, la brisa fresca provocaba que las hojas ondearan en el viento levantando con ellas una lluvia de pétalos de cerezos que inundaban el ambiente con su dulce aroma. Un clima pasivo para disfrutar un día de tranquilidad en el campo, por lo menos para aquellos que no se encuentran en la escuela en el momento.

-Entonces ya decidiste decirle lo que sientes por ella-preguntaba una joven pelirroja a su compañera que estaba recostada junto a ella en la grama con la mirada fija en el cielo azul.

-Si…hoy…hoy iré a su departamento cuando salga de la escuela-dijo la joven de pelo azul y ojos tan verdes que podrían confundirse con unas esmeraldas.

-Estoy segura que kaicho-san estará feliz de que por fin vayas a corresponder a los sentimientos que ella tiene por ti.

-Ya ella no es kaicho Mai, recuerda que ya se graduó de la escuela…pero tienes razón-decía la peliazul con una gran sonrisa-estoy segura que Shizuru se alegrará mucho de saber que por fin podré corresponder al amor que ella siente por mí porque yo también siento lo mismo por ella.

-Me alegro que por fin te hayas dado cuenta de ello Natsuki, ya que Kaicho…digo Shizuru-san es una buena persona y te quiere de verdad…además que creo que es la única que podría soportar tu explosivo carácter.

-Tienes raz..¡espera que dijiste Mai!-gritó la peliazul parándose de golpe para mirar fijamente a su amiga.

-Nada, nada Natsuki-decía Mai moviendo las manos de un lado hacia otro de forma rápida para tratar de controlar a la peliazul mientras que la última tenía sus brazos cruzados sobre su pecho y le brindaba a su amiga su característica mirada penetrante-pero dime Natsuki… ¿Ya sabes cómo le dirás a Shizuru-san lo que sientes por ella?-preguntó Mai provocando que Natsuki se tensara al instante.

-Bu-bueno yo…

-No me digas que no has pensado como vas a decírselo-la única respuesta que obtuvo de la peliazul fue un intenso sonrojo que cubrió toda su cara y estaba empezando a llegar a su cuello- eres increíble Natsuki, de verdad que no entiendo que fue lo que Shizuru-san pudo ver en ti-decía Mai exasperada moviendo la cabeza de un lado a otro…tomó la mano de Natsuki llevándosela a rastras hacia la academia.

-¿A dónde me llevas Mai?-protestaba la princesa de hielo mientras trataba de zafarse del agarre que su amiga tenía en su brazo.

-Vamos algún lugar donde podamos preparar una linda forma para que puedas declarártele a Shizuru-san.

Natsuki se sonrojó nuevamente al darse cuenta que Mai había dicho lo último en voz alta provocando que muchas personas que se encontraban en el patio de la academia la escucharan y comenzaran a mirarlas de forma extraña.

-Podrías decir las cosas sin tener que gritarlas Mai, toda la escuela no tiene por qué enterarse-la peliazul trataba de regañarla en tanto intentaba no poner atención a los murmullos y miradas de las personas que tenían a su alrededor.

-Si no actuaras de forma tan tonta de vez en cuando créeme que no tendría…

Din Don

[Jajá salvada por la campana]…Me encantaría seguir hablando contigo Mai pero mis clases me esperan-dijo la peliazul soltándose del agarre de su amiga y corriendo a toda prisa hacia su salón para no ser aprisionada nuevamente por Mai.

-¡¡Te salvaste por ahora Natsuki pero ni creas que te me escaparas cuando salgas de clases ya que iré a buscarte antes de que tu última lección termine!!-gritaba Mai con sus manos colocadas en sus caderas viendo como la peliazul cruzaba una esquina y se perdía de su vista-Esta niña nunca aprenderá-terminó de decidir dejando escapar un suspiro de resignación mientras se dirigía a su salón.

Lo que no sabían ninguna de las dos es que en otro lugar de la ciudad la ex-presidenta del consejo estudiantil estaba recibiendo noticias no muy alentadoras.

-Tu padre ya tiene todo listo Shizuru, mañana el chofer pasara por ti alrededor de las diez de la mañana para llevarte al aeropuerto.

-Muy bien Madre-contestó la joven con un dejo de tristeza y decepción en su voz casi imperceptible para cualquier otra persona menos para su madre.

-Kannin na Shi-chan, estoy consciente de los deseos que tenías de quedarte a terminar tus estudios en Fuuka y los conocidos que tienes en ese lugar Shizuru, pero tu padre nos necesita con él en este momento.

-Entiendo madre no se preocupe-trató de decir en un tono alegre mientras que en su interior sentía que el alma y el corazón se rompían en miles de fragmentos.

-Muy bien, entonces te veré en dos días Shi-chan, te cuidas.

-Usted también madre, hasta luego-colgó el teléfono y tomó asiento en uno de los sillones de la pequeña sala de su apartamento-Natsuki…Natsuki-susurró su nombre con voz rota mientras raudas lagrimas caían por sus mejillas.

Mientas tanto en los jardines de la academia Fuuka una joven peliazul caminaba rápidamente hacia el lugar donde ocultaba su motocicleta, encendió el motor y salió a toda prisa con dirección al departamento de la ex-presidenta del consejo estudiantil de la escuela, 15 minutos después ya se encontraba frente a su puerta completamente paralizada debido a los nervios que le provocaba lo que le diría a Shizuru cuando la viera, se pasó los dos últimos periodos de clase que tenia tratando de encontrar una forma de decirle a Shizuru lo que sentía por ella pero por más que pensaba no podía decidirse por la forma más sutil de confesar sus sentimientos a su diosa de ojos rojos, aparte de que sus nervios se intensificaban al no saber la forma en la que Shizuru reaccionaria ante su confesión; se sonrojó intensamente al pensar en lo que podrían hacer después de que ella le dijera a Shizuru que aceptaba sus sentimientos y que el amor que sentía era el mismo que el de ella, un ligero ruido proveniente del otro lado de la puerta la sacó de sus cavilaciones, tomó aire y se decidió a tocar, su corazón latía de forma desmesurada mientras esperaba a que la habitante del departamento abriera la puerta y cuando lo hizo se encontró con algo que no esperaba.

-¿Nat- Natsuki?... ¿Qué haces aquí?-preguntó la castaña con un ligero tono de sorpresa, confusión y algo más que Natsuki no pudo identificar.

-Etto… Shizuru…yo…-trataba de decir mientras jugaba nerviosamente con unos mechones de su pelo.

-¿Quieres pasar Natsuki?-preguntó Shizuru con una sonrisa mientras trataba de controlar los enormes deseos que tenia de abrazar a la peliazul por lo linda que se veía actuando de esa manera.

-S…si.

-Toma asiento Natsuki, voy a preparar un poco de té-ofreció la castaña a la princesa de hielo la cual solo asintió y se sentó en uno de los muebles de la pequeña sala, unos minutos después la chica de Kyoto regresó con dos tazas de té en sus manos, le ofreció una a la peliazul quien la tomó con una sonrisa y se sentó en una de las sillas frente a Natsuki.

Pasaron unos minutos en los cuales Shizuru se limitó a esperar que Natsuki anunciara las razones por las cuales había ido a visitarla mientras tomaba tranquilamente su taza de té.

-Etto Shizuru…yo…yo vine a…-trataba de decir nerviosamente la peliazul mientras miraba para todos lados menos al rostro de Shizuru que la observaba de forma expectante y curiosa-bu-bueno yo solo venía a…-miró algo que hizo que se detuviera, caminó unos pasos hacia el cuarto de Shizuru en tanto la ultima la seguía y se detuvo en seco en la entrada de la habitación.

-¿Qué significa esto Shizuru?-preguntó señalando unas cajas y maletas que se encontraban distribuidas por todo el cuarto de la castaña-¿alguien se ha mudado aquí contigo? ¿Es por eso que no me has llamado estos últimos días?-preguntó de forma un poco molesta mientras esperaba la respuesta de la chica de Kyoto.

-Natsuki yo…

-¿Quién es? ¿Quién ha estado contigo estos tres días que ni siquiera has tenido tiempo para verme? ¡Contéstame Shizuru!-gritó de forma enojada no pudiendo controlar los celos que sentía al pensar que alguien pudiera estar con su diosa de ojos rojos.

-No es lo que piensas Natsuki-decía Shizuru intentando calmar a la peliazul.

-¡Y que puedo pensar entonces!... la única explicación que le encuentro a todo esto es que esas maletas sean tuyas lo que significaría que…-detuvo sus palabras al ver como Shizuru volteaba su rostro evitando mirarla a los ojos- Shizuru eso…

-Mañana me mudo con mis padres hacia América-dijo la castaña de forma calmada mientras por dentro su corazón latía de forma desenfrenada-el chofer pasará por mí en la mañana para llevarme al aeropuerto.

Un intenso silencio se produjo en todo el departamento en el cual las dos jóvenes intentaban buscar las palabras correctas y necesarias para romper la tensión que se había creado en el lugar.

-¿Cua-cuando pensabas decírmelo?-preguntó Natsuki con voz temblorosa para después cambiar a enojada-¡¿Cuándo ibas a decirme?!-gritó-¡cuando estuvieras en el aeropuerto a punto de subir al avión o cuando ya estuvieras instalada en otro país muy lejos de mí!-terminó de decir mirando fijamente al rostro de Shizuru con la cara roja de coraje.

-Pensaba llamarte cuando salieras de la escuela pero se me presentaron unos inconvenientes y no pude hacerlo.

-¡Excusas, esas son excusas Shizuru!

-¡¿Qué es lo que te molesta Natsuki?!-gritó Shizuru perdiendo la calma-ya te dije que no pude llamarte, además si no mal recuerdo tu tampoco trataste de buscarme en estos días como para que ahora quieras venir a reclamarme porque yo no lo hice.

-¡Eso es porque estaba ocupada y…!-trató de justificarse la peliazul.

-Pues yo también he estado ocupada Natsuki-recalcó la castaña en tanto masajeaba sus sienes con sus dedos al sentir como comenzaba a sentir un ligero dolor de cabeza, lo menos que deseaba en estos momentos era discutir con la peliazul debido a que al día siguiente dejaría de verla por quien sabe cuánto tiempo.

-Lo que yo estuve haciendo estos días no tiene importancia Shizuru, lo que realmente importa aquí es que tu pensabas irte y ni siquiera planeabas decirme nada-volvió a decir sintiendo como la sangre le hervía nuevamente.

-Ya te dije que pensaba llamarte-trató de decir de forma calmada mientras se dirigía a la salida de la habitación.

-¿Y cuándo hubiera sido eso Shizuru?

-¡Cuando tuviera tiempo Natsuki!-volvió a decir perdiendo la poca calma que había conseguido-¡cuando pudiera sentarme a hablar un rato contigo de forma calmada sin tener que estar discutiendo como ahora…no entiendo porque te molesta que me vaya si siempre me has dejado muy en claro que lo que sientes por mí es pura amistad, deberías estar feliz de que me vaya ya que así podrías estar más tranquila sin preocuparte porque yo me aparezca y te abrace por detrás como siempre lo hacía!

-No digas eso Shizuru-decía la peliazul con la cabeza gacha.

-¿Por qué no quieres que lo diga si es la verdad?

-Porque…

-¿Por qué Natsuki?

-¡Porque es mentira!-gritó la peliazul-¡porque es mentira que solo te quiero como una amiga! ¡Porque es mentira que quiero que te vayas! ¡Porque te amo Shizuru! ¡Porque te amo y no quiero que te alejes de mí!-terminó de decir mientras raudas lagrimas caían de sus ojos.

-Nat…suki-susurró su nombre sorprendida al escuchar las palabras de su amiga-Natsuki eso no…eso no es cierto-dijo no queriendo creer lo que había escuchado hace unos momentos-solo dices eso para que no me aleje de ti, no porque realmente sientas eso por mí-dijo Shizuru dándole la espalda a la peliazul y disponiéndose a salir de la habitación pero se detuvo en seco al sentir como los brazos de Natsuki rodeaban su cintura y el frente de ésta se apretaba a su espalda.

-Es verdad que no quiero que te vayas-musitó la peliazul con voz temblorosa sobre el oído izquierdo de Shizuru logrando que la castaña dejara escapar un ligero temblor al sentir el aire tibio de Natsuki sobre su oreja-pero también es muy cierto que te amo Shizuru.

-Nat…suki.

-Shhh no digas nada-dijo, soltando la cintura de la castaña y dándole la vuelta para ponerla frente a ella-solo…solo déjame demostrarte con hechos que te amo.

-Natsuki-murmuró Shizuru con los ojos anegados en lágrimas al ver la sinceridad y el amor que radiaba de los verdes ojos de Natsuki.

-Antes de marcharte déjame demostrarte que te amo de verdad-con esto dicho Natsuki besó suavemente los labios de Shizuru, el beso fue tan tierno, tan cálido que Shizuru sintió que las piernas no podían sostener su cuerpo.

[Shizuru… Shizuru antes de marcharte grábate en el ardiente aroma de mi cuerpo soleado con el sol del atardecer].

Natsuki colocó una de sus manos en la espalda de Shizuru y la otra debajo de sus piernas levantándola del piso mientras limpiaba con sus besos las lágrimas que no dejaban de salir de los ojos de la castaña. Lentamente caminó con ella hacia la cama y la colocó de forma tan suave y delicada como una madre teniendo cuidado de su recién nacido en tanto besaba sus labios con amor y ternura.

[Antes de marcharte, fija tu mirada para que llegue más adentro de mi pecho hasta estallar en mi corazón].

El beso se fue volviendo cada vez más pasional y salvaje, sus lenguas danzaban al son de una música que solo ellas dos sabían el ritmo de la misma, Natsuki llenó de besos el rostro de Shizuru para luego trazar un húmedo camino con sus labios por el suave y delicado cuello de la castaña mientras la última volteaba para darle más espacio a la peliazul.

Un ligero gemido se escapó de los labios de Shizuru al sentir como Natsuki succionaba y mordía un punto sensible de su cuello, provocando que el deseo de la peliazul aumentara y besara de forma más desesperada esa parte sensible de su anatomía, sus manos bajaron rápidamente por el cuerpo de la castaña deshaciendo la tira que mantenía amarrada la bata violeta que cubría el cuerpo de Shizuru, se detuvo un momento para mirar la hermosa y perfecta figura de la ex-presidenta del consejo estudiantil.

-Hermoso-susurró Natsuki mirando con ojos lujuriosos el cuerpo de la castaña que solo estaba cubierto con un sostén de color violeta con encajes y unos pantis que hacia juego con el sostén mientras un ligero sonrojo bañaba su rostro.

[Antes de marcharte, has que siente el deseo de rozar con mi piel la miel en tu cuerpo].

Natsuki besó nuevamente los labios de Shizuru de forma más apresurada y pasional, sus manos sostuvieron los pechos de Shizuru apretándolos ligeramente y haciendo que ésta dejara escapar un gemido de placer, la peliazul descendió por sus cuello y besó sus hombros, mordiendo y succionando cada centímetro de piel mientras sus hábiles manos se colaban por su espalda desabrochando el clip del sostén y exponiendo los pechos de Shizuru a su vista, no pasó mucho tiempo cuando la castaña sintió que una descarga de electricidad le recorrió el cuerpo cuando Natsuki introdujo uno de sus pechos a su boca mordiendo y succionando ligeramente el endurecido pezón mientras que una de sus manos pellizcaba y acariciaba el otro con el mismo fervor.

Shizuru sentía que se deshacía en placer por el amoroso trato que Natsuki le estaba dando a sus pechos que no se dio cuenta cuando la mano libre de la peliazul descendió por su cuerpo y comenzó a acariciar su zona más íntima por arriba de la ropa interior.

-Ahh-dejó escapar un grito la castaña cuando la peliazul hizo presión encima de su centro que ya se encontraba mojado por la enorme excitación que estaba sintiendo.

-Estas tan mojada Shizuru-susurró Natsuki en el oído de Shizuru para después introducir su lengua en el-estas tan mojada y solo para mí-terminó de decir con voz ronca para después besar los labios de Shizuru mientras colocaba sus manos en la última pieza de ropa que tenía la castaña tratando de sacarla de su cuerpo.

-Es-espera Nat…suki-dijo Shizuru jadeante colocando una de sus manos sobre la peliazul logrando que esta se detuviera.

-¿Qué pasa Shizuru?-preguntó Natsuki con cara de confusión-¿Acaso no quieres?-terminó de decir con un dejo de tristeza y decepción en su voz mirando el rostro de la castaña.

-No es eso-dijo con su respiración más tranquila y sosteniendo las manos de Natsuki entre las suyas-es solo que yo también quiero sentir tu piel-decía mientras besaba suavemente los labios de su princesa de hielo-por favor déjame amarte de la misma que forma que tú me has amado hasta ahora.

[Antes de marcharte, pinta tu sombra en la pared principal de mi corazón para recordar cada eterno momento de tu dulzura, tu gloriosa paz y tu bella sonrisa].

Natsuki asintió y Shizuru se sentó un poco en la cama sosteniendo el rostro de Natsuki entre sus manos y besándola suavemente, besó sus labios con devoción, saboreando y acariciando cada rincón de su boca como si fuera el tesoro más valioso de la humanidad mientras sus manos se deslizaban por la parte frontal de su uniforme y comenzaba a desabrochar lentamente los botones de su camiseta, Shizuru besaba cada centímetro de piel que se exponía ante sus ojos mientras la camiseta del uniforme de la peliazul se deslizaba por su cuerpo.

Natsuki dejó escapar un gemido cuando los dedos de Shizuru rozaron sus erectos pezones mientras su boca se ocupaba de acariciar y morder su cuello de forma suave, las manos de la castaña se posicionaron detrás de la espalda de la peliazul desabrochando con un movimiento rápido el sostén azul oscuro que mantenían los pechos de Natsuki cubiertos al mundo, los masajeo suavemente con sus manos mientras su boca seguía trabajando en su cuello, logrando que la peliazul dejara escapar ligeros gemidos de placer.

-Soñé tantas noches con esto Nat-su-ki-decía la castaña con voz seductora mirando el rostro de la peliazul-con verte así-decía mientras trazaba un camino húmedo con la punta de su lengua por el valle que dividía los senos de Natsuki-con hacerte completamente mía-terminó de decir antes de introducir uno de los pechos de Natsuki en su boca, haciendo movimientos circulares con su lengua mientras tomaba con su dedo índice y pulgar el otro pezón y lo pellizcaba ligeramente logrando que la princesa de hielo echara su cabeza hacia atrás y dejara escapar un gemido lleno de placer.

Shizuru le aplicó el mismo trato con su boca al otro pezón mientras sus manos viajaban a la parte inferior del cuerpo de Natsuki aplicando la misma presión que la peliazul hizo anteriormente sobre su centro provocando una oleada más de gemidos en la princesa de hielo.
Shi…Shizuru-la llamó Natsuki entre jadeos haciendo que la castaña se detuviera y la mirara-quiero…quiero ser una contigo-dijo sonrojada-quiero que lleguemos juntas hasta el final.

La castaña entendió lo que quería decir su amante y la beso nuevamente con lujuria y pasión, se separó un poco de Natsuki para quitarse la última parte de ropa que llevaba puesta y Natsuki hizo lo mismo, al terminar las dos se fundieron en un apasionado beso en tanto Shizuru colocaba una de sus piernas encima de la peliazul buscando una conexión entre sus puntos de placer, al encontrarla las dos dejaron escapar un gutural gemido al sentir como la humedad de sus centros se mezclaban.

Shizuru comenzó con movimientos de vaivén rozando cada parte de su cuerpo con el de Natsuki, las dos sudaban de forma copiosa mientras sentían como cada vez más estaban más cerca del clímax, Natsuki sostuvo las caderas de Shizuru ejerciendo más presión sobre sus centros y Shizuru dejo escapar un profundo gemido de placer.

-Te amo…te amo Shizuru-decía Natsuki al sentir que comenzaba a perderse en las sensaciones que Shizuru le estaba proporcionando.

-Yo…yo también te amo Natsuki, te amo-repitió la castaña ejerciendo una última presión que provocó que las dos se elevaran hacia las nubes en una explosión de luces que hizo que por un momento perdieran todos sus sentidos y solo se dejaran guiar por los remanentes de su orgasmo.
Shizuru se dejó caer sobre el sudado cuerpo de Natsuki tratando de calmar su agitada respiración mientras que la peliazul la abrazaba fuertemente regalándole dulces besos en la frente mientras ella también trataba de controlarse.

-Te amo Natsuki-decía la castaña abrazando a la princesa de hielo-esto ha sido lo más maravilloso que me ha pasado, gracias por dejarme vivir esta experiencia contigo.

-Yo también te amo Shizuru y soy yo la agradecida de tenerte así conmigo-dijo para luego besarla-te amo y te esperaré todo el tiempo que sea necesario para poder estar contigo.

-Yo volveré Natsuki-decía Shizuru correspondiendo a su beso-te amo y te juro que volveré para estar contigo.

[Antes de marcharte, besa mis labios con la fuerza de tu amor y abraza mi alma con la pasión que respiras cada día].

Las dos se fundieron en un profundo beso para luego rendirse en los brazos de Morfeo.

Tiempo presente…

- Shizuru…aun espero el día en el que pueda volver a verte-susurraba al viento la peliazul mientras miraba las flores en aquel jardín donde había conocido a la castaña por primera vez

-Ya no tendrás que esperar más tiempo mi Nat-su-ki.

-¡Shi…shi…Shizuru!-la peliazul se sorprendió al ver el objeto de sus afectos frente a ella, los dos años que pasaron separadas no habían disminuido en nada su belleza ni el brillo de sus ojos-¡Shizuru estás aquí!-gritó abalanzándose sobre la castaña y envolviéndola en un apasionado beso que las dejó a las dos sin aire.

-Te prometí que volvería a ti y ahora estoy aquí, no pienso dejarte nunca…te amo Natsuki.

-Y yo te amo a ti Shizuru.

Las dos se besaron nuevamente, felices de que por fin están juntas otra vez y que con dios mediante, ésta sería la última vez que volverían a separarse.

Fin

lunes, 30 de agosto de 2010

Amor en Preparatoria Capitulo 11 Cambios 2da Parte


Saludos mis hermosas y bellas y adoradas Fans pues bien Gracias por su amable espera ya es 30!! sí ya es 30 de Agosto!!!! y señoritas y señores estamos casi por acabar el año!!!! un año más que se nos va ¿cúanto falta para que el año acabe? ¿cuatro meses? ¡Dios! ¡¡que pronto!! aaahhh y pensar que casi ayer vi el calendario en mi trabajo y dije vaya hoy es 1ro de Enero (porque han de saber que donde trabajo no tenemos ni un día festivo... negreros, oje... de... ujum, ujum) si como les decía un año más que casi se nos va... y me estoy planteando terminar este año con esta novela, pero todavía esta en veremos porque la verdad es que la adoro y dejar de escribirla sería muy triste pero es que también tengo otros proyectos y si no le doy fin a esta las otras ideas de repente se me van a perder, pero en lo que decido si me aviento la historia un poco más larga o no aquí les dejo esta segunda parte de tres del capítulo ¡¡Cambios!! Espero que les guste!!!! Esta segunda parte va dedicada con todo cariño para mi queridisima Jeniferyma!!! Saludos a todas y todos les amo son lo máximo!!! Y a leer!!!


Había pasado una semana desde que Laura se había ido, aún no entendía lo que había hecho mal en nuestra relación… ¿fue por qué le llevaba nueve años?... ¿fue porque quizás pensaba que era demasiado grande para ella?... ¿quizás porque no teníamos mucho en común?... no… la verdad es que fue porque casi no hablábamos, me dedique solamente a amarla… a hacerla mía… y cuando platicábamos siempre fui yo quien hablaba más pues Laura siempre fue una excelente escucha, pero no una gran conversadora… y yo nunca me esforcé por alentar sus charlas… pero las cosas que me platicaba sobre esa serie que caricaturas… bueno… era un poco aburrido… ahora que lo pienso quizás ella sentía lo mismo cuando le hablaba de temas biológicos… quizás ese fue mi error… no darme el tiempo, ni el espacio, ni la oportunidad de conocer todo de ella... supongo que el hecho de hablar no significa que haya verdadera comunicación. Salí de mis pensamientos y recorrí con la mirada el salón en el que estaba aplicando el examen que me encargo Marlene que le hiciera a sus alumnos del G-J ya que ella había tenido una emergencia y no podía estar presente para cuidarlos, todos los alumnos estaban concentrados en el examen, miré atentamente a cada uno y no pude evitar detener la mirada en su caoba cabellera, esa chica en verdad podía ser desconcertante, moví mi mano para dar vuelta a la hoja del libro que estaba leyendo y centré la mirada en la pulsera de plata que ahora llevaba en mi muñeca izquierda, no pude evitar recordar:

Tomé la barra de chocolate de la mano de Dennis y le miré por un momento.

- Endorfinas ¿eh? – susurré ligeramente.

- ¿He venido en mal momento? – me pregunto mientras se limpiaba las lagrimas de los ojos.

- No – le respondí haciéndome a un lado para que pasara – es solo un poco de nostalgia – le dije mientras me limpiaba los ojos con el envés de la mano.

- La nostalgia entonces es algo contagioso – me dijo mientras dejaba en la mesa su mochila cosa que me sorprendió porque ella cada vez que tenía asesoría conmigo únicamente acostumbraba a traer su libreta y su libro, se sentó a la mesa y saco dos cuadernos – supongo que tomaré con usted dos horas de asesoría en vez de una ¿no es así?

- ¿Cómo? – pregunté ligeramente extrañada.

- Una será para biología y la otra para química ¿no es así?

- Estas decidida – dije más como afirmación que como pregunta.

- Ya se lo dije – me respondió mientras sacaba ambos libros el de química y el de biología – yo tomaré el lugar de Laura.

Me llevé las manos a la cara y respiré profundamente, junte las palmas de mis manos recargando mis pulgares bajo mi barbilla, al abrir los ojos vi sobre la mesa un simpático oso de peluche de unos cuarenta centímetros de largo en color blanco que llevaba unos lindísimos lentecitos y tenía en la mano derecha un microscopio óptico de plástico bastante bien hecho y en la mano izquierda llevaba un libro abierto donde decía El conocimiento es poder; vestía una simpática batita blanca y en uno de los costados de la batita decía Para: La Profesora Karla escrito en cursivas y en hilo dorado; No pude evitar sonreír mientras lo miraba se veía tiernísimo.

- ¿Te has traído tu juguete para la hora del descanso? – le pregunte y no pude evitar llevarme la mano a la boca para no soltarme a reír a carcajadas mientras las blancas mejillas de Dennis se pintaban ligeramente en carmín.

- Ja, ja, ja, qué simpática – torció ligeramente la boca mientras sus mejillas se cubrían por completo en profundo carmín – una trata de ser amable y esto es lo que se consigue – meneo la cabeza en negativo sin darme la mirada ni una vez, se levanto, tomo el peluche y se acerco a mí con la cabeza ligeramente gacha y me extendió el osito – es para usted feliz cumpleaños, día del profesor, navidad, año nuevo y día del amor y la amistad.

- Esto debí haber hecho con mi novio – le dije mientras tomaba al osito entre mis manos estaba increíblemente suavecito daban ganas de abrazarlo con fuerza – así me hubiera ahorrado muchos regalos – me reí por lo bajo – gracias Dennis – posé la palma de mi mano contra su cálida mejilla y le levante el rostro para ver sus mieles ojos – esta precioso, nadie nunca me había regalado algo tan lindo.

- “Su toque es tan suave” – pensó Dennis mientras miraba la gratitud en esos azules ojos.

- Tiene una hermosa leyenda escrita en el libro.

- Yo la escogí – me respondió mientras sacaba una caja del bolsillo de su pantalón – al igual que esto – me dijo extendiéndome la cajita.

- Gracias – musité sosteniendo la caja en mis manos mientras miraba el simpático moñito que la adornaba.

- ¿No piensa abrirlo? – me pregunto y sonreí ante su apremio y me recordó a mi misma cuando era más joven y quería ver la cara de contento que ponía mi mamá o mi papá cada vez que les obsequiaba algo, abrí la cajita y no pude evitar sonreír era una pulsera muy linda el material parecía ser de plata y el diseño en semi-espiral le daba en cada curva un brillo diferente, me gusto bastante.

- A qué tengo buen gusto ¿verdad? – dijo esbozando una bonita sonrisa y los ojos le brillaron de gusto.

- Muy bueno en verdad – le respondí mirando sus mieles ojos, ella me sonrió y yo levante una ceja mientras le correspondía el gesto – muchísimas gracias por el obsequio Dennis nunca ningún alumno me había regalado nada – cuando dije eso último respiro profundamente y su pecho se elevo con orgullo mientras su sonrisa se ensanchaba mostrándome la blancura de su perfecta dentadura

- ¿Quiere que le ayude a ponerse su pulsera?

- Por supuesto.

- Es plata Italiana de .925 me aseguraron que es un muy bien material – me dijo mientras me la colocaba – claro que tendrá que darle mantenimiento para que la plata no vaya a perder su brillo. Ya esta, se le ve muy bien.

- Gracias Dennis – le dije – mientras miraba que efectivamente me quedaba muy bien la pulsera – en verdad te lo agradezco – le acaricie la mejilla una última vez mientras miraba su rostro lleno de contento – como eres muy buena en química – le dije regresando al tema de la asesoría – dejaremos para mañana esa materia y estas dos horas las usaré para evaluarte en la materia de biología.

- De acuerdo.

- ¿Quieres un café?

- Con azúcar y con crema por favor.

- Muy bien toma asiento, voy a ir por un examen y mientras te preparo el café tu lo resuelves ¿de acuerdo?

- Sin problema – me respondió con sobrada confianza.

Regresé de mis recuerdos y me centré de nuevo en mis alumnos, al cabo de 10 minutos miré a Dennis dejar de escribir y releer sus respuestas, su ceño lo mantenía fruncido pero no por estar de mal humor sino por la concentración con la que leía las respuestas cuando hubo terminado sonrió con satisfacción se levanto y me entrego el examen.

- Puedes salir Dennis – le dije mientras tomaba su examen.

- Gracias – me dijo y salió del salón, nada más salir revisé el examen, era impresionante ni un solo error, simplemente era perfecto, me daban ganas de calificarlo pero no tenía la autorización por parte de mi colega, sin embargo me sentí satisfecha por saber que la biología no se le dificultaba en absoluto a mi alumna, deje su examen a un lado mientras continuaba vigilando al resto de los alumnos.

Pan comido, realmente ese examen ha sido de lo más sencillo, me hubiera gustado ver la cara de la de química cuando me revisó el examen… aunque ¿me lo habrá revisado?... a lo mejor y no lo hizo… no… tuvo que habérmelo revisado porque tiene que saber el nivel en el que estoy… digo el examen de la mañana se lo resolví sin problemas… bueno sea como sea no voy a estar pensando en si me lo revisó o no todo el día.

- ¡Dennis! – la voz de Armando me distrajo – hola nena ya acabé el examen, estuvo difícil ¿no?

- ¿Difícil? – le pregunte meneando la cabeza en negativo - ¿bromeas?, fue el examen más sencillo que he tenido en toda mi vida, estuvo un poco más complicado el que hice esta mañana con la de química – le dije mientras nos encaminábamos a las canchas.

- Para ti todo es fácil, todo sencillo – me dijo ligeramente molesto.

- Me gusta estudiar, ya te lo dije quiero ser alguien en la vida.

- Para hacer eso no necesitas matarte estudiando, mi tío es mecánico y le va súper bien tiene dos casas y ya va por su tercer carro y a mis dos primos los tiene estudiando en escuelas particulares y ni siquiera fue a la preparatoria, yo nada más termino la prepa y me voy con él a trabajar.

- ¿Qué no quieres tener una carrera?

- ¿Cómo quién? ¿cómo mi primo Ernesto el abogado sin trabajo? – me dijo torciendo la boca – nel es mejor un oficio te deja más lana además tu vas a ser doctora ¿no?

- Aun estoy meditándolo.

- Pues ahí esta – me dijo tomándome de la cintura – yo mecánico y tu doctora la vamos a hacer en grande hasta podremos mandar a nuestros hijos a escuelas particulares.

- ¿Hijos? – le pregunte mirándolo con cierta incredulidad.

- Pues claro yo quiero tener mínimo unos tres o cuatro, de hecho deberíamos ir practicando para tenerlos total si te embarazo nos casamos y yo me pongo a trabajar.

- ¿Estas loco? – le pregunte sin poder creer lo que escuchaba – ¿sabes la responsabilidad que acarrearía tener un hijo a nuestra edad? - me hice a un lado para soltarme de su abrazo – yo tan solo ya no podría estudiar por atender al niño, y mi mamá seguro que me corre de la casa.

- ¿Y qué? Te vienes a vivir a mi casa y ya que mi mamá te cuide al niño y con lo que gane te doy para que sigas estudiando.

- Pero que fácil te parecen las cosas – le dije con molestia – ¿crees que tu mamá va a decir sí ándale estudia mientras mi hijo se mata trabajando para ti y encima yo te cuido al hijo? ¿cómo crees Armando? Además irme a vivir de arrimada a casa de tus padres se me hace demasiado incomodo. Yo quiero tener mi casa propia algo que sea mío por eso voy a estudiar para tener un patrimonio.

- Pues que difícil haces tú las cosas – me dijo negando con la cabeza – mi hermano embarazo a su vieja y viven en mi casa y ni quien les diga nada.

- Armando olvida de una vez la idea de embarazarme no estoy interesada en tener hijos por lo menos hasta los 33 o 34 años.

- ¿Qué quieres que sean tus hijos o tus nietos?

- Bueno tu que afán por tener hijos.

- Pues es lo natural, además entre más jóvenes más podemos estar con ellos, no que yo fui uno de los últimos y mis papás no jugaron nuca conmigo solo mis hermanos.

- Pues no voy a tener hijos joven solo porque tú quieres revivir una infancia perdida.

- Ya ¿sabes qué? Después te veo ahorita estas de insoportable, al menos ve que yo si sería responsable y no te dejaría ahí tirada con el hijo.

- ¡Huy! Si tú que responsable.

- Ya, ya, ya ahí te ves – me dijo y se dio la vuelta rumbo a las canchas de fútbol.

La boca se me amargo por todas las idioteces que había dicho Armando y decidí ir a la cafetería por un café pues a pesar de que había un poco de sol el viento estaba bastante frió, mientras me encaminaba rumbo a la cafetería observé el cielo surcado por algunas nubes negras me parecía curioso que en pleno invierno de repente se soltará a llover, a veces muy suave otras veces breve pero de forma torrencial; el clima en verdad se había vuelto loco… nosotros lo habíamos llevado a la demencia con tanta contaminación, ¿qué tipo de seres humanos éramos? Acabando con nuestro propio hogar… el único mundo que nos podía albergar; eleve la vista al sol que por momentos se ocultaba y salía, era de locos en verdad, si estabas en el sol sentías que te quemaba sin piedad hasta que la piel literalmente te ardía, si te ibas a la sombra te congelabas que tontería de clima… las jardineras a pesar de las repentinas lluvias mantenían el pasto seco completamente muerto podado al ras de suelo, los arbolitos y arbustos estaban desnudos de hojas, solo en algunos quedaba la reminiscencia de unas cuantas hojas que quedaban prendidas de las ramillas como sujetándose con desesperación al recuerdo de lo hermosamente verdes que alguna vez lucieron luchando por no ser arrastradas por el inclemente viento que les insinuaba que se unieran a él en una danza por el aire jugando a no caer al piso y ser olvidadas bajo nuestras múltiples pisadas, el receso había llegado y el montón de gente salió de los salones, decidí que me quedaría un rato dentro de la cafetería total… no tenía nada más que hacer por el momento… ya no estaba Laura para ir corriendo a buscarla y platicar con ella… tenías razón Laura tener novio a esta edad es una perdida de tiempo… ojala estés bien en Canadá, quizás la distancia nos siente bien a las dos… me senté en una de las mesas junto a la ventana, pedí café pero estaba verdaderamente hirviendo así que lo deje sobre la mesa para que se fuera enfriando, pedí también un sándwich y un jugo de guayaba mi favorito… al menos estaba proveyéndome de una buena cantidad de vitamina C, lo que menos quería era caer resfriada la verdad de las cosas es que podía soportarlo todo menos una gripa ya que me tiraba por completo… mientras miraba por la ventana a todas las chicas y a todos los chicos que paseaban por las jardineras me puse a pensar que la vida en realidad es un compilado de conocimientos… somos como un libro y cada situación y persona que conocemos comprende una página de nuestra vida, nuestras vivencias, nuestros amores, nuestros desamores, los éxitos, los fracasos. Sí éramos todos y cada uno de nosotros como un gran y enorme libro, sonreí antes mis propias cavilaciones y decidí ir a dar una vuelta por la escuela tomé el café que aún se apreciaba caliente y justo al salir de la cafetería.

- Uooppssss esta caliente – su voz me saco de mi ensoñación.

- ¡Dios!, ¡Dios! Perdón, perdón, perdón no me fije ¿te quemaste? – levante la vista y me tope con ella… - ¿Profesora?

- Dennis – me dijo mientras miraba el daño causado en su saco color arena – vaya menos mal que llevaba el saco puesto de otra forma seguro me hubiera quemado.

- Lo lamento – le dije maldiciéndome por mi torpeza, tantas personas con quien chocar y precisamente me tenía que pasar con ella

- En verdad lo siento mucho – le dije con angustia – déjeme limpiar su saco.

- No, no te preocupes fue un accidente – me dijo y me sonrió con lo cual me sentí fatal encima que le tiraba el café todavía disculpaba mi torpeza diciendo que había sido un accidente.

- Pero…

- Esta bien en verdad – dijo quitándose el saco afortunadamente su blusa blanca permanecía inmaculada – no pasa nada, si me disculpas – miro su reloj – me quedan diez minutos para comer algo – nos vemos en clase Dennis – me dijo mientras ella iba a sentarse en una de las mesas dejaba su portafolios sobre la misma y su saco en el respaldo de la silla. Me dirigí al mostrador de la cafetería y le extendí un billete de dos cientos pesos al chico que atendía.

- Lo que la profesora pida te lo cobras de aquí y al rato paso por el cambio ¿si?

- Sin problema – me respondió el chico tomando el billete, salí de la cafetería cuando ella se acercaba al mostrador.

Al salir de la cafetería me sentí sumamente avergonzada, pues claramente escuche entre mis disculpas los susurros de los que habían presenciado mi torpeza, que criticaban mi falta de precaución, un murmullo de comentarios que no habían hecho otra cosa que reiterar mi estupidez… junto con esas risitas estúpidas que me enfadaron; el viento frío de invierno me rozo las mejillas que seguramente tenía tan rojas como el apodo de Laura en secundaria. Fui directamente al baño y me eche agua en el rostro me miré en el espejo y no pude más que murmurar que era una idiota.

- Dennis – la voz de la profesora Adriana me hizo girar el rostro justo al salir de los baños - ¿puedes venir un momento?

- Sí – le respondí y la acompañe hasta su oficina sin decir ni una palabra, cuando entramos ella cerro la puerta y me pidió que me sentará frente a su escritorio.

- Bueno Dennis – me dijo mirándome seriamente a los ojos - ¿has pensado en lo que te propuse?

- Ya estoy tomando asesoría con la profesora Karla – le dije suspirando ligeramente – esta mañana me ha aplicado un examen para evaluar como estoy en la materia de biología.

- ¿Estas segura de que no será algo muy pesado para ti? – me pregunto con verdadera preocupación.

- No, yo me siento capaz de poder hacerlo.

- Tienes suerte de que el concurso se haya pospuesto inicia el 14 de mayo la primera vuelta, el 12 julio dan los resultados de la primera ronda, el 10 de agosto será la segunda ronda, el 5 de septiembre dan los resultados y la ronda final si es que llegas a la final nacional será el 10 octubre y el resultado final se dará el 30 de noviembre.

- Justo para ir a celebrar la victoria junto con mi cumpleaños.

- ¿Celebraras hasta el 1 de diciembre?

- Algo así por el estilo.

- Dennis si no fuera porque el concurso será en mayo no te dejaría participar en la materia de biología.

- ¿Por qué no? Erick está participando por matemáticas y física con el entrenamiento del profesor Raúl.

- Sí pero él empezó a la par de Laura.

- Ya… - le respondí sintiéndome ligeramente incomoda con el nombre de mi mejor amiga – agradezco su preocupación profesora pero me siento capaz de hacerlo así que seguiré.

- Vas a llegar muy lejos Dennis – me dijo y me sonrió de buena gana – ojala un 50% de los alumnos fuera como tu; te voy a encargar que tomes cuanto receso puedas para ir con Karla para asesorarte también puedes usar las horas de las materias cuyos temas no te signifiquen demasiada dificultad para estudiarlos por tu cuenta – saco mi expediente y verificó mis recientes calificaciones – ¿algún problema con matemáticas?

- Ninguno.

- ¿Física?

- No tampoco.

- ¿Inglés?

- No para nada.

- ¿Sabes qué? te voy a pedir que dejes de asistir a educación física utiliza esas dos horas de la semana para estar con Karla.

- De acuerdo lo bueno es que voy al Gym.

- Haces muy bien hacer ejercicio en la juventud moldea tu cuerpo.

- Así que me pondré aún más guapa – le dije sonriendo por lo bajo.

- Me gusta que te quieras de esa manera.

- Gracias.

- Lo que quieras ser en un futuro no dudo que lo conseguirás y te llevará al éxito de eso estoy segura.

- ¿Y si quisiera ser barrendera? - le pregunte sonriendo ante su cara de incredulidad

- Bueno – dijo tras unos instantes – serías la mejor.

- Eso es cierto – suspiré – siempre seré la mejor.

- Te noto triste, ¿es por la partida de Laura?

- No es tristeza creo que solo me siento algo decepcionada.

- ¿Por qué?

- No me dijo que se iba.

- ¿No eran acaso las mejores amigas?

- Se supone

- ¿Pero?

- Pero… “sucedió que nos hicimos novias – pensé para mis adentros – y después de eso todo cambió… ella me engaño con la estúpida, buena para nada de Giselle y al final nos separamos… quisiera poder preguntarle profesora ¿por qué cambiamos de esa forma?... aún no lo entiendo”… no sé los intereses van cambiando ¿cierto?, supongo que nos alejamos un poco desde que ando con Armando.

- Hablando de Armando, Dennis ¿qué planes tienes con él?

- Yo con él ninguno – suspiré negando con la cabeza – pero él conmigo… bueno – me encogí de hombros – casi me ha propuesto matrimonio.

- ¿Matrimonio?

- Es una tontería yo quiero hijos hasta los treinta y tantos no tan joven.

- Pues sobre tu cuerpo mandas tu pero si a tu edad vas a tener relaciones sexuales te pido que tengas mucho cuidado.

- No pienso tenerlas – le dije con aplomo – mis estudios siempre serán lo primero.

- Sí así lo has decidido me alegra por ti.

- Me voy profesora tengo clase de química.

- Adelante Dennis.

Salí de su oficina el timbre había acabado de anunciar el termino del receso y el inicio del siguiente bloque de clases; y ahora a tener una decente clase de química… dice un dicho que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido, bueno solo en esta ocasión se lo tomaba como meritorio a la profesora Karla ella era mil veces mejor que esa tal Ana María.

- Dennis – su voz me hizo detenerme en ese instante, me giré casi sobre mis talones y le miré acercarse a mí, sentí las mejillas arderme con fuerza.

- Te lo agradezco Dennis – dijo e inmediatamente baje la cabeza ligeramente avergonzada – pero no puedo aceptar tu invitación – me extendió el billete y me sentí un poco humillada – toma – me dijo y me extendió su saco – cuando lo tengas limpio y listo me lo puedes regresar – levante la mirada ligeramente sorprendida.

- ¿Esto quiere decir?... – pregunte sintiéndome extrañamente contenta.

- Anda, si con eso te vas a dejar de sentir culpable – me dijo meneando la cabeza en negativo – vamos tenemos clase.

- Gracias – musité no sé si me escucho y camine tras ella, cuando entré al salón fui a sentarme en primera fila como en todas mis clases, ella se desenvolvió como siempre, era clara, precisa, se le entendía muy bien cada tema, su saco lo tenía sobre mis piernas calentándomelas era un efecto sumamente relajante junto con su voz, suave, firme, tranquila, ligeramente grave… ¡Dios! Aún sentía las mejillas calientes… ¡mierda! Es que… ahora que lo pienso ella tuvo la culpa no yo… ¿cómo se le ocurre entrar en la cafetería de esa forma? Basta, definitivamente tanto sonrojo por algo tan banal me parecía estúpido.


****


Al miraba a Andrés fijamente a través de sus lentes obscuros mientras este abría la puerta de su departamento. Andrés se hizo a un lado para que ella pasara primero, ella se saco las gafas de sol y le miro fijamente.

- ¿Estas seguro? – pregunto antes de pasar.

- Muy seguro – le dijo seriamente.

- ¿Cuál es tu afán por hacerlo en tu casa? – le pregunto Al mientras dejaba su bolso y su chamarra sobre el sofá.

- Demostrarte que no tengo ningún miedo.

- De lo que sientes o de tu marido.

- No temo ninguna de las dos cosas – le dijo seriamente – durante el simposio tuve la oportunidad de acostarme con un tipo bastante bueno y no pude hacerlo – se quito el saco tirándolo sobre el sofá.

- ¿Por qué? – le pregunto Al sentándose y cruzando sus bien torneadas y largas piernas.

- Solamente podía pensar en ti, no quería incursionar en el cuerpo de ese tipo únicamente quería y deseaba estar dentro de ti.

- ¿Será posible que te hayas vuelto heterosexual? – le pregunto con un dejo de broma.

- No lo creo me siguen atrayendo los hombres pero tu… tu en verdad me vuelves loco – se sentó a su lado y le acaricio el rostro con sus manos para después atraerla hacia él y besarla. Fue un beso suave, tranquilo y parsimonioso, Al se dejo envolver en el abrazo de esos fuertes brazos que simplemente le encantaban, era algo curioso ya que Al siempre se sintió atraída hacía Andrés, desde el primer momento en que lo vio supo que terminarían de una u otra forma juntos.

- Vamos a la cama – le pidió entre besos.

Al entrar en la recámara Andrés le desnudo con presteza sentía una imperiosa necesidad de poseerla, de sentirla completa y enteramente suya. Tocar su piel suave y tersa le excitaba en demasía.

- Ese perfume me encanta – le susurro entre besos mientras la recostaba sobre la cama su boca se deslizo a lo largo del fino cuello de Al quien enterró sus uñas en la espalda de Andrés.

- “Sus manos son tan suaves… muy diferentes a las de Iván… su sabor, la textura de su piel… toda ella… es sumamente embriagadora”

La lleno de caricias, de besos le recorrió lentamente deleitándose en sus suaves suspiros y en sus hondos gemidos, navego en el mar de su entrepierna bebiendo de ella hasta la última gota como si de un naufrago sediento se tratara, sintiéndose enormemente satisfecho al sentir las manos de Al enredarse entre su cabello apretándolo más contra su lúbrico sexo. Se separó suavemente de ella y la jalo hacia así para sentarla sobre él, gimió cuando sintió entrar por completo en ella, era tan suave dentro de Al, su humedad y su calor le hicieron mecer sus caderas contra ella que mordía sus hombros con ligera fuerza excitándolo aun más, las manos de Andrés se posaron en el firme y bien formado trasero de Al acariciándolo y apretándolo con sus fuertes y varoniles manos. El roce de los pezones de Al contra su torso lo sintió delicioso la delicadeza de ese abrazo era en definitiva diferente de la rudeza como Iván le sujetaba, Andrés se sintió protector, sintió el peso delicado de esa mujer sobre el suyo como si sujetase algo sumamente valioso, algo que solo él podía proteger. Al lo tiro de espaldas y ella quedo sobre él posando sus manos sobre esos fuertes y marcados hombros, se meció suavemente de forma rítmica balanceándose de manera sexy frente a él acariciando y rasguñando su amplio y fuerte tórax y él se deleito en la vista que tenía al frente, ese par de hermosos y bien formados pechos que se movían hipnóticamente a sus ojos, el rostro de placer que Al le obsequiaba le sublimo por completo, él era muy bueno para controlarse demasiado bueno pero ante tal vista ante tales movimientos perdió el control por completo y se vino dentro de ella con violencia la sujeto de las piernas con fuerza mientras se liberaba por entero. Al sonrió con aire de triunfo, se inclino hasta su boca y le beso profundamente un beso cautivador, hambriento de deseo que solo provoco en Andrés una descarga eléctrica que le recorrió el cuerpo por completo.

- Quédate así no te salgas – le pidió Andrés mientras la devoraba con su boca – déjame sentirte toda por completo.

- Te Deseo – le susurro Al – siempre te he deseado – le confeso abrazándose a su cuerpo mientras se movía contra sus caderas – sentirte dentro de mí es lo mejor que me ha pasado en la vida – se sintió confortada mientras las manos de Andrés le acariciaban la espalda.

- No quiero renunciar a ti – le confeso Andrés – cuando estoy contigo siento algo que no sé cómo explicar pero sé bien que me llena por completo, me hace sentir enorme y grandioso como si fuera el dueño de todas las cosas habidas y por haber sobre la faz de la tierra… es algo tan extraordinario que me llena y me complementa por entero… me haces sentir único y pleno – sonrió mientras le acariciaba su castaña obscura cabellera – y ¿sabes? no ha sido justo he terminado mucho antes que tu – le susurro en el oído – déjame compensártelo, te prometo que esta vez me concentraré mucho más.

- No lo hagas me complace muchísimo saber que te hago perder el control – se soltó a reír por lo bajo – eso me excita demasiado.

- Serás malvada – le dijo el tomándola del rostro y tras sonreírle y perderse en ese mar verde de sus ojos le beso intensamente.

Al mismo tiempo que Al y Andrés se rendían a su pasión Iván platicaba con Ana mientras viajaban en el auto de la chica.


- Y entonces Elena y yo hemos terminado, así de sencillo.

- ¿En serio? Y ¿todo por una foto? – pregunto él meneando la cabeza en negativo.

- Yo le quise explicar que ella era solo una amiga medio pesada, Fernanda la reto a darme un beso en la boca y Daniela que es bien aventada me lo dio y bueno a Fernanda se le ocurre colgarla en su página con una leyenda de enamoradas por siempre. Elena la vio y hasta el momento no me ha dejado hablar con ella pero ni un minuto seguido. Ya le mande cientos de textos diciéndole que es un mal entendido y ve lo que me respondió – le paso el celular.

- A ver vamos a ver que te escribió – dijo Iván mirando la bandeja de entrada del cel de su amiga – Vete a la mierda deja de llamarme y enviarme mensajes para ti como si yo hubiera muerto huy no pues si estaba encabronada y este último dice no quiero saber nada de ti piérdete y olvídame que no soy estúpida.

- ¿Puedes creerlo? – le pregunto Ana negando con la cabeza.

- Amiga oficialmente estas en la zona de los solteros nuevamente ¿eh? Pero para tu buena suerte hay una chica que estoy seguro…

- Olvídalo – le dijo mirándolo de reojo por un momento – primero me enredas con una pedófila, luego con una enferma de celotipia la siguiente estoy segura será una asesina en serie así que olvídalo no, gracias, prefiero de ahora en adelante ser yo la que conozca y conquiste a la que será mi mujer para el resto de mi vida.

- Pero es que no le has dado una oportunidad a Ximena la pobre ha estado sin pareja cerca de dos años.

- ¡Huy no! Olvídalo en serio Iván no más amigas tuyas.

- Bueno pero estoy seguro que Ximena…

- Ni una palabra más de Ximena, mejor cuéntame ¿cómo le va a tu amiga pedófila?

- Vamos Ana deja de llamarle así, que tu también tuviste tu amorío cuando eras una niña.

- Sí pero yo era la menor de edad.

- Sí, y eso te disculpa ¿no?

- Al menos a mi edad no ando con mocosas.

- Ya ¿quieres dejar el tema?

- Pues la verdad es que quisiera decir un montón de cosas más pero como siempre te pondrás de su lado.

- Si de consuelo te sirve la mocosa engaño a Karla con una chica más joven.

- ¡Ja! ¡Se lo dije!, ¡se lo dije! ¿y me escuchó? ¡nooo! ¡no me hizo caso! Yo se lo dije, le dije que… - al ver la cara de cansancio de Iván desistió – bueno se lo dije.

- Ya olvídalo, sí en algo te hace sentir mejor, lo esta pasando sumamente mal.

- Pues muy su problema – se encogió de hombros.

- ¡Bha! Hablemos de otra cosa.

- De acuerdo entonces ¿seguro que no quieres ir a comer conmigo?

- No, mi marido llega hoy temprano y quiero prepararle algo de comer, hace un tiempo que lo noto muy cambiado, de no ser porque sé que es imposible… creería que…

- Nada en esta vida es imposible, ¿qué problemas hay en el paraíso?

- No estoy seguro, pero desde hace un tiempo lo noto más distante, lo que le digo le molesta, a veces estoy hablando como perico y el simplemente ni me escucha, la otra vez le dije te voy a echar una rata muerta en la sopa y el solo me gruño ujumm ¿puedes creerlo?

- Te engaña

- ¿Qué? ¡cómo puedes pensar eso?

- Yo sé que tu lo sospechas si no, no me lo contarías, solo quieres saber si yo con lo que me has contado pienso igual que tu.

- Y bueno ¿tú crees en verdad que me engaña?

- Lo creo y en cierta forma me da coraje porque eres un buen hombre.

- Ya – dijo Iván ligeramente entristecido – me hubiera gustado que me dijeras que era un exagerado pero creo que no será así.

- ¿Con quién crees que te engañe?

- No sé tengo una ligera sospecha hay una amiga suya… pero… es una mujer… osea Karla es mi amiga y yo no siento ningún deseo por ella… pero esa tal Alejandra perdón – dijo con sarcasmo, girando los ojos en blanco – Al como quiere que le digan me da muy mala espina, la forma como lo mira, la forma como él la mira… es que… - se llevo las manos a la cabeza – la última vez Andrés le estaba viendo las nalgas osea ¿por qué? Si hubiera sido un tipo pues lo entiendo pero ¡a una mujer?... y para colmo se despidió de ella besándola en la boca.

- Tú has hecho eso conmigo.

- Pero no es eso, fue la forma como lo hicieron un poco más y seguro se meten la lengua. ¡que asco!

- Pues no te queda de otra más que hablar directamente con él y preguntarle las cosas de forma clara y concreta.

- Eso es lo que voy a hacer – dijo pensativo mientras miraba por la ventanilla de su lado – sin embargo quiero creer que es solo el estrés del trabajo lo que lo tiene tan distraído pero…

- Pero nada tu sexto sentido ya te esta avisando que algo no va bien.

- Lo sé y esta sospecha me esta matando.

- Resuélvelo hablando, ya llegamos a tu edificio.

- Bueno, gracias por el aventón, de momento me voy a sacudir las dudas y le prepararé una buena cena quizás y es solo que quiere que lo mime un poco.

- Como mejor veas pero ya sabes hay que actuar.

- Lo sé

- Cuídate

- Tu también guapa – le dijo besándole en la mejilla.

Salió del vehículo y se dirigió a la puerta del edificio, suspiro antes de entrar pensando en como iba a preguntarle a su marido si es que le gustaba esa mujer.

- “Suposiciones mías quizás” – pensó mientras la puerta del elevador se abría ante él y entraba apretando el botón que lo llevaría al quinto piso, salió del elevador y se dirigió directo a la puerta de su departamento, justo al entrar se quedo inmóvil al escuchar unos gemidos provenientes de su recámara, no podía equivocarse, ese era Andrés... – “pero ¿es que acaso estaba masturbándose?” – pensó Iván mientras el corazón se le estrujaba y un sudor frío se apoderaba de su espalda y de las palmas de sus manos – “bueno no es la primera vez que lo hace… no… no tengo porque sentirme tan nervioso” – paso de largo sin percatarse del bolso y del saco que se hallaban sobre el sofá de la sala; se acerco a la puerta entreabierta de la recámara y justo al abrirla no pudo creer lo que veía – ¿Andrés? – preguntó tratando de entender esa imagen que se quedaría grabada en su mente de por vida; ahí estaba el amor de su vida sentado a la orilla de la cama con esa mujer de rodillas ante él haciéndole una felación - ¡pero qué demonios? – dijo con un grito ahogado sin que esa mujer se inmutara un poco, simplemente se incorporo tranquilamente sentándose a un lado de su amante - ¡Es que acaso no piensas responderme? – le grito sintiendo recorrerle por todo el cuerpo una honda y profunda ira contra ellos dos.

- ¡Qué quieres que te diga? – le grito Andrés mirándolo fríamente - es muy claro ¿no?

- ¿Pero cómo has podido? – le dijo sintiendo como la garganta se le cerraba - ¡con ella?... ¡con esa zorra? – de dos zancadas llego hasta ellos, y Andrés se coloco delante de Al.

- Si te vuelvo a escuchar insultarla de esa manera – le dijo Andrés sujetándole con fuerza de la ropa – te voy a hacer pedazos – entrecerró lo ojos y su mandíbula se tenso - ¿Me escuchaste mariquita?

- ¿Qué? – pregunto sin poder dar crédito a lo que escuchaba, todo su mundo, todo su entendimiento se estaba deshaciendo entre sus manos, su vida, su sentido de ser y de vivir, todo simplemente todo estaba perdiendo sentido para Iván.

- Ahora quiero que tomes tus cosas y te largues de MI CASA – le dijo con énfasis mientras lo aventaba a un lado, Iván trastabillo un poco.

- Pero…¡esta es MI CASA también! – la mordaz sonrisa que Andrés le dirigió le hizo hacerse pedazos su corazón.

- ¿Estas idiota? – le dijo fríamente mientras se vestía al igual que Al – las escrituras del departamento están a mi nombre.

- Pero si quedamos en ello fue porque por mi enfermedad es lógico que muera antes que tú, por eso permití que las escrituras quedaran a tu nombre.

- ¡Y he estado esperando diez putos años a que te mueras y nada más no lo haces! – le grito Andrés dejando perplejo a Iván no así a Al quien sabía que Andrés hablaba por la frustración que todos esos años de preocupación por su novio VIH positivo le cobraba ahora.

- No – dijo Iván sacudiendo la cabeza en negativo – esto… eso que dices… no es verdad… esto… ¡esto es solo una maldita pesadilla! – se llevo las manos a la cabeza mientras su mueca se descomponía en una grotesca mueca de dolor y de incredulidad, sonrió de nervios mientras se sacudía la cabeza una y otra vez – esto es solo un mal sueño, solo eso, no es real, no es real… llevamos DIEZ años juntos… ¡Diez años Juntos! – le grito mirándolo con los ojos llenos de lagrimas.

- Tengo 31años Iván y no estoy dispuesto a pasar ¡diez más de mi vida preocupándome porque llegue el día en que enfermes de gravedad!, ¡no quiero hacerlo! ¡me escuchas?, ¡no quiero cambiarte los pañales el día que seas incapaz siquiera de levantarte de la cama!

- An..drés… - su voz termino por quebrarse, sus piernas no le sostuvieron más y se quedo sentado golpeando la alfombra con el puño una y otra vez.

- Te ves patético – le dijo con coraje mientras pasaba junto con Al a su lado – no quiero verte a mi regreso – salieron de la habitación dejando solo a Iván…

- Esto no es verdad… esto no es verdad… no esta sucediendo… no esta sucediendo… - decía Iván entre gimoteos – no es verdad…


Al salir del edificio Andrés se llevo la mano en puño cerrado a la boca y se mordió los nudillos.


- Mierda – susurro apretando la mandíbula – mierda… ¿qué es lo que he hecho?...

- ¿Aparte de sacar toda tu frustración? has dejado a tu marido sin casa – le dijo Al colocándose las gafas de sol.

- Fui muy cruel… tengo que volver y disculparme – dijo Andrés se dio la vuelta pero fue incapaz de dar un solo paso.

- Deja de atormentarte gratuitamente, sabes bien que no lo harás, estas tan cansado de vivir temiendo el día que enferme… temiendo el día que te contagie que simplemente ya no puedes más, no volverás y sabes bien que aunque la culpa te esta agobiando esa sensación de libertad que ahora mismo te esta abrazando es lo que desde hace años estabas esperando.

- Soy un monstruo ¿verdad? – se volvió a mirar a Al con los ojos llorosos.

- Eres – ella le sonrió – tan solo un ser humano – lo abrazo – y yo Te Amo.


****

En una cafetería al sur de la ciudad Alejandra la novia de Julián le miraba con una muda mueca de asombro, aún no podía creer que esas palabras hubieran salido de la boca del hombre que ella consideró iba a ser el hombre de sus sueños, el príncipe que alguna vez se imagino le llevaría en brazos a la felicidad.

- ¿Gay? – pregunto casi sin voz mirándolo sin poder creerlo.

- Sé que debes de estar odiándome y no te culpo.

- ¿Qué no me culpas? – pregunto indignada mientras por fin digería la confesión que su flamante ex-novio acababa de hacerle - ¿cómo podrías tu culparme de nada?... tu que… ¿por qué lo hiciste? le pregunto con una mueca de dolor – ¿Por qué?

- Yo no quería hacerlo pero Román…

- ¿Román? – pregunto ella y en ese momento un gesto de compresión le cruzo el rostro – tu andabas con Román – dijo sin poder creérselo, entendiendo en ese momento por fin todo el comportamiento de Julián para con Román - ¡Dios! – exclamó negando con la cabeza - ¡Dios! Tengo… tengo que irme – dijo ligeramente aturdida y se levanto de la mesa tirando el café sobre la misma.

- Alejandra espera – Julián se levanto y le tomo de la mano.

- ¡Déjame en paz monstruo! – le grito provocando que todos en la cafetería volvieran el rostro hacia ellos, Alejandra se soltó de su mano, tomo su bolso y salió a toda prisa de ese sitio, sintiéndose aturdida, confusa, ridícula, dolida, avergonzada y humillada… y pensar que ella se había sentido feliz de haber recibido esa llamada, pensar que se imaginaba un reencuentro de cuento de hadas… y ahora… ahora deseaba con toda el alma nunca en su vida haber conocido a Julián.

Julián se quedo de pie con el sentimiento de culpa embargándole el alma por completo, dejo unos billetes sobre la mesa y salió de la cafetería, alcanzo a ver a Alejandra que subía a un taxi, sabía que ella jamás le perdonaría, y no la culpaba sabía que se lo tenía bien merecido… camino un par de cuadras sin rumbo pensando en el daño que le había hecho a esa chica, quien había tenido una suerte de perros con sus anteriores novios y él… él le había hecho el peor de los daños al mentirle de esa manera cuando era consciente de lo mucho que esa chica se estaba enamorando de él… unas calles más adelante una voz le hizo quedarse de piedra en su sitio, sintió como la sangre se le iba de golpe a los pies y un sentimiento de terror puro le invadió el cuerpo por completo.

- ¡Maldito bastardo! ¡Dónde te habías metido?

Julián giro el rostro topándose con esos fúricos ojos verdes en los cuales un brillo de maldad y sorpresa se hicieron evidentes. Julián echo a correr como nunca en su vida lo había hecho, tras él escuchaba el grito de ese hombre que le helaba la sangre de las venas decirle que se detuviera, corrió con tal ímpetu que al cruzar una calle a poco estuvo de que un auto lo atropellara, tan pronto como encontró una avenida detuvo al primer taxi que encontró subió tan rápido como pudo.


- ¡Vamos!, ¡vamos! – le apremio Julián al chofer que por un momento se quedo inmóvil al ver la cara de terror del chico a través del retrovisor.

- ¡Arranque vámonos! – le grito provocando que el chofer se pusiera en movimiento, Julián miro hacia atrás y vio a Román llegar corriendo a la esquina.

- Doble en la siguiente calle le pidió Julián al chofer y vaya más rápido, y en la siguiente esquina que encuentre también se mete en esa calle.

- No me vaya a asaltar joven porque de verdad que no traigo nada.

- No sea estúpido no lo voy a asaltar solo conduzca, vamos, rápido – le apremió Julián sintiendo que el corazón se le iba a escapar por el pecho.


Tras meterse por varias calles salieron a una avenida, Julián miraba todo el tiempo tras sus espaldas fijándose por si Román lo había seguido en algún taxi.


- ¿Quiere que lo deje en el metro joven? – le pregunto el chofer quien no terminaba de sentir confianza por su pasajero.

- Si – dijo Julián sacando un billete de cien pesos – tome quédese con el cambio – le dijo al tiempo que salía a toda velocidad del taxi nada más estacionarse, corrió a la entrada saco un boleto de su bolsillo y entro, todo el tiempo miraba tras de sí recorriendo las facciones de las personas que le rodeaban, subió a un vagón y observo cada rostro que iba en el, se fue a una de las orillas y a través de la ventana se fijo en los rostros de las personas que viajaban en el siguiente vagón al acabar, fue hacia el extremo opuesto e hizo lo mismo. Su corazón seguía latiéndole con fuerza y su rostro estaba lívido, sus ojos anormalmente abiertos y sentía un cosquilleo molesto recorrerle las palmas de las manos, un sudor frío le había empapado la playera por la espalda y el pecho; tras avanzar un par de estaciones, salió y transbordo a otra línea siempre mirando a sus espaldas, por fin cuando se hubo sentido seguro bajo en una de las estaciones y con las piernas aún temblándole salió a la calle, estaba ya bastante lejos de Román, el departamento de su hermano estaba a veinte minutos de ese lugar, tomo un taxi y solo de entrar empezó a llorar de forma convulsa, se abrazo así mismo, a duras penas le dio la indicación al chofer de hacia adonde dirigirse, todo él temblaba, estaba aterrado, pensar en esa mirada que se había vuelto a cruzar con la suya le llenaba de pánico, estaba enfermo de miedo, de terror.

- “Lo lamento Iván, me tengo que ir, me tengo que ir muy lejos, muy lejos de aquí, dónde Román nunca pueda encontrarme” – pensó el chico.


Cuando hubo llegado al departamento no reparo en las cosas rotas que había en algunos de los rincones, así como tampoco presto atención a las fotos de su hermano y su cuñado en el suelo hechas pedazos, él solo tenía en la cabeza huir, salir corriendo, hacia un estado donde poder empezar de nuevo desde el principio, entro en su cuarto y metió cuanto pudo en un par de maletas y se llevo consigo todos sus ahorros, amén de que era un hombre que no confiaba en los bancos, una vez que estuvo listo, le escribió a su hermano una pequeña despedida y la dejo sobre el buró junto a su cama. Salió a toda prisa del departamento y se fue directamente a la terminal aérea, compró un boleto de ida al estado de Quintana Roo ya que allá vivía una amiga de la preparatoria que era lesbiana y que fue su mejor amiga, siempre se habían mantenido en contacto, Julián a escondidas siempre le mandaba mensajes de texto y mails donde le contaba de su situación con Román, Yaneth que era el nombre de su amiga le dijo casi desde el principio que algo no andaba bien con ese tal Román y que se pensara seriamente si era lo que él quería realmente ya que por las actitudes que le contaba de él le parecía de poco fiar y que si las cosas no le salían como él esperaba y se quedaba soltero de nuevo podía ir a vivir junto con ella, que su casa siempre sería también la de él. Agradecido de mantener esa buena amistad la espera de tres horas antes de que saliera su vuelo le hizo sentir ligeramente más tranquilo, sea como sea se iría, definitivamente se iría y en cuanto consiguiera un poco más de dinero pensaba irse a Europa y no volvería jamás de los jamases. Con este último pensamiento entro en una cafetería y se pidió un café cortado para relajarse un poco antes de partir.


****

En media hora estaría yéndome a casa, gracias a Dios las clases casi habían terminado; bueno para mí habían terminado desde hace un par de horas ya que como voy excelente en Inglés decidí venir a tomar asesoría con la profesora Karla, sus manos estaban por completo cubiertas con el polvo blanco del gis, le miré fijamente mientras escribía en el pizarrón, su estatura era impresionante nunca en mi vida vi a una mujer tan alta como ella y sobre todo debía admitir que tenía un cuerpo muy bonito, estético y bien proporcionado, ¿bien proporcionado?... pero ¿qué rayos estoy pensando?, esta tipa es la vieja de química, osea es una sangrona, mamona y pesada, ¿por qué demonios estoy halagándola?... de verdad tanto estudio me esta haciendo perder el sentido de la estética… che mona anciana… que horror y pensar que dentro de algunos años estaré tan vieja como ella, que triste, creo que meneé la cabeza en negativo porque ella me pregunto:

- ¿Hay algo que no entiendas Dennis?

- No, no, nada, todo esta bien – le dije maldiciéndome internamente por llamar su atención.

- Pues ya son cuarto para las nueve creo que hasta aquí dejaremos la asesoría de hoy además veo que en verdad no te cuesta casi nada entender los temas de biología.

- La verdad es que me es fácil aprender porque no memorizo, simplemente entiendo los temas, de nada sirve memorizar un texto si no se comprende el significado del mismo.

- Entiendo – le dijo Karla sin prestarle mucho interés a su comentario – puedes irte mañana en la mañana seguiremos.

- Ya – le respondí sintiéndome extrañamente inquieta ante el tono indiferente de su voz, salí del salón sin decir nada, ni siquiera me despedí, ni me volví para verla en ningún momento… por un instante me pregunte qué era esa extraña sensación que sentía... ¿por qué este dejo de inquietud tan extraño?… cansancio… debía ser cansancio, no había otra explicación, había estado estudiando demasiado estas últimas semanas… sí, eso debía ser… cansancio… ni siquiera me di cuenta que mis pasos estaban siendo lentos… apenas había llegado a la mitad de la explanada cuando:

- A ver si tienes más cuidado – su voz me provoco un ligero sobresalto.

- Tranquila – me dijo mientras me volvía a verla llevándome una mano al pecho.

- Los libros están muy caros – me dijo enseñándome mi libro de biología – lo has dejado olvidado en el laboratorio – me dijo acercándose un par de pasos hacia mí y antes de dármelo me dio un ligero golpecito con el mismo sobre la cabeza.

- ¡Hey! – le respondí – no tiene que ser tan brusca – le dije ligeramente molesta.

- ¡Ja! Siempre tienes que ser tan exagerada – me dijo y me extendió el libro.

- Y usted tan falta de tacto – le dije aún a sabiendas de que no era cierto.

- De nada – me dijo sarcástica mientras levantaba una ceja y me miraba con un dejo de cansancio.

- Adiós – le dije molesta y le arrebate el libro prácticamente de la mano.

- Mañana te haré otro examen – me dijo alzando ligeramente la voz.

- “Como si me importara” – pensé mientras pasaba por las oficinas de la dirección rumbo a la salida – “estúpida tipa del carajo, en verdad puede ser increíblemente fastidiosa, no sé como la soporto” – salí de la escuela y me dirigí a paso rápido rumbo a mi casa, olvidando que Armando me había dicho que le esperara a la salida de la escuela, pero para lo que me importaba estaba en verdad bastante molesta como para estar soportando su plática vacía y no estaba de humor para escuchar sus insinuaciones acerca de tener relaciones sexuales. Definitivamente tener novio era una verdadera pérdida de tiempo.

Caminé a paso rápido y no tarde demasiado para llegar a mi casa, miré la casa de Laura y suspiré, ya no tenía motivos para visitar la casa de al lado… mi mejor amiga seguramente lo estaría pasando bien en Canadá, que tonta… pensar que también me he echado encima el compromiso de la materia de biología… pffffff, debería de decirle a la profesora Adriana que definitivamente me quedo solo con la materia de química pero no quiero que vaya a pensar que soy una irresponsable… ya he tomado el compromiso de tomar las dos materias y ni hablar ya tendré que ver cómo me las arreglo. Es una pena que Fuentes sea tan malo para dar clases… en verdad que es una pena… no sería tan molesto si no tuviera que tomar con ella las dos asesorías… un día de estos me va a colmar la paciencia y entonces si voy a reventar.

Entre a la casa encendiendo las luces de la sala por lo visto mi mamá todavía no llegaba ni mi hermana tampoco, subí a mi cuarto y al entrar encendí la luz, deje mi mochila junto a mi escritorio y empecé a desvestirme, prendí el televisor solo para distraerme un poco y me sorprendió ver la serie de Valen Dragon´s Kiria por lo visto la habían cambiado de horario; ya no me llamaba tanto la atención pues desde que Suzuki se hizo novia de Matsumoto este era el que manejaba la espada en la que se transformaba el medallón de Suzuki, era una pena porque Kiria hubiera sido una mejor pareja para Suzuki, pero era tan indecisa esta chica que terminaba por caerme mal, sin embargo aún tenía esperanza de que Suzuki recapacitara y se diera cuenta que el amor de su vida era sin lugar a dudas Kiria y no ese idiota de Matsumoto; luego para colmo habían incluido a otra chica que constantemente estaba de pleito con Kiria, la chica en cuestión era Aiko y se sentía mejor que la propia Kiria ¡ja! Como si de veras pudiera siquiera compararse con ella me molestaba porque pecaba de arrogante, si Kiria hacia un tiro justo al blanco Aiko tenía que hacer dos disparos perfectos, siempre estaba en constante competencia con ella y vaya que si tenía un ego bastante elevado, en verdad ese personaje me caía mal por ególatra, la gente ególatra siempre me ha caído mal, gracias a Dios yo era bastante humilde y modesta, no imagino cómo ha de ser parecerse a esa Aiko, pero pese a todo algo no me agradaba y todo porque eran cada vez más los episodios donde Aiko y Kiria confraternizaban al grado de defenderse la una a la otra mientras Matsumoto se hacía cargo de cuidar de Suzuki; algo me decía que si seguían simpatizando de esa manera un día de estos Aiko terminaría por enamorarse de Kiria y eso sería terrible porque si Kiria se enamorara de Aiko entonces Suzuki definitivamente terminaría con Matsumoto y eso simplemente me hacia revolver el estómago, ¿por qué tenían que incluir a ese tipo en la serie?... bueno al carajo con la televisión ese beso que se acaban de dar Matsumoto y Suzuki es el colmo que ha terminado por ponerme verdaderamente de malas. Me senté frente a mi escritorio y miré la rosa que seguía en ese pequeño florero la tome suavemente con mi índice y pulgar y le miré por un breve espacio de tiempo. Debería de tirarla, a final de cuentas ya está seca… baje la mano rumbo al cesto de basura que tenía a un lado de mi escritorio pero simplemente mis dedos se negaban a soltarla… bueno no era necesario tirarla ya mismo podría hacerlo mañana o cualquier otro día… la coloque en el florero nuevamente con cuidado, saque mi libro de biología sabía que debía estudiar para el examen de mañana pero no tenía ganas… de hecho me sentía terriblemente cansada… lo mejor sería ir a dormir, me tumbe de lado sobre mi cama y miré hacia mi escritorio, había dejado el saco de la mamona esa sobre mi mochila… no tengo idea de porque lo hice simplemente sé que me levante y tomé el saco entre mis manos lo llevé a mi rostro y aspiré profundamente su aroma, era en verdad muy, muy dulce cerré los ojos mientras aspiraba nuevamente era un sutil aroma tan ligero pero a la vez tan intenso que no sabía como interpretar.

- Hola peque ya… llegué  ¿qué haces con eso pegado a la cara? – me pregunto mi hermana mientras quería que el piso se abriera y me tragara. ¡Dios que vergüenza!

- ¿Qué no sabes tocar? – le pregunte molesta mientras bajaba el saco y lo apretaba nerviosa en mis manos.

- ¿Y eso de quién es? – me pregunto mi hermana elevando una ceja.

- Es… de la profesora – sentí las mejillas arderme con fuerza – de… química.

- ¿ De tu sangrona, mamona, pesada profesora de química? – me pregunto burlona

- Si de esa – le respondí sintiéndome acorralada.

- A verlo – me dijo y prácticamente me lo arrebato de las manos – esta bonito – me dijo y se lo puso – vaya de las mangas me va un poco grande.

- Oye no es tuyo quítatelo

- Huy mira como lo defiendes ja,ja,ja,ja,ja,ja - me dijo mirándome burlona – y ahora que lo pienso ¿por qué estabas oliéndolo? – me pregunto con extrañeza y en ese momento me di cuenta de que no tenía ni una jodida idea de porque lo había hecho - ¿no me vas a responder? – me apremió mientas se lo quitaba.

- Porque… porque su perfume me llama la atención y… y… quería ver si podía adivinar que fragancia era.

- Ah ya – dijo y se llevo el saco a la cara – pues… - dijo después de aspirar – a mi no me huele a absolutamente nada – me dirigió una cara de franca interrogación - ¿a ti te huele a algo?

- Pero que dices, claro que huele tiene un aroma dulcecito muy suavecito, es algo así como… como… hummm… bueno no sé pero es muy sutilito… ¿en serio no lo percibes? – le pregunte y se llevo el saco nuevamente a la cara pero esta vez olio la parte de las axilas.

- ¡Oye! No seas asquerosa – le dije arrebatándole el saco – pero que manía la tuya por estar oliendo las…

- ¿Alitas? Ja,ja,ja,ja,ja,ja – se echo a reír – ya, ya, ya – me dijo – ni que fuera algo tan raro, pero creo que estas falta de olfato porque eso no huele a absolutamente nada.

- ¿A nada? – pregunte llevándome el saco al rostro – “pero entonces este aroma ¿qué es?”

- Te voy a traer un vaso con leche y un pan dulce para que cenes – me dijo Andrea.

- Gracias – le dije, ella salió y yo por mi parte observé atentamente el saco miré de reojo hacia la puerta y me lleve la parte de las axilas del saco a la nariz y entonces el aroma que percibí en el cuello del saco se hizo ligeramente más intenso –“pero… ¿cómo es que Andrea no se percato?” – volví a aspirar con fuerza – es tan dulce – susurré - ¿por qué solo yo puedo percibirlo?


Dejé el saco sobre la silla de mi escritorio y solo por un momento me sentí ligeramente mareada, mi mente grabo la sutileza de ese aroma, me senté a la orilla de la cama mientras miraba atentamente el saco y de repente me di cuenta de que quería seguir con la cara enterrada en el.


- Basta – me dije mientras me levantaba de la cama – será mejor que baje a cenar algo la falta de comida y sueño vaya que si tienen efectos extraños – dije para mí misma al tiempo que salía de mi habitación.


Qué día… ¿por qué esa engreidita de Dennis tuvo que proponerse para ambas materias? ¡Dios! Es fastidioso y hartante no solo tengo que soportarla en clases sino también en todas mis preciosas horas libres ¿a caso había algo peor que eso? ¡Dios! ¡Qué fastidio! Pero bueno sea como sea el día se ha acabado gracias a Dios por ello, ahora una cuadra más y llegaré a mi precioso y pacifico hogar… definitivamente iba a meterme a bañar porque me estaba congelando que tontería hice al darle a Dennis mi saco, meneé la cabeza en negativo, en verdad que esa niña… suspiré con desgano, que fastidio de niña en verdad.


- Karla - la voz de mi mejor amigo me tomo por sorpresa.

- ¿Iván? – le pregunte ligeramente extrañada al ver que se levantaba de la escalerilla de mi puerta y corría a abrazarme empezó a llorar de una forma como nunca en su vida lo había visto.

- Kar…la… Kar…la – dijo entre gimoteos dejándome francamente descorcentada.

- Iván, cariño ¿qué sucede?, ¿qué pasa?

- An…drés… Andrés…

- ¿Le paso algo a Andrés?

- Me… me ha… corrido… de la casa… - lloró con más fuerza y se aferro a mí apretándome contra él.

- ¿Qué… te ha… corrido? – pregunté sin podérmelo creer… ¡Dios! Que estaba sucediendo?, primero Laura y ahora esto… ¿qué cruel juego del destino se estaba jugando con nosotros?