sábado, 31 de julio de 2010

Amor en Preparatoria Infierno 8va Parte!!!!!!


Hola mis amadisimas y amadisimos Fans!!! Antes que nada mil gracias por los ánimos, estoy siguiendo todas las recomendaciones de mi doctora al pie de la letra.  Y Pues bien mis Hermosos y Hermosas Fans Les dejo la siguiente parte de Amor en Preparatoria!!!!!

He decidido como habran visto mejor darle una entrada nueva.

Pues a Leer y espero que les Guste!!!!!! Mil Besos y Abrazos a Todas y Todos!!!!!!


Ella estaba ahí… Laura estaba ahí en medio de dos chicas jóvenes las cuales no tenían ningún reparo en pasarle las manos por todo su cuerpo… ese cuerpo que suponía era solo mío… era… era la pelirroja… era la chica pelirroja quien le besaba de tanto en tanto… se movían cadenciosamente al ritmo de la música, entonces todo perdió sentido, era como si esto no estuviera pasando, tenía que ser un error se supone que a un sitio como este ella no podría entrar por ser menor de edad, esa chica no podía ser Laura… no podía ser mi Laura… no podía ser… ¡por Dios tenía que ser un error!, ¡no podía ser!, ¡Laura me había jurado que era solo mía!, ¡me había pedido que confiara en ella, me había hecho sentir ruin por desconfiar de ella!… y ahora esto… ahora… esto… ¿esto?… mi desconcierto y mi tristeza fueron rápidamente consumidos por mis celos, evaporándolos y convirtiéndolos en una niebla espesa que no me dejaba pensar con claridad y que nublaba mi buen juicio sentí crecer en mi interior una furia, una rabia, un coraje que no puedo describir del todo con palabras todo se nublo a mi alrededor solo la podía ver a ella bailando dejándose tocar por esas tipas, supe que di un paso al frente pero sentí el agarré de alguien sobre mi brazo, me giré rápidamente para ver quién era… Iván me miro fijamente y de un jalón me saco del circulo de personas que miraban a ¡Mi Novia!, ¡a mi Novia ser tocada de esa manera por esas dos tipejas!

- ¡Qué demonios estas haciendo Iván? – le espete molesta mientras trataba inútilmente de soltarme de su mano.

- ¡No! ¡Qué demonios es lo que tu vas a hacer? – me pregunto sujetándome con bastante fuerza de los brazos.

- ¡Eso no es de tu incumbencia! – le grite pero mi voz era apagada por la fuerte música que inundaba el lugar – ¡suéltame tengo que ir con ella!

- ¡Para qué? ¿estas idiota o qué te pasa?, ¡sabías que esto podría suceder, ella es una adolescente Karla! ¡Crees que realmente sabe lo que quiere? – me sacudió un par de veces y eso último que dijo provoco que volviera en mis sentidos - ¡sabías que podía suceder! ¡No te lo dije?, ¡a caso no te lo advertí?, ¡Te dije que esto podría suceder! – me repitió y esta vez sentí como si acabara de despertar de un bello sueño a una horrible y dolorosa realidad…

- Yo la amo… yo la amo… - le dije con dificultad, sintiendo un dolor que broto profundo en mi corazón dolía, dolía tanto que me lleve las manos al pecho y me apreté con fuerza - la amo… la amo tanto – sentí las lagrimas escurrir por mi rostro sin piedad.

- Karla… - Iván me miro con tanta tristeza – volvió el rostro hacia el circulo de gente frunció el ceño y su mandíbula se tenso con fuerza.

- ¿Qué sucede Karla? – me pregunto Julián mientras me tomaba suavemente de los hombros - ¿qué tienes?

- ¿Qué ha pasado? – pregunto Andrés levante el rostro y vi que Iván se lo llevo y me dejo a solas con Julián.

- ¿Karla? – me pregunto Julián pero negué con la cabeza no podía ni hablar el llanto me ahogaba apretándome la garganta e impidiéndome casi respirar.

- Lle…v…lleva…me… fue…ra – logré apenas articular mientras lo tomaba con fuerza de la mano, Julián me llevo con él y por un momento imagine que moriría.

Salimos y el frío aire me golpeo el rostro, temblé y Julián me paso el brazo por los hombros atrayéndome a su pecho… sin embargo no temblé de frío… era de tristeza, rabia, dolor, decepción… era una daga que se hundía dentro de mi pecho lastimándome con furia, sin compasión… sin clemencia… el nudo de mi garganta amenazaba con ahogarme, tenía tantas, tantas ganas de llorar… de gritar… de ir corriendo hasta ella y pedirle de rodillas que me dijera que esto era solo un mal sueño… que pronto despertaría y que ella misma me daría un golpe en la frente por soñar ese tipo de tonterías, pero el viento frío me quemaba las mejillas dejándome una ardorosa sensación que escocía mi piel por el salado de mis lagrimas… no era un sueño… no era un sueño… era una pesadilla llamada realidad… y me quemaba… me mataba… me aterraba… me estaba quitando la vida lenta y agónicamente…

- Karla – la voz seria de Iván me hizo hundir el rostro en el pecho de Julián – vámonos será lo mejor.

- N…no… - pude apenas articular.

- Dice que no Iván – le respondió Julián supongo que fue porque mi voz apenas si se escuchaba.

- Karla es mejor que nos vayamos – agrego Andrés – Iván me ha comentado que has visto a tu novia la niña que es alumna tuya – dijo y apreté mis manos sobre los bíceps de mi joven amigo.

- No… - dije casi sin voz.

- Creo que es mejor que ella decida – dijo Julián mientras me abrazaba – si ella no quiere irse entonces yo la apoyo…

- A…ca…ba…ré – pude a penas decir – esto…

- Tranquila hermosa – me dijo Julián – estamos contigo no vamos a dejarte sola – asenté con la cabeza y lloré amargamente en su pecho no sé cuanto tiempo…

Iván había tenido razón… Ana había tenido razón, Adriana tenía razón… Laura siempre fue una niña que quise ver como una adulta… y me dolía tan hondo que pensé que en verdad mi corazón se estaba haciendo añicos literalmente… era insoportable ver mis ilusiones tiradas por la borda de una fantasía que pensaba era realidad… sin embargo la verdad era esta… ella estaba ahí… bailando desenfadadamente en medio de esas chicas… de frente a esa… a esa pelirroja… estaba con ella y no conmigo… no estaba conmigo en este día.


- Hola – recordé mi breve charla que tuve con ella por la mañana – ¿podrías venir un momento a mi casa?

- Perdóname – me había dicho – tengo que ir de compras con mi mamá y por la tarde nos vamos a ir a una reunión que organizo mi Tía Susana.

- Es una pena hoy cumplo años y me hubiera encantado que estuvieras conmigo aunque hubiera sido un ratito.

- No lo digas con esa vocecita tan triste, te prometo que te lo compensó en cuanto nos veamos, en serio prometido.


Prometido… ¿eh?... sus palabras no habían sido más que mentiras… una tras otra… una... tras .. otra… me dolía reconocerlo pero la culpa no era suya… la culpa era mía por creer que una niña como ella podría amarme… la culpa fue mía por basar mis ilusiones y esperanzas en una niña nueve años menor que yo… ¿qué había pensado al enamorarme de una niña?... una niña… una niña… me cayó de repente como un balde de agua helada… era verdad… tenía que despertar… que triste… que doloroso… que deprimente... tenía que despedirme de ese bello sueño… tenía que decirle adiós… a esa relación que nunca debió ser… por fin mi garganta se libero me abrace con fuerza a Julián y rompí en llanto ahogando mi voz en ese fuerte y cálido pecho, sentí a Iván abrazarme por la espalda lo mismo que Andrés… era hora de despertar… era hora de abrir los ojos a la realidad… era hora de darle fin a esa hermosa fantasía que nunca debió ser y que nunca fue verdad.


****


Los pétalos de las rosas son muy suaves… esa mujer… traerme una rosa… fue… fue un lindo detalle… tomé la flor en mi mano y la eleve para mirarla en todo su esplendor… que bonita… y olía verdaderamente bien; y pensar que mejor vino ella que Laura… no pude evitar sentir en mi corazón una nota de tristeza que me nublo los ojos de nuevo llanto… tan amargo como los anteriores… ella me había olvidado tan fácilmente… ¿tan fácil de dejar en el pasado era yo?... ¿tan poquito valía?, ¿ni siquiera un hola por teléfono?... ¿es que no era nada para Laura?... cada pregunta era una herida en mi alma que dolía con una fuerza devastadora… al cerrar los ojos las lagrimas abandonaron mis ojos, su calor me quemo las mejillas y el recuerdo de esa sonrisa que siempre me regalaba me hizo trizas el corazón. Sin embargo no podía culpar a Laura de nuestro rompimiento ¿acaso no había sido yo quien la había tratado siempre como una amiga?... estoy más que segura que ella siempre me amo y yo sin darme cuenta… y entonces un día le digo que la amo así de fácil… pero… ¿y si ella se sintió forzada por mi? ¿Y si en verdad ella nunca me amo? Pero ella me correspondió ¿verdad?... ¿entonces?... ¿cuándo cambio todo?... Giselle... sí… fue mi culpa… fueron mis celos los que la alejaron de mí… pero esa tipa… esa Giselle… ¿por qué tuve que pedirle prestada esa tonta revista a Esmeralda?... si nunca la hubiera animado a que fuéramos a ese sitió Laura nunca habría conocido a esa imbécil… y ahora… es esa mujer la que me visita y se preocupa por mí… que triste… pensar que es ella y no Laura… ¿tan poquito fui en tu vida Laura?... dejé la flor en el buro y me tiré de lleno sobre la almohada a llorar… ¿hasta cuando mis ojos dejaran de derramar lagrimas por ti Laura? ¿hasta cuándo?


****


Era tiempo, me había logrado tranquilizar y respiré profundamente, poco a poco en esas casi dos horas y media fuera de ese antro me había logrado tranquilizar, los chicos me habían llevado a un hotel que estaba cercano, Iván había hecho magia en mi rostro a pesar de tener todavía los ojos levemente hinchados había quedado bien, “no dejes que la chica vea que te has puesto así por ella porque no lo merece” me había dicho; no sabía si iba a encontrarla ahí todavía pero estaba decidida a terminar esa misma noche con esta relación que jamás debió haber iniciado.

Salimos de hotel y a medida que nos acercábamos al antro una fuerte ansiedad se apodero de mi estómago comprimiéndolo con fuerza, tenía tantas ganas de tomarla entre mis brazos, de llevármela lejos… muy lejos a un lugar donde solo pudiéramos estar ella y yo… pero… pero eso ya no era posible… eso ya nunca más sería posible… la fuerte música del antro me devolvió los pies a la tierra y sentí un sudor frío que me recorrió el cuerpo… al entrar vi a la mayoría de la gente bailando, algunos otros ligando… siempre iba a ser lo mismo tenía 17 años cuando pise mi primera tardeada y la verdad no había mucha diferencia entre aquel entonces y ahora… en aquel tiempo solo bebíamos refresco, fumábamos y ligábamos y cuando pise mi primer antro me di cuenta de que era exactamente lo mismo pero con alcohol… tras caminar un poco entre la gente la vi en una de las pistas de baile se me contrajo el corazón al mirarla tenía una cerveza en la mano y bebía mientras esa pelirroja le decía algo al oído… sentí mis piernas casi desfallecer, una mano toco mi hombro.

- ¿Karla quieres que te acompañe? – me pregunto Iván.

- No… - le dije tratando de controlar mis emociones las cuales estaban a punto de ser consumidas por la peor de todas… los celos – tengo que acabar esto por mi misma – le dije y me acerque paso a paso hasta ella.

- Laura – le dije y ella se volvió a mirarme primero ligeramente sorprendida y después me sonrió de una forma estúpida y supuse que el alcohol era la causa.

- Karlaaaa – dijo mi nombre arrastrando la última vocal - ¿qu… qué haces aquí? – me pregunto y se dejo caer a mis brazos - ¿ya te presenteee a mi amigaaa Giselle? – me pregunto arrastrando las palabras.

- Será mejor que te vayas – me dijo la pelirroja tomando a Laura por el brazo.

- El asunto no es contigo – le dije fulminándola con la mirada, odiaba lo fuerte de la música no me dejaba pensar con claridad.

- Lo es porque Laura esta conmigo – me dijo sosteniéndome la mirada – así que ya te puedes ir largando.

- Nooooooo oyeeee noooo que ella es mi catedral y tu mi capillita ja,ja,ja,ja,ja – dijo Laura y soltó a reírse mientras recargaba la cabeza en el hombro de esa chica - ¿no me dijiste tu eso? Esa vieja será tu catedral pero lo pasas mejor conmigo a que sí ¿eh? – Laura se soltó a reír estrepitosamente trastabillo un poco y la sostuve de los hombros – no, no le hagas caso amor – me dijo – tu sabes que te quiero mucho – me sonrió mientras se echaba a reír de nueva cuenta.

- Te llevaré a tu casa – le dije y la tome de la mano.

- ¡Quuueeeee? ¿pero estas locaaaaa? – me pregunto soltándose de mi mano – ¿cómo creessss?

- Ay pero que pasa aquí – pregunto un chico demasiado amaneradito quien se acerco a nosotras - ¿y esta quien es? – pregunto el chico mirándome de arriba abajo venía con la otra chica que estaba bailando con Laura la cual me miró barriéndome con la mirada de igual forma.

- Es la tipa que anda con Laura

- ¡Ay! No me digas – dijo en gritito – Laura mana ya se te armo – le dijo meneando la cabeza.

- Laura por favor vámonos – le dije en tono imperativo y le extendí la mano, ella me miro con enojo.

- Nooooo estoy con mis amigaaasss Karlaaaa, con mis amigaasss dejameee diver…divertirmeee con ellassss – se acerco tambaleante a mi – no te pertenezcooo – me dijo enterrándome un dedo en el hombro - ¿entiendes? – me pregunto mirándome con tanto sentimiento que me dolió.

- Lo sé Laura – a base de mucho esfuerzo logré evitar el llanto – solo… solo hablemos ¿sí? – le pedí – tan solo hablemos – le pedí nuevamente – he venido a despedirme de ti Laura… - le dije tomándola del rostro.

- Pues como que ya le vas migrando – escuche que dijo ese chico.

- Sí, deja a nuestra amiga en paz – dijo la otra.

- Laura esta conmigo ahora – dijo la pelirroja – no te necesita más – me dolieron esas palabras pero hice caso omiso de ellas.

- ¿Dijisteee desped…irteeee? – me pregunto tomándome de las manos - ¿a dónde vasss?

- Ya no seré más tu novia… ya no serás más mi novia – le dije mirándola a su extraviada mirada.

- ¿Quéee?? ¿por quéee?? Mmpppffff… quiero… quieroooo vomitar – dijo y dio un par de arcadas

- Espera te llevaré al baño – le dije sosteniéndola de la cintura ella me echo el brazo al cuello para sostenerse de mí.

Era en verdad tan triste…ya no estaría más con Laura… si tan solo pudiera huir con ella tan lejos… tan lejos… a un lugar donde nadie nos conociera e iniciar de nuevo… a cada paso que daba… cada trastabilleo que Laura daba… era hora de terminar con esto… no podía ser… simplemente no podía ser… pero no quería que Laura sufriera… este mundo era demasiado tentador pero a la vez era tan solitario… tan triste… no quería verla sufrir… ni verle enfermar… entramos al baño por ser un antro recién inaugurado estaba limpio era amplio y afortunadamente no había tantas personas, Laura me soltó y se fue sobre los lavabos vomitando un par de veces me situé tras ella y le ayude a sostenerse, vomito una ultima vez y abrí las llaves del agua lo único que vomito fue líquido al parecer no había comido casi nada, no me sorprendía que estuviera tan tomada.

- Laura – le dije mientras le echaba un poco de agua en el rostro - ¿te sientes bien? – le pregunte mientras ella respiraba con profundidad varias veces.

- ¡Oh, santo cielo! – volvió a vomitar y la sentí temblar con cada arcada.

- Tranquila, todo esta bien, te sentirás mejor en un rato – cuando volví el rostro miré a la chica pelirroja, me hizo un gesto con la mirada para que saliera fuera con ella. A pesar de tener ganas de abofetearla por atreverse a poner a Laura en ese estado me supe controlar.

Al salir me miro desafiante.

- Escúchame bien ella se queda conmigo ¿entendiste? Su familia es homofobica y no permitiré que la metas en un problema con ellos ¿me oíste bien?

- ¿Homofóbicos? – pregunte ligeramente extrañada.

- ¿Pues que no platicas con tu novia? – me pregunto extrañada.

- No lo sabía – le dije mirándola con coraje.

- Pues escúchame bien, se supone que esta noche ella esta conmigo en mi casa estudiando ¿ok? Así que pase lo que pase no puedes llevártela contigo y menos a su casa ella es mi responsabilidad.

- Que madura de tu parte – le dije con sarcasmo – tomar tan en serio tu papel de chica madura – le dije mirándola con todo el desprecio que sentía por ella – no imagine nunca que una vil chichifa fuera tan consciente.

- ¿Sí, Estúpida? Yo no soy quien le lleva nueve años a mi novia.

- ¿Novia? Serás idiota – le dije sarcásticamente – ella ha sido mía antes que tuya.

- Sí quizás pero definitivamente ella termino de perder su virginidad conmigo.

- ¿Qué dices? – le tome de la ropa con fuerza pero ella no se amedrento. 

- ¡Aaah! Virginidades que tontería de hoy día – la voz de Al me sorprendió volví rápidamente el rostro para mirarla, sus grandes ojos verdes me miraban sonrientes – suéltale Karla – me dijo y a pesar de no querer hacerlo la solté.

- ¿Qué estas haciendo aquí? – le pregunte con ligero asombro.

- Ven Karla – me tomo de la mano y me jalo a un lado.

- ¡Eso es! ¡vete con esa vieja que es de tu misma edad!

- ¡Imbécil! ¡quién te crees para hablarme así? – le espeté tratando de soltarme de la mano de Al quien me tomo con más fuerza.

- No caigas en sus provocaciones – me dijo Al con bastante imperiosidad – no te voy a permitir que caigas en el juego de una mocosa como esa.

- ¡Pero Al! – le dije volviendo rápidamente el rostro para mirarla y ella fijo sus esmeraldas ojos en los míos.

- Te he dicho que no – me dijo al tiempo que me jalaba con más fuerza.

- Eso es loca huye – me dijo y Al me soltó de la mano y fue directamente a hablar con esa estúpida pelirroja, tenía ganas de ir y… ¡mierda! Si no fuera porque podría meterme en serios problemas le hubiera roto su cara de… - no sé qué le dijo Al pero a los pocos minutos regreso conmigo y me miro seriamente.

- Karla – me dijo Al sujetándome de los hombros – necesito que te tranquilices un poco ¿ok? Y es necesario que te vayas.

- ¿Pero qué estás diciendo? – le miré fijamente a los ojos – no puedo irme ahora ¿estás loca?

- Karla esa chica me ha dicho que Laura está muy tomada supongo que quieres hablar con ella pero piensa, si está en ese estado ¿de qué podrías hablar realmente con ella? ¿crees que entenderá lo que quieres decirle?

- Al, no me pidas que me vaya, no puedo dejar a Laura aquí con esa tipa ¡entiéndelo!

- La que va a tener que entender las cosas eres tu mi querida Karla date cuenta de que este no es el sitio, ni el tiempo para que hables con Laura – me soltó de los brazos – tienes que entenderlo.

- ¡Pero Al!

- Karla déjame a mí hablar con Laura te prometo que me quedaré con ella, por el momento no creo en verdad que sea buena idea que tu sigas aquí. Sé que vas a terminar con ella.

- ¿Cómo lo sabes? – le pregunte mirándola con asombro.

- Karla soy psicóloga y muy buena por si lo has olvidado y además he visto la manera como la miraste al verla bailar con esa tipa yo estaba con unas amigas en una de las mesas pero tú ni me viste – me soltó y me sentí más que molesta.

- ¡De que vas a hablar con Laura? ¡Yo soy su novia! ¡no tu!

- ¡Lo hago por ella Karla! – me sujeto de los brazos - ¡hasta cuando vas a entender que ella es una adolescente?, ¡hasta cuando vas a entender que ella no puede ser la novia que tu esperas que sea? ¡que quieres hacer? ¡hacerle sentir pésima por tu dolor?, ¡echarle encima una culpa que no tiene porque cargar?, ¡entiende que has sido tú la que se ha provocado todo esto!, quiero ayudar a Laura porque no quiero que se pierda en este mundo y de una vez sábete que no lo hago por ti sino por ella – me quede helada ante su respuesta – no es necesario que le digas que ya no serás más su novia yo lo haré por ti porque no quiero que se vaya con la carga de saber que fallo en algo que ni siquiera sabe como se lleva.

- ¡Ella estableció un compromiso conmigo! ¡Es qué no comprendes como me siento? – le espeté con profundo dolor.

- ¡Karla entiende que tú te lo buscaste!

- Me llevaré a Laura a mi casa ¿de acuerdo? te prometo que no le pasará nada.

- Laura – susurré su nombre mientras sentía las lagrimas llenar nuevamente mis ojos, porque aunque una parte de mí se rebelaba ante ese hecho, la otra parte me gritaba que Al tenía razón, que todo era culpa mía.

- Tranquila Teacher, tranquila – me abrazo – todo está bien…

- Laura… - repetí su nombre causándome un profundo dolor, tuve que hacer un esfuerzo enorme por no soltarme a llorar.

- Anda ve con tus amigos y deja que yo me encargue de esto – me soltó suavemente.

- ¿Tenía que terminar así?... – pregunte derrotada con un dejo de dolor que me supo a amargo ajenjo.

- No te atormentes más Karla, quiero que apeles a tu madurez, por favor, ya no te hagas más daño – apreté las manos tan fuerte que me dolieron, se me contrajo es estómago con fuerza, mientras todo, absolutamente todo perdía sentido, ya nada me importaba, ni el trabajo, ni mis amigos, ni mi vida misma… todo a mi alrededor perdió su razón de ser y de estar.

- ¿Cuidarás… cuidarás de ella? - le pregunte con dificultad mientras trataba por todos los medios de retener las lagrimas que simplemente se negaron a permanecer en mis ojos.

- Prometido – me dijo sincera.

- Gr…gra…cias…

Me aleje de ese sitio, sintiéndome burlada, ridícula, patética, ilusa e ingenua; ni siquiera volví el rostro porque sabía que si lo hacía iría corriendo hacia Laura… Iván fue el primero que me alcanzo cuando pasaba por la barra del bar.

- Esa tipa que hablaba contigo, ¿sabes si tiene novio? – me pregunto mientras me tomaba del brazo, pero no le pude responder, me dolía tanto la garganta que era imposible para mí tan siquiera respirar, solamente me aferre de su brazo mientras sentía mis piernas perder su fuerza de no haber sido porque Andrés se acerco a sostenerme también, lo mismo que Julián no sé cómo habría podido salir de ese sitio.


****

Al llegar afuera Andrés fue por el auto y subimos yo me senté en el asiento trasero junto con Julián aunque trataba de evitar el llanto este simplemente se negaba a detenerse y por un momento pensé que lloraría toda la vida; Julián me abrazo.

- Tranquila nena – me dijo Julián y me beso la frente – todo saldrá bien hermosa – me beso las mejillas mientras me acariciaba suavemente el cabello – eres muy hermosa – saco un pañuelo desechable y me limpió con cuidado.

- Parece ser… - dije con demasiado esfuerzo pues sentía la garganta cerrárseme con fuerza – que… esa chica peli…roja lo es más que yo – me recargue a su pecho y llore amargamente.

- Nadie… - escuche la voz de Iván – es más hermosa que tu – me dijo – tu eres demasiado bella como para andar con esa rubia estúpida, ¿qué no recuerdas la cantidad de veces que te invitaron a trabajar como modelo?, ¿recuerdas la cantidad de mujeres que atrajiste la primera vez que pisaste un antro?¡Por Dios! No permitas que esa chica merme tu autoestima, Karla eres la mujer más bella de este mundo y necesitas creértelo; a esa chica no la necesitas en absoluto tu puedes tener a la mujer que quieras.

- La… quería… a ella – dije muy bajito para que él no pudiera oírme, pero Julián me escucho.

- Te entiendo Karla - me dijo Julián es tan descorazonador ver que la persona que tanto amas te lastima tan profundamente – me apretó más a su pecho – he visto que mi psicóloga hablo contigo – dijo Julián – no sabía que la conocías.

- ¿Al? – pregunte mientras sentía las mejillas escocerme por la sal de mis lagrimas.

- Sí – me dijo Julián levantando mi rostro con suavidad y limpiando suavemente mi rostro con un pañuelo desechable.

- Ha sido una suerte que ella estuviera por ahí, algo me comento de que conocía a una mujer muy guapa y de inmediato supuse que deberías de ser tu – la profunda voz de Andrés me hizo levantar ligeramente el rostro.

- Sí, mucha suerte – dijo Iván con tono molesto, sabía que algo le fastidiaba pero no tenía ganas de preguntarle qué sucedía, lo único que deseaba era morir, morir para así dejar de sufrir de esta manera, deseaba tanto que solo fuera una agónica pesadilla, pero no era así; era la más terrible de mis realidades… la más angustiosa y asquerosa realidad.

- Creo que es una buena psicóloga – dijo Julián – en una sola sesión me dejo con una sarta de preguntas que me hicieron razonar en muchas cosas.

- No solo eso hermanito te puedo asegurar que la tipa también es…

- Centrémonos en Karla – dijo Andrés interrumpiendo a Iván.

- Compré unas botellas de ron – dijo Julián mientras la sacaba de una bolsa y destapaba una de ellas quizás y si bebes un poco te sientas mejor.

- ¿Estas bromeando? – dijo Andrés – eso solo la deprimirá más.

- Pues entonces – le respondió – es mejor que beba hasta perderse, que lloré tanto como sea posible, que saque todo su dolor con nosotros que somos sus amigos y no sola, bebe cariño – me dio la botella y bebí un largo, largo trago que en un principio me hizo toser un poco. Me raspo la garganta y sentí como me quemaba por dentro.

- Despacito – me dijo con ternura y me beso suavemente los labios.

- No andes besuqueando a mi amiga – le dijo Iván.

- También es mi amiga – le respondió Julián y me tomo el rostro entre sus manos besándome en la frente.

- El único que la puede besar soy yo – le dijo Iván mientras se giraba sobre el asiento.

- Hasta crees – le dijo Julián – y cuando terminé de bebe un segundo trago – él me tomo nuevamente del rostro y me beso suavemente los labios de nuevo.

- Ah eso sí que no hermanito, no te voy a dejar a ese monumento de mujer solo para ti, estaciónate Andrés – dijo y supe que algo malo iba porque regularmente le decía cariño o amor; pero con el animo que me cargaba en verdad no tenía cabeza para nada.

Andrés se detuvo e Iván subió a la parte posterior con nosotros, quede en medio de ambos y en cuanto me abrazo volví a llorar, me sentía patética llorando de esa manera sin poder controlarme; sintiendo que toda mi vida había perdido el sentido y la razón de ser, bebí tanto como pude y una vez más y otra vez a la par de mis dos queridos amigos, en un momento escuche a Julián decir que la segunda botella se había acabado, nunca supe cuando cambiamos a la segunda botella, estuvimos bebiendo todo el camino hasta llegar a mi casa.

- En verdad esa chica debe de estar ciega – me dijo Julián mientras prendía la luz de la sala, yo fui a traspiés hasta el sillón y me senté recargando mi cabeza en el respaldo, todo se sentía tan vano, sin sentido… y mi casa era en verdad un vacío doloroso… me sentía como si estuviera en medio de la nada a pesar de estar con mis amigos

****

Al había estado platicado un buen rato con Giselle en la barra de la cantina y esta acordó que se iría a casa de Al junto con Laura quien se hallaba sentada en una mesa cercana a la pista de baile, ya se encontraba ligeramente más lucida después de haber vomitado tanto; sabía que Karla había estado ahí, recordaba ligeramente su rostro entristecido, se sentía despreciable y culpable, sin embargo al mismo tiempo se sentía liberada de una carga emocional que no sabía como interpretar, curiosamente a pesar de su tristeza se sentía extrañamente descansada, le dio un sorbo a su refresco de cola mientras miraba todo alrededor, sentía la vibración de la música por todo su cuerpo, miraba en torno suyo a las personas que estaban sentadas en las mesas platicando, a otros bailando despreocupadamente en las pistas de baile, otros y otras besándose y acariciándose; Yolis estaba bailando con una mujer que a leguas se notaba mayor que ella y Coco estaba besándose con un chico que sería más o menos de su edad. Giro el rostro a un lado y observo todo eso, era en verdad tan nuevo, tan diferente a ir solo de visita con sus tías y primos o salir de vacaciones a la playa. Las semi-obscuridad que reinaba en el antro le llenaba de una extraña sensación de seguridad. Sin embargo se permitió llorar, no negó el hecho de que se sentía triste por ya no tener a Karla en su vida, y ahora ¿cómo podría verla a los ojos?, ¿qué iba a pasar con ellas dos en su rol profesora y alumna?; ¿cómo se sentía realmente con esta separación?... ¿cómo se sentía realmente al saber que esta vez la había perdido de verdad?... tantas preguntas y ninguna respuesta… ya no tenía a Dennis quien fuera su mejor amiga… ya no tenía a quién una vez al perderse en esos ojos azules considero como el amor de su vida… ahora estaba sola, realmente sola y el hecho de saber que contaba con Giselle no era suficiente para cubrir ese dolor que no dejaba de lastimar su confundido corazón.

- Karla – musito suavemente – lo siento… en verdad lo siento tanto… - dejo escapar un llanto silencioso, mudo, callado, culpable… degusto el salado de sus lagrimas y se dijo y se repitió para sí misma que había sido lo mejor… ya que no habría podido darle a Karla su vida… porque sencillamente no podía dejar de lado a su familia. Esa excusa que tantas vueltas le daba la cabeza simplemente llego de la manera más inesperada… ahora era libre aunque esa libertad le sabía a tristeza.

****

En el departamento de Ericka la novia de Alejandro el hermano mayor de Laura estaba que no se la podía creer, leía una y otra vez en el monitor de su computadora el mail que hacía meses estaba esperando. El timbre le distrajo y se levanto rápidamente pues sabia que se trataba de su novio, en cuanto abrió la puerta se le echo a los brazos y le beso repetidas veces por todo el rostro.

- ¡Nos vamos! – le dijo ella feliz.

- ¡Nos vamos! – le dijo él cargándola lleno de entusiasmo.

- Gracias por decirme que tenía que revisar mi correo – dijo ella soltándolo y yendo a su cantina de la cual saco una botella de vino y trajo consigo un par de copas mientras Alejandro iba a la cocina por un sacacorchos.

- Estoy todavía que no me la creo ¡te lo juro! – le dijo Alejandro mientras regresaba a la sala – cuando vi el remitente me dije ¿será posible?

- He de confesarte que tenía miedo de que no nos aceptaran a los dos para hacer la residencia allá pero esto en verdad ¡es maravilloso! – le dijo Ericka con una sonrisa de oreja a oreja.

- ¡Esta noche tenemos que celebrarlo en grande!

- ¡Sí!, la verdad es que aún sigo en estado eufórico ja,ja,ja,ja,ja,ja - dejo las copas en la mesita de la sala junto con la botella y abrazo a su novio – y no creas que he olvidado lo que hablamos mi amor – le dijo y Alejandro le sonrió dulcemente.

- Gracias – le dijo el hombre besándola con verdaderas ganas.

- Nos llevaremos a tu hermanita con nosotros a Canadá – le dijo Ericka emocionada.

- Ya quiero ver su cara cuando se entere – le dijo él mientras Ericka se separaba suavemente de su novio y le pasaba la botella que Alejandro en un santiamén destapo y mientras servían el vino y celebraban su próxima mudanza el mundo simplemente seguía su curso.


****

En casa de Laura Román caminaba de un lado a otro de la habitación lentamente mientras miraba una foto de Julián, sus ojos se llenaron de lágrimas, pero se negó a soltar el llanto.

- Eres un estúpido de mierda, imbécil – murmuro apretando a continuación la mandíbula con fuerza, se dejo caer de espaldas sobre la cama y estrujo con fuerza la fotografía lanzándola a un lado – eres una basura – se llevo la almohada a la cara y grito con fuerza - ¡eres un pedazo de mierda!, ¡maldito maricón!, ¡hijo de puta!, ¡cuando te vea te juro que…! ¡mierdaaaaaa! – a pesar de no querer reconocerlo en verdad se sentía muy solo.

En casa de Al, Camila y Esmeralda estaban cenando pizza frente al televisor de la sala miraban una película de temática semi-lésbica.

- No me lo trago – dijo Esmeralda mientras se echaba un trago de su refresco.

- ¿Qué?

- Lo que esa tipa acaba de decir – le dijo mientras tomaba una rebanada de pizza del plato.

- ¿Lo de qué había disfrutado pero que prefería hacerlo con un hombre?

- Exacto – le respondió

- ¿Por qué? – Camila tomo otra rebanada de pizza y le dio una pequeña mordida, se quemo ligeramente pues la habían dejado más tiempo del necesario en el microondas.

- Porque desde el inicio se ha dado a entender que estaba loca por la protagonista y ahora resulta que después de haberse acostado simplemente se esfumo el encanto; por eso no me gusta este tipo de películas al final siempre el hombre se queda con la mujer.

- Bueno ¿y qué esperabas? Es una película ochentera y para colmo la relación sexual solo se ha dado a sobreentender – dijo Camila sonriendo de medio lado mientras negaba con la cabeza.

- Ni si quiera un besito ¿qué triste no? Y tan guapa que esta la protagonista.

- ¿Muy guapa? – le pregunto Camila levantando la ceja mientras le miraba sonriente.

- Ni de chiste empieces con tus celos ¿me oíste? me encabrona que hagas eso – le miro molesta.

- Que carácter mujer solo ha sido una broma.

- Pues no lo hagas ni de broma – apago el televisor.

- Pero ¿qué? Ni siquiera ha terminado.

- ¡Bha! Analízalo la chica se queda con su ex novio y la otra idiota se queda con el estúpido que desde el inicio de la película la pretende Fin ¿algo más que quieras saber de la trama? – levanto ligeramente las manos mientras meneaba suavemente la cabeza hacia ambos lados un par de veces.

- Joder tía en serio que te has encabritado, recuérdame no volver a rentar este tipo de películas.

- Te lo agradecería, me enferma que metan los temas lésbicos solo para humillar nuestra preferencia haciendo parecer a las mujeres como amadoras a final de cuentas del falo. Lo que me recuerda si alguna vez me pides hacer algo con alguna cosa que asemeje un pene te lo arrojaré a la cara y en tu vida te volveré a hablar.

- Coño Esmeralda ¿quieres tranquilizarte, mujer?, yo no he filmado esa película – se levanto del sofá y recogió las sobras de pizza encaminándose a la cocina mientras Esmeralda se llevaba con ella las latas vacías de refresco – además no necesito de esas cosas para hacer el amor contigo, eres estupenda haciéndolo – le guiño un ojo y le sonrió seductoramente.

- Menos mal que lo tienes claro - dijo tratando de que sonara serio pero se rió enseguida.

- Gracias – dijo Camila

- ¿Por qué?

- Por querer estar solo conmigo y con nadie más – dijo con suavidad.

- Ya – le respondió Esmeralda al tiempo que escuchaba la puerta abrirse – creo que mi flamante hermana ha regresado, me pregunto si se habrá hecho de una buena pesca.

- Mientras ya no seas tú me da lo mismo que se tire al…

- Hey, no te pases.

- Esta bien, esta bien, venga salgamos a darle la buena madrugada.

- Al, me alegra que hayas regresado – dijo Esmeralda mientras salía de la cocina quedándose sorprendida de ver con quien había llegado - ¿Laura? – musito suavemente.

- “¿Esa es Esmeralda?” – pensó Laura – “¿ella?... ¿será posible?...¡Aaah! sus ojos, sí son idénticos a los de Al”

- Hola hermanita – le dijo Al mientras aventaba su chamarra de cuero sobre el sofá.

- “¿Hermana?”

- ¿Te vas a acostar con las dos? – le pregunto Camila ligeramente burlona mientras salía de la cocina.

- “¿Esa es la española del grupo R-S?”

- No, solo con Laura.

- ¿Te vas a acostar con ella? ¿estas loca? – le pregunto Esmeralda con incredulidad – después de que… - se calló al ver la seria mirada de su hermana.

- “Nada más porque no puedo dejar a Laura sola sino ya me hubiera largado, estoy cansada y ya me quiero acostar”

- Platicamos después hermanita ¿de acuerdo?

- De acuerdo.

- Buenas noches prima e invitadas – dijo Camila mientras subía las escaleras junto con Esmeralda.

- ¿Prima? – pregunto Laura en voz baja.

- Sí, así es, mi hermana Esmeralda me imagino que debes de conocerla va en el mismo salón que Dennis – al escuchar ese nombre Giselle se cruzo de brazos y torció la boca ligeramente molesta.

- Y la otra es mi prima Camila, pero bueno subamos, no sé ustedes pero yo ya quiero descansar.

****


- Eres increíblemente hermosa – le dijo Julián a Karla mientras le besaba en ambas mejillas ya iban por la cuarta botella y era obvio que los dos hermanos estaban bastante bebidos a excepción de Andrés quien bebía con moderación – yooo nooo tendríaaa… nin… ningún pro…blema en pedirteee que fueras mi novia y la madre de mis hijooos.

- Olvídalooo – dijo Iván – ella es míaaa – se sentó a un costado de Karla y la abrazo – mía y de nadie mássss

- Ya estaaas borrachooo – le dijo Julián – además yoo soy más guapo que tuuu – dijo y jalo a Karla hacia él.

- ¡Uy! ¿Noooo queee te sentíaaas feooo?

- ¿Feo? Mira estos bíceps – le dijo mientras hacía ángulo con sus brazos. A verrr los tuyosss – le dijo e Iván hizo lo mismo – Andaaa Karlaaa toca y queee salgaaa de tu preciosa voz quién estáaa más fuerteee.

- De… de acuerdoo – dijo ella ligeramente mareada por el alcohol y los toco al mismo tiempo – pues… creooo queeee… tenemosss un ganadoooor – se recargo en Julián.

- Ppppffffff ¿quéeee?... eseee debiluchoooo de ahíiii – dijo Iván soltándose a reír.

- Tieneee mejoresss bícepssss queridoooo acep…taloooo – le dijo mientras se terminaba el contenido de su copa.

- Pero yoooo tambiéeennn tengooo múscuulooo… en reposooo peroooo ahí esta aaa ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja – se soltó a reír con ganas.

- Ok, yo ganeee entonceeesss me quedoooo con eeel premiooo – dijo y la tomo nuevamente el rostro pero esta vez la beso de forma diferente incursiono dentro de su boca, la recargo de lleno en el respaldo del sofá haciendo que la presión fuera mayor, Karla le correspondió sin demasiado entusiasmo.

- Oyee, oyeee ya paraleee – Iván los separo – que yaaa te dijeee que estaaaa mujer es solo míaaa.

- Bueno y si yo me quisiera casar con ella ¿qué?

- ¿Cómooo veees cariñooo estaaa locaaa ya se quiereee casaaar contigooo?

- Aaahhh no, yo soy muy machitooo la loca eres tu ja,ja,ja,ja,ja,ja ¿recuerdas las regañadas de mi mamá cadaaa vezz que te poníaaass su ropaa ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja.

- Ja,ja,ja,ja,ja, sí, me acuerdooo.

- Bueno entonces como yo nuncaaa me he vestido de mujer no hay más que deciirr Karla cásateee conmigooo

- Buenooo miraaa si… si fueraaas mujer nooo tendríaaa ningún reparoo en serio perooo… pues…

- Ah, no loo sientooo si quieres una mujerrr entoces voltéateee para allá.

- Si mana venteeee – Iván me abrazo y girándome suavemente el rostro me beso muy lentamente únicamente sobre los labios.

****

Eran las tres y media de la mañana, Al platicaba con Laura en su recámara, después de haber instalado a Giselle en la recamará de Camila, la cual ya no utilizaba desde que se había mudado al cuarto de Esmeralda.

Las ojeras bajo los ojos de Laura le indicaron a Al que se hallaba cansada.


- Espero que no te moleste compartir la cama conmigo – le dijo Al mientras retiraba las cobijas de la cama.

- No, no me molesta – le dijo suspirando suavidad.

- ¿Sigues triste verdad? – le pregunto mientras le invitaba con un gesto de la mano a acostarse en su cama.

- Gracias – le dijo y se quito la chamarra y los zapatos, dejándose la blusa y el pantalón.

- Espera – le dijo Al – te traeré una pijama de mi hermana.

- Gracias

- Mientras puedes ir quitándote la ropa, o sí lo prefieres puedes dormir sin nada tu decides – le guiño un ojo.

- Yo… pues…

- Solo bromeo Laura.

- Ah, si… – sonrió suavemente.

- A menos que – se acerco a ella y la tomo suavemente del rostro – quieras que no bromee – acerco su rostro al de ella y Laura no se resistió en lo más mínimo, Al rozo suavemente los labios de Laura y esta le rodeo la espalda con sus manos – Laura – le dijo susurrándole suavemente ¿a caso quieres tener sexo conmigo?

- No… no lo sé – le respondió.

- ¿Amas a Karla?

- Sí…No… bueno… si pero no… es decir… ya…ya no sé…no… no lo sé… sé que la amo, pero… es que no sé… no sé por qué me comporto de esta manera – le dijo con voz trémula.

- ¿Amas a Dennis?

- ¿Cómo?... ¿Cómo sabes qué? – le pregunto sorprendida.

- Mi querida Laura, en realidad no estudio química

- ¿Qué?... entonces ¿por qué?...

- Shhhhh, eso es asunto solo mío y no tengo por qué decirte porque pedí esas clases de química con Karla… y como te decía soy Psicóloga mi trabajo es observar y analizar… dime ¿amas a Dennis?

- ¿Cómo sabes que…?

- Laura – le dijo con un ligero suspiro – era más que obvio que tu y ella eran algo más que amigas.

- ¿Se dio cuenta Karla? – pregunto con temor.

- Lo ves tú misma me has dado el positivo con esa pregunta y descuida Karla estaba demasiado ciega de amor por ti como para enterarse, ya te respondí tu pregunta ahora tú responde a la mía ¿ amas a Dennis?

- No… bueno… la quiero, sé que la quiero pero no la amo, un tiempo creí amarla pero… después… bueno solo sé que no la amo.

- De acuerdo al menos estás segura de tus sentimientos por Dennis eso es un buen avance. Ahora bien, ven quítate los pantalones y la blusa y métete a la cama, y platiquemos un rato.

Laura se desnudo, quedando solo en ropa interior, se metió entre las sábanas, Al le sonrió y le paso el brazo por debajo de la cabeza, Laura se recargo en el pecho de Al y suspiró profundamente.

- Me caes muy bien Laura – le dijo Al mientras apagaba la luz de la lámpara del buró junto a su cama dejando la habitación en penumbras y no quiero que caigas en las garras del libertinaje – le acaricio la mejilla con el envés de la mano – el sexo es adictivo porque te hace sentir bien, pero créeme es fácil perderte y como todo en la vida puedes tener consecuencias graves, las enfermedades venéreas no son cosa de juego, no importa si eres heterosexual, homosexual, lesbiana, bisexual o lo que sea, siempre puedes caer en riesgo de contagiarte de algo, así que espero que al menos sepas como tener sexo seguro.

- ¿Seguro? ¿qué eso no es solo para heterosexuales?

- No, y debes de tener cuidado Laura, ¿quieres que te enseñe las lesiones bucales que se pueden tener si tienes sexo oral con una persona infectada?

- No… pero… ¿podrías explicarme?

- Lo haré Laura, te enseñare a protegerte, pero de momento duerme, ya mañana será otro día… por último… sabes que Karla te vio ¿cierto? – Laura trago saliva y respiró profundamente.

- Lo sé...

- Entonces, ya sabes que lo tuyo con ella se ha terminado ¿cierto?

- Sí.

- Bien, puedes llorar si quieres, no te contengas… pero que te quede claro Laura de que tu no has hecho nada malo, estas descubriendo el mundo, solo eso… pero no quiero que te vayas a perder.

- Ella… - musito suavemente mientras sentía las lagrimas de Laura caer sobre su piel – me pidió… me pidió vivir con ella cuando cumpliera los 18… pero yo… pero yo no puedo… mi mamá… mis hermanos… ¿qué dirían de que su hija sea una lesbiana?.. yo no puedo… no hubiera podido…

- Lo sé Laura… aún eres una niña… - le dijo – es obvio que no puedes tomar una decisión de ese calibre todavía, me platico tu amiga que tu familia es homofóbica ¿es así?

- Sí… - dijo abrazándose más a ella.

- Sin embargo Laura llegará el día en que no podrás escudarte tras ese pretexto para ejercer libremente tu sexualidad. Todavía tienes mucho que aprender y demasiado que hacer, por lo pronto llora tu primer amor, pero no dejes que eso te deprima, piensa en ello como un dulce sueño en el cual viviste y fuiste feliz, pero es hora de volver a la realidad; si te da sed puedes ir a la cocina y tomar lo que apetezcas Laura. Buenas noches.

- Buenas noches – dijo suavemente mientras se permitía llorar, larga y amargamente.


****

Ya era domingo serían cerca de las doce del día cuando Karla abrió los ojos, estaba acostada en su cama, no llevaba sostén, ni pantalones solo estaba en su ropa interior y junto a ella estaba Julián con el torso desnudo, tardo un momento en percatarse de la situación, cuando al querer levantarse un fuerte dolor de cabeza le cruzo provocándole que se llevará las manos a la cabeza, cuando abrió nuevamente los ojos vio que del otro lado de la cama estaba Iván vestido únicamente con sus trusas negras que le encantaban.

- ¡Oh! ¡Dios! ¿qué paso anoche? – pregunto sintiendo la boca seca y pastosa.

- Hola bella durmiente – la profunda voz de Andrés le hizo girar bruscamente la cabeza provocándole un nuevo dolor.

- Andrés… ¿qué paso? – dijo mientras se llevaba nuevamente las manos a la cabeza y entrecerraba los ojos.

- Pues nada que te acostaste con mi cuñado y mi novio.

- ¡¿Qué???!!! Ellos…

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja –soltó una carcajada – tranquila nena – le dijo mientras se acercaba a ella y le daba un vaso con un efervescente para el dolor de cabeza – he dicho que solo se acostaron no que tuvieron sexo o algo por el estilo, tranquila fue una broma, no paso nada más allá de que los tres se pusieron a hacer unos stripteases definitivamente desastrosos – ahogo una risita – lo que si es que se estuvieron besando sobre todo Julián contigo, creo que en serio le gustas tuve que mandarlo a la cama cuando estaba empezando a jugar a las manitas desinhibidas por tu pecho.

- ¿Qué hizo, qué?

- Tranquila eres tan lesbiana querida que ni aun estando tan pérdida como estabas le permitiste hacer nada más.

- Pero

- Ven – la tomo de la mano y le ayudo a sentarse en la orilla de la cama – tu y yo sabemos que a Julián siempre le has gustado y en lo que a mí se refiere siempre le he dicho a Iván que él es bisexual pero él se niega a…

- Creer en la bisexualidad – Karla termino la frase mientras bebía un poco del vaso.

- ¿Cómo te sientes? – le pregunto Andrés mientras le alcanzaba el sostén.

- Como si hubiera bailado para tres gays – intento bromear pero no le salió muy bien.

- Así de mal ¿eh?

- Lo de anoche… Laura… - sus ojos se llenaron de lágrimas – paso en realidad ¿verdad?

- Sí – le respondió – me sorprende que aún tengas lagrimas en los ojos, ayer creí que habías llorado casi un río… Karla eres infinitamente hermosa – Andrés le retiro el cabello de la frente, le acaricio la mejilla y la atrajo hacía él y la beso, adentrándose en su boca, por la forma como la beso Karla dilucido que Andrés estaba en busca de algo y eso la preocupo sin embargo cuando Andrés se separó suavemente de ella Karla no hizo nada por preguntar – en un rato más me tengo que ir voy a ir a un simposium en Querétaro, me dijo Iván que se quedaría contigo, así que no estarás sola ¿de acuerdo?

- De acuerdo… - dejo que las lágrimas se deslizaran por sus mejillas.

- No llores más hermosa eres infinitamente preciosa así que no gastes tu llanto en una adolescente que aún busca su lugar en este mundo.

- No puedo evitarlo – dijo Karla con la voz semi-ahogada – ella era mi vida, ¿qué voy a hacer ahora Andrés? – le miró con tanta tristeza que el hombre se enterneció al verla.

- Vivir Karla… - la tomo suavemente de los hombros – Vivir…

Por su lado Laura se había despedido de Giselle un poco más temprano a eso de las 8 de la mañana pues había prometido llegar temprano a su casa, Al le había dicho que el lunes se verían por la mañana pues quería que conociera a una amiga. Laura accedió se despidió de Al y se dirigió a su casa, le dolía tenuemente la cabeza pero poco a poco estaba pasando el par de aspirinas que Al le dio parecían estar haciendo efecto, las ojeras de su rostro casi no se notaban pues Al le paso por debajo de los ojos un producto que disminuía visiblemente las ojeras, al llegar a la esquina de su casa se sacudió la ropa nuevamente y sujeto firmemente las libretas en su mano, paso junto a la casa de Dennis y se detuvo momentáneamente, quería ir a verla, sea como sea era su amiga, siempre había sido su amiga, en ese momento Andrea abrió la puerta y vio a Laura.

- ¡Hola Laura! – le saludo con entusiasmo - ¿has venido a ver a Dennis?

- Emmm… si – le respondió sin mucho entusiasmo.

- Ya te habías tardado en venir niña – le dijo en tono de broma – la pobrecilla de seguro que se muere por verte si supiste lo que le paso ¿verdad?

- Escuche que la golpearon.

- Sí, ayer en la noche tu hermano Alejandro le dio una chocadita antes de irse estaba muy emocionado por algo – se acerco a ella y le beso en la mejilla.

- Bueno él siempre esta de buenas – le respondió.

- Sí, no como tu hermano Román que guapo es pero que geniecito se carga, lo vi hace un rato salió creo que iba al Gym por como iba vestido.

- Siempre que esta de malas se va al Gym – le dijo – la chica que golpeó a Dennis ¿qué paso con ella?

- Yo quería demandar a la fulana esa – le dijo mientras la tomaba del brazo y se encaminaban a la puerta – pero ya conoces el buen corazón de Dennis, al final nada más expulsaron a la tipa esa – al cruzar la puerta Laura percibió el olor característico de la casa de Dennis, siempre olía tenuemente a lavanda y maderas, se permitió que ese aroma le invadiera y sintió una extraña nostalgia que le apretujo el corazón.

- Sube Laura – le pidió – yo te traeré café quieres café, ¿verdad?

- Sí, gracias Andrea.

- Bien, en un rato te lo subo – le dijo Andrea dejando a Laura en las escaleras, suspiro profundamente antes de subir el primer peldaño conforme iba subiendo los nervios se apoderaron de ella, las manos le sudaban por montones y sentía una especie de apretón en el estómago que le daba una ligera sensación como de nauseas, al estar de pie frente a la puerta de quién fuera su mejor amiga sintió el deseo de bajar corriendo y olvidar la idea de verla… sin embargo tenía una necesidad enorme de verla y de hablar… aún llevaba el peso de Dennis sobre sus hombros y ya estaba cansada de llevarlo a cuestas. Toco ligeramente un par de veces.

- Pasa – la voz de Dennis le hizo tragar saliva, abrió la puerta y entro, Dennis se quedo sin voz al verla pasar, simplemente no podía dar crédito a lo que veía, ahí estaba su mejor amiga desde la infancia, con las mejillas subidas en color carmín y la frente despidiendo ligerísimas gotas de sudor que se apreciaban con la luz que se filtraba a través de las cortinas de la ventana.

- Hola – dijo tratando de sonreír sin demasiado éxito.

- Lau…ra – dijo con voz entrecortada mientras que de un salto salió de la cama… las libretas de Laura cayeron al suelo Dennis le abrazaba con fuerza – Lau…ra… - musito aferrándose a ella en un abrazo en el que parecía querer fundirse con ella para hacerse solo una persona – que bien… - sollozó – que bien que has venido – le tomo el rostro entre sus manos y le miro sonriente.

- Dennis… - Laura trago saliva al ver la tristeza que se reflejaba en esos mieles ojos, en esos ojos que alguna vez fueron su delirio y que ahora… tan solo eran el reflejo de un amor pasado que se esfumo sin saber como ni porque, tan breve como una caricia al viento – te… te fue mal ¿eh? – le dijo con ternura mientras le pasaba los dedos suavemente por el moretón que se había puesto ya de color negro violáceo señal de que empezaba a curarse.

- Un… un poco – Dennis le respondió sin soltarle, sin dejar de mirarle con todo el amor que aún guardaba para ella… que era solo para ella y Laura lo sabía… sin embargo no podía hacer nada… tenía que dejar en claro… ¿qué tenía que dejar en claro?... ¡aaahh! Esa sonrisa que Dennis le estaba regalando llena de amor… sí… tenía que dejar en claro que no sentía nada… en verdad nada por Dennis… la miro fijamente, toda ella, su miel mirada… su caoba cabellera… su piel blanca contrastada por los morados que los golpes le dejaron… sus labios rosados, esa pequeña cicatriz en su labio inferior… sus hombros ligeros y gráciles que se marcaban ligeramente bajo la pijama… y Dennis entonces lo vio, pudo ver lo que se reflejaba en esa verde mirada, esa mirada que ya jamás le pertenecería nuevamente.

- Dennis – dijo Laura pero Dennis le puso 3 dedos en los labios y le miro tristemente.

- Shhhh entiendo… entiendo Laura… - intento sonreír pero simplemente no pudo hacerlo, las lágrimas brotaron nuevamente de sus ojos y cayeron a raudales por sus mejillas – Te Quiero Laura… fue… hermoso… - dijo con dificultad – se que mis celos estropearon todo…pero quiero que sepas… - se le cerró la garganta ligeramente – que siempre serás… mi mejor amiga… - sintió el dolor atravesarle como si una fría y dolorosa cuchilla traspasara su corazón, pero ya no había marcha atrás esa verde mirada le desnudaba su sentir… podía verlo en sus facciones dibujado a grandes voces YA NO TE QUIERO dolía, dolía tanto, en verdad tanto… sin embargo ¿qué más podía hacer? ¿tirarse a sus pies y rogarle por amor?... no podía hacer eso… no podía porque necesitaba mantener un gramo de dignidad… porque sin eso ¿qué le quedaría?... además era más que obvio que Laura ya no sentía nada por ella - ¿cómo amigas? – pregunto suavemente Dennis - ¿así me quieres? – le pregunto mientras recargaba la cabeza en su hombro.

- Sí – le respondió Laura mientras Dennis mordía con ligera fuerza su labio inferior.

- Entiendo – dijo Dennis - ¿hay? ¿hay alguien más en tu vida? – le pregunto y se odio así misma por humillarse de esa manera.

- Dennis – la voz de Laura le hacía daño porque sentía morir en ese instante, su tono de voz era tan dulce y pensar que las palabras de amor que antaño le susurrara en el oído ahora le pertenecerían a alguien más… a esa estúpida e imbécil de Giselle; no lo soportaba, la sola idea le mataba.

- No me respondas – le dijo – lo siento… - se separó de ella ligeramente – yo he regresado con Armando – dijo esperando ver en su mirada un dejo de celos algo, algo que le indicará que le había dolido… una inútil venganza demasiado infantil hasta para ella misma.

- El ha de estar feliz – le dijo Laura y en el tono de su voz esa indiferencia le golpeo como una bofetada – pero aún creo que necesita un diccionario adjunto.

- “Despierta Dennis… despierta ella ya no siente nada por ti… no te lastimes más” – pensó Dennis con amargura – “vamos… vamos… por favor, tengo que superarlo, no puedo, no puedo, no puedo seguir así” – se dijo para sus adentros mientras intentaba controlar el llanto. – sí ya… sabes le compraré un mini diccionario para que siempre lo lleve con él – dijo haciendo acopio de todas sus fuerzas – tienes razón está feliz de estar conmigo pues ya sabes que tener el privilegió de ser mi novio es como… sacarse la lotería – se limpio las lágrimas con el dorso de la mano y se separo suavemente de Laura sintiendo en esa lejanía una amarga tristeza – Laura – Dennis susurró su nombre y la tomo del rostro y le beso, se despidió de ella en ese beso que le supo amargo y triste, Laura no se resistió simplemente le dijo adiós con esa caricia, Dennis rozo sus labios un par de veces sobre los de ella depositando dulces besos en los mismos, se separo suavemente de ella y trago saliva antes de continuar hablando – Gracias Laura por todo.

- Gracias a ti por ser tan buena amiga – le dijo Laura sintiéndose por fin liberada, se sentía eximida de todos sus pecados cometidos con Dennis.

- Las chicas han muerto para mi – susurro Dennis acercándose a la ventana, sus mieles ojos siguieron los movimientos del chico que atendía la florería que estaba frente a su casa, estaba sacando un par de arreglos florales y los estaba colocando en un par de pedestales, uno estaba hecho solo con rosas blancas y por un momento su corazón latió un poco más deprisa pero solo un poco, desvió la mirada hacia su escritorio donde en un pequeño florero conservaba la rosa que Karla le había dado.

- Tengo que irme – dijo Laura – te veo en la escuela ¿si?

- De acuerdo – le respondió Dennis sin volverse a mirarla su mirada seguía perdida en la rosa que de adornaba su bien ordenado escritorio, de repente el recuerdo de esos ojos azules le lleno la mente solo por un momento y el recuerdo de esa sonrisa le hizo esbozar una sin siquiera darse cuenta – “que guapa se veía” – pensó y no se percato del momento en el que Laura salió – “ella cumplió años… debería regalarle algo, sea como sea ella me ha regalado la rosa, pero ¿qué podría obsequiarle?” – suspiro suavemente, tras unos minutos llamaron a la puerta.

- Pasa… “¡Ah! Sí… Laura, se ha ido” - Andrea paso con dos tazas de café.

- ¿Y Laura?

- Se fue – dijo con un dejo de tristeza – tenía cosas que hacer ya me visitará después – dijo – limpiándose los ojos con el envés de la mano.

- ¿Qué tienes peque? – le pregunto Andrea al tiempo que dejaba las tazas de café sobre el escritorio de su hermana.

- No es nada, supongo que ya pronto me vendrá el periodo – intento excusarse.

- Pensé que ver a Laura te alegraría el día.

- Y lo hizo – mintió y quiso cambiar de tema – oye mi profesora de química cumplió años, ¿crees que estaría bien regalarle algo? – le pregunto mientras dirigía una mirada a la rosa.

- Tu profesora de química es la que te llevo a la enfermería y la que te vino a ver ¿no?

- Sí

- Uuufffff, pues tengo que reconocer que esta guapísima

- Cállate o empezaré a pensar mal de ti.

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja – se soltó a reír – vamos ¿no me querrías si me gustaran las mujeres?

- ¿Vas a contestarme o no? – le pregunto ligeramente irritada.

- Ok, ok, no te enfades, pues déjame pensar – dijo al tiempo que tomaba una de las tazas y se la llevaba a los labios, bebió un ligero sorbo y suspiro. ¿Qué clase de persona es tu maestra? – le pregunto tras unos momentos.

- ¿Y yo cómo voy a saber? – le pregunto ligeramente molesta.

- Pues es tu profesora algo debes de conocerla ¿no?

- Lo único que sé es que es una sangrona, pesada, hastiante, y molesta persona – dijo mientras caminaba de un lado a otro.

- Huy si tan mala es ¿por qué quieres obsequiarle algo? – le pregunto Andrea divertida ante las reacciones y aspavientos que hacía con las manos su hermana.

- Pues, pues, para estar a mano, ella – bajo ligeramente la voz – me trajo la rosa… así que… yo…

- Fue solo un gesto de su parte Dennis no tienes porque sentirte obligada a regalarle nada.

- Pero es que… - Dennis desvió la mirada y miro atentamente la rosa blanca que aún despedía un dulce y tenue aroma, entonces Andrea se dio cuenta de que en verdad quería obsequiarle algo a la profesora y como la conocía bien decidió actuar.

- Bueno Dennis ¿tu profesora es de gustos caros o dirías más bien que es sencilla?

- Sencilla – dijo suavemente sin apartar la mirada de la rosa.

- Huy no que barbaridad – dijo Andrea haciendo que Dennis le mirase.

- ¿Por qué?

- Las mujeres sencillas son las más difíciles – suspiró – no les puedes comprar nada caro porque en vez de agradecértelo te sermonean diciéndote que no era necesario tanto, que algo más pequeño hubiera sido mejor, etcétera, etcétera, y luego está el problema de que no sabes que escoger, no quieres algo demasiado ostentoso pero tampoco algo demasiado sencillo, ¡ah! Mujeres sencillas la verdad es que son demasiado difíciles.

- En serio hablas como si tuvieras novia en vez de novio – le dijo Dennis levantando una ceja.

- Ja,ja,ja,ja,ja, vamos hermanita que te he enseñado a no criticar a las personas por su preferencia sexual, además hay que reconocer que tu maestra esta muy guapa si fuera hombre ya la hubiera violado ja,ja,ja,ja,ja,ja.

- ¿Violado? ¿estas loca?, todavía si hubieras dicho la hubiera invitado a cenar, a salir, pero ¿cómo qué violarla? – le miro de forma reprobatoria.

- Ya, ya, ya, - le dijo Andrea mientras le guiñaba un ojo – ¿en serio crees que si fueras hombre te resistirías a poseer un cuerpo como el que ella tiene?

- Pues… - sintió sus mejillas calientes al recordar la manera como iba vestida – pues… pero – dijo meneando la cabeza negativamente - ¿de qué demonios hablas? Mejor acompáñame iremos a buscar algo que pueda obsequiarle.

- De acuerdo, voy por mis cosméticos para cubrir tus moretones bebé – ahorita regreso.

- Aquí te espero – le dijo Dennis – suspirando ligeramente, Andrea salió y Dennis se metió al baño, mientras la tina de baño se llenaba le llego a su mente de nuevo la pregunta de su hermana ¿en serio crees que si fueras hombre te resistirías a poseer un cuerpo como el que ella tiene? – no es solo su cuerpo – dijo sin darse cuenta – mal que bien… mal que bien ella es… - recordó el momento en que esos ojos le miraron al estar tumbada en el piso, la preocupación que se miraba en ellos, la manera en que la cargo hasta la enfermería – es… muy gentil y huele muy bien – la puerta de su cuarto al abrirse le hizo volver a la realidad.

- Listo Dennis – dijo Andrea mientras entraba al baño – oh que bien ¿me dejas bañarte?

- Ya no soy una niña

- ¡¡¡¡Andaaaaa!!!! ¿siiiii?

- Argh, basta, de acuerdo – dijo Dennis metiéndose dentro de la tina.

- Je,je,je ¿cómo si no lo disfrutaras? – dijo bajito mientras Dennis se ruborizaba por completo.

- Serás malvada

- Y tu tan linda

- Lo sé

****

Serían las cuatro de la tarde cuando llamaron a la puerta de la casa de Karla, Iván había ido con Julián a comprar comida. Al abrir la puerta Karla se quedo sorprendida ahí estaba Laura temblando toda ella ligeramente con la cabeza baja.

- Laura – la voz de Karla le hizo estrmecerse – Laura – repitió ese nombre mientras posaba su mano sobre el hombro de la chica que lo movió para soltarse de ese agarré.

- Lo siento – dijo Laura sin atreverse a mirarla.

- ¿Quieres… quieres pasar?

- No… solo he venido a disculparme.

- Esto tiene solución Laura podemos, podemos arreglarlo – le dijo Karla con cierta angustia en su voz – por favor hablemos.

- No – le dijo y elevo la mirada para toparse con esos ojos azules que estaban a punto de soltar el llanto.

- Por favor, por favor Laura no me digas que no.

- ¿Me regalas un vaso con agua?

- Sí, pasa por favor – le pidió y Laura le miro con cierto recelo – no, no te haré nada lo prometo, dejaré la puerta abierta.

Laura entro, el ambiente olía ligeramente a tabaco y alcohol, Karla se dirigió a la cocina y tomo un vaso llenándolo con agua lo dejo momentáneamente sobre la barra y trato de recuperar el control de su respiración pues amenazaba con soltarse a llorar, cuando se dio la vuelta vio a Laura en el umbral de la cocina se acerco a ella a paso lento y titubeante, se planto frente a ella y le echo los brazos al cuello, Karla la envolvió en sus brazos y le beso desesperadamente, Laura se dejo besar por ella, pero Karla supo que ese beso sabía a despedida, Laura se solto de sus brazos y corrió hacia la puerta dejando a Karla perpleja, quería correr tras ella, quería gritarle que no se fuera pero el nudo en su garganta fue más fuerte y le impidió siquiera respirar. Sus piernas le fallaron y cayó al suelo llorando amargamente.

- Laura... - dijo en un sollozo - no te vayas... no... Laura... - lloró intensamente tanto que le dolío no solo el alma sino su corazón. 

lunes, 12 de julio de 2010

SANGRE (Piloto) (Historia en Serie)

Saludos mis queridas y queridos Fans pues bien en esta ocasión les traigo ahora sí que el pilotito de Una nueva Historia en serie que tambien seguiré si es que les gusta y si no lo acabo en un dos por tres. xDDDD Espero que les agrade!!

Saludos y Besos a Todos!!

Con dedicatoria especial para: Jenniferyma, Alternative Culture, Miyuki2103, Bahamuth, Wendy, Giada, Whitewarrior, Bombom7805, Luz, Lucia, Jaz, nena_chan, Eldest88, lucia, 83266, Nachi, hitomi, Zata, MzDaRkGirL, mar, Yuki-Hellsing, Aly, MaryJo, Seisydien.

Episodio Piloto:

Caminaba como siempre por las calles obscuras, vacías casi de personas, las únicas que podía ver eran solo las prostitutas selectivamente paradas a las esquinas de los bares y cantinas esperando que algún borracho saliera y engatusarlo para poner a venta su carne por unas cuantas monedas, esas voluptuosas curvas y ese rostro exageradamente pintado, la ropa ligera e insinuante y sus alientos con el aroma de la menta barata de los chicles que mascaban con despreocupada tranquilidad. Mirarlas me asqueaba, mirar a los hombres embrutecidos de alcohol salir tambaleantes me provocaba una ridícula impresión de títeres del destino con los hilos flojos incapaces de estar rectos hasta que el alcohol se disipara como la bruma al sol. Ese sol que nunca conocí. Siempre era igual desde siempre todo igual, aburrido y hastiante, deslizarme por las calles era lo único que sabía hacer para relajarme, perderme entre las sombras y subir veloz por alguna escalera de emergencias y llegar a la azotea de algún edificio y sentarme a contemplar la luna y contar una vez más las estrellas. Recostarme con las manos bajo mi cabeza y sonreír alabando y maldiciendo mi destino. Esa noche en particular al llegar a la cima de ese edificio el aire me trajo un olor particular que despertó ávidamente mi apetito, respiré profundamente inhalando con fuerza, ¡¡aaahh!! olía tan bien, una esencia dulce y sutil, casi… una esencia embriagadora, hacia siglos que no había olido nada igual, no desde... bueno no vale la pena recordar algo que sucedió hace tanto tiempo atrás; corrí sobre los techos de los edificios, saltando de uno al otro con suma facilidad, llevaba mi vestimenta toda en negro así que nadie podría notarme, nunca nadie lo había hecho, seguí y seguí corriendo el aire se perfumaba más y más a cada paso que daba, hasta que llego un momento en el cual tuve que detenerme, empezaba a sentir una ansiedad que me embriago el pecho. Por un momento me pregunte si deseaba seguir, empezaba a sentir el deseo de la sangre y eso significaba matar, di un par de pasos más y me situé a la orilla de la cornisa, el edificio de enfrente tenía una sola luz encendida y a través de ella miré a una chica, su cabello brillaba con la intensidad de la sangre y toda ella desprendía ese aroma tan indefinible con palabras. Había una salida para incendios justo en su ventana así que salté y llegue al piso con facilidad, camine un par de metros saliendo de entre las sombras y fue entonces que un sujeto me detuvo por la mano y me volví violentamente a mirarlo.

- ¿Cuánto me costarás? - me pregunto con una sonrisa estúpida y los ojos embebidos en rojo por el alcohol.

No necesite decirle nada del golpe que le di fue a golpear contra una pared y escuche el tronar de su cráneo cayó al suelo y al ver la sangre deslizarse lentamente por el pavimento supe que no volvería a levantarse. Seguí mi camino y de un salto alcance la escalera de incendios y subí por ella, llegue hasta su cuarto justo al llegar la luz se apago, un punto más a mi favor, abrí la ventana y me deslice dentro, mis pasos sigilosos como los de un felino y mi facilidad para detectar la cosas a distancia me hicieron no tropezar con absolutamente nada, caminé lentamente hasta llegar a su recámara, la puerta estaba entreabierta ella estaba boca arriba su respiración era pausada y lenta, muy tranquila, sus labios rosáceos ligeramente entreabiertos y por el movimiento de sus parpados supe que estaba entrando en la fase del sueño profundo, su cabello era lacio y sí, era un rojo semejante al de la sangre, mis ojos se posaron en su cuello y vi latir la vida a través de su yugular, toda ella olía muy bien, me incline como si fuera a besarla y aspiré su aliento que tenía un olor a enjuague bucal de menta. Deslice mi dedo por su frente y por su rostro y seguí ese camino hasta llegar a su cuello y posarlo sobre su latente yugular. Ahora podía simplemente acercarme y alimentarme de ella hasta dejarla sin vida, hasta que su rosácea piel simplemente perdiera su color sin embargo no pude hacerlo, me limite a observar sus facciones, me limite a sonreír mientras la veía dormir, hacia mucho tiempo que no sonreía, pero verla me produjo una extraña sensación de paz y tranquilidad. Para cuando volví en mí de estar contemplando todo ese esplendor note con cierta angustia el tono azuloso de un cielo que empezaba a perder su tono oscuro, le miré una vez más y tomando su mano entre la mía deposite sobre sus dedos un beso, le acomode el cabello de su frente y salí tan rápidamente como pude, el amanecer se acercaba y con el mi fin si no me apresuraba. Soy una nacida de sangre, lo que se conocía como una Pura. Mi fuerza era superior a la de cualquier otro inmortal, pero las debilidades eran mayores. Odiaba a los conversos, que eran simples humanos vueltos esclavos, capaces de vivir a la luz del sol sin problemas pero con el alma muerta, esclavos de aquel por el cual se convirtieron. Muñecos sin voluntad, simples mascotas con una larga vida nunca como la de un inmortal ya que envejecían y a su hora morían solo disponían de un poco más de tiempo sobre esta tierra. Podían morir y aparentar tener una edad joven aun cuando en realidad eran viejos. El cielo se pintaba en una claridad que comenzaba a dificultarme el poder ver, corrí tan rápido como pude mi hogar no estaba lejos la claridad del día comenzó a enrojecerme el dorso de la mano que era con lo que cubría levemente mi rostro. Por fin vi a lo lejos las puertas de mi casa al pasar la calle casi me golpea un automóvil pero no hubiera pasado nada simplemente no puedo morir. Al traspasar el umbral de la puerta exhale un suspiro de alivio. Lo había logrado compuse mis ropas y entre al vestíbulo los demás miembros de mi familia me miraban pasar, mi rostro se compuso orgulloso como siempre y sonreí pues una vez más vencí al amanecer, baje las escaleras al sótano rumbo a mi cuarto pero me detuve al oír a mi padre.

- Y bien ¿qué tienes que decir a tu favor?.

- Buenos Días padre... solo eso.

- No toleraré ese comportamiento tuyo ¿oíste? eres mi sucesora y una princesa. No lo olvides.

No lo miré, me limite a apretar los puños.

- No lo olvido padre ahora me voy a dormir.

- Katherine sé que no me decepcionaras - me dijo.

- No lo haré mi señor.

Baje las escaleras lentamente el ser una pura y la hija del que podríamos considerar rey de este continente me hacían cargar una enorme responsabilidad.

Fin de capítulo piloto. 


Episodio 1 Encuentro