martes, 4 de mayo de 2010

Xena Mi Destino eres Tu Cap. VI Final


CAPITULO VI

Destino

A fuera del castillo.

- Vamos, vamos Gabrielle, siempre has mostrado ser muy fuerte, vamos.

- Xe…Xena… tu… tu eres mi destino, mi destino… te amo…

- Gabrielle, no, no te esfuerces en hablar. Todo saldrá bien.- Xena volvió el rostro para mirar a Apolo, quien con la mirada vacía, solo…

- Lo… lo lamento Xena – y dicho esto desapareció junto con Hebe en una luz plateada y azul celeste.

- ¡Malditos sean los dos! – grito Xena, se volvió para mirar a Gabrielle… Gabrielle vas a estar bien, ya lo veras… resiste – las lagrimas traicionan a Xena al asomarse por sus ojos.

- Xena no tengo…no tengo miedo… porque tú eres mi destino… - Gabrielle toco el rostro de Xena con sus dedos, dejando en las mejillas de Xena su sangre.

- Vas a estar bien Gabrielle – le decía Xena mientras tapaba con sus manos la herida de su bardo que no dejaba de sangrar. – no, no puedes dejarme, no ahora que somos una.

- Siem…siempre seremos…u…una – la mano de Gabrielle cayo del rostro de Xena mientras sus ojos se cerraron.

- ¡¡¡¡¡¡¡¡No, no, noooooooo!!!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡Gabrielle!!!!!!!,¡¡¡¡¡¡¡Gabrielle!!!!!!! – Xena se desplomo sobre el cuerpo de su bardo llenando su rostro de besos. – Por favor, vuelve, vuelve, te necesito, te necesito… Gabrielle… por favor…

Lejos de ahí, en un bosque Apolo esta de pie ante una flor…

- Dafne, amor mío, ¿ves lo que traigo en mi mano?, es el rubí de la vida, y con el podría volverte a tu estado anterior – por respuesta la flor cerro sus pétalos y decayó como si estuviera seca. – no amor mío no te pongas triste, no te volveré a tu estado anterior… no puedo… este rubí esta manchado con la sangre más pura que he conocido… solo vine a pedirte perdón por no poderte regresar a tu vida como ser humano – ante ello la flor volvió a levantarse – Dafne, siempre decías que yo no era más que un Dios vanidoso, falto de corazón y compasión, pero… no… no lo soy… simplemente soy un Dios…que esta enamorado de ti, devolveré esa vida… por que te amo… y después con mis propias manos te recobraré de una u otra forma – la flor abrió sus pétalos blancos – Apolo se arrodillo y beso a la flor, una lágrima cayo en la tierra y la flor se multiplico en cien veces su número, Apolo dejo caer una segunda lágrima y la flor se volvió a multiplicar cien veces su numero. Te amo Dafne, Te amo, volveré por ti, espérame. – Apolo desapareció, dejando una estela plateada, mientas el sol se asomaba tras las altas montañas.

- Gabrielle… ¿esta?… - le pregunta Autolycus a Xena mientras esta venda su herida.

- Sí, ella… - baja la vista.

- Lo…lamento… - Autolycus deja mostrar sus lágrimas – ¡Xena mira!… - Xena voltea y ve a Apolo acercarse al cuerpo de Gabrielle. – Xena salta y lanza su particular grito, saca su espada quedando entre Apolo y el cuerpo inerte de Gabrielle.

- Que vienes a hacer aquí ya tienes lo que querías ¿no? – dice fríamente Xena.

- No, no tengo lo que quiero, retírate Xena, el asunto no es contigo. – Apolo le habla con sus ojos cerrados.

- De ninguna manera, no te atrevas a tocarla.

- Xena… – Apolo rápidamente la lanza con un rayo contra la pared del castillo.

- Gabrielle, eres fuerte y valiente, así que vuelve a la vida, regresa tu espíritu a este cuerpo, vuelve a nosotros, pequeña bardo-guerrera. – coloco el rubí sobre su corazón este se introdujo dentro de su pecho, y una luz roja intensa salió de cada poro de su ser, las heridas y la sangre fueron desapareciendo, poco a poco – Xena miraba atentamente, por último un gran destello rojo escarlata salió del cuerpo de Gabrielle tan intenso que Autolycus y Xena tuvieron que cerrar los ojos.

- Gabrielle – murmuro Xena tratando de recuperarse de la fuerza de aquel destello.

Al abrir los ojos vio a Gabrielle sentada viéndose con extrañeza las manos y sus ropas.

- ¡¡¡Gabrielle!!!, ¡¡¡Gabrielle!!!. – Xena se levanto rápidamente y fue a abrazar a su bardo.

- ¡¡¡Xena!!! – Gabrielle se abrazo fuertemente a su guerrera, tras un instante – ¿pero cómo?, lo último que recuerdo es tu rostro, yo, morí ¿cierto?.

- Cierto – le dice Xena , Autolycus se acerca a amabas mujeres.

- Gabrielle… que bien que estés bien… ¡ que bien! – dice Autolycus con emoción en su voz.

- Autolycus… pero, pero Xena ¿cómo?.

Xena se hace a un lado y Apolo se arrodilla ante Gabrielle.

- ¿Apolo?… ¿Tú?… ¿pero es que acaso utilizaste…

- Así es Gabrielle utilicé el… - toca el pecho de Gabrielle y en ese momento sale el rubí de la vida completamente oscuro, Apolo lo toma en la palma de su mano – rubí de la vida, era necesario.

- Pero ¿por qué?…- Gabrielle le mira extrañada. – ¿y Dafne?

- Vamos Gabrielle sabes que soy un Dios benevolente, no iba a dejarte morir, además no importa mucho, el rubí de la vida vuelve a estar activo después de 500 años, yo puedo esperar todo ese tiempo… soy inmortal…recuerdas… je, y Xena no… además creo que a Dafne no le gustó la idea de ser vuelta a la vida a costa de un sacrificio, ella ya me ama ¿sabes?

- ¿En verdad? – Gabrielle sonrió tiernamente.

- Sí, así es, soy feliz, tú eres feliz, Xena es feliz, Autolycus no tanto, pero ahora lo remedio.- el Dios se levanto y se dirigió a Autolycus, la impresionante altura del bello Dios incomoda a Autolycus. Apolo posa su mano sobre la herida de Autolycus, la luz que emana de su mano va cerrando poco a poco la herida del rey de los ladrones. Mientras esto ocurre, Apolo mira fijamente el rostro de Autolycus y se da cuenta de que no es mal mozo, Autolycus nota mirada de esos profundos ojos grises al grado de sonrojarse intensamente.

- Oye creo que ya… esta bien así… en verdad Apolo je, gracias, dejaré que sane solo – Autolycus trata de separarse pero Apolo lo sostiene firmemente.

- Espera ya falta poco, no es muy común que alguien reciba la sanación de un Dios – Apolo le sonríe cautivadoramente.

- Xena… amiga… amiguísima – Autolycus le mira desesperadamente nervioso.

- Vamos Autolycus en verdad es raro que un Dios te sané.

- Gabrielle.

- ¿Eh? – Gabrielle ignora la suplica de Autolycus - ¿Xena a donde quieres que vayamos ahora? – Gabrielle centra su atención en Xena.

- Eres un buen mozo ¿lo sabias?. – le dice Apolo seductoramente.

- ¡¿Eeeh?!, sí, sí lo sé claro tu sabes así debe ser un rey, buen mozo, inteligente, gallardo, muy hombre, tu sabes.... ¿qué, que haces? – Apolo lo sujeta de la barbilla con firmeza, y con su brazo izquierdo lo abraza llevándolo hacia así, aproxima su boca a la de Autolycus – Xena, Xena, Xennnn……mmm…mmm…mmm – Apolo lo besa intensamente – Autolycus mueve los pies las manos, pero no es capaz de soltarse de los brazos del Hermoso Apolo, Apolo lo besa larga y lentamente, Autolycus esta que no se lo cree con los ojos bien abiertos, y el color del rostro mas rojo que el mismo rubí de la vida.

- Eso, solo, a sido el antojo de un Dios – dicen al mismo tiempo Apolo y Gabrielle esta ultima divertida con la cara de Autolycus.

- Yo…yyyoo…ah…eh…yo… - dice un apenado Autolycus.

- Descuida yo no diré nada si tu no lo dices – Apolo le sonríe y le guiña un ojo. – aahhh, por cierto toma, Apolo se quita uno de sus rizos azules y se lo entrega a Autolycus – no lo pierdas créeme que será de gran utilidad. – Apolo se volvió a ver a Gabrielle le guiño un ojo y se desvaneció dejando una estela plateada.

- Mmmhh, un rizo de Apolo, ¿qué harás con él? – le pregunta Xena sonriente. – debes besar muy bien para que Apolo te lo haya dado.

- ¡¡¡Aah!!!, mi querida Xena entre mis otras muchas cualidades esta el besar muy bien.

- Mmmh, aja, - Gabrielle sonríe ante su propia expresión.

- En verdad créanme…

- Te creemos Autolycus – Xena voltea a ver a Gabrielle, al ver ese verde se olvida de Autolycus y abraza a su bardo.

- Ejem, bueno pues creo que yo las dejo – dice Autolycus amarrándose el cabello de Apolo a la cintura – vaya es muy resistente, y la verdad es que no sé que hacer con el pero el cabello de Apolo es muy valioso eso lo sé bien.. – Adiós chicas. – se encamina rumbo a la aldea.

- Gabrilelle …

- Xena… - ambas acercan sus bocas en eso…

- A por cierto, antes de que consuman lo que debieron haber hecho desde hace mucho… mmmhh, bueno pues ustedes sabrán que mi reputación descendería si ustedes…

- Descuida Autolycus ya lo olvidamos – le dice Xena

- Ah, bien, sabía que podía contar con ustedes. – ni Xena ni Gabrielle hicieron caso de Autolycus.

- Bueno, yo… bueno adiós. – Autolycus se encamina de nuevo rumbo a la aldea.

Xena y Gabrielle se besan larga e intensamente, sellando el pacto de su amor, sintiendo detrás de ellas el calor del sol que anuncia un nuevo día, un nuevo comienzo, una nueva vida.

Fin.

6 comentarios:

  1. jajaja me a encantado esta historia asido muy lina jejejeje

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  2. Gracias mi querida alexygeo!! estoy encantada de saber que te ha gustado, espero que todo lo que tengo planteado subir sea igualmente de tu agrado!!

    Te Mando miles de abrazos y besos!!!

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  3. ouuuuuuuu
    Me encantan Xena y Gabriele............que pareja mas hermosa.....gracias sheila, lo he disfrutado todo.
    Besos
    Bye

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  4. Me fascina esta serie nunca me perdía un capitulo ácido maravilloso poder leer una historia de esta pareja, aunque el final de la serie no me gusto mucho porque fue muy triste tú has compensado eso con esta historia tan cautivadora muchas gracias mi querida Sheila, es realmente hermoso tu primer trabajo así que si tienes otros como este guardados publícalos no seas malita. Besos ˄_˄.

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  5. Wowwwww me encanto es le 1 vez que comento y la verda escribes de una manera tan cautivadora que me es imposible dejar de leer te felicito sheyla
    Me encanto esta histori al igual que todas las que leí hast ahora
    No dejes nunca de escribir geniaaaaaa;)

    Besotes de argentina

    Jacqueline

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