martes, 4 de mayo de 2010

Xena Mi Destino eres Tu Cap. V




CAPITULO V
 
El Rubí de la Vida

- Es hora... – dijo una voz tranquila y pausada.

- ¿Qué?. – Gabrielle dirigió la mirada hacia la puerta – Apolo... – dijo Gabrielle, con un dejo de tristeza en su voz.

- Tiene que ser ahora Gabrielle – en la mirada de Apolo se exhibía un poco de preocupación y ansiedad.

- Lo sé – tras una ultima mirada a Xena y un beso, la bardo se levanto, Apolo con un chasquido de sus dedos vistió a Gabrielle en un abrir y cerrar de ojos.

- He traído a tu amigo Gabrielle, espera abajo. – Gabrielle, sonrió levemente al Dios y se volvió para mirar a Xena de nuevo, tras un ultimo suspiro, miro de nuevo a Apolo... – ¿dime cómo es que ella no a despertado?.

- Todo es acción de Morfeo, me debe algunos favores ¿sabes?. – Apolo le guiño sonriendo. Tomo la mano de Gabrielle desapareciendo entre una luz plateada.
Autolycus no dejaba de ver a Hebe, esta a su vez le sonreía, Autolycus se levanto de su asiento, y fue a presentarse...

- Hola, ejem... mi nombre es...

- Autolycus ... – dijo Gabrielle.

- ¿eh? ... – se volvió para mirarla y sonrió – Gabrielle siempre tan oportuna. – le dijo sonriente.

- Hola Autolycus – Gabrielle se acerco y lo abrazo.

- Es bueno ver a alguien conocido por aquí, y dime Gabrielle ¿has sido tú la que me ha hecho venir aquí?

- Sí, necesito de tu ayuda.

- Vaya que conoces a gente importante en el olimpo ¿eh?.- señalando a Apolo.

- Ya te lo explicare en el camino – le dice Gabrielle.

- Muy bien,- dijo Apolo – es hora de partir.

En cuestión de un santiamén llegaron a la parte posterior del castillo.

- mmm ¿decías Gabrielle? – dijo Autolycus

- Sí, lo sé te lo diré una vez estemos dentro. – dijo Gabrielle mientras se acercaba a Apolo.

- ¿Y dime como haremos para entrar?

- No te preocupes puedo hacer una pequeña abertura de tal modo que ambos cabrán muy bien, pero solo será por un minuto no más, así que deben apresurarse. – dicho lo anterior Apolo se paro frente al muro

Una luz plateada inunda las manos de Apolo, al colocarlas frente al muro, este empezó a deshacerse como si estuviera hecho de papel, el hoyo fue creciendo de tal modo que ambos podían ya entrar muy bien.

- ¡Ahora! – grito Apolo – no podré resistir mucho tiempo más, rápido, rápido.
Gabrielle y Autolycus entraron dentro del castillo, cuando volvieron el rostro hacia atrás la pared había sido restaurada.

- Muy bien y ahora, me podrías decir que es lo que sucede Gabrielle – le pregunta Autolycus.

- Sssshhh, no hables tan fuerte, no sabemos si hay alguien por aquí – le dice Gabrielle mientras mira hacia todos lados. La cámara en la que se encuentran esta totalmente desierta, solo una pequeña luz rojiza ilumina el cuarto, frente a ellos hay tres puertas la de la derecha parece estar hecha de Oro, la de en medio de Plata y la Izquierda es de Bronce y a los lados hay una y una la de la pared derecha es de madera y la de la pared izquierda es de metal

- Muy bien, creo que debemos ir primero al frente – le dice Autolycus.

- ¿Por que piensas eso? – dice Gabrielle mirándolo.

- Bueno, por algún lado tenemos que comenzar ¿no? – le contesta encogiéndose de hombros.

- Bien, entonces comenzaremos por la de en medio.

- Mejor iniciemos desde la de oro, y tomemos ese orden.

- De acuerdo – dice Gabrielle.

Autolycus se acerca a la puerta para examinarla.

- Parece ser una cerradura sencilla, la abriré en un momento – Autolycus saca su instrumento y comienza su labor. – bien esta listo. – Autolycus va a abrirla cuando Gabrielle lo detiene.

- Espera tenemos que hacerlo despacio por si hay alguien más

- Sí tienes razón – le dice Autolycus quien abre cuidadosamente la puerta. – para el asombro de ambos las paredes de la cámara que esta frente de ellos, están cubiertas de oro sólido. – ¡por los Dioses esto es increíble!, ja,ja,ja,ja, ¡mira!, ¡mira Gabrielle! ¡Cuánto oro!, Esto es inconcebible, ¿sabes lo que podría hacer con tanto oro?.

- Sí, retirarte de trabajar, y vivir una vida tranquila al lado de una mujer que te quiera y te aprecie, por ende tendrías que dejar de robar – ante este comentario la sonrisa de Autolycus desapareció.

- Mmm, si tienes razón mi vida es robar y creo que lo seguiré haciendo en pequeño todavía.

- Mejor caminemos parece que al fondo hay otra puerta – Gabrielle se adelanto.

- Espérame Gabrielle – le dijo Autolycus al tiempo que avanzaba hacia ella no habían caminado más de tres pasos cuando la puerta se cerro abruptamente.

- ¡Autolycus! – grito Gabrielle molesta.

- ¿Qué? No he sido yo te lo aseguro, ¿Qué, qué esta sucediendo?- ambos sintieron un leve temblor de pronto del techo se abre una compuerta y cientos de miles de talentos de oro comienzan a caer precipitadamente cubriendo la puerta y avanzando rápidamente hacia ellos.

- ¿Querías oro Autolycus? – le dice Gabrielle mirando absorta la cantidad de oro que cae.

- Sí pero no tanto, ¡corre! – ambos corrieron hacia la siguiente puerta.

- Rápido o quedaremos sepultados. – le decía Gabrielle a Autolycus quien se asoma a ver la cerradura.

- Oh no!, - dice Autolycus con ese gesto tan suyo.

- ¿Qué? – le dice ansiosa Gabrielle.

- La cerradura.

- ¿Qué tiene?

- Es doble, me tardaré un poco en abrirla.

- Pues mejor te apresuras antes de que nos sepulte esa montaña de oro.
Autolycus se apresuro a intentar abrirla, mientras la gigantesca cantidad de oro seguía avanzando hacia ellos con rapidez.

- Por los dioses Autolycus ¿ aún no terminas?.

- No... espera ya ... ya casi... sí, lo logre. Salgamos de aquí. – Los dos se a abalanzan a una nueva cámara.

- Cielos ¿dónde estamos?, ¿Autolycus? ¿ Estas aquí?.

- Justo detrás de ti Gabrielle o al menos eso… eso espero – le dice – pero que oscuro esta aquí.

- Tienes algo que nos pueda aluzar – le pregunta Gabrielle.

- Espera…Apolo me dio esto dijo que nos serviría.

- Vaya ilumina bien ¿qué es? – Gabrielle se acerco para ver lo que era. Al parecer era una cajita pero del interior salía una luz muy brillante. – no puedo ver lo que es, es mucha la luz.

- Mira Gabrielle, ¿en donde estamos? – las paredes eran de tierra pero al centro de esa cámara se encontraba una puerta de metal.

- No lo sé pero seguro que tenemos que cruzar esa puerta.

- Bien entonces manos a la obra.

Habían avanzado unos metros cuando.

- Gabrielle ¿oíste eso?

- ¿Que?

- No sé parecía ser… ¡cuidado! – Autolycus lanzo a Gabrielle a un lado mientras una criatura la cual parecía ser hecha de tierra le daba un golpe que lo dejo aturdido.
- ¡Autolycus! – Gabrielle se levanto dirigiéndose hacia él para ayudarlo, pero justo frente a ella de la tierra emergió otra criatura que le impidió el paso.

- ¿ Pero que es esto? – la criatura gruño levantando el brazo para golpear a Gabrielle.

- ¡Gabrielle, Toma! – Autolycus le lanzo una espada, la cual Gabrielle tomo por el mango. – Apolo dijo que sabrías como usarla.

- ¿Una espada? – Gabrielle esquivo el golpe de la criatura. – pero lo mío es el báculo.

- Inténtalo Gabrielle es nuestra única esperanza. – le dijo Autolycus quien se levanta limpiándose la sangre de la boca.

- Muy bien si Xena puede hacerlo ¿por qué yo no?. – Gabrielle empuño la espada con firmeza y se abalanza contra las criaturas, uno, dos, tres golpes y los deshacía.

- Vamos preciosa, vamos no me falles – le decía Autolycus a su herramienta, mientras intentaba abrir la puerta, ¡maldición!, ¿Pero qué clase de puerta es esta?.

- ¿Qué sucede Autolycus? – le pregunta Gabrielle que se encuentra cubriéndole las espaldas.

- La puerta, la puerta tiene ¡una Tripe cerradura! ¿ Cómo voy a abrir eso?.

- No me interesa como lo hagas solo ¡hazlo!, no resistiré mucho tiempo – dice mientras golpea a otra criatura con la espada.

- Sí, como no eres tú la que esta haciendo esto…

- Autolycus…

- Sí, sí, ya voy, veamos, soy el rey de los ladrones puedo hacer esto, puedo hacerlo, puedo hacerlo, no me falles nena, no me falles…bien ya tengo uno…muy bien con cuidado… con cuidado… ¡Oye!…

- Uuppps lo siento Autolycus – le decía Gabrielle mientras Autolycus se limpiaba la tierra que le cayo sobre la cabeza.

- Hummp, ¿veamos en que iba? Así… vamos, vamos, …bien ya esta la segunda y ahora…

- Dioses Autolycus apresúrate…

- Sí, ya voy, ya voy… muy bien, vamos, vamos… lo tengo…lo tengo, sí ya esta, rápido Gabrielle salgamos.

Sin pensárselo dos veces ambos salieron apresuradamente de aquel lugar cerrando la puerta tras ellos.

- ¡¡¿QUÉEEEEEEEEE?!! – dijeron ambos al ver lo que estaba frente a ellos.

- Gabrielle ¿ qué, qué sucedió? – le decía Atónito Autolycus.

- No, no puede ser, en verdad no puede ser… - ambos miran con desilusión la nueva cámara donde se encuentran, era la misma del principio, las puertas de oro, plata y bronce, la de la pared derecha de madera y por la que salieron de Metal.

- Dioses es todo un laberinto ¿ qué haremos ahora? – le pregunta Autolycus.

- No lo sé, en todo esto debe haber un acertijo, pero ¿cuál es?.

- No lo sé Gabrielle pero empiezo a cansarme de esto…

- Bien veamos, el lugar es una fortaleza – decía Gabrielle – y frente a nosotros hay tres puertas ya sabemos que la de oro nos conduce a través de la puerta de metal a esta cámara, de tal modo… de tal modo que…- de pronto Gabrielle posa su mirada en un objeto algo singular – ¿Autolycus te das cuenta?…

- Sí, ya lo veo, nos dejamos llevar por la seguridad que muestran estas puertas, al ser de metales duros…pero…

- Sí exactamente… si entramos por cualquiera de estas tres puertas saldremos por la de metal o talvés por la de madera y eso si tenemos suerte de salir con vida.

- Tienes razón Gabrielle el viejo dicho de si quieres esconder algo ponlo donde todo mundo lo vea.

- Así es… Gabrielle camino hacia donde se encontraba esa pequeña luz, que se encontraba poco más arriba de la puerta de plata que era la que iluminaba el recinto – Autolycus ayúdame esta muy alto.

- Sí – Autolycus se apresuro a ayudarla. – bien Gabrielle sostente de la puerta sube tu pie si bien así… ¿lista?

- Sí, estoy lista.

- Muy bien arriba ummp – Autolycus la subió con sus manos. – ¿di…dime si es…?

- Sí, si es el rubí – decía Gabrielle emocionada al ver de cerca la pequeña piedra roja

- Apresúrate Gabrielle

- Sí… - Gabrielle tomo la joya cuando…

- ¿ Qué que sucedió? – preguntaba Autolycus levantándose del suelo.

- Vaya, Vaya, Vaya, así que tenemos a dos insectos intentando robar el rubí de la vida ¿no es así?.

- ¿Qué?… - dice Gabrielle mientras se levanta.

- Me sorprendes rubia, fuiste muy inteligente al posar tus ojos en la luz que ilumina esta cámara, en todo el tiempo que he estado aquí, nadie lo había hecho, ni siquiera el imbécil de Apolo.

- Gabrielle, ¿quién, quien es ella? – le dice mientras se coloca a su lado.

- Su nombre es… es…

- Geneva Guardiana del rubí de la vida y la verdugo de ambos… prepárense. – Geneva se abalanza contra ambos Autolycus logró esquivar el golpe, no así Gabrielle que fue herida por la espada de la guardiana.

- ¡Gabrielle!, ¿Estas bien? – le dice Autolycus.

- Sí, solo ha sido un rasguño en mi brazo.

- Pronto será algo más que eso. – Geneva sonrió maliciosamente mientras miraba a Gabrielle.

- “Dioses, debo hacer algo rápido o nos matará” – pensaba Gabrielle, de pronto miro de reojo hacia su costado izquierdo y vio la espada que Apolo le dio. Autolycus se dio cuenta de ello.

- Hey! Guardiana – Autolycus se abalanzo sobre de ella – rápido Gabrielle.

- ¡¡¡¡Que!!!! – Geneva se volvió para enfrentarlo, Gabrielle se lanzo a tomar la espada.

- Aahhhhhggg

- ¡¡¡¡Autolycus!!!! – grito Gabrielle al ver que Geneva le clavaba la espada en su hombro derecho.

- ¡Dioses, como duele!, aahhgg – Autolycus cayo de espaldas sosteniéndose el hombro con su mano izquierda.

- Bien, rubia, Dime ¿qué hago lo mato primero a él o quieres ser tú la primera en morir?.

- “Maldición, maldición!, ¿Qué hago?” – piensa Gabrielle – Bien será mano a mano tu contra mi si yo te gano nos dejaras marchar con el rubí de la vida y si pierdo ambos moriremos.

- Ja, crees poder ganar, lo dudo mucho pero esta bien, tomare tu reto. Adelante – Geneva se abalanzo contra Gabrielle espada en mano para atacar con todas sus fuerzas.- “Dioses Ayúdenme a vencerla.” – pensaba Gabrielle mientras se ponía en guardia

- Hermano ya hace mucho rato que entraron, ¿crees que estén bien?

- No lo sé, pero, es probable que estén en alguna de las cámaras de ese laberinto, esperemos un rato más y después abriré un pequeño hoyo en la pared y veré sí todo esta bien.

- De acuerdo.

Mientras dentro del castillo, Gabrielle es atacada a diestra y siniestra por Geneva, la bardo poco podía hacer con la espada no la usaba adecuadamente ya que sabía que podría herir a Geneva y por más mal que le cayera sabia que no podría matarla.

- “Ya no resisto más, es muy fuerte” – piensa la bardo.

- Gabrielle, ¿qué sucede?…tu… tu puedes vencerla – murmuraba cansado Autolycus debido a la pérdida sangre.

Uno, dos tres, cortes de espada se sumaron en el rostro de la bardo la cual solo se defendía. Tres, cuatro cortes más en sus brazos, y Gabrielle seguía solo defendiéndose.

- Ya me estoy cansando de esto rubia- Geneva se separa un poco de Gabrielle - terminare pronto contigo y así Xena volverá a su antigua carrera y yo me uniré a su lado, ella debe gobernar el mundo ¿lo sabias?, pero tu… no sé de que modo la has hecho cambiar, la has confundido, confundiste su camino. – le señalo con su espada.

- No la he confundido, la he guiado por el camino por el cual ella debe estar, Xena no es mala, ella nació para hacer el bien.

- Callaté!!! – le grita irritada Geneva – morirás y eso es todo. – Geneva se abalanzó contra Gabrielle, hundiendo su espada en el hombro de Gabrielle

- Aaahhhgg.

- Ga…brielle – murmuro Autolycus – Apolo debes a…yudar…nos.

- Hermano tengo un mal presentimiento, por favor déjame ver que sucede.

- De acuerdo, hazte aun lado Hebe. – Apolo coloco sus manos sobre el muro, una luz brillante salió de ellas y el muro poco a poco comenzó a ceder, cuando estuvo listo.... – Oh, no , no.

- ¡¡Por Zeus!! ¡¡Gabrielle!! - exclamo Hebe al ver como Geneva retiraba la espada del hombro de Gabrielle.

- Rápido Hebe trae a Xena.

- Sí,sí – Hebe desapareció dejando un desello azul celeste.

- Por Zeus Gabrielle, resiste, resiste. – dice angustiado Apolo.

- Bien rubia, este juego se acabo, es hora de terminar contigo y con tu amigo. – Geneva se dirigió hacia Autolycus, una vez frente del él, levanto su espada dispuesta a matarlo – despídete de tu amigo, su hora a llegado.

- ¡Xena!, Xena despierta, anda, que Gabrielle te necesita, ¿pero que sucede? – Hebe sacude a Xena pero no hay respuesta – rayos ¿Apolo que le hiciste? – de golpe recuerda – Sí ahora lo recuerdo, Morfeo libera a Xena de su sueño.

- ¿Qué?, ¿Quién eres tu? – Xena se levanta rápidamente.

- ¡Maldición no hay tiempo para explicaciones! – Hebe la toma de la muñeca y se la lleva consigo desapareciendo en un destello azul celeste.

- ¡Espera! – Gabrielle que esta de rodillas se levanta con dificultad, - todavía esto no ha terminado –toma la espada que esta a su lado y la empuña con firmeza, su respiración es agitada, y hace un rictus de dolor ante las heridas producidas por Geneva –no permitiré que lo mates, antes tendrás que matarme a mí.

- Bien si así lo deseas, disfrutaré mucho eliminadote, de esa manera haré que Xena te olvide pronto y las dos gobernaremos el mundo.

- Dudo que – Gabrielle sonríe confiada – lo logres. – empuña la espada tal como lo hace Xena.

- ¿Qué dices rubia?. – Geneva le mira seria.

- Lo que escuchaste – la sangre surca el rostro de Gabrielle hasta su barbilla la cual cae en finas gotas que manchan sus botas, mira fijamente a Geneva – aún si me matas Xena jamás podrá unirse a ti ni hacer el mal, ni mucho menos…olvidarme… ahora …que…

- ¿Qué rubia? – dice secamente Geneva mientras sus cejas se arquean más.

- Ahora que somos una sola.

- ¿Qué… di…ces? – Geneva le mira con infinito rencor. – ¿No te habrás atrevido a…? – Geneva empuña su espada con fuerza, tanta que las manos comienzan a sangrarle.

- Xena me ama y eso es algo que jamás podrás destruir, nos une el lazo del destino, tu nunca podrás llegar a comprenderlo – Gabrielle sonríe satisfecha.

- ¡Maldita rubia, te mataré! – Geneva se abalanza contra Gabrielle dispuesta a cortarle la cabeza.

- “Xena, perdóname, no pude cumplir un trato, y no medí las consecuencias que eso me traería, nunca olvides que te amo” – Gabrielle soltó la espada y espero a que Geneva le diera muerte.

- ¡¡¡¡¡Gabrielle!!!!! – Xena lanzó su Chakram, golpeando la espada de Geneva, provocando que esta cayera al suelo ante la estupefacta mirada de Geneva.

- ¡Xena! – los ojos de Gabrielle se llenaron de lágrimas mientras corría a su lado.

- Gabrielle ¿qué esta sucediendo?

- Xena, Xena – Gabrielle la abraza con fuerza, las lagrimas recorren las mejillas de la bardo, mezclándose con su sangre.

- No te metas Xena – le dice Geneva acercándose a ellas. Esa rubia y su amigo han robado el rubí de la vida y como guardiana debo impedirlo.

- ¿Eso es verdad Gabrielle? – Xena le mira a los ojos.

- Xena, yo, lo… siento. – se suelta de su abrazo toma el rubí de la vida y lo arroja hacia el agujero hecho por Apolo. – pero debo cumplir una promesa.- dice la joven bardo.

- Gabrielle – Xena le mira extrañada.

- Gracias Gabrielle.- dice Apolo encerrando en su mano el rubí de la vida.

- Yo tomare el lugar de Gabrielle, peleare en su lugar – dice con firmeza Xena, Gabrielle le mira sorprendida – bien Geneva cuando estés lista.

- Me das asco Xena – Geneva escupe el suelo – no es posible que esa rubia te haya hecho cambiar tanto. Las mataré a las dos. – Geneva empuña su espada, de su cuerpo empieza a salir una luz dorada, y la espada adquiere un color dorado – ahora sabrán del poder de la espada de Zeus. – de la espada comenzaron a salir rayos. Xena fue alcanzada por uno de ellos y arrojada a una de las paredes. No eres rival para la espada de Zeus Xena, es hora de pagar.

- “Dioses Xena” – piensa Gabrielle.

- Rápido Gabrielle la espada que te di úsala – le grita Apolo

- Sí – Gabrielle se lanza por la espada – al tomarla, el color plateado se vuelve cada vez más intenso. – ¡Geneva! - le grita Gabrielle – deja a Xena en paz es a mí a quien quieres ven y atácame.

- Con gusto rubia – Geneva se abalanza contra Gabrielle, pero esta detiene su golpe con la espada de Apolo, los musculos de Gabrielle están tensos por el esfuerzo.

- No… no me daré por vencida Guardiana… he de ganar esta batalla… cueste lo que cueste.

- Gabrielle – dice Xena mirándola pelear, trata de levantarse pero el golpe a sido muy duro.

- ¡Mal nacida, te arrepentirás de haber venido a mundo! – Geneva ataca con furia a Gabrielle, mientras esta esquiva los golpes… por fin Gabrielle hace un pequeño corte en la mejilla de Geneva.

- ¡¿Cómo?! – Geneva se toca la mejilla y la sangre le cubre sus dedos. - eres fuerte rubia, eres digna de enfrentarte a mí… aunque… yo ganaré. – Geneva se lleva los dedos a la boca – jamás había probado mi sangre desde que soy guardiana del rubí, y juro por Zeus que no lo haré otra vez. – Geneva levanta la espada, suelta un golpe sobre la de Gabrielle, y le golpea con el puño el rostro.

Gabrielle retrocede, escupiendo la sangre de su boca.

- “Tengo que hacer algo para terminar esto de una vez por todas…… eso es su espada sin ella no es nada” – Gabrielle sujeta fuertemente su espada y se lanza contra Geneva. Las dos espadas chocan con fuerza, y rápidamente Gabrielle haciendo gala de esfuerzo logra barrer a Geneva cayendo esta a suelo con gran estrépito y por ende suelta la espada.

- Te rindes guardiana – Gabrielle le coloca la espada en la garganta. – Geneva mira hacia un lado y ve su espada. – No… ni siquiera lo pienses Guardiana. – le dice Gabrielle seriamente.

- Maldición…maldición… me… rindo… - dice por fin la guardiana.
Gabrielle se aleja de ella suelta la espada dirigiéndose a Xena, pero Geneva.

- ¡Gabrielle cuidado! – le grita Xena. Lanzando su Chakram

- ¿Qué? – sin tiempo siquiera de volver la vista Gabrielle mira hacia delante un acero dorado que le atraviesa el cuerpo. Ladea su cabeza hacia su derecha y Geneva tiene encajado el Chakram de Xena a medio pecho.

Geneva cae al suelo llevándose la espada con ella, Gabrielle cae de rodillas, Xena se acerca ella. Y la toma entre sus brazos.

- Vamos Gabrielle, vamos, resiste. La carga y la saca de ese lugar.

- Gabrielle… murmura Autolycus – Hebe se arriesga a ser absorbida a otra dimensión y entra a rescatar a Autolycus, con la ayuda de Apolo logran el cometido y Autolycus sale del castillo.

Continua con: Cap. VI Destino

2 comentarios:

  1. vaya estoy muy enternesiada con esta historia creo que voy aseguir yorado toda la tarede jehehe
    sigue asi jejejeje

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  2. Gracias Alexygeo me alegra mucho que te haya gustado guapa!!! Gracias por leer Te Mando muchos Besos y Abrazos!!!!

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