martes, 4 de mayo de 2010

Xena Mi Destino eres Tu Cap. III


CAPITULO III


¿Celos Xena?

Después de la marcha de Apolo, Gabrielle siguió en silencio, cavilaba una y otra vez en el plan de Apolo, por una parte estaba segura de que daría resultado, pero ¿y si no funcionaba?, ¿y si se daba cuenta de que Xena solo la amaba como a una hermana?, ¿y si?... ¡Bueno ya es suficiente! pensó la bardo, lo que fuese que sucediera tendría que enfrentarlo, aunque no se sintiera tan a gusto con ese pensamiento. Para Xena la actitud de su bardo, seguía siendo motivo de preocupación, trato de entablar comunicación con Gabrielle.

- ¿Por qué no me cuentas una de tus historias?

- ¿He?

- Una de tus historias...cuéntame alguna - Le dijo Xena sin voltear a verla.

- Lo siento Xena pero no tengo ganas en este momento.

La sangre de la guerrera se heló, no podía creer lo que estaba escuchando, ¡Gabrielle sin ganas de contar sus historias!, No eso no era posible, ante tal comentario dedujo que seguía enfadada. Pasaron horas de angustiante silencio para la guerrera. Bien si no iba a tener respuesta de parte de Gabrielle al hablar, por lo menos la sentiría cerca de su cuerpo. Detuvo la marcha de Argo y monto Gabrielle queda detrás de ella. Cabalgaron un rato así, pero...

- Gabrielle, ¿en qué quedamos? - Apolo se comunica con ella, aunque no este presente físicamente.

- ¿Qué?

- No he dicho nada - dijo la guerrera.

- Por mí divinidad Gabrielle, te dije que me hables con el pensamiento.

- "Sí, sí, lo siento"

- baja del caballo

- "yegua"

- No me importa lo que sea, quieres arruinar nuestro plan.

- "No".

- Bueno ¿entonces?

- "De acuerdo" - pensó molesta la bardo - Xena, si no te importa me gustaría bajar – dijo seria y fríamente.

La guerrera no dijo nada solo detuvo a Argo, y la dejo descender. Gabrielle comenzó a caminar, pero Xena se quedo quieta viéndole avanzar.

- ¿Ocurre algo Xena? - dijo Gabrielle volviéndose a ver a su amada.

- No, no ocurre nada - dijo la guerrera y siguieron la marcha.

Hasta ese momento Xena se dio cuenta de la necesidad tan imperiosa que sentía de tener a su bardo cerca de ella, le surgió un deseo incontenible por abrazarla, besarla, por hacerla suya... pero eso era imposible, Gabrielle era su amiga, solo eso, su amiga... el resto del camino fue precedido por un silencio espantoso de parte de ambas... faltaba poco para el anochecer cuando a lo lejos Xena diviso la entrada de una aldea, bien, bien ese seria el lugar perfecto para contentar a su bardo, tendría que lograrlo no importara como pero tendría que lograrlo. Xena desmonto de Argo y se apresuro a tomar a Gabrielle por la cintura, el solo contacto le produjo a Xena una incontrolable ansia por abrazar a la bardo, cosa que claro no hizo, si así Gabrielle no quería tocarla, ahora si de golpe la abrazara talvés hasta se iría de su lado y eso era algo que Xena no deseaba en absoluto. Así fue entonces que la monto de nuevo sobre Argo, tomo las riendas y se encamino rumbo a la aldea sin decir palabra alguna, el rostro de Xena se encontraba realmente sonrojado y es que en verdad se emociono al tomar a la bardo por la cintura, Gabrielle le miraba extrañada.

- He, creo que por lo menos podrás descansar un poco antes de llegar a la aldea, me imagino que tanto caminar te ha de tener exhausta.

- La bardo se sonrojo ante el comentario debido a que en su mano aún tenia 5 uvas de las 10 que le dejo Apolo.

- Sí un poco cansada, je, - es lo único que dijo la bardo.

- Muy bien en cuanto lleguemos buscaremos donde alojarnos, te pediré un buen baño, cenaras bien y descansaras todo lo que quieras.

- Sí como quieras, pero no te preocupes déjame a mí encontrar alojamiento ¿quieres?.

- Si tu lo deseas claro que sí, podrás hacer todo lo que quieras.

Minutos más tarde se encontraban dentro de la aldea, a la bardo le impresiono ver no muy lejos de ahí un castillo fuertemente armado, era grande y tenia una gran peculiaridad era totalmente negro, sus altas murallas solo eran sobrepasadas por sus seis torres que alcanzaban a rozar las nubes del cielo, Gabrielle nunca había visto algo semejante cosa que noto enseguida Xena.

- "Bien, bien es el momento perfecto - piensa la guerrera - te gustan las historias ¿verdad Gabrielle? pues te contare una y por fin tendré algo de tu atención" - ¿Sabes Gabrielle? ese castillo contiene algo muy preciado para los dioses.

- Lo sé - dice Gabrielle secamente.

- ¿Qué?, ¿Pero como es que tu...? – Xena es interrumpida por una jovial voz.

- Hola sean bienvenidas a esta pequeña y modesta aldea - un chico como de 15 inviernos se presenta ante Xena y Gabrielle. - me imagino que buscan donde alojarse ¿cierto?.- Aja - le dice una desconfiada Xena.

- Pues bien en la posada del viejo Grutyfoor podrán disfrutar de baños con agua caliente, una buena cena y lo mejor de todo camas realmente limpias ¿que les parece? - el chico esboza una gran sonrisa.

- Eso suena algo caro - le dice Xena.

- ¡Vamos! ¡por favor es todo lo contrario! somos justos solo cobramos lo indispensable - sonríe el chico dejando ver sus blancos y relucientes dientes. - les escribiré el precio y ustedes decidirán - el chico toma un trozo viejo de pergamino escribe sobre el, después se lo entrega a Xena.

- Estas bromeando hemos estado en peores posadas por este mismo precio.

- Lo imagino, pero la diferencia es que nosotros no engañamos a la gente, si gustan seguirme, le indicare el lugar.

- Sí esta bien. - dice Xena contenta, por supuesto que no deja que se le note.

- "¿qué te pareció?, ¿A caso no soy un experto?."

- ¿Qué? - dice Gabrielle extrañada.

- No he dicho nada Gabrielle - le responde Xena mirando contenta a su bardo.

- "Hey Gabrielle soy yo Apolo, tome la forma de un chico eso es todo esta es la mejor parte".- le dice Apolo mentalmente, sonriente mirando distraídamente a Gabrielle.

- "Oye no se suponía que yo tendría que ir a la posada de Grutyfoor"

- Así es mi querida Gabrielle pero recordé que si quieres hacer bien las cosas las debe hacer uno mismo, no te ofendas, je,je.- le dice Apolo. - Ah, por cierto en cuento lleguemos a la posada te presentare con Hebe.

- ¿Hebe?, - ¿acaso no es la diosa de la juventud y del vigor viril?

- “Aja - le dice Apolo - le he logrado convencer ¿sabes?, así que ella me ayudara, desde el primer momento te pretenderá así que por favor síguele el juego ¿de acuerdo?”.

-"Sí esta bien" – dice Gabrielle pensativa

- “Por cierto ella también se ha disfrazado, es muy linda ya la veras.”

- "Créeme eso no me interesa, lo que realmente me interesa esta caminado delante de mí" - sin querer Gabrielle suspira y Xena se da cuenta.

- Descuida Gabrielle podrás descansar todo lo que quieras - le dice Xena regalándole una bonita sonrisa, la cual hace a Gabrielle volar por los cielos.

A pocos metros de ahí.

- Vaya ¿cómo es que permití que Apolo me convenciera de esto?, bien lo único que espero es que por lo menos esa chica sea un poco agradable. - decía una linda joven como de la edad de Gabrielle de cabellos rojos, ojos melancólicos color miel, su rostro rayaba casi en la perfección.

- Hola Helen, he traído nuevas huéspedes. - dijo Apolo al tiempo que entraba junto con Xena y Gabrielle. - se amable y atiéndelas ¿quieres?.

- Puedo hablar contigo Daricus - le dijo al tiempo que tomaba a su hermano por la manga y lo llevaba a un rincón.

- Estas diciendo que yo la diosa de la juventud tiene que atender a esas mortales ¿estas loco o qué?.

- Escúchame bien Hebe te daré uno de mis rizos y tu sabes que con el le podrás pedir a Zeus lo que quieras así que si aun quieres que te lo de tendrás que seguir mi plan ahora ve allá se amable y empieza por mirar tiernamente a Gabrielle ¿quieres?. - la mirada de Apolo se vio endurecida a lo cual Hebe acepto sin renuencia, no era bueno hacer enojar a Apolo y ella lo sabía muy bien.

- Hebe se acerco a las huéspedes y se presentó.

- Hola mi nombre es Helen y les atenderé en lo que gusten, por favor síganme las llevaré a sus habitaciones.

- Con una bastará. " ¿qué es esto que siento?, - piensa Xena – tengo la sensación de que un dios esta por aquí cerca.. pero no... no se siente como Ares... ¿entonces quien?"...

- Xena preferiría que cada quien tuviera la suya si no te importa. - le dijo secamente Gabrielle mientras esquivaba la mirada de la guerrera.

- Si es lo que quieres Gabrielle así será - dijo un poco triste Xena.

- Muy bien por aquí por favor - les indico Hebe.

- Tras subir las escaleras de madera llegaron a un primer piso, las habitaciones quedarían una frente a la otra.

- Muy bien esas son sus habitaciones cualquier cosa que se les ofrezca pueden pedírmelo.

- Me gustaría tomar un baño

- Claro que si enseguida te lo prepararé - le dijo Hebe al tiempo que le brindaba una cálida y dulce sonrisa que Gabrielle correspondió.

A Xena eso no le gusto en absoluto ¿cómo era posible que a una extraña desconocida le sonriera y a ella la tratara tan fríamente? Esta bien Xena sabia que Gabrielle era muy afectuosa con otras personas y hasta hace poco también con ella pero ¿por qué ese cambio de actitud?.. enfadada no dijo nada y se metió a su cuarto.

- Ven entra - le dijo en voz baja Hebe a Gabrielle mientras la conducía dentro de la habitación.

- Vaya ahora si que Xena se enfado - dice Gabrielle un poco triste.

- Mmm, si ya le he visto, así que tú eres la mortal por la cual yo estoy aquí.

- Si, mi nombre es Gabrielle, tu debes ser Hebe la Diosa de la Juventud.

- Si así es... Espero que el plan de mi hermano funcione. Tengo asuntos que arreglar. A ver querías tomar un baño ¿cierto?... muy bien deja prepararlo. - en ese momento Hebe hizo aparecer una bañera, y con un movimiento de la mano logró que las ropas de Gabrielle cayeran al suelo. - mmm no estas mal después de todo, eres muy linda ¿sabias?.. y ahora al agua.

Hebe levitó a Gabrielle sobre el agua y la dejo caer. Soltando la diosa una pequeña risita ante el enfado de la bardo.

- Que graciosa... – le dice Gabrielle molesta.

- Oh, vamos ¿es qué no tienes sentido del humor? - le dice Hebe riendo aún.

- Olvídalo nunca entenderé a los dioses - dice Gabrielle mientras se relaja dentro del agua.

A Hebe le gusta le expresión de enfado de Gabrielle, se acerca a ella y la mira frente a frente.

- Eres muy linda ¿lo sabias? - Hebe toma la barbilla de Gabrielle con sus dedos y deposita sobre sus labios un beso.

- ¿Y eso? - le dice Gabrielle sorprendida.

- Es solo el antojo de un dios, solo eso, ahora te dejare para que te relajes, cuando quieras puedes bajar a comer mi hermano se esta encargando de ello.

- Sí gracias.

- No es nada, ahora me retiro -Hebe sonrió y al chasquear sus dedos desapreció en medio de un destello azul celeste.

Mientras tanto Xena no dejaba de pensar en la extraña actitud de su bardo, una y otra vez cavilaba sobre el asunto.

- Muy bien, muy bien - se decía Xena exteriorizando sus pensamientos - veamos primero me deja de hablar, luego no quiere que ni la toque, y por ultimo sonríe tan amable con la posadera que...que... rayos...¿qué es lo que le esta sucediendo a Gabrielle?... y luego esa sensación esa extraña sensación... es como si un dios estuviera presente pero... no es la esencia de Ares... entonces de quien...? - el pensamiento de Xena fue interrumpido por el llamado a su puerta.

- ¿Quién es? - pegunta Xena un tanto enfadada.

- Soy Daricus, la cena esta servida por favor baje al comedor.

- Si enseguida iré - dijo Xena mientras abría la puerta encontrándose con el pequeño muchacho debía tener la estatura de Gabrielle pensó Xena. - puedes adelantarte Daricus iré por Gabrielle.

- No, no, no es necesario yo puedo avisarle en serio - le dijo Daricus al tiempo que esbozaba una sonrisa un poco nerviosa.

- Ya te he dicho que iré yo - Xena intento abrir la puerta pero Apolo la cerro por dentro de manera que Xena tuvo que tocar.

- “Por mí divinidad – piensa angustiado Apolo – si es cierto lo que me dijo Hebe de que Gabrielle esta bañándose en una de las bañeras de su templo...lo siento Gabrielle”. - Apolo chasquea los dedos y al instante la bañera desaparece y Gabrielle fue a caer desnuda sobre una silla en el comedor de la taberna.

- Pero... pero ¿qué, qué sucede? - pregunta Gabrielle viendo a todos lados. Deteniendo su mirada en los amielados ojos de Hebe.

- ¿Y esto que significa?, No me lo digas Apolo y sus ideas... pero por lo menos te hubiera vestido, bien yo me encargare de ello - dijo Hebe mientras chasqueaba sus dedos

- Te lo agradecería mucho ¿sabes? - apenas hubo terminada la frase Gabrielle se miro y se vio puesta su ropa.

- Muy bien Gabrielle ¿es que no quieres ni contestarme? - pregunto Xena desde el exterior del cuarto de su bardo.

- ¿sabes? Creo que ya bajó al comedor.

- Estas seguro?

- Te podría apostar mi alma a que ahí se encuentra - el chico volvió a su sonrisa cálida y segura.

- Muy bien vamos - le dice Xena mientras caminan rumbo a las escaleras.

- Te agradezco lo de la ropa aunque aun sigo un poco mojada y el top no esta bien atado - Dijo Gabrielle mientras soltaba un poco las cintas para amarrarlo.

- Mmm, ya veo a ver espera - dice Hebe mientras se acerca por la espalda de Gabrielle – muy bien te secare en un momento – Hebe chasquea sus dedos y Gabrielle ya esta seca y hasta peinada - yo amarraré tu top - dice mientras empieza sujetar las cintas, Hebe desliza sus manos con suavidad sobre los senos de Gabrielle.

- Hebe ejem, ejm, mmm, ¿podrías quitar tus manos de ahí? - dice Gabrielle un tanto enfadada

- Je, sí, sí por supuesto.

En ese momento antes de que Hebe retirara sus manos de los suaves senos de Gabrielle Xena y Daricus aparecen y ven la escena. Gabrielle queda sin habla, Xena abre grandemente los ojos, Daricus sonríe para sus adentros y a Hebe no le importa nada, solamente termina de atar el top de Gabrielle y se retira con una cautivadora sonrisa... la dolorida mirada de Xena se posa sobre los ojos de su bardo, Gabrielle quiere en ese momento que se abra la tierra y se la trague el tártaro, intenta bajar la vista pero no es capaz de lograrlo, todo gracias a Apolo, Xena se acerca a la mesa temblando levemente en su rostro se dibuja un gesto de sufrimiento y celos...

- ¡Muy bien! ¡¿Quién atiende este asqueroso lugar?!

Esa voz saca a todos de esa escena y voltean hacia la puerta una joven mujer esta de pie a la entrada de la posada con una rápida mirada examina el lugar, su rostro esta oculto tras una singular mascara negra que solo le cubre la boca y nariz, sus ojos se depositan sobre la figura de Xena...

- ¡¿Xena? ¿en verdad eres tu?! - La misteriosa joven se abalanza sobre Xena y la abraza tiernamente.

- ¿ quien eres tu? - le pregunta Xena separándola un poco de sí.

- ¿ Es qué acaso no me recuerdas? Oh es cierto lo olvide - rápidamente se quita la mascara, Xena sonrió ante la sorpresa, no tanto Gabrielle.

- ¿Geneva? - pregunto Xena con una sonrisa en los labios.

- Sí así es Xena soy yo.

- No puedo creerlo te has convertido en una hermosa jovencita.

- Oye que soy más mujer que jovencita

Gabrielle estaba que no se lo podía creer, tanto que se volvió a ver a Apolo, quien estaba pálido contemplando a Geneva, Gabrielle se dio cuenta de que no solo la miraba a ella sino que a la vez miraba una extraña espada que Geneva portaba a un lado de la cintura solo podía ver el mango, que parecía ser de oro sólido con incrustaciones de piedras preciosas, pero eso no era lo que llamaba su atención si no la forma que poseía ese mango era idéntico a un rayo.

- "Apolo - pensó Gabrielle - Apolo lee mi mente vamos ¿qué te sucede?.... ¡Apolo!"

- "¿Qué... que... Gabrielle?

- "¿Que te sucede por que estas temblando?" - le pregunta Gabrielle sin dejar de mirar el estado en el que se encuentra Apolo.

- Esa mujer... Eeesa espada.... ella es quien me hirió, ella es la, la guardiana del rubí.

- "¡¿Qué, estas seguro?!"

- Sí nunca podría olvidarlo.

- Aaahhh!, veo que estas acompañada - Geneva miró a Gabrielle con cierto recelo.

- Mi nombre es Gabrielle - se levanto encaminándose hacia Xena.

- Mmmm vaya nombre - Geneva sonrió con malicia.

- Hey, Xena que te parece si vamos a la taberna y platicamos un rato Geneva toma la mano de Xena, su dulce mirada invitaba a Xena a seguirla y estar con ella.

Talvés era por la actitud de Gabrielle por lo que Xena decidió ir con Geneva.

- Xena ¿a dónde vas? - Gabrielle sujeto el brazo de Xena con fuerza, mirándola directamente a los ojos.

- No creo hacerte falta Gabrielle creo que aquí tienes todo lo que tu necesitas - le dijo al tiempo que dirigía una mirada a Helen en la que se entre mezclaba el dolor, los celos y la incertidumbre.Sin decirle nada más Xena se encamino junto con Geneva a la salida de la posada.

Una vez que Xena y su acompañante salieron Gabrielle se volvió para ver a Apolo.

- ¿Qué es lo que esta sucediendo Apolo?

- Mírame, mírame Gabrielle, yo.... yo... el gran Dios Apolo temiendo de esa mortal – dice al mismo tiempo que observa sus temblorosas manos.

- Apolo... – Gabrielle se acerca al Dios lo toma de las manos y lo invita a sentarse junto a ella – será mejor que me expliques todo desde el principio – le dice Gabrielle.

Xena lidio con un par de sujetos dentro de la taberna, con un par de golpes los dejo fuera de combate, todos miraban horrorizados a Geneva, eso extraño mucho a Xena, durante la corta pelea de Xena, Geneva había permanecido sentada mirando divertida a toda la gente del lugar con un aire de superioridad y orgullo.

- Eres muy conocida por estos rumbos ¿verdad?, al parecer todos te conocen - le dijo Xena mientras examinaba el secreto que Geneva escondía tras su mirada.

- Tengo que serlo - le dice Geneva con un ligero aire de superioridad y confianza extrema - soy la...Guardiana del Rubí de la Vida - Geneva sonrió complacida ante la mirada incrédula de Xena.

- ¿Tu?, ¿Tú?¿Guardiana del rubí de la vida? - Xena sonrió ante ese comentario.

- Sí así es soy Geneva Guardiana del Rubí de la Vida.

- Felicitaciones es un gran trabajo y todo un honor, dado que has recibido la espada del mismísimo Zeus.

- Aaaaahhh, no es tanto por el honor si no por la paga, es muy buena ¿sabes?.

- Ya lo imaginaba - Xena bebe un gran trago de su vino.

- Uno de los mejores vinos que he probado ¿no sé tu que opines?.

- Sí, es de los mejores - Xena se sumerge en sus pensamientos al contemplar dentro de su tarro el vino rojo oscuro.

- Mmmm, ¿algún problema Xena? – Geneva la mira atenta.

- No, no ningún problema - Xena levanta el rostro y sonríe amargamente.

- Vaya así que problemas del corazón ¿no?.

- ¿Qué? - Xena arquea las cejas mostrando un poco su enfado - ¿por qué dices ello?.

- Oooh Xena, me han roto varias veces el corazón, tantas que ya sé como luce una mujer con el corazón destrozado. Claro que si quieres mi opinión al respecto, atraviésale el corazón con tu espada como hago yo, créeme te sentirás mejor. - Geneva sonríe divertida ante la mirada de Xena.

- Talvés en otro tiempo lo hubiera hecho, pero ahora es diferente. - Xena mira distraídamente hacia la puerta de la taberna.

- Realmente has cambiado Xena, has cambiado mucho - Geneva suspira mirando un poco triste a Xena.

- Pero creo que ha sido lo mejor ahora ayudo a la gente y eso me hace sentir bien.

- Lo dicho alguien te ha echado a perder y apostaría mi espada a que ha sido esa rubia - dijo en tono molesto.

- Su nombre es Gabrielle. - dice Xena al tiempo que le lanza una de esas miradas frías.

- Heyy, lo siento, esta bien, Gabrielle te ha cambiado ¿verdad? - Geneva bebe un trago algo molesta.

-Sí así es Gabrielle me ha cambiado, Gabrielle ... me... ha... cambiado... - la mirada de Xena refleja una extraña mezcolanza de celos y dolor.

1 comentario:

  1. me encata esta hitoria hoy le la voy a leer toda jerjehehe soy adicta a tu historias

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