martes, 4 de mayo de 2010

Xena Mi Destino eres Tu Cap. I


Hola Mis Adorados Fans!! Pues bien quiero compartir con Ustedes el Primer, Primer, Primer FanFic que escribí ¿Se acuerdan de Xena La Princesa Guerrera? Yeaaahh!!! ja,ja,ja,ja,ja, pues bueno es que hay que decir que que buena serie era esa y Lucy Que Guapatza ¿no? pues bueno este fue mi Primer Intento de FanFic xDDDDD y de ahí me envicié a seguir escribiendo. Se los Dedico a Todas y Todos Ustedes que han sido Lo Más Lindo de Este Mundo!!!! Wooow ya somos 36 y seguimos creciendo!!!!! Yeeeeeeeaaaaahhhh!!! Les Mando Millones de Besos!!!!


Disclaimers: Los personajes de Xena, Gabrielle, Autolycus y Argos, pertenecen a Reinaisse Pictures MCA/Universal, ejem, menos el Dios Apolo, ni Hebe que pertenecen a la Literatura Universal, la situación, Geneva y los reinos mencionados son inventos míos, je,je,je,je.

Por: Sheila Segovia.

 
CAPITULO I

Pensamientos



- ¿Crees que soy bonita?

La pregunta de Gabrielle destanteo a Xena.

- ¿A que viene eso?- pregunto Xena incorporándose un poco.

- A nada, es...solo una pregunta- dijo Gabrielle que se encontraba sentada con la mirada puesta sobre la fogata.

- Mmm, sí, sí lo eres, ahora duérmete que mañana nos tenemos que ir temprano- le dijo, al mismo tiempo que se volvía a acostar, dándole la espalda a Gabrielle. - "y no sabes cuanto"- pensó Xena.

- "Vaya creí que me diría algo más- pensó Gabrielle- pero...claro lo olvidaba...ella es Xena, la princesa Guerrera...mi...mejor...amiga...no lo olvides nunca Gabrielle...Xena es...tu mejor...amiga- Gabrielle se acostó colocando las manos bajo su cabeza, observó el cielo y comenzó a contar las estrellas en su mente... "una...dos...tres...cuatro...cinco...seis...siete...- volvió a un lado la cabeza y vio la figura de Xena, tras unos instantes fijo de nuevo la mirada al cielo-...ocho...nueve...- prosiguió - diez...once...doce...- volvió a mirar a Xena quien parecía estar durmiendo tranquilamente. Las cejas de Gabrielle se arquearon - "¡Se acabo!- siguió pensando-¿Cómo es posible que yo este deshaciéndome de amor por ella, mientras Xena esta tan tranquila?. ¡ En definitiva se acabo!, o hago todo lo posible porque me ame como yo a ella...o...o...¡o me voy de su lado!... Porque ya no puedo más"- se volvió sobre su costado izquierdo y trato de dormir.

- "Me pregunto qué le pasara a Gabrielle- pensó Xena- hace días que la noto extraña, ¿Será que nos hemos dedicado tanto a viajar que ya se ha cansado de estar conmigo?... No, no, no, espero que no sea así no sé porque pero no me sentiría bien si ella me dejara, ¿qué es lo que siento? ¿qué?, en dado caso en la próxima aldea a que lleguemos nos quedaremos unos días, y aprovechando que tenemos suficiente dinero le diré que compre lo que ella desee. - Se imagino la cara de felicidad que haría su Bardo al saber de la noticia, y sonrió... de golpe recordó de nuevo la pregunta que Gabrielle le había hecho. - ¿Crees que soy bonita? - Xena se ruborizó, al recordar las pocas ocasiones en que había podido ver a Gabrielle casi, casi desnuda, al darse cuenta de que se había apenado con esos pensamientos Xena se regaño a sí misma - "¡pero que rayos estoy pensando!, Gabrielle es mi mejor amiga, mi mejor...amiga, así que saca de ti estos pensamientos, no quiero llegar a lastimar su inocencia, ni nuestra amistad" - se repitió esto una y otra vez hasta que lo aceptó. Haciendo un soberano esfuerzo, logro conciliar el sueño.

A la mañana siguiente, Gabrielle se despertó antes que Xena, algo inusual realmente, pero ya estaba bien despierta, así que decidió ir al lago que se encontraba a unos cuantos metros de donde habían colocado el campamento. El clima estaba templado, el cielo estaba matizado con nubes grises y blancas que se movían lentamente, los pájaros estaban ya activos buscando que comer y cogiendo cuanta yerbita y ramita encontraran para sus nidos, Gabrielle se acerco a la orilla del lago, se inclino y lavo su cara, el agua estaba realmente fría, lo que la hizo sentir muy bien, seco su rostro y miró a los alrededores admirando la belleza de la mañana. Decidió caminar alrededor del lago, mientras lo hacía empezó a recitar:

Te contemplo todas las mañanas, todas las tardes, y al anochecer
y aun así no me canso de admirar tu perfil,
me encanta ahogar la mirada en el océano de tus ojos,
y escuchar tu voz, que despierta en mi alma la alegría de la...de la...

Gabrielle se detuvo al ya no encontrar las palabras que estaba buscando, inconscientemente volteo hacia el lago y vio a un joven, de largo cabello azul metido dentro del mismo con el agua cubriéndole hasta poco más arriba de la cadera, el joven le sonrió a Gabrielle, quien se volvió de espaldas debido a la vergüenza que sintió.

-¡¿Quién eres tu?! -le grito Gabrielle desde la orilla.

El joven salió del agua totalmente desnudo y camino hasta donde se encontraba Gabrielle, se sentó frente de ella sobre una roca, el joven se estiró dejando ver perfectamente bien todos y cada uno de sus firmes músculos. Gabrielle se quedo sorprendida ante tal espectáculo, con los ojos bien abiertos, el rostro plenamente sonrojado y pasmada de la naturalidad con la que ese joven mostraba su cuerpo.

- Yo... mi querida Gabrielle, soy...APOLO

- ¡¿Apolo?!- Quieres decir, el ¿Dios Apolo?. El Dios de la Belleza y la Poesía y la Medicina y...

-Sí sí sí- le interrumpió, soy ese mismo. - Tomo su ropa y comenzó a vestirse delante de Gabrielle quien por pudor se dio la vuelta mientras el Dios terminaba.

-Pero ¿Qué haces aquí?- le interrogo Gabrielle.

-Puedes mirar, total ya me has visto sin ropa. No entiendo porque tanto pudor.

-Gabrielle se dio la vuelta quedando frente al Alto y Bello Dios. -Bien - Continuo Apolo- estoy aquí porque necesito de tu ayuda, mi joven Bardo, ah!!, por cierto debo regresarte algo.-Chasqueo los dedos y al instante Gabrielle recordó las palabras finales de su recital. "de la vida que ya no es mía"

-¿Qué fue eso?- le preguntó Gabrielle.

-Oh, eso mi pequeña bardo fue simplemente tu inspiración.

-¿Mi inspiración?, ¿Qué, qué me habías hecho? -Le pregunto desconfiada.

-Nada solo te la retire un momento, sino te hubieras pasado de largo recitando y recitando y ni siquiera te habrías vuelto para mirarme.

-Aah!! ya veo... dijiste que necesitabas mi ayuda, ¿por qué debería ayudarte?- Le dijo Gabrielle mientras se sentaba a la orilla del lago.

-Bueno pues porque yo puedo ayudarte a que... Xena... sea... tuya. - Poso sus manos sobre los hombros de Gabrielle

-¿A que te refieres?- se sonrojo la joven Bardo ante tal insinuación.

-¡Vamos Gabrielle! Te olvidas de quien soy, soy el Dios Apolo, y yo lo sé todo. - Soltó una pequeña carcajada, sentándose junto a Gabrielle.

-¡Vaya! Creí, que la que lo sabía todo era Atena.- soltó una pequeña risita al ver que el Dios se ofendía.

-¡ Por supuesto que NO, esa amargada lo sabrá todo pero ja, pregúntale del amor ¿y qué sabe?, ja, te diré lo que sabe...NADA, no sabe NADA sobre el amor, es por eso que nunca nadie le ha hecho caso.

-¿En verdad?- pregunto Gabrielle con duda- según sé ella a hecho un voto de castidad.

-Pamplinas - se levanto el Dios - eso lo dice porque nadie se fija en ella. Pero en fin, basta de hablar de esa aburrida. Lo que te quiero proponer es un trato justo para ti y para mí en el cual ambos saldremos beneficiados.

-Mmmm ¿y cual es ese trato?- Le pregunto Gabrielle mientras se levantaba.

-Muy sencillo tu me ayudas a recuperar el rubí de la vida y yo te ayudo a que Xena se enamore de ti, ¿Qué dices?- Le lanzó una enigmática sonrisa a la joven bardo la cual se ruborizo.

-Mmm, no no creo poder ayudarte.

-¡¿Qué?!, Pero porque no, ¡¿es que no deseas que Xena te ame como tú a ella?! -le miró sorprendido el Dios.

-Bueno sí, pero, pero Xena me ha dicho que no confíe en los dioses y además ¿cómo sabes que estoy enamorada de ella?.

-Mira Gabrielle para empezar soy un Dios y muy apuesto si me permites decirlo y sé cosas que los demás no saben y la verdad sé que estas enamorada de Xena porque Ares te tiene en muy alta rivalidad je,je, en amores claro y eres demasiado obvia cuando ella no te esta viendo le lanzas unas miradas que la miel se que queda corta, ja,ja, ja,ja, - se acerco a ella tomándola del brazo y encaminándose hacia el campamento en donde se encontraba Xena aún durmiendo- que te parece si lo hacemos de la siguiente forma, yo te enseño como conquistar a Xena y hasta que la tengas para ti, tu me ayudas a conseguir ese rubí ¿te parece más justo?.

-No, no lo sé - le dijo Gabrielle aún con desconfianza- pero dime ¿porque necesitas de mi ayuda si tú eres un Dios y puedes conseguir lo que desees?

-Bien, te diré, el castillo tiene un hechizo por el cual ningún Dios puede acceder a él ya que será enviado a una dimensión de la cual jamás podrá salir. Intente hacerlo una vez yo solo pero un poco más y no salgo con vida.

-¿Tan importante es ese rubí para ti?- Gabrielle levantó la vista para ver al Hermoso Apolo.

-Sí, lo es - su actitud se volvió más seria - con el podré volver a la vida a Dafne, el amor de mi vida. Dime Gabrielle ¿Aceptas, o no?- le dijo seriamente Apolo.

Gabrielle miró a Xena, tan tranquila en sus sueños, tan hermosa, tan...tan todo, que sin pensarlo:

-De acuerdo acepto - extendió la mano a Apolo y este feliz sonrió.

-Hecho esta, bien es hora de que nuestra bella durmiente, despierte.- Morfeo ¿puedes hacerme el favor?- Xena abrió los ojos lentamente. - Actúa con naturalidad, mi pequeña Bardo.

-Sí claro que sí. - le respondió sin mirarlo.

-¿A quien le hablas Gabrielle?, -le preguntó Xena volteando hacia todos lados.

-Yo...yyo, bueno mira...

-Hey!, Gabrielle, no te apures ella no puede verme y por ende tampoco oírme.

-Ahh, ya veo.

-¿Ves qué?- le pregunto Xena ya levantada.

-No, nada. - sonrió

-De acuerdo pero aun no me has respondido ¿a quien le hablabas?

-Huuy, eso suena a ce...los, je,je.- le dijo Apolo sonriente.

-¡Quieres callarte! - se enfado Gabrielle.

-Hee?- Xena le lanzó esa mirada tan suya- No te preguntaré más.

-No, no, no era a ti, oh, discúlpame. Es solo que estoy... estoy...creando una obra, sí una obra y...se me vino a la mente una escena, con... con esa frase...eso es todo.- se esforzó por sonreír.

-Ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja- Apolo rió estrepitosamente ante los agobios de la pequeña bardo.

-Mmmm- dijo Xena, Gabrielle sabía que eso significaba "NO TE CREO", pero no podía decir más. - Porque no preparas el fuego, mientras yo voy a pescar algo - le dijo a Gabrielle, encaminándose al lago.

-Sí claro - Cuando Xena se hubo ido Gabrielle volteo a ver a Apolo -Tú, tú...

-¿Yo?,¿acaso tengo la culpa de que no sepas decir mentiras? je,je.

-¡Claro que sé decir mentiras! - alzó la voz - pero Xena - suspiro - ella me conoce muy bien y sabe cuando miento, de hecho sabe que le he mentido- bajo la mirada.

-Vamos, no te preocupes mi pequeña bardo olvídalo, es mejor comenzar cuanto antes, te enseñare de una vez la primera lección.

-Será más tarde, tengo que encender el fuego y levantar las mantas- se encamino rumbo al bosque.

-Un momento mi pequeña bardo, olvidas que estas con un Dios - Apolo posa sus manos sobre sus caderas.

-Oh, sí lo olvidaba- dijo Gabrielle con tono sarcástico, - ¿Qué debo hacer postrarme antes de irme?.

-Ja, ja, muy simpática no me refería a eso, observa - chasqueo los dedos y al instante la pequeña hoguera empezó a arder y las mantas se doblaron solas. - Ja, ja, ya esta ¿no crees que soy maravilloso? - se inclino tocando la punta de su nariz con la de Gabrielle.

-Mmmh, - lo empujo hacia atrás- si me hubieras dado un poco de tiempo yo también lo hubiera hecho.

-Bueno no lo dudo... pero sé que soy maravilloso - le dijo Apolo sonriente.

-Estos dioses y su vanidad - se llevo la mano a la frente.

-En fin mi querida bardo, empezaremos por utilizar tu mente para comunicarte conmigo, así de esa manera me podrás preguntar y decir todo lo que quieras.

-¿Leerás mi mente? - pregunto Gabrielle con desconfianza.

-Por supuesto, no querrás parecer una demente frente a Xena hablándole al aire ¿verdad?.

-No, por supuesto que no.

-Bien, entonces probemos, piensa en algo.

-De acuerdo veamos, "puedes escucharme"- pensó Gabrielle.

-Alto y claro mi pequeña bardo. Bien, como veras yo no tengo porque comunicarme contigo mentalmente así que te hablare tan normal como siempre, ¿de acuerdo?.

-Bien.

-No mi pequeña bardo con tu mente.

-"Sí".

Xena se encontraba meditando el porque ese comportamiento de su pequeña bardo.

-Sin duda esta enfadada por lo de ayer, tal vez ayer quería hablar y yo la mande a dormir sin siquiera preguntarle como se sentía. ¡Diantres! ¿Cómo le pido disculpas? - en ese momento Xena pesco un par de peces grandes. - Bien con esto podremos tener hasta medio día. - se encamino hacia el campamento, pensando en como disculparse con Gabrielle.

-En primer lugar debemos hacer que Xena te desee - le dijo Apolo mientras se sentaba al lado de la fogata.

-"Y como lo haremos" - Gabrielle se sentó a un lado de él.

-Fácil, evitarás cualquier tipo de caricia, roce, acercamiento, etc, etc, etc. debes darte a desear ¿sabes?.

-¡¿Queee?!, ¿Estas loco? Son tan pocas las oportunidades que tengo para abrazarla o acariciarla y ¿quieres que evite eso?.

-En primer lugar ya te dije que me hables con tus pensamientos y en segundo lugar tu misma has dado en la respuesta, son tan pocas las veces que la abrazas que te mueres de ganas por hacerlo ¿no es así?. Xena no te abraza todos los días y eso provoca en ti el deseo de sentirla aunque sea por un momento no importa que tan breve sea ¿o me equivoco?.

-"Si, tienes razón" -suspiro.

-Entonces haremos que ella te desee, je, je, será muy divertido.

-" Y tu crees que ella realmente pueda llegar a desearme". - le miró de reojo.

-Por supuesto, lo veo en su mirada.

-"Muy bien, me pides un gran sacrificio pero lo haré".

-Hablando del tártaro.

Xena llegó al campamento.

-"Oye" - Gabrielle le miró molesta.

-Lo siento es solo una expresión - Apolo le guiño el ojo.

-Encendiste pronto el fuego -Xena sonrió.

-"Sí".

-Ejem, Gabrielle, a ella háblale con la voz ¿quieres?.

-¿He?, Oh si, si no me costo mucho hacerlo.

-En cuanto terminemos empezaremos la marcha. - Ensarto los pescados en unas varas y los coloco en el fuego.

-Sí por supuesto - Gabrielle estaba tan emocionada y nerviosa al mismo tiempo, que ni siquiera converso durante todo el desayuno, eso realmente incomodó a Xena ya que significaba que su pequeña bardo estaba realmente furiosa con ella. Pero lo que Xena no sabía era que Gabrielle había estado cavilando sobre ese asunto propuesto por Apolo ya que si todo salía bien tendría a su guerrera sino...

-Vamos mi estimada bardo, todo saldrá bien- Apolo se sentó al lado de Gabrielle

-"¿Tu crees?"

-¡Claro, estas con el mejor!

-"Mmm, eso espero"

Xena observaba a Gabrielle con preocupación.

-¿Te sientes bien Gabrielle?

-¿He?, - Gabrielle volvió el rostro para mirar a Xena- Sí estoy bien- dijo con voz tranquila pero indiferente.

-El corazón de Xena se heló ante tal respuesta, ¿qué le había pasado a la Gabrielle de siempre?, Xena trató de acercarse a ella.

-Vamos Gabrielle álzate rápido. - le dijo Apolo

-"¿Qué?" - pregunto Gabrielle sin percatarse de que Xena se acercaba a ella.
Apolo la tomo del brazo haciendo que se alzará abruptamente. Antes De que Xena pudiera ponerle un dedo siquiera encima.

-Repite conmigo Gabrielle. Es hora de irnos Xena

-Es hora de irnos Xena. "¿Me puedes decir que diablos esta pasando?" - le pregunto al Dios.

-Después, por ahora te diré que el plan conquistando a Xena a comenzado.

3 comentarios:

  1. jjejeje que buena historia simpre pense que esa amistad ere muy bonita que avese queria que fuera algomas ejjejej asi que me epuesto muy contenta al encotrar esta historia jajjajaj

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  2. se ve muy buena la historia la verdad nunca e visto esa serie pero me parece muy interesante esta historia muy buena te felicito

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  3. Gracias mi dulce alexygeo ya te extrañaba guapatza!!, me alegra saber que sigues por acá preciosa!! Sí, cuando veía Xena aaaaahhh!! era una cosa maravillosa, me encanta esa pareja.

    Si no la has visto mi estimada/o deberías de buscarla la verdad esta muy buena a mi me encanta!! Seguro que te gusta.

    Les Mando mil besos!!

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