viernes, 14 de mayo de 2010

Una captura, una confesión ¿tu de mi? es decir ¿las dos? One- Shot

Hola!!!! Muchisimas Gracias por su apoyo y por tan lindas palabras de aliento, en verdad les agradezco de todo corazón los ánimos que me han dado. En agradecimiento espero que les guste este One-Shot. Gracias Chicas son lo máximo!!!!! Las Amoooo!!!!

Autora: Sheila Segovia S.

Corro escaleras eléctricas arriba mientras voy detrás de ti, siempre has sido más rápida que yo, y eso como te enorgullece pues en tiro siempre he sido yo la número 1, puedo ver por tus movimientos que no lo dejarás escapar lo tenemos ya casi lo tenemos por fin localizamos al hombre que violo y mato a su propia hija después de dejar severamente golpeada a la madre la cual aún está hospitalizada pero por fin después de varias semanas en coma ha vuelto a este mundo.

- Es un monstruo – dijo entre sollozos esa pobre mujer cuyo rostro quedo prácticamente desfigurado por la brutalidad con que fue golpeada – deténganle por favor… por favor…

- Lo prometo – le dijiste mirándole con esa muda rabia que se reflejaba en tu rostro, ese rostro tan hermoso y tan bello que me hace suspirar constantemente, le tomaste la mano y le juraste que buscarías por mar y tierra a ese maldito el cual mato a su propia hija degollándola de una forma tan salvaje que casi le arranca la cabeza del cuerpo… ¿la edad de la victima?... siete años… en verdad ese tipo merece morir.

- Le mantendremos informada Señora Walker, le aseguramos que haremos todo lo que esté en nuestras manos para detener a su esposo.

- Ex-esposo – dijo con amargura – siempre me dijo que si me separaba de él pagaría las consecuencias… ¡Dios mío! si no me hubiera separado de él esto no habría sucedido – se soltó a llorar con verdadero sentimiento.

- Eso no es verdad señora Walker

- Anderson – le interrumpió la señora Walker – mi apellido de soltera es… es Anderson me… me asquea siquiera seguir teniendo el… apellido de ese maldito… - apretó las manos formando puños – ha sido culpa mía…

- No… - le dijiste mirándola seriamente – mi madre soporto a mi padre demasiado tiempo… casi hasta que mi hermano y yo obtuvimos la mayoría de edad – me quede de piedra a escucharte relatar esa historia nunca lo hacías, pero supongo que… querías demostrarle lo mucho que te interesaba resolver su caso – un día después del colegio mi hermano y yo llegamos a la casa y ahí estaba mi padre limpiando la sangre de mi madre que se encontraba a un costado suyo tirada… muerta había… - tu voz tembló ligeramente – había tomado el cuchillo y le corto una parte del cuello… nunca lo supo pero ese día le atino justo en la yugular – bajaste la mirada y reprimiste con todas tus fuerzas el llanto – esa clase de personas tarde o temprano terminan cometiendo el delito… ¿comprende ahora porque no fue su culpa?... ¿comprende porque no cejaré hasta localizar a ese monstruo?

- Agente Green – musito suavemente la mujer – sí – te respondió ella – gracias por toda su ayuda… lo dejo en sus manos – te dijo y tu entonces sonreíste ligeramente porque notaste que en verdad confiaba en ti.

Y después tras varias semanas de búsqueda logramos encontrarle, estaba en ese centro comercial nuevo vestido con vaqueros y playera negra con una gorra negra que cubría su calvicie había entrado a una casa de empeños para vender su esclava de oro pero al parecer no le pareció la suma que le ofrecieron y su mal genio salió a relucir el dueño del sitio tuvo la buena precaución de hacer sonar la alarma y con ello el tipo entro en pánico y salió de ahí huyendo a carrera tendida, tu me dijiste que era probable que se acercara a ese centro comercial ya que al ser nuevo podría ir a cualquier establecimiento y nadie le conocería yo te aposte la cena a que no lo hallaríamos ahí que sería mejor buscarlo en las estaciones de trenes y en los aeropuertos así como en las estaciones de autobuses, tu me dijiste que necesitaba dinero y que se desharía de lo que tuviera consigo para no ser rastreado por medio del uso de su tarjeta de crédito. Te sonreí de medio lado cuando me dijiste que en varias fotos familiares que había en la sala el usaba un collar de oro, lo mismo que una esclava del mismo material y un par de anillos que al parecer también serian de oro.

- Eres demasiado observadora ¿sabes? – te dije mientras pagaba el café

- Por eso soy la mejor – me dijiste y echaste tu castaño cabello tras tu hombro me encantaba que hicieras eso, me sonreíste y me miraste con tus verdes ojos llenos de expectativa.

- ¿En verdad crees que pudiera estar por aquí? – te pregunte tras maldecir la pequeña quemadura que sentí en la boca al beber el café sin tener la precaución de soplarle un poco por lo menos.

- Con cuidado Agente Hall – me dijiste riendo entre dientes mientras tu cuidadosamente soplabas a tu café y bebías un trago – no querrás que la comida te sepa a nada si te quemas ¿o sí?

- Ja,ja,ja… que simpática agente Green

- Samantha – me dijiste seriamente - ¿viste al tipo que acaba de entrar en esa casa de empeños?

- No – te respondí mirando varios de los locales que estaban frente a nosotras.

- Estoy segura que era él – dijiste tirando el café en un cesto de basura y adelantándote rápidamente.

- Alyssa, espera – te dije pero como siempre no me hiciste caso, corrí tras de ti tirando el café en un cesto de basura más adelante – “si no es el tipo te obligaré a comprarme otro café pero esta vez con tu dinero” – pensé mientras miraba en derredor viendo las principales rutas de escape que podría utilizar el sospechoso en caso de que en verdad fuera él.

En ese momento la alarma se activo y a un par de metros de que llegaras a la puerta el sujeto en cuestión salió corriendo, se le cayó la gorra y el tatuaje que tenía grabado en la cabeza fue ampliamente visible FUCK YOU. ¡Mierda en verdad era el!

- ¡FBI deténgase! – le gritaste desenfundando tu arma, pero eso solo lo motivo a correr más rápido entre la gente que de repente empezó a correr despavorida al verte correr con el arma en la mano.

- “Demonios Alyssa el arma en público nunca“– pensé mientras corría tras de ti saque mi celular y le marque a Taylor.

- Sí ¿qué sucede? – me pregunto – tenemos al sospechoso en el nuevo centro comercial, manda todas las unidades disponibles Alyssa esta tras él – le dije.

- ¡Mierda! – exclamo – ¿pero por qué diablos no usas la radio?

- Si la tuviera la usaría, ahora no es el momento de discutir porque medios te estoy llamando ¡mierda! Tengo que colgar me estoy atrasando mucho - le dije y le colgué sin esperar a que me dijera nada más.

- “Alyssa” – pensé mientras le miraba correr en dirección del sujeto que aventaba a cuanta persona se le ponía al frente.

Te alcance en las escaleras eléctricas iba a un par de peldaños atrás de ti… Detuve la bala sí, sí lo hice y tu estas a salvo, Dios duele, en verdad que duele.

- ¡Alto! – gritas y se escuchan los disparos de tu arma semiautomática, el atronador ruido hace que no acabe de perderme en ese túnel obscuro que amenaza con tragarme ¿pero por qué?... ¡oh! es verdad… me precipite delante de ti cuando el tipo al que perseguíamos le arrebato el arma a ese policía se giro y disparo, te cubrí con mi cuerpo y caí ahora que lo pienso creo que me golpee la nuca al resbalar con el agua con el que el chico de la limpieza estaba limpiando el piso.

Escucho dos tiros más, gritos, gente corriendo, se escuchan las sirenas de las patrullas a lo lejos… todo esta dando vueltas a mi alrededor pero no quiero desmayarme, no puedo permitírmelo ¿qué ha sido de ti? ¿te ha herido?, si lo ha hecho lo mataré con mis propias manos, lo juro.

- Samantha – escucho tu voz decir mi nombre pero soy incapaz de incorporarme – lo tenemos, lo tenemos – sonrió dentro de mi dolor aún cuando no puedo verte pues sé que estas siguiendo el protocolo, debes de estar esposándolo a algunos metros delante de mí porque no puedo verte, me llevo la mano a mi costado izquierdo puedo sentir el pegajoso liquido de la sangre que emana de mi cuerpo – “mierda espero que los paramédicos lleguen pronto” – pienso mientras trato de no perder el conocimiento pero todo se está poniendo obscuro… antes de desmayarme puedo ver tu rostro sonriente y preocupado a la vez el toque de tu suave mano en mi frente es tan cálido… tan cálido…

Una semana en la cama de ese hospital me hace apreciar la suavidad y comodidad de mi cama la cual extraño con verdaderas ganas. Tengo un presentimiento extraño y es que desde el día que recibí el disparo no has venido a visitarme; le he preguntado a Taylor por ti pero dice que te estas encargando de otros asuntos, asuntos que no ha querido decirme de que se tratan, tengo miedo de que estés por ahí afuera tratando de solucionar algún caso sin mí. Te he marcado al celular pero tampoco lo contestas… en cierta forma me siento abandonada… prendo el televisor del cuarto y veo las noticias… ahí esta el sujeto… subo un poco el volumen, para oír bien.

- El sospechoso en cuestión acusado de golpear salvajemente a su mujer y de violar y asesinar a su propia hija de 7 años de edad Erick Walker ha sido declarado culpable de asesinato en primer grado y de intento de homicidio se le ha sentenciado a la pena capital, muerte por inyección letal, así lo determino el Juez Jonathan Brown después de que el jurado declarara a Walker culpable de todos los cargos que se le imputaran. El abogado defensor de Erick Walker ha declinado a dar entrevistas pero hay rumores que dicen que intentará…

Apague el televisor, el juicio más rápido que me ha tocado presenciar… bueno no es para menos… la testigo presencial vivía muy a pesar de que el tipo pensó que la había matado, las huellas del tipo en toda la casa y el semen concordante al hallado en el cuerpo de la victima, además de que el arma con el que fue degollada presentaba las huellas del sujeto. Y la ropa ensangrentada del mismo fue encontrada en un contenedor de basura a dos cuadras de su casa… todo era simplemente apabullante no había manera de que pudiera salirse con la suya… La puerta de mi habitación se abrió y entonces pasaste mirándome tan seriamente que sentí un poco de incomodidad.

- Hola agente Hall – me dijiste seria, sin esa habitual sonrisa que siempre me regalabas.

- Hola – te respondí sintiendo un extraño hueco en el estómago.

- Quiero hablar contigo seriamente – me dijiste acercándote al lado derecho de mi cama.

- Dime – te dije sintiendo las manos sudarme de repente.

- Samantha – dijiste mi nombre y me tomaste el rostro con tus manos mirándome seriamente a los ojos – repíteme lo que dijiste en ese centro comercial.

- ¿Lo que te dije? – te pregunte extrañada de tu pregunta.

- Sí – me dijiste examinándome con la profundidad de tu mirada.

- No… no sé qué te dije – te respondí aguantándome las ganas de jalarte hacia mí y simplemente besarte.

- ¿No lo recuerdas? – me preguntaste frunciendo tu hermoso entrecejo.

- Espera – te dije tratando de recordar… "ahí estaba tu voz que me estaba llamando y cuando casi perdí el conocimiento llegaste a mi lado y me acariciaste la frente y yo… ¿te dije algo?.... mmmm ¿qué pude haberte dicho?... ¿Qué eras una inconsciente por sacar tu arma en pleno centro comercial?... ¿Qué eras demasiado impetuosa?... ¿qué me debías un café?... ¿qué?... ¿qué pude haberte dicho para que me dejaras de hablar toda esa semana?"

- ¿En verdad no lo recuerdas? – tu rostro se desdibujo y me sentí terrible por no recordar.

- No – te respondí sintiéndome culpable me soltaste el rostro y te diste la vuelta.

- Volveré después – me dijiste sin mirarme dejándome con el corazón estrujado de ansiedad.

- Pero…

- Nos vemos después agente Hall – me dijiste y al abrir la puerta para salir simplemente casi lo grite…

- ¡Te Amo! ¡Te Amo! Eso fue lo que te dije – te digo con aprensión en mi voz y veo como te quedas estática sin decir nada, no volteas a mirarme, no dices nada simplemente estas ahí con la mano sobre el picaporte…

- ¿Estas segura de eso? – me preguntas y al fin puedo respirar al escuchar tu voz.

- Te he amado desde la academia – te confieso tragando un poco de saliva, pues siento que la garganta se me ha secado de repente.

- Llevamos 8 años juntas y no me habías dicho nunca nada – dices volviendo el rostro para verme.

- Las parejas que has tenido durante esos ocho años han sido todos hombres – te digo apretando las sabanas con mis manos - ¿cómo podría haberte dicho que te amaba?... era mejor así… amándote en secreto – te sonrió tristemente

- Te han herido mil veces… por causa mía – me dices apretando los dientes.

- Impetuosa – te digo desviando la mirada.

- Zoquete – me respondes.

- Cabeza hueca – te digo mientras las lagrimas escurren por mis mejillas.

- Tarada – tu voz tiembla

- Un día vas a hacer que me maten realmente – te digo con reproche mientras bajo la mirada y entonces te siento abrazarme de golpe.

- No, no digas eso… por favor… por favor… no quiero perderte… no quiero… perdóname… perdóname… - me dices y me sorprendo ante tus palabras, y ante ese llanto que mana de tus hermosos ojos – Samantha… Samantha… - repites mi nombre con un tono de voz diferente más suave, más dulce… ¿o es mi imaginación? – Te Amo Samantha – me confiesas mientras me besas la frente y las mejillas – Te Amo – repites y mi corazón se llena de un profundo sentimiento que no sé del todo definir.

- ¿Me amas? – te pregunto con la voz temblándome de emoción.

- Con toda mi vida – me respondes y tus verdes ojos se pierden en los míos.

- Pero como es que nunca me dijiste nada… - te pregunto con un poco de ansiedad.

- Supongo que por la misma razón que tu no me lo decías a mí, John, Michael, Robert… todos esos con lo que llegaste a salir.

- Pero nunca me fui a la cama con ninguno de ellos – te digo con aprensión.

- Ni yo me fui nunca a la cama con ninguno de los que salía.

- ¿Qué?

- Es verdad – sonríes tiernamente - ¿Por qué crees que se cansaban tan rápidamente de estar conmigo?

- ¿Entonces?…Tu...

- Me enamore de ti la primera vez que te vi ducharte después de la prueba que hicimos a campo traviesa ¿lo recuerdas? – me preguntas mientras me limpias las lagrimas con tus manos.

- Eso fue en la academia – te digo mirándote incrédula, ¿osea que todo este tiempo estábamos enamoradas la una de la otra y ni siquiera nos lo imaginábamos?

- Me he tomado la ligera molestia de mudar mis cosas a tu departamento – me dices sonriente y ante ese gesto me he quedado helada.

- ¿Qué? – te pregunto mirándote con cierta incredulidad – ¿a mí departamento?... ¿mi santuario?, ¿mi refugio?, ¿mi guarida?... mi…

- Sí, a tu en serio catastrófico departamento, el cual me ha llevado una semana poder arreglar porque no se podía ni caminar.

- ¿Qué?... ¿qué hiciste qué?

- Bueno tenía que arreglarlo tu sabes que no me gustan las cosas fuera de su lugar.

- Pero era mi tiradero.

- Pero ahora es la casa donde viviremos las dos

- ¿Las dos?

- Las… Dos – me haces hincapié remarcando las palabras mientras pegas tu frente contra la mía.

- Por eso decía que las dos – te sonrió y de repente siento mi calor corporal elevarse al tenerte tan cerca, tan cerca, puedo respirar el mismo aire que tu y sé que tu también lo sabes… quiero hacerlo porque hace tanto tiempo que lo deseo… tanto… te sujeto del rostro y te observo atentamente, eres tan hermosa, tan perfecta… tan…

- Hola Agen…te – la voz del médico me ha impedido besarte siquiera siento las mejillas arderme con fuerza mientras tu te das la vuelta y caminas hacia la ventana – si… amm.. interrumpo puedo… volver más…

- No, no – le digo rápidamente – dígame doctor.

- Bueno pues solo quería decirle que el día de hoy podrá regresar a sus actividades normales, la herida ha sanado perfectamente bien y no hay muestras de fractura o de ningún tipo de lesión en el cráneo así que he venido a darle el alta, solo recuerde no cargar cosas pesadas por lo menos no durante las próximas dos semanas ¿de acuerdo?

- De acuerdo doctor y gracias – le digo mientras me levanto.

- Bueno me retiro solo firmo el alta y podrá salir – dijo mientras me miraba una última vez.

Al salir te volteas a verme y nos miramos por unos instantes para después romper a reír a carcajadas.

- Déjame ayudarte a vestirte – me dices y mientras lo haces me platicas de todas esas veces que tuviste que morderte los labios para no besarme o confesarme que estabas enamorada de mi. Me hace un poco de gracia saber que compartíamos los mismos temores.

Al llegar a mi departamento no puedo creer lo que veo, nunca lo había visto tan arreglado y limpio, sea como sea sé que soy un desastre total, me parece increíble que se vea tan amplio y comodo.

- ¿Entonces hice o no un buen trabajo? - me preguntas mientras estiras las manos en forma de cruz y sonríes satisfecha.

- Increíble – te respondo – no parece mi casa ¿estas segura que es mi departamento?

- Muy segura – me sonríes y te acercas a mi – tu mirada se clava en mis ojos me tomas del rostro y empiezas a rozar tu nariz contra la mía, te sujeto de la cintura, esa cintura estrecha y hermosa que tienes, mientras tu me acaricias los labios con los tuyos rozándolos lentamente – no puedo más – me dices entre susurros mientras sigues rozando tus dulces labios contra los míos – necesito poseerte ya mismo – me besas apasionadamente adentrándote en el interior de mi boca y tu toque me sabe a gloria, la suavidad de tu boca es infinitamente deliciosa, me uno a tu beso con desenfreno y mis manos viajan a lo largo de tu cuerpo sintiéndote, deleitándose en las perfectas formas de ese cuerpo tantas veces deseado y anhelado por mí, nos separamos brevemente y te miro fijamente a los ojos. Tus verdes se clavan profundamente en mis grises ojos, te sonrió y te tomo de la mano, te llevo a mi recamará y tan solo de entrar te llevo con premura a la cama donde te recuesto y te desvisto con rapidez, es tanto mi deseo por tocarte, por besarte, por sentirte mía… al ver tu cuerpo completamente desnudo tengo que tragar saliva, eres tan hermosa, tan perfecta, la tersura de tu piel es como seda entre mis dedos y el sabor de cada parte que mi lengua toca es como el dulce néctar de los melocotones maduros, sentir tu piel desnuda contra la mía me hace estremecer eres tan suave… me tomas del rostro y me vuelves a besar mientras deslizas tus manos por mi espalda, la dulce presión de tus pechos contra los míos se siente en verdad fascinante, nunca en mi vida me había sentido tan humeda ni tan deseosa por nadie, deslizo mi mano lentamente por tu cuerpo y la deposito en ese sitio que es todo un deleite... están tan mojada… y es solo para mi… te recorro despacio sin prisas mientras acometo con ansias tu boca, tus caderas se mueven a mi ritmo con mi mano libre acaricio uno de tus senos apretando suavemente tu henchido pezón con mi índice y pulgar. Deslizo mi boca a todo lo largo de tu cuello y me detengo en tu oído donde te susurro cuanto te amo, cuanto te he deseado, cuanto me excitas y lo mucho que quiero amarte, tocarte, poseerte.

Me vuelves a besar y me tomas del cabello con fuerza y eso me excita más aún, intensifico las caricias que te proporciono en tu entrepierna y entonces me libero de tu boca y te beso tu seno mientras mi otra mano sigue jugando con tu dulce pezón, sabes tan infinitamente bien, tan irresistiblemente bien, te muerdo suavemente el pezón y sé que lo estas disfrutando, tus gemidos me están diciendo que estas realmente disfrutando la forma como te estoy poseyendo. Me deslizo lentamente por tu cuerpo llenándote de besos y caricias separo tus piernas y aspiro tu aroma, esa dulce fragancia que me hace enloquecer, hundo mi boca de lleno en tu sexo, caliente y húmedo y me lleno de ti, te recorro lentamente, quiero explorarte paso a paso, conocer cada detalle de ti, puedo notar tu deseo aumentar, me encanta como entierras tus manos entre mi cabellera y me presionas más contra tu dulce y embriagador sexo el cual estoy disfrutando al máximo, pero quiero más quiero llegar contigo, quiero verte a los ojos cuando llegues así que me separo lentamente de ti mientras beso todo lo largo de tus hermosas piernas las cuales separo un poco más y mientras lo hago me acomodo de tal forma que nuestros cuerpos se acoplen perfectamente, uniendo nuestros sexos, es una suavidad infinita, tu humedad mezclada con la mía, conjugándose y volviéndose una sola, puedo sentirte por completo mientras me pierdo en el verde mar de tus ojos, nuestros movimientos acoplados y perfectos un mismo ritmo que nos hace perdernos en un mundo de sensaciones plenas cargadas de cientos de emociones, siento como todo el amor que siento por ti me llena violentamente cada célula de mi cuerpo, siento el alma llenárseme de ti, Te Amo tanto, te deseo y añoro tanto, te necesito tanto, puedo sentir como te haces una conmigo, lo puedo ver en tu rostro, lo puedo ver reflejado en tus ojos, tus labios se entreabren y mi nombre sale pronunciado con un grito combinado con un Te Amo que me hace llegar a la cumbre más alta del placer, he gritado tu nombre y también te he dicho que Te Amo y me derrumbo sobre tu cuerpo, las dos con nuestras respiraciones agitadas y el alma llena de nosotras dos.

- Samantha – mi nombre pronunciado en tus labios es tan dulce.

- Alyssa, Te Amo – te digo besando tu piel.

Hacemos el amor, una y otra vez hasta el cansancio, hasta quedar rendidas. No importa que pase pienso mientras te miro dormir y te abrazo a mi pecho siempre voy a estar aquí para protegerte, para ser tu escudo, tu hombro, tu amiga, tu amante, tu confidente, tu compañera… no importa cuántas balas tenga que detener con mi cuerpo, siempre te protegeré.



EPISODIO 1: UNA DURA BIENVENIDA

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lunes, 10 de mayo de 2010

SINSABORES One- Shot

Hola Mis Adoradas y Adorados Fans, pues bien esta noche antes de dormir he escrito este One-shot; Espero que les agrade!!!! Ya Saben que Les Amo y les Adoro Gracias por motivarme constantemente para escribir más y más. Les Mando a los ya 44 Seguidores de este Su Blog Muchisimos Besos y Abrazos!!!!! Gracias por acompañarme!!!!! Son Lo Máximo Por Ustedes y Para Todas y Todos Ustedes!!!!!!! El Siguiente One Shot!!!!!!!

Autora: Sheila Segovia S.


- Eres una estúpida - fueron tus palabras antes de darte la vuelta y dormir.

- No te enojes – te suplique

- Cállate y duérmete ya que mañana me levanto temprano - apagaste la lámpara de tu lado y me quede un momento sentada mirando tu blanca espalda desnuda quise tocarte pero sabía que no debía… te habías enojado conmigo porque no termine el reporte de tu clase de mañana, lo siento tanto, estoy tan cansada… pero eso no es excusa para ti ¿verdad? perdóname… siento la pesadez en mis ojos… me duele la cabeza de sueño, los ojos me lastiman, no he dormido más que dos horas diarias en lo que va de esta semana, entre mis clases, mis tareas el arreglo del departamento, hacer las comidas y ayudarte con tus deberes sencillamente no puedo más pero no quiero que estés enojada conmigo… me levanto sin hacer ruido y me voy al pequeño estudio, enciendo mi laptop y observo el grueso libro del cual he de redactar tu reporte al abrirlo las letras parecen moverse de su sitio, me cuesta trabajo enfocar bien y sobre todo entender lo que estoy leyendo… pero saco fuerzas porque sé que a la mañana siguiente me abrazaras y me besarás y me darás las gracias por este esfuerzo que estoy haciendo por ti… mierda estoy cometiendo muchísimos errores y tardo más en corregirlos que en escribir el reporte… miro el reloj y no puedo creer que ya hayan pasado 3 horas… ¡Dios tengo que terminar!, tengo que hacerlo por ti, no soporto verte molesta… no lo soporto porque Te Amo Tanto, en verdad Tanto. Faltan 4 horas para el amanecer… tengo que poner un poco de empeño vamos, ¡vamos Sasha! ¡tu puedes hacerlo, dormiré cuando haya terminado todo esto!, vamos piensa en la sonrisa de Abigail cuando vea que te esforzaste por ella… sí, me digo una y otra vez… por ti lo voy a lograr…

Dios miro el reloj y falta una hora para que amanezca pero por fin he terminado, esta listo… me voy a la cama trastabillando un poco estoy tan cansada… te he dejado sobre la mesa tu mochila y el trabajo y una pequeña nota diciéndote lo mucho que Te Amo. Acaricio tu mejilla con cuidado para no despertarte y deposito un beso en tus labios muy suavecito, eres tan linda Abigail… eres tan hermosa ¿cómo fue posible que te interesaras en alguien tan común y corriente como yo siendo tu tan hermosa?... supongo que he tenido suerte al encontrarte, sí… me siento afortunada, programo mi celular para despertar en una hora pues tengo que prepararte el desayuno.

- Serás inútil Sasha – escucho tu voz pero despierto con dificultad - ¡vamos! Que ya hace quince minutos ha sonado el despertador ¿qué estas sorda? Voy a meterme a bañar hazme algo rápido para desayunar, pero muévete mujer no te quedes ahí sentada como una imbécil – me dices molesta y me siento terriblemente inútil sobre todo cuando salgo de la cama y me tropiezo cayendo al suelo.

- ¡Me lleva el carajo! ¡es que no puedes hacer nada bien? - me dices pasándote la mano por el rostro en un franco gesto de frustración – muévete no te quedes ahí mirándome, muévete, muévete – me dices y me siento en verdad tan indigna de ti me levanto y no puedo evitar que las lagrimas broten de mis ojos pero las oculto de ti porque sé cuánto te irrita verme llorar.

Mientras te bañas te preparo el desayuno tengo la rutina bien aprendida, fruta picada, un yogurth natural, un huevo no demasiado cocido, dos tiras de tocino, un par de rebanadas de pan tostado, un jugo de naranja recién hecho y una taza de café con media cucharada de azúcar y dos de crema… me ha costado mucho hacerlo un par de veces he sentido que todo se nublaba a mi alrededor, pero no puedo cejar, no puedo en verdad que no… ya no escucho el ruido de la regadera eso significa que tengo menos de quince minutos para dejarte todo listo, me apresuro lo más rápido que puedo pero el ruido del cristal del vaso que se me acaba de resbalar de las manos al estrellarse contra el piso te hace gritarme…

- ¡¡Sasha!! ¡Otra vez? Si que serás estúpida ¿Qué tienes en la cabeza? ¡mierda en vez de cerebro!?

- Soy una estúpida, soy una estúpida – me regaño mentalmente mientras recojo los vidrios tan rápido como puedo solo para cortarme varias veces eso es lo único que me faltaba afortunadamente ya esta la mesa lista como a ti te gusta y sé que tengo menos de 15 minutos una vez más en bañarme y alistarme para ir a la Universidad. A mí me faltan 3 semestres y tu estas casi a punto de graduarte. Serás una gran abogada.

- Pero ¿qué haces aquí? Metete a bañar pero rápido, rápido que nos tenemos que ir ya casi apresúrate mujer – me dices meneando la cabeza en negativo.

- Perdóname ya voy… ya voy… - te miro sentarte a la mesa y te llevas la mano a la sien derecha y me siento tan pésima pues siempre me has dicho que no soy en tu vida más que un constante dolor de cabeza ojala fuera mejor, más bonita, más rápida, más inteligente… bien me lo dijiste “puedes tener la beca de excelencia pero la verdad eres una estúpida, retrasada e inútil, ¿cómo es que tengo una novia tan lerda como tu?”… tienes razón Abigail… soy tan inútil… me volteas a ver con cara de incredulidad y me señalas tu reloj y por ese momento regreso en mí ¡mierda! Es verdad no me he metido a bañar… y el tiempo sigue su curso.

Mientras siento el agua correr por mi cuerpo, todo me parece algo irreal, creí que el agua me despejaría la cabeza pero no ha sido así, salgo casi corriendo de la ducha resbalándome un par de veces, de verdad que soy idiota un poco más y me mato yo sola… cuando salgo escucho el ruido de la puerta cerrarse con fuerza y se me contrae el estómago de sentimiento… te has ido… y me has dejado atrás otra vez… miro el reloj… aun tenía 5 minutos… aún tenía 5 minutos… termino de vestirme en menos de 3 y al salir a la sala de nuevo ya te has ido, el desayuno como siempre a medio comer y al ir a ver la mesa donde deje tu trabajo para ver si te lo habías llevado veo una hoja estrujada, la tomo entre mis manos y trago saliva mientras intento no llorar mientras la desarrugo veo que es la nota que te había dejado.

He llegado a la Universidad… te veo a lo lejos platicando con tus amigos y amigas, eres tan popular entre la gente, inteligente y tienes ese buen humor que curiosamente nunca más he vuelto a ver desde que somos pareja, te miro desde lejos y te sonrió pero me ignoras… bueno quizás no me viste… me voy a mi salón y no sé bien porque pero me duele el pecho… saco mi celular y te mando un mensaje diciéndote lo hermosa que te ves y lo afortunada que me siento al tenerte… el mensaje no se ha enviado me aparece un mensaje donde dice que tengo insuficiencia en la memoria del teléfono… reviso mi bandeja de entrada… vacía como siempre… nunca me envías nada… checo mi bandeja de enviados… tengo demasiados es hora de borrarlos… pero no pierdo la esperanza algún día me escribirás un Te Amo… estoy segura…

- Sasha – la voz de mi amiga Elena me saca de mis pensamientos - ¡Dios! Pero que cara tienes cada día te veo peor.

- Estoy bien – le respondo mintiéndole pues la verdad hasta a ella la veo borrosa.

- Tengo un par de pastillas de cafeína – me dice – deberías de tomártelas para que aguantes las clases.

- Debería – le respondo mientras las saca de su bolsillo y las deposita en mi mano me las llevo a la boca y tomo un trago de agua, pronto tendrán que hacerme efecto, eso espero.

Las clases terminaron… te mando un mensaje diciéndote que me voy a casa a dormir un poco a pesar de las pastillas me siento terriblemente cansada y entonces me llamas y me dices que no tienes ropa limpia, que el departamento parece un chiquero y que quieres que te prepare pasta de cenar… trago saliva mientras escucho el tono molesto de tu voz… mi cuerpo quiere caerse ahí mismo y simplemente dormir pero tengo que sacar fuerzas de donde sea y como sea porque no te puedo fallar… no te puedo fallar… y haré mi mejor esfuerzo aunque para ti siempre sea una estúpida… cuando llegues a casa quisiera besarte… hace mucho que no me dejas besarte o tocarte… dormimos en la misma cama y sin embargo hay un vació entre las dos que asemeja al más grande de los precipicios… me he acostumbrado a dormir en la orilla de la cama… y a no moverme pues si me llego a acercar a ti inmediatamente me pateas o me avientas con la mano… he aprendido a no molestarte ni siquiera en mis sueños… me pregunto si es normal que cuando te digo que Te Amo me mires con ese gesto de molestia y de repulsa… quizás es que te agarro siempre de malas ¿verdad?... hace unos días te compre un dije en forma de corazón con nuestras iniciales grabadas, lo miraste y dijiste que estaba lindo, barato pero lindo… me sentí mal por no tener más dinero… pero pensé que lo que contaba era el detalle… sin embargo lo hallé al día siguiente entre el cesto de basura… supongo que ese tipo de material en un cuello de cisne como el tuyo se hubiera visto fatal ¿verdad?... soy tan idiota por no fijarme en esos detalles… pero todo saldrá bien… todo saldrá bien, me esforzaré más duro para estar contigo y ser digna de ti… de tu belleza… de tu elegancia… de ti.

Un día me sacaste de tu vida… me hiciste a un lado… me borraste de tu existencia… llore tanto… te suplique tanto… te rogué tanto que me dejaras volver… y tu simplemente me hiciste a un lado en cuanto llego tu graduación… te fuiste y no te volví a ver jamás el dinero que juntamos para nuestro futuro se fue junto contigo… no era mucho y es verdad que la mayoría era tuyo… no me dolió lo material sino el hecho de que te hubieras ido… alguna vez pensé que si sucediera una desgracia y no tuviéramos nada que comer hubiera vendido mi cuerpo con tal de que nada te faltara… para que fueras feliz…

Han pasado tres años… y ayer te vi… estabas con una chica dentro de una sucursal de una cadena de comida rápida, estabas con una chica muy guapa, nunca te había visto tan diligente con nadie… nunca te había visto ese rostro de muda suplica y desespero, le tomaste de la mano y ella te la rechazo y tu mirada se torno tan triste y recordé cuando yo quería tocar tus manos, tu mejilla y tu te hacías a un lado. Le entregaste un sobre y ella de mal gana lo abrió y pareció que no le interesaba lo que venía escrito y pude ver tu rostro contraerse de una muda tristeza, giraste el rostro y tus verdes ojos se clavaron en los míos… te volviste para ver a la chica quien bostezó conforme leía esa hoja y algo le dijiste ella solo se encogió de hombros… te levantaste y caminaste hacia mí, me rozaste el brazo discretamente y entonces entraste al baño… sabía que debía seguirte… al entrar me miraste con cierta ansiedad que me molesto.

- Vete por favor – fueron tus primeras palabras, ni siquiera un “hola ¿cómo has estado?” nada… absolutamente nada tan solo repetiste – vete por favor, no quiero que Aline sepa que anduve contigo.

- ¿Cómo iba a saberlo? – pregunte sin entender lo que decías.

- Mira no tengo tiempo de explicarte solo vete ella, ella, es mi vida y no quiero perderla, por favor, solo vete – me dijiste sin decir más y saliste… una vez más me dejabas a un lado…

Salí del baño y de ese sitio… te miré una última vez… te veías tan patética tratando de llamar su atención y ella ignorándote como antaño tu hacias conmigo… ¿por qué con ella te portabas así?, ¿Por qué cuando yo te di todo de mi tu no lo tomaste?... ¿por qué?... me sentí tan abrumada miles de sentimientos se agolparon en mi pecho, irá, coraje, celos, despecho, agonía, desesperación, ansiedad, tristeza, todo se conjugo en una mezcla que pedía ser calmada con la muerte, empezó a llover y subí a lo alto de un puente, me detuve en medio de él… miré los carros que iban veloces por debajo de mi… quería morir… los años que te di… parecían tan lejanos y tan cercanos y sobre todo tan inútiles… tan fatuos y vacios… quería morir… si… era tan sencillo y entonces testee la idea y la muerte me supo en los labios tan deliciosa en ese momento… me vi a mi misma mendigándote amor… suplicándote amor… y entonces llega ella ¿y te doblegas ante su indiferencia?... la caricia que siempre esperé de ti se la ofrecías con desespero a ella, la mirada que siempre soñé para mí se la entregaste a ella que ni siquiera se dignaba a mirarte… mis palabras de amor no fueron más que arena al viento… mis deseos de tenerte para siempre no fueron más que sueños vacios y extraños conjugados con una irónica mirada tuya… perdida y lejana de la mía… me sujete entonces al barandal un simple salto y todo habría acabado… todo el dolor y el sufrimiento se irían lejos… volarían hacia el cielo o al infierno ya no me importaba donde acabará.

Una… dos… tres… no salté tan solo me aferre fuertemente al metal y caí de rodillas ¡y llore y grite! ¡y te maldije y me maldije! ¡y te odie y me odie!… hasta casi perder la conciencia y con ello deje salir todo el dolor… todo el coraje… toda mi frustración… quería que la lluvia me limpiara… quería que se llevara todo ese mal… que tu falso amor me dejo… quería limpiarme por completo de todo lo que fuiste… de todo lo que eras y que ya nunca serias… quería que la lluvia traspasara mi cabeza y limpiara mi mente y se llevara con ella todos tus recuerdos… quería volver a ser yo… quería volver a tomar posesión de mi misma.

El Tiempo pasó… a veces lento… a veces rápido… a veces eterno… a veces como un suspiro… sigo estando sola… no he querido apresurarme… estoy bien así… sé que necesito tiempo para escoger un buen amor… y cuando lo tenga verificaré primero que me ame como le amo yo… paso a paso y lentamente voy encontrando trozos de quién era y formando a la persona que siempre quise ser.

Leó el encabezado del periódico de ayer, “Exitosa abogada se pega un tiro dentro de su camioneta”… la de la foto eras tu… leo un poco más… “se sospecha suicidio tras rompimiento con su pareja sentimental una modelo que en la tarde de mañana rendirá su declaración” cierro el periódico y lo dejo junto a una pila de averiguaciones previas que de las cuales tengo que dar seguimiento. La persona que tengo citada ha llegado, me levanto y le saludo de mano, ella me sonríe y se sienta frente a mí.

- Tengo entendido - le digo sacando el expediente - que usted lleva cerca de dos meses viviendo en su antiguo departamento… ¿Cuál cree que fue el motivo por el que su ex-pareja se suicido?

- Pues…

FIN



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domingo, 9 de mayo de 2010

MI ANGEL ONE SHOT

Advertencia: Los muy creyentes y/o Religiosos no lo lean en serio no quiero herir suceptibilidades. 

Hola mis adoradisimas y adoradisimos Fan's!!! se supone que iba a subir este one-shot hace Horasssss!!!! pero bueno entre mis sobrinos y mi amigo que me vino a visitar pues ya se imaginaran xDDDDDDDDD en fin pero ya saben lo que se dice ¿no? nunca es tarde. Espero Lo Disfruten Mucho!!!!! Les Amoooooo!!!! Saludos a Jeniferyma un Beso guapa, Eldest88 Besos!!!, Alternative Culture Besotes y abrazos!!!, Lui Chick deja de andar perdiedote en el internet y a la tarea xDDDDD!!!!, besos peque je,je,je,je; miyuki2103  mil besos hermosa!!! mi queridisima Maryfer besos, abrazos y apapachos hermosa!!! a todas y a todos mis lectores mil abrazos y millones de Besos!!!!!!

Autora: Sheila Segovia S.

Me pierdo una vez más en el cálido océano de tu entrepierna, naufragando una y otra vez en ese mar que amenaza con ahogarme y perderme para siempre en el… en tu aroma… esa fragancia que me cautiva y vuelve locos mis sentidos y en tu sabor… ese sabor que me llena por completo que me hace desear quedarme entre tus piernas para siempre, sabes tan bien, hueles tan bien y la música de tus gemidos se adentra en mis oídos y me hace temblar de excitación haciendo que me pierda en el universo de tu ser; navego en tu océano lentamente, recorriéndote sin prisas, tocándote suavemente, paso a paso, disfrutando cada parte de ti que tienes para ofrecerme. Siento tu cuerpo empezar a tensarse, se siente muy bien tenerte así, el movimiento de tus caderas me indica que estas a punto de llegar y lo harás en mi boca, llega por completo en mi boca, déjame beber de ti hasta la última gota, sacia mi sed porque he naufragado en tu mar y estoy sedienta, nada calmara mi sed más que el agua proveniente de tu cuerpo, nada apaciguara el volcán que llevo dentro porque se enciende con tan solo mirarte, con tan solo rozarte… pareciera que fue ayer cuando te conocí… ¿lo recuerdas? Yo sí, pareciera que no ha pasado el tiempo… pero lo ha hecho… el tiempo ha seguido su curso… lo recuerdo… te recuerdo como si hubiera sido ayer…

Estaba apuntando el horario de mis clases cuando te acercaste a mí envuelta en ese habito que me hizo levantar una ceja.

- ¿Deseas hacer una donación al Templo de nuestra señora del Santo Socorro? – me preguntaste con una sonrisa que me pareció cautivadora.

- No – te dije tajante y entonces tu sonrisa se difumino y fue sustituida por un gesto de resignación.

- Gracias – me dijiste y menee la cabeza en negativo ¿de eso va lo de poner la otra mejilla?

- ¿No te doy nada y encima me das las gracias? – pregunte incomoda por la amabilidad de tu voz.

- Dios ama al dador alegre, si no es tu voluntad ofrecerle nada él no se molestara contigo.

- Patrañas – te dije frunciendo el entrecejo – deberías de hacer algo positivo con tu vida – te dije molesta – trabaja o estudia estas muy joven para estar mendigando en nombre del señor.

- No es mendigar – me dijiste meneando la cabeza y mirándome con un dejo de lastima en tu mirada que me hizo sentir verdaderamente incomoda y molesta – y por supuesto que tengo un trabajo y ese es el servir en la casa del señor.

- Estupideces – te dije con aire triunfante – eso lo hace la gente que no tiene nada bueno que hacer en la vida y que le asusta enfrentarse al mundo real  anda sigue pidiendo limosna a la gente que en verdad hace mucho por salir delante en este mundo de porquería.

- Estas tan sola – me dijo – que no te das cuenta de que a pesar de todo el dolor que has sufrido a lo largo de tu vida Dios siempre ha estado contigo.

- ¡Oh!, ¿en serio? – te pregunte sarcástica – ¿osea que estaba en asiento de primera fila cuando mi tio abusaba de mi siendo yo una niña? – te sonreí mordazmente al ver tu rostro de incomprensión.

- Dios nos pone pruebas… algunas muy duras… - me dijiste mirándome de lleno con tus grandes y castaños ojos – pero siempre al final viene el porqué de esas pruebas…

- Sigo esperando la explicación – te dije mirándote con despreció y te di la espalda.

- Si no vas a buscarlo ¿cómo esperas que te de la respuesta? – dijiste y te alejaste… sin decir más nada.

Estúpida monja, fue lo que pensé cuando te fuiste… y ese día lo pase terriblemente enfadada, tenía ganas de buscarte y gritarte a la cara unas cuantas verdades científicas que dejaban en la raya de la ciencia ficción a Dios. “Si no vas a buscarlo ¿cómo esperas que te de la respuesta?” tu voz, tu voz me siguió a lo largo del día, y por la tarde y por la noche y no me dejo dormir.

Al día siguiente pase por la Iglesia y me detuve momentáneamente para mirar la fachada… bien lo decía Carlos Marx “la religión es el opio del pueblo” en cierta manera era muy cierto en nombre de la religión se habían cometido miles de atrocidades… “muere en nombre de Cristo nuestro señor porque eres demasiado bella y la belleza es el escudo del demonio” me había sobrecogido ese relato que nos conto el profesor de Historia… El Obscurantismo ha sido la peor época del ser humano. Si eras fea eras una bruja, si eras muy hermosa, eras una bruja, si tu marido era impotente eras una bruja que le robaba la fuerza vital a los hombres. Si peleabas con tu marido y lo desacatabas eras una bruja hereje, si tenias un hijo esquizofrénico, malformado, paralizado etcétera eras una bruja que había mantenido relaciones con el demonio y así Dios mostraba al mundo tu pecado, si se enteraban de que eras lesbiana u homosexual tenías al diablo metido dentro… me sobrecogía demasiado la ignorancia en la que vivían en esa época; si un rey era católico y estaba desposado por las leyes de Dios y quería casarse de nuevo pues sencillo matemos a la mujer porque el divorcio es pecado, bien había leído la historia de enrique VIII bastante bien. “Si no vas a buscarlo ¿cómo esperas que te de la respuesta?” una vez más tu voz… esa dulce bondad en palabras firmes que me molestaba tanto. Sentí la vergüenza cubrir mi rostro al traspasar el umbral de la puerta de esa iglesia, el silencio reinaba, el ambiente era frío, miré las imágenes religiosas que colgaban en grandes cuadros en las paredes de la iglesia, siempre los mismos temas, la piedad, la derrota del mal, la lástima por los más necesitados, era muy cierto lo que decía Nietzsche la religión está plagada de un culto no a lo triunfador sino enfocado a alabar a los perdedores. Me sentí extraña dentro de ese recinto, miré las imágenes con sus rostros piadosos… o debería decir más bien hipócritas… ¿bondad?, ¿piedad?, ¿dónde?... ¿cuándo?... ¿dónde estaba Dios?... Dios ¿eh?, un ser omnipresente, todo poderoso, dejando que su hijo muriera vilmente a manos de su propia creación, ¿no era entonces la humanidad como el monstruo de Frankenstein? Un hijo descarriado, atrapado en el limbo del concepto erróneo del bien y el mal… el hijo de Dios me dije al mirar en el retablo a Cristo crucificado, desnudo, exhibido en su desgracia aun cuando habían pasado cerca de dos mil años, todo mundo recordaba a un Cristo agonizante… un Cristo muerto… ¿qué murió para salvarnos a todos nosotros?... que tontería debiste vivir para ti mismo pues la humanidad ya esta condenada sin lugar a dudas a una muerte segura… saque mi Ipod y me coloque los audífonos me vendría bien un poco de música obscura para ahogar el molesto silencio de esta iglesia donde no resonaba otra cosa que no fueran los pasos de las personas que entraban. Me senté en primera fila para observar el retablo. Sin desearlo empecé a llorar, sentía las lagrimas quemar mis mejillas con forme resbalaban por mi rostro, me dolía profundamente el pecho, tenía tanto dolor y coraje acumulado dentro de mi alma y él me miraba con ese dejo de piedad y lastima aún cuando el mismo estaba más herido y lastimado que yo… ¿dónde estuviste hijo de Dios cuando él me arrebato una y otra vez mi inocencia?, ¿Dónde estuviste cuando perdí a mi madre?... había perdido a mi madre cuando era pequeña, mi padre ya vivía entonces con otra mujer, me llevo a vivir con él y a pesar de que esa mujer era una desconocida sentía yo una necesidad tan grande del cariño materno que le llame mamá y me apreste a ser una hija modelo, una niña de la cual esa mujer estuviera orgullosa lo mismo que mi padre pero ellos ya tenían una familia mis dos pequeñas hermanas a las cuales cuidaba, esperando en recompensa una palabra de cariño… una palabra de aliento que nunca salió de sus labios… siempre fui lo que los demás querían que fuera… siempre buscando un poco a cariño… tan solo eso… y luego ese idiota… ese estúpido, maldito infeliz al cual cada día de mi vida le deseaba una muerte lenta y agónica llego para arrebatarme la inocencia… conocía a los hombres… definitivamente los conocía de sobra… y no conforme con ser el único que abusara de mi invito a uno de mis primos a hacer lo mismo conmigo… mancillada, vencida y humillada… vejada… me sentía tan asqueada de mi misma… tan miserable… sin embargo no podía darme el lujo de que me miraran en desgracia tenía que levantarme del fango en el que estaba embutida… centre mis deseos de triunfo en mis estudios alimentándome constantemente del odio y del rencor y me he mirado ir triunfante por la vida… pero esa mujer… su maldita voz plagada de lastima quisiera volverla a ver para escupirle directo a la cara ¡yo no tengo nada que pedirle a un Dios que me ha abandonado!... ¡que me ha dejado sola!, ¡que me ha arrebatado mi vida!...

- Si me siento junto a ti ¿prometes no matarme? – tu voz me hizo girar violentamente el rostro.

- ¡Tu? – Pregunte mirándote incrédula me saque los audífonos mientras te miraba sonreírme tímidamente.

- Das un poco de miedo con esa expresión en el rostro – intentaste reír mientras te sentabas a mi lado – si sigues así la gente no se acercará demasiado a ti.

- No me interesa la gente… prefiero estar sola – te dije tajante mientras regresaba la vista al retablo.

- No lo creo – me dijiste soltando un pequeño suspiro – creo más bien que estas desesperadamente buscando compañía yo puedo ser tu amiga – me dijiste tomándome de la mano que descansaba sobre mi pierna, tu tacto tan suave y sedoso me hizo daño y retiré mi mano como si tu toque fuera de fuego.

- No me toques – te dije tan fríamente como recuerdo y te quise fulminar con la mirada, entonces tus blancas mejillas se pintaron en carmín – sonreí al ver ese temor en tus ojos – si quieres ser algo mío entonces se mi amante – y al ver tu cara de espanto sentí un gozo mórbido que me lleno de satisfacción.

- Lo que estas diciendo, no lo dices verdaderamente – me dijiste bajando la mirada sutilmente – tu alma esta lastimada… no eres tu la que habla es… es el dolor ¿no es así? – me preguntaste mientras elevabas el rostro para mirarme y sin decirte nada te sujete con mi mano tu hermosa carita y te plante un beso en los labios y me adentre en tu boca besándote rudamente mientras intentabas soltarte de mi mano inútilmente era tanto mi odio y rencor que me alimentaba llenándome de fuerza, tu mano se estrello de lleno contra mi rostro provocando que te soltara y me miraste con un terror inusitado… y solo por una fracción de segundo me sentí miserable.

- No te acerques a mi – te dije levantándome y saliendo de ese sitio… por alguna extraña razón me sentí aliviada de que no hubiese en ese momento nadie más en ese lugar, solo cuando salí vi a un grupo de mujeres mayores que llevaban en sus manos rosarios seguro irían a rezar y a perder el tiempo en vez de hacer algo de provecho en sus casas.

No te volví a ver sino hasta varios días después iba saliendo de la Universidad cuando te vi de pie en la entrada repartiendo pequeñas imágenes a cambio de unas monedas. En verdad que un oficio de mucho dinero es andar mendigando, iba a pasar de largo sin siquiera voltear a verte pero sentí tu mirada seguirme y al volver el rostro tus castaños ojos se posaron en los míos, sentí que las mejillas se me ruborizaban y por eso mismo desvié la mirada tu te acercaste a mí y me pusiste en la mano una imagen.

- No tengo nada que darte – te dije intentando devolverte esa imagen.

- No tienes que dar nada – me dijiste – cuando estés lista para abrir tu corazón puedes buscarme estoy en el convento que está a cinco cuadras de aquí, me llamo Lena – me dijiste con una suave sonrisa y me diste la espalda… mientras te alejabas… me sentí más sola que nunca, me quede mirando la imagen de San Jorge que depositaste en mis manos… “San Jorge” – pensé – “un héroe de leyenda que no existió o que si existió fue tergiversado para propósitos de idolatría y dejar como siempre dinero por gente que quizás y solo es ficción” - estruje la imagen en mi mano… sin embargo fui incapaz de tirarla, la metí en el bolsillo de mi pantalón y me fui a casa, el resto del día después de terminar los deberes me fui al Gym para cansarme al máximo y así dejar de pensar en ti.

Pasaron los días y de vez en cuando te miraba a lo lejos y cuando nuestros ojos se encontraban tu me sonreías sutilmente.

- Que lastima de novicia ¿no? – me dijo mi amigo Fernando mientras se ajustaba uno de sus tantos piercing.

- Pensé que seria una monja – le dije mientras sacaba un cigarrillo y lo colocaba en mi boca.

- No, esa es una novicia lo sé porque una de mis primas usaba esa misma ropa. Pero hablando de otra cosa hoy Noah me pregunto que si alguna vez has usado algún otro color en tu vestimenta que no sea el negro o el blanco.

- Mientras estemos estudiando medicina mi color será el blanco – me solté a reír – pero en casa y en mi vida diría el negro siempre me acompañara – le dije mientras encendía el cigarro y exhalaba el humo.

- ¿Quieres ir este fin de semana a tomar algo? Conozco un sitio donde hay unas chicas muy lindas y por quinientos pesos te las puedes llevar a los cuartos de arriba.

- Me parece bien – le dije a mi amigo y nos fuimos a la biblioteca antes de entrar te miré a lo lejos y por un momento desee ir a tu lado e iniciar una conversación pero eso no sería sino hasta mucho después.

Ese fin de semana le cancele a mi amigo, me visito en casa una vieja amiga de la secundaria de la cual estaba yo en aquel entonces terriblemente enamorada, me gustaba bastante eso lo recordaba bien, comimos y aprovechando que no había nadie en casa me dedique a tratar de seducirla, para mi sorpresa no puso demasiada objeción después de que ella sola se acabará la mitad de la botella de brandy, ebria o no de cualquier forma iba a tomarla la lleve a mi recamara y la desvestí me complació ver que sus formas seguían siendo tan perfectas como las recordaba, me perdí en su cuerpo y la llene de placer, cuando se hubo quedado dormida seguí acariciando su cuerpo era sumamente interesante ver que a pesar de que el cuerpo humano este en una inconsciencia total este reacciona a los estímulos físicos. Me acurruque junto a ella recargando mi cabeza en su pecho me pase su mano por encima de mí para sentir ese abrazo inconsciente y sin fuerza… pero por ese momento estaba bien así… para cuando desperté ella ya no estaba… una vez más estaba yo sola en el enorme vacío de mi cama.

Al cabo de tres meses de verte constantemente en la entrada de la Universidad y de nuestras múltiples miradas me decidí a hablar contigo, mientras me acercaba a la entrada sentí que las manos me sudaban y una extraña emoción se apodero de la boca de mi estómago, saque unas monedas de mi bolsillo y las deposite en tu pequeño cesto lleno de imágenes de diferentes santos. Me miraste llena de expectación.

- Toma el que quieras – me dijiste con una ínfima sonrisa.

- ¿Las novicias pueden tomar café? – te pregunte mientras buscaba sin buscar entre las imágenes que había en ese pequeño cesto.

- S… sí – me contestaste con un ligero temblor en tu voz.

- Mañana a las 5 de la tarde ¿puedes? – te pregunte sin mirarte.

- Puedo – me respondiste

- Paso mañana por ti – te dije sin mirarte, tome una imagen cualquiera y te di la espalda.

- ¿Cómo… cómo te llamas? – me preguntaste y me gire para mirarte.

- Jade – te dije y seguí mi camino ligeramente contenta de que te interesara saber como me llamaba.

Al día siguiente me esperabas en la entrada de la Universidad, me sentí contenta al verte fuimos a tomar un café y lejos de hablar de mí, dejé que me contaras todo con respecto a ti, era la primera vez que no me aburría al conversar con alguien aún cuando era yo más la escucha que la parte hablante, después de esa primera cita vinieron muchas otras más y con la gentileza de tus palabras, con la bondad de tu corazón, con cada roce que me regalabas, con cada abrazo, con la ternura con la que me tomabas de la mano me fui abriendo a ti y te conté mis penas y me consolaste con un amor que nunca había sentido, mi fe en la religión cambió muy ligeramente porque sea como sea seguía teniendo a la ciencia de mi lado, pero al menos ahora creía que existía la gente buena, la gente honesta aquella que da sin esperar nada a cambio. Me fui enamorando de ti, cada día un poco más y un poco más cada vez que te miraba… pero eras de Dios… nunca serías mía… un día me citaste al caer la noche y fuimos al mirador para ver la ciudad en todo su esplendor yo acababa de recibirme ya por fin estaba licenciada en medicina con especialidad en pediatría, ¿por qué pediatría?, pues porque los padres siempre se preocuparían por sus hijos y los niños gracias a Dios ja,ja,ja,ja,ja,ja siempre se metían en la boca cuanta cosa hubiera así que enfermedades siempre pescarían, de tal forma que sabía que siempre tendría trabajo.

Tu mirabas de lleno la ciudad, ese destello de cientos de miles de luces que brillaban a lo lejos con una sutil armonía casi sinfónica.

- Voy a dejar el noviciado – me dijiste sin apartar la mirada de la ciudad.

- ¿Cómo? – te pregunte más como una exclamación que como pregunta.

- Dios es amor ¿verdad? – me preguntaste volviendo tu rostro para mirarme, tus facciones se mostraban tristes – si Dios es amor, si nos inculca el amor entonces no puede ser malo ¿verdad? – me miraste llena de una sutil ansiedad.

- Yo…. – suspiré antes de continuar y me acerque a ti para abrazarte al ver que temblabas – creo que el amor es el sentimiento más hermoso que existe en este mundo… es cálido como tu abrazo… es dulce como tu voz… es tierno como tu corazón… - levante tu rostro para mirarte a los ojos - ¿por qué quieres dejar el noviciado? – te pregunte sutilmente.

- Me he enamorado – dijiste y las lagrimas escurrieron por tus mejillas.

- ¿Te has… enamorado?... – pregunte con un súbito temor que me hizo temblar la voz… la alegría que sentía al tenerte abrazada a mi pecho se evaporo y de repente aunque te tenía entre mis brazos te sentí muy lejana.

- Sí, he hablado con el sacerdote y me ha dicho que no podía enamorarme, que mi vida y mi corazón debían pertenecerle solo a Dios que era verdaderamente pecaminoso lo que estaba sintiendo… pero… ¿por qué?... si Dios nos ha bendecido con el don de poder amar ¿no es así? Y si me he enamorado… de ti… entonces no debe ser malo ¿verdad?

- ¿De… mi? - te pregunté sin poder dar crédito a lo que escuchaba.

- Desde el día que me besaste – dijiste y bajaste tu mirada cuando tus mejillas se pintaban en carmín – se me lleno la cabeza de ti, mis pensamientos solo giraban en volverte a ver… es por eso que siempre estaba a las puertas de tu Universidad, me gustaba verte… amaba verte… - elevaste la mirada y entonces entrecerraste los ojos y parándote ligeramente sobre las puntas de tus pies me besaste, cuan diferente era ese beso del primero que te di, tu boca era suave y delicada, tus movimientos tranquilos, el toque de tus manos en mi espalda tan dócil.

Sin embargo el edén de ese beso fue interrumpido por el chirrido de unas llantas de un vehículo que se paro al lado del nuestro, te separé de mi y por instinto te lleve a mis espaldas, la puertas de ese carro se abrieron y salieron cuatro hombres.

- Hola preciosa – dijo uno de ellos se llevo a la boca una lata de cerveza termino de un trago su contenido y la aventó a un lado - ¿quieres pasar un buen rato con nosotros? – me pregunto sin dejar de avanzar hacia mi – apreté la mandíbula pues tenía miedo pero no por mi sino por ti.

- Lo siento tengo algunas cosas que hacer será en otra ocasión – trate de sonar lo más tranquila que pude pero sabía no era así.

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja ¿cómo ven chicos?, ¿la dejamos ir?

- No

- Por supuesto que no esta muy linda la palomita.

- Mmmm, creo que mejor te quedas preciosa tu y tu amiga que esta tras de ti.

- Nos las repartimos una para el cangrejo y el lobo y la otra para ti canelo y para mi ¿cómo ven? – les dijo a sus compañeros y entonces verdaderamente me aterré.

- Entra en el auto le dije y cierra las puertas – le dije de modo que solo ella pudiera oírme – mires lo que mires, vete no regreses para nada.

- Pero tu…

- Por favor… te lo suplico júrame por Dios que te irás.

- Pero…

Apreté tu mano contra la mía

- Por… favor – te dije con la voz quebrada pues tenía miedo que te hicieran daño – si te sucede algo no me lo perdonaría, por favor… por favor… las llaves están dentro si quieres hacer algo ve por ayuda - y por fin pareciste entender.

- Te lo juro – me dijiste y entonces corrí hacia el tipo y lo empuje con las manos tirándolo al suelo dos de sus acompañantes me sujetaron mientras los otros corrieron hacia ti pero tu ya estabas dentro y al escuchar el motor del vehículo sonreí, lo que pasara conmigo ya no me importaba porque tu estabas a salvo.

- ¡Te vas a arrepentir maldita zorra de mierda! – me dijo el tipo escupiéndome a la cara, el primer golpe se estrello de lleno en mi estómago dejándome sin aliento, el segundo fue una patada directa al rostro que me hizo probar mi propia sangre, alguien me tomo del cabello y lo jalo con fuerza obligándome a levantarme, unas manos toscas me rasgaron la blusa y el sujetador, cuando intente abrir los ojos sentí una bofetada que me hizo volver el rostro, alguien me estaba quitando los pantalones lastimándome al hacerlo, sentí varios pares de manos manosearme mientras intentaba zafarme de su agarre y entonces agradecí a Dios por haberme permitido alejarte de todo eso… mientras tu estuvieras a salvo ¿que importaba nada más? Me recostaron contra el piso las piedras se incrustaban con fuerza en mi espalda lastimándome, cerré las piernas con todas las fuerzas que me restaban, si querían poseerme les costaría su trabajo, primero tendrían que matarme para que accediera a algo. Entonces a lo lejos escuche las sirenas, sentí algo frio que se incrusto en el lado derecho de mi cuerpo y un correr de pies… el sonido de puertas de auto cerrándose rugir de un motor y las llantas chirriar contra el pavimento. Acto seguido pude escuchar claramente como una de las sirenas pasaba de largo y otra se detenía, abrí los ojos con dificultad y lo primero que vi fue a ti que corrías hacia mí, me lleve la mano a mi costado derecho y sentí la humedad, sabía que era sangre… el hígado ¿eh?... que suerte la mía recuerdo que pensé.

- Jade, Jade – tu voz, ese sonido hermoso – Jade, espera no te muevas la ambulancia esta cerca ¿la escuchas? – me preguntaste mientras colocabas tu mano bajo mi cabeza, quería responderte pero no pude hacerlo, solo sé que todo se obscureció.

Cuando desperté estabas a mi lado se te notaban unas grandes ojeras, la enfermera en turno me dijo después que no te habías separado ni un minuto de mi lado y que no habías dormido absolutamente nada y jamás en toda mi vida sentí tal agradecimiento, ni amor por nadie como lo sentí por ti. Después de ese incidente te mudaste conmigo a la casa que recién había comprado y desde ese entonces no te has separado de mi lado… y todos los días tengo la dicha de abrir los ojos y mirarte sonriente mientras acaricias mi cabello o delineas mis facciones con tus manos de seda.

- ¡¡¡¡Te Amooooooo!!!! – me gritas justo ahora que te he hecho llegar a la cima del placer me sujetas del rostro y haces que escale el completo de tu cuerpo hasta besar tu boca y me besas con frenesí y con ansias y con deseo y me abrazas tan fuerte, en verdad tan fuerte y amo besar tu boca, amo acariciarte por completo, amo hacerte el amor, amo todo, absolutamente todo de ti – un millón por tus pensamientos – me dices sonriendo.

- Pienso que eres la mujer más perfecta de todo el Universo.

- ¿En que quieres que cambie?

- En nada así eres perfecta

- ¿Lo dices en verdad?

- Nunca he hablado más en serio, no hay nada absolutamente nada que quiera cambiar en ti, tu eres sencillamente Perfecta.

- Jade – dices mi nombre y suena verdaderamente hermoso en tus labios.

- Lena – digo tu nombre y te abrazo a mi pecho – eres perfecta.

- Voy a hacerte el amor – me dices besando sutilmente mi cuello

- Eso si me dejo.

- Si no te dejas te amarro – me dices riendo entre mi cuello.

- De novicia a leader ¿eh? – me rio con fuerza.

- Espera a que saque el látigo y borraré esa risita de tus labios

- Pero si no soy masoquista

- No te preocupes yo puedo hacer que lo llegues a apreciar – me dices mientras mordisqueas mi oreja y susurras en mi oído como me vas a tomar.

- De acuerdo soy toda tuya.

- Lo sé – sueltas esa risita tuya tan característica y entonces me pierdo en el paraíso de tu cuerpo y en el mar de tu voz, que suena ronroneante y sexy.

Y mientras me pierdo en el océano de tus caricias no dejo de pensar que en verdad, en verdad eres un ángel y como tal entonces Dios existe porque estas aquí… en mi cama… en mi mente… en mi alma y en mi corazón.

Fin



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