miércoles, 7 de abril de 2010

AMOR EN PREPARATORIA Capítulo 10 Infierno 4ta Parte


Admiré el oscuro y despejado cielo donde las estrellas relucían en el manto nocturno titilando a lo lejos en esta fría noche… pronto cumpliría 17 años, faltaban siete días para el 20 de noviembre; un año más y sería mayor de edad… un año más… observe fijamente la constelación de escorpión conté lentamente el número de estrellas que la componían toda ella resplandecía con gran armonía… me quede observándola un rato hasta que la brisa helada que soplaba me hizo tiritar de frío… pero ¿fue realmente la brisa helada la que me hizo estremecerme?, ¿o fue quizás esta creciente ansiedad que estaba devorando mis pensamientos?… cerré la ventana y las cortinas de mi cuarto, apague todas las luces y me metí a la cama, me acomodé de lado, tenía una sensación indefinible que me hacia sentir sumamente nerviosa, suspiré por lo bajo recordando estas últimas horas:

Estaba por terminar mi clase de matemáticas, faltaban escasos 5 minutos para las 5:30 pm hora en la que iniciaba el receso en mi escuela y eso significaba tener mi asesoría con Karla, ya estaba sintiendo calambres por todo mi cuerpo era casi como si mi propio organismo me castigara por los errores que cometí en mi relación con ella, me dolían los músculos a cada descarga eléctrica que sentía, me dolían las manos y al mismo tiempo sentía un molesto cosquilleo en las palmas de las mismas y en los dedos que no me dejaba en paz, el profesor termino de anotar los ejercicios que tendríamos que resolver de tarea y entonces el timbre que anunciaba el inicio del receso se escucho por toda la escuela, en ese momento el estómago se me contrajo con fuerza y sentí las manos debilitárseme de tal manera que hasta el lápiz cayo de mi mano, sentí un sudor frío por todo mi cuerpo, no tenía idea de cómo reaccionaría Karla estando a solas conmigo, sentía una extraña mezcolanza de miedo combinada con emoción y aunque ella me había mirado en clases… aún así me surgieron unos terribles nervios, ¿qué pasaría si me reclamaba?, ¿qué pasaría si ella me pedía una explicación?, ¿qué le diría?, ¿Qué pasaría si me decía que ella ya no sería mi asesora y que me alejara de su vida para siempre? De repente mi hermosa fantasía donde todo se solucionaba sin más parecía casi imposible de realizarse…me levante de mi asiento casi sin fuerza, tome mi libreta de Biología y salí del salón; tenía un irónico deseo de ir a verla y al mismo tiempo de quedarme donde estaba, deseaba que el Tío me entretuviera y se pusiera a platicar conmigo pero estaba terriblemente ocupado con una nueva novia que tenía y que estaba en otro grupo así que al llegar el receso más tardaba en salir el maestro que mi buen amigo, mientras bajaba las escaleras el corazón me latía de tal forma que podía sentirlo golpear mi pecho, el estómago lo tenia contraído con fuerza y las manos me sudaban por montones, iba lentamente rumbo al laboratorio y por cada paso que daba deseaba retroceder dos para así no tener que enfrentarme a esos ojos azules, estaba ahora ya en la explanada y entonces la vi… se había cortado su castaño cabello ahora volvía a descansar suavemente en sus hombros, nuestras miradas se cruzaron, le mire tragar saliva y sus ojos se anegaron en lagrimas de inmediato desvió la mirada y siguió su camino, me quede mirándola… viendo como se alejaba y me dolió el pecho, ahora era consciente de que no solo había perdido a mi novia sino a mi mejor amiga y quizás nunca la recuperaría… tras unos segundos reinicie mi marcha llevando el peso de la culpabilidad en mi espalda como si llevara a cuestas una loza realmente pesada, ya iba a llegar a los laboratorios sin embargo la profesora Adriana me topo un par de metros antes de llegar.

- Hola Laura – me sonrió – ven necesito platicar contigo.

- Pero tengo asesoría con…

- Lo sé pero le he dicho que irás al terminar el receso así que vamos que necesito hablar contigo – eche una ultima mirada sobre sus hombros a los laboratorios y suspirando por lo bajo la seguí; mientras caminaba junto a la profesora Adriana me preguntaba internamente si algún día Dennis me perdonaría, ella podía ser muy orgullosa, tanto que me daba miedo haberla perdido para siempre; si bien era cierto que en todo el tiempo que habíamos sido amigas nunca había faltado en nuestra relación una que otra pelea que nos hacía dejarnos de hablar como máximo un día… pero esto no era cualquier cosa… esta vez no podría llegar con ella y devolverle su muñeca preferida rota, abrazarla y pedirle perdón… esta vez había roto no un trozo de plástico… si no su corazón… ¿cómo se repone un corazón roto?... ¿cómo se compone?... ¿cómo se pide perdón a alguien a quien amas y has lastimado de esa forma?... ¡Dios!... si tan solo pudiera volver el tiempo atrás y componerlo todo… si tan solo pudiera cerrar los ojos y desear con fuerza que todo volviera al inicio… si tan solo eso fuera posible.

Entramos en su oficina y la maestra Adriana me pidió que me sentara mientras ella hacia lo mismo tras su escritorio.

- Bien Laura te voy a preguntar un par de cosas y necesito que seas completamente honesta conmigo ¿ok?

- Sí – le respondí sintiéndome incomoda con su petición ya que no tenia idea de que podría tratase el asunto y por un momento me invadió un ligero temor de que lo mío con Karla se hubiera descubierto y si así era ¿qué iba responder?

- Pues bien Laura sé que la profesora Ana María recién se ha presentado con ustedes – en cuanto dijo ese nombre sentí que la tranquilidad volvía a invadirme el alma – ¿les ha dicho la manera como calificará?, ¿o la metodología que utilizara para seguir con el temario?

- No.

- ¿No? – me pregunto extrañada.

- No, tan solo se la paso contándonos chistes y nos platico algunas vivencias que tuvo en la universidad.

- ¿De tipo educativo?

- No, de cuando se emborrachaba en las salidas de campo que tenían cuando iba a la universidad – en cuanto dije eso la cara de la maestra tomo un gesto de incredulidad que me hizo soltar una risita sin desearlo.

- Pero Laura, ¿cómo puedes reírte? Lo que esta haciendo esa mujer es espantoso.

- No, no me reía de…

- Es que es verdaderamente no puedo creer que esa mujer les haya contado algo así – dijo interrumpiéndome y levantándose, suspiro hondamente y me dio la espalda – es que no es posible ¿cómo se le ocurrió a Antonio contratar a una persona como ella? – y entonces supe que esa risita me iba a costar escucharle un sermón acerca de la necesidad tan imperiosa de crear una plantilla de docentes altamente calificados para lograr una mejor formación académica.

****

Ya eran cerca de las 10 de la noche estaba en la cocina lavando la taza de café que había usado mientras charlaba por teléfono con Al, hubiera deseado hablar más con ella pues me dejo muchas interrogantes pero estaba llegando a su casa me dijo y preferí no hacer más preguntas ya que se escuchaba cansada; mientras secaba la taza y la acomodaba me preguntaba si era verdad lo que me había dicho ¿acaso mi relación con Nancy me había dejado profundas heridas psicológicas que debía curar?,… ¿sería verdad que mi relación estaba mal fundamentada…?, ¿a caso siempre buscaba victimizarme?... si todo eso era verdad… entonces… ¿qué iba a suceder con…? ¡aaaahhh! Suspiré profundamente mientras salía de la cocina y me iba a sentar en el sofá, recargue mi cabeza en el respaldo y miré atentamente el techo, me lleve las manos a la cara y sin saber porque comencé a sentirme avergonzada y a llorar mientras recordaba estas últimas horas:

Había pasado a un lado del salón de mi ex grupo M-N un par de minutos antes de que se escuchara el timbre del receso no había sido casualidad la verdad es que quería ver que tipo de metodología educativa emplearía la nueva profesora, necesitaba saber a que me enfrentaba, quizás no sería muy ético espiarla pero… no podía arriesgarme a perder mi empleo, para mi sorpresa las risas de mis alumnos se escuchaban desde la esquina contraria del salón al que me dirigía, tan fuertes eran las risotadas que inclusive el profesor Raúl que estaba dando clases en el salón contiguo salio y llamo a la profesora Ana María para reclamarle el escándalo que tenía en su salón, cuando pase junto a ellos les salude brevemente y al volver el rostro y ver el pizarrón este simplemente estaba limpio, ¡No había nada! ¿de qué diablos se reían mis alumnos y qué era lo que esa mujer les estaba enseñando?, sea como fuere la Biología aunque es entretenida, no es para estarse azotando de risa; confundida y desconcertada me dirigí al laboratorio justo cuando sonó el timbre que anunciaba el receso, una creciente ansiedad invadió mi cuerpo y sentí claramente como las palmas de mis manos comenzaban a sudar, en un rato asesoraría a Laura, tan solo pensar en ello me lleno de nervios, no sabía como podría dominar mis emociones cuando estuviera frente a ella, una parte de mi quería tomarla por los hombros y sujetarla hasta que me dijera el porque de su engaño, el porque de esa traición que yo no merecía, quería verle a los ojos hasta descubrir la verdad en ellos, quería que me suplicara perdón, quería que me dijera que todo había sido un error, que estaba arrepentida, que solo me amaba a mi e irónicamente tenía ganas de echarme a sus pies y rogarle, suplicarle que no me dejara, que volviera a mi, que la necesitaba, que me sentía tan sola sin ella, tan abrumadoramente sola, que me dolía no solo el alma sino el corazón como nunca en mi vida había dolido…

- ¡Upppsss! – mis pensamientos fueron interrumpidos al chocar con otra persona al dar la vuelta en una esquina.

- Perdón, fue mi culpa – su voz se escucho suave y en tono de disculpa mientras se separaba de mí.

- ¿Dennis?

- ¿Usted? – su tono de voz cambio tan rápido como la expresión sollozante de su rostro que por un instante me descontrolo - ¿A caso no se fija por donde camina? – me miro furiosa.

- ¡Hey! La que choco conmigo has sido tú si te fijaras por donde vas en ves de estar viendo el piso entonces no hubieras tropezado conmigo – le dije en un tono creo yo bastante fuerte.

- ¡Su problema es que por su altura no puede ver por donde va la gente de estatura normal!, ¡que bueno que ya no me va a dar clases! – me espeto de golpe y echo a correr, le deje ir sin decir nada, sus ojos derramaron lagrimas por sus mejillas ligeramente sonrojadas y por una fracción de segundo me sentí culpable.

Volví el rostro de nuevo a mi camino y sacudí la cabeza brevemente esta chica, ¿qué pasaba con ella?... ¿un encanto había dicho Adriana?... jamás en la vida admitiría pero ni por error que esa niña era un encanto… que bien que ya no iba a darle clases… que… bien… pero ¿por qué lloraría?... ¿en verdad me vi muy ruda con ella?, no creo aunque me parece que ya venia sensible…no sé… suspiré por lo bajo mientras pasaba junto a un par de alumnas pertenecientes al grupo K-L.

- Esa nueva maestra es súper cool – dijo una de ellas.

- Sí, me hizo reír mucho – le contesto la otra y sentí un coraje invadirme desde lo más profundo de mi ser.

Camine sin mucho animo al laboratorio, el frío se dejaba sentir con suaves ráfagas que me erizaban la piel, al menos me enfriaba un poco el ánimo ya que me sentía molesta, irritada y desconcertada, al entrar al laboratorio cerré la puerta de un portazo menos mal que la chica que administraba el material de las practicas no estaba, me dispuse a borrar el pizarrón y lo hice con coraje aún no me cabía en la cabeza que tendría que defender mi puesto ¡O sea! ¡No era una mala profesora! Siempre me he preocupado por emplear una didáctica adecuada para enseñar a mis alumnos y ahora de la noche a la mañana tengo que entrar en esta clase de competencia ¡con esa mujer!, es decir ¿por qué? ¿solo porque no quise salir con el vejete ese?, la verdad es que no se me hacia justo que a estas alturas tuviera que pelear por un lugar que mal que bien me había ganado, además no era culpa mía que Reyes se hubiera jubilado, ni que Inés se hubiera tenido que ir de incapacidad por lo de su embarazo… ¡Cielos!, ahora en verdad tenía miedo de perder mi trabajo de por si no había muchas plazas disponibles y ahora con esto… ¿por qué tenía que ser de esta manera ahora que tenía un trabajo cerca de mi casa? ¿Por qué si en este lugar había encontrado al amor de mi vida?… Laura… Laura… me derrumbe en la silla y recargue los codos sobre el escritorio mientras me llevaba las manos a la cara, esto no podía estar sucediendo, en verdad que no; llamaron a la puerta pensé que quizás seria Laura pero lo dude ya que al ver mi reloj note que faltaban todavía 15 minutos para que acabara el receso y Adriana me había dicho que necesitaba hablar con ella y que la mandaría conmigo pasadas las 6:00, así que no tenía idea de quien podría ser, me levante y fui a abrir la puerta para mi sorpresa frente a mi estaba Esmeralda y otra chica que no conocía.

- Hola profesora – Esmeralda me sonrió.

- Hola – le salude sintiéndome ligeramente incomoda y no era para menos después de lo que se había dado entre nosotras.

- ¿Podemos hablar un momento?

- Claro – le respondí y me hice a un lado para que pasaran; la chica que acompañaba a Esmeralda era muy guapa tenía los ojos de un color gris azulado muy bonito, de tez apiñonada, su cabello era color caoba, y se notaba la diferencia de estatura ya que como mínimo esta chica le sacaba unos 5 centímetros al 1.65 de Esmeralda cerré la puerta y volví a sentarme tras mi escritorio.

- Te presento a mi prima Camila – sonrió recargándose en una de las mesas del laboratorio.

- Un placer conocerte Camila, me parece que no te doy clases.

- No – respondió Esmeralda – Fuentes le da química y la profesora Marlene le da Biología.

- “Que buena suerte la de Marlene por tener su puesto seguro” – pensé mientras miraba la seriedad en los ojos de esa chica que me miraba atentamente.

- Por los rasgos de tu rostro deduzco que alguno de tus padres es extranjero – ella me miro por un instante y sonriendo de medio lado asentó con la cabeza.

- En efecto mi padre es francés - y su acento español se noto de inmediato – mi madre es mexicana pero radica en España desde que yo era bebé.

- Tienes el acento español muy marcado.

- ¡Oh!, bueno eso es porque he llegado a este país hace poco más de un año, antes vivía en Madrid con mi padre ya que mi madre esta en Barcelona trabajando – me dijo sin dejar de mirarme.

- Madrid, he visto algunos documentales acerca de esa ciudad es muy hermosa ¿y que te ha traído a este continente?

- Pues nada esta tía que tengo aquí mi lado.

- ¿Esmeralda? – pregunte extrañada

- Así es – tomo a Esmeralda de la cintura y la atrajo al costado de su cuerpo – estoy enamorada de ella y vine solo por ella – sonrió y giro el rostro de mi joven alumna con su mano y sin más le planto un beso en plena boca cosa que me dejo definitivamente perpleja. Durante un par de minutos no pude hacer otra cosa más que sentirme incomoda al verlas besarse con tanta tranquilidad a sabiendas de ser familiares.

- Ujum, ujum – me aclare la garganta para llamar su atención – ¿decías que querías hablarme Esmeralda?

- Oh, si, perdona – me respondió con una sonrisa – bueno es solo un mensaje de parte de mi hermana, me ha dicho que te espera los miércoles en nuestra casa, aquí tienes – se acerco a mi escritorio y me entrego un sobre – en esta carta te explica todo.

- Pero…

- Bueno nos vamos porque esta apunto de terminar el receso – dijo mirando su reloj y volviendo al lado de Camila – nos vemos – dijo tomando de la mano a su prima y yéndose sin mirar atrás.

Me quede como idiota con la carta en las manos viendo como desaparecían por la puerta, miré el sobre y tras suspirar brevemente lo abrí, la carta decía así.

Hola Teacher

¿Cómo te va?, pues bien antes de que digas que no piensa que soy la mejor en mi ramo y que hay muchas cosas de tu vida personal que debes de poner en orden, así que en agradecimiento por el estupendo rato que le hiciste y le harás pasar a mi hermana (En este punto hice una pausa y volví a releer, ¿qué no se supone que tan solo había sido una sola vez?, esto tendría que hablarlo seriamente con Al) seré tu psicóloga personal deberías aprovecharme por lo regular cobro $800 la hora así que has cuentas y mira todo lo que te vas a ahorrar, ¿te parece bien vernos los miércoles de cada semana? Te dejo mi nuevo número celular y la dirección de mi casa.

Confírmame marcándome esta noche.

Besos

Al

P.d. ¿Estas segura?, ¿no crees que es mejor que te sanes primero?

Me quede extrañada al leer sus preguntas ¿de que estaba hablando?, suspire profundamente mientras guardaba su numero celular en el mío, esta mujer me iba a volver loca eso era seguro, vi la hora y descanse mi cabeza sobre mis brazos, una vez más los nervios empezaban a traicionarme estaba a punto de ver a Laura aquí a solas, se me formo un nudo en el estómago, tenía miedo, ansiedad, nervios, hasta ganas de arrodillarme en cuanto entrara y suplicarle que no me dejara, que siguiera a mi lado, que no me importaba nada más que ella porque me sentía tan sola sin ella… mis ojos se anegaron en lagrimas y las deje fluir, necesitaba llorar… ¡Dios! Estaba agotada… estaba tan cansada en verdad…tan cansada…

****

- Por profesoras y profesores como estos nuestro nivel educativo simplemente no puede incrementarse como debiera, ¿sabes una cosa Laura? Cuando yo era niña fuimos la primera generación en salir de la primaria a la edad de 12 años, la gente se admiraba de que tan pequeños estuviéramos ya listos para la secundaría porque has de saber que antes los profesores te reprobaban si no aprendías, esos si eran buenos profesores, había personas que salían de la primaria a los 15 años, 16 años, inclusive de ¡18 años! – bueno estaba al borde de un colapso nervioso con la profesora Adriana a mi no me importaba en lo más mínimo si ella salió de 12 o 15 o cual fuera la edad que dijera miré impaciente mi reloj y note que ya eran las seis y diez minutos y yo ahí atrapada en medio de un discurso educativo que a mi simplemente ¡no me interesaba! mi prioridad era estar con Karla… tenía miedo y nervios pero mi ansiedad por verla los superaba con creces - ¡aaahh! Laura créeme esos eran mejores tiempos – por fin se volvió a mirarme y supongo que mi expresión lo dijo todo porque agrego – mira la hora Laura y yo aquí entreteniéndote con mi soliloquio – “¿en serio? pero ni cuenta me había dado” pensé sarcásticamente mientras la veía observar su reloj – bueno ya no te quito más tu tiempo Laura y bueno ni una palabra de esto con nadie ¿de acuerdo? – “¿de qué? ¿De su soliloquio educativo o de la pregunta que me hizo acerca de la profesora Ana María? Como si tuviera a quien contarle mis cosas” – tan solo asenté con la cabeza y salí de su oficina tan rápido como pude y sin perder más tiempo me dirigí a los laboratorios, al llegar a la puerta me quede de piedra, trague saliva sin decidirme a tocar o simplemente a pasar… ya estaba ahí y ¡deseaba verla! Pero… ¡pero estos nervios estaban traicionándome!, mis manos comenzaron a temblar, alce la vista al cielo y me quede observándolo sin decidirme a pasar o salir corriendo de ahí.

Camila y Esmerada discutían detrás de las canchas de básquetbol, la expresión de Camila estaba exasperando sobremanera a la chica ojiverde quien resoplo con molestia al preguntarle por tercera vez a Camila el porque de su enfurruñamiento.

- Bueno no querrás que este con cara de alegría al ver de cerca a la mujer que te has follado ¿no?

- Eres tan vulgar

- ¡Y tu tan puta! – le miro con coraje.

- Oye mide tus palabras primita que te estas pasando.

- Pero bueno ¿cómo quieres que este?, no solo tengo que cruzarme de brazos al ver como te morreas con Alejandra, ahora encima me dices que te seguirás follando a la tía esa…

- ¡Bueno ya basta Camila!, si no te parece mi modo de ser entonces ¡regrésate a Madrid!

- ¡No quiero! – Camila le tomo de los hombros y le miro a los ojos - ¿por qué me haces esto? ¿no te basta mi amor?, ¿por qué te compartes con ellas?

- Te dije como era yo cuando te visite en tus vacaciones en Francia – se soltó del agarre de su prima - ¿qué pasa contigo? ¿no me dijiste que me aceptabas tal como era?, ¿con mis costumbres y todo lo que ello implicaba? – Esmeralda le miro con desden – de verdad que vivir con tu padre te ha dejado una mala idea de lo que son las relaciones de pareja.

- No es culpa mía vivir con mi padre, ya que mi madre esta muy ocupada atendiendo a su propia vida – dijo con resentimiento.

- ¡Por favor Camila! como si necesitaras estar pegada a las faldas de tu madre todo el día, además no te pareció tan mal que ella viera bien nuestra relación ¿no?, ahí si no dices nada, pero anda ve y díselo a tu papito quiero ver si te deja estar a mi lado un día más.

- Eres muy injusta deje mi vida en Madrid por… ¿a dónde vas?

- ¡Déjame en paz! ¡Regrésate a Madrid!, ¡vuelve a tu vida normal! Y ¡olvídate de mí!, ¡yo nunca te pedí que vinieras! ¡Y no quieras hacerme sentir culpable por una decisión que tu misma tomaste!

- ¡Espera no te vayas! – pero fue inútil Esmeralda se fue furiosa dejando a Camila atrás quien solo fue capaz de cerrar los puños con fuerza y morderse el labio inferior mientras la veía alejarse cada vez más - ¡Mierda! “si no te amara tanto te juro que…” ¡Mierda! ¡que te jodan!¡me oíste? ¡que te jodan! – apretó la mandíbula con fuerza y se aguanto las ganas de llorar pues sabía que con ello no ganaría nada.

Dennis se había saltado su clase de historia, se encontraba en su rincón secreto, en ese sitio que solo era de ella y de Laura, ese pequeño jardincito escondido que habían descubierto el primer día que llegaron a esa escuela, estaba de rodillas abrazándose así misma, por más que lo intentaba no podía dejar de llorar, daba pena mirarla, su rostro reflejaba una profunda tristeza, su llanto era convulso y aunque lo intentaba simplemente no podía dejar de llorar, estaba tan sola, se sentía tan abandonada, le dolía el alma, le dolían los recuerdos que se avasallaban su memoria sin tregua ni piedad, Laura ya no estaba más en su vida, ya no podría estar más en su vida, ni como novia, ni como amiga, ni siquiera como conocida… la extrañaba sobremanera, pensó que podría soportar verla, pero no fue así, no fue así… fue tan duro verla… porque la amaba… en verdad Dennis la amaba… ¿qué iba a hacer ahora?... tenia que superarlo o la tristeza la agobiaría y terminaría por destruirla…

- Te… voy… te voy a… superar… Laura… hoy… hoy voy a llorar hasta quedarme sin lágrimas… pero después de esto… ya no lo haré más – y dicho esto se cubrió el rostro con las manos y lloro como nunca antes.

Empezaba a creer que Laura no vendría, miré una vez más mi reloj eran ya las seis y veinte minutos y ella seguía sin aparecer… quizás ella ya se había decidido a renunciar al concurso… quizás lo hacía para ya no verme más y dedicarse a mal gastar su tiempo con la estúpida pelirroja esa, esa sola idea provoco que se me revolviera el estómago y que mi mal humor se incrementara hasta el cielo, de pronto el amplio espacio del laboratorio me resulto insuficiente y me sentí agobiada por ese encierro, me levante y me dirigí a la puerta y al abrirla… la vi… su verde aguamarina se poso en el azul de mis ojos… la tome de la mano, la jale dentro del laboratorio, su libreta quedo tirada aun lado de la puerta a la cual le puse el seguro, sus ojos me miraban aterrados, la recargue contra la pared y sin darle tiempo a decir nada la bese, la bese con una desesperación inusitada, ella no podía seguir el ritmo de mi beso y mientras atacaba su boca le desabotone el suéter y la blusa y al querer retirarlos de su cuerpo ella ofreció cierta resistencia que me provoco a quitárselos por la fuerza, su blusa y el suéter quedaron tirados junto a la libreta, la recargue de lleno en la pared y deslice mis manos por su cuerpo y mi boca por su cuello, por sus hombros y la sentí estremecer, su piel se erizo, le retire el bra que quedo tirado a un lado de nosotras y acaricie sus pechos… al escuchar su primer gemido cuando envolví su erecto pezón en mi boca me nublo todo sentido de sensatez, le levante su falda, le separe las piernas con mi rodilla y deslice mi mano dentro de su ropa interior sin pedirle permiso ¡aaaaah! me volví loca al sentir la humedad que se concentraba en su sexo, ella tenía que ser mía, solamente mía, Laura me echo los brazos al cuello y me incito a arremeter contra la humedad de su sexo, recorrí cada uno de sus pliegues acariciándolos una y otra vez, la escuchaba gemir en mi oído y ella se abrazaba más y más a mi cuerpo, ya no podía más necesitaba beber de ella, estaba tan sedienta de su ser, bese sus labios una ultima vez y deslice mi boca por su cuello, sus pechos, su estómago y su vientre, me arrodille ante ella, le quite su ropa interior y deje descansar su pierna en mi hombro y me adentre en la humedad de su sexo, olía tan bien, tan maravillosamente bien que empecé a beber de ella como nunca antes lo había hecho, recorrí cada parte de su sexo, cada pliegue con mucha suavidad, y envolví con mi lengua ese pequeño músculo saturado de placer succionándolo suavemente, sus manos se enterraron en mi cabello y me apretó más contra ella podía sentirla temblar por el placer que le proporcionaba en un último roce la sentí tensarse, escuche por su gemido que se había llevado una mano a la boca para cubrírsela y no gritar, me separé suavemente de ella, me levante y me abrazo.

- Perdóname, perdóname, lo siento tanto, en verdad lo siento tanto… no se porque lo hice… lo siento… lo siento tanto – me dijo recargada a mi pecho, Laura lloraba y entonces la abracé con fuerza, internamente luchaba contra mi deseo de lastimarla de alguna forma para sentir vengada su traición, sin embargo todo deseo de revancha murió cuando volvió a hablar – dime que esa chica rubia no fue nada para ti, por favor – levanto la vista y la fijo en mis ojos – dime que esa mujer que estaba contigo en tu casa no significo nada para ti, que si la besaste no sentiste nada con ella… por favor – trague saliva al darme cuenta de que ella sabía que me había acostado con Esmeralda.

- ¿Cómo es que sabes…? – le pregunte sintiéndome descubierta y avergonzada.

- Te vi a ti y a ella en la sala de tu casa, ella te beso y tu le correspondiste… yo… yo iba a tu casa a pedirte perdón… y ella… tras la cortina… yo te vi… ella te beso… ella se inclino hacía ti y te beso… y tu… tu… subieron las dos… tu le correspondiste… y yo… y yo… me sentí… tan… - se soltó a llorar con más fuerza

- Laura yo… - ¿qué podía decir?... ¿cómo iba a explicarle lo que hice?...

- Por favor dime que ella no fue nada para ti, por favor – me miro tan suplicante que me rompió el corazón y me sentí la peor de las personas por haber actuado de esa manera, se supone que la adulta en esta relación era yo y me había comportado como una adolescente.

- No, no, no, – le respondí y la abrace – no significó nada para mi absolutamente nada, nada, Laura, Laura – no pude más y rompí a llorar – júrame que no volverás a engañarme por favor te lo ruego – le suplique abrazándola con fuerza a mi pecho.

- No ya nunca más – me respondió – ya nunca más – y le creí y en ese momento fui inmensamente feliz. – ¿Volverás a verla? – me pregunto y yo le tome de la barbilla con la mano y le hice fijar sus lindo ojos verdes en los míos.

- Nunca más – le respondí – tu eres el todo de mi vida, ¿qué no lo ves Laura?, tu eres el motivo de mi vivir, mi vida, mi alma, mi corazón, mis pensamientos, todo te pertenece, toda yo te pertenezco solo a ti, solo a ti – le volví a besar tan intensamente, tan apasionadamente como mi corazón me lo exigía, la tome de la cintura y en un sencillo movimiento la cague entre mis brazos – necesito hacerte completamente mía – le dije mirándola seriamente a los ojos y ella asentó con la cabeza.

****

- Bien Mauricio terminando la clase quiero que me acompañes al laboratorio – dijo Marlene, una profesora de 1.50 cm de altura, de tez morena clara y ojos café oscuro – te vas a encargar de repartir los exámenes del viernes pasado a tus compañeros y escuchen bien todos – dijo levantándose de detrás del escritorio y paseando de un lado a otro del salón – en este último examen salieron muy mal, espero que para el siguiente lo hagan mejor – les dio la espalda – bien hoy vamos a ver el ciclo de Krebs a grosso modo no quiero meterme de lleno porque hay muchos términos que no comprenderían – en ese momento la puerta del salón se abrió y sin pedir permiso Camila entro; ni si quiera miro a la profesora quien al verla solo sonrió, claro que para todos los demás alumnos este hecho no paso desapercibido pues era más que sabido que Camila era la consentida no solo de esta maestra sino de varios otros profesores, para las chicas era una pesada presumida y para los chicos una apuesta ya que varios de ellos se habían retado a ver a quien le hacia caso primero – Bien Camila – dijo la profesora volviéndose a ver al grupo – al terminar la clase me acompañaras al laboratorio de biología, te daré los exámenes del viernes para que se los repartas a tus compañeros.

- Pero maestra ¿no dijo usted que yo la acompañaría? – pregunto Mauricio mirando desconcertado a Marlene.

- Pues es más que obvio que ya no ¿para qué preguntas esa gilipollez? – Camila le miro con fastidio.

- ¿Y a ti quien te pregunto metiche? – le respondió Mauricio mirándola con desdén.

- ¡Mauricio! no tolero que hables así en mi clase.

- No dije nada malo, además ella se metió.

- Bueno ya fue suficiente, Camila me acompañara por los exámenes de una vez, ustedes empiecen a resolver el cuestionario de la pagina 120, lo quiero en una hoja suelta para que me lo entreguen al acabar la clase vamos Camila. – Todos los alumnos miraron molestos a Camila pero ella simplemente los ignoro, ambas salieron del salón y como siempre Marlene empezó a interrogar a Camila sobre cómo era la vida en Europa mientras iban en dirección de los laboratorios.

La tenía recostada sobre el escritorio completamente desnuda, era una locura pero simplemente no podía parar, su juvenil cuerpo me provocaba a tocarla, a besarla, admiré su desnudez por completo, las finas formas de su bien delineado cuerpo tan dulce… tan mío… deslice mis manos por sus bien formados pechos me pareció que le habían crecido un poco más, el rosado color de sus pezones me incito a inclinarme y besarlos, lamerlos, a succionarlos lentamente, su piel tenía un sabor indescriptiblemente maravilloso, era tan dulce como el néctar de una fruta estival y su tersura era parecida a la suavidad de los pétalos de las rosas y la fragancia que manaba de su cuerpo era un perfume embriagador que me seducía a tomarla por completo, deslice mi mano por su estómago acariciándola con ansiedad y deseo, deslice mis dedos por su sexo, estaba tan mojada que sentí mi propio deseo ir en aumento, me incorpore para verla desde todo lo alto una de mis manos seguía apretando uno de sus senos y con mi pulgar e índice acariciaba su rosáceo pezón, era una vista maravillosa, sus caderas se movían cadenciosamente al ritmo de mis dedos, su rostro sudoroso y sus ojos suplicantes me hicieron envalentonarme, ya no me importaba nada, ni el sitio, ni mi posición en la escuela, ni si perdía o no mi trabajo, lo único que me importaba era perderme en ese mar verde que era el todo de mi vida, solté su seno y deslice mi mano por su cuello, por sus mejillas, por sus labios, me incline hacia ella y la bese, ella me abrazo y por la forma como me besaba supe que deseaba que intensificara las caricias que le proporcionaba, sus ruegos sin palabras me excitaron de tal modo que todo mi buen juicio se nublo, la deseaba hacer mía, tan solo mía, ella me pertenecía, ella era solo mía, solo mía.

- ¡Mmmmpppfff! – se quejo en mi boca cuando introduje mis dedos en su interior, reculo un poco, y me abrazo con más fuerza, lo había hecho, ¡lo había hecho! Y no me importo… lo único que deseaba era llenarla de placer, ahora ella era mía, solamente mía, moví mis dedos gentilmente tratando de no lastimarla pero el deseo que yo misma sentía estaba nublando todo mi raciocinio, estaba besando su cuello, lamiendo el lóbulo de su oreja y con cada gemido que me obsequiaba me hacía perder más y más la razón.

- Pues me gusta más París porque hay montones de cosas que hacer por las noches, en cuanto a lo que me preguntaba de la comida prefiero la Española aunque mi padre es un amante de la alta cocina Francesa – esa voz la reconocí al instante y fue la que me hizo volver en mis cinco sentidos ¡Dios! Tenia a Laura sobre el escritorio ¡desnuda! Y su ropa regada entre la puerta y el lugar donde estábamos, la cara de terror de Laura fue lo que me hizo templarme, no podía hacer algo estúpido por perder la cabeza en ese momento, le tape la boca con la mano pues estaba por decirme algo, la miré y moviendo la cabeza en forma negativa le hice entender que no dijera nada, le solté lentamente, pero tuve que volver a taparle la boca ya que al retirar mi mano de su lubrico sexo respingo y emitió un leve gemido, me quede unos instantes sin respirar pero me tranquilice al seguir escuchado la voz de Camila y la de Marlene hablando con normalidad.

- “Demonios, no puedo hacerle esto a Laura, tengo que hacer algo antes de que entren” - pensé al tiempo que me quitaba los zapatos sin hacer ruido.

- Algún día me invitare un tour a Europa y visitaré todos y cada uno de los lugares de los que me has platicado pero ¿dónde puse las llaves del laboratorio?...hummm… perdona soy un despiste total al momento de guardar mis cosas nunca sé donde las dejo, pero estoy segura que las llaves las tengo por aquí en alguna parte de mi bolsa.

- Sí descuide que no hay problema, pero ¿seguro que esta cerrado? – el corazón casi se me detiene en ese instante ya que estaba yo justo en la puerta recogiendo la ropa de Laura cuando escuche los jaloneos con los que Camila intentaba abrir la puerta.

- No la jales de esa forma que de por si ya esta mal la cerradura, espera seguro que las llaves las tengo por algún lado – la voz de Marlene se oía tan segura que ahora que regresaba con la ropa de Laura en las manos, tan solo podía pensar en que excusa podría decir para no haber abierto la puerta antes, a medio camino de llegar a Laura esta se incorporo un poco y con ello la madera del escritorio crujió.

- ¿Escucho eso? – pregunto Camila y sentí que me moría en ese momento.

- ¿Qué? – pregunto Marlene

- Ese ruido, se escucho algo adentro ¿no lo escucho?

- No, no oí nada.

- Escuche un ruido estoy segura – dijo Camila mientras yo le indicaba a Laura que no se moviera ni un ápice – es una pena que estas ventanas estén tan altas aunque creo si salto podría asirme y quizás pueda ver dentro.

- “¡Dios! No, que no haga eso” – pensé al ver la cara de pánico con la que Laura me miraba, se me helo la sangre cuando escuche saltar a Camila – “¿nos habría visto? ¿nos habría visto?” – pensé angustiada.

- Esta demasiado alto – dijo y ahogue justo a tiempo un suspiro de alivio que amenazaba salir de mi boca.

- No encuentro las llaves por ningún sitio – dijo Marlene y sentí que volvía a la vida me apresure a llegar con Laura y con sumo cuidado le ayude a levantarse, prácticamente y arriesgándome a mucho pero a sabiendas que no había otra opción la sujete firmemente de la espalda y de las piernas y de un solo impulso la cargue, para mi buena fortuna el crujido que se escucho fue mínimo y solo lo escuchamos Laura y yo la baje a un lado del escritorio y con mucho cuidado y tratando de no hacer ruido comenzó a vestirse.

- Sí, definitivamente no las tengo conmigo, lo más seguro es que estén en mi carro ¿me acompañas Camila?

- No, yo la espero aquí no se preocupe.

- “¡No! ¡Demonios!” - pensé al tiempo que miraba a la puerta, todo esto iba a ser mi culpa, se haría un escándalo, Laura ya no podría estudiar más en esta escuela, yo iría derechito a prisión y jamás en la vida volvería a ejercer en materia educativa, ¡Dios, esta vez buena la había hecho!; Laura se había terminado de vestir y camino de puntitas rumbo a la puerta, con sumo cuidado recogió su libreta y volvió a mi lado, sus ojos se anegaron en lagrimas cuando vieron la angustia en los míos… era el fin… ese era el fin… tome a Laura de las manos y la abrace a mi cuerpo – “lo siento tanto Laura… tanto” – Marlene no tardaría en volver, abriría la puerta nos encontraría a las dos dentro y no habría explicación lógica para que no hubiéramos abierto la puerta… era el fin… Dios… era el fin…

- ¡Pero qué demonios haces aquí?, ¡cómo supiste que vendría?, estas espiándome? ¡piérdete quieres! ¡No quiero hablar de nada contigo!, ¡déjame en paz! – esa voz la reconocí inmediatamente.

- Ostia, espera tía pero ¡de qué demonios estás hablando? – la voz de Camila cambio de tono súbitamente

- ¡Déjame en paz y regrésate a Madrid! – la voz de Esmeralda se alejaba de la puerta y mi corazón latía a mil por hora por el deseo de que Camila la siguiera.

- He dicho que pares coño, no me hagas esto ¡por favor! – la voz de Camila se alejo también y entonces fue como haber vuelto a la vida, era renacer y respirar nuevamente en cuanto escuche que se alejo inmediatamente me acerque a la puerta y con el corazón golpeándome nuevamente a mil por hora la abrí lentamente, me asome y efectivamente ya no había nadie, seguidamente la abrí por completo y suspiré con gran alivio, me volví a ver a Laura quien también suspiro profundamente, la vi temblar levemente y se recargo en el escritorio pero al hacerlo se retiro nuevamente y se miro la mano.

- ¿Esto es sangre? – pregunto al tiempo que me enseñaba su mano si embargo la cerro de golpe, la llevo tras su espalda y su rostro palideció levemente.

- Hola Karla, mira me ganaste justamente hace un rato estaba aquí pero no pude abrir porque deje las llaves en mi carro – dijo Marlene cargada con un bonche de fólderes sostenidos por su mano derecha y en la otra una botella de alcohol – me ayudas a dejar esto en el escritorio por favor – me pidió y de forma instintiva tome la botella de alcohol.

- Laura ¿le ayudas a la profesora con los fólderes por favor?

- Sí, si… claro – dijo nerviosa, me di la vuelta y afloje la tapa de la botella de alcohol y al llegar al escritorio la derrame a propósito sobre las trazas de humedad que había encima.

- ¡Oh, Cielos! – exclame – se me a vaciado la botella – Y de inmediato limpie el escritorio tirando el alcohol por uno de los costados del mismo.

- Mmmm, sabía que la tapa no estaba bien fija – me dijo Marlene – ya ni modo al menos no era mucho.

- No, no te preocupes yo te lo pago.

- No pero como crees, no fue tu culpa.

- “¿Apuestas?” – pensé brevemente – bueno pero no cuestan mucho déjame pagártela.

- No, en serio que no es necesario, nena puedes dejar los fólderes en la mesa del laboratorio de en medio nada más checa que este seca.

- Sí profesora – le respondió Laura.

- ¿Cuándo llegaste viste a una chica esperando fuera del laboratorio Karla?

- No, no vi a nadie.

- Bueno supongo entonces que me tarde demasiado, ha de haber regresado al salón, ¿esta chica esta en asesoría contigo o algo así?

- Sí, así es acabamos de llegar de la biblioteca y seguiremos aquí lo que resta de la asesoría.

- Entonces no seas mala préstamela tantito para que me ayude a llevar los fólderes a mi salón y unos exámenes ¿si?

- Pues si ella no tiene inconveniente – dijo Karla y la profesora me miro sonriente.

- Bueno – me dijo – tengo los exámenes en una de las gavetas del estante de allá atrás – me señalo el estante y yo volteé – oye niña tienes manchado un poco el suéter de atrás parece sangre – al escucharle decir eso me quede helada en mi sitio y es que era cierto me había limpiado la mano en el suéter en cuanto la había visto entrar al laboratorio, pero era poca y no pensé que ella lo notara.

- Es que… - dije al tiempo que me volvía para verla – me corte hace rato y me limpie con el suéter – mentí y ella pareció no darle demasiada importancia al asunto.

- Oh, ya veo mira toma esta llave y saca los exámenes que están en la primera gaveta – me dio el llavero, afortunadamente no noto que temblaba, fui por los exámenes que estaban donde ella había dicho mientras Karla y esa profesora hablaban; al inclinarme a recoger los exámenes sentí las piernas temblarme no sabía a ciencia cierta si se debía por el placer que Karla me provoco o por el terrible susto que había pasado y en ese momento me jure que nunca más haría algo así de arriesgado de nuevo, al regresar con los exámenes abrazados al pecho me inundo una gran felicidad al ver a Karla, ella era mía y yo era suya y esta vez no iba a perderla.

- Ya los tienes que bien – me dijo la profesora – bueno toma los fólderes y acompáñame.

- Antes de que te vayas Laura – me dijo Karla – déjame tu suéter – dijo sin más.

- ¿Es mucho lo que se nota? - pregunte porque si bien es cierto que había sangre no era demasiada.

- No, no es mucho – me contesto Karla – pero como esta justo en la parte baja y el suéter te va un poco grande vayan a creer que es parte de tu ciclo menstrual.

- De acuerdo, es que mi mamá ya no encontró de mi talla y me compro un numero más grande – dije dejando los exámenes sobre los fólderes y me quite el suéter.

- Ay, nena ajústate bien la blusa que la tienes toda mal metida – y eso hace que casi se me paré el corazón – ¿no te digo Karla? a esta juventud ya le vale un pepino portar bien un uniforme, deberías de ver a mis alumnos hombres y mujeres por igual con las blusas y camisas de fuera, el suéter mal amarrado a la cintura como si fuera delantal, la corbata de cinturón, bueno – sacudió la cabeza en forma negativa – en pocas palabras son unos fachudos – me termine de fajar bien la blusa y me acerque a Karla para entregarle mi suéter y al hacerlo rozamos brevemente las manos, sin embargo trate de parecer indiferente lo mismo que Karla.

- Bueno nena – dijo la profesora – toma los fólderes y los exámenes, en seguida te la mando Karla.

- Sí, Marlene, suerte en tu clase.

- Gracias nos vemos.


Salimos del laboratorio y al respirar el frío viento de la tarde me sentí aliviada de una forma maravillosa pues de una forma increíble habíamos librado este momento, pensé que no lo lograríamos y estaba aterrada de lo que hubiera podido pasar, no quiero ni imaginar lo que hubieran dicho mis hermanos ni mi madre, ¡Oh Dios Mío,! No en verdad que no quiero ni imaginar lo que hubiera podido ocurrir, quizás me hubieran corrido de la casa, golpeado, internado en un psiquiátrico, ¡Dios! no, no, no, no quiero pensar en eso, tengo que tener más cuidado, no quiero meterme en un problema tan grande como ese, sentí un escalofrió recorrerme el cuerpo por entero y trague saliva al ver lo cerca que estuve de quedarme sin familia.

Me lleve el suéter de Laura al rostro y respire profundamente el aroma que le impregnaba, olía a ella, era un aroma muy dulce y suave; al ver la mancha que se dibujaba sin forma sentí una punzada en el corazón pues había sobrepasado el límite… ¡Dios! Soy tan imbécil, ¿por qué lo hice?... me entro una terrible culpa… le había arrebatado a Laura su virginidad… ¡Dios!... ¿cómo pude hacerle eso?... fui a la tarja y abrí la llave de agua caliente… tenía demasiado en que pensar… demasiado…

En media hora tendría asesoría con la pesada de química, sin embargo no asistiría… no tenía ganas, no quería terminar ni el resto de mis clases… quería estar sola, cerrar los ojos y dormir, dormir tanto como pudiera y que al despertar ya no sintiera nada, ni esta tristeza, ni este dolor que me estaba carcomiendo el alma, ni estas malditas ganas de llorar con tan solo pensar su nombre, simplemente quería cerrar los ojos y olvidarme de que Laura existía, de que yo existía, de que el mundo existía, simplemente deseaba dejar de existir…

- ¡Qué parte de la frase déjame en paz no entiendes? – la voz de Esmeralda me hizo levantarme de un salto.

- ¡Coño! Deja de comportarte como una niñata! ¡Quieres?

- ¡Niñata dices? ¡quién es la infantil aquí?

- Por favor, ya no sigas, me duele demasiado que tomes esta actitud carajo – escuche la voz de la otra chica quebrarse como si fuera a llorar, ¿acaso era la española del grupo R-S?

- Lo que me faltaba ¿ahora vas a llorar?

- ¡Bueno pero es que no puedo ni llorar, coño?

- Cuando te tranquilices hablamos, nos vemos luego.

- ¡No me dejes así carajo!

- ¡!Hablamos luego!!

- Joder, joder… joder… ¡me cago en la gran puta!

- “Pero que boquita de esta chica”

- "Si no te amara tanto yo"… ¿quién eres tu? – me pregunto mirándome con sus ojos anegados en lagrimas.

- Pues yo… - titubee antes de hablar, no imagine que siguiera caminando hacia acá y me encontrara – me llamo Dennis y ¿qué haces aquí?

- Siempre que quiero estar sola vengo aquí – me contesto y se limpio las lágrimas con la manga del suéter.

- Pensé que solo Laura y yo conocíamos este sitio – dije sin pensar.

- ¿Y esa tía quien es?

- Nadie – dije al sentir las ganas de llorar nuevamente – no es nadie… ¿Estabas peleándote con Esmeralda?

- ¿Cómo sabes su nombre?

- Va en mi salón.

- Menuda sorpresa, no lo sabía – dijo sentándose en el pasto, saco del bolsillo de su suéter una cajetilla de cigarros - ¿te apetece un pitillo? – me pregunto abriendo la cajetilla y ofreciéndome un cigarro.

- No, Gracias no fumo

- Como quieras – dijo llevándose un cigarro a la boca, lo prendió y echo una gran bocanada de humo a través de la boca y la nariz.

- ¿Sabes que eso te hace daño?

- No necesariamente, no tengo ningún pariente con antecedentes de cáncer – me dijo sin mirarme y se tumbo de espaldas al suelo llevándose una mano tras la cabeza.

- De todas formas hay muchas enfermedades relacionadas con el tabaco.

- No me interesan a los cincuenta me suicidare.

- ¿Qué? – creo que me quede viéndola de una forma muy intensa porque se echo a reír con ganas.

- ¡Hostia tía! quita esa cara que no he dicho nada fuera de este mundo ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja – empezó a toser y se incorporo de golpe – cof, cof, cof – siguió tosiendo hasta que se tranquilizo – joder que vas a hacer que me ahogue ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja.

- ¿En verdad piensas suicidarte?

- ¡Pues claro! ¿qué te pensabas, que iba a ver mi cuerpo arrugarse y mis movimientos entorpecer jo, para nada, no quiero envejecer – el gesto de su rostro fue de verdadera repugnancia.

- Tiene sus ventajas, la experiencia, los nietos, la tranquilidad – le dije y me miro como quien mira a un idiota cosa que me incomodo.

- Dirás lo que quieras guapa pero lo que es yo me piro antes de verme aaarrrggghhh vieja – un temblor de asco le sacudió mientras se levantaba – Adiós – se dio la vuelta y se fue, dejándome una extraña sensación de incomodidad pues era la primera vez que alguien me miraba de esa forma como si fuera yo una completa idiota.

****

En casa de Iván este se acerco al sofá y le soltó un golpe en la frente a su hermano Julián con un periódico.

- Si te deje el periódico no fue para que leyeras las noticias y lo dejaras a ahí botado, fue para que buscaras trabajo.

- ¡Olvídalo! No voy a salir – espeto Julián aventando el periódico a un lado - ¡Estas loco quieres que él me tope en la calle?

- Pareces marica Julián

- Pues lo soy ¿y que?

- Mira Juliancito no voy a seguir manteniéndote, ya dejaste tus estudios botados por el miedo que le tienes a ese pendejo rubiecito.

- ¡No lo conoces! – le grito Julián con ansiedad – es un demente psicópata, asqueroso, que nunca me va a dejar en paz ¡ya lo viste! Hasta investigo donde vivías yo jamás le di tu dirección y ¡miralooo! me vino a buscar aquí – dijo abrazándose así mismo – al ver el estado de pánico de Julián Iván se tranquilizo un poco y se acerco a él, lo abrazo y su hermano se desmoronó a llanto tendido - ¡Dios mío! tengo tanto miedo, tengo tanto miedo y me da tanto coraje sentir esta impotencia, creí que él día que lo enfrente había superado todo, pero una hora después cuando me marco a la casa supe que tenía que huir porque si regresaba ya no tendría esa fuerza para volver a enfrentarlo… tienes razón… soy un marica… - lloro con más fuerza.

- “Maldita sea odio verte así, tu no eras así, tenías tanta confianza en ti mismo… ¡demonios! ¡Debí haber matado a ese imbécil! el día que tuvo el descaro de venir aquí a buscarte” – pensó Iván mientras abrazaba con fuerza a su hermano mientras revivía el recuerdo de ese día.

Iván al llegar a su departamento encontró sentado en las escaleras al ex de su hermano, en cuanto Iván paso a su lado se levanto y lo abordo.

- Hola ¿vives aquí? – le pregunto Román ajustándose los lentes con la mano.

- Sí, ¿Qué quieres? – le pregunto secamente.

- ¿Conoces a un tal Iván Torres? Tiene un hermano que se llama Julián.

- Soy yo ¿que quieres?

- ¡Oh! Que bien mira no sé si tu hermano te ha hablado de mí.

- Sí, si se quien eres – le contesto soltándole un golpe a puño cerrado en la mandíbula que le hizo perder el equilibrio y cayó de un sentón - ¡Más te vale que te alejes de mi hermano! ¡me oíste?

- Pero es que tu no entiendes – dijo Román limpiándose la sangre de la boca con la mano – yo soy lo mejor para tu hermano tiene que entenderlo.

- ¡Lo mejor? ¡Qué clase de patán eres que te crees lo mejor para mi hermano?

- Solo ha sido un mal entendido entre él y yo, mira si me dejas hablar con él – se levanto quitándose los lentes y guardándolos en el bolsillo de su saco.

- ¡Estas pendejo si crees que te dejaría hablar con él!, ahora lárgate hijo de la chingada si no quieres que te rompa tu madre! Y ¡Será mejor que no vuelvas!

- ¡Es que tengo que hablar con él!

- ¡Ya te dije que No imbécil que No entiendes cabrón? - Iván le iba a asestar otro golpe pero Andrés que llegaba alcanzo a detenerlo.

- ¿Qué pasa aquí? – pregunto con su profunda voz mirando a su novio y al rubio.

- Este pendejo es el que andaba con Julián.

- ¿Qué quieres aquí? – pregunto Andrés.

- Quiero hablar con Julián, no ha ido a la escuela, su novia…

- ¡Novia que tu le encajaste a fuerzas!

- Tranquilízate Iván

- ¡Suéltame déjame romperle la madre a este hijo de la chingada!

- ¡Tranquilízate carajo! Y tu lárgate de aquí no eres bien recibido además pierdes tu tiempo Julián no vive aquí no sabemos donde esta – le dijo seriamente Andrés.

- Pero él debe de saber es su hermano – le dijo señalado a Iván.

- Que te vayas a la chingada cabrón ojete ¿qué no entiendes? No sabemos donde esta mi hermano hijo de tu puta madre y aun si lo supiera ¡qué te hace creer que te lo diría puto maricón de mierda?

- Esta bien, ya me voy – dijo bajando la voz al ver que la gente empezaba a acercarse en torno a ellos – pero sábete que amo a tu hermano y podemos arreglar esto solo necesitamos hablar eso es todo.

- Si pendejo de mierda di misa si quieres a mi no me la vendes idiota ¡lárgate y que no te vuelva a ver en mi vida porque te mato cabrón!

- Tranquilo Iván – le pidió Andrés preocupado ya que Iván estaba temblando de furia, Román se fue no si antes echar un último vistazo al edificio de departamentos donde cifraba su última esperanza de encontrar a Julián.

Iván volvió de sus recuerdos y apretó los dientes pues aún no le cabía en la cabeza que ese imbécil pudiera haber transformado a su hermano de esta forma.

- Tengo miedo Iván, a veces en las noches escucho algún ruido y pienso que es él que ha entrado y me lleva de regreso a su lado. Ya no sé que más hacer… ya no sé…

- Necesitas ayuda Julián y yo no puedo dártela.

- Tengo una amiga que te ayudara - dijo Andrés que salía de la cocina con un par de tazas de café – no te dejaremos solo, además estas casi esquizofrénico y eso no es nada bueno, ya me encargaré yo de hacerte una cita por ahora báñate y vístete saldrás a cenar con nosotros.

- Pero…

- No pasa nada, ¿a caso crees que dejaríamos que el tipo ese se acercara siquiera a ti?, tienes que quitarte la idea de que estas solo porque no lo estas, cuentas con nosotros y somos tu familia.

- Sí… gracias… voy… voy a bañarme – se fue cabizbajo, Andrés se acerco a Iván y le dio una de las tazas que llevaba en la mano.

- Creí que tu lo atenderías – le dijo Iván

- Conozco a alguien mejor que yo, es una amiga se llama Alejandra y créeme si hay alguien que traerá de regreso a Julián esa es ella.

****

Laura había regresado en cuanto la vi entrar me asaltaron mil dudas, el arrebato de pasión que sentí al momento de verla se había esfumado y ahora estaba más serena y calmada, le sonreí fugazmente y la invite a sentarse junto a mí en una de las mesas del laboratorio.

- Hola – sonrió al sentarse junto a mi – me he llevado el susto de mi vida – se llevo las manos a la cara y ahogo un suspiro – pensé que no la libraríamos – dijo y al fijar su ojos en los míos sus mares ojos se anegaron en llanto – lo siento tanto en verdad – recargo su cabeza en mi hombro – no sé que paso conmigo de repente tanta libertad, tanto que ver…

- Ssshhhh – no digas nada – le pase un brazo por el hombro – ya todo esta bien Laura… todo esta bien…

- Estas molesta ¿verdad? – me pregunto sin verme.

- Sí – le dije y supe que mi inconsciente me traicionaba, Laura empezó a llorar y aunque me sentía mal a causa de su llanto una parte oscura de mi se sintió cómoda con ello.

- ¿Algún… algún día podrás perdonarme? – me pregunto tomándome de la mano y al alzar su carita y verla anegada en llanto se me oprimo el corazón.

- Todo esta bien Laura, tan solo te pido que no vuelvas a engañarme – Laura sacudió la cabeza en forma negativa.

- Ya nunca más.

- Ese tipo de sitios no son buenos Laura – le dije mirando hacia los altos ventanales del laboratorio – no hay nada bueno ahí, tan solo son el preámbulo a lo que sigue después, beber, fumar y ligar sin compromisos; ¿qué hay de bueno en eso?... nada… veras a gente que llega acompañada de sus parejas y al montón de mujeres que están como lobas acechándolas esperando la mínima oportunidad de descuido de alguna de ellas para lanzarse e intercambiar teléfonos, pareciera que quieren poseer eso que ven en esas parejas, pero que no hacen nada por buscar en sus propias relaciones.

- “Eso… se parece a lo que dijo Dennis” – pensé al ver el rostro tan serio de Karla.

- No quiero que vayas a esos sitios Laura – me dijo sin verme – no lo soportaría… - vi su mandíbula tensarse y supe que hablaba en serio.

- No lo haré – dije tímidamente, aunque he de confesar que esa petición me contristaba un poco ya me gustaba bailar y sea como fuera ¿qué había de malo en ello?, además me dio miedo perder a mis nuevos amigos, de hecho amigos de verdad, no compañeros de escuela, ni familiares, sino amigos que por primera vez en la vida había hecho fuera de mi regular entorno, Coco era un buen chico, era muy divertido y me gustaba la forma como se desenvolvía siempre estaba riéndose y componiéndose como mujer y dándome consejos sobre cómo evitar caer en prácticas como la pobre de Yolis que conocí en mi última salida, la pobrecita estaba que se deshacía en llanto porque la chica con la que ahora andaba, aunque bueno ni tan chica porque ya tenía 38 años la había dejado plantada ese día y entre Giselle, Coco y yo la animamos y logramos que aceptara el número telefónico de otra chava como de unos 17 años que no dejaba de mirarla y que al final termino bailando con ella buena parte de la tarde; no hay nada como tener unos dos o tres amorcitos de repuesto había dicho Coco, de esa forma no te lastima tanto lo que pueda estar haciendo tu iglesia, haciendo referencia a la relación “seria” si se le puede llamar así, Coco había dicho que tener unas capillitas no estaba del todo mal porque eran relaciones sin demasiado compromiso y con quienes podías irte a divertir mientras tu iglesia estaba ocupada y que era mejor de esa forma porque regularmente la gente mayor siempre estaba a la busca de relaciones serias que sabían que no podían llevar a cabo con nosotros que somos muchísimo más jóvenes que ellos, de tal forma que mientras se consuelan con nosotros ellos buscan con quien formalizar una relación me había dicho él muy serio; y me contó que ya había pasado por ello, una vez tuvo una pareja que le llevaba 20 años y del cual si se había enamorado y que hasta incluso llego a pensar en quedarse a vivir a su lado ya que no le importaba que se llevaran tanta diferencia de edades pero que un día al haber terminado de hacer el amor le dio las gracias por su tiempo y le pidió que recogiera sus cosas porque su novio se iba a ir a vivir con él en una semana y que eso le dolió tanto que se juro así mismo nunca intimar demasiado con alguien hasta ya estar más grande porque de esa relación si le costó trabajo levantarse. Giselle fuera como fuera y tratara como pues… franca basura a sus parejas no era tan mala, me había contado que todas su parejas le rogaban volver con ella porque también sabía dar detalles que las hacían sentir queridas, por ejemplo me conto que una vez le preparo el desayuno a una de sus mujeres y se lo llevo a la cama y que inclusive le dio de comer en la boca y que esta había llorado como nunca porque jamás nadie en la vida le había hecho aquel detalle y como agradecimiento le compro un bonito juego de aretes, pulsera y collar de oro de 24 kilates; Coco decía que lo hacía precisamente para conseguir ese tipo de detalles, pero mientras bailábamos ella y yo me confesó que no lo hacía por eso, sino porque realmente le salía hacerlo del corazón. Y con Yolis aunque no hable mucho con ella se notaba que tenía muchas ganas de que alguien la amara y yo creo que por eso abusaban de ella, porque de todo lo que decía, solo era “él necesitaba esto” o “ella necesitaba aquello o lo otro” pero nunca la escuche decir “yo necesitaba”. A mi parecer tenía razón lo que decía Coco se esforzaba de más en sus relaciones tratando de resolverles los problemas a sus parejas, y me quede pensando que con tan solo 18 años ella no podría resolver pero ni su propia vida.

- Laura – la voz de Karla me saco de mis pensamientos y me volví para verla – en verdad No quiero que jamás vuelvas a pisar un sitio de esos…¿Conociste a alguien ahí? – me pregunto mirándome muy seria y temí responderle pero no pude evitar asentar con la cabeza – ¿A quién conociste? – me pregunto mirándome tan fijamente que me sentí invadida en mi intimidad.

- A unos amigos

- ¿A parte de la pelirroja? – me pregunto con enojo.

- Sí – le respondí bajando la mirada.

- ¿A quién?, ¿Alguien con quién también te besaste? – me pregunto con sarcasmo y me sentí dolida y ofendida pero sabía que era mi culpa que ella se mostrase así.

- No.

- ¿Te acostaste con la mocosa esa? – levanto mi rostro sin delicadeza y por primera vez sentí miedo de ella, sus fijos ojos azules los clavo en los míos y note de inmediato que quería una pronta respuesta.

- No, no lo hice – dije tragando saliva.

- ¿Te acostaste con alguien más?

- No – le respondí sintiendo verdadero terror por la forma como me interrogaba.

- ¿Estás mintiéndome?

- No, no, no, ya te dije que no – me solté de su agarré y llore y sentí que estaba temblando, Karla me dio miedo, la forma como me estaba hablando… esa forma de interrogarme y mirarme, ella nunca lo había hecho, ¿por qué nunca me había mostrado esa parte de si?.

- Lo siento Laura – me abrazo y por un momento sentí ganas de decirle que me soltara que no quería que me tocara, pero me quede callada – perdóname Laura – su voz se suavizo pero aún así no me sentí segura – tan solo prométeme que te alejaras de todas aquellas personas que conociste.

- Pero… es que no son malas personas – dije sin pensar – mi amigo Coco si tu lo conocieras.

- Te he dicho que quiero que dejes de verlos, no quiero que ni siquiera les hables, aléjate de todo lo que pueda relacionarte con esa gente de nuevo – me soltó y se levanto dándome la espalda – si quieres que todo se arregle entre nosotras tendrás que alejarte de todo ese mundo – no le respondí… me quede viendo una quemadura en la pintura negra de la mesa, mientras interiormente me preguntaba porque ella simplemente no podía comprenderme; si bien era cierto que le había fallado ya le había prometido que no lo haría más, no estaba enamorada de Giselle y si nos besamos unas cuantas veces no significaba que hubiera nada entre nosotras, lo hacíamos jugando solo eso…

- Veo qué prefieres a tus amigos que a mí – dijo con amargura.

- No, eso no es cierto – le espete volviéndome a mirarla pero ella seguía de espaldas a mi – yo Te Amo.

- ¿Y Así me lo demuestras? ¿quedándote callada cuando te he dicho que me prometas que te alejaras de ellos?

- No, no es eso, es solo que.

- ¡Qué es Laura? – se dio la vuelta y me sorprendió verla derramando lagrimas - ¡Qué es entonces que te cuesta tanto darme una respuesta?, ¿tanto quieres a tus nuevos amigos?

- No, no es eso… en verdad – me levante y camine un paso hacia ella – es… es que… es la primera vez que había hecho amigos…

- ¡Me tienes a mi Laura! – me dijo extendiendo los brazos en forma de cruz - ¿no te basta que te ame yo?

- No es eso…

- Quizás sea mejor que dejemos de vernos – me dijo y sentí que la sangre se me iba de golpe a los pies y un terror profundo me invadió, sentí que las lagrimas me caían a raudales por las mejillas como nunca antes..

- No, Karla no, no por favor, por favor, no me digas eso, te lo prometo, te prometo que no los vuelvo a ver, inclusive que ni siquiera les hablaré ya nunca jamás pero por favor no, no me alejes de tu lado por favor, por favor - ¡Dios mío! sentí que me desmayaría a tal punto que me tuve que sostener de la mesa con una mano mientras me llevaba la otra a la frente pues sentí un dolor de cabeza repentino.

- Laura – Karla me tomo entre sus brazos y me abrazo sosteniendo la carga de mi cuerpo – de acuerdo amor, te creo, te creo – me dijo suavemente al oído – gracias Laura, mi vida, mi cielo, te prometo que no te faltara nada conmigo, absolutamente nada, Laura cuando cumplas 18 vente a vivir conmigo, yo pagaré tus estudios, yo te mantendré, por favor, ven a vivir conmigo en cuanto cumplas 18


Volví a temblar entre mis cobijas… pero no era por el frío… le había dicho que sí… le dije que sí a Karla… a los 18 me iría a vivir con ella… pero… pero no quería… eso era tan repentino, ¿dejar mi casa? ¿Qué iban a decir mi mamá y mis hermanos?... ¿cómo podría alejarme de ellos?... tenía miedo… tenía miedo… tanto… que no podía ni siquiera dormir… pronto cumpliría 17 años… y nunca en la vida me había sentido tan aterrada por ver que la fecha de mi cumpleaños se acercara.


- “Laura – pensé mientras subía las escaleras rumbo a mi cuarto – te haré feliz… en verdad te haré feliz, no necesitaras de nadie, en verdad que de nadie… tan solo de mi” – y aún cuando así lo creía de corazón, algo en mi interior me decía que no… y las lagrimas volvieron a brotar de mis ojos mientras apretaba con fuerza la mandíbula y trataba inútilmente de quitarme esta extraña sensación que amenazaba con no dejarme dormir.


11 comentarios:

  1. O_O es qe cada vez me cautiva mas... no es facil perdonar una infidelidad... en realidad.. por mas qe doliera no lo haria.. no se.. jeje, aaah pero qe draaama! camila y dennis?... imaginen eso! qe cara pondria camila? xDDD ... aaah qeridisima sheila si qe les das sabor aaa estas historias y dejas mucho a la imagiinaaacion(siii^^) jeje, saludos y no puedo negar qe me eh vuelto amante de tus relatos!! yeeh! :D un beso! qe pasara en la proxima con la hermosa karlita obsesiva? muaajaaaja :D

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  2. Dios....es que Karla no aprende?, le gusta darse de topes contra el mundo...según yo en el mundo hay dos tipos de personas, las que aprenden por revelación y las que aprenden por tribulación, y Karla por lo visto pertenece a las ultimas.....Jo.....
    Gracias, estuvo bueno
    Besos
    bye

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  3. hola me has dejado con la boca abierta estos conflictos en todos los personajes, mi opinión es karla debe dejar a laura si no se autodestruiran las 2, dennis sanara sus heridas pero algo me dice que karla tendra algo que ver en esa sanción, esmeralda que se quede con su hermana y que no complique mas las cosas.
    en cuanto a roman que busque sicologo que valla donde al, y la gran culpable de todo esto la mama de laura ya que los ha traumado a los tres incluida ella
    espero el proximo capitulo.
    gracias
    ariza1976@yahoo.es

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  4. Que lindo Sheila..!!! me encanta el amor que sienten estas dos chicas Laura y Karla y te confieso que me encantaria que terminaran juntas, pero como veo denmes de acercarse se alejan cadaa vez mas, ¿por que duele tanto amar? no es un sentimiento de felicidad... jejeje pero bueno como da gusto sufrir aveces... ¿verdad? ojala areglen todas las diferencian que tienen y aprendan a conlevarse afectivamente y socialmente... ahy ya digo un chorizo, jeje..


    Un besote sheila.. que lo disfrutes.. ;-)

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  5. Gracias por sus comentarios en verdad me da muchisimo gusto ver que se emocionan con cada suceceso que acontece en la vida de nuestras hermosas protagonistas, espero que en los venideros capítulos les pueda causar mil y un emociones que los lleven a soñar!!!

    Millones de Besos!!!!

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  6. Wow en verdad me tiene fascinada esta historia comence a leerla ayer por accidente y en vdd quede cautiva tanto que no salgo de mi habitacion solo por estar leyendo creo que mi madre comienza a preocuparse jeje .

    Pero volviendo con la historia creo que Karla se esta convirtiendo en Nancy sin darse cuente y que en vdd le es imperativo ir con alejandra aunque su vida personal no se ve del todo normal creo que es una muy buena psicologa :)

    Creo que mi tocaya Camila saldra con Dennis, y Esmeralda me preocupa crei que solo queria una aventura con Karla pero por lo visto no o.0.

    En fin seguire leyendo haber que sucede =D

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  7. jum esq me parece que karla no entiendo muy bn q esta llevando las cosas muy rapido se q esta medio ciega por estar enamorada pero ya es el colmo ojala q le abrieran los ojos de una buena vez!!! y en cuantoa laura esperemos a ver q pasa...... como siempre felicitaciones sheila realmente escribes de una manera inspiradora......

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  8. Wua! Karla va de mal en peor! Ojalá Al la ayude a tomar un buen rumbo... ya parece una control freak.

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  9. a por dios karla te estas volviendo una obsesiva con laura entiendo ke es dificil perdonar una infidelidad pero por favor se bien ke estas cometiendo un error.... increible historia sheila cada vez me intriga mas en como terminara la relacion de laura y karla besos bye

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  10. que historia para mas fascinante pero que es lo que le pasa a karla que reaccione de una vez jajaja si no va a terminar en el manicomio

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  11. Me encanta esta historia es lo mejor qe eh leido :D

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