domingo, 4 de abril de 2010

AMOR EN PREPARATORIA Capítulo 10 Infierno 2DA PARTE


Aun no podía creerlo Esmeralda estaba sentada en el love-site de mi sala, me asome discretamente por la puerta de la cocina y ahí estaba ella sonrojada hasta las orejas con la cabeza semi-baja y las manos cerradas en puños sobre las rodillas, sabía que también esta situación era vergonzosa para ella, me dirigí al fregadero y abrí la llave del agua tan solo para romper ese silencio tan incómodo que estaba pesándome demasiado, decidí lavar unos platos y un par de vasos como pretexto para permanecer más tiempo dentro de mi momentáneo refugio, cuando hube terminado los seque con demasiada parsimonia y los guarde de igual forma perdiendo el tiempo en estarlos alineando con los demás, no me atrevía a salir; lo que me había propuesto Al era demasiado aún resonaban en mi cabeza sus palabras “Bueno hermanita, te dejo con tu profesora porque seguro tendrán mucho que hacer, Karla te dejo a mi hermana te la encargo mucho y pues espero que disfruten su pizza – Gustavo el novio de Al la dejo en la mesita de la sala junto con un six pack de cerveza ligera – pues las dejamos chicas y recuerda Karla puedes hacer lo que desees con mi hermana así como ella podrá hacer contigo lo que desee ¿de acuerdo? Que lo disfruten Pásalo bien princesa – le dijo Gustavo a Esmeralda quien solo asentó con la cabeza – y así se fueron los dos dejándonos esta precaria situación ¡Dios! ¿qué sucedía con esa chica, más bien que sucedía conmigo… pero es que yo he aceptado… aunque… Mis pensamientos fueron rotos por el sonido de sus pasos ¿a dónde iba?, salí de la cocina justo para verla frente a la puerta.

- ¿A dónde vas? – pregunte sin siquiera darme cuenta y camine directo a ella.

- Y…o… - note su voz completamente quebrada, podía notar en su respiración el esfuerzo que hacía con tal de no soltar el llanto… m…e… vo…y – su voz se ahogo y se recargo de frente a la puerta notaba en su cuerpo el temblor por el esfuerzo de no soltar el llanto.

- Espera – le dije y comprendí que la vergüenza que ella sentía superaba en mucho la mía, sea como fuere la que había organizado todo eso había sido su propia hermana – no te vayas – le pedí y coloque mi mano sobre su hombro – quédate… por favor – y en mi propia voz pude apreciar un dejo de súplica que por un momento me sorprendió.

- Pe…ro… us..ted…

- En verdad quiero que estés aquí y no me hables de usted, tutéame – la tome por el talle y la jale suavemente hacía mí la recargue de lleno a mi pecho, era más pequeña que yo y su cintura era en verdad muy estrecha y su rubia cabellera emanaba un olor dulce y agradable, hundí mi rostro en su cabello y aspiré profundamente en verdad olía maravillosamente bien, la apreté más a mi cuerpo y la sentí temblar entre mis brazos… sí… yo tenía ese poder sobre ella, con solo una caricia podía provocarle esa clase de reacciones y eso… eso me hizo sentir muy bien… mientras mantenía el abrazo sobre ella recordé mis días de estudiante, cuando estaba en secundaría me había enamorado perdidamente de mi maestra de ciencias sociales me encantaba la forma en que se movía, la manera en que resonaba su voz en todo el salón, su sonrisa me hacía soñar en tenerla alguna vez bajo mis sabanas y probar cada parte de ese bien formado cuerpo que lucía simplemente apetecible para devorarlo… ¿por qué no?... Esmeralda me deseaba… estaba temblando entre mis brazos mientras deslizaba mis manos rumbo a sus pechos… sí… ¿por qué no tomarle y hacerla mía?... ella estaba deseosa de tenerme porque ella estaba enamorada de mi… temblaba ante mi toque porque yo y solamente yo le gustaba… podía sentir el deseo que sentía por mí en esas pequeñas exhalaciones provenientes de boca incitándome a recorrer su cuerpo de arriba abajo con mis manos rozándola suavemente por encima de su ropa, respiré una vez más el perfume de su cabello y deje descansar mis manos sobre sus pechos, se sentían grandes y firmes y tan suaves al tacto y al acariciarlos de sus labios escapo un gemido que termino por nublarme la consciencia, estaba claro que ella me deseaba… ella me deseaba a mí y solo a mí… suspiraba por mí, la gire lentamente y al tenerla cara a cara le tome el rostro entre mis manos y examine detenidamente su linda carita de ángel, ella bajo la mirada estaba apenada sin embargo eleve su rostro e hice que me mirara y le sonreí y aunque el color de sus ojos me recordó momentáneamente a Laura lejos de sentir dolor, me provino del fondo de mi corazón un deseo de pagarle con la misma moneda y esta chica que estaba delante de mi estaba deseosa de ser mi cómplice inconsciente en mi venganza sobre Laura. Sí, iba a amar a Esmeralda, ¡Sí! Engañaría a mi corazón y a mi mente, imaginaría que la amaba desde hace mucho tiempo, y me crearía en la mente una dulce historia de ficción donde ella protagonizaría a la dueña de mi corazón, entrecerré los ojos y acerque mi rostro al suyo, su cuerpo despedía un calor intenso y sus mejillas estaban completamente arreboladas y sus labios… sus labios estaban ardientes.

****

- Tu hermana me da un poco de envidia – dijo Gustavo mientras con un dedo limpiaba de la comisura de la boca de Al un fino hilo de helado de fresa y se lo llevaba a su propia boca.

- ¿Por qué? Te acostaste con tu maestra de matemáticas ¿no?

- Sí lo hice pero lo mío solo fue pasión y lujuria, en cambio tu hermana lo va a hacer con amor – le sonrió mientras suspiraba.

- A esa edad nuestra lujuria, pasión y deseo la llamamos amor – Al le sonrío y le hecho los brazos al cuello y antes de besarlo le susurro – nunca estamos satisfechos con lo que sentimos.

****

Estábamos en mi recámara, cerré las cortinas y encendí la luz ella se sentó en el borde de la cama, su rostro aún estaba sonrojado volví un momento el rostro y me percaté que tenía sobre mi tocador una vela aromática y pues si bien era supuestamente para relajar era mejor que la pusiera en uso ya que pese a todo estábamos nerviosas y ambas debíamos relajarnos un poco, me acerque hasta ella y con un encendedor que encontré en uno de mis cajones la encendí, poco a poco el ambiente se fue impregnando por un aroma dulce una mezcla de rosas y fresas.

- Hu.. huele bien – escuche su voz y me giré para verla.

- Sí, me agrada esa fragancia es relajante para mí – le conteste y caminé para quedar de pie frente a ella le estiré la mano para que la tomara y ella lo hizo – la levante y la atraje a mi cuerpo en un abrazo en el cual la sentí temblar y fue entonces que me di cuenta que yo tenía un poder absoluto sobre ella, un poder que nadie más tenía y entonces comprendí que en verdad esta era una oportunidad maravillosa, sea como fuere cuando somos novias de alguien siempre damos nuestra mejor cara y muchas veces en la cama nos detenemos de pedir ciertas cosas por el temor de lo que pensará la persona que amamos si pedimos tal o cual cosa; pero con Esmeralda no habría ese problema… no la amaba… no sentía nada por ella… y tenía el consentimiento expreso de su hermana para hacer con ella lo que yo deseara y ella misma lo deseaba... aunque una duda me asalto de repente y si solo Al estaba exteriorizando un deseo que ella guardaba de si como si fuera el deseo de su hermana… quizás y Esmeralda en verdad no deseaba hacer eso y solo lo hacía por complacer a su hermana y si era así entonces tendría serios problemas – tu – le dije – tu ¿en verdad quieres esto?

- Sí – me contesto y me abrazo con más fuerza – lo deseo, lo deseo, lo deseo – repitió mientras acariciaba mi pecho con su rostro.

- ¿En verdad? – sentí una súbita pasión al escucharle decir eso - ¿qué tanto me deseas? – le pregunté y aprecié una nota de seducción en mi voz.

- Mucho, mucho – repitió y entonces deslicé mis manos dentro de su blusa y un profundo ¡ah! Me sedujo a seguir adelante.

- ¿Has esperado mucho por mí? – le pregunte al oído soplándole suavemente y su piel se erizo hasta su nuca.

- Sí, bastante – Esmeralda mantenía sus ojos cerrados y su boca esbozaba una sonrisa que francamente me pareció fascinante.

- Entonces es hora de que recibas una grata recompensa – le bese lentamente el cuello – por ser una chica tan paciente – le pase la lengua por la barbilla y atrape su boca con la mía – ummm… sabes tan dulce – le dije mirándola a los ojos – que voy a hacerte completamente mía – vi el destello del deseo aparecer en sus ojos, una dulce sonrisa se formo en sus labios los cuales rocé con los míos mis manos se deslizaron por los costados de su cuerpo, una perfecta figura, una perfecta silueta, su cuerpo embonaría a la perfección con el mío y su aroma se mezclaría con el mío para formar un sutil perfume que nos embriagaría en su esencia más profunda, la fui desvistiendo lentamente, entre besos y caricias… le permití irme desnudando poco a poco… y por fin nuestros cuerpos terminaron desnudos, la recosté sobre la cama y observe su cuerpo desnudo detenidamente, su piel era tan blanca como las nubes, al rozarla lentamente con mis manos noté esa maravillosa suavidad de seda que me incito a seguir recorriéndola, concentre la mirada en el suave movimiento de su pecho al subir y bajar ella estaba desarrollándose maravillosamente parecía una escultura a la cual solo le hacen falta unos cuantos detalles para ser simplemente perfecta, recorrí con mis ojos su cuerpo entero, sus largas y bien formadas piernas, su vientre plano y ese par de pechos perfectamente desarrollados, sus pezones rosados estaban erectos y me invitaron a probarlos, su piel se erizo y eso me halago, levante lentamente el rostro y atrapé su mirada con la mía ella la desvío y sus mejillas se pintaron en carmín, giro el rostro a un lado y sonrió tímidamente.

- Hey – le dije al tiempo que le tomaba del rostro y le giraba para que me viera – se supone que puedo hacer lo que desee contigo ¿no es así?

- Sí – me respondió – pero… aún – intento desviar la mirada, pero lo impedí – aún siento un poco de vergüenza porque yo… - la callé con un beso, un largo y profundo beso, el interior de su boca era cálida y suave, dulce y gentil, repase mis manos por sus piernas, suaves, tersas… era acariciar la seda… una fina y delicada seda que se deshacía en mis dedos, lamí sus labios y la besé sin decoro tocando cada parte que me apetecía, mordiendo sutilmente cada espacio de ella – te voy a dar – le dije entre besos – la oportunidad de que me tomes de la forma como desees – subí lentamente por su mejilla y llegue a su oído – tómame y hazme completamente tuya.

¡Aaahhh! – su boca emitió un gemido que me hizo estremecer y entonces la tome y la giré para que quedará sobre mi cerré los ojos y tan solo dije en mi mente “Puedo mirarte y tocarte, sentirte y verte de mil maneras y solo por hoy... tan solo por hoy creare en mi mente una verdadera mentira que será parte de un recuerdo futuro, difuso...y sin embargo grato al traer de vuelta en lo venidero… tan solo por hoy tu serás la chica de la cual me enamoré, me enamoraron tus hermosos ojos, tus labios rojos, la seda de tu piel al rozar la mía… me enamoré de ti y este día iba a hacerte mía, tan solo mía y yo sería completamente tuya", la sentí deslizar sus manos por mi cuerpo, sonreí tenuemente cuando me llevo las manos por encima de mi cabeza y se sentó a horcajadas sobre mí se inclino y empezó a acariciarme, mantuve los ojos cerrados para que tuviera la suficiente confianza e hiciera lo que deseara conmigo, me beso primero suavemente la frente, las mejillas, la punta de mi nariz, mi barbilla, mis labios, se deslizo por mi cuello y se concentro un rato en mis pezones y entonces se dejo caer sobre mi cuerpo y enterró su cara entre mi cuello.

- Soy tan torpe para estas cosas – la oí decir y le rodee con mis brazos.

- No digas eso – le susurre - ¿soy tu primera vez?

- Lo intente un día con Gustavo pero no paso nada – me dijo tan natural que ahora comprendía la confianza que estos tres se tenían – así que sí, tu eres mi primera vez.

- ¿Quieres que te enseñe? – le pregunte mientras enterraba mis manos entre su rubia cabellera sintiéndome profundamente halagada por querer que fuera yo su primera experiencia.

- Sí, por favor – me dijo casi suplicante y eso encendió mi deseo.

- Entonces voy a complacer tus deseos – le di la vuelta y quede sobre ella – la miré intensamente y ella quiso desviar la mirada pero no se lo permití – no tienes nada de que avergonzarte – le dije – eres hermosa, la mujer más hermosa que he visto en mi vida – mentí porque Laura siempre sería la mujer más perfecta del mundo, sin embargo su traición valía la pena también para mentirme a mí misma en esto.

- ¿De verdad te gusto? – me pregunto con una tímida sonrisa

- Voy a demostrarte cuanto – le dije – y volví a besarla mientras deslizaba mi manos por las suavidad de su piel, hasta que mis dedos se hubieron humedecido por completo, ella gimió y me deleite en su cuello, ella me abrazo y la sentí mover sus caderas y se acoplo perfectamente a mi ritmo, me deleite en sus pechos, en su vientre y entonces hundí mi rostro entre sus piernas, gimió profundamente y enterró sus manos entre mi cabello la sostuve de las caderas y me llene de ella, de su aroma y su sabor, la toque lentamente, la deguste como si fuese el platillo más exquisito de una cena de gala; y ella me recompenso entregándome sus más intensos, suspiros, sus más profundos gemidos, la fuerza de su movimiento, mi propia excitación, la estaba llevando a la cúspide del placer, era yo la que le hacia sentir ese placer porque ella estaba enamorada de mí solo de mi y eso, eso me hacía sentir única y especial, la lleve al orgasmo y me éxito la forma en cómo se aferro a mi cabello, la elevación de sus caderas, el gemido tan intenso que me obsequio, podía notar mi propia excitación nublar por completo mis sentidos, me llevo hasta ella y me beso largamente acarició mis pechos, me beso el cuello y mi excitación seguía en aumento.

- ¡Eres increíble!, ¡fantástica!, ¡maravillosa! – me dijo entre besos y caricias – nunca, nunca, ¡nunca en mi vida imagine que se pudiera sentir así! – me miro directamente a los ojos y pude ver un brillo inusual, era como poder ver la felicidad a través de sus limpios ojos, me sentí la persona más importante en su vida y a la vez me sentí gratificada por ese momento la primera vez que me hube acostado con Laura, tan solo pude ver sus lagrimas y tenía el presentimiento que quizás desde ahí me engañaba… pero la mirada de Esmeralda compensaba todo eso, la sonrisa en sus labios, esa efusividad me estaba contagiando y por ese momento tuve un extracto de felicidad – enséñame a tocarte – me pidió – enséñame a darte tanto placer como el que me acabas de dar, estaba acariciándome y besándome de forma tan deliciosa que la giré de nueva cuenta para quedar sobre ella.

- Te enseñaré – le dije pero antes volveré a hacerte mía.

- Esta vez – me dijo mirándome a los ojos quiero ser tuya por completo, tomo mi mano y la deslizo hasta su entrepierna, la humedad entre sus piernas era fascinante, deslizo mi mano hasta la misma fuente de ese líquido que me embriago por completo.

- ¿Estas segura? – le pregunte sintiendo mi respiración agitarse, mi deseo iba en constante aumento, apretó suavemente mi mano contra sus delicados pliegues.

- Estoy más que segura – me dijo atrayendo mi cabeza con su mano libre para poder besarme.

****

Andrea y yo caminamos por un pequeño parque situado dentro de la unidad residencial donde vivíamos, en algunos momentos me hizo correr y trotar un poco, miraba a la gente caminar de un lado a otro y me pregunte si toda esa gente tendría penas similares a las mías, me preguntaba cómo sería vivir simplemente alegre y feliz sin tener que sufrir nunca más.

- El dolor es parte de nosotros – me dijo Andrea como si me pudiera leer el pensamiento.

- Pero es angustiante – le replique.

- Nos enseña a ser fuertes – empezó a trotar e hice lo mismo.

- Pero duele demasiado, tanto que no quedan ganas de nada.

- Es un período y se llama luto, tu ahora mismo estas de luto, pronto entraras en la fase de resignación y aceptación y cuando hallas logrado salir de la fase de aceptación estarás lista para tener otra relación.

- Jamás volveré a enamorarme, nunca podré hacerlo de nuevo.

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja

- ¿De qué te ries?, no es gracioso

- Mi vida esa frase me la he repetido muchas veces y lo mismo pasará contigo.

- No será así, me volveré monja o que se yo.

- Esas ideas llegan a cruzar la mente pero créeme si hay algo que sé es que el dolor afortunadamente no es eterno, esto que estas pasando es solo una etapa, solo eso, es difícil superarla a veces creemos que será verdaderamente imposible, sin embargo la realidad es que el mundo sigue girando y nosotras tenemos que seguir adelante, yo sé que te duele y que te dolerá mucho durante algún tiempo más, pero quiero que recuerdes lo Grande, y Maravillosa que eres y que antes que nada una persona que te ha traicionado como lo hizo el estúpido de tu novio no merece tu tristeza ni tu dolor, si quieres sufrir entonces solo hazlo por el tiempo que invertiste en la relación y en las cosas que hubieras hecho con más provecho – paramos de trotar en los juegos infantiles y nos fuimos a sentar en una banca – el hecho es – continuo hablando – que él no era una persona de fiar, tu eres una persona increíblemente valiosa y si él no vio todo lo que tu valías entonces es mejor que se haya ido.

- “Era cierto eso – sentí un pinchazo en el corazón – ¿Laura nunca había visto lo que yo valía?... quizás es que solo no valía yo nada… quizás y…”

- Dennis no llores más – saco un pañuelo y me lo dio - ¿crees que no se que es lo que piensas? Hermanita te llevo suficiente edad para haber pasado por cada fase que estas pasando ahora y antes de que vuelvas a ser un mar de llanto nunca, nunca de los nuncas te sobajes a ti misma, lo peor que puedes cometer en este instante es sentirte menos, todo lo contrario eres Grande, Fuerte, Esplendida, Guapisima ok, no tanto como yo pero ¿qué podemos hacer fui la elegida de los Dioses para ello? Ja,ja,ja,ja,ja

- Ja,ja,ja,ja – reí entre lagrimas mi hermana me apoyaba y se lo agradecía y no tomaba sus palabras al viento, sabía que si quería salir de esta maldita depresión debía trabajar muy duro y tenía que aprender de lo que ella me dijera, no deseaba permanecer triste porque entonces si perdería la razón.

- Eres hermosa Dennis y lo que siempre he admirado de ti es esa tenacidad por no decir terquedad que tienes para salir adelante no tengo dudas de que saldrás adelante solo no te desanimes, yo estoy contigo siempre, siempre – me paso el brazo por el hombro y me apretó contra ella – así que espero que me hagas caso en esto que te voy a decir, para olvidar tienes que empezar a pensar en ti misma, olvidarte de todo lo demás, centra tu atención en algo que te llene la cabeza y te agote mentalmente pero que sea algo que te guste hacer y que aproveches, necesito que empieces a limpiar tu mente y en todo tipo de relación cuando algo muere algo cambia en ti es como un proceso de sanación, por ejemplo mira mi ejemplo con los novios que rompí siempre escogía un nuevo corte de cabello ¿quieres hacer lo mismo?

- Sí, creo que me ha crecido demasiado – siempre me ha gustado llevarlo sobre los hombros y ahora lo tengo ya a media espalda – tome un mechón de cabello entre mis manos y suspiré profundamente.

- Pues bueno, esta decidido pero antes de ir dime una cosa ¿cómo te sientes hasta ahorita?

- Mejor – le conteste y era verdad.

- Por eso te di a comer tanto chocolate porque libera endorfinas que son la droga natural de nuestro cerebro que nos hace sentir bien y también se liberan haciendo ejercicio, tu eliges ¿te pago el gimnasio o te pago una tanda de chocolates? – me pregunto mientras nos levantábamos para ir al salón de belleza.

- Déjame pensarlo – le dije mientras caminábamos esta vez en silencio, ahora entendía el porque de tanto chocolate estaba segura que mínimo me había comido medio kilo de ellos y el baño me había relajado y esta caminata combinada con trote me distrajo, me dolía en el alma la traición de Laura, pero era verdad lo que mi hermana me decía, no podía darme por vencida ni pasar el resto de mi vida lamentándome que la relación no funcionara con ella… estaba tan embebida en mis pensamientos que ni siquiera me di cuenta de que ya habíamos llegado, saludamos a las chicas que atendían ahí y al sentarme y verme en el espejo supe de que manera querría llevar el cabello.

- ¿Cómo te lo corto cariño?, lo tienes precioso.

- Déjamelo ligeramente debajo de los hombros

- ¿pero no es así como lo llevabas hace un tiempo?

- Sí, y en verdad lo quiero así de nueva cuenta.

- Podría hacerte algo con más estilo – me dijo elevando todo mi cabello en el aire y dejándolo caer.

- No, quiero que lo cortes como te lo he pedido – iba a volver al inicio mi cabello tenía que lucir igual que cuando era solo amiga de Laura.

- De acuerdo cariño tu mandas – mojo mi cabello, lo peino y al sentir el primer corte abrí mis ojos y me miré en el espejo y tome una firme resolución – me olvidaría de Laura para siempre.

****

¡Lo había hecho!, ¡Lo había hecho!, llegue con Esmeralda a hacer algo que jamás hice con Laura… había sobre pasado los limites ¡virtualmente abuse de esta niña que ahora dormía plácidamente a mi lado!, le había… le había… pero es que no pude evitarlo se dio, se entrego… es decir, ella deseaba que yo… que yo… ¡Dios! ¿qué iba a decirle a Al?... la angustia era demasiada, me levante sin hacer ruido para no despertarla y me puse una bata para bajar a la cocina necesitaba algo fuerte antes de hablarle a Al y sincerarme con ella, ¡Dios como pude ser tan estúpida, para dejarme llevar por el deseo?, cerré la puerta suavemente sin hacer ruido y baje hasta la cocina, abrí el refrigerador y lo único fuerte que tenía era una cerveza, en fin la destape y casi me bebí de un solo trago el contenido de la botella, camine varias veces dando vuelta de aquí para allá y de allá para acá, y por fin al dar el último trago a la botella salí de la cocina y me dirigí inmediatamente a la sala tome mi celular y le marque a Al.

- Bueno

- Al, hola soy Karla

- ¿Qué tal Karla que sorpresa que me marcas? ¿sucede algo?, ¿esta bien mi hermana?

- Eso es precisamente de lo que quería hablarte – sentí de golpe la boca seca y amarga.

- ¿Le sucedió algo? – note preocupación en su voz.

- No, no es eso bueno si, es decir, mira…

- Karla – me dijo con la voz increíblemente seria – déjate de rodeos y dime ¿qué le pasa a mi hermana?

- Yo… - respiré profundamente antes de seguir - tome su virginidad.

- ¿Qué tu… hiciste… qué?

Su silencio duro menos de diez segundos y su súbita carcajada casi me deja sin oído.

- JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA Por el…. JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA pero es que….JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA – estaba desconcertándome a tal punto que me daban ganas de colgarle, pero ¿qué sucedía con Al? Estaba hablándole de algo muy serio y ella simplemente ¿se echaba a reír? - ¿cómo diji… JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA…. ¿tomas…te su…vir….JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA, - estaba empezando a creer que la noticia le había afectado a tal grado que estaba teniendo un ataque de nervios expresado erróneamente - ¿su virg…. JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA pero…pero JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA ¿aún… JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA… aún…JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA se… JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA usa… JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA… toma… toma… ya no puedo JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA ¡oh! mi estómago… JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA

- ¿Pero se puede saber qué rayos sucede contigo? – le pregunte sintiéndome cada vez más estúpida

- Hola – la voz de Gustavo hizo que me ruborizara pues me sentía delatada por Al – Karla ¿verdad? – me pregunto mientras reía ligeramente – perdóname pero esta mujer me esta contagiando ja,ja,ja,ja,ja la risa – en eso escuche a Al carcajearse con más fuerza - ¿sucede algo con mi princesa? – me pregunto tratando de contener la risa y antes de que pudiera contestarle escuche la estrepitosa risa de Al.

- No, no es nada – le dije tan avergonzada como recuerdo.

- Dice JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA – escuche claramente a Al y sentí que me ruborizaba como nunca antes en mi vida – que JA,JA,JA,JA,JA,JA tomo… JA,JA,JA,JA,JA, tomo la JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA virgi.. JAAAAAAA,JA,JA,JA,JA,JA,JA

- ¿Virginidad? – pregunto Gustavo para enseguida romper a reír igualito de que su novia JAAAAAAAA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA,JA – sin decir nada más simplemente colgué el teléfono y me deje caer en el sofá me lleve las manos a la cara, ese par de… con razón son novios bien dice el dicho Dios los hace y ellos se juntan… ¡Demonios! ¡aaaahh! Ya no me quedaban dudas de que jamás de los jamases en mi vida comprendería a Al, parecía provenir del espacio exterior, esa chica tenía cada idea que bueno era desesperante y sus actitudes iba a terminar por volverme loca.

****

Por otro lado Laura despertaba esa tarde, el silencio que llenaba su cuarto fue suficiente para hacerla llorar por vigesimocuarta vez, se llevo las cobijas a la cara y se tapo con ellas mientras lloraba sin tientos, le embargaba una tristeza que le amargaba la boca había sido una semana larga y agónica pues se había lastimado el tobillo, nada grave había dicho su hermano Alejandro quien le vendo el pie y le receto anti-inflamatorios y pastillas para el dolor, le ordeno expresamente que si deseaba recuperarse necesitaba al menos una semana completa de reposo para que los ligamentos se desinflamaran y el líquido sinovial fuera reabsorbido, ya había pasado esa semana y su tobillo se sentía mejor sin embargo su alma se hallaba llena de tristeza y angustia había tenido suficiente tiempo para repasar su actitud y reconocer sus errores, puso sobre la balanza el peso de sus acciones y el costo tan grande que tendría que pagar por sus errores, salió de las cobijas y al mirar hacia la ventaba vio sobre su escritorio su libreta la cual contenía tantos y tantos secretos y mentiras, se limpio las lagrimas con la manga de su pijama y arqueo las cejas, se levanto lentamente de la cama y se sentó a la orilla de la cama, en su pensamiento solo corría una sola línea… solo una línea.

- Soy una estúpida por haber tentado tanto tiempo a mi suerte – me levante de la cama poco a poco y pise ligeramente fuerte y noté que ya no me dolía, camine despacio hasta mi escritorio y tome la libreta entre mis manos, me senté en la silla que tengo frente a mi escritorio y me puse a hojear las páginas, a cada línea que leía mi corazón dolía… había sido una verdadera idiota, tenía al amor de mi vida y por mi estupidez, por mi deseo de conocer… por mi egoísmo la había perdido… leí cada línea, leí cada palabra y era una verdadera tortura era un castigo saber que esa mujer que describía tan enamorada de mi simplemente ya no quería volverme a ver en su vida, temblé al recordar su ultimátum, esa voz siempre dulce y llena de ternura no la volvería a escuchar nunca más… sentí un miedo absoluto recorrerme sin piedad ni contemplaciones, un calosfrío recorrió mi espalda al ser consciente que había perdido a la mujer más maravillosa de todo el mundo… - Karla… Karla… ¿por qué solo hasta hoy lo veía tan claro como el agua?... ¿por qué no fui capaz de reconocer que siempre has sido tu…?... ¿por qué tuve que engañarte con Dennis y Giselle?... ella fue solo mi capricho… y Dennis solo fue una falsa ilusión que quise convertirla en realidad por haber sido mi primer amor, ¿por qué hasta ahora que te sé perdida volvía a sentirme segura de mi amor por ti?... – podía sentir las lagrimas abandonar mis ojos, podía sentir el nudo que se formaba en mi garganta impidiéndome respirar… me sentía aterrada - ¿qué iba a hacer el lunes al volver a la escuela?... ¿cómo te iba a mirar nuevamente a los ojos?... ¿cómo podría siquiera estar en el mismo espacio que tu?...- deje la libreta entre mis piernas y eleve la vista al techo… mi mente estaba vacía… quería pensar en la forma de solucionar todo esto pero eso era simplemente imposible… me sentí acobardada, me sentí tan indigna de ella… me sentí… una basura… cerré los ojos y tome la libreta entre mis manos la apreté con fuerza y desee destruirla, hacerla pedazos y arrobarla al bote de basura… desee hacerlo pero no pude… simplemente me levante y la arroje contra mi librero atestado de otras libretas y montones de papeles y copias fotostáticas de libros que había utilizado para hacer tarea… - ¿qué podía hacer?... ¿Qué debería de hacer?... Karla… no quería perderla… no quería dejarla… pero ella me había corrido de su vida, me lo dijo claramente no quería volver a saber de mí… pero ¡No!, no podía quedarme con eso - sentí mis lagrimas abandonar mis ojos nuevamente es que no podía quedarme con eso, tenía que ir, tenía que tirarme a sus pies y pedirle y rogarle perdón, tenía que humillarme si era necesario pero ella tenía que perdonarme, no me importaba si volvía a gritarme porque lo merecía y si me insultaba lo aceptaría pero… pero tenía que intentarlo, debía vestirme e ir a hablar con ella… tenía que hacerlo… camine hacia mi guardarropa y tome unos Jeans y mientras los sostenía en mis manos solo pude susurrar – que sea lo que Dios quiera.

Karla se había recostado en el sofá y llevaba encima ya dos cervezas de lata de las que había dejado Gustavo en la mesita de café junto con la pizza; se enderezo cuando se escucho el timbre de su celular.

- Hola – contesto sin muchas ganas.

- Ja,ja,jaja,ja,ja,ja – solo es escucho una risa que la lleno de coraje.

- Si vas a burlarte de mi entonces…

- No, no, ja,ja,ja perdona, ja,ja,ja,ja en serio, es que ay ya por favor no me hagas recordarlo porque entonces me dará otro ataque, ja,ja,ja,ja,ja – le respondió tratando de controlarse – a ver Karla es imposible que hayas tomado la ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja

- ¡Demonios quieres controlarte!

- Sí, perdona ja,ja,ja,ja,ja, lo siento es que… ¡Oh! ¡Cielos Karla! ¿qué fue lo que te dije acerca del mito de la virginidad?, ahora que lo pienso debería estar enfadada contigo ya veo el caso que me haces cuando te hablo, Karla créeme en mi familia lo que menos importa es la virginidad – dijo en tono burlón – además no seas idiota es imposible que hayas tomado la “virginidad” de mi hermana esa se la arrebato un tampón a la edad de 13 años cuando empezó su ciclo menstrual – Karla tenía una cara de estupefacción que bien le hubiera ganado el apodo del gesto más raro del mundo – Karla para nosotras ese trozo de tejido no significa absolutamente nada y ahora que lo pienso tu en verdad nunca has estado con una verdadera virgen por decirlo así de otra forma te hubieras dado cuenta de que…

- Pero… - le interrumpió Karla quien sentía que todo aquello que estaba escuchando era verdaderamente irreal.

- Pero nada Karla ¿estas junto a mi hermana?

- No ella esta arriba

- No, estoy aquí – la voz de Esmeralda le asusto y volvió rápidamente la cabeza para mirarla.

- Esmeralda

- Pásame a mi hermana ¿quieres? – Karla le paso el celular a la rubia que estaba completamente desnuda detrás de ella recargada de antebrazos sobre el respaldo del sofá

- Bueno ¿Al? – sonrió al tiempo que suspiraba – sí todo bien – aahh ¿eso?... no, no se lo dije… sí… ¿cómo?... no, descuida… sí, tu sabes bien que le diré… imagino lo que pasará y tu también ¿no es así?... bueno… ¿qué?... descuida, sí, sí, lo disfrutaré al máximo, yo también Te Amo… sí, bye – colgó el teléfono y se lo devolvió a Karla que solo le miraba con una divertida cara de incomprensión que causo ternura en Esmeralda – lamento no haberte dicho que no era virgen – Karla se ruborizo al máximo y se volvió de espaldas a ella recargándose de lleno en el sofá mientras Esmeralda dejaba sus manos sobre los hombros de Karla.

- La culpa es mía – respondió tragando saliva – debí imaginar que con lo rara que es tu hermana… es que… creí que tu.

- Shhhh – Esmeralda puso sus dedos sobre la boca de Karla y le beso sobre la cabeza.

Ninguna de las dos se dio cuenta de que eran observadas fijamente por una mujer que les miraba desde uno de los ventanales a través de la cortina de la sala con los ojos enormemente abiertos y las lagrimas escurriendo por sus ojos.

- Esto no puede… ¿quién es ella? – se pregunto Laura mirando como la chica rubia metía las manos dentro de la bata de Karla y como esta echaba la cabeza hacia atrás mientras la joven rubia bajaba lentamente la cabeza hasta apresar su boca con la de Karla, Laura se sentó sobre el pasto seco y se recargo en la pared elevo la mirada al cielo y por un momento creyó que todo había sido una ilusión, eso no podía ser verdad, Karla no podía estar con nadie más, tan solo había pasado una semana desde que rompieron convencida de que quizás fuera solo su imaginación levanto nuevamente la cabeza y se asomo una vez más por la ventana para darse cuenta de que era verdad, Karla y esa chica subían por las escaleras y Karla la llevaba tomada de su estrecha cintura, derrotada se levanto e intento deshacerse sin éxito de ese nudo que se le estaba formando en la garganta y el cual le estaba impidiendo respirar.

Laura inició su peregrinaje de regreso a casa, cada paso pesaba como plomo, cada intento de respirar sin soltar el llanto era sumamente agónico, de repente todo había perdido el sentido de ser y de estar, veía a la gente pasar a su lado, a las personas platicando y a otras riendo y de pronto sintió que estaba fuera de sitio, de lugar, como si estuviera en una dimensión diferente y ella fuera solo un espejismo, un fantasma caminado entre el mundo de los vivos, su cabeza la torturaba con esa imagen una y otra vez esa chica metiendo sus manos dentro de la bata de Karla acariciando los senos de la mujer que ella amaba… y Karla ofreciéndole sin miramientos su boca, esa boca que tantas veces la lleno de un placer infinito… la había cambiado… Karla la había sustituido por otra chica… sacudió su cabeza en forma negativa, las lagrimas comenzaron a fluir mojando sus mejillas al escuchar la letra de una canción, por alguna extraña razón detuvo su paso y la escucho atentamente, se limpio como pudo las lagrimas y camino hasta el puesto donde tenían puesto ese disco, lo compro y se dirigió a su casa a paso lento… volvió a llorar, cada paso era un triunfo… al llegar a su casa se encerró en su cuarto y prendió su sistema de audio y coloco el disco, busco la canción que había oído y la programo de tal forma que se repitiera subió el volumen y se tiro de bruces sobre la cama mientras escuchaba la canción y seguía llorando, escucho atentamente la letra “La soledad invadió parte de mi cuerpo, lo que ofrecí alguna vez esta perdido, mi alma se desbarato dentro de tus labios y me quede en la oscuridad, en penumbras clamando por ti, ya no soy parte de lo que eres tu ya no”

Era mi culpa... era mi culpa... ya no era parte de tu vida... ya no sería parte de ti... ya no... la canción sigue taladrando mi corazón... mis pensamientos... y esa imagen de ti... y... ella... esa mujer... esa mujer... ¿quién es ella?... ¿por qué siento que la conozco?… ¿por qué siento que estoy muriendo?... ¿por qué quiero morirme? – hundí el rostro en mi almohada y grite y llore con todas las fuerzas de mi corazón… no sé cuánto tiempo paso… no sé cuanto lloré, lo único que recuerdo es que al abrir los ojos nuevamente la música seguía pero el cielo estaba obscurecido tanto como mi corazón.

****

Observaba su rostro tranquilo mientras dormía, era sin duda alguna una chica preciosa, su respiración suave y acompasada me hacía sentir a gusto, si estuviera definitivamente con ella todo sería muy fácil ya que tenía la aprobación de su hermana y además podría quedarse a dormir conmigo tantas veces como fuera posible pues estaba más que segura que Al nos cubriría, sí, todo sería más sencillo con Esmeralda además ella me amaba a mí, tan solo a mí estaba segura que ella no me engañaría con nadie, sí, tan solo tendría que aprender a enamorarme de ella y no sería difícil pues era un verdadero encanto, era tierna y dulce y me encantaba su timidez le daba un toque de maravillosa ingenuidad a su inocencia. Sonreí al ver que comenzaba a despertarse.

- Hola preciosa – le aparte de la frente un mechón de su rubio cabello - ¿dormiste bien?

- Sí – sonrió mientras se estiraba y bostezaba profundamente.

- Te ves hermosa cuando duermes – delinee las facciones de su cara con mi dedo.

- Mi hermana es más bonita que yo – sus mejillas se ruborizaron tenuemente.

- Pues a mí me gustas más tu – le sostuve la barbilla con mi índice y pulgar y deposite un suave beso en sus labios.

- A pesar de lo que dices para mí mi hermana es mucho más atractiva que yo – me abrazo y me dio un beso en el hombro.

- Estaba pensando – le abracé más a mi pecho – en que me gustaría que fueras mi novia – dije en un suspiro - ¿te gustaría? - susurre entre su cabello.

- No – fue su respuesta, lo dijo tajante y sin una muestra de duda y eso me dejo sin palabras, me separé suavemente de ella e inmediatamente busque su rostro, necesitaba saber el porqué de esa respuesta, Esmeralda se levanto y se sentó frente a mí.

- ¿Cómo? – le tome de las manos y esta vez fue ella la que me miro directo a los ojos.

- No quiero ser tu novia – soltó sin vacilación dejándome completamente sorprendida y sin saber que decir.

- “Mi hermana tenía razón” – pensó Esmeralda mientras cerraba los ojos y echaba la cabeza hacia atrás, sonrió con un dejo de asentimiento al recordar la plática que sostuvo unos días antes con su hermana.

Esmeralda estaba sentada en su cama mirando detenidamente una de las fotografías que le había tomado a Karla con el celular sin que ella se diera cuenta, su rostro esbozaba una sutil sonrisa cuando Al entro en la habitación.

- Hola preciosa – Al le sonrió a su hermana y de inmediato subió a la cama y se sentó pegada a ella.

- Hola – le saludo Esmeralda recargando la cabeza en el hombro de su hermana mientras continuaba con la mirada fija en la foto.

- Te gusta mucho ¿verdad? – le paso el brazo sobre los hombros y tomo la fotografía con su mano libre.

- Bastante – cerró los ojos y suspiro profundamente.

- Espero que estés lista porque ella va a ser tuya – le devolvió la foto a su hermana.

- ¿Te ha dicho que sí? – le miro sonriente.

- Aún no le he dicho pero lo hará descuida te la he prometido y tu sabes bien que cumplo mis promesas – retiro su abrazo y le acaricio el rostro con sus manos.

- ¿Te imaginas si me llegara a pedir que sea su novia? ¿no sería maravilloso? – Esmeralda esbozo una radiante sonrisa.

- Es que ella lo va a hacer y todo dependerá de ti – Al le miro seria – y la verdad no quisiera que aceptaras.

- ¿Por qué? - le miro sorprendida y su sonrisa poco a poco se fue difuminando.

- Te lo pondré de la siguiente manera, ella iba en un barco llamado Laura navegando en alta mar y se sentía segura y aunque no sabía exactamente hacia dónde dirigirse ella sabía que mientras estuviera a bordo de ese barco nada malo podría suceder hasta que un día este fallo y se hundió y ella está ahora a la deriva sosteniéndose con sus propias fuerzas tratando de mantenerse a flote para no caer y tu mi dulce hermanita vas a ser una tabla de salvación que ella mirara a lo lejos e irá hacia ti para poder sostenerse y no hundirse, pero solo serás eso una tabla de salvación de la cual querrá aferrarse con todas sus fuerzas para mantenerse a flote, puedo asegurarte que al entregarte a ella de la forma en que sé que lo harás Karla no tendrá reparo en pedirte que estés a su lado, ya sea como amante, novia o lo que te vaya a pedir que seas – Al se conmovió al ver la cara de decepción de su hermana – he estudiado a Karla y ella no es como nosotras, su manera de pensar y de actuar es bastante arcaica aún si tu aceptaras ser su novia y quisieras humillarte a ser solo su momentáneo refugio el resentimiento que carga lo depositaria en ti y tu eres demasiado valiosa como para aceptar un puesto tan bajo en la vida de alguien – Esmeralda bajo la cabeza y su rostro se torno triste – además Camila esta esperando por ti.

- Lo sé – dijo mientras se subía a las piernas de su hermana dejo descansar su cabeza en el hombro de Al quien la asió de la cintura con ambas manos en un dulce abrazo.

- Si tu quieres ser la tabla de salvación de Karla adelante tu sabes que tendrás todo mi apoyo.

- Serás tonta – le respondió enderezándose y tomándole el rostro con las manos – ahora que se eso ¿crees que lo permitiré?

- El amor hace que hagamos cosas estúpidas hermanita – Al subió sus manos lentamente por la espalda de su hermana y Esmeralda acerco el rostro al de su hermana - ¿harías algo estúpido por amor a mí? – le susurro a escasos centímetros de su rostro.

- ¿No lo he hecho ya al conseguirte a esa mujer? – pregunto respirando el mismo aire que su hermana.

- ¿Crees que eso ha sido estúpido? – rozo la punta de su nariz con la de Al.

- En realidad no – le acaricio la espalda suavemente con sus manos – yo lo disfrute con mi profesor de matemáticas así que creo que es justo que tu también tengas un recuerdo grato para esas noches que no este contigo – subió sus manos hasta tomar el rostro de Esmeralda y acerco su boca a escasos milímetros de la de su hermana.

- Espera – Esmeralda se separo lentamente de ella y descanso sus manos en los hombros de su hermana - ¿me prestarás esa blusa negra que acabas de comprar?

- ¿Bromeas? – le sonrió mientras le pasaba el pulgar por sus rosáceos labios – me costo cuatro mil pesos hermanita es pura seda italiana una verdadera caricia al tacto – Al miraba atentamente la boca de su hermana cuya sonrisa se le antojo la cosa más bella que había visto nunca.

- Vamos – ronroneó apresando el índice de Al con sus labios acariciándolo suavemente dentro de su boca – Al sonrió de forma seductora y Esmeralda soltó el índice de su hermana regalándole una cara de notable inocencia – tu sabes – dijo acercándose nuevamente al rostro de Al – que la compraste para mí.

- ¿Ah, sí? – le acaricio el rostro con sus manos delineando sus facciones - ¿eso crees?

- No, no lo creo – acaricio su mejilla con la de Al mientras le hablaba al oído – lo afirmo – dijo soplándole haciendo que la piel de Al se erizara – es justamente de mi talla y me queda perfectamente bien.

- ¿Así que ya te la has probado? – Al enterró sus manos en el rubio cabello de su hermana quien le daba suaves besos en el cuello.

- Sí – respondió Esmeralda levantando la cara y mirando a su hermana a pocos centímetros de juntar sus rostros.

- ¿Con qué me sobornaras para que te la obsequie? – le pregunto deslizando una de sus manos por la espalda de Esmeralda hasta llegar poco más abajo de su cadera.

- Con esto – Esmeralda acerco su rostro lentamente al de su hermana y rozo sus labios contra los de ella en un ligero jugueteo para poco a poco profundizar el beso y hacerlo cada vez más pasional.

- Mmmm es…tu…ya – le susurro mientras sus manos le desvestían.

- Esmeralda – la voz de Karla la saco de su momentáneo recuerdo y abrió lentamente los ojos mientras se dejaba caer de espaldas sobre la cama.

- Dime – suspiro profundamente al tiempo que volvía su rostro para mirarla.

- ¿Puedo saber por qué razón rechazas mi petición? – Karla se recostó de lado recargándose sobre su codo para mirar a la chica.

- Tu y yo somos completamente diferentes, nuestra manera de pensar es similar a la distancia que nos divide de Europa, yo tengo ciertas costumbres que para ti serían monstruosas y abominables.

- ¿Practicas ritos satánicos o algo así? – Karla sonrió al ver la cara de extrañeza de su joven amante.

- No – respondió después de unos segundos y meneo ligeramente la cabeza en forma negativa mientras ahogaba una risita – la concepción del bien y el mal nada tiene que ver con la religión – continuo hablando – sino con la lógica existente de algo cotidiano que se ha visto desde los inicios del tiempo, la sucesión del día y la noche y bueno mira que no me pongas a filosofar porque no pararía de hablar… lo que quiero decir volviendo al tema que nos concierne es que no seré tu tabla de salvación – su rostro se torno serio – lo lamento – le acaricio el rostro con su mano – esto que estas pasando lo debes de superar sola yo no puedo cuidar de ti.

- No te estoy pidiendo eso – Karla hizo a un lado su rostro y se recostó de lleno en la cama mirando el techo detenidamente, se había molestado.

- No me lo estas pidiendo con palabras pero…

- Es suficiente – dijo Karla cerrando los ojos – no necesitas confirmarme tu negativa.

- Hubiera deseado que tirases ese café sobre mí en vez de Laura.

- ¿Cómo? – Karla se levanto de golpe y se acomodo una vez más de lado para ver a la chica que sonreía melancólica.

- Tu no me viste pero ese café debía caer sobre mí en vez de Laura – cerró los ojos y se estiro dejando ver la perfección de su cuerpo por completo – si no chocaste conmigo ese día fue porque mi prima Camila me detuvo a escasos metros de entrar en la cafetería porque quería hablar conmigo, he de confesar – acaricio el sorprendido rostro de Karla – que la ignoré por completo cuando escuche tu voz – lo único que hice fue volver la vista para mirarte soltando una sarta de disculpas a Laura – cerro los ojos y respiro profundamente – despedí a mi prima diciéndole que la vería después de las clases y como una autómata entre dentro de la cafetería para verte en una de las mesas conversando con Laura, te levantaste y fuiste directo hacia mí, de hecho – sonrió meneando la cabeza en negativo – te paraste a un lado mío y ni siquiera ni una vez me miraste – soltó una ligera carcajada que le hizo recordar momentáneamente el mal sabor de boca que la burla de Al le dejo – me impactaste de tal manera que el café que pedí se me derramo sobre la mano y dure un buen rato con el escozor de la quemazón, pero no deje de mirarte ni un solo instante hasta que te fuiste con Laura – le miró directamente a los ojos y le paso el índice sobre ellos – tu no eres para mí – le dijo tajante – pero voy a disfrutarte y voy a disfrutarte en serio ya sin guardarte mis verdaderas habilidades porque esta será la única vez que te tenga y tengo que llevarme un buen recuerdo de ti.

- ¿De qué estás hablando? – Karla le miró confundida.

- Voy a enseñarte como quiero que me hagas el amor

- ¿Qué quie…

La pregunta de Karla murió en su boca pues Esmeralda subió a su cuerpo y le beso de forma intensa, la habilidad con la que la estaba besando le indico a Karla que esa definitivamente no era la primera vez que lo hacía, la joven rubia separo las piernas de su profesora con su rodilla llevando su pierna hasta la húmeda entrepierna de Karla que empezaba a excitarse enormemente con las habilidosas caricias que le profesaba su joven amante “inexperta” Esmeralda tomo los pechos de Karla y los acaricio suavemente mientras deslizaba su lengua por el cuello y el pecho de su profesora retiro lentamente su pierna húmeda para sustituirla por sus dedos que se deslizaron por entre los cálidos pliegues de Karla, la manera como movía sus dedos y las partes que tocaba le estaban llevando a un placer que hacía mucho tiempo no sentía ¿pero cómo era posible que esa niña supiera como tocarle? Y sobre todo ¿cómo había aprendido a hacerlo?, ¿quién pudo haberle enseñado?

- Esto que te voy a hacer te va a gustar – le susurro al oído apresando con su boca el lóbulo de su oreja.

- Aaahhh tu… ¿cómo es que… - la pregunta murió en sus labios pues Esmeralda deslizo dos de sus dedos dentro de Karla e hizo presión con su pierna mientras desliaba su lengua por el cuello de su profesora.

- Puedo sentir cuanto te gusta – dijo seductoramente le acaricio los labios con su dedo índice y se paso la lengua por los labios para terminar mordiéndose el labio inferior, hundió su dedo dentro de la boca de Karla y cerro los ojos mientras esbozaba una sonrisa cargada de deseo – me gusta escucharte gemir así, no sabes cuantas noches soñé con tenerte rendida a mí, sentir esta humedad resbalar entre mis dedos y arremeter contra tu húmedo sexo de esta manera – ejerció mayor presión ayudada por su pierna, lo hizo una y otra vez mientras miraba el lento escurrir de la saliva de Karla por la comisura de sus labios hasta hace un camino a lo largo de su cuello, saco el dedo de la boca de Karla y lo llevo a su propia boca – delicioso – susurro – y volvió a besarla con intensidad sus pechos rozaban con los de Karla y arremetía contra ella cada vez con más fuerza le sujeto con su mano libre del cabello de la nuca y le jalo con fuerza.

- ¡Aaaaaahhh!

- ¡Oh, sí! Levanta la vista quiero que me mires cuando llegues ¿te gusta que sea ruda contigo no es así? – le jalo nuevamente y Karla perdida en un remolino de pasión solo asentó ligeramente con la cabeza – voy a hacerte llegar como nunca en la vida lo has sentido – le mordió suavemente los hombros hasta causarle un ligero dolor que solo aumento su excitación, arremetió de nuevo contra ella hundiendo sus dedos tan profundamente como podía el movimiento de sus caderas le indicaron a Esmeralda que estaba a punto de llegar, le jalo nuevamente el cabello y le obligo a que la mirase a los ojos, el cuerpo de Karla se tenso con fuerza y exhalo un gemido que lleno toda la habitación tenía el rostro de Esmeralda frente a ella… sin embargo cuando llego al orgasmo al ver esa verde mirada una palabra se formo en su pensamiento la cual nunca se exteriorizo… Laura… ella había dicho su nombre en su pensamiento… y su corazón se contristo y ese breve momento de placer le supo a tristeza – En ti esta que ella regrese a tu vida si es que así lo deseas – le dijo Esmeralda descansando su cabeza en el pecho de Karla – no tienes que mentirme diciéndome que no has pensado en ella – no somos novias, ni amantes y no me importa porque me basta saber que te he causado el orgasmo de tu vida – sonrió al pasarse el pulgar tocándose cada uno de los dedos de su mano – me has dejado completamente empapada y eso basta para mí.

- Nunca había llegado de esta manera – se confesó con ella – pero – coloco su mano sobre la rubia cabeza de Esmeralda - ¿cómo es que sabes hacer esto? ¿me has mentido al decirme que soy tu primera vez?

- Sí – me dijo – te he mentido – sonrió mientras escuchaba el latir del corazón de su profesora – pero no del todo, si bien tu eres mi primera vez porque eres alguien extraña fuera de mi círculo familiar – al escuchar esas palabras a Karla le surgió una inquietud del tamaño del mundo.

- ¿Qué significa eso? – se incorporo y se recargo contra la cabecera mientras tomaba el rostro de Esmeralda entre sus manos quien solamente se dedico a mirarla de una forma completamente distinta a como había entrado en su casa, ahora se notaba llena de seguridad y confianza en sí misma, parecía otra persona.

- Significa que llevo una vida sexual activa – le sonrió acariciándole la nariz con su dedo índice.

- Pero… ¿con quién?... – Karla le miró interrogante como si no pudiera creer que eso fuera posible.

- Te sorprenderías si te lo dijera – se echo a reír de buena gana con una gran carcajada.

- ¿El novio de tu hermana? – pregunto Karla abriendo enormemente los ojos

- ¿Gustavo? – pregunto Esmeralda meneando la cabeza en negativo – no, no es él – se acerco a Karla y deposito un beso en sus labios que se negaron a devolverle la caricia.

- Dentro de tu circulo… fami… liar… - Karla abrió los ojos de par en par y le miro con un dejo de compasión y ternura - ¿Tu padre?

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja – se echo a reír Esmeralda y por un momento creyó estar con Al – no, no, no, mi padre dice que solo se acostaría con nosotras si solo quedáramos mi hermana, él y yo.

- ¿Qué? – la cara de Karla se lleno de asombro - ¿qué dijo que?... – sacudió la cabeza como si no hubiera escuchado bien.

- Karla… – le miro seria – me acuesto con mi hermana y ella me hace el amor de una forma extraordinaria – no había trazos de dolor, ni de resentimiento en esas palabras al contrario había seguridad y hasta orgullo en lo dicho por la chica que tenía frente a sí, los ojos de Karla se abrieron de par en par, su boca se abrió pero no salió ni una sola palabra y en el rostro de Esmeralda se formo una sonrisa de satisfacción.

- Al – musito Karla sin salir de su asombro.


11 comentarios:

  1. O.O oooh qe carayyyy!!! me dejo sin palabras este capitulo!! aaaa como duele el amor... pero.. te ayuda a crecer y a vivir..pero a como duele.. laura no supo valorar.. talves por qe a su edad e inexperta tuvo muchas cosas buenas a su favor y esa avaricia de tener le fue mal... y karla.. nombre.. pero es qe yo qiero una como ella jeje.. y el final! bendito incesto!(ok.. especificando.. solo en fics..o parecido..aunqe se respeta jeje) seria qe..Al??? O.O' .

    saludos, un beso y como siempre esperando mas de estas buenisimas historias hermosisima sheila escritora number 1!!! fiel aqi siempre apoyandote como todas tus fans!! :D

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  2. Wow.......que capitulo, me dejaste en shock......pobre Karla le toca vivir cada cosa que...esa Al y ahora su familia no se si llamarlas locas o demasiado abiertas....ufff....en fin. Hasta el prox
    bye

    Pd Laurita bien que esta pagando.....todo se paga en la vida y hacer sufrir a otros se paga con creces....

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  3. Kami sama!!! de verdad que me quede de a seis, pero que capitulo mujer, es cierto lo que dijo eldest88, a Karla le toca vivir cada cosa, es verdad que las apariencias engañan, mira Esmeralda supuestamente una niña inocente y quien lo diria xDDD, la verdad no se quien esta mas loca si ella o Al, caray y Laura está mas que bueno que le pase lo que le esta pasando por querer tener todo lo que no podia, es cierto lo que dijiste con eso de las tarjetas, es una niña muy inmadura que no sabe lo que quiere aun, ojala que pueda aprender de su mala experiencia y hacer las cosas bien, xDDD sigo diciendo que me has vuelto adicta a tus historias, que estes bien, Au revoir.

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  4. UAU........DEFINITIVAMENTE SIN PALABRAS....QUE CAPITULO.....JAJAJ Y SIP A KARLA LE TOCAN UNAS LOCAS O BUENO DEMASIADO LEBERALES....PERO POBRE LAURA POR QUERER ABARCAR MUCHO SE QUEDO SIN NADA....DEFINITIVAMENTE TUS HISTORIAS SON UN VICIO... YA NI PUEDO CONCENTRAR EN CLASE PENSANDO EN TU SIGUIENTE PUBLICACION.....♥☺ PERO LAS ADORO....ERES UNA SUPER ESCRITORA....

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  5. Realmente no sé qué decir, la verdad es que en este momento estoy temblando de la emoción pero que capitulo tan esplendido, maravilloso, extraordinario. Sheila he leído muchas historias desde que empecé a leer Yuri pero está en realidad se lleva el primer premio, eres una verdadera maestra al escribir te hago una reverencia muchas felicidades y gracias por entretenernos con tan maravillosa obra.

    PD. Gracias por explicarme lo de las cartas creo que voy a poner en práctica esta prueba y lo del chocolate ya lo entendí muchas pero muchas gracias. Besos ˄_˄.

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  6. Gracias chicas guapas!!!! me alegra mucho que les siga gustando, me siento muy contenta de ver que les ha hecho sentir mil emociones, eso es maravilloso Les Mando Millones de Besos Hermosas!!!

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  7. wo

    esta historia esta bien chida
    y ke chido laura escuchaba
    escapare de tus recuerdos!!!
    yo que sepa esa es de anabantha
    genial

    seguire lellendop

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  8. DIOSSSSSSSS ESTE ES EL CAPITULO MAS EXITANTE Q E LEIDO HASTA AHORA... MIS FELICITACIONES...KACHI

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  9. ammms a mi me gusta dennis C: muy buena la historia

    atte: sofia xD

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  10. ¿Recuerdan que dije que empezaba a amar a Al?


    ;)

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