miércoles, 10 de marzo de 2010

Pastel De Bodas Un Beso Para La Novia Cap. 5.3


V. III 
El bosque del olvido.


- No voy a perder, no puedo perder, necesito volverte Shizuru, necesito verte sonreír una vez más – con paso vacilante poco a poco fue avanzando rumbo a la entrada de ese bosque.

Mientras tanto Mai, Mikoto, Yukino y Nao quien discutía con Mai, esperaban sentadas en la sala de la casa de Shizuru a que esta bajara a verlas.

- Mira que venir sin invitación Nao-chan ¿no crees que eso es ser demasiado cínica? – Mai le miro meneando la cabeza en negativo.

- Solo he querido cerciorarme si en verdad esa loca va a casarse.

- Tu lo que quieres es enfrentarte a ella, aún no superas el hecho de que te haya derrotado cuando peleábamos como Himes – le sonrió burlona.

- ¡Cállate! eso no es verdad – dijo Nao molesta – si me venció es porque es una sucia tramposa que me hizo pasar el trago más amargo de toda mi vida y eso… y eso nunca... nunca se lo perdo…

- Ara, Ara que sorpresa verlas después de tanto tiempo – la voz de Shizuru le helo la sangre y lentamente se volvió a mirarla – Yuuki-san tanto tiempo sin verte, pero – Shizuru se llevo la mano a la barbilla - ¿por qué estás aquí? – pregunto extrañada a la pelirroja que empezó a sudar frio.

- Pues es más que obvio – se levanto y en un sorpresivo movimiento llego hasta ella y la abrazo – tu misma me has invitado ¿qué no lo recuerdas? – le miró con una enorme sonrisa aunque por dentro estaba más que irritada – “tendré que tomar un baño en cuanto la suelte” – pensó Nao que sintió una sacudida de terror mezclada con asco.

- Pues eso es extraño Yuuki-san, recuerdo claramente no haberlo hecho – le sonrió cerrando los ojos y separándola gentilmente de ella, mientras las otras chicas tenían un leve rubor en sus mejillas por la pena ajena que estaban sintiendo por Nao quien simplemente se quedo de piedra en su sitio sin saber que hacer o decir, y ¿Mikoto? Pues Mikoto desde que llego no dejaba de ver a un par de peces dorados que nadaban inquietos en una pecera tras la mirada insistente de la chica que sentía unas ganas enormes de meter la mano y literalmente pescarlos.

- Pero que mala eres Shizuru – la voz de Yusuke provoco que todas las chicas incluyendo a Mikoto se giraran a ver al novio de la chica quien al verlo camino a su lado y lo tomo del brazo – tu pequeña amiga ha venido de lejos tan solo para felicitarnos – le sonrió a Nao quien se ruborizo hasta la nuca – por supuesto que eres bienvenida a compartir nuestra alegría.

- ¡Que… que… guapo! - el grito de Mikoto tomo por sorpresa a todas sobre todo a Mai quien abrió enormemente los ojos al ver como corría la chica hasta Yusuke y lo abrazaba Nao se sentó junto a Mai mientras miraba la cara de incredulidad que se dibujaba en el rostro de Mai.

- Bueno – dijo Nao – con esto me queda claro que Mikoto es normalita después de todo.

- Es… esto… - Mai simplemente no daba crédito a lo que veía, el rostro de Mikoto estaba sonrojado y miraba sonriente a Yusuke quien le obsequio una grata sonrisa que hizo que Mikoto le mirara una admiración que termino por molestar a Mai.

- Que linda niña eres – Yusuke le acarició la cabeza – serás toda una princesa cuando crezcas.

- ¿Eh? – Mikoto fue jalada por Mai y llevada a rastras hasta el sillón donde la sentó.

- No es de buena educación – le dijo Mai sentándose y cruzando los brazos mientras cerraba los ojos – abrazar a las personas que apenas se conocen Mikoto eso es…

- Oye – Nao le toco el hombro y le señalo con el dedo hacia donde estaban los novios y…Mikoto de nueva cuenta abrazando a Yusuke.

- Miko…to… hummmpppp – suspiro Mai meneando la cabeza en negativo – esta chica – sin embargo sintió un ligero malestar al ver a su pequeña amiga abrazar de esa forma al novio.

- Yuuki-san – Shizuru se volvió a ver a Nao y le sonrió sincera – es verdad este es un momento de agradable felicidad y compartirla con todas ustedes será muy grato, me alegra que hayas venido – Nao le miro ligeramente sorprendida y solo atino a asentar con la cabeza.

Yusuke se inclino y le susurro algo al oído, Mikoto solo asentó con la cabeza y le sonrió mientras se dirigía una vez más a ver a los pececillos que nadaban inquietos en la pecera. En ese momento Yusuke tomo de la barbilla a su prometida y deposito sobre sus labios un dulce beso que curiosamente incomodo a todas las presentes, exceptuando a Mikoto que centro su atención nuevamente en los peces que no dejaba de mirar de forma inconsciente su mano ya estaba a centímetros de sumergirse en el agua de la ansia que le provocaron esos animalitos.

Un fuerte ruido interrumpió tan incomoda escena todos se volvieron a ver a Mikoto tirada de bruces mientras los peces saltaban de un lado a otro Mai y Shizuru se apresuraron a levantarle y Yusuke tomo la pecera que contenía aún un poco de agua y con suma facilidad los tomo y los volvió a meter.

- Mikoto, ¿estas bien? – pregunto Mai a lo cual Mikoto solo asentó con la cabeza varias veces

- Vamos a cambiarte esa ropa mojada Minagi-san, – le sonrió Shizuru


- Voy a poner un poco de agua para estos amiguitos – Yusuke sonrió y salió de la sala mientras tanto Mikoto era llevada por Mai y Shizuru a la habitación de esta, mientras subían las escaleras, Mai se animo a entablar conversación.

- Emm, Fujino-san...

- Dime Tokiha-san

- Esto… mmm, bueno sé que no es de mi incumbencia pero… Natsuki… – al escuchar ese nombre Shizuru sintió un ligero malestar que le hizo sentir incomoda, sin embargo por un momento para ese nombre no ubico un rostro familiar – ¿sabes donde esta Natsuki?

- No, no la conozco ¿es amiga tuya Mai-san? – Mai se quedo parada a la mitad de la escalera pues al volverse a mirarla en el rostro de Shizuru no había indicio alguno de que bromeara.

- Es Natsuki, Shizuru-san…ayer vino a verte ¿o no fue así?

- Nat... – un fuerte dolor en las sienes provoco que Shizuru se llevara las manos a la cabeza – oouummm – se quejo entreabriendo lentamente los ojos – vaya esto si que ha dolido – sonrió con cansancio.

- Fujino-san ¿estas bien?

- Sí no ha sido nada, será mejor que subamos antes que la ropa se seque en el cuerpo de Minagi-san.

- “Esto es muy extraño” – pensó Mai mientras sacaba su celular y le marcaba a Natsuki, sin embargo la llamada fue trasferida al buzón de voz – “desde ayer por la tarde no contesta… me pregunto si estará bien” – las tres chicas entraron en una habitación, mientras Mai miraba atentamente su celular.


****

El sol brillaba con fuerza, Natsuki abrió lentamente los ojos, el ruido del despertador le obligo a incorporarse volteo hacia ambos lados y por un momento solo por un momento le pareció estar en un lugar desconocido, pero solo fue por un instante.

- Natsuki baja ya que llegaras tarde.

- ¡Voy! – grito Natsuki quien se había levantado y estaba vistiéndose – hoy hace un buen día – se dijo mirándose en el espejo mientras terminaba de arreglarse – una suave brisa se coló por la ventana llevando consigo unos pétalos de cerezos uno de ellos se poso en el hombro de Natsuki y al tomarlo entre sus dedos una rápida visión de una chica arrodillada de cabellera castaña le llego a la mente, como si el pétalo estuviera hecho de ácido lo soltó inmediatamente – ¿qué… que ha sido eso?

- Natsuki el tiempo sigue corriendo, si no te apresuras llegaras tarde.

- ¿Tiempo…? Yo… llegaré tarde si no me apresuro… ¿qué es lo que?…algo tengo que hacer, pero ¿qué…es?

- Natsuki, hija ¿pero que haces que no bajas? – en ese momento Natsuki volvió el rostro y miro a una mujer de mediana edad que le miraba con las manos en la cintura, al verla Natsuki cedió a las lagrimas y corrió a abrazarla.

- ¡Mamá! – grito y le abrazo con fuerza – mamá.

- ¿Qué tienes Natsuki?, ¿te sientes mal?, ¿te duele algo?

- No, no – dijo Natsuki – no es nada solo, solo déjame estar así un poco más.

- Hija – la mujer sonrió amablemente mientras abrazaba a Natsuki, tras unos momentos le jalo la oreja.

- Ouucchh – se quejo Natsuki

- No vas a convencerme con abrazos para no ir a la escuela – le sonrió – y será mejor que te apresures o llegaras tarde – anda te llevaré en el auto.

- Je, si mamá – se sobo la oreja.


Antes de subir al auto en el lado contrario de la acera vio una motocicleta una imagen de una chica de cabellera castaña saludándole con la mano le llego a la mente, fue un instante muy breve.

- Otra vez… ¿Quién… quién será esa persona? – se pregunto mirando a través de la ventanilla el lento caer de los pétalos de cerezo.

Mientras el auto seguía su marcha, la luz, el movimiento del ramaje de los arboles, el color del cielo, el movimiento de las personas al caminar y todo lo que le rodeaban le parecía extraño… era como si estuviera en un sueño y no acabará de despertar, una interminable lluvia de pétalos de cerezo seguía cayendo y una extraña sensación le hacía sentirse incomoda, era como si hubiera algo importante que no recordara pero por más que se esforzaba no podía.


- Estas muy callada hija, ¿sucede algo?

- No, no es nada – le respondió sacudiendo la cabeza en negativo – hoy hay mucho viento, no dejan de caer los pétalos.

- Sí, pero es hermoso ¿no? – su mamá se volvió a verla y Natsuki solo asentó con la cabeza – hoy por la noche te prepararé una ensalada y podrás aderezarla a tu gusto.

- ¡Que bien! – dijo entusiasta - ¿tenemos suficiente mayonesa? – pregunto con gesto inocente.

- Empieza a preocuparme tu nivel de colesterol

- Ja,ja,ja,ja,ja – se rio por lo bajo – no te preocupes estoy muy fuerte y sana – le guiño un ojo.

- Ya casi llegamos Natsuki, no olvides llegar temprano a casa porque tu papá vendrá a comer.

- ¿Papá?

- Sí, así que no llegues tarde ¿ok?

- De acuerdo – sonrió enormemente.

- Tokiha-san y Minagi-san están en la puerta, han de estar esperándote, anda, diviértete mucho, nos vemos más tarde.

- Sí – Natsuki le beso en la mejilla y bajo del auto, corrió en dirección de Mikoto y Mai – ¡chicas! ¡hola buenos días! – mantenía el brazo alzado mientras lo agitaba en forma de saludo.

- Natsuki – la voz de un hombre le hizo detenerse y volver el rostro, súbitamente fue tomada de la cintura y recibió un beso en los labios, al principio quedo en shock, pero tras unos instantes reacciono y abofeteo al atrevido quien le miro sorprendido – ¡pero, pero como te atreves! – le reclamo con bastante enfado.

- Natsuki – Mai llego a su lado – ¿por qué abofeteas a tu novio?

- ¿No..novio? – pregunto con una franca cara de extrañeza, en ese momento a su mente le llego una imagen de un hombre bastante atractivo que sonreía junto a una chica que mantenía un rostro sereno y triste.

- Eh, Natsuki ¿estas oyéndome? – le pregunto Mai y Natsuki solo asentó con la cabeza – ¿no me digas que no recuerdas que Takeda-san es tu novio?

- Takeda es… es…- se volvió a mirar al chico que le miraba con una mirada de reproche – esto no puede ser cierto – sonrió derrotada – “¿Cómo es que lo he olvidado?” – se pregunto internamente sintiéndose extrañamente derrotada.

- En verdad Natsuki el día de hoy estas un poco extraña ¿te sientes bien?

- Pero ¿por qué me has golpeado? – Takeda se sobo la mejilla – tienes la mano bastante dura.


- Yo… lo… siento – dijo bajando el rostro.

- Ora, ora, Natsuki no es para que te lo tomes tan a pecho, Takeda-kun ya ni siquera se acuerda del incidente verdad, Takeda-kun.

- Sí – dijo el chico pasándole el brazo por la cintura – haciendo que Natsuki se ruborizara – no te preocupes todo esta bien, vayamos a clases.

- Sí, de acuerdo.

Durante la mañana Natsuki no dejo de tener visiones extrañas sobre esa chica que se le aparecía, esa mirada rubí parecía ver más allá de su propia alma, durante la hora de la comida se escapo de Mai, Mikoto y Takeda y camino por las jardineras y llego a un sitio que se le hacía conocido, las flores se veían preciosas, sin saber bien porque se acerco a una de ellas y al querer tocarla se vio a si misma girándose violentamente y a una chica que le sonreía, era la misma chica, así como vino la imagen así se fue, pero Natsuki sintió un leve temblor apoderarse de ella y un sentimiento de melancolía le invadió el pecho.

- Aquí estas Natsuki – Mai llego hasta ella – venga, vamos que Takeda-kun te esta esperando.

- Ah, sí… mmm – dijo caminado junto a ella – oye Mai, una chica... de cabello castaño y ojos rubi… dime ¿va en esta escuela?

- ¿Eh?, ¿de que hablas?

- Esto te sonará extraño pero desde esta mañana he estado teniendo una serie de…

- ¡Vamos, vamos Natsuki! – Mai se rió – deja de pensar en cosas extrañas, ¿ves las nubes y el cielo azul?

- Sí – contesto.

- Entonces solo cree en lo que ves, y no te preocupes por visiones que no son importantes.

- Pero.

- Ora, Ora, Natsuki mira ahí están Takeda y Mikoto vayamos rápido con ellos.

En la casa de Shizuru, Mai no dejaba de ver a Shizuru, se veía muy normal pero le extrañaba sobre manera que no fuera capaz de recordar a Natsuki, al principio esperaba que se tratará de una broma, sin embargo había sido ya la tercera vez que había intentado preguntarle acerca de Natsuki, sin embargo de una u otra forma Shizuru evadía el tema. Cuando Mikoto estuvo de nueva cuenta seca y cambiada bajaron nuevamente pero antes de llegar a la sala Mai tomo a Shizuru de la mano.

- Espera Fujino-san.

- ¿Tokiha-san? – Shizuru le miro extrañada - ¿sucede algo?

- Has estado evitando el tema todo el tiempo, pero debes de comprender que estoy preocupada por Natsuki – al escuchar ese nombre volvió a apoderarse de Shizuru esa extraña molestia.

- ¿Por qué insistes con esa persona, si yo no la conozco? – Shizuru se soltó de su mano.

- Por favor Fujino-san, no comprendo ¿cómo es que has olvidado un amor tan grande así tan de repente?

- ¿Amor? – Shizuru se llevo la mano al pecho pues sintió que una daga le atravesaba.

- Fujino- san ¿estas bien?

- Tokiha-san ¿verdad? – la voz le Yusuke le hizo girar el rostro – ¿Podría hablar un momento contigo? Shizuru tus amigas te esperan en la sala – le sonrió dulcemente.

- Sí, lamento no poder ayudarte con esa amiga tuya Tokiha-san – se alejo a paso tranquilo.

- Tokiha-san – al volver el rostro Yusuke la tenía sujeta de la mano lo mismo que Mikoto – lo lamento pero no puedo permitir que lastimes de esa forma a mi prometida.

- ¿Lastimarla? – pregunto Mai extrañada al tiempo que los tres desaparecían en medio de una luz rojiza - ¿Pero que demo… ¿eh? – Mai y Mikoto estaban en los al rededores del templo, al volver el rostro hacia arriba vio a Yusuke flotando en el aire vestido con una túnica blanca que tenía extraños dibujos en color rojo, en las palmas de sus manos se hallaban dibujados unos pentagramas.

- No es mi intención dejarte para siempre aquí Tokiha-san, así que permanecerás en este lugar hasta que la boda haya terminado; no puedo permitir que Shizuru recuerde a Kuga Natsuki, volveré por ustedes, es una promesa, si gustan pueden intentar escapar pero no podrán hacerlo.

- Espera… ¿por qué? – pero no hubo respuesta a su pregunta desapareció en medio de una luz rojiza.

- Mai ¿dónde estamos? – le pregunto Mikoto

- No lo sé Mikoto pero será mejor que investiguemos que esta pasando – levanto el rostro y noto una intensa luz rojiza que provenía del bosque – vayamos a ver que es eso – tomo a Mikoto de la mano y se encaminaron rumbo al bosque.

Esa noche a la hora de la cena Natsuki rompió en llanto de alegría al ver a sus padres juntos, los abrazo y se sintió inmensamente feliz.

- “Todo esta muy bien, todo están muy bien” – pensó – “Mai tiene razón debo de dejar de preocuparme por cosas que no son reales, esto es real, esto es real, estoy con mis padres y extrañamente siento como si apenas nos conociéramos, papá están fuerte y mamá tan hermosa. Es verdad... debo de fijarme más en la realidad y no en esas extrañas apariciones, estoy segura que pronto desaparecerán” 

Mikoto y Mai caminaron un trecho del camino cuando de repente fueron interceptadas por unos seres extraños parecían hechos de un extraño barro rojo, sus brazos se transformaron en espadas y se pusieron en posición de guardia, listos para el ataque.

- Mai, qué son esas cosas?

- Son mis guardianes – hablo una voz que parecía proceder de todas partes – los he invocado por porque lamentablemente no puedo permitir que sigan avanzando

- ¿Quién… quién eres tu? – pregunto Mai mirando en todas direcciones.

- Yo mi querida Tokiha Mai soy el tejedor de destinos – el anciano apareció delante de sus guardianes en medio de una luz roja violácea.

- ¿Cómo sabes mi nombre? – pregunto Mai mirándole desconfiada.

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja – rió amablemente el anciano – te conozco a ti desde que naciste, veo que has traído a tu mana, mi querida latido.

- ¿Maná?, ¿latido? – pregunto extrañada.

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja ¡aaah! – suspiró – te lo explicaré rápidamente los seres humanos se dividen en dos el mana es la fuerza que alimenta al latido, cuando un humano nace yo ató el hilo rojo del destino en el meñique izquierdo y este por si mismo localiza a su maná que es la fuente de alimento que conjugara el alma de las dos personas.

- No entiendo de que esta hablando.

- Bien en ese caso te permitiré verlo por ti misma – dibujo un pentagrama de luz rojiza delante de él y este con una velocidad indescriptible atravesó a ambas chicas, mismas que soltaron un grito al mismo tiempo cayendo ambas de rodillas.

Mai levanto el rostro y por un momento su vista se desenfoco, después de sacudir un poco la cabeza pudo ver bien de nuevo.

- ¿Qué ha sido eso? – le pregunto poniéndose en pie al igual que Mikoto

- Obsérvalo por ti misma, mira tu meñique – le sonrió afablemente.

- Esto… - dijo Mai mirando su meñique izquierdo en el que un fino hilo de brillante color escarlata se movía suavemente – con una cara graciosísima siguió el recorrido del hilo hasta posar su mirada en el dedo meñique de Mikoto quien inútilmente trataba de agarrarlo – eso… eso… dijo señalando a Mikoto y después al viejo, ¿esto… es el hilo rojo del destino?... es… es… en… entonces ¿existe? – el viejo asentó sonriente – eso… - los ojos de Mai se abrieron enormemente – eso significa que Mikoto y… yo… ella y yo…- su rostro se ruborizo hasta la nuca… ¡No! Eso no es ¡Posible! - el viejo arqueo las cejas.

- Umm Mai ¿qué es esto? – pregunto Mikoto con cara interrogante mientras trataba de asir el fino hilo

- ¿Así que tu también no estas contenta con el maná que te ha elegido tu destino?

- ¿Eh?

- Si no la quieres entonces te la quitaré – le sentenció el anciano interponiendo una barrera entre ella y Mikoto que era solamente traspasada por el hilo que las unía.

- ¿Mai? ¿dónde?, ¿dónde estas?

- Mikoto estoy aquí – dijo tocando la pared que la dividía, sin embargo no paso mucho tiempo antes de que se diera cuenta de que estaba completamente encerrada pero era solo ella y tal parecía que Mikoto simplemente no la veía.

- ¡Dónde esta Mai? – le reclamo al anciano

- Esta justo enfrente de ti.

- ¿Eh? – Mikoto abrió enormemente los ojos al ver a Mai atada de pies y manos a un árbol que curiosamente no estaba ahí hacia apenas unos minutos atrás, sin embargo a Mikoto lo único que le importaba era salvar a Mai.

- ¡Suéltala!

- ¡Mikoto, estoy detrás de ti! ¡eso es solo una ilusión! – le grito Mai golpeando las paredes cristalinas en las cuales se hallaba encerrada.

- Si quieres que la suelte tendrás que enfrenarte a mis guardianes – el anciano hizo un movimiento con la mano y frente a Mikoto apareció una Katana, la cual la chica tomo enseguida mirando seriamente al anciano quien sonrió complacido.

- Vence a mis guardianes y libera a tu latido, mi hermoso maná – el anciano le sonrió con ternura y desapareció entonces los guardianes se lanzaron en franco ataque sobre Mikoto que evadía con habilidad felina los ataques de sus adversarios, derroto a un par sin embargo cada vez que uno caía aparecían dos y el número de enemigos iba en aumento, aún empleando todas sus habilidades Mikoto recibió varios cortes en los brazos y en el rostro, pero aún con ello seguía combatiendo, sin embargo sus fuerzas iban mermando siempre que estaba a punto de llegar hasta Mai, de la nada aparecían más y más guardianes que le cerraban el paso, Mai miraba con desesperación la pelea de su joven amiga sintiendo un desespero por no poder ayudarle.

- ¡Suficiente! – la voz del anciano se escucho en derredor y todos los guardianes se detuvieron en seco, Mikoto cayó de rodillas al suelo mientras intentaba recuperar el aliento.

- M.. Mai – susurro.

El viejo se acerco a Mai y le hablo – tu joven maná es increíblemente fuerte – le dijo mirándole seriamente – ¿probamos hasta donde sería capaz de llegar por ti? – el anciano desenvaino su katana y se dirigió hacia la chica que intentaba levantarse.

- ¡Nooo! ¡detente!, ¡si has de acabar con alguien acaba conmigo! – grito Mai y el anciano se detuvo.

- ¿Cambiaras su vida por la tuya? – el anciano se volvió a mirarla achicando los ojos.

- Sí – dijo Mai sin duda en su voz, las barreras desaparecieron de entorno a ella y al alzar la vista Mikoto la vio y sonrió cansada.

- Mai – susurro.

- Una vida será intercambiada por otra, que así sea Tokiha Mai, que tu maná viva, mientras tu mueres – el anciano levanto la mano y uno de los guardianes se movió su brazo se transformo en un arco y flecha y apunto en dirección de Mai, a una señal de su mano la flecha salio disparada, Mai cerró los ojos pero un grito ahogado le hizo abrirlos de inmediato, era Mikoto que lanzándose con todas sus fuerzas había servido de escudo a Mai.

- ¡¡¡¡Noooooo, Mikotooooo!!!!! - Mai cayó de rodillas y la tomo entre sus brazos, la punta de la flecha atravesaba el pecho de la chica, quien abrió los ojos lentamente.

- Ma..i… ¿estas… bien?

- Mikoto, Mikoto…acerco su mano temblorosa a ella, mientras Mikoto tosía un poco y trataba de reprimir inútilmente un gesto de dolor.

- Que… bien… que estas… bien – le sonrió y le acaricio la mejilla – me gusta Mai… el ramen de Mai… mmpfff, cof… cof – tosió un poco de sangre – no… no solo me gusta el ramen de Mai… ahora… ahora… ahora… comprendo… lo que significa gustar… si… me gusta… me gusta Mai – sonrío al tiempo que asentía con la cabeza… - Me… gusta… Mai.

- Mikoto te podrás bien… Mi…ko…to… te… pon…drás bien – pero Mikoto solamente le sonrió, suspiró y cerró los ojos, dejando caer la mano a un lado - ¿Mikoto?... ¿Mikoto? – Mai le sacudió mientras sus ojos desprendían lagrimas amargas, a su memoria llegaron todos los momentos compartidas juntas, su sonrisa, su ternura, inocencia, su apego hacia ella, todo lo que habia venido a ser Mikoto en su vida – Mi…ko…to… ¡¡¡¡MIKOTOOOOOOO!!!!!... – el silencio que siguió a ese grito solo era roto por los sollozos de la chica que levantando el rostro miró con ira infinita al anciano que le miraba desafiante, sin perder su sonrisa le dio la espalda a Mai quien con delicadeza dejo a Mikoto en el suelo y se levanto tomando la Katana que yacía a un lado de la joven chica – No te perdonaré… no te perdonaré… ¡¡¡¡No te perdonareeeeeeeeeeeeeeeeee!!!! – se abalanzo contra el anciano pero interpuso una barrera que detuvo a Mai, esta soltó la Katana y empezó a golpear la barrera con fuerza, aún cuando se escuchaba el tronar de los huesos de sus manos.

- ¿Crees poder atravesar esa barrera iluso latido? – pregunto el viejo sin volverse a mirarla – pierdes tu tiempo no lo conseguirás… no querías a tu maná entonces te arrebate a tu maná.

- Yo la quería – dijo sin dejar de golpear la barrera que ya pintaba de carmín por la sangre que escurría por los nudillos de Mai – yo en verdad la quería – golpeo con una fuerza descomunal la barrera – y tu… y tu… - a su mente llegaron la infinidad de veces que Mikoto la abrazo, la infinidad de veces que le sonrió y jugo con ella, las ocasiones en las cuales salvo su vida, no importando si la de ella misma se ponía en riesgo - ¡¡¡¡¡TUUUUUUUU!!!!! – un crujido hizo volver la vista al viejo quien abrió enormemente los ojos – la barrera tenía una pequeña grieta de la cual Mai no se percato porque no dejaba de ver al viejo, un golpe más se sumo al anterior y la grieta se hizo más visible - Yo la quería… - las lagrimas de Mai seguían su rauda caída así como sus pensamientos le seguían avasallando – ¡¡¡¡¡Yo… Yo… - cerró los ojos y lanzo un ultimo golpe al tiempo que gritaba - ¡¡¡¡¡YO LA AMABAAAAAAAAAAAA!!!!!!! – la barrera se hizo pedazos ante la complacida sonrisa del anciano.

Al abrir los ojos Mai casi se cae de espaldas, pues Mikoto le miraba interrogante, no hubo tiempo de formular ninguna pregunta pues Mai ya estaba abrazando a Mikoto con fuerza mientras seguía llorando.

- Hu… humm.. ¿Ma..? ¿Mai? – pregunto la chica que simplemente no entendía que pasaba.

- Mikoto… Mikoto que bien que estas bien… que bien…– le acaricio la cabeza con dificultad pues sus manos prácticamente las tenía destrozadas – se separo suavemente de ella para mirarle la cara y al ver esos ojos dorados simplemente le beso suavemente en los labios provocando en Mikoto un repentino sonrojo, el hilo rojo tomo un nuevo brillo aún más intenso – Mi…ko…to… - le dijo Mai sonriéndole

- Muy bien mi hermoso Latido tus sentimientos han sido bendecidos.

- ¡Tu! – le miró con enfado y en un rápido movimiento coloco a Mikoto tras de sí.

- Tranquila, tranquila – le dijo el viejo levantando las manos – has pasado muy bien la prueba.

- ¿Prueba?...

- Así es – dijo tomándola de las manos, las cuales poco a poco fueron curadas - ¿has venido a buscar a tu amiga?

- ¿Ah? ¿te refieres a Natsuki? – pregunto Mai soltándose de las manos del viejo y examinándolas rápidamente.

- Así es – dijo el anciano asentando con la cabeza – si estas buscándola yo te guiare hasta ella aunque he de decirte que de ninguna manera podrás ayudarla ella está pasando por su propia prueba y así como tu lo hiciste ella debe de superarla por sí misma - ¿vamos? – el viejo le invito con la mano para que le siguiera.

El tiempo en el templo era diferente que en el mundo real, justo en ese mismo momento Shizuru estaba terminando de vestirse de novia, a ratos se sostenía la cabeza con fuerza ante la mirada preocupada de su madre y de la costurera.

- En verdad te sientes bien ¿hija?

- Sí, en verdad – le respondió Shizuru con una sonrisa cansada – ya pasará.

- No creo que sean los nervios – comento la costurera que terminaba de darle los toques finales al vestido – quizás es que estas un poco estresada, pero deberías tranquilizarte todo saldrá bien el joven Yusuke ha sabido organizar absolutamente todo de tal forma que no tienes nada de que preocuparte más que de lucir radiante mientras le das el si en el altar – la mujer le sonrió afablemente.

- Sí, lo haré, ahora me gustaría descansar un poco antes de la ceremonia – les pidió Shizuru volviéndose a llevar una mano a la cabeza.

- De… de acuerdo hija, descansa un poco, iré a prepararte un poco de Té.

- Gracias mamá.

Al salir de la habitación la madre de Shizuru se volvió a mirar a la puerta con preocupación, lo mismo que la costurera.

- Me pregunto que podrá ser lo que le está pasando a Shizuru – dijo su madre – siempre ha sido una chica de constitución fuerte esta es la primera vez en toda mi vida que la veo quejarse de un dolor de cabeza.

- Quizás es solo que está un poco preocupada de que todo salga bien – dijo la costurera – los jóvenes de ahora se preocupan por todo.

- Sí, quizás sea eso – respondió la madre de Shizuru encaminándose rumbo a las escaleras, ambas mujeres no se dieron cuenta pero Yusuke había escuchado toda la conversación.

- Shizuru… ¿aún la puedes recordar? – pregunto en un susurro – es hora de acabar con esto – dijo en un suspiro encaminándose rumbo al cuarto donde se encontraba la chica.

Mai no salía de su asombro pues Natsuki se encontraba encerrada en una esfera brillante de color rojiza se hallaba en una posición algo extraña como si poco a poco fuera a sentarse.

- Cuando su frente toque sus piernas todo habrá acabado – dijo el viejo bajando la cabeza y mostrando un verdadero gesto de tristeza – no hay nada que yo pueda hacer la esfera se comprimirá y… será su fin…

- ¿Qué? – Mai le vio con un verdadero gesto de terror dibujado en el rostro – eso… eso tiene que ser una mala broma ¿verdad? – pregunto llena de ansiedad.

- ¿Natsuki-san? – Mikoto se acerco a la esfera y pudo traspasar la mano tocando el brazo de Natsuki brevemente pues un repentino escozor hizo a Mikoto retirar la mano de inmediato, Natsuki dentro de su sueño estaba sentada platicando con Mai y Takeda sintió un toque extraño en el brazo que le hizo mirárselo.

- Esto… dijo Natsuki – tocándose el brazo – es extraño – susurro – juraría que alguien me acaba de tocar.

- Eso no puede ser posible – dijo Takeda – levantándose – no haya nadie aquí más que nosotros, me voy tengo que ir a entrenar – se acerco a Natsuki y quiso darle un beso pero la chica se negó – ah – dijo Takeda llevándose la mano a la cabeza – olvidaba que no te gusta dar muestras de cariño en público – de acuerdo, está bien – dijo tomándole el rostro con las manos y depositando sobre su frente un beso – nos vemos después chicas – dijo mientras emprendía una carrera rumbo a los edificios.

- Takeda-kun es muy comprensivo contigo – Mai le sonrió – no cabe duda de que es un buen novio.

- Ah, sí – susurro Natsuki no muy convencida – supongo que sí.

El viejo tomo la mano de Mikoto y la sano enseguida, la herida por quemadura se cerró de inmediato.

- ¿Qué fue eso? – le pregunto mirando de nueva cuenta la esfera de luz en la que se encontraba.

- Es el sueño en el cual se encuentra atrapada Natsuki – el viejo cerro los ojos y suspiro – el bosque del olvido te encierra y te ofrece todo aquello que sabe te distraerá de recordar lo que es verdaderamente importante para ti.

- ¿Nos pasará lo mismo a nosotras? – le pregunto Mai acerándose a la esfera y tocándola con la palma de la mano, en esta ocasión ya no pudo traspasarla, se sentía tan dura como el acero.

- No, tu has aceptado tus sentimientos por tu maná y tu maná te ama, así que ustedes dos son inmunes a la magia del bosque del olvido… pero – el viejo suspiro y levanto la vista para ver a Natsuki - … ella… debe de despertar por si misma o simplemente dejara de existir. Un humano sin hilo del destino es como una aberración en este mundo… así que si Yusuke usurpo su hilo y consigue que Shizuru se una con él en matrimonio y sellan su unión con un beso entonces todo estará acabado para ella, supongo – dijo mirando a ambas chicas – que intentaran ayudarle, así que no me opondré, ya que el hechizo que el bosque ha cernido sobre Natsuki es demasiado poderoso y sobre todo a tocado un punto del cual a Natsuki le costará mucho trabajo dejar atrás, así que adelante si pueden ayudarla háganlo… yo me retiro tengo una boda que oficiar…

- No querrás decir que tu…

- Sí, así es en cuanto Shizuru diga si entonces será oficial, el tiempo aquí corre de manera diferente al mundo de los humanos… dos horas…

- ¿Qué? – los ojos de Mai se abrieron desmesuradamente – ¿en dos horas?...pero… pero apenas llegamos…

- No veas el tiempo de forma lineal mi querida Latido, aquí el tiempo es circular, diferente al mundo humano… ja,ja,ja,ja,ja,ja podría explicártelo durante décadas y aún así no lo entenderías – en ese momento un reloj de arena roja apareció delante de ella – en cuanto la arena se haya terminado el beso y la promesa estarán hechas, trata de despertarla antes de que eso ocurra, buena suerte Tokiha Mai

El anciano desapareció dejando a Mai perpleja ante sus palabras, mientras tanto en el sueño de Natsuki, esta caminaba rumbo a la sala del consejo estudiantil, al llegar ahí y abrir la puerta aprecio la silueta de una chica de castaña cabellera y de ojos color rubí que le miraron por un solo instante.

- Shizu…ru – los ojos de Natsuki se abrieron desmesuradamente –pestañeo por un instante y la chica ya no estaba ahí, el viento que soplaba por la ventana abierta agito su azulada cabellera – Shizuru… Shizuru… - repitió ese nombre una y otra vez – yo estoy… estoy…. Shizuru…. – sintió un repentino dolor de cabeza que le llevo al desmayo.


En la habitación de Shizuru esta se hallaba desmayada también, Yusuke la recostó sobre el sofá y tomo su mano entre las suyas… le miró con infinita tristeza.

- A pesar de ya no estar conectada con ella, sigues buscándola… – le acaricio la mejilla con el envés de la mano – aún piensas en Kuga Natsuki… tratas de extraerla de lo más profundo de tus recuerdos aún cuando estos están provocándote semejante dolor… ¿sabes una cosa?... por ti daría hasta el último centavo que poseo, mataría sin piedad a quien tu quisieras no importando, edad, condición social o raza… por ti moriría sin objetar nada… haría lo que tu me pidieras de la forma como tu desearás y mandarás… y lo único que pediría a cambio sería ver tu real sonrisa… una sonrisa verdadera… solo eso… por una mirada tuya de amor verdadero… sí… por una vez… tan solo una vez que me miraras con amor… yo… sería capaz de destruir el mundo entero con mis manos desnudas… ¿por qué tu corazón no puede pertenecerme?... ¿por qué si nuestros destinos están conectados el uno al otro?... a pesar de haber mandado a Kuga Natsuki a una muerte segura… tu aún piensas en ella…aunque no seas capaz de recordarla… - trazo un pentagrama delante de él mismo que se materializo bajo el sofá donde se encontraba Shizuru – ve con ella amada mía, despídete de ella… porque el camino al que la he lanzado la llevara a la muerte… no habrá forma de que salga del bosque del olvido… y regresa a mí… - el pentagrama le envolvió en una luz rojiza. Yusuke sostuvo su mano mientras una lagrima se deslizaba por su mejilla – por favor… ámame.

Natsuki despertó, todo a su alrededor estaba en penumbras, la luz se encendió y la luz le deslumbro, cuando se hubo acostumbrado a la luz aprecio a una persona que le miraba tristemente a unos metros de ella recargada a la puerta de lo que parecía ser su propia habitación Natsuki se incorporo sentándose a la orilla de la cama mientras Shizuru le miraba con un dejo de nostalgia, al principio pareció no reconocerla sin embargo fue como un torbellino que avasallo en un instante, todos sus recuerdos se agolparon en su mente, sacudiéndola de una forma bastante cruel y dolorosa, “¿es suficiente con prestarte eso?, ¿puedo hacer algo más por ti?... Natsuki siempre estoy pensando en ti… no perdonaré a aquellos que quieran lastimar a Natsuki… No quería que lo supieras, sabía que rechazarías un amor tan impropio como este…sí, eso es derrotaré a todas las Himes y todo aquello que no te gusta… Natsuki se ve tan linda… te equivocas es porque somos amigas, y las amigas están para ayudarse… tan imprevisible como siempre… ¿entonces no aceptas mis sentimientos por ti?... lo siento en realidad no tenía intenciones de herirte pero Natsuki yo aún Te Amo… Así que aunque me odies te haré mía… lo siento Natsuki perdóname… perdóname…”

- Natsuki – la voz de Shizuru lo lleno todo, el vació de su alma fue llenado por una momentánea sensación de paz y tranquilidad – esos ojos rubís le miraban llenos de una extraña emoción y al mirarlos le hizo sobrecogerse el alma.

- Shi… zu… Shizuru – hablo Natsuki tragando un poco de saliva – yo…yo…lo lamento mucho… – bajo la mirada, retirándose las manos de la cabeza que aún dolía un poco, sus mejillas se incendiaron en rojo carmín – lamento mucho haberte lastimado – sus ojos se llenaron de lagrimas – fui una persona muy cruel contigo… – apretó las manos formando puños – he sido una persona muy egoísta no merezco tu amor… yo… yo… - Shizuru le miro de lleno, contemplando el dolor verdadero de Natsuki, esas lagrimas eran reales… pero Shizuru no deseaba verla llorar… no quería ver esas lagrimas surcar el rostro de la persona que tanto amaba, se acerco a ella a paso lento y seguro, mientras Natsuki buscaba inútilmente limpiar sus lagrimas con sus manos.

- Natsuki – la suave voz de Shizuru lleno los oídos de la peliazul quien mostraba un gesto de dolor y arrepentimiento en el rostro; Shizuru se arrodillo frente a ella y recargo su cabeza en las piernas de Natsuki, mientras sus brazos le envolvían la cintura con delicadeza – eres muy dura contigo misma Natsuki – le dijo Shizuru apretándola suavemente – me diste muchos momentos de felicidad – cerró los ojos y suspiro con fuerza – además siempre estaba molestándote con mis insinuaciones, abrazándote cada vez que te distraías, estando a tu lado cuando a veces lo único que querías era estar sola; me aproveche de mi cargo para hacer que estuvieras a mi lado… no soy menos culpable que tu… y lamento que mis sentimientos te fueran molestos y no habérmelos guardado por completo para mí. Ahora comprendo como te sientes con respecto a mí – en este punto Natsuki abrió enormemente los ojos – hay muchas clases de amor, todas son maravillosas pero muy distintas en la forma de sentir, amo a Yusuke por su temple, su fuerza y su nobleza, porque me entrego por completo sus sentimientos aún cuando yo nunca podré amarlo de la forma en la que te amo a ti, esas dulces palabras que él siempre me obsequia las quería escuchar pero en tus labios – Shizuru sonrió mientras las lagrimas escapaban de sus ojos – siempre fuiste tu Natsuki a quien he amado… y me duele en el alma no poder corresponderle a Yusuke como se merece… y por todo ello… Sí, por todo ello he comprendido al fin que tu amor por mí es como el que yo siento por Yusuke… es por eso que… - levanto el rostro y miro de lleno los ojos llorosos de Natsuki, le obsequio una suave sonrisa y le acaricio la mejilla con delicadeza – es por eso que No tienes nada porque disculparte, soy yo quien te pide perdón por tratar de obligarte a sentir algo que no esta en tu naturaleza, la única culpable de este dolor que he cargado, no es otra más que yo misma y mi propio deseo egoísta por tenerte. Así que no te sientas responsable por algo que nunca estuvo en tus manos resolver – le sonrió ladeando la cabeza suavemente a un lado – es hora de irme Natsuki, Yusuke espera por mí, gracias – se levanto – por haberme hecho soñar de esta manera… en ti… en ti Natsuki encontré el significado de la palabra amor – el cuerpo de Shizuru empezó a desaparecer en medio de una luz rojiza-violácea.

- ¡Espera Shizuru!, necesito decirte algo, esto no es lo que crees.

- Sayonara Natsuki – le sonrió y movió su mano a manera de despedida.

- ¡No! – se levanto de un impulso de la cama y quiso abrazarla pero fue inútil – lo único que quedo en sus manos fue una traza de diminutos puntos de luz roja violácea.

Mai y Mikoto seguían sin poder tras pasar esa luz en la cual estaba envuelta Natsuki.

- Es inútil – dijo Mai tras levantarse por doceava vez tras el impacto recibido al querer traspasar la luz que mantenía cautiva a Natsuki.

- ¿Qué vamos a hacer Mai? – pregunto Mikoto mirando a momentos a Mai y otros a Natsuki.

- No lo sé Mikoto… pero tenemos que idear algo la boda esta por comenzar – Mai miro atentamente a Natsuki quien parecía dormir – maldición Natsuki ¡Despierta!, vamos ¡Despierta!, ¡Shizuru esta a punto de casarse! ¡Demonios! ¡Es que acaso no la amas? – tomo una piedra y la lanzo contra la esfera de luz sin embargo la piedra rebotó y regreso hacia ella con fuerza golpeándole en un hombro.

- ¡Mai! – Mikoto corrió hacia ella - ¿estas bien?

- Sí, lo estoy – le respondió y la hizo a un lado – ¡Vamos! Despierta Natsuki!, ¡Despiertaaaaaaa! – volvió a tomar una piedra y la lanzo con todas sus fuerzas, misma que regreso y le golpeo una vez más – mmmhhhpppffff – se quejo, sin embargo tomo otra piedra y volvió a aventarla mientras seguía gritándole a Natsuki que despertara.

Mientras tanto en la habitación Natsuki miraba desaparecer el último punto de luz roja de la palma de su mano.

- No… - susurro por lo bajo – no permitiré que te cases con Yusuke – cerro el puño con fuerza, no ahora que comprendo y acepto mis sentimientos por ti, no voy a perderte Shizuru, ¡No voy a perderteee! – salió en dirección de la ventana y salto, corrió tan rápido como le dieron sus pies, monto sobre la barda y salió a la calle, una calle que en ese momento se le hizo verdaderamente enorme – ¿hacia dónde?... – se pregunto mirando en todas direcciones – ¿hacia donde tengo que ir? ¡Demonios! ¡Donde estoy?

- ¡Despiertaaaaa! – Natsuki se detuvo en seco al escuchar esa voz

- ¿Qué?... esa voz.. Mai – sin embargo al volver el rostro vio a Mikoto y a Mai caminar tranquilamente hacia ella.

- Hola Natsuki – le saludo Mai

- ¡Despiertaaaaaaaa! – una vez más la voz lejana de Mai llego a sus oídos, sin embargo la Mai que venía hacia ella no había abierto la boca para nada más que para saludarle.

- Vamos de compras a la ciudad ¿quieres venir con nosotras? – llego hasta ella y la tomo del brazo lo mismo que Mikoto.

- ¿Tu acabas de decir que despierte?

- ¿Eh? ¿de qué hablas Natsuki?

- ¡Maldición Despiertaaaaaa!

- Esa voz – dijo Natsuki separándose de las chicas – ¡esa voz esta llamándome!

- Ignórala – le dijo Mai asiéndola del brazo nuevamente – no querrás irte de aquí ¿oh, sí? si te vas… tus amados padres desaparecerán – Mai le sonrió fríamente – tu vida feliz desaparecerá, pero si te quedas, no tendrás nada de que preocuparte, te llegará la muerte y ni siquiera lo sabrás.

- De… ¿de qué estas hablando?

3 comentarios:

  1. Genial! simplemente genial, linda que alegría ver que creaste este espacio, en cuanto tenga un momento te apunto a la lista de mi blog.

    Un abrazo y espero que estés bien!

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  2. geniaaaaaaal!!!!!! quiero la continuación por favor *o* ya la quiero ya la quieroooo por favor siii? *-*

    besos y abrazos Sheila ^^

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  3. Gracias Mis hermosas Amigas, Akari, Al3 Gracias por sus comentarios y su compañia me es grato saber que las tendré por acá la continuación la voy a subir el domingo así que esten pendientes. UN BESO ENORME A LAS DOS!!!

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