miércoles, 10 de marzo de 2010

Pastel De Bodas Un Beso Para La Novia Cap. 2



II
A Unos Días de la Boda.

Una hermosa pareja caminaba por las calles de Kyoto, en verdad se veían tan bien juntos que desviaban hacia ellos las miradas de los transeúntes, él, alto con un porte al caminar que denotaba una maravillosa y magnificente seguridad en sí mismo, su cabello negro intenso, sus ojos castaños obscuros profundos con un toque de serenidad y fortaleza enmarcados por unas perfectas cejas negras; su nariz hermosamente delineada casi como si hubiese sido esculpida por el más exquisito de los artistas, su boca firme, fuerte, armoniosamente delineada y un mentón ovalado fuerte y simétrico, un rostro cabalmente masculino; su espalda y pecho anchos, sus músculos pectorales resaltando suavemente a través de la tela de su camisa blanca adornada por uno que otro pétalo rosáceo que caía suavemente de los árboles que adornaban las calles; sus bíceps perfectamente formados mostrándose por el firme ángulo de su brazo al cargar con una mano y tras su espalda su saco negro.
Ella perfecta y armoniosa, su suave y seguro andar, un reflejo de elegancia refinada; su cabello rubio-castaño recogido entonando más su hermoso rostro, sus grandes ojos tan rojos como el rubí brillantes y serenos pero conservando en el fondo una tristeza solo perceptible para la más sensible de las personas; tomada del brazo del hombre que mantenía en su rostro una sonrisa de satisfacción y una mirada llena de orgullo por tener a esa mujer tomada de su brazo, por ser ella su prometida, entraron a un parque y se detuvieron frente a una banca que estaba bajo la sombra de un gran árbol por cuyo follaje penetraban gradualmente los rayos del sol y cuyos pétalos rosáceos caían suavemente con la brisa de la primavera, él la recargo dulcemente a su pecho y hundió su rostro en el perfumado cabello de la que pronto sería su esposa y la respiro hondamente llenándose por completo de su esencia y una sonrisa se dibujo suavemente en su varonil rostro.

- En solo cinco días Shizuru.

- Yusuke… - ella esbozo una ligera sonrisa en su rostro – sí, en cinco días.

- Soy el hombre más feliz de la tierra – dijo al tiempo que tomaba la mano de Shizuru con la suya y la apretaba suavemente – pensé que nunca conseguiría entrar en tu corazón – apretó los ojos y la atrajo más a su pecho tanto que Shizuru fue capaz de percibir el latido de su corazón.

- Yusuke… - susurro con suavidad y le dolía no ser capaz de entregar el alma y su corazón al hombre que le tenía entre sus brazos.

- Europa te gustará – dijo el esbozando una sonrisa mientras la seguía apretando a su pecho – en esta época del año el clima es agradable, te encantara Venecia, Paris, España ¡Dios! – hundió su rostro entre el suave cabello de Shizuru – estoy tan ansioso por iniciar nuestra vida juntos – la separo lentamente de él y con su mano le tomo de la barbilla levantándole el rostro suavemente – Shizuru – susurro quedamente mientras acercaba su rostro lentamente al de ella.

- Yusuke… - murmullo ella mientras mordía ligeramente su labio inferior – Yusuke yo… yo… - ella ladeo ligeramente la cabeza y bajo su mirada.

- Shi…zuru… - Yusuke apretó ligeramente sus ojos y la abrazo de nueva cuenta a su pecho – está bien… todo está bien… - le dijo – quiero que nuestro primer beso sea especial y si aún no puedes hacerlo yo lo comprendo, tan solo déjame tenerte así entre mis brazos y siente la brisa de primavera ¿verdad que es fresca?, es hermoso estar contigo y eso… eso es suficiente para mí – sonrió sincero mientras hundía de nueva cuenta su rostro entre el sedoso cabello de Shizuru.

- “Yusuke – pensó Shizuru, mientras un dejo de tristeza enmarcaba su hermoso rostro – has sido tan bueno desde que te conocí, has sido tan dulce y tan tierno… Yusuke… - sus ojos se humedecieron – es hora de dejar los sueños atrás ¿no es así?... y aunque me duela olvidaré mi pasado y me entregaré por entero a ti… Yusuke” – se apretó a su pecho y lo abrazo con más fuerza – Yusuke ante su abrazo sonrió dulcemente.

- “Te haré Feliz Shizuru – pensó Yusuke – te haré completamente feliz… aunque en ello me vaya la vida, lo prometo” – La brisa de primavera agitaba suavemente las ramas de los árboles y sobre ellos caía una tranquila lluvia de pétalos de cerezo.

****

Natsuki estaba recostada de costado sobre su cama toda la tarde se la paso dando vueltas tratando de dormir, queriendo olvidar, deseando no recordar, deseando no sentir, el atardecer se reflejaba dorado rojizo a través del ventanal de su recámara, no sabía exactamente como se sentía, pero la sensación que tenía no era nada agradable, se sentía entre molesta y deprimida, un poco decepcionada, un poco irritada, confundida…

- ¿Con que te casas, eh?... Shizuru – murmuro suavemente – me… me alegra – hundió su cara de lleno en su almohada y al sentir que las lagrimas fluían por sus mejillas se incorporo de golpe - ¿Qu… Qué?... ¿Qué es esto?... ¿por qué estoy llorando?... – se limpio con el envés de su mano y mientras los últimos destellos de luz se filtraban por su recámara se quedo de rodillas abrazándose a si misma sintiéndose profundamente sola, era la primera vez que en realidad sentía el cruel vacio de la soledad.

En otra parte Mai miraba a Mikoto cantar, por momentos le prestaba atención, pero de vez en cuando su mente le llevaba a pensar en Natsuki, estaba preocupada por su reacción ante la inminente boda de Shizuru, sabía que había metido la pata hasta el fondo y ahora quería enmendar la situación de alguna forma pero no se le ocurría como hacerlo.

- Has estado muy callada ¿pensando en Tate? – Pregunto Nao con una mirada displicente.

- No – contesto Mai echando hacia atrás la cabeza – es otra cosa – siguió – es con respecto a Natsuki.

- ¿Qué pasa con ella? – pregunto Nao con cierto interés.

- Bueno – se enderezo y bajo la mirada – yo… es que le dije que…

- ¡¡Arrggg!! No se saldrás con que ahora estas enamorada de ella ¿o sí?

- ¡Claro que NOOO! ¡pero cómo se te ocurre decir semejante cosa? – le espeto sintiendo el rostro tan rojo como un tomate.

- Te diré – contesto sin interés – con ustedes es posible cualquier cosa – Mikoto termino de cantar y rápidamente se fue a su lugar favorito entre los pechos de Mai, Nao miro a Mikoto que despreocupada frotaba su rostro de un lado a otro entre el pecho de la chica, Nao miro después a Mai y levantando una ceja resoplo al tiempo que decía - ¿entiendes a lo que me refiero? – Mai se puso de los mil colores pero aún así no quito a Mikoto de su lado.

- Me refiero a que le dije a Natsuki que Fujino-san va a casarse

- ¿Qué Fujino qué? – pregunto Nao con los ojos muy abiertos.

- ¿A que no sabías?

- ¿Esa loca se va a casar?

- Bueno ¿es que no te llego la invitación? – le pregunto al tiempo que de su bolsillo sacaba la suya y se la pasaba a Nao quien la abrió y comenzó a leer.

- ¿Estás de Broma? – le pregunto lanzándole una mirada llena de sarcasmo.

- Oh vaya pues pensé que te habría invitado.

- Ya es suficiente – dijo Nao – recargándose de lleno en el respaldo del sofá – así que Fujino se casa – dijo lentamente – ¿y Kuga como respondió a eso?

- No estoy segura, en cuanto se lo dije pareció muy sorprendida y simplemente se fue.

- ¿Y a ti que más te da? – se incorporo alisándose la falda – preocuparte por los demás no te dejará nada bueno – paso a un lado de ella y salió del Karaoke – “ Matsuyama Yusuke ¿Por qué me suena ese nombre?” – pensó – tengo que investigarlo.

Al día siguiente Natsuki ya estaba en clases, miraba de lleno a través de la ventana, el cielo azul estaba adornado por diversas nubes blancas que vagaban libremente en el cielo, la suave brisa agitaba los árboles de las jardineras y Natsuki miraba el hipnótico caer de las flores de cerezo; un alumno entro al salón y le entrego al profesor una nota quien la leyó enseguida.

- Kuga Natsuki - se escucho la voz del profesor – Kuga Natsuki – volvió a repetir pero Natsuki no estaba prestando atención.

- Oye Kuga – dijo una chica tras ella tocándole el hombro con lo cual volvió a la realidad – el profesor te está llamando.

- Sí – dijo levantándose rápidamente y sintiendo un leve sonrojo de vergüenza.

- Te llaman de la presidencia estudiantil – le dijo y continúo dando su clase.

- “¿Qué será lo que querrá Shiz…?” – su rostro se torno triste al recordar que ella ya no era la presidenta estudiantil, mientras caminaba por los pasillos recordó la infinita cantidad de veces que había recorrido ese mismo camino para ir con ella, siempre al abrir la puerta la encontraba sentada con una taza de té en los labios y una grata sonrisa.

Al abrir la puerta se encontró con Yukino quien le invito a pasar.

- ¿Kikukawa-san? - pregunto Natsuki mientras miraba en derredor - ¿me llamaste?

- Sí, Kuga- san por favor siéntate – no sé si a estas alturas ya lo sabes pero… - Yukino miro hacia la ventana.

- Es sobre… ¿es sobre la…?

- Ya lo sabes ¿eh? - ¿Qué piensas hacer Kuga-san? – pregunto Yukino mientras se ajustaba los lentes y se volvía a mirarla.

- ¿Qué pienso hacer? – pregunto extrañada Natsuki - no entiendo a que te refieres con ello.

- ¿No? – pregunto Yukino entornando los ojos - ¿por qué no eres sincera con tus sentimientos?

- ¿Qué quieres decir con eso? – Natsuki se puso a la defensiva – No sé que quieres decir con eso.

- Para ti no es demasiado tarde – Yukino se levanto – tu aún tienes una oportunidad, la boda será dentro de 4 días.

- Es que en verdad no sé de qué estás hablando.

- Kuga – san, no cometas el mismo error que yo – se volvió hacia ella mientras los ojos se le anegaban en lágrimas.

- ¿A qué te refieres? – pregunto Natsuki confundida.

- Haruka – chan esta… - se mordió el labio inferior y cerró los ojos antes de continuar – esta… esperando un bebé…

- ¿Suzushiro – san?... ¿embarazada? – pregunto Natsuki sin comprender.

- Lo conoció en su primer año de Universidad – dijo Yukino dándole la espalda y mirando a través de la ventana – fue… amor a… primera vista – dijo con dificultad – fue una boda rápida y yo la miré frente al altar jurarle amor eterno… ni siquiera en ese instante fui capaz de confesarle mis verdaderos sentimientos – se hizo un momentáneo silencio y Natsuki se levanto y camino para situarse junto a ella – yo la amaba ¿sabes? – las lagrimas fluían libremente por sus ojos – aún la amo – esbozo una amarga sonrisa Fujino-san lo sabía, sabía que el sentimiento que sentía por Haruka-chan era amor, pero yo misma lo negaba y lo representaba como si fuera una amistad muy profunda hacia ella; pero en el fondo “¿no estas acaso en la misma situación?” – las palabras de Shizuru resonaron en su mente – en el fondo sabía que estaba enamorada de ella – Kuga – san – volvió a un lado el rostro – mira dentro de tu corazón, se sincera contigo misma, no permitas que Fujino-san arruine su vida casándose con alguien a quien no ama.

- ¿Cómo puedes saber eso?, ¿cómo sabes que no lo ama? – pregunto Natsuki frunciendo el entrecejo.

- Un amor así de grande no desaparece en un año – le contesto mientras limpiaba sus lagrimas con el envés de su mano.

- Lamento lo que has tenido que pasar pero… - Natsuki le dio la espalda – yo no estoy enamorada de Shizuru, lo que ella haga de su vida no me importa.

- Kuga–san - dijo Yukino pero Natsuki simplemente se fue – Kuga–san – Yukino volvió el rostro a un lado mientras sonreía tristemente al recordar las palabras de Haruka “Si es una niña entonces la llamaré Yukino” – soy… una cobarde – susurró.


2 comentarios:

  1. ToT me dio ganas de llorar con lo de la pobre Yukino aunque ya lo había leído antes igual no mas me dio tristeza...

    vamos con la tercera parte ahora =D

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  2. Hola Guapa!! Gracias por comentar bellisima hermosisima, pues si es que a mi me da tristeza lo cegatas que es Haruka ya que si somos honestas sin Yukino nada más esta chica estaría más que perdida, igualita que Natsuki no miran más allá de sus narices xDDDDDD

    Un Beso Enorme Guapitzitsima!

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