sábado, 6 de marzo de 2010

Entre Celos Te Veas 3ra Parte


- “Esa tarde le dije a Naomi que podía venir a la escuela, que no había nadie que me amara, fue a causa de esa contestación que Naomi volvió a mi” – Shizuru se sentó recargándose en el tronco de aquel árbol – “fue mi culpa, todo es culpa mía” – “y ahora” – se miro las manos – “lastime a Natsuki” – cerro los puños – “sin embargo… ¿Cómo iba a saber?... ¿cómo iba a saber que me amabas Natsuki?” – cerro los ojos y siguió llorando.

Mai entro en la sala del consejo estudiantil, Natsuki estaba sentada en el suelo recargada de espaldas al escritorio de Shizuru, miraba la palma de su mano, ya no lloraba simplemente miraba el collar con el dije que le regalara a Shizuru, su rostro estaba vació de cualquier tipo de emoción, sus labios entreabiertos, su cuerpo extrañamente relajado y su mirada muy lejos de cualquier sitio.

- Eeh, Natsuki – dijo Mai -… ¿estás bien? – se acerco a ella, Natsuki se levanto y paso por su lado sin decir palabra alguna, Mai solo le miró y antes de que Natsuki saliera le hablo – Solo – dijo Mai – no huyas… no sé qué paso entre ustedes, pero si es verdad que la amas no la dejaras ir – Natsuki frunció el ceño apretó con fuerza sus manos y salió sin decir palabra alguna.

Mai suspiró por lo bajo y camino hasta la ventana observo a los chicos y chicas salir a los jardines la hora del almuerzo había llegado, a lo lejos distinguió a Mikoto que caminaba unos metros atrás de Yuuichi.

- ¿Mikoto? – se pregunto – salió rápidamente pues quería hablar con ella.

Mientras tanto Mikoto observaba a Yuuichi quien llevaba sobre su hombro un par de espadas de entrenamiento, el rostro de Mikoto denotaba cierta molestia, mientras seguía tras el chico recordó una de las platicas que tuvo con Naomi.

- ¿Shizuru-san? – pregunto Mikoto

- Sí – dijo Naomi ligeramente ruborizada – ella es la persona que más quiero – sonrió.

- Mai – dijo Mikoto rápidamente – Mai es la persona que yo más quiero – asentó con la cabeza.

- Eeh! – Naomi miro a Mikoto y tras breves instantes sonrió – bueno dijo – a lo que me refiero es a que hummm….. lo que tú sientes por Mai – san es diferente a lo que yo siento por Shizuru-sama .
- ¿Diferente? – pregunto intrigada Mikoto.

- Aja – asentó con la cabeza – se puede querer de diferentes formas; por lo que me has dicho creo que Mai –san te quiere como si fueras su hermana menor.

- ¿Hermana menor? – volvió a preguntar.

- Aja – dijo Naomi asentando con la cabeza al unísono – en cambio lo que yo siento por Shizuru – sama es completamente diferente, a mi…. – bajo la mirada – a mí me gusta Shizuru-sama, aunque soy una chica yo… yo quiero besarla

- ¿Be..sar…la? – susurro Mikoto sorprendida e imaginándose besando a Mai por lo que su rostro se ruborizo de inmediato y su corazón empezó a latir deprisa.

- Sí – respondió tímidamente – yo quiero… yo quiero abrazarla, quiero sostenerla entre mis brazos… aun cuando soy una chica porque yo… Yo Amo a Shizuru – sama, cuando la miro parece que el tiempo se detiene, cuando sonríe me hace sentir feliz, para mi estar a su lado es lo más importante, sin embargo trato de no estar todo el tiempo con ella para no ser una molestia. Además es la presidenta del consejo y es una mujer muy ocupada, así que me conformo con los breves momentos que puede brindarme. Quiero pasar el resto de mi vida con ella porque quiero hacerla siempre sonreír… yo… - Naomi suspiro – quiero hacerla inmensamente feliz.

- ¿Amar es… desear que la otra persona sea feliz? – pregunto Mikoto.

- No estoy segura si es solo eso, pero yo quiero hacer feliz a Shizuru-sama – sonrió y miro el cielo – Mikoto dijiste que – dijo – Yuuichi es el chico que le gusta a Mai-san ¿cierto? – Mikoto solo asentó con la cabeza – Entonces continuo él es la felicidad de Mai –san – murmuro.

- ¿Su felicidad? – Mikoto frunció el entrecejo.

- Aja – se limito a responder Naomi sin mirarla – cuando amas a una persona te sientes completa ¿sabes?, cuando la miras todos los demás desaparecen de tu vista te olvidas de todos solo existe esa persona para ti – Mikoto abrió enormemente los ojos pues eso le sucedía con Mai – y sobre todo – continuo – deseas que sea completamente feliz Aahh! Ya veo a Shizuru-sama, nos vemos Mikoto – se despidió y corrió hacia Shizuru.

El resto del día Mikoto permaneció sentada en ese lugar preguntándose que era lo que le sucedía, sabía que quería a Mai pero no tenía idea de que la amara, una enorme sonrisa se apodero de su rostro al estar segura de que amaba a Mai, sin embargo se esfumo en un instante al recordar las palabras de Naomi “Yuuichi es el chico que le gusta a Mai-san ¿cierto?... Entonces él es la felicidad de Mai –san” .

- Duele – dijo llevándose las manos al pecho – duele – repitió mientras las lagrimas fluían por sus mejillas - ¿por qué duele? – se pregunto y en ese momento la imagen de Yuuichi besando a Mai le vino a la mente – apretó con fuerza sus manos – no… no…. Mai – susurro – Mai es mía – Yo… ¡¡Yo Amo Mai!! – grito, sin embargo se sentía profundamente triste pues si realmente amaba a Mai debía de hacerla feliz y eso significaba dejarle el camino completamente libre para estar con Yuuichi.

Ese día Mikoto se la pasó en ese lugar recordando cada instante vivido con Mai, a cada recuerdo se formaba en su rostro una sonrisa o un gesto de dolor, cada recuerdo le provocaba una sensación diferente. Esa noche mientras Mai dormía Mikoto la miraba desde su cama “lo que más deseo es su felicidad” – a sus oídos volvió la voz de Naomi – “Yuuichi – Kun es quien le gusta a Mai – san ¿cierto? – Mikoto frunció el entrecejo y se tapo la cabeza con las sabanas cerrando los ojos con fuerza – “Entonces él es la felicidad de Mai-san” – una vez más la voz de Naomi se hizo presente en la mente de Mikoto y abrió los ojos – No… musito – No quiero – comenzó a llorar en silencio tratando de descifrar su dolor.

Mikoto volvió de sus recuerdos y alcanzo a Yuuichi, este al verla le sonrió.

- ¿Cómo estas Mikoto? – le saludo y segundos después miro en todas direcciones – hummm ¿y Tokiha? – preguntó – siempre estas con ella – Mikoto miraba el suelo y no tenía idea de que decirle al chico de hecho ni siquiera sabía porque había ido tras él - ¿Mikoto? – pregunto el chico levantándole el rostro con la mano, Mikoto le miró y de inmediato centro su atención sobre las espadas que Yuuichi tenía al hombro – aaahhh! – exclamo – ya sé lo que quieres es entrenar un poco conmigo ¿eh? – le guiño un ojo – anda practiquemos un rato prometo no ser muy rudo contigo – Mikoto solo asentó con la cabeza – Muy bien entonces toma – le extendió la espada y Mikoto la tomo observándola cuidadosamente.

En un momento Mikoto se abalanzo con fuerza contra Yuuichi, el chico se sorprendió por la fuerza con que Mikoto le atacaba solo era capaz de esquivar los golpes.

- Eehh Mikoto… espera, solo, solo estamos entrenando – decía esquivando los golpes de la chica.

- “Quiero vencerlo” – pensaba Mikoto – “necesito vencerlo… de esa forma yo… de esa forma yo…” – se abalanzo contra el chico una vez más con fuerza.

- Espera por favor – pidió Yuuichi.

Sin embargo Mikoto no le hacia el menor caso, Mai caminaba cerca del lugar al escuchar los golpes de las espadas y la voz de Yuuichi corrió para ver qué era lo que estaba pasando. Mikoto en un descuido resbalo con una piedra cayendo hacia enfrente con la inercia se llevo a Yuuichi junto con ella, cayendo los dos al suelo. Mikoto entreabrió los ojos y se dio cuenta de que estaba a centímetros del rostro del chico quien tenía los ojos cerrados y un claro gesto de dolor en el semblante, una de las manos de Yuuichi hizo presión un par de veces sobre algo que sentía mullido y confortable, abrió lentamente uno de sus ojos y se percato de que estaba tocando el pecho de Mikoto el cual en esos meses se había desarrollado visiblemente, de inmediato le soltó y se ruborizo por completo.

- ¡¡¡Aaahhh!!! –exclamo – lo… lo siento – dijo apenado – esto… yo…. –calló al instante al sentir las lagrimas de la chica caer sobre su rostro - ¿Mikoto? – pregunto extrañado - ¿Qué te sucede?

- ¿Por qué? – pregunto Mikoto mientras la lagrimas caían por su mejillas - ¿por qué no pude vencerte? – volvió a preguntar.

- Mikoto – dijo el chico incorporándose - ¿pasa algo? – pregunto, sin embargo Mikoto permaneció en silencio y solo lloraba Yuuichi le abrazo recargándola en su pecho, Mai llegó al sitio en que ellos se hallaban y miró a Mikoto en brazos de Yuuichi, una extraña sensación se apodero de ella, algo que no podía definir con palabras un nombre emergió de sus labios –Mi..ko…to – dijo suavemente – dio un paso al frente y al hacerlo piso una rama que crujió al romperse haciendo que ambos se volvieran a mirarla.

- Mai – pronunció Mikoto levantándose de inmediato, le miró por un instante y echo a correr.

- Mikoto – Mai estiro su mano – espera – dijo, pero la chica no le escucho.

- ¿Tokiha? – pregunto Yuuichi completamente confundido.

Mai solo se dio la vuelta dejando al chico con mil interrogantes en la cabeza.

Mientras tanto Natsuki se sentó debajo de la sombra de un árbol el almuerzo lo dejo a un lado cerró los ojos recargándose de espaldas al tronco y se dispuso a tratar de olvidar todo lo que había sucedido hasta ese momento, la brisa agitaba suavemente su cabello.

- ¿Kuga –san? – la voz de un chico hizo que Natsuki abriera lentamente los ojos

- ¿Takeda? – pregunto frunciendo el entrecejo - ¿Qué quieres? – pregunto con la voz plagada de una clara molestia.

- Ah… esto… yo… pues… eh – balbuceaba el chico con el rostro sonrojado.

- ¡Para eso me molestas? – le espeto mirándole fríamente, se levanto dándole la espalda – Idiota - dijo por lo bajo mientras se encaminaba rumbo a los salones.

- Es… espera Kuga –san tu almuerzo.

- No me interesa – dijo Natsuki sin mirarlo – te lo puedes quedar.

- ¿Eeehh? – el chico sonrió estúpidamente mientras el rostro se cubría de un completo carmesí al tomar ese tesoro entre sus manos.

Shizuru mientras tanto miraba con nostalgia aquel jardín, para ella esas primera palabras que cruzo con Natsuki eran parte de sus más atesorados recuerdos.

- Natsuki – murmuro –si tan solo… - suspiro – fue mi culpa… todo es culpa mía – frunció el entrecejo.

- Shizuru – sama – la voz de un chico hizo que volviera el rostro – te está esperando el consejo estudiantil para que presidas las reunión sobre lo que haremos en el próximo festival escolar.

- Oh! – dijo Shizuru – gracias en seguida iré – le dijo al chico sin mostrar su habitual sonrisa.

El chico antes de irse miró extrañado a Shizuru, nunca la había visto tan triste. Shizuru se levanto a los pocos minutos miró una última vez el jardín cerró los ojos y se dio la media vuelta.

- Adiós Natsuki – murmuro suavemente, el viento agito su hermoso cabello y su mirada perdió por completo su brillo, ahora estaba por completo decidida a olvidarla.

Mai caminaba entre los jardines, envuelta por completo en sus pensamientos, se sentía extrañamente confundida, en ella estaba un sentimiento difícil de describir y no encontrarle un nombre para definir ese sentimiento le estaba haciendo sentirse muy molesta.

- ¿Será posible que a Mikoto le guste Yuuichi? – se pregunto para si misma – si es así ¿Qué debería hacer?

Tanto Natsuki como Mai pasaron la una junto a la otra sin embargo estaban tan metidas cada una en su mundo que ni cuenta se dieron. Natsuki al volver de sus pensamientos se vio de pie frente a aquel jardín donde viera a Shizuru por vez primera y revivió aquel recuerdo, se veía a ella misma de pie a punto de arrancar la vida de esa inocente flor, el dulce regaño de Shizuru volvió a sus oídos, esa mirada plagada de gentileza, su persona en sí, que le hizo sentir aún cuando ella no lo deseaba una grata confianza – “Cuando te conocí – pensó – creí que solo serías en mi vida una persona más a la cual nunca tomaría importancia, sí… sí….creí que serías algo sin importancia… ¿cuándo?, ¿Cuándo te volviste tan indispensable?... ¿en qué momento entraste en mi corazón? Y sobre todo ¿cómo es que no me di cuenta?... y ahora, ahora que tengo mis sentimientos por ti tan claros, ¿Por qué?”– frunció el entrecejo, dio la media vuelta y se fue de aquel sitio.

Mai volvió al salón de clases faltaban escasos minutos para que la hora del almuerzo terminara, el salón se hallaba medio vació, se sentó en su silla y se tendió sobre el pupitre, por un momento su mente quedo vacía de cualquier pensamiento, solo tenía una imagen fija en la mente y esa era el abrazo que involucraba a Yuuichi y a Mikoto.

- No sabía – dijo quedamente – que a Mikoto le gustara Yuuichi, siempre pensé que yo… era quien… le…. – suspiró y se limito a mirar el lento surcar de las pocas nubes que vagaban por el amplio cielo azul.

De regreso a los salones Nao caminaba al lado de Naomi.

- Cocinas muy bien – dijo Nao.

- No es verdad – sonrió Naomi.

- Por supuesto que sí – Nao se llevo las manos detrás de la cabeza – pero dime ¿siempre cocinas tanto para el almuerzo?

- No – se limito a decir mientras se ruborizaba – es solo que lo hago para mí y para esa persona que es muy especial para mí.

- ¿Especial? – pregunto Nao sabiendo de antemano a quien se refería.

- Si – respondió Naomi con una hermosa sonrisa en el rostro.

- ¿Y puedo saber quién es el afortunado? – pregunto Nao de improviso.

- Oh! No es un… - Naomi se detuvo en seco al darse cuenta de lo que estuvo a punto de decir – no… no le conoces – se limito a decirle – bueno me… me tengo que ir – dijo Naomi echando a correr a los salones.

- Oye, es… espera – dijo Nao mirándola correr ya lejos de ella – shhhzzztt – chasqueo – debí haberme callado la boca – saco el celular y miro una vez más la mirada de Naomi – En verdad es… muy especial para ti ¿no es verdad? – dijo girando el rostro a un lado – Shizuru no merece tenerte Naomi – susurro – en verdad ella no merece nada – apretó los dientes con fuerza - ¡maldición! – dijo en voz alta - ¿Por qué eres tan dulce Naomi? – dijo ya con más calma – ahora – miro el celular – como podría usar esto sin lastimarte… ¿cómo… cómo lo usaría para lastimarla a ella sin hacerte daño a ti?.

Mikoto se había detenido de su larga carrera y ahora solo caminaba lentamente pensando en qué hacer con lo que sentía por Mai, pero sin llegar a una conclusión lógica; mientras tanto las clases ya habían iniciado y ni Natsuki, ni Mai, ni Nao prestaban atención a lo que decían sus respectivos profesores, Shizuru presidía la junta y para sorpresa de todos estaba en verdad poniendo atención a cada cosa no de la forma pasiva que solía hacerlo sino con un interés férreo como si deseara que el trabajo le inundara por completo con el solo deseo de pensar lo menos posible en la mujer a la cual acababa de destrozar con su actitud.

****

Por la noche Mai preparaba la cena, estaba preocupada pues Mikoto aún no aparecía era extraño que se saltará la comida y encima la cena, se sentía desconcertada aún tenía en la mente ese abrazo, podía ver claramente el rostro de Mikoto recargado al pecho de Yuuichi, este sosteniendo su cabeza con su mano y con la otra rodeando su pequeña espalda, los ojos del chico cerrados dejando que el llanto de Mikoto empapara su camisa…¿qué era?...¿qué era ese sentimiento que volvía a embargarla?... ¿por qué le molestaba tanto?...suspiro por lo bajo mientras iba a la ventana y corría la cortina esperando verla, sin embargo abajo todo estaba vacío.

- Mikoto – dijo quedamente - ¿dónde estás? – pregunto mientras alzaba la vista al nublado cielo nocturno.

- Ya estoy aquí – dijo Mikoto sin muchos ánimos, se saco los zapatos inmediatamente.

- Mikoto – Mai volvió el rostro para mirarla empero Mikoto esquivo su mirada - ¿Dónde estabas? – pregunto.

- Voy a bañarme – respondió encaminándose al cuarto de baño.

- Pero Mikoto tu…. – dijo Mai no obstante la chica no le hizo caso y cerró la puerta tras de sí.

- Así que… - susurro – … no me dirás nada ¿eh? Mikoto – su rostro formo un claro gesto de tristeza.

Natsuki miraba las gruesas nubes negras que cubrían el firmamento, un par de relámpagos aluzaron momentáneamente el cielo, en seguida se escucharon los estruendos y las luces se apagaron, Natsuki permaneció de pie con el rostro inmutable de frente al cristal de su ventana, una fuerte lluvia comenzó a caer y en cuestión de minutos arreció con más fuerza, así como por el cristal resbalaba el agua de la misma forma las lagrimas de Natsuki corrían imparables por sus ruborizadas mejillas.

- Ya basta – musitó – es suficiente… - apretó con fuerzas sus manos - ¿Por qué estoy llorando?... yo no soy así…no quiero llorar … ya no… yo – cayó de rodillas llevándose las manos al rostro – estúpida Shizuru… idiota… idiota… ¡¡Idiotaaaaa!! – grito hundiéndose profundamente en el dolor que le traspasaba el corazón como una filosa, fría y cruel daga.

- Shizuru-sama – Naomi se abrazo a su espalda – tengo miedo – dijo abrazándole con más fuerza - ¿cómo es que el clima cambio de esta forma, si en la tarde estaba tan despejado? – le pregunto suspirando resignadamente.

- No lo sé - respondió Shizuru viendo la lluvia caer a través del cristal de su ventana – a veces… no sabemos cuando el clima cambiara para todos ¿no es así?.

- Shizuru-sama… aaahhh!!!! – grito al escuchar un estruendo fuertísimo tanto que hasta el cristal tembló.

- No sucede nada – respondió Shizuru sin ningún tipo de emoción en su voz – un segundo estruendo se dejo escuchar y Naomi se aferro con más fuerza a Shizuru – si continuas sujetándome de esta forma no me dejaras respirar – dijo Shizuru sin mirarla.

- ¡Oh! Lo… lo siento – dijo soltándole, un estruendo más se escucho y Naomi se arrodillo temblando visiblemente y se cubrió los oídos con las manos.

- Shizuru se arrodillo frente a ella, le miro intensamente – ¿Shizuru-sama? – pregunto Naomi intentando leer alguna emoción en sus ojos - ¿qué…? – su pregunta murió en sus labios, Shizuru le beso con fuerza, sin ningún gesto de ternura, era un beso violento, agresivo, la recostó sobre el piso sacándole la blusa y el sostén sin ninguna consideración – Espera… - rogó Naomi – Shizuru-sama ¿por qué? – su pregunta volvió a morir con un nuevo beso, Shizuru tomo entre sus manos los pechos de Naomi acariciándolos sin ninguna contemplación. Naomi logro liberarse de la boca de Shizuru - ¿Por qué?... ¿Por qué esas haciendo esto? – los ojos de Naomi se anegaron de lagrimas las cuales resbalaron por sus sonrojadas mejillas, la habitación se aluzo momentáneamente con el resplandor de un relámpago y por un breve instante el rostro que Shizuru tenía frente a sí se transformo en el de Natsuki. Shizuru se hizo hacia atrás como si el cuerpo de Naomi quemara, en su rostro se dibujo un gesto de profundo dolor y arrepentimiento, se cubrió la cara con sus manos y comenzó a llorar con fuerza – per… perdóname… perdóname – suplicaba amargamente – no quería… en verdad no deseaba lastimarte… por favor Na… - ese nombre murió en su garganta, no fue capaz de pronunciarlo.

- Shizuru – sama – susurro Naomi mirándola sorprendida y su corazón se lleno de un infinito dolor – Shizuru-sama – volvió a repetir, se acerco a ella y le abrazo – todo está bien – le dijo dulcemente.

- No… no… - Shizuru seguía con el rostro cubierto por sus manos – No – repitió negando con la cabeza – no está bien – su llanto proseguía – lo siento tanto.

- No te preocupes – dijo inocentemente Naomi – todo está bien – le retiro las manos del rostro y Shizuru le miró a los ojos – perdóname tu a mi Shizuru-sama.

- Naomi –susurro Shizuru.

- Seguro has tenido un día difícil y yo… - bajo la mirada – no eh sido considerada contigo – trago saliva – me buscas y actuó de esta forma – Shizuru al oír sus palabras abrió enormemente los ojos – me eh comportado de una forma muy egoísta lo siento Shizuru-sama… por favor acéptame – le tomo el rostro con sus manos y le beso profundamente.

- “No, no Naomi” – pensó Shizuru – “por favor detente” – Naomi le tomo las manos y las coloco sobre sus pechos y con suaves movimientos le incito a que le acariciara – “No… no… por favor Naomi yo… no quiero…” – seguía pensando, Shizuru se separo dulcemente de Naomi, retiro sus manos de sus pechos y le tomo el rostro con las manos – está bien – intentó sonreír – no es necesario hacer esto – le dijo con ternura.

El rostro de Naomi se contristo y las lágrimas le fluyeron como ríos.

- ¿Naomi? – pregunto Shizuru extrañada.

- Me… me odias ¿verdad? – pregunto amargamente.

- Naomi – musito Shizuru mientras se sorprendía al ver el enorme dolor y vergüenza que se dibujo en ese inocente semblante.

Naomi se levanto y corrió a la cama tirándose de bruces y llorando amargamente – “Me odia…me odia… Shizuru – sama me odia” – se decía angustiosamente a si misma.

- Naomi – susurro Shizuru, su rostro formo una amarga expresión de dolor, apretó con fuerza sus manos formando puños y mordió su labio inferior, tras unos instantes se levanto y camino hasta Naomi, se sentó al borde de la cama y le acaricio la cabellera suavemente, Naomi volvió el rostro centrando sus ojos en el semblante de la mujer que amaba, Shizuru le sonrió. – Naomi –musitó – Te… necesito – bajo lentamente el rostro le tomo de la barbilla entreabriéndole los labios dulcemente, sus labios se posaron sobre los de Naomi y de forma suave introdujo su lengua dentro de esa inocente y cálida boca, la forma como Shizuru le besaba le hizo sentir una profunda emoción en su corazón, se sentía inmensamente bien cada roce, cada caricia que proporcionaba y el sabor, ese dulce sabor que inundaba su boca era lo más parecido al elíxir de los dioses. Shizuru le tomo gentilmente de los hombros y le levanto con ternura sin romper ese beso, Naomi quedo al fin de rodillas sobre la cama, Shizuru separo sus labios de Naomi y le deslizo la boca por el cuello mientras tomaba las manos de Naomi y las dejaba reposar sobre sus pechos cubiertos aún por el uniforme escolar. Shizuru le hablo al oído dócilmente

- ¿Te gusta lo que estas sintiendo? – le susurro.

Naomi antes de contestar trago saliva pues se daba cuenta del increíble poder que tenía Shizuru para hacerle sentir de esa forma.

- Sí – mascullo – me… – se ruborizo levemente – me… gusta.

- Buena chica - murmuro Shizuru mirándola profundamente a los ojos.

- Shizu…ru… - Naomi bajo la mirada tímidamente, trago saliva y volvió a mirarla a los ojos, se ruborizo por completo haciendo que una ligera y sincera sonrisa floreciera en los labios de Shizuru.

- Sí – respondió Shizuru a la pregunta que le formulo Naomi sin palabras.

- Aahh! – Naomi sonrió enormemente y su rostro se torno feliz, ahora ya tenía el permiso de la mujer que amaba para librarle de sus ropas y poder sentir una vez más esa sensación que se tiene al sentir el calor proveniente de la persona que mas amaba. Empezó a desnudarla y Naomi se deleitó con cada roce que sus manos le prodigaban a la piel que iba quedando al descubierto, sus manos se posaron sobre los firmes pechos de Shizuru, trago saliva al sentirlos, al recrear en sus manos esa suavidad que creía había sido un sueño la primera vez, su rostro ruborizado miraba ese magnífico cuerpo desnudo, cada una de sus perfectas formas, rozo con las puntas de sus dedos los rosáceos pezones.

- ¡Aaaahhh! – exclamó Shizuru cerrando sus ojos ante la dulce y suave caricia – “Naomi –pensó Shizuru – en verdad no quiero… si tan solo te detuvieras… por favor” – suplicaba dentro de si – abrió lentamente los ojos al sentir sobre sus pechos el contacto de la lengua de su joven amante. – “No… en verdad no quie….” - ¡aaahhhmmm!! – exclamo al sentir la suave succión de la boca de Naomi mientras sus dedos jugaban con el endurecido pezón – “Si en este instante me separo de ti… pensarás que me eh molestado… pero… - sus ojos mostraron un claro gesto de molestia – si permito que continúes te haré pensar que Te Amo” – Abrió enormemente los ojos al darse cuenta de lo que había pensado – “pero… es eso… - se dijo – tengo que Amarte, te hice… te hice una promesa… así que Tengo que Amarte para poder cumplir mi promesa… así que… Por favor Naomi… por favor… enamórame otra vez”- le levanto el rostro cuidadosamente con ambas manos y le miro con profunda tristeza – “hazme olvidarla, ¿puedes hacerlo Naomi?” – Shizuru le examino el rostro con profundo detenimiento – Eres tan hermosa Naomi – le dijo haciendo que la chica se ruborizara – tan… hermosa – repitió – Naomi se ruborizo aún más y se sintió inmensamente feliz. Naomi entrecerró los ojos y le ofreció su boca - “Naomi – pensó Shizuru – Sí… esto lo eh provocado yo ¿no es así?, por lo mismo tengo que hacerme responsable de mis actos ¿verdad Naomi?” - sonrió amargamente mientras cerraba los ojos y acercaba su boca a la de Naomi – “Sin embargo ¿por qué duele tanto?...¿Por qué siento que el corazón se me hace pedazos?” - le beso dulcemente intentando inútilmente borrar el dolor que le estaba matando.

****

Nao miraba el rostro de Naomi en su celular, había algo que le molestaba, algo que no lograba entender del todo y era esa obsesión por no dejar de mirarla, era como si deseara recordar algo que había ya olvidado.

- ¿Qué es esta sensación?... ¿Por qué siento que ya te conozco de tiempo atrás? – exhaló un suspiro dejando a un lado el celular, centro su mirada en el techo - ¿dónde?... – cerro los ojos intentando recordar; un relámpago cruzo el cielo haciendo un estruendoso ruido fue entonces cuando:

- ¡Aaaahhh! – la voz de una niña hizo que Nao abriera la puerta de aquella habitación, al mirar al interior vio a una niña sentada sobre una cama, las cortinas estaban abiertas y se podía ver claramente el cielo de aquella tarde cubierto por gruesas nubes grises que soltaban una lluvia parecida al diluvio, la niña tenía los ojos cerrados y sus manos cubrían sus oídos y las lagrimas le corrían por las mejillas.

- Oye – le hablo Nao pero, la chica no le escucho - ¡hey! – le hablo más fuerte, sin embargo no fue suficiente – ssshhzzttttsss – chasqueó y camino hasta llegar a su cama, le retiro las manos de los oídos logrando así que la chica le mirara – oye – volvió a decirle.
- ¿Quién… quien eres tú? - pregunto la niña mientras cerraba los ojos al escuchar un segundo estruendo.

- ¿Qué te pasa? – pregunto Nao - ¿te asustan los rayos? – la chica abrió poco a poco los ojos y asentó con la cabeza, más no pudo decir nada porque en ese instante un dolor le atravesó el pecho y un gesto de dolor se reflejo en su rostro, la chica se dejo caer sobre la cama - ¡hey! – exclamo Nao - ¿te sientes bien? ¡oye!

- Aaahh!!... yo… - dijo la chica con un rictus de dolor, llevándose las manos al pecho – ya… ya esta… pasando.

- Estas sudando – observo Nao.

- Estoy… estoy bien – dijo la chica incorporándose lentamente de nuevo, respiro profundamente – ya paso el dolor.

- ¿Te dan miedo los rayos? – pregunto Nao.

- Sí… aunque me da más miedo el día de mañana.

- ¿Mañana? – pregunto Nao confundida.

- Sí – dijo la chica – porque es probable – bajo la cabeza – que mañana muera – sonrió amargamente.

- ¿Mo..rir?, ¿por… por qué? – pregunto Nao mirándola seriamente.

- Mañana van a operarme… es mi corazón... creo que no tiene ganas de vivir – dijo con un gesto de resignación – pero yo sí quiero vivir – suspiro – yo… necesito vivir - apretó las sabanas con sus manos – yo quiero… vivir para seguir viendo esa sonrisa… y esos ojos…

- No te entiendo – dijo Nao.

- Oh! Es que yo… - un relámpago cruzo el cielo haciendo un estruendoso ruido - ¡Aaahhh!! – grito la niña.

- Eeeeehhh … oye… niña – le decía Nao – suéltame me estas ahogando, Naomi quien se había abrazado fuertemente a Nao le soltó ruborizándose por completo.

- Esto… yo… lo… lo siento.

- Está bien, no importa – le dijo.

- Tú… ¿por qué estás aquí? – pregunto Naomi viendo como el rostro de Nao se ensombrecía de tristeza.

- Mamá – dijo – estoy aquí por mamá – sin desearlo comenzó a llorar – unos tipos… unos tipos – se le hizo un nudo en la garganta que le impidió seguir hablando, abrió los ojos al sentir el abrazo de Naomi.

- Tranquila – musito dulcemente – estará bien porque estas preocupada por ella, estoy segura de que mejorara.
- No… - dijo secamente – escuche que es probable que no despierte nunca más - se abrazó a Naomi con fuerza y lloro larga y amargamente Naomi le dejo llorar sobre su pecho y le acaricio su pelirroja cabellera.

- Te prometo – dijo Naomi – que si pasa lo peor para tu mamá y para mi y morimos cuidaré bien de ella, así no estarás preocupada y podrás seguir tu vida.

- Eehhh! – Nao se separo de Naomi y le miro a los ojos viendo una sincera verdad reflejada en los mismos.

- Oye niña ¿qué haces aquí? – la voz de un hombre le hizo volver el rostro

- Tsukira deberías estar durmiendo – necesitas descansar para la operación de mañana, enfermera adminístrele un sedante para que pueda dormir y tu niña – se volvió a mirar a Nao – hace mucho que la hora de visita termino ve a tu casa – otra enfermera saco a Nao de la habitación, antes de salir se volvió a mirar a Naomi quien le sonrió y le despidió agitando suavemente su mano.

- ¡¡Tsukira!!...¡¡Tsukira Naomi!! – exclamó Nao incorporándose de golpe sobre su cama las lagrimas comenzaron a rodarle por las mejillas – eres tu – dijo – eres tu… aquella niña… aquella niña… Naomi – ahora recuerdo después de ese día intente visitarte muchas veces pero nunca volviste a aquella habitación y no supe más de ti. Pensé que habías muerto – que bien… que bien que estas viva, que bien – se limpio las lagrimas con el envés de su mano y volvió a mirar el rostro de Naomi en su celular – tengo que hacer algo – dijo – tengo que hacer algo… no quiero que estés al lado de Shizuru, ella no merece tener a alguien como tú a su lado… pero ¿cómo? ...¡cómo?... – repitió con mayor énfasis, se llevo la mano a la frente y se dejo caer de nuevo sobre la almohada – “Yo Amo a Shizuru” – la voz de Natsuki volvió a sus oídos – Síii – dijo Nao volviéndose a sentar de golpe sobre la cama, si logro hacer que Natsuki… si… eso es.. – sonrió maliciosamente – no será para ti Fujino Shizuru… Naomi no será para ti.

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