sábado, 27 de marzo de 2010

AMOR EN PREPARATORIA DENNIS 2da Parte


El timbre de mi puerta me hizo levantar de un salto, miré el reloj y por un momento desee que se tratará de Laura pero, era ya algo tarde como para que fuera ella, sin embargo recordé que Iván me dijo que vendría a verme, así que me puse mi bata y baje a toda prisa, no pude evitar sonreír al imaginar la cara que pondría cuando supiera que tenía novia sin embargo cuando le abrí mi sonrisa se desvaneció al ver su cara de tristeza y preocupación.

- Iván

- Es un tipete rubio – me dijo preocupado.

- ¿un tipete?

- Sí un tipo que tiene toda la pinta de engreído que …

- Pasa – le dije interrumpiéndolo - ya me lo contarás todo mientras te tomas un café.

- Un engreído rubio Karla – le dijo mientras pasaba.

- Siéntate mientras preparo café.

- No lo puedo creer – me dijo sin prestar atención a mis palabras – jamás creí que mi hermano pudiera cambiar de tal forma, nunca vi tanto miedo en sus ojos – siguió hablando mientras caminaba de un lado a otro.

- ¿Entonces hablaste con él? – le pregunte mientras Iván asentaba con la cabeza.

- Me dijo que al tipo ese le gusta cubrir las apariencias y que tanto él como su “novio” – uso las manos para formar comillas – tenían novias en la facultad.

- Bueno Julián es Bisexual así que…

- ¡¡Nooo Karla esa es una mentira!! ¿cómo?... ¿cómo puede existir algo como la bisexualidad?! – pregunto haciendo aspavientos con las manos.

- Iván tu sabes bien que Julián llego a tener “amigas” si es que le podemos llamar así y…

- Pero es que estaba en un error, aun no se había decidido por los hombres.

- Iván ¿quieres tranquilizarte? Si te pones así no hallaremos solución alguna.

- Perdona es solo que ¡no sé que rayos le pasa!

- Siéntate y platiquemos ¿de acuerdo?

- Esta bien – dijo con tono cansino, mientras se dejaba caer en el sofá y hundía el rostro entre sus manos. Entre a la cocina y le deje a solas, sabía que era mejor dejarlo respirar para que se tranquilizara, preparé café y lo lleve a la sala.

Ahí estaba mi mejor amigo, aún con la cara entre las manos, deje las tazas en la mesita de café y me senté a su lado para abrazarlo y reconfortarlo, él recargo su rostro en mi pecho y me rodeo con sus brazos mientras yo acariciaba su obscuro cabello.


- Vamos a encontrar una solución a este problema Iván, de una u otra forma le encontraremos una solución cariño, tranquilo.

- Pero… es que… - sollozo – esta tan cambiado Karla, si pudieras verlo no parece el mismo.

- Te creo Iván, pero eso no nos va a impedir hallar una forma de hacerle ver que esta en un error al permitir que la “persona que ama” si es que se le pude llamar así lo obligue a hacer cosas solo por querer cubrir las apariencias.

- Es mi hermano y yo lo amo, es mi única familia, el único que me acepto cuando todos los demás me dieron la espalda, ni si quiera he podido ver a mis padres de nuevo después de que…

- Lo sé mi vida, lo sé, por favor Iván, no quiero que te deprimas ¿oíste?, tu sistema inmunológico disminuye al deprimirte y lo sabes bien. No te quiero perder, eres mi mejor amigo, y Te Amo Iván. Por favor si quieres ayudar a Julián debes de cuidar tu salud, si enfermarás sabes que podrías…

- Lo sé – se aferro a mi cuerpo – tengo miedo, cada día que me levanto pienso si será el último que veré mi rostro joven y saludable – sonrió amargamente mientras susurraba – Rodolfo ese hijo de puta… ¡Dios! Si pudiera volver el tiempo atrás.

- Eso no es posible amor, sin embargo puedes prevenir tu futuro, hasta el momento lo estas haciendo bien. Además no fue tu culpa de haber sabido que…

- No Karla, no es verdad, estaba tan deseoso de sentir… quería tanto experimentar, que accedí a propia voluntad – se apretó más a mi cuerpo.

- Iván deja de atormentarte, el tipo ese te doblaba la edad y era responsabilidad de él haberte protegido y ni si quiera lo hizo.

- Si hubiera sabido, si tan solo…

- Iván… - le solté suavemente, le tome el rostro entre mis manos e hice que me mirará – no hay nada que hacer ¿entendiste?, pagamos los errores que cometemos de una forma u otra, si sigues anclado al pasado no conseguirás más que amargarte la vida, eres VIH positivo sí, esa es una realidad, pero has sabido cuidar de ti, mírate, eres todo un profesionista, tienes una relación estable con Andrés y tienes un hermano que siempre te apoyó y que ahora necesita de ti, así que no es tiempo de que te dejes caer, por el contrario es hora de fajarte los pantalones y dar cara a este problema ¿entendiste?... por si fuera poco me tienes a mí, que siempre estaré para ti, que siempre estaré a tu lado – no pude evitar soltar lagrimas al ver su rostro de niño perdido, le besé la frente y lo atraje a mi pecho – sabes a sal – le dije tratando de sonreír.

- Karla – musito suavemente y por el tono de su voz supe que sonreía suavemente – es extraño ¿sabes? Debería de tener un sabor a mango.

- Estas bueno pero no tanto mi cielo.

Ambos nos soltamos a reír, mientras lo sentía relajarse entre mis brazos.

****

Cuando desperté di un gran bostezo, me estire a todo lo que pude y sentí mi cuerpo ligeramente adolorido y eso me hizo sonreír, la luz de la mañana inundaba mi cuarto, me hice una nota mental al ver que tenía un verdadero desastre con ropa por el piso mi escritorio lleno de libros y cuadernos y mi… je… bendito librero el cual…¡ah! creo que si lo llegara a arreglar ya después no encontraría nada, así que mejor lo dejo así, pero lo demás seguro que necesitaba orden, así que me empecé a mentalizar para arreglar mi cuarto el fin de semana.

- Hija – dijo mi mamá mientras entraba a mi cuarto – apúrate porque en una hora tienes que estar con tu profesora, termina de tender la cama, báñate y bajas a desayunar antes de irte.

- Si mamá en seguida bajo – en timbre se escucho.

- Voy a ver quien es – dijo mi mamá – yo ya me voy al consultorio porque tengo cita con una paciente en 20 minutos. No te vayas a ir sin desayunar.

- No mami – le dije mientras acababa de tender mi cama y ella salía.

Cuando termine de arreglar mi cama me desvestí, tome las toallas y me metí al baño, temple el agua y se sentía maravillosa, me relaje mientras me caía por todo el cuerpo, me sentía plena y feliz en un rato más estaría con Karla y lo primero que se me vino a cabeza fue que le daría un gran beso para darle los buenos días.

- Me encanta verte sonreír Lau.

- ¡Dennis? – giré el rostro tan rápido que le salpique de agua

- ¡hey! Eso moja – me dijo limpiándose la cara.

- ¿Qué haces aquí? – le miré mal cubriendo mi cuerpo con las manos.

- No es la primera vez que te veo bañándote – dijo con un dejo de tristeza en su voz que me hizo sentir avergonzada.

- Lo lamento es solo que me sorprendiste – le dije cerrando las llaves de agua y envolviéndome en mis toallas - ¿Qué haces aquí? – le pregunte pasando junto a ella.

- Nada solo… quería venir a verte… mi mamá no esta y Andrea ya se fue a la escuela y yo necesi...

- En un rato voy a salir – le dije sin mirarla mientras me vestía – así que no voy a tener tiempo de platicar contigo, quizá en …. – el ruido de la puerta cerrándose tras de mi me obligo a volver el rostro Dennis se había ido, tan solo por un instante tuve ganas de ir tras ella, sin embargo no me moví de mi sitio, pero mi corazón... ¿por qué latía de esa forma?

*****

¿Adónde ir?, ¿Qué hacer?, ¿Qué pensar?... ¿había algo que pensar?... ¿había algo que sentir?... Laura… Laura la había prácticamente bateado, le había dado la espalda… eso era casi como ignorarla… ¿cuándo cambio todo?... ¿cuándo sucedió eso?, ¿Cuándo dejo de ser importante para Laura?... ¿Qué paso que dejo de tener la atención de esos intensos ojos verdes?...

- Yo – susurro suavemente – tengo que… - volvió a susurrar – tengo que desa…yu… no tengo hambre – sus ojos se anegaron en lagrimas – tenía que ir por… pero Laura… ella no me va a acompañar… ella… ella no quiere hablar conmigo – sus lagrimas surcaron su rostro lentamente mientras mantenía la vista al suelo y seguía caminando sin rumbo fijo.

No sabía que sentía realmente hacia Dennis, como fuera ella era mi amiga, pero ahora… con todo lo que había estado sucediendo, con todo lo que paso entre nosotras… si esos besos me los hubiera prodigado al inicio de este semestre, si me hubiera tocado de esa forma antes de haberla conocido a ella… ¿pero hoy mismo querría aún eso?... si Dennis hubiera correspondido mis sentimientos… entonces… entonces nunca hubiera conocido a Karla de la forma como la conozco hoy… sus manos nunca me hubieran tocado, sus labios no hubieran rozado mi cuerpo de esa forma tan espléndida y maravillosa, pero quizás… hubieran sido esas otras manos las cuales me hubieran arrancado mil y un suspiros… Dennis… serían los ojos de Dennis los que me estarían llenando el alma, esos hermosos ojos color miel, esos dulces labios rosáceos serían los que besarían los míos, sus manos blancas como copos de nieve serían las que me prodigaran miles de caricias y al abrazarla sería el perfume de su castaño cabello el que llenaría mis pulmones con esa dulce fragancia que parece emanar naturalmente de todo su cuerpo.

Me deje caer de lleno en la cama, al ser consciente de la necesidad que surgió en mi interior de tener a Dennis en ese momento… ¿Qué es lo que pasaba conmigo?... ¿Qué es lo que estaba realmente pasando conmigo?... ¿por qué sentía todo eso por Dennis, cuando había sido ya de Karla?... ¿Por qué sentía todo esto si ya había probado la felicidad en los brazos de ella?... Karla… y esa hermosa mirada tan azul, tan profunda y misteriosa… esos ojos llenos de ese dulce calor, esa ternura que me deshacía de amor con tan solo verlos… y esa sonrisa…¡Dios! Esa sonrisa que me hacía derretir y ser capaz de matar tan solo por mirarla, tan solo porque la dirigiera a mí. Esas manos expertas en sacar los más profundos y escondidos suspiros en mí. El negro de su cabellera que se derramaba en mis blancas manos como si la noche fuera una cascada deslizándose sedosamente entre mis dedos. El sabor de su boca y la parsimonia y a la vez pasión con la que devoraba el interior de mi boca, esa humedad de su cuerpo combinándose a la perfección con la mía… ese calor que se fusionaba con el mío. Y el peso de su cuerpo haciendo presión contra mí, llenándome, envolviéndome profundamente lográndome hacer perder la razón en un mundo de placer hasta ahora desconocido para mí.

Me levante de la cama al ver el reloj era ya casi hora de ver a Karla… sí, debía dejarme de pensamientos estúpidos, Karla era hoy mi presente… era ella la que tenía que llenar el completo de mi mente, tome mi libreta y salí de mi cuarto, sin embargo mientras bajaba las escaleras una pregunta cruzó mi mente. “¿Si hiciera el amor con Dennis… sentiría lo mismo que siento con Karla?”…

Iván se quedo en mi casa, lo deje dormir un poco después de la hora a la que regularmente se levantaba, le mande un mensaje a Andrés para avisarle que Iván llegaría a la escuela a tiempo para sus clases… le preparé el desayuno y como lo consentí llevándoselo a la cama lo note de mejor humor, era como un niño pequeño y en verdad lo amaba el siempre estuvo a mi lado en los mejores y en los peores momentos de mi vida, yo le contaba mis secretos y él me contaba los suyos, yo anhelaba la felicidad de él y el anhelaba la mía. Siempre fuimos un gran equipo, siempre hemos estado juntos y espero que sea así durante muchos años más. Cerca de las 10 am lo estaba ya despidiendo en la acera de mi casa, quedamos que iríamos a visitar a Julián al día siguiente. Mientras abordaba su vehículo sentí a alguien chocar contra mi espalda.

- Disculpe – dijo una voz apagada, me volví para mirar quien se había tropezado conmigo.

- ¿Dennis? – pregunte un poco confundida, ella levanto su rostro y fijo la vista por un momento en mi para después mirar hacia el frente, seguí instintivamente su mirada. Iván me miró por el espejo retrovisor y le asentí con la cabeza mientras le sonreía y él me devolvía la sonrisa arrojándome un beso y guiñándome un ojo, arrancó el vehículo y se fue dejándome a solas con la mejor amiga de mi novia. – ¿te sientes bien Dennis? – le pregunté mientras posaba mi mano sobre su hombro.

- Estoy bien – me contesto secamente sin embargo sus lagrimas me indicaron todo lo contrario.

- No lo creo – le dije mientras levantaba su rostro con mi mano para verle bien – pasa a mi casa y te prepararé un té – le dije al tiempo que ella me miraba entre confundida y molesta.

- Ya le dije que estoy bien – se soltó de mi mano y me miro con una extraña mezcla de coraje y confusión a la vez, se quedo por un momento mirándome directamente a los ojos y después de una breve pausa bajo lentamente la mirada hasta posarla fijamente sobre la acera.

- “Tengo curiosidad Laura – pensé mientras miraba fijamente el suelo viendo las botas de la profesora de Química – sé que… creo que… pensaba firmemente que ella… que tu… pero ¿será posible?”

- Bueno Dennis – me dijo la profesora de Química tengo que volver espero que eso que te tiene así se solucione

No le respondí pero al momento que le vi girar un impulso se apodero de mí y le tome la mano, aún sin mirarle le conteste

- Tomaré café no me gusta el té – dije mientras soltaba su mano y avanzaba un par de pasos para estar al lado de ella – tenía que saber, tenía que entender, tenía una fuerte necesidad de oírlo expresamente de sus labios.

Me llevo a la sala y me invito a sentarme, la vi de reojo caminar hacía la cocina, me daba coraje admitirlo pero era cierto ella era realmente preciosa y eso me revolvió el estómago, porque podía darme una idea de porque a Laura le gustaba, si es que realmente le gustaba, ¿cómo podía alguien competir contra una mujer que parecía lista para las pasarelas de los más grandes diseñadores de ropa?, pero aún así… aún así tenía que saber si en ella también vivía el gusto por Laura… pero… - baje la mirada a mis manos – ese que vi a través del espejo retrovisor debía ser su novio, es el mismo que vi aquella vez que Laura y yo discutimos.

- Creo que, ahora que lo pienso, fíjate que no...

- No ¿qué?...

- No, no andaría nunca con una mujer... de plano me quedo con los chicos.

Recordé el trozo de conversación que tuvimos ¿y si Laura estaba tratando de decirme que le gustaba?, pero y ¿por qué no lo vi entonces?... pero… pero ¿cómo haberlo adivinarlo si toda su familia es una sarta de homofóbicos?, además… ¿Cómo podría haber…sabi…? – la pregunta murió en mis labios al recordar cada momento que pase con Laura, siempre estaba ahí para mi, en secundaria nunca se alejo ni un día de mi lado, había veces que la descubría mirándome intensamente y cuando volvía el rostro, ella se ruborizaba pero nunca interprete eso como un signo de que yo le gustará, siempre creí que eran juegos, imaginaciones mías, aún recuerdo las largas platicas donde con voz triste y resignada me repetía la larga letanía que escuchaba de su madre y sus hermanos y mientras lo hacía me sostenía de la mano y dibujaba sobre la palma de mi mano figuras sin forma, cuando dormía en su casa recuerdo sus brazos rodearme la cintura y su cálido aliento justo en mi espalda, siempre fue suave conmigo, siempre atenta conmigo, siempre cuidando de mi, incluso… incluso la manera como se enojo cuando le hable por primera vez de Armando… - “ Laura a ti… no te puedo besar o hacer el amor, ¿ya?... es lo que querías oír.” – ¡Dios! Recuerdo la cara que pusiste cuando te dije eso, ¡y me hiciste dudar tanto!, por una fracción de segundo, pensé que estabas celosa porque quizás yo te gustaba, pero cuando iniciaste con tu perorata de la escuela, mi futuro, el embarazo y todo eso, no pude menos que pensar que estabas actuando según te habían enseñado en casa, te sentí una santurrona… aburrida… pero… pero… - me lleve una mano a la frente y cerré los ojos con fuerza.

- Toma – escuche su voz y abrí lentamente los ojos ella colocó una taza sobre la mesita de café.

- Quiero azúcar y crema, no lo tomo solo – más que petición se escucho como una orden – ella me miró alzando una ceja, le sostuve la mirada - ¿Qué clase de anfitriona invita a alguien a tomar algo sin antes preguntar sus gustos? – pregunté encogiéndome de hombros para después volver el rostro y fijarlo en el ventanal por el cual se deslizaban lentamente los rayos del sol – pero si no tiene estará bien así – dije a propósito con tono resignado.

- Descuida tengo lo que... “ordenaste” – hizo un ligero énfasis en esta última palabra – pero ¿sabes siempre hay dos palabras que pueden resultar muy útiles cuando alguien te invita algo.

- Si supongo que sí – me contesto Dennis volviendo su rostro y mirándome fijamente a los ojos, le hice un ademán en espera de que continuara pero…

- ¿No va a ir? – me pregunto al tiempo que tamborileaba los dedos en sus piernas, resoplé meneando la cabeza negativamente y la dejé nuevamente a solas.

****

Estaba en una tienda de regalos mirando los peluches que vendían, no llevaba mucho dinero pero tenía ganas de llevarle a Karla algo, algo que al mirar le recordase mi presencia.

- ¿Buscas algo en particular? – me preguntó la señora que atendía.

- No, solo estoy viendo, gracias.

- Si de momento no ves lo que buscas no olvides preguntar.

- De acuerdo, gracias.

Seguí observando, todo lo que ahí vendían, estaba segura que podía atrasarme unos 15 minutos a Karla no le importaría que llegara tarde una vez que viera lo que le llevaba. Me entretuve viendo tazas diseñadas, peluches de varios tipos, pequeños poemas enmarcados, en fin, veía todo y todo lo quería para ella. No me resolvía por algo en específico además de que no llevaba mucho dinero no podía decidir que de todo lo que había escogido le podría gustar más. Después de mucho meditar me acerque a los llaveros, eso sería algo que siempre tendría con ella, de tal forma que empecé a revisarlos, había de diferentes formas, unos con forma de letras, otros con figuras, otros con textos y poemas, pero uno llamo mi atención y es que tenía forma de corazón, y el color rojo y el brillo hacían que se viera extremadamente hermoso, además estaba ligeramente abultado así que cada vez que ella metiera las manos dentro de su bolsillo lo sentiría sin lugar a dudas, sí, ¡era genial! Lo tome y fui directo a la barra donde a través del cristal escogí también una cajita en la cual poner el regalo.

La profesora de Química dejo azúcar y la crema sobre la mesita de café, tranquilamente lo preparé a mi gusto mientras notaba su leve enfado.

- Ese hombre del que se despidió no se veía muy atractivo – sentencié mientras me llevaba la taza a los labios.

- El físico no lo es todo en este mundo – dijo ella enarcando las cejas y fijando su mirada en la pared de enfrente.

- Quizás no pero es lo primero que atrae a las personas ¿no es así?, digo obviamente habemos personas guapas que atraemos a todo tipo de personas, digo particularmente sé que atraigo a muchos chicos y usted mal que bien tiene su atractivo y sé que le gusta a muchos de los chicos de la escuela – le miré atentamente para buscar algún indició en su rostro, aunque no estaba del todo segura que tipo de gesto esperaba ver en ella.

- ¿En serio? – me pregunto con una rara sonrisa en los labios – bueno pues eso son cosas completamente indiferentes para mi, no me interesa si se sienten o no atraídos hacia mi – dijo apaciblemente y eso me exaspero porque no era la respuesta que esperaba – mi obligación dentro de la escuela es la enseñanza no estar viendo si le gusto o no a los alumnos.

- Supongo – dije algo molesta – aunque bueno, honestamente no sé qué le ven a usted, la verdad yo soy más guapa – dije mientras me llevaba la taza a los labios nuevamente.

- No puedo opinar sobre ello – dijo seriamente – la belleza es subjetiva, si a esos chicos les pareces atractiva pues…

- ¿Oh sí? – pregunté al tiempo que la interrumpía, sintiéndome ligeramente ofendida – eso quiere decir ¿qué no me considera lo suficientemente bella?

- Hay muchos tipos de belleza, y particularmente yo aprecio más la belleza interior a la exterior, esta mucho menos corrompida – me contesto mirándome fijamente a los ojos.

- Bueno – dije sonriendo con burla – para una persona que casi parece modelo supongo que hablar de belleza interior es una forma poco…

- La belleza es un arma de doble filo – dijo interrumpiéndome y note un dejo de tristeza en su voz - ¿sabías que hay flores que son maravillosamente hermosas?, tienen colores preciosos fuertes y bien definidos, algunas tienen un dulce aroma y tienen incluso un brillo peculiar que les hace resaltar más… pero – sonrió de medio lado sin mirarme – cuando el insecto se ha acercado a ella queda atrapado y ella se cierra sobre su víctima para devorarlo por completo.

- Menos mal que no somos insectos.

- No, pero caemos igual de fácil y muchas veces el dolor que nos conlleva es demasiado grande, no será el cuerpo pero nos devora el alma de una forma cruel y despiadada. El físico no lo es todo si el alma que encierra ese cuerpo es cruel y violenta, es como si esa persona fuera una rosa hermosa con espinas… te invita a tocarla por su armónico color y te hipnotiza con su dulce fragancia y al acercarte y tomarla entre tus manos observas como su espinas se clavan en tu carne y te desgarran de forma dolorosa y miras a la rosa preguntándote tiene tal belleza y ternura pero ¿por qué hace tanto daño?

- No ha tenido suerte en el amor por lo que dice – dije al tiempo que dejaba la taza sobre la mesita.

- No – dijo ella y se volvió a verme con un dejo de satisfacción en su cara – en el pasado no tuve suerte con el amor pero hoy es diferente, muy diferente a lo que viví en el ayer – se recargo de lleno en el sofá – pero no te confundas belleza y amor son dos cosas totalmente diferentes, a veces se confunde la belleza con el enamoramiento y muchas veces el amor se confunde con obsesión bajo la máscara de la belleza – me miro fijamente – Si crees que la belleza te llevará al amor entonces tienes una idea demasiado inmadura acerca de lo que en verdad significa.


- ¿Ese hombre del que se despedía era su novio? – pregunté antes de que me saliera con otra rara filosofía sobre el amor y la belleza.

- ¿Iván? – pregunto.

- Es una pregunta tonta dado que no sé el nombre de él ¿no cree? – tome una vez más la taza y me la acerque a los labios. No sé por qué pero tenía un gusto infinito al mostrarme tan descortés y agresiva con ella.

- “Nunca conocí a una persona tan altanera y pretenciosa como tu mocosa de… - pensé mientras le veía – “me encantaría decirte quien es mi novia, sobre todo si es que con ello pudiera sacarme esta duda sobre si te gusta Laura o son solo imaginaciones mías” – Tienes razón – le dije - su nombre es Iván, no te pregunto el nombre del tuyo porque entre mis papeles tengo el examen de tu novio Armando ¿no es así?, digo es el peor examen que he visto en mi vida – tuve cuidado de decirlo de una forma indiferentemente despectiva.

- Los alumnos son el reflejo de los maestros – sentencio fríamente mientras me miraba con enojo.

- Es curioso entonces – le dije - ya que tu en mis exámenes sales siempre prefecta y salvo por dos o tres alumnos el resto ha sacado buenas calificaciones – así que me parece según tu analogía que no es un reflejo de la forma como estoy enseñando sino una clara falta de interés en la materia por parte de él.

- Si salgo perfecta en sus exámenes es porque la química es bastante fácil para mí, no realmente porque enseñe de maravilla - enfatizó eso último con sorna – Además Mi novio - volvió a enfatizar - es bastante inteligente – dijo ella y entonces sentí un gran alivio correr dentro de mí, lo dijo con tanta seguridad que me sentí mucho más tranquila – además de que – siguió hablando - es más atractivo que su noviecillo – lo dijo con un tono de desprecio, que me hizo enfadar.

- No compares a un hombre hecho y derecho con un chiquillo en desarrollo – le dije levantando ligeramente la voz – Además es mi prometido - le señale más enfáticamente, en verdad se estaba extralimitando – no solo mi noviecillo como mal dices.

- “¡¡¡Siiiii!!! – pensé al tiempo que sentí mi cuerpo relajarse – sabía que ese hombre era su novio, eso significa que aun si a Laura le gustaba un poco nunca tendría oportunidad con ella” – Gracias por el café – le dije al tiempo que me levantaba – no estuvo nada bueno pero supongo que es lo mejor que pudo hacer – me encogí de hombros mientras me dirigía a la puerta.

- “Al menos dio las gracias” – pensé mientras sentía un Gusto Enorme por verla salir de mi casa.

- Bueno lamentablemente nos vemos en clases profesora – dijo y cerró la puerta tras de sí.

- Que chica más extraña – dije por lo bajo mientras miraba distraídamente el reloj – eran cerca de las 10:20 am y Laura no aparecía aun, me pregunto por qué estaría llorando Dennis, ahora que lo pienso ni siquiera me dio tiempo a preguntárselo.

Me quede de pie tal si fuera una estatua de piedra, incapaz de moverme ni siquiera un poco, estaba yo en la esquina del andador cuando vi a Dennis salir de su casa, ¡Qué estaba haciendo Dennis saliendo de la casa de Karla?, un miedo atroz se apodero de mi fue tan fuerte que sentí claramente como si algo caliente e irritante bajara vertiginosamente de mi cabeza a los pies, le vi alejarse por la calle mientras yo me quedaba inmovible en mi sitio… ¿por qué salió de su casa? Y las peores preguntas vinieron a mi cabeza como oleadas de fuego quemando mi razón, angustiándome a cada nueva pregunta que surgía en mi mente… ¿sería acaso que Dennis había ido a decirle lo que paso entre nosotras?... ¡Dios! ¿y si así era?, ¿qué podría decir yo?, ¿cómo me justificaría?... ¿y si Karla le había dicho a Dennis lo que paso entre nosotras?... ¿y si se lo llegará a contar a su familia?... ¿y si mi mamá y mis hermanos se enteraban?, sentí en mi cuerpo una nueva sacudida eléctrica de temor que me llego hasta la planta de los pies, de pronto me sentí mareada, incapaz de dar un solo paso hacia su casa, un miedo bestial se apodero de mi, me aleje a paso vacilante era como si de repente tuviera que cargar con una loza infinitamente pesada sobre mi espalda, abrí la mano y miré la pequeña cajita plateada dentro de la cual se encontraba el llavero que había escogido para Karla y ahora al verlo me sentí ridícula, infinitamente ridícula y al mismo tiempo avergonzada, ahí estaba mi alegría convertida en mi verdugo apreté la mano fuertemente lastimándome con los bordes duros de la pequeña caja y con ello sentía que estaba aplicándome el justo castigo por mi enorme error, por mi enorme pecado, mis ojos se anegaron en lagrimas que salieron sin piedad y de pronto sentí una angustia mortal, un terror que incluso superaba el que sentía en ese momento “Karla, no me perdonará, Karla no me perdonará ¡Karla No Me Perdonará” Gritaba en mi pensamiento y un odio brutal y gigantesco surgió en mi interior al pensar en Dennis “Ella… ¡Ella! ¡Ella tiene la culpa!... ¡ella quiere verme infeliz!...” … “¡Oh! ¡Dios!... ¡Oh Dios!... No Quiero Que Karla me Odie… ¡Nooooo!”… ¡No Puede Odiarme No Puede Odiarme!, ¡No Fue mi culpa, No lo fue!, fue Dennis… Yo Nunca Quise besarla… Dios Mío No Puede Odiarme cuando yo la amo tanto” … Mis pensamientos angustiosos me hicieron dar la vuelta de inmediato, tenía que ir con Karla, tenía que correr y aferrarme a sus brazos y aún cuando ella intentará alejarme de su lado no lo permitiría hasta que ella me escuchara y me dejara explicarle todo, ella tenía que entenderme, tenía que perdonarme, ella tenía que seguir amándome. Seguí corriendo hasta llegar a la puerta de su casa, mi respiración agitada y mi constante lagrimeo me impedían llenar mis pulmones lo suficientemente bien, sentí dolor en mis costados, era como si mi pecho se oprimiera con fuerza y lastimara mis pulmones y mi corazón, no me atrevía a tocar, me temblaban las manos, sentía la nariz tapada y respiraba dificultosamente por la boca, no sé si ella me sintió o si estaba haciendo yo demasiado ruido al respirar porque cuando levante la vista ahí estaba ella mirándome en todo lo alto, no esperé a nada, me arroje a sus brazos y ella me sostuvo fuertemente en ellos.

- Laura, Laura – escuche mi nombre de sus labios y eso me hizo llorar con más fuerza - ¿Qué te sucede cariño?, ¿por qué lloras? – sin dejar de abrazarme me metió dentro de la casa escuche la puerta cerrarse tras nosotras – amor, ¿qué te sucede? – le escuche decir – por favor Laura ¿Qué te pasa?, tranquila, tranquila – me dijo mientras me acariciaba la cabeza.

Y entonces, no supe que estaba pasando, Karla no me estaba rechazando como imaginé que lo haría, ahí estaba ella acariciándome, hablándome con tal dulzura, con tal amor, abrazándome tiernamente, y podía entonces sentir el calor emanando de su cuerpo, sentía la suavidad de su ser envolverme dulce y gentilmente… y yo solo la sujetaba fuertemente, como si mi vida dependiera de ese abrazo, como si fuera a caer por un agujero imaginario que se abriría a mis pies al momento de soltarla.

- Amor, Amor – me susurro dulcemente – si no me dices lo que tienes no podré ayudarte por favor tranquilízate, estoy aquí, todo esta bien, todo esta bien, ¿te ha pasado algo?, ¿te han regañado en casa?, ¿Qué pasa amor?

Y tras esas preguntas, supe que ella en verdad no sabía el motivo de mi llanto, supe que Dennis haya sido a lo que sea que haya sido su visita a Karla no le había dicho nada de lo que paso entre ella y yo, por un momento no supe que hacer, ni que decir, me fui tranquilizando poco a poco sintiendo la creciente ansiedad por ahora explicar el motivo de mi llanto… ¿tendría que contarle lo que paso entre Dennis y yo?... ¿tenía que decirle mis crecientes dudas?... ¿Qué tenía que hacer?... ¿si le contaba, me seguiría hablando así?, ¿me seguiría abrazando así?... ¿me… seguiría amando?... estaba echa un lío y sobre todo no deseaba dejar de sentir ese halo de protección y amor que me daban sus brazos.

- ¿M…e… am..as? – le pregunte y mi voz no se escucho tan clara como yo deseaba.

- ¿Cómo dices amor? – me pegunto dulcemente mientras me separaba tiernamente de entre sus brazos.

- Yo… - desvié el rostro de sus ojos pues sabía que mi cara seguramente no estaba nada presentable.

- Espera un momento mi vida – me dijo al tiempo que se levantaba y subía por las escaleras.

Sorbí la nariz varias veces mientras me limpiaba las lagrimas con el dorso de la mano, no sabía que podría decir ahora, no sabía si confesarle a Karla lo sucedido con Dennis, pero… si lo hacía ¿y si Karla se molestaba y le reclamaba a Dennis?... ¿y si al confesarlo todo me decía que lo nuestro no podía seguir?... ¿o sí me prohibía hablarle a Dennis?... no, esto último no podía hacerlo, ella era mi amiga de toda la vida, dejar de hablarle a Dennis sería muy doloroso para mí, tenía que solucionar esto sin que Karla se enterara y la única forma posible de hacerlo era pidiéndole a Dennis que nunca se lo dijera a nadie, a absolutamente nadie de esa forma…

- Laura - la voz de Karla me hizo dar un respingo, me extendió una caja de toallas de papel y la tome un poco temblorosa.

- Gracias – musite levemente sin mirarla, me volví de espaldas a ella y me limpie, tras unos instantes escuche sus pasos alejándose de mi, mientras terminaba de limpiar mi cara me acerque a la sala y me senté en el love-site, aún sentía la nariz tapada y eso me hacía sentir un poco incomoda. Deje la pequeña caja a un lado mío, me sentía ridiculizada y de repente ese obsequio se me hizo tan indigno de ella, que me daba vergüenza haber creído que algo así podría ser impor…

- Ten – me dijo, interrumpiendo y despejándome de mis pensamientos, dejó frente de mi una taza con café, la tome entre mis temblorosas manos y la lleve a mi boca.

- Tiene azúcar – murmuré después de probarlo.

- Estas temblando – me dijo pasándome sus dedos a través de mi cabello – no has desayunado ¿verdad?

- No – le conteste, bebiendo otro sorbo.

- ¿Qué te sucede amor? - me dijo sentándose a mi lado y llevando mi cara a su pecho.

- Y… yo – dije un poco dubitativa – pues… - ¿y que debía hacer ahora? ¿Qué se supone que debía decirle?

- ¿Qué es eso? – pregunto inclinándose hacia mi, recordé instantáneamente la cajita plateada y me separé de ella rápidamente para tomarla, pero era demasiado tarde ella ya la había agarrado.

- No la abras – le dije y sentí mi voz quebrarse al tiempo que nuevas lagrimas anegaban mis ojos.

- Laura – me dijo al tiempo que miraba el interior de la caja atentamente – desvié la vista me daba una vergüenza suprema.


No sé cómo fue simplemente ella estaba arriba de mi plantándome sobre la boca el más hermoso de los besos, lleno de una pasión magistral podía sentir el peso de su cuerpo cubriendo el mío, sus manos detrás de mi cabeza sujetándome con firmeza y ternura a la vez, el sabor de su saliva entremezclándose con el mío, por un momento olvidé hasta mi nombre y desee con todas mis fuerzas que el tiempo se detuviera en ese mismo instante. Si tan solo fuera dueña del tiempo… si tan solo pudiera decirle que se detuviera y no avanzara nunca más, si tan solo pudiera retener ese instante… si pudiera…

****

- Es que hubiera sido mejor que te quedarás en mi casa, así no te habrías expuesto a que te asaltaran, mira nada más como te dejaron amor.

- No, no es nada

- ¿nada? – pregunto Alejandra sorprendida – un poco más fuerte y te hubieran roto las costillas.

- Pero estoy bien – contesto Julián.

- No se le puede llamar bien a estar todo magullado – dijo Alejandra poniéndole una bandita sobre su pómulo izquierdo – espero que eso no deje cicatriz – susurro mientras le tomaba el rostro con ambas manos y lo revisaba detenidamente – creo que no deberías ir hoy a la escuela – dijo al tiempo que le besaba en la frente.

- No puedo darme el lujo de faltar, estamos casi en los exámenes finales.

- Lo sé mi vida pero honestamente no te veo en condiciones de ir de un lado a otro del campus.

- Estaré bien – dijo al tiempo que se levantaba del sillón sujetándose el costado izquierdo con su mano derecha – lo único que necesito es un buen desayuno y un paracetamol para el dolor.

- Hombres – suspiro Alejandra – creen que todo se solucionará con comida y paracetamoles – meneó la cabeza negativamente y se dirigió a la cocina – te preparé algo de desayunar y nos vamos.

- No, es mejor si comemos algo cerca de la facultad, no quiero que lleguemos tarde.

- Espérate a que Román sepa que te golpearon y robaron va a quedar muy sorprendido – dijo ella recogiendo las tazas de café y llevándolas a la cocina.

- Lo dudo mucho- susurro con un dejo de tristeza - cuando ha sido él quien me golpeó – entro a su recamará cerrando la puerta tras de sí.

****

En otra parte de la ciudad Alejandro el hermano mayor de Laura, estaba a la mitad de su cita terapéutica con Francisco el psicólogo que lo estaba ayudando a superar el problema de su homofobia. Aunque le seguía costando un poco de trabajo aceptar que no a todos los hombres les gustaban las mujeres y que no a todas las mujeres les gustaban los hombres, se había prometido tratar de ser más tolerante con ellos y esperaba que con el tiempo un día lo llegara a ver tan normal como el resto de las cosas, Alejandro había sido el mayor, el hijo que había cargado con los problemas de sus padres.

- ¿cómo te sientes al ser la figura paterna de tus hermanos?

- No creo ser la figura paterna de ellos – contesto dirigiendo la mirada al techo – de hecho el que menos paternal me ve es Román él nunca me verá como una autoridad, quizá y Laura si me vea así pero ella y yo no hablamos mucho el trabajo me aleja demasiado de la familia.

- ¿y eso como te hace sentir?

- Bueno pues, un poco celoso de mis hermanos.

- ¿celoso?, ¿en qué aspecto?

- Bueno ellos tienen a mi mamá para ellos todo el día, y solo viven para estudiar y estar en la casa, no saben de los gastos del agua, el gas, la luz, el pago del predial, la tenencia del auto, en fin ellos no se preocupan por esas cosas, solo van y piden y piden – dijo con un tono de amargura.

- ¿Román nunca te ha apoyado?, no lo digo financieramente, solo de forma emocional, que se haya visto un gesto de solidaridad de su parte para…

- No – dijo interrumpiéndolo – es un cabrón egoísta solo se preocupa por sí mismo y punto, todo lo quiere para él, todo para él, en ningún cumpleaños ha hecho nada por comprarle a mi mamá por lo menos un chocolate, mucho menos en el día de la madre – yo siempre termino comprándole a mi mamá el regalo de él, ella lo quiere mucho, pero a veces es muy grosero con ella.

- ¿Nunca le has preguntado el por qué?

- No, suficiente tengo con cargar los problemas de la casa y los de mi madre cuando tiene sus excesos de depresión.

- ¿y qué hay de tu vida?, de tu propia vida.

- Hace mucho que deje de considerar que tenía una propia – contesto con una amarga sonrisa en sus labios, mientras Francisco lo observaba con detenimiento.

****

Karla acariciaba suavemente el cabello de Laura, mientras sus labios recorrían en descenso por el juvenil cuello, podía respirar la fragancia que manaba naturalmente de ella, Laura podía ser en verdad un afrodisiaco natural, Karla se llenaba de ella rozando su piel con una ternura y una firmeza extremas, le encantaba escucharle soltar esos suspiros que la llenaban de una profunda satisfacción, lentamente termino de desvestirla mientras deslizaba su lengua por los firmes pechos blancos como la nieve, suaves al tacto, dulces al paladar, sus manos recorrían las piernas de Laura cuyas manos estaban firmes sobre la espalda de Karla, la sentía infinitamente bien sobre de ella, su peso le hacía sentir segura, podía sentir en su entrepierna calor y una humedad creciente, sintió los dedos deslizarse lentamente por cada pliegue, sus caderas se levantaron y su cabeza fue echada hacia atrás, su boca presa de esos labios que le rozaban suavemente, su nariz se dilataba respirando el aroma que manaba de esa morena mujer que la estaba poseyendo con una dulzura inimaginable pero a la vez con una pasión descomunal, la suavidad de sus manos, el calor, de su cuerpo, el sabor de su boca, el recorrido de sus labios, a su cuello, a sus pechos, a su estómago y su vientre y por último justo ahí donde su rostro se había hundido y sentía un placer incontenible, donde su respiración se hizo más profunda, sus manos aferrándose a esa negra cabellera, tan obscura como el ébano y tan suave como la seda, sus caderas arqueándose, moviéndose a un solo ritmo y el placer aumentando, cada vez más, cada vez un poco más un cosquilleo en sus piernas que le indicaba estaba cerca de llegar, la cabeza nublándosele por tanto placer

- Así, a… a… así – con la voz perdida de deseo – ¡aaah! ¡aaaah!

- “Laura – pensó – así quiero tenerte siempre, así quiero disfrutarte toda la vida”

- ¡aaaaah! ¡aaahhh!

- “Así quiero escucharte siempre, ¡oh Dios! Así quiero sentirte eternamente”

- ¡aaaaaaaaaaaahhhhh!!!

- “Así quiero llenarme de ti por toda la eternidad” – sus lagrimas se deslizaron lentamente por sus mejillas sonrojadas, mezclándose en su boca con el dulce néctar que manaba de ese cuerpo que acababa de poseer.

- “No puedo perderte – pensó Laura – no te puedo perder… por eso… por eso nunca sabrás lo que sucedió entre Dennis y yo, no puedes saberlo nunca” – estiro sus manos y atrajo a Karla hacia ella y aprisionó su boca en un beso largo y profundo – “Nunca”.

****

Estaba en mi recámara con el álbum de fotografías sobre mi cama, miraba cada foto donde aparecíamos Laura y yo, nuestras madres siempre disfrazándonos en navidad de ayudantes de santa, el verde siempre le sentó bien a tus ojos Laura, pero como odiabas disfrazarte, siempre antes de media noche ya habías subido a cambiarte de ropa, en cambio a mí siempre me gusto llevar disfraces, recuerdo cuando me toco ser Reina en el kínder y tú fuiste princesa, mira tu cara, pareces un jitomatito, eso me recuerda al profesor de Inglés, ¿recuerdas al profesor de Inglés?, una vez que empezaste a hablar ya no sabía cómo hacerte callar y él justo detrás de ti, ¡Dios! Fue tan embarazoso, tu recibiste el castigo, cuando fui yo la de la idea… pero no dijiste nada me cubriste en todo momento, igual que lo hiciste cuando queme el mejor pantalón de mi mamá al estarlo planchando mientras veía las caricaturas, te echaste la culpa y todo lo hiciste por mí. Hay tantas cosas que has hecho por mí y yo realmente ¿qué he hecho por ti?... Laura, suena tan lindo tu nombre, toda tu eres tan hermosa, toda tu eres un encanto, tu sonrisa, esa sonrisa que tienes, Laura… ¿cuándo me enamoré de ti?... me levante de la cama y guarde el álbum de fotografías en mi librero, a comparación del desastre de Laura el mío estaba en perfecto orden, tenía todo muy bien dividido, el orden siempre ha sido una de mis grandes cualidades, detuve mis ojos en el exhibidor de cristal donde siempre guardaba mis peluches, ahí estaba pinky un conejo de peluche color rosa fuerte que Laura y yo adorábamos cuando éramos niñas, de tanto que lo jugábamos estaba ya semi-descocido de una de las orejas, un ojo le colgaba, y le faltaban los bigotes del lado derecho que yo le recorte un día que jugábamos a la barbería, recuerdo haberle dicho a Laura que no llorara que le volverían a salir, Laura adoraba más a pinky que a cualquier otro peluche, pero siempre fui muy egoísta con ella, nunca se lo quise regalar, ni siquiera cuando mi mamá me dijo que se lo diera y que ella me compraría otro más bonito… ahora que lo pienso… siempre tuve celos de que Laura lo quisiera más que a mí, tome a pinky en mis manos y lo abrace mientras me sentía terriblemente abandonada por la única persona que en verdad siempre me ha amado.

****

Llegue a mi casa justo para ponerme el uniforme de la escuela, tomar mi mochila y salir prácticamente corriendo, pero no lo hacia realmente por no llegar tarde a la escuela sino porque deseaba que este sabor amargo se disipara, le había mentido otra vez, otra vez, no me atreví a confesarme con ella y me sentía tan mal, tan jodidamente mal, aún tenía la conversación en la cabeza.

- ¿Por qué llorabas amor? – me pregunto mientras me tenía recargada en su pecho y me acariciaba el cabello.

- Yo… es que – ahí estaba yo toda temerosa, me acuerdo que me aferré más a ella.

- Laura, gracias por tan hermoso obsequio – me dijo abrazándome y hundió su rostro en mi rubio cabello.

- No digas eso – dije y sin desearlo comencé a llorar – no lo aceptes… - dije sorbiendo la nariz – no es digno de ti.

- Laura – me separo de sus brazos y levanto m rostro con ambas manos - ¿por eso llorabas? – me pregunto dócilmente - ¿pensabas que no me gustaría?

- Sí – dije vilmente, tomando la ruta de escape que ella misma me ofreció, abusando de su ternura y de su amor – por… por eso lloraba – susurre y me recargue en su hombro porque no me atrevía a verle a la cara.

- Pero mi vida ¡es lo más hermoso que nunca nadie me ha dado! – me dijo con un dejo de emoción en su voz y note que estaba llorando – Laura, Laura, Te Amo Tanto, Tanto – me dijo al tiempo que me abrazaba tiernamente.

- Laura – escuché su voz y eso me saco de mis recientes pensamientos.

- Dennis – susurré mientras le veía en la entrada de la escuela, llevaba la mochila al hombro y cargaba una bolsa de De Dorian’s que era la tienda favorita de su hermana para comprarse ropa.

- Hola – me dijo al tiempo que quiso tomarme del brazo pero me hice a un lado fingiendo no haber visto su intención.

- Hola – le conteste sin mirarla y seguí avanzando.

- Lau – me dijo y puede escuchar el dolor en su voz – por favor… ¿podemos hablar?... por favor…

Continué caminando y ella seguía tras de mi, por un momento la odie, pero solo fue por un breve instante, la conocía tan bien, que era capaz de sentir su ansiedad y su nerviosismo traspasarme como una espada helada en la espalda.

- ¿Qué es lo que deseas? – le pregunté sin dejar de caminar

- Yo… - ella se adelanto un poco hasta ponerse a mi lado – hay algo que necesito decirte, por favor… no durará mucho te lo juro…

- Ahora no puedo tengo clase de Inglés

- Y yo de literatura - me dijo

- Sí – dijo un chico que estaba caminando con otro - no vamos a tener la ultima clase van a tener junta los maestros.

- En mi casa – dije – te veo en mi casa si es que es eso cierto de que no tendremos la última hora de clases – me giré a verla y pude notar en sus ojos el destello de las lagrimas y una breve sonrisa de agradecimiento en sus rosáceos labios.

- Gracias Lau – dio un paso al frente, mismo que yo retrocedí, ella me miro fijamente y su rostro se desdibujo en un gesto de profundo dolor, que termino por hacerme sentir cruel para con ella.

No dijo más, ni ella ni yo, se dio la media vuelta y se alejo de mi, me quede por un momento observándola, su castaño cabello se movía suavemente al compás de su andar, por un momento sentí un vacío extraño y a la vez una gran necesidad de volver a estar hombro con hombro con ella, de reírme de sus pésimos chistes, de sentir sus continuos recargones sobre mi espalda al abrazarme, las idas al cine a ver películas de terror y su constante estarme fastidiando al aventarme palomitas a la cara o agarrarme súbitamente en alguna escena violenta para hacerme gritar, extrañaba nuestros duelos en los video juegos, extrañaba sus platicas largas acerca de lo buena doctora que sería en un futuro y los grandes descuentos que me daría por consulta por ser su mejor amiga, extrañaba verla acostada en mi cama con las manos tras su cabeza hablándome sin parar del día que estuviéramos en Ciudad Universitaria ella estudiando Medicina y yo Ciencias Biológicas.

- ¡Hola Laura! – la voz del tío me saco de mis pensamientos - ¿cómo estas?

- Hola – le salude dándole un beso en la mejilla – estoy bien aquí llegando y lista para inglés ¿y tu?

- Un poco triste, termine con Brenda

- ¿Cómo que terminaste con ella?, pero si se veían muy contentos juntos – le dije tomándolo del brazo y encaminándonos al salón.

- Pues sí, pero la verdad es que no congeniábamos en nuestras platicas, ella solo habla de artistas y chismes de novelas y pues la verdad eso me aburre.

- No sé – le dije – imagine que ustedes estarían bien, siempre los veía besándose.

- Bueno es que a falta de una buena platica prefería callarla a besos – se soltó a reír

- Serás grosero – le conteste aventándolo a un lado.

- Que agresividad - me dijo sonriendo – mira la verdad es mejor así, porque no tiene chiste estar con alguien con quien no congenias del todo ¿me doy a entender?

- Sí, claro que te comprendo – subimos por las escaleras.

- Y déjame decirte que esta bien, hace una semana me encontré con una amiga de la secundaría y hemos estado hablándonos últimamente así que puede ser que con ella tenga una mejor relación.

- ¿Una semana y ya pensando en una relación? – le pregunte sonriendo – mira tu que maduro – me solté a reír.

- ¡Oh! Es que no sabes que ella fue mi novia en secundaria así que seguro y volvemos.

- Vaya pues espero y así sea – le dije mientras entrábamos al salón, a los 5 minutos llego el profesor de inglés.

El resto del día se dividió en, matemáticas, física, a la hora del receso me dirigí como bala al laboratorio de Biología porque sabía que Karla estaría ahí, al entrar inmediatamente cerré la puerta y me abalance a sus brazos, ella me sonrío y me abrazo mientras me besaba, acariciándome de arriba abajo con sus dulces y gentiles manos.

- Te Amo – le dije entre besos – Te Amo Tanto

- Laura – susurró y mi nombre en sus labios me volvía loca.

- ¿Es cierto que no tendremos la última clase? – le pregunté mientras deslizaba mis manos por su rostro.

- Pues – suspiro – es tan cierto como que el concurso de conocimientos se ha de atrasar increíblemente 4 meses.

- ¡4 meses! – exclame al tiempo que le miraba incrédula.

- Así es amor – me dijo al tiempo que caminaba hacia su escritorio y tomaba el periódico en sus manos.

- ¿Pero por qué?

- Bueno según las noticias hay un descontento por que no se ha conseguido el aumento salarial del 35% al parecer lo quieren subir solo un 8%

- Ah – dije tratando de obviar el hecho de que realmente no había entendido del todo ese asunto – pero ¿y cómo es que afecta el concurso de conocimientos?

- Bueno al parecer si no se cumplen las demandas salariales podríamos caer en huelga ¿ves?, así que previendo esto se ha quedado de acuerdo en que atrasar el concurso será lo mejor.

- ¿Pero 4 meses?

- Te entiendo pero si te das cuenta el proceso del concurso se basa en tres etapas a nivel local, estatal y por último a nivel nacional, si el concurso se detiene abruptamente en alguna de las primeras etapas la siguiente ronda se vería afectada por el tiempo de duración de la huelga, imagina como nadie se haría cargo de nada, podría suceder que…

- Karla – dijo una voz y nos hizo volver la vista a la puerta y vimos entrar a la maestra Adriana – ¡Ah! Hola Laura – me saludo y asentí con la cabeza para saludarle – Karla – miro directamente hacia ella – te comento que la junta acabalara las dos ultimas horas de clase – una suerte para ustedes ¿eh Laura? – me guiño y sonreí ante su comentario – así que ya estas avisada, si ves a Fuentes avísale también ¿ok?

- Si lo veo lo haré – le dijo al tiempo que dejaba el periódico sobre el escritorio.

- Nos vemos entonces – salio dejándonos de nuevo a solas.

- Es una pena no tener la clase contigo – le dije acercándome a ella y abrazándola

- No te preocupes amor, aun tenemos nuestras clases particulares – lo dijo en un tono tan sensual que termino por excitarme.

- Eres increíblemente seductora – le dije sintiendo un leve rubor en mis mejillas, ella se río de buena gana, me estrecho entre sus brazos y me beso de una forma maravillosa.

****

Alejandra y Julián estaban recogiendo sus libros y guardándolos en sus mochilas mientras esperaban que Gloria volviera de sacar unas fotocopias de un par de libros de los cuales necesitaban hacer un resumen sobre las propiedades químicas practicas del polietileno en la industria plástica.

- ¿Crees que todavía tarde mucho? - le pregunto Alejandra a Julián mientras cerraba su mochila.

- Pues no sé, ya sabes que siempre hay mucha gente en las copias.

- Creo que de una vez voy a guardar sus cosas así cuando venga ya estará todo listo.

- Me parece bien – le contesto él sin mirarla.

- Además ya no tarda en llegar Román – siguió hablando – aun no puedo creer que ese imbécil te dijera que te merecías lo que te paso, en verdad solo lo soporto porque para Gloria el es casi como el hombre perfecto – dijo con ironía en su voz.

- Déjalo en paz – le dijo – es solo un poco difícil, no es su culpa ser así ha tenido muchos problemas en su vida.

- ¿Y eso lo excusa de ser un controlador, abusivo, misógino? – le pregunto Alejandra al tiempo que tomaba el libro de química de Gloria y del cual salió una hoja volando que Julián atrapo al vuelo.

- Ten cuidado – le dijo Julián al tiempo que le pasaba la hoja a Alejandra – imagina si es algo importante y lo tiras por descuidada.

- Ya no me regañes – le dijo al tiempo que la tomaba y la leía - ¡Dios! – exclamo tras leer los primeros párrafos - ¡No puedo creerlo!

- ¿Qué sucede? – dijo Julián al tiempo que se volvía para verla.

- Esta embarazada, Julián – dijo Alejandra sin dejar de mirar el reporte de la prueba de sangre por lo que no vio como el rostro de Julián se desfiguraba y como perdía color tras enterarse de esa nada grata noticia.

- ¿Cómo… cómo dices? – pregunto acercándose a ella y leyendo sobre su hombro que lo que decía Alejandra era verdad, se sostuvo de ella apoyando la mano en su hombro – no puede ser – dijo leyendo y releyendo las líneas que tenía frente a sus ojos.

- Eso mismo digo yo – contesto Alejandra releyendo el reporte del examen sanguíneo, donde con letras en negritas se hallaba la palabra Positivo.

Julián trataba de entender, trataba de entender, trataba de comprender lo que esa palabra envolvía, se supone que Román no se acostaba con Gloria, se supone que todo era una farsa, se supone que los golpes que había recibido la noche anterior fueron por su infidelidad, por su traición al hombre que nunca lo había engañado, se supone que el nunca se acostaría con ninguna mujer pero entonces ¿qué significaba eso?

****

- ¿Te sientes listo para conocer a mi hermano? – pregunto Ericka mientras miraba los expedientes de los pacientes que atendería esa tarde.

- Aún no – contesto Alejandro estirándose en su asiento – me siento ligeramente mejor pero honestamente no creo tener la fuerza suficiente para poder charlar alegremente con alguien de mi mismo sexo que cada dos por tres estará observando ciertas partes de mi anatomía.

- ¿Oh sí? – pregunto ella sonriendo sin mirarlo – pues yo – se levanto y rodeo el escritorio hasta posare a sus espaldas – creo que no tiene nada de malo que observen ciertas partes de tu anatomía, digo tienes un…

- Oye, oye – le interrumpió – una cosa es que mi novia me mire y otra cosa es que un hombre me mire.

- Ok, ok – le dijo Ericka sonriendo y agachándose para abrazarlo – seguiremos el proceso de a poco a poco.

- Será lo mejor – dijo el posando sus manos sobre los de ella.

- ¿Cuánto me amas? – le pregunto ella.

- Tanto que haría lo que me pidieras tan solo para demostrártelo.

- ¿En verdad? – le pregunto nuevamente.

- Así es – le respondió Alejandro mientras ella se separaba nuevamente de él y se dirigía a su escritorio.

- Hernandez, Rodriguez, Martinez y Duarte – dijo ella tomando un bonche de expedientes y girando para verlo mientras le sonreía pícaramente – Mi amor eres un verdadero encanto – le dijo mientras colocaba los expedientes en sus manos mientras él le miraba con la boca abierta – eres tan lindo demostrándome tu amor atendiendo a esos pacientes por mí.

- Serás abusiva – dijo el echándose a reír y llevándose los expedientes bajo el brazo, antes de salir del consultorio se volvió a verla con una gran sonrisa en los labios - ¿miras cuanto te amo? –le pregunto mientras le guiñaba el ojo y salía.

- Lo veo amor, lo veo – sonrió mientras se sentaba tras el escritorio y el primer paciente entraba al consultorio.

****

Vi a Laura mientras salía de la escuela, quería ir corriendo tras ella, pero simplemente no podía, Armando trato de acompañarme a casa pero lo despedí diciéndole que aun no lo perdonaba por su comportamiento conmigo, noté que él se sintió pero poco me importo, lo único que me importaba era alcanzar a Laura, pero al mismo tiempo tenía miedo de llegar a su lado, me sentía sumamente triste por su comportamiento en la tarde conmigo, la sentí tan fría, tan distante y tenía tanto miedo, tenía tanto miedo que sentí en el pecho un nudo gigantesco como si deseara gritar y no pudiera hacerlo, quería alcanzarla pero no hacía ningún esfuerzo por llegar a ella, caminaba entre todos los estudiantes mirándole las espaldas, viendo su hermoso cabello rubio ondear a cada paso que daba, su suave andar, ese gracioso caminar, pero no hacía nada por alcanzarla, solo la seguía de lejos como si fuera yo una sombra distante, como un recuerdo que se olvida tras el paso del tiempo… sentí que mis ojos se anegaban en lagrimas, poco a poco entre el ruido de los demás estudiantes y los carros que pasaban por la avenida fuimos llegando a su casa, me separe del resto de la gente tal como ella lo estaba haciendo, ella llego a la puerta de su casa y sin volver la vista hacia atrás se quedo esperando justo en la entrada de su casa, llegue y me plante justo tras ella.

- Necesito pedirte un favor – me dijo mientras metía la llave en la cerradura, le daba vuelta y abría.

- Haré lo que tu me pidas – le conteste mientras pasaba dentro de la casa, las luces estaban apagadas lo que significaba que aún no había nadie en casa.

- ¿En verdad? – me pregunto mientras buscaba a tientas el apagador.

- Te lo juro – le conteste con la mayor firmeza de la que fui capaz.

- Subamos a mi cuarto – me dijo Laura mientras encendía las luces y tomaba una nota que estaba pegada al lado del colgador de llaves que estaba junto a la puerta – llegaran a las 10 de la noche pero con unos minutos bastará para decirte lo que quiero que hagas.


Esas palabras se hundieron en mi mente y en mi corazón como si se tratara de dagas de hielo, subimos por las escaleras y note que estaba yo temblando verdaderamente ¿Qué es lo que me pediría Laura?, ¿a caso sería que le dejará de hablar? Si era eso en verdad moriría, abrió la puerta de su cuarto y entramos, encendió la luz y dejo su mochila, aun no me miraba siquiera.

- Laura – pude apenas articular.

- Dennis – me dijo ella y sentí entonces que todo a mi alrededor perdía el sentido de la realidad, todo parecía tan irreal – Dennis yo… yo… quiero pedirte que…

- Mira… mira Laura – dije al tiempo que sentí las lagrimas fluir de mis ojos como si fueran ríos imparables - ¿te… te acuerdas de Pinky?, ¿recuerdas…. Como te gusta…ba?, ¿te acuer…das? – Laura se volvió a verme y por un instante me miro a mí y después al peluche que saque de la bolsa y mantenía frente a ella con ambas manos.

Ahí estaba ella, ahí estaba Dennis de pie frente de mi con un gesto de dolor inmenso en su rostro como el que jamás le vi esbozar, sus ojos no dejaban de manar lagrimas, trataba inútilmente de sonreír.

- To…ma…lo – me dijo con la voz quebrada – to… ma…lo por… favor – me pidió mientras su rostro se rompía en un gesto de amargura que nunca jamás había visto en ella – pero… por… fav…or… no me alejes de ti… por… fa…vor… por… favor… - cayo de rodillas frente a mi… literalmente cayo de rodillas frente a mi – no… me alejes… no me …a…lejes… no… no… no me de…je..ssss – dijo sollozando y por lo apretado de su voz supe que estaba haciendo un esfuerzo enorme por hablar, no sabía que hacer, parecía que nada de eso tenia sentido… ¿Qué estaba pasando?... ¿por qué?... ¿por qué la chica que yo tanto amaba en el pasado estaba ahí de rodillas llorando?, ¿por qué? – Te … A…mo Laura… Te Amo – repitió y yo… yo me arroje de rodillas frente a ella y… y simplemente la bese…

Jamás en m vida me había sentido tan feliz, Laura era capaz de llenarme de una profunda sensación de alegría con tan solo ver su rostro, adoraba y atesoraba el día en que derrame accidentalmente el café sobre ella, nunca imagine que esos ojos verdes serían el motivo por el cual mi corazón volvería a latir desenfrenadamente y mil sonrisas aparecerían inconscientemente en mi rostro con tan solo con pensar en ella; por supuesto no aprobaba mi comportamiento, se supone que ella es mi alumna y rebase la línea de lo permitido, ella ni siquiera era mayor de edad y estaba arriesgando mi trabajo y hasta mi libertad, ¿pero que podía hacer?, simplemente no podía alejarla de mi vida, ¿cómo renunciar a ella que se ha convertido en el todo de mi ser? simplemente no puedo, sé bien a lo que me estoy arriesgando pero por ella, por ella, no me importaría caer al mismísimo infierno, en verdad, en verdad deseaba hacer mi vida con ella, en verdad tenía la ilusión de vivir con ella para siempre.

- ¿Entonces es posible que suspendamos actividades? - pregunto Fuentes volviéndome a la realidad.

- Es lo más seguro – contesto Adriana.

- Bueno, bueno profesores – interrumpió el director – no seamos pesimistas, si se presiona lo suficiente con seguridad obtendremos el aumento que estamos demandando y por lo pronto nosotros estaremos dando clases hasta el último minuto, no quiero que ninguno con el pretexto de ir a los plantones o a las juntas sindicales empiece a faltar – acoto esto último mirando fijamente a Rodrigo que es profesor de dibujo industrial y a Ernesto el profesor de Historia.

- Pero debemos apoyar al movimiento – contesto indignado Ernesto – es importante para…

- No tome pretextos profesor – respondió el director – sabremos de ante mano si vamos o no a la huelga y no sé si ha visto o no las noticias pero ya hay suficientes maestros en los plantones y en las marchas como para que echen de menos su inasistencia.

Ernesto se quedo callado y le miro con cierto descontento, si bien era cierto este profesor faltaba cada dos por tres días con mil y un pretextos que parecían nunca acabar además de la sarta de enfermedades que supuestamente le aquejaban y con las cuales obtenía la incapacidad por lo que se le consideraba como uno de los profesores más faltistas y desobligados de la escuela.

- Suficientes escuelas han entrado en paro de labores como para seguirlos – comento Adriana – es mejor que nosotros nos mantengamos en actividad hasta que se de la orden definitiva de la suspensión de labores, porque en los medios nos están criticando demasiado con respecto a la calidad en la enseñanza versus el aumento que deseamos obtener y según las estadísticas que muestran en los noticiarios nos están haciendo quedar como unos incompetentes que sin dar la calidad esperada exigen un aumento a su inutilidad laboral.

- Muy cierto – expreso el director – eso me recuerda que - se volvió a mirarme – profesora Karla – por favor dígame como van nuestras alumnas.

- Pues Laura esta excelente en ambas materias.

- ¡Oh! Pero ¿Qué no iba a ser otra alumna la que compitiera por si mal no recuerdo en química? – pregunto el director

- Si, así es se apresuro a decir Adriana – será Dennis la que compita en el área de química.

- Esa chica es el sueño de todo profesor – se apresuro a decir Fuentes con una mirada de ensoñación – tiene una capacidad de razonamiento que me deja sorprendido, aun tengo presentes los buenos exámenes de matemáticas que aplico conmigo el semestre pasado que impartí esa materia mientras sustituía al profesor Miguel.

- Claro – susurro Raúl el profesor de matemáticas girando los ojos en blanco mientras me susurraba – por eso iba y me pedía que le explicara cada tema la mayoría de los recesos del semestre pasado.

- Según recuerdo profesora Karla usted es la que esta apoyando las asesorías ¿no es así?

- Si así es

- ¿Qué tal le va con las alumnas?

- Bueno pues con Laura voy muy avanzada pero no he comenzado con Dennis.

- No sé – dijo Alberto - ¿no es demasiado para ti Karla manejar a las dos?

- Bueno en realidad…

- Eso no es ningún problema – acoto el director – el profesor Fuentes puede asesorar a la alumna que competirá por química ¿no es verdad profesor?

- Bueno pues… - dijo algo dubitativo – honestamente tengo algunos problemas personales que me limitan un poco en mis métodos de enseñanza porque últimamente me distraigo con facilidad… pero si es estrictamente necesario…. –

- No será necesario – dije tras la mirada de suplica que me lanzaron Adriana y Raúl aunado a sus nada discretos gestos negativos que me hacían con las manos, pero honestamente a punto estuve de dejar que Fuentes tomara como alumna a Dennis la sola idea de tener que soportarla más de lo que la aguantaba en clases normales me hacia doler el estómago.

- Perfecto, perfecto – dijo el Director palmeando las manos – ahora que ha quedo solucionado ese problema tocaremos el punto de las inasistencias miró fijamente a Ernesto y de las nuevas sanciones que se impondrán con cada una de ellas.

Estaba más que segura que sería un debate impresionantemente largo entre el Director, Ernesto y Rodrigo.

****


Era Dennis, era ella a la que ahora abrazaba, a quien besaba y acariciaba, eran sus labios los que rozaban suavemente los míos, eran sus manos las que se deslizaban por entre mi cabello, era ella, siempre fue ella, mi primer amor, mi primer deseo, nunca imagine que un día ella me besara así con tanta pasión y tanto deseo, de ningún modo pensé tener la dicha de tenerla entre mis brazos así de esta manera tan entregada, tan sincera, tan apasionada, me era imposible imaginar que de su labios pronunciara un Te Amo para mi, tan solo para mi. Ahora lo comprendía, nunca había dejado de amarla; me beso tan torpemente que mi boca quedo completamente ensalivada, las dos recostadas sobre la alfombra de mi habitación, ella sobre mí, dándome besos en la frente, en las mejillas en mi barbilla. Se recostó sobre mí hundiendo su rostro en mi cuello, podía sentir sus lágrimas las cuales caían sobre mi piel y su sollozo constante, mismo que me desconcertó ¿por qué estaba tan triste?

Tenía que confesarle a Laura lo que había sucedido entre Armando y yo, incluso si no me lo perdonaba nunca, no podía guardarme algo como eso, tenía miedo, tenía muchísimo miedo pero me daba verdadero terror que se llegara a enterar por otros medios, una vez me dijo Andrea que los hombres siempre presumen de lo que llegan a hacer con las chicas y estaba segura que Armando no sería la excepción y en verdad odiaba la idea de que fuera por chismes y no por mi por el medio que se enterara, sin embargo no tenía idea de cómo confesarme ante ella.

- Laura – susurre – yo… yo… - mi mente me gritaba que me detuviera, que me callara, que la siguiera besando, que olvidara todo ese asunto… pero no podía hacer eso tenía que ser sincera con ella – tengo que confesarte… mira no sé como llegamos a eso ¿sabes? En verdad que no lo sé – me separé de ella y evite sus ojos – Armando intento… intento hacerme el …

En cuanto menciono el nombre de Armando supe lo que intentaba decirme, sentí el rostro quemárseme, una súbita oleada de coraje me sobrevino con tal furia que la avente a un lado de mi.

- Laura – me dijo mirándome tristemente, mientras se incorporaba.

- ¿Qué es lo que quieres? - le respondí fríamente dándole la espalda.

- Por favor escúchame, te lo ruego, te juro que no paso nada, te lo juro.

- ¡No quiero oírte! – le grite sintiéndome burlada y engañada.

- No Laura por favor no es lo que piensas, te juro que no paso nada – se levanto y me abrazo por la espalda fuertemente.

- ¡Suéltame no quiero nada contigo!

- No, por favor – le escuche llorar – no… me… digas eso

- ¡Te odio déjame en paz! – traté de soltarme del abrazo

- ¡No! ¡No!¡entiende que No!, ¡por favor!, ¡por favor! – me sujeto con fuerza a pesar de que intentaba liberarme – Te Amo, ¡Te Amo! ¡puedes entenderlo?

- ¡Cómo voy a comprenderlo?, ¡Qué te hizo Armando?, ¡Te hizo el Amor como tanto Querías? – me solté de sus brazos y me volví a verla, estaba furiosa, celosa, frustrada, no podía creer que Dennis hubiera llegado tan lejos con Armando y menos después de que me dijera que me amaba.

- ¡No!, no le permití llegar a nada conmigo ¡oíste?, ¡no se lo permití! ¡Por qué Te Amo a ti solo a ti!

- ¿Cómo puedes decir que me amas si… si le permitiste… le permitiste?... ¿te toco?


Me hizo esa última pregunta con un gesto que mezclaba incredulidad, asco y dolor, deseaba tanto mentirle, deseaba tanto gritarle que no, pero sabía que eso solo empeoraría las cosas ya me había confesado… ya no había marcha atrás.


- Sí, le permití que me tocara, aún no comprendo porque lo toleré, estaba pensando en ti, te estaba deseando a ti, deseaba que fueras tu quien me tocara, no le permití seguir, no deje que me tocará más lo corrí de mi casa te lo juro – le dije sintiendo mi rostro arder de vergüenza – te lo ruego por fa…vor… perdóname… - la voz se me quebró fui in capaz de seguir un nudo enorme se me formo en la garganta impidiéndome incluso el respirar.

- ¿Por qué lo hiciste? - me pregunto.

- No… lo sé – respondí con la voz ahogada – no lo sé – ya no podía más, ya no soportaba más su mirada llena de asco y coraje me estaban acabando simplemente ya no podía más, camine lentamente hasta la puerta, tenia los ojos bañados en lagrimas y mi garganta seguía sin permitirme respirar bien, abrí la puerta y no miré hacia atrás, sabía que la había perdido por mi estupidez, sabía que de hora en adelante ella me odiaría sin tregua, me sentí basura, me sentí indigna siquiera de amarla.

- Espera – me dijo; me quede de pie en el umbral de la puerta, no me atrevía a volver el rostro, solo podía ser consciente de mis lagrimas cayéndome por las mejillas quemándome la piel – Dennis – y mi nombre en sus labios me hizo llorar profusamente, caí de rodillas abrazándome a mi misma, incapaz de parar – Dennis – su dulce voz, estaba matándome, me abrazo por la espalda, sentí el calor manar de su cuerpo y cubrirme con dulzura – sé mía… - y sus palabras anegaron mi mente por completo y por un momento creí que me desmayaría.

****

Julián caminaba de un lado a otro de la sala, aun no podía quitarse de la cabeza que Gloria estaba embarazada, ¿cómo podía ser eso?, es que no podía ser cierto, Román siempre le dijo que lo último que él haría en la vida sería acostarse con una mujer, se dejo caer en su sillón y encendió el televisor y comenzó a cambiar canal por canal, una y otra vez haciéndolo cada vez más y más rápido, hasta que se levanto de golpe y arrojo con furia el control remoto contra la pared haciéndolo añicos.

- ¡¡Maldita sea!! – grito - ¡Qué significa todo eso? – se llevo las manos a la cabeza jalándose el cabello en el acto – Tiene que haber una explicación lógica para todo esto.

El timbre de la puerta le distrajo, camino lentamente hacia la puerta, aun no creía lo que sus propios ojos le habían mostrado, tenía que escucharlo de Gloria, tenía que oír de sus labios que Román era el padre de su hijo, tenía que escucharlo para poder verdaderamente creerlo, aun cuando su mente jugaba con él y se reía diciéndole que era más que obvia esa verdad.

- Hola Amor – le saludo Alejandra pero él solo podía ver a Gloria que estaba junto a ella checando algo en su celular.

- Hola – contesto mecánicamente – pasen – dijo haciéndose a un lado sin dejar de mirar a Gloria.

- Tienes un bonito departamento Julián – dijo Gloria mientras miraba en derredor.

- Si – contesto él mecánicamente, ¿cómo era posible que Román le hubiera mentido?, ¿era verdad que Gloria estaba embarazada?

- Voy a preparar café – dijo Alejandra encaminándose a la cocina - ¿por qué no se sientan en la sala?

Julián camino lentamente hacia la sala, Gloria ya se había sentado en el love-site y miraba distraídamente la televisión, el noticiero anunciaba el incremento en el precio de la gasolina y el disel, Julián se sentó en su sillón favorito y miró distraídamente el noticiero y a momentos a Gloria, algo extraño estaba sintiendo y no lo comprendía del todo, por un lado se sentía molesto pero por otro lado sentía una extraña sensación de júbilo como si entre sus manos tuviera la llave que lo liberaría de sus pesadas cadenas… sí, quizás y todo ello… fuera para su propio beneficio, sonrió de medio lado sin dejar de mirar a Gloria, un súbito pensamiento lo invadió “¿por qué no siento celos?” y con ello fijo la vista en las noticias mientras informaban de un accidente en un país bastante lejano.

****


Sus manos entrelazadas con las mías, sus labios unidos a los míos, nuestros besos torpes pero ansiosos, nuestras pieles despidiendo gotas de sudor entremezcladas con el calor de nuestros cuerpos, su cuerpo temblando y su piel erizándose con el toque de mis labios sobre su cuello, su abrazo sobre mi espalda aferrándose a mí con tanta fuerza, mil juegos, mil caricias, mi boca en sus pechos humedecidos con mi saliva, sus gemidos excitándome cada vez más, satisfaciendo mis sentidos, llevándome al borde de la locura, mi mano deslizándose a través de su cuerpo, depositándose en su húmeda entrepierna, mis dedos deslizándose por cada pliegue, rozando suavemente, tocando cada parte de ella con una curiosidad infinita, sus caderas moviéndose rítmicamente, sus ojos amielados mirándome suplicantes, expectantes, llenos de amor, sus manos enterrándose en mi rubia cabellera atrayéndome hacia ella, un beso suave, un beso torpe, un beso húmedo, un beso aferrado, un beso lleno de pasión descontrolada, donde intentaba llevarse mi alma, donde yo le entregue mi corazón, donde yo le demostré cuanto le amaba desde siempre, mi boca deslizándose por su cuello, por sus pechos, por su estomago y su vientre y mi boca toco su zona más sensible, un paraíso maravilloso, dulce, húmedo, tibio y en él me perdí y exploré un nuevo mundo, una nueva tierra, un mundo diferente, la sujete con fuerza de sus caderas y ella hundió sus manos entre mi cabellera aferrándome con fuerza atrayéndome más a ella y despertó ansiosamente en mi la necesidad de satisfacerla, quería que fuera enorme, grandioso, quería oírla en su máxima satisfacción y mis deseos fueron complacidos, sus gemidos se quedaron grabados en mi mente y sonreí para mis adentros al sentirla desfallecer, al sentir su cuerpo relajarse y escuchar su rápida respiración y descubrí cuanto placer se siente y se disfruta al ser capaz de provocar un orgasmo como ese.

Me deje caer sobre su cuerpo y mis labios se unieron una vez más a los suyos y tras una mirada y una cómplice sonrisa comenzamos una vez más, había tiempo… todavía teníamos tiempo… y esta vez ella quiso llevar las riendas y yo ansiosa de su cuerpo le permití explorarme, le permití llevarme al borde de la locura y a mí me permití olvidarme de todo y centrarme solo en ella en Dennis. Estaba cayendo en una profunda obscuridad, en un enorme pecado, en las garras del dolor pero poco me importo porque era feliz, era feliz entre sus brazos, ya habría tiempo para resolver lo que tuviera que resolverse por lo pronto era Dennis a quien tenía sobre mi cuerpo, sí era Dennis…

15 comentarios:

  1. Que?
    Esa Laura es...., que le pasa, no que ama a Karla, ya hasta siento lastima por la pobre de Karla, tanto que ha sufrido...
    Hasta el prox

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  2. no0o0o0o0 qe le pasa!!! pobre karla!! noo tan bonita pareja qe se veia! jeje... bueno animo animo bonita aqi seguimos ansiosas por la continuacion! y qe draaamaaaa le das :D besos

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  3. En estos momentos... Laura me cae como una patada en la boca del estómago...

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  4. nop......porq laura....tan bonita pareja q hacia con karla.....bn espero con ansias la continuacion....:p

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  5. vaya no se que baya apasar pero no se as mala con karla y laura coño por que no se deside por quien se va aquedar que mala suerte espero que karla pueda perdonar y olvidar los pecado s de laura a pobre muchacha alo mejor se queda con ana bueno como sea

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  6. NONOONOO QUE KARLA SE QUEDE CON LAURA VOY A LLORAR MUCHA TRAICION EN UN SOLO CAPITULOPP

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  7. jajajaja noooo laura la cago !!!!

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  8. nooooooooo!!!! por que laura hizo eso??? joooo pobre karla!! por dios espero q tan solo sea una espina clavada q tenia q sacar y se de cuenta de q de verdad ama a karla T.T!! pobrecilla!!

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  9. genial por fin una historia que no demuestra un amor de telenovela... la verdad q me encanto

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  10. wow!!!!!!!!!

    jjajaja me encanta mas la pareja de Karla y Dennis... pero cuando leí esto por primera vez me encanto, sentí feo por Karla, pero creo que desde un principio me fascine con Dennis!!!
    igual K&D 100% amor!

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  11. nooo T___T
    cada vez me cae más mal Laura u.u
    no kiero ke karla sufra por su culpa T____T

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  12. hizo lo que sentia, aunque espero que se decida, no puede estar por mucho tiempo con las dos ni puede jugar asi, vamos Lau vas a decidirte 1! :)

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