miércoles, 24 de marzo de 2010

AMOR EN PREPARATORIA Capítulo 6 SENSIBILIDAD



Capitulo 6

Sensibilidad

Me sentía de un excelente humor, todos mis alumnos me miraban entre extrañados y sorprendidos puesto que bromee con algunos y eso era algo que nunca hacía siempre mantenía una firme barrera entre ellos y yo, misma que hoy por primera vez quise romper; después de explicarles el procedimiento del experimento del día me senté tras mi escritorio tome el libro pero tan solo para disimular la sonrisa que tenía a más no poder. Aún no podía creerlo ¡Tenía una novia!, ¡tenía una novia y no tenía miedo!, ¡me sentía de nueva cuenta segura y confiada!, ¡Laura!, ¡Laura!, ¡Laura! Tu nombre suena a poesía, tu nombre me hace sonreír, tu presencia me hace tan ¡feliz!. Mientras miraba la hoja del libro rememore los recientes momentos que viví con ella.

- ¿Estás segura de lo que estás diciendo Laura? – le pregunte elevándole el rostro

- Nunca en mi vida eh estado más segura de algo – me respondió mirándome seriamente a los ojos, en los cuales pude apreciar esa decisión bien escrita.

- Laura – la atraje a mi cuerpo y la abrace.

- Tendrás que enseñarme – me dijo – nunca eh sido novia de nadie, así que no sé como comportarme.

- No te preocupes tan solo debes de ser tu misma – le respondí sobre su rubio cabello cuya fragancia en verdad cautivaba cada uno de mis sentidos.

- Esto no debe de saberlo nadie – me dijo abrazándome con más fuerza – prométeme que lo mantendremos en secreto no quiero que mi familia se entere, por favor – dijo casi suplicando.

- No lo sabrá nadie te lo prometo Laura – le levante el rostro con la mano y la volví a besar así de forma suave y sutil, necesitaba acariciar cada rincón de esa boca perderme en el sabor de sus labios, tan suaves como pétalos de rosa y llenos de esa sutil tibieza que me hacia casi perder la razón. El roce de su lengua con la mía una y otra vez me hizo estremecer por completo.

****

En su salón Laura estaba preocupada y no era para menos aún cuando Karla estaba contenta era seguro que si hubiese sabido lo que paso no estaría tan de buen humor. Pero ¿qué era lo que había sucedido? Se preguntaba Laura una y otra vez distrayéndose por completo de su clase de Inglés, sus verdes ojos se posaron en un punto fijo de una de las paredes del salón, era evidente que su mente estaba muy lejos de ese lugar y es que no era para menos; ¿Qué había sucedido?, ¿Qué había pasado?... fue algo que suele suceder y que sin embargo nos preguntamos por la fuerza de la coincidencia ¿a qué se deben ese tipo de circunstancias?... ¿Qué fue lo que paso?... fue algo tan trivial ya que al no poderse concentrar en su clase de Matemáticas Dennis decidió salir he ir a echarse agua en la cara, necesitaba despertar de esa sensación tan fastidiosa que le produjo descubrir que su amiga se hallaba interesada en una mujer, cuando salió del salón vio pasar a Laura por la explanada y su corazón latió un poco más deprisa y le envolvió una sensación que en ese momento no entendió.

- Laura - musitó suavemente, el aire agito sus castaños cabellos mientras observaba a su amiga perderse al entrar al área de los laboratorios - ¿a dónde vas? ¿no se supone que este día tienes clase de literatura cuando yo tengo clase de matemáticas? – sus ojos se achicaron y sus manos formaron puños – Vas con ella ¿verdad? ... sus hombros se tensaron y por primera vez conoció la sensación de angustia, molestia y ansiedad que provocan los celos.

Mientras tanto en el interior del laboratorio se desarrollaba la entrega de un saco olvidado caído al piso a ser tomada su dueña por un sorpresivo abrazo y su boca acallada por un beso lleno de ansiedad.

Al tiempo que eso sucedía Dennis se hallaba recargada de espadas a la pared lateral del Laboratorio de química, la suave brisa movía sutilmente su flequillo, suspiro profundamente ante el desconcierto de sus sentimientos por Laura y de su gusto por Karla.

Dentro del laboratorio Karla abrazaba a Laura llenándole de suaves y dulces besos en sus mejillas, su frente y sus labios; sus manos se deslizaban tenuemente entre la sedosidad de ese rubio cabello.

- Me gustas Laura – susurro entre besos – eres tan hermosa – la atrajo a su cuerpo dejando que su calor le envolviera por completo – Te Amo – le dijo suavemente al oído.

- Karla – susurro y una sonrisa se formo en sus labios, se abrazo fuertemente a ella y soltó un suspiro lleno de alivio y por ese instante dejo ir todas sus angustias e inseguridades y tan solo se dejo llevar por la dulce sensación de bienestar que ese cuerpo le brindaba.

Sin embargo no duro mucho ya que un ligero ruidito proveniente del estómago de Karla hizo que Laura sonriera, se separara de ella y le picara la mejilla en un suave gesto de ternura.

- ¿No desayunaste? – pregunto sonriente.

- Oh bueno, veras no he tenido tiempo, estaba tan angustiada por saber como comportarme contigo que lo olvide por completo – se ruborizo levemente.

- No te preocupes de hecho yo también me eh olvidado de ello, fui de compras con mi mamá y no nos dio tiempo de desayunar – le sonrió tiernamente y le miro de lleno a esos hermosos ojos azules.

- Entonces espera aquí – le dijo sonriente – iré por algo para que comamos ¿de acuerdo?.

- Oh pero… – respondió un tanto apenada.

- Vamos no te preocupes, ahora – dio suavemente – eres mi novia y eso… bueno esto… - se acerco a ella y la beso nuevamente, en verdad se sentía muy bien adentrarse en esa boca llena de calidez y dulzura, se separo de ella lentamente y recargo su frente contra la de ella – es algo que quiero hacer.

- De… de acuerdo – dijo al tiempo que sus mejillas se ruborizaban tenuemente.

- Bien no tardaré – sonrió mientras le acariciaba la mejilla.

El ruido de la puerta al ser abierta hizo que Dennis se asomara, miró a Karla irse por el pasillo hasta dar la vuelta y perderla de vista, su gesto se torno visiblemente molesto, respiro profundamente y con decisión se acerco a la puerta del laboratorio, al asomarse vio que Laura resolvía un ejercicio de estequiometria en el pizarrón. Al mirarla una extraña sensación se apodero de ella, llevándola momentáneamente a recordar sus días de infancia, desde que conoció a Laura esta siempre había estado junto con ella, era la única que le aguantaba sus berrinches y sus estados de humor pésimos que solía tener con frecuencia. Sabía que podía confiar en Laura no importara que pasara, pues ella siempre acudiría en su ayuda. Se adentro sigilosamente y observo los movimientos de su cuerpo, rítmicos y ligeramente pausados, le vio llevarse la mano a la barbilla ensuciándola con el polvo del gis.

Laura se metió tan de lleno con el problema que percibió unos pasos pero supuso que serían de Karla, suspiro levemente mientras observaba la formula y el desarrollo de su ejercicio.

- No lo sé – dijo de pronto – creo que hay algo que falta en esta fórmula pero no recuerdo que es – suspiro – algo me dice que este no es el resultado, te tome la calculadora prestada espero que no te moleste – Laura se quedo sin respiración al sentir un conocido abrazo y percibir ese perfume tan familiar – De… ¿Dennis? – el azoro de Laura se convirtió en segundos en angustia al imaginar lo que pensaría Karla si llegara y las viera así.

- Se te ha olvidado que una mol de O2 tiene una masa molar de 32 gr. por eso te ha salido mal – le susurro entre su rubia melena.

- ¿Qué haces aquí? – le pregunto al tiempo que se separaba y ponía unos metros de distancia entre ellas.

- ¿Qué pasa Laura?, ¿por qué te separas de mí? – le dijo dando un paso hacia ella y por ende Laura retrocedió uno topando contra el pizarrón – siempre que te abrazaba me ha parecido que no te molestaba.

- No, no es que me moleste es solo que me tomaste por sorpresa – dijo intentando entender el porqué se encontraba ahí.

- ¿No se supone que tienes clase de Literatura? – pregunto Dennis frunciendo la mirada.

- Sí así es – respondió tragando un poco de saliva.

- Bueno pues –dijo Dennis mirando en derredor, elevando las manos y dejándolas caer - ¿qué haces aquí? – le miro tan inquirente que Laura se incomodo.

- Estoy, pues… preparándome para la competencia – dijo al tiempo que miraba hacia la puerta, el corazón le latía de prisa tenía un extraño miedo de que apareciera Karla en cualquier momento.

- Y ¿estás con ella?

- ¿Cómo? - pregunto mirándola sorprendida.

- No la veo por aquí – le respondió – ¿te está asesorando?

- Oh sí, sí – suspiro aliviada discretamente.

- No puedo entenderte – le dijo de golpe - ¿qué te gusta de ella?, ¿no se supone que eso está mal?, ¿no lo has dicho siempre?, ¿no se te hace que está muy grande para ti?, ¿cómo es que has cambiado tanto?

- Pero… pero – dijo nerviosa - ¿de qué estás hablando Dennis?, no te entiendo.

- ¡Laura! – alzó la voz - ¿Por qué no puedes confiar en mí? – sus ojos se anegaron el llanto, volvió el rostro a un lado y apretó los puños con fuerza, le volvió a mirar sus ojos denotaban una profunda molestia dio un par de pasos hacia ella y entonces…

Fue tan de repente, tan rápido, Laura no supo que fue lo que paso, solo fue consciente de esos labios unidos a los suyos, esos labios tan deseados antaño… tan soñados alguna vez… y esas lagrimas que caían por esas blancas mejillas que alguna vez beso. La forma como la estaba besando se parecía tanto a la de Laura, un beso torpe cargado sin embargo de un amargo dolor, un beso sin delicadeza pero que llevaba un rastro de incertidumbre, un beso… tan solo un beso recibido con sorpresa y extrañeza. Un beso que hizo a Laura recordar una frase expresada de esos mismos labios ahora posados en los suyos “No, no andaría nunca con una mujer... de plano me quedo con los chicos”. Esa frase volvió a sus oídos y no obstante ya no dolió, Dennis se separo y le miro a los ojos sus lagrimas caían imparables por sus delicadas mejillas.

- Dennis – dijo con tono lastimoso y mirándola con un dejo de tristeza.

- ¡Eres una estúpida Laura! – le dijo al tiempo que le abofeteaba, echo a correr a la puerta y justo salía cuando Karla estuvo a punto de dar la vuelta para entrar al pasillo por fortuna una voz familiar le hizo detenerse y girarse. Por lo cual no vio el momento en el que Dennis salió dirigiéndose a las jardineras.

- Karla – dijo Adriana sonriéndole - ¿esta Laura contigo?

- Sí así es.

- Que bien, me alegra que sea una chica responsable ¿crees que tendremos buenos resultados en la competencia?

- No me cabe la menor duda – sonrió.

- Tengo algo de que hablarte pero ahorita no tengo tiempo así que pasa por mi oficina a la hora del receso, Laura se sentirá feliz de tener esa media hora libre ¿no crees?

- Supongo que sí – respondió intentando ocultar una sonrisa.

- Te espero entonces Karla – le sonrió – aahh y por cierto me dijo Roberto que te invita a salir – le guiño - ¿tiene lindo cuerpo no crees?.

- Bueno – meneo en negativo – es profesor de Educación Física así que debe de tener buen cuerpo – suspiro levemente – dile que lo siento pero que tengo novio y se llama Iván.

- ¡Que bien! – dijo Adriana visiblemente contenta – eso significa que hummm Robertito – y se soltó a reír.

- En serio que te gusta ¿eh? – le sonrió con complicidad.

- Sí un poco – se ruborizo levemente – bueno platicamos luego que tengo que irme, no se te olvide pasar.

- No, no se me olvidará.

Para cuando Karla regreso con Laura esta ya se había recuperado momentáneamente de la inesperada visita que tuvo.

****

- No me gusta tener que estar sola en la hora del receso – miré hacia el ventanal – Karla solo me dijo que tenía que hablar con la maestra Adriana – me pregunto sobre qué – regrese mi atención a la clase, era una suerte enorme para mí el que mi mamá desde la primaria me haya metido a escuelas bilingües de otra forma ya me hubiera perdido, el profesor nos decía de vez en cuando en Inglés que la mayoría serían unos perdedores, varias chicas terminarían embarazadas y la mayoría de los chicos en trabajos mal pagados por la flojera que les daba estudiar, que la juventud no nos duraría para siempre pero que no éramos conscientes de eso porque en esta edad tenernos la venda de “a mí nunca me va a pasar, siempre seré joven”; yo nunca decía nada porque en cierta forma concordaba con él si bien era cierto que tenía razón, Susana esa chica que siempre estaba buscando a sus amigos y cuya afición era el estar sentada en las piernas de cualquier chico, tenía ya 2 meses de embarazo y la siguiente semana dejaría la escuela.

El maestro termino la clase, la hora del receso recién comenzaba, me levante y me lleve la mano a la mejilla, en realidad no había dolido el golpe sino el desconcierto que ese beso me produjo. Antes de salir el Tío me tomo del brazo y salió junto conmigo.

- ¿Qué dormimos juntos o qué? – me pregunto fingiendo estar ofendido.

- ¿Por qué lo dices?

- Porque ya no me saludas ingrata, ya no me pelas para nada ¿a ver cuándo fue la última vez que platicamos?

- ¿Cuándo fue la última vez que me viste libre a la hora del receso? – le pregunte encogiéndome de hombros.

- Pretextos, pretextos – me dijo riendo.

- Como sea nunca tengo tiempo de nada Tío ni siquiera para mi, el concurso está cerca y debo estudiar mucho, créeme me estoy preparando arduamente.

- Aaahh – suspiro mientras caminábamos hacia las escaleras – yo también me prepararía arduamente si ella me asesorara personalmente, es que esa mujer esta buenísima.

- ¡Oye! – le golpee el costado con el codo – es de mi maestra de quien hablas.

- Por eso lo digo – soltó a reír – ay Laura dijo suspirando – no lo comprendes porque eres una chica pero si la vieras de la forma en que yo la miro te darías cuenta de lo preciosa que es.

- Lo sé – dije sin pensar.

- ¿Lo sabes? – preguntó sorprendido – creí que las mujeres no se fijaban en esas cosas, solo que se tenían envidia o algo por el estilo.

- Bueno para sentir envidia se necesita admitir que la otra persona tiene belleza ¿no lo crees tontito? – me solté a reír – no importa si es hombre o mujer la belleza siempre se admira.

- Ja,ja,ja,ja,ja – rió junto conmigo – pues eso lo dirás tu preciosa porque yo tendría que estar loco para decir que algún wey esta guapo – nos detuvimos al pie de la escalera y me beso en la frente – te dejo porque mi novia me espera ¿verdad que es hermosa? – me pregunto mirándola, sin embargo ya no espero mi respuesta se dio la vuelta y se fue.

- Es más hermosa la mía – dije susurrando, baje por las escaleras y me fui a sentar a las jardineras bajo la sombra de un árbol, me recargue en el tronco y cerré los ojos, sentí el viento acariciarme el rostro. ¿Qué estaba sucediendo con Dennis?... al encontrarme en esa paz me llego de súbito la sorpresa de lo que había sucedido – “¡Por el amor de Dios!” – pensé abriendo enormemente los ojos y sintiendo tensárseme los hombros – “¡Dennis me beso!” “Pero que… ¿qué?... ¿cómo?… eso… yo… ella… ¿Qué significa todo esto?” – me toque los labios con las yemas de los dedos y sentí una extraña sensación de asombro – “Dennis… ¿por qué me besaste?... ¿qué significan esas lagrimas?...

****

Julián caminaba rumbo a su salón su mente perdida en su mundo caótico lleno de preguntas sin respuesta, pensaba seriamente lo que su hermano le había dicho “si en verdad te quisiera no te trataría de esa forma, vales mucho como para permitir que ese imbécil te maltrate de esa manera”… pero… ¿era cierto?... ¿él valía algo? desde que conoció a Román solo a escuchado lo basura que es como persona, incluso debería de sentirse agradecido que aún cuando era una mierda como él le llamaba, tuviera el privilegio de ser su novio… o ¿su amante?... ¿su farsa andante?... ya no sabía que era para Román… lo único que entendía a ciencia cierta era el hecho de ser una basura… una poca cosa… cada paso, cada pensamiento, era torturante… sintió el cuerpo tensarse a cada metro que avanzaba pues eso significaba verlo, soportar sus miradas inquisitivas, y sus “dulces” palabras.

- Hola mi amor – Alejandra le abrazo por la espalda - ¿cómo está el hombre más dulce y guapo de todo el universo?

Esas palabras, esas amorosas palabras lo derrumbaron aún cuando lo intento, aún cuando hizo acopio de toda su fuerza, se soltó a llorar. Eso descontrolo a la chica quién solo le abrazo.

- Llévame lejos – le pidió – quiero estar a solas contigo.

- De acuerdo – le susurro- te llevaré a mi casa.

****

En Casa de Ericka la novia de Alejandro ambos tomaban un baño el agua corriendo por sus cuerpos y sus manos recorriéndose mutuamente.

- ¿Quieres casarte conmigo? – le susurro al oído.

- Sabes que aceptaré hasta que tu dejes de tener esa homofobia – se abrazo a su cuerpo – mi hermano es gay y lo sabes y me dolería ver de tu parte un desprecio hacia él.

- Estoy trabajando duro con Francisco para quitarme ese maldito trauma – dijo mientras se llevaba las manos a la cara.

- Lo sé mi amor, lo sé – se abrazo a su cuerpo – Te Amo Alejandro y quiero estar contigo para siempre – lo beso e hicieron el amor dentro de ella él se sentía feliz y pleno.

- “Me pregunto –pensó él – como es que ellos pueden perderse de tan maravillosa sensación”

****

- Quiero pedirte un favor – me dijo Adriana – quedan un par de meses para la competencia y para Laura será demasiado el presentar Química y Biología, así que decidimos que no solo será Laura la que compita hay una chica que es excelente en matemáticas y química.

- ¿En verdad? – pregunte.

- Sí así es en todos sus exámenes a sacado 9 y 10, por lo cual te pido que la asesores también.

- Pero – trate de objetar – con Laura…

- Tendrás que organizarte con horarios uno para Laura y otro para que prepares a Dennis.

- ¿De..? ¿Dennis? – pregunte sorprendida.

- Sí así es esa chica es estupenda – dijo Adriana entusiasta – tiene un potencial increíble y una maravillosa retención mental, prepárala también ¿quieres? – oh mira aquí esta ella – dijo mirando hacia la puerta – pasa Dennis.

- ¿Para qué quería verme? – pregunto mirando a Adriana primero y después me miro con un ligero toque de desprecio.

- ¿Cómo te consideras a ti misma en química? – pregunto Adriana.

- Bastante buena no hay nadie como yo para química sé incluso más que ella –dijo señalándome con el dedo y encogiendo los hombros, con un aire de confianza que más sabia a alarde que a otra cosa.

- Bueno – dijo Adriana la razón por la que te he pedido que vengas es - porque quiero que concurses en el área de Química…

- Karla te prepararía.

- ¿Ella? – pregunto mirándome de arriba abajo – creo que Fuen…

- Oh pasa Laura – dijo Adriana al ver a mi novia en la puerta.

- ¿Mando a llamarme profesora? – Pregunto mirándome discretamente para después centrar sus ojos en Dennis momentáneamente y después dejarlos en Adriana.

- Si Laura pasa por favor – entro un poco tímida note que Dennis me miraba motivo por el cual centre la mirada en un calendario que estaba situado a un lado mío, cada vez que veía a Laura no podía evitar sonreír así que al tener frente a mí a la mejor amiga de mi novia y el que por un gesto nos descubriera no era lo que deseaba – bien Laura pues solo queda de Dennis si ella desea participar en el concurso estatal por el área de Química podrás descansar de esa prueba.

- No es necesario –dijo al instante – yo puedo bien hacerme cargo de ambas materias.

- Voy a entrar – dijo Dennis inmediatamente – aunque ella tenga que asesorarme – volvió a barrerme con la mirada y no pude menos que ahogar una carcajada pues es actitud la sentía sin motivo sin embargo una momentánea sensación de malestar se apodero de mi, ya que empezaba a creer que a Dennis le interesaba mi novia.

- Muy bien Dennis entonces es un hecho de que participaras – sonrió.

- En verdad no lo creo necesario – dijo Laura.

- ¿Por qué? ¿no me quieres compartir a tu profesora Laura? – me pregunto Dennis y fue ahí cuando comprobé que los comentarios de mi amiga serían los que me llevarían a la ruina si no hacía algo que le quitara esa idea de la cabeza.

- Es porque soy mejor que tu – le respondí tratando de encausar la situación por otra vertiente.

- Por supuesto que no – me respondió, ¡perfecto, di justo en el ego donde más le dolía.

- Muy bien, muy bien chicas a ver Laura no es de que no quieras que Dennis no participe se decidió que si aceptaba ella tomaría esa materia así que no hay vuelta de hoja – dijo Adriana en tono serio – Así que Dennis concursaras por Química y Laura por Biología ambas asesoradas por Karla, ¿se entendió? – me rendí esas palabras habían sido dichas y la cara de satisfacción de mi “amiga” me pareció de lo más molesta.

- Adriana, Karla ¿cómo están? – esa masculina voz nos hizo girar el rostro hacía la puerta – vengo por los reportes de acondicionamiento Adriana ¿ya los tienes?

- Sí Roberto aquí los tengo – se los extendió y El profesor paso por nuestro lado ignorándonos por completo.

- Ah que bueno que te veo Karla ¿Adriana te dio mi recado? – le pregunto con una sonrisa claramente insinuante, que me molesto.

- Sí así es pero le comentaba que lo siento mucho – le respondió – pero tengo novio y planeamos casarnos en un año. – Ante esa respuesta Dennis me miro con un aire de triunfo y solo volví el rostro a un lado.

- Oh es una pena – suspiro – quizás y cuando terminen te animes a salir conmigo.

- Gracias por tus buenos deseos – le dijo en plan de broma.

- La esperanza muere al último - le respondió.

- Ustedes dos chicas pueden irse ya – dijo la profesora Adriana.

Salimos de la oficina y para mi sorpresa Dennis me tomo de la mano, me gire para verla sin embargo no me miro.

- Quiero hablar seriamente contigo – dijo y me jalo rumbo a los talleres de Maquinaria industrial, no sé porque le estaba siguiendo quizás era porque necesitaba saber porque motivo me había besado, pasamos por los corredores de la escuela y un par de jardineras estábamos a unos metros del Almacén de la escuela yo sabía que detrás de este había un estrecho espacio libre que sin embargo era poco notorio el único que estoy segura conocía ese lugar era el jardinero, el almacenista, Dennis y yo el cual descubrimos por accidente el primer día que entramos y recorrimos la escuela por entero.

- ¿Dennis…qué? – quise preguntarle.

- No digas nada Laura – me dijo dimos vuelta para entrar y recién lo hicimos me recargo a la pared y me volvió a besar dejándome completamente sorprendida, podía sentir la diferencia de su beso lleno de ansiedad y torpeza a comparación de cómo me besaba Karla, al recordarla inmediatamente me separé de ella empujándola a un lado.

- ¡Pero qué rayos sucede contigo? – le pregunte mientras me limpiaba la saliva con la manga de mi suéter - ¿Qué carajos crees que estás haciendo?

- Laura – me miró sorprendida, por un momento su mirada se lleno de una profunda tristeza, tanta que empezó a llorar, cayó de rodillas frente a mi dejándome más que anonadada.

- Dennis – me arrodille ante ella y le abrace y juro Por Dios que no podía entender que era lo que estaba sucediendo.

- ¿Qué estas haciéndome Laura?, ¿Qué estas haciéndome? – me preguntaba una y otra vez entre sollozos y yo… me sentí tan inútil…

- Dennis – le musite - ¿qué sucede? – le abrace mientras le acariciaba su castaña cabellera.

- Creo que… - sorbió un poco la nariz – creo que… - levanto su rostro y me miro de lleno con sus mieles ojos – estoy enamorada de ti…

- ¿Qué? – fue lo único que pude ser capaz de decir mientras sentía que el piso se abría bajo mis pies – “esto no puede ser verdad, no puede ser verdad” – pensaba una y otra y otra vez… mientras me hundía en el dolor de esos ojos.


Mientras anotaba los ejercicios en el pizarrón analice el comportamiento de Dennis, sus comentarios en verdad me hicieron pensar por un momento que tenía cierto interés en Laura, sin embargo ella tenía novio; pero aun con ello esas palabras “¿Por qué? ¿no me quieres compartir a tu profesora Laura?” sí, dentro de esas palabras podía bien percibir un dejo de celos que en verdad me incomodaba, ¿a caso sería posible que existiera la posibilidad de que Dennis tuviera algún tipo de gusto romántico por mi novia?... el gis se rompió por la presión que ejercí esa absurda pregunta me hizo enfurecer de momento y aún así me preguntaba si era tan solo eso… una simple pregunta envuelta en una estúpida conjetura.

- Muy bien – dije volviéndome hacia mis alumnos – hagan estos ejercicios en una hoja aparte escriban su nombre en ella y conforme vayan terminando la dejan en mi escritorio, mañana les entregaré los resultados ¿de acuerdo? Voy a salir un momento así que por favor no se copien recuerden que es mejor resolver sus dudas a una mala calificación en el examen – algunos respondieron con un si y otros simplemente asentaron positivamente. Salí del laboratorio y pase por la explanada me detuve y volví el rostro viendo entonces el edificio donde estaba el salón de Laura, me sentí tentada a ir a su salón, necesitaba verla, mirar su sonrisa y ver sus hermosos ojos verdes sobre todo necesitaba escuchar de sus labios que me amaba.

****

Aún sollozaba entre mis brazos murmuraba palabras ininteligibles y yo no tenía idea de que hacer o decir, tenía miedo y estaba tan confundida ¿cómo era posible que ella estuviera enamorada de mi?... entonces ¿qué significaba Armando en su vida?, ¿por qué lo había aceptado?, ¿por qué se veía tan contenta a su lado?... ¿Por qué me decía ahora que estaba enamorada de mi?...yo… yo…

- Laura…¿yo… te… gusto? – la sentí aferrarse más a mi cuerpo.

No dije nada solo la deje aferrarse a mi cuerpo mientras mis labios entreabiertos se negaban a pronunciar palabra alguna, lo único que cruzaba por mi cabeza era el hecho de que ella tenía clase de historia y yo de matemáticas, tras unos momentos me mordí el labio inferior no sabía que podía decirle ¿Qué debería de contestarle?... ¿esto siquiera estaba sucediendo en verdad?... ¿Por qué lloraba abrazada a mi cuerpo?... ¿por qué me amaba?... ¿era verdad que me amaba?

- Laura – mi nombre pronunciado de sus labios me hizo tragar saliva - ¿yo te gusto?... - volvió a preguntar y esta vez se ciño más a mi cuerpo y la sentí temblar, mi voz se negaba aparecer levanto lentamente su rostro y por fin esos mieles ojos se posaron en los míos, mis labios se mantenían entreabiertos pero no manaban palabra alguna, al ver su dolorosa expresión algo surgió en mi interior, una especie de incertidumbre que agobio mi corazón, deseaba decir algo pero mi cerebro era incapaz de dar a luz esa palabra que estaba en alguna parte de mi cabeza, mi silencio se hacía cada vez más y más largo, por más que me esforzaba, por más que trataba simplemente no era capaz… observe como lentamente el gesto de su rostro se tornaba molesto, herido, desconcertado, la sentí tensarse entre mis brazos, sus ojos se llenaron de una profunda tristeza y un coraje infinitos y el pleno de sus emociones estallaron contra mi rostro en una bofetada que me hizo derramar lagrimas y a la vez probar el sabor de mi propia sangre a través de una herida en mi labio; dolió, dolió muchísimo mis ojos seguían derramando lagrimas pero no era por el palpitante latir de mi trémula carne sino por el desespero de una respuesta sin definir… ya no quería esa respuesta para ofrecérsela a ella sino para ofrecérmela a mi misma.

- ¡Eres una estúpida Laura! – me espeto, ni siquiera levante la vista, no me atrevía a mirarla, tan solo escuche sus pasos alejándose de mi…cada vez un poco más y más rápidos, hasta que ya no le escuche.

- ¿En verdad soy una estúpida? – me pregunte llevándome la mano a la mejilla.

****

Dentro de la sala de maestros Iván estaba sumamente pensativo, miraba hacia la nada, seguía intentando procesar la historia que su hermano le contara. No podía caberle en la cabeza toda esa farsa que mantenía con su “novio” y el hecho de que estaba dispuesto ¡a casarse! Tan solo para darle gusto al estúpido engreído ese, le dolió el hecho de que al intentar convencerlo de dejar esa relación su propio hermano lo echara de su casa espetándole que no era capaz de comprenderlo, necesitaba de alguna forma hacerle ver que estaba cometiendo el error de su vida, pero ¿cómo? ¡cómo? Golpeo el puño contra la mesa derramando de esa forma su café.

- Me lleva la chin…

- Oye, oye sí que estas de malas el día de hoy – dijo Ana acercándose a él con un montoncito de servilletas de papel y limpiando el desastre que hiciera su amigo pregunto - ¿te sucede algo? es muy raro verte de malas.

- No, no es nada – dijo ayudando a limpiar su desastre.

- ¿Quieres que platiquemos? – le pregunto sin mirarlo.

- No, por el momento no, para serte honesto quisiera estar a solas un rato.

- Si eso es lo que deseas adelante – se volvió a mirarlo y le acaricio la mejilla mientras le sonreía – me voy entonces.

- Gracias – le respondió suspirando por lo bajo.

Sin duda alguna Iván tenía ganas de platicar con alguien y sabía con quien debía hacerlo

****

Me desvié de mi camino y dirigí mis pasos al edificio de Laura, tenía que verla, en verdad necesitaba verla, ya buscaría una excusa para sacarla del salón, al llegar a la escalera mi celular timbro.

- Bueno

- Hola preciosa necesito hablar contigo ¿puedo verte hoy por la noche?

- Pareces ansioso ¿estás bien?

- En realidad no, es por eso que necesito hablarte.

- De acuerdo – levante la mirada y vi a uno de mis alumnos que me hacia señales con la mano - ¿a qué hora te espero en casa? – me encamine rumbo al laboratorio.

La vi desde la esquina de los baños de los hombres, el corazón me latió deprisa, me preguntaba si Karla habría ido a mi salón a buscarme, miles de preguntas cruzaron por mi mente, me sentí vulnerable ante mi propio sentimiento, al salir de ese pasillo pude verla todavía me detuve y la contemple, su alta figura, su caminar firme y seguro, su cabello reluciente al sol, el corazón me golpeaba con fuerza, me embargo un sentimiento tan extraño, que empecé a caminar hacía ella cada vez un poco más rápido, ¿qué era esta extraña sensación que me estaba oprimiendo el pecho al grado de dificultarme respirar?, no lo sabía no lo comprendía no podía entenderlo sin embargo estaba corriendo tras ella, ¿qué sucedía conmigo?, ¿por qué estaba haciendo eso?, ¿es que acaso no me importaba si alguien me miraba y se preguntaba de mi extraño comportamiento?, ¡no lo sabía!... simplemente necesitaba alcanzarla y así lo hice al llegar al área de los laboratorios la tome de la mano.

- Laura – me dijo al volver el rostro me sonrió por un instante y acto seguido pude notar su gesto de extrañeza - ¿sucede algo? – me pregunto posando su mano sobre mi hombro.

- Maestra – dijo un chico asomándose por la puerta – ya todos acabamos ¿nos podemos ir ya?

- Si adelante – contestó mirándolo fugazmente

En menos de dos minutos el laboratorio quedo por completo vacío, Karla me tomo de la mano y nos metimos me hizo una seña con la mano para que me sentara en una de las bancas. En ese momento salió Lorena que era la chica que se encargaba de administrar el material a los alumnos para las prácticas.

- Karla voy a salir a comer ¿vas a estar aquí? ¿te puedo encargar en lo que regreso, por favor?

- Sí por supuesto no hay problema – le contesto mientras borraba los ejercicios escritos en el pizarrón.

- De acuerdo nos vemos luego, Laura pon mucha atención a tu clase – me sonrió y salió del laboratorio; Karla cerró bien la puerta y se dio la vuelta para verme, al ver su azul mirada me dieron unas profundas ganas de llorar, pero me contuve aún cuando fui consciente de que mis ojos estaban anegados en llanto.

- ¿Qué sucede Laura? – me pregunto acercándose a mí.

- Karla – pude apenas pronunciar su nombre, baje del asiento y me abrace a ella y me solté a llorar ella me sostuvo entre sus brazos – tranquila preciosa, tranquila, estoy contigo amor, estoy contigo amor – sus palabras tenían un irónico efecto en mi por un lado me reconfortaban y por el otro me llenaban de una profunda aprensión. Me llevaron a pensar “¿si te dijera que ella me a besado?...¿si te confesara que fue más de una vez?... ¿si te lo dijera me lo perdonarías?” la abrace más fuerte, quería fundirme en ella, quería sentirme protegida entre sus brazos… y mi mente seguía preguntando “si te confesara que ella me ha hecho una pregunta y que no tengo la respuesta…¿serías capaz de perdonarme?”… pero mis labios no se atrevían a decir palabra alguna, tan solo me limite a llorar entre sus cálidos brazos, mientras mi mente era presa de las más inquietantes preguntas, la principal y más aterrante era “¿podré ser sincera con ella y confesarle lo que ha pasado entre Dennis y yo?”…

Estábamos solas en el laboratorio, la puerta cerrada, mi cuerpo entre sus brazos, levante mi rostro y la bese como siempre tan estúpidamente, tan torpemente, ella correspondió a mi beso, sí… era tan diferente al de Dennis, cuando Karla me besaba podía sentir en el vientre una clara sensación de calor que me hacía desear que sus manos recorrieran el completo de mi cuerpo y no solo estuvieran fijas en mi espalda. Rozamos nuestros labios varias veces, por un momento sentí como si deseara lavar los besos de Dennis de mi boca, al pensar en ella un leve estremecimiento me sacudió el cuerpo, ¿pero fue por haber pensado en ella o por qué las manos de Karla empezaron a descender a lo largo de mi espalda? lenta… muy lentamente, ¡que caricia! me apreté más a su cuerpo e incremente la intensidad del beso le escuche gemir suavemente y fue tan increíble la sensación de haberla oído que mordí suavemente su labio inferior, me levanto con facilidad y me recostó sobre la mesa de prácticas, abrí la piernas y ella se acoplo a mi cuerpo, se inclino hacia mí y me beso con mayor intensidad mis manos se deslizaron por su espalda, beso mi cuello y fue la sensación más increíblemente electrizante que alguna vez sentí, un largo suspiro emití al sentirla pasar sus labios por el largo de mi cuello apreté mis manos sobre su espalda necesitaba sentir más profundamente esa caricia, me desabotono el suéter y parte de la blusa, me volvió a besar, mordió lentamente mis labios, beso mi barbilla y deslizó su boca por mi cuello lentamente en una suave línea recta hasta llegar a mi mal acomodada corbata que yacía sobre mi pecho. Mi respiración se había agitado y volví a sentir la misma excitación que me embargo el primer día que pensando en ella me hizo llegar al clímax del deseo. Sus manos se movieron lentamente por mis hombros, su boca levemente entreabierta y fue entonces al depositar sus manos sobre mis pechos que al levantar la vista vi ese destello de pasión en sus ojos, un claro deseo que compartí con una mirada intensa, colmada de correspondida ansiedad.

El ruido que provoco que temblaran los vidrios de las ventanas superiores del laboratorio al alguien recargarse fuertemente contra la pared nos hizo separarnos en segundos, mis manos aun temblaban al acabar de colocarme la corbata, Karla se acomodo la ropa sin dejar de mirar hacia la puerta, tras unos minutos de completo silencio ambas suspiramos con cierto alivio, Karla camino hacia la puerta lentamente, le miré respirar profundo antes de abrir la puerta del laboratorio.

- “¿Pero qué estoy haciendo?” – me recriminé mientras miraba el pasillo vacio sea quien fuere el que se recargo de esa forma debía haberse ido enseguida, suspiré cerrando los ojos por un instante – “Laura aún no, ella no… yo no puedo llegar a eso porque ella aún es una menor de edad” – suspiré hondamente mientras cerraba los ojos y trataba de recuperar el control de mi misma – “¿Qué estoy haciendo?, esto que estábamos haciendo y luego aquí en la escuela, puede haberle causado un daño irreparable, además ella es una niña aún”.

Cerré la puerta y me recargue sobre la misma, cerré los ojos tratando de recuperar mi grado y compostura, estaba actuando como una adolescente y eso no era correcto, escuche los pasos de Laura acercarse lentamente a mí, sus manos se posaron sobre mis hombros y descendieron en una cálida caricia sobre mis brazos.

- ¿Sucede algo? – me pregunto un poco tímida y se levanto en puntas para besarme, pero hice a un lado el rostro y la separé de mi cuerpo.

- Sí, Laura, sucede que no debemos hacer esto – me encamine hacía el escritorio – corremos un gran peligro aquí, sobre todo tu, aún te faltan dos años y medio de escuela como para que quedes marcada como la “rara” – hice comillas con mis dedos enfatizando esa palabra – y que lo tengas que soportar.

- Pero nadie tiene porque saberlo – me dijo caminando hacia mi.

- Si seguimos así terminaran por descubrirnos – me giré para verla seriamente.

- Pero – se acerco más a mí un poco dubitativa – pero… me tomo de la mano… lo vi en tus ojos – dijo mirándome con suplica en su voz – lo vi en tus ojos me viste de esa forma… - sentí como me ruborizaba ante la intensidad que miraban en esos ojos verdes – yo también… yo también quiero sentir… yo…

- No – le interrumpí – no es correcto – me solté de su mano y me giré dándole la espalda – aún eres una niña.

- ¡Deja de decir que soy una niña! – me reclamo y me volví a verla – ¡deja de decir eso!, ¿qué?... ¿qué culpa tengo yo de haber nacido 9 años después que tu? – sus ojos se anegaron en llanto – si tu no me quieres entonces… entonces… ya habrá quien me quiera… - apretó sus manos fuertemente – no a todos les parezco una niña – dijo y salió corriendo del laboratorio.

- Laura que… - me quede como una idiota tratando de digerir sus palabras - ¿Qué quisiste decir con eso? – mil miedos se apoderaron de mi, conjugados con una incertidumbre del tamaño del mundo.

Corrí por las jardineras, hasta llegar al refugio donde Dennis me había besado, al entrar pude ver a Dennis sentada con las rodillas abrazadas y su frente recargada sobre las mismas. “¿por qué hasta ahora Dennis?” – pensé – “¿Por qué hasta ahora me demuestras lo que sientes?” “¿Por qué hoy que ella está en mi vida?”… “¿pero está realmente en mi vida?”…”¿lo está?”… “¿siempre me va a mirar como si me tratará de una niña?” ese último pensamiento fue el que más me dolió, ese pensamiento fue el que… el que me orillo a…

- Dennis… - dije en voz baja ella alzo lentamente la vista y me miró con una tristeza que me hizo doler el corazón.

- La…u…ra – pronuncio mi nombre con voz ahogada y giro la vista a un lado.

- De…nnis… - me arrodille frente a ella le tomé el rostro con mis manos y la bese, un beso que mezclaba el sabor de sus lagrimas y su tibia saliva, primero tímido, después… un poco más profundo…después sus manos sobre mi cuerpo… después ella sobre mi…después sus labios sobre mi cuello… y mi deseo aumentando… mis ojos cerrados… su delicado peso sobre mi… después mi deseo aumentando… y mis ojos cerrados… y sus labios en mi rostro y en mi pecho… y yo… yo con los ojos cerrados… porque no era Dennis… no quería que fuera ella… mis ojos cerrados, añorando que fuera ella… Karla.

Ya había recorrido toda la escuela y Laura simplemente no estaba, ¿dónde?, ¿dónde podría estar?, empezaba a preocuparme ¿se habría ido a su casa?, ¿Por qué me dijo todo eso?, ¿a quién se refería? ella me dijo que no había tenido… me detuve en seco al pensar en Dennis… ¿sería ella a quién Laura había hecho referencia?... no podía quedarme con la duda, caminé por la explanada principal hacia el salón de esa chica, a cada paso me oprimía una molesta sensación de angustia, si Dennis no estaba ahí y Laura no aparecía por ningún lado entonces… entonces… no quería imaginarlo siquiera, sentí el golpe de los celos, avasallarme por completo la razón. Ya no estaba lejos de su Edificio unos pasos más y llegaría.

- Profesora Karla – la voz del Director me hizo detener en seco, me giré para verlo - Venga acá hay algo que necesitamos discutir seriamente usted y yo- su tono de voz me intimido, cosa rara, nunca nada me ha intimidado más que… ella… esa mujer que fue mi purgatorio e infierno en la tierra, tragué saliva mientras me hacía señas para que me acercará a él. Solo faltaban unos pasos necesitaba ver a Dennis sentada ahí… en su lugar de siempre para sentirme tranquila pero... – ¿Bueno es que no se piensa mover? – me pregunto con un dejo de impaciencia que me molesto. Avance hacia él y mi duda… mi duda me acompaño.

Esto no estaba bien, no estaba bien, al abrir los ojos no sería Karla, no sería ella, pero… pero se sentía…¿bien?... no… no se sentía bien… nada bien… ella era Dennis mi mejor amiga, era ella y no Karla… era ella y no Karla… me incorporé de golpe haciéndola a un lado de mi, me miró con extrañeza y yo… yo me vi con la mitad de mi blusa desabotonada mi corbata junto a la hierba a un lado de ella, mi sostén movido… y una terrible humedad entre mis piernas.

- ¿Pasa algo? – me pregunto Dennis con claro temor en su voz

- Esto es… esto es… - repetí mientras me acomodaba la ropa tan rápido como podía.

- ¿Esto es qué Laura? – me pregunto incorporándose y tomando mi corbata.

- Esto es un… un… - se paro frente a mí y me levanto el cuello de la blusa y me puso la corbata, la ato lentamente, formando perfectamente su forma, si había alguien que hacía unos preciosos nudos era ella sin duda.

- Está bien Laura – me dijo mientras bajaba el cuello de mi blusa y me ajustaba el nudo a la altura adecuada – solo dime que no sientes nada por ella.

- ¿Cómo? – pregunté sorprendida.

- Sí, Laura solo, solo confírmame lo que me acabas de demostrar, que aquí la única que te importa soy yo.

- Pero… - ella coloco su dedo índice sobre mis labios.

- Laura – me dijo suavemente – sé que sientes algo por mi, de otra forma… y si no es así ¿por qué me besaste?

- Dennis yo…

- Shzzzz, no digas nada Laura ¿necesitas tiempo para pensarlo? – me dijo cerrando los ojos y suspirando profundamente - ¿es por tus creencias verdad?

- De.. – me puso la mano sobre la boca impidiéndome decir nada.

- No, Laura… está bien ya te lo dije… necesitas tiempo y te lo daré, solo no tardes demasiado – me dejo ahí y se fue, antes de irse me volvió a besar y yo… yo… correspondí a su beso.

Ahí estaba yo de pie mirando la blanca pared manchada de humedad sin saber que hacer… ¿qué es lo que había hecho?... ¿Qué es lo que había hecho?... mis piernas no me sostuvieron más y caí al suelo mientras mis ojos seguían derramando lagrimas y yo… me sentía una… basura.

*****

Alejandra había puesto el agua a calentar en la cocina, quería prepararle a su novio un té para tranquilizarlo, sollozaba por momentos como si un dolor enorme le estuviera atravesando el alma y ella lo sentía terriblemente en el pecho, pues en verdad lo amaba; aún cuando a veces no era muy afectivo con ella lo había llegado a amar por su nobleza y su amor a la naturaleza. “Debiste ser biólogo” le decía siempre, pues su amor hacía la naturaleza era más que evidente.

Siempre lo miró fuerte, su galanura sobre pasaba en mucho la de Román y la de cualquier otro, sus fuertes bíceps siempre bien marcados, su torneada figura de modelo que desde adolescente se fue formando le daba el aspecto de un Adonis. “¿cómo es que tengo suerte en tener un hombre como tu Julián?” le preguntaba siempre que podía. “Es que algo muy bueno has de haber hecho en la otra vida, que ahora te compensa conmigo” y se echaba a reír pero ella esas palabras no las dejaba al lado o las tomaba de broma, empezaba a creer que así había sido. Y sea como fuere no permitiría que nada ni nadie lastimara al hombre de su vida.

El ruido de la tetera al empezar a hervir le saco de su ensoñación, tomo una taza y le preparó un té de flor de azahar, ella sabía que las propiedades químicas que contenía dicha flor, relajarían un poco a su novio. Lo endulzo levemente tal como a él le gustaba y se acerco a él se lo puso sobre la mesita de café de la sala.

- Bébelo con cuidado cariño que está caliente – le dijo mientras le pasaba la mano por entre su negro cabello, el mantenía las manos cubriéndose el rostro, sollozaba tímidamente y ella sentía que el corazón se le hacía pedazos - ¿Qué sucede amor?, ¿Qué pasa mi vida?, estoy aquí contigo, no dejaré que nada te lastime, que nada te dañe amor, mi cielo… mi niño…

Serían sus palabras, serían sus caricias, sería ese amor que ella era capaz de transmitir a él, sería su estado vulnerable, sería, ¡sería!, ¡sería!, ¿qué importa qué sería?... simplemente se volvió hacia ella, y le empezó a besar… a desnudar… acarició su cuerpo, la lleno de besos, le sostuvo firmemente del cabello echándole la cabeza hacia atrás y le beso el cuello mientras se hacían uno y la sintió, y el se meció como se mecen las aguas del mar, como se estrellan las olas contra la playa y ella se entrego por completo, por entero, amándole con la misma intensidad, entregándole en cada roce de su cuerpo su misma vida y en cada beso su corazón y entonces ambos tocaron el cielo al tensarse sus cuerpos, ella fue capaz de sentirlo estallar dentro de su cuerpo como una ola al chocar contra una playa rocosa y entonces se sintió por fin unida a él y quedaron así unos minutos él en ella y ella con el corazón rebosante de él.

****

¿En que se estaba convirtiendo mi vida?, ¿por qué estaba actuando así?, yo amo a Karla, la amo a ella, no a Dennis, ¡No Amo a Dennis!... pero entonces… ¿entonces porque la he besado?, miré mi reloj distraídamente y supe que había perdido otra clase, me recosté de lado sobre la hierba acomodando mi cabeza sobre el brazo y cerré los ojos, tenía sueño, un sueño que me estaba impidiendo mantener el raciocinio de mis pensamientos. ¿Qué es lo que iba a hacer?, ¿cómo iba a solucionar esto?... ¿cómo… lo…haría?

****

La oficina del director no era precisamente mi lugar favorito, el hombre tenía una fama bien ganada de conquistador, aun cuando su porte y su talle dejaban mucho que desear.

- Siéntese profesora Karla

- Gracias

- Pues bien – dijo mientras se acomodaba sobre su sillón recargándose de lleno en el respaldo – el motivo de esta pequeña reunión es dejar en claro su posición dentro de esta institución, tener una plaza como tal es sin duda alguna bastante difícil ¿no es así? – me hizo un ademán con la mano, invitándome a responderle.

- Si eso es verdad Director.

- Antonio, está bien que me diga Antonio, las formalidades dejémoslas para fuera de esta oficina.

- No me parece correcto

- No me gusta que me señale por mi título así que llámeme Antonio.

- Le repito que a solas o en público no me parece correcto.

- Está bien entonces – noté la irritación en su voz – llámeme como lo prefiera.

- ¿En cuanto al motivo por el cual deseaba hablar conmigo?

- ¡Oh sí! – dijo inclinándose hacia adelante y recargando las manos sobre su barbilla – usted no lo sabe pero hace años que no ganamos ningún tipo de premio académico así que estos concursos son verdaderamente importantes; el rendimiento académico de los alumnos en sus materias de Biología y Química son verdaderamente sorprendentes, eso habla de la excelente técnica de enseñanza que posee. El punto aquí – se levanto de su asiento – es que si nos pone en los primeros lugares su estancia está asegurada en esta escuela hasta su jubilación.

- Me parece justo – dije mientras me levantaba –si eso es todo, entonces me retiro tengo una clase que impartir.

- Bueno no lo es todo, estaba pensando que quizás le gustaría ir a cenar conmigo alguna noche de estas… – me sonrió.

- Agradezco su ofrecimiento sin embargo tengo que desecharla estoy comprometida y mi novio podría molestarse al saber que voy a cenar con un hombre que no sea él – su semblante inmediatamente se descompuso con una mueca de insatisfacción.

- De acuerdo – volvió el rostro – vaya a atender su clase.

No dije nada más simplemente salí de la oficina, preguntándome dónde podría hallar a Laura.

****

- ¿Qué piensas Román?

- Nada estoy un poco cansado eso es todo – le contesto llevándose las manos a las sienes.

- Vamos a que te tomes un café para que te relajes

- Ahorita no Gloria, además no se me apetece.

- ¿No se te hace raro que ni Julián ni Alejandra hayan venido hoy a la escuela?

- Pues si es raro – su entrecejo se frunció – esto es el colmo.

- No te enojes amor – le sonrió – este semestre es de los más difíciles es lógico que se hayan dado un día para ellos.

- Las clases Gloria son lo primero – hizo un énfasis marcado – lo demás son estupideces.

- Hablando de estupideces – le replicó molesta – hace mucho que no tenemos esa clase de “estupideces” entre nosotros – se volvió a mirarlo con reproche.

La mandíbula de Román se tensó y frunció el entrecejo, cerro de golpe el libro provocando que Gloria respingara, la tomo de la mano y la saco casi arrastras de la biblioteca.

- Oye – le reclamo – no tienes porque ser tan rudo conmigo.

- Cállate zorra – dijo entre dientes pero lo suficientemente audible para que le escuchara – no tienes ningún derecho a decir cómo debo de tratarte.

- Román – los ojos de gloria se anegaron en llanto el cual por vergüenza trago. 

9 comentarios:

  1. asu esta muii interesante la historia
    me encanta k bien k julia este con alejandra
    roman es un tonto no see lo merece jejeje
    sigue asi con la historia esta increible
    espero con ansias el sig. cap.

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  2. ¬¬ es que ese Román no cambia puaj!!! maldito hombre <.<

    Laura ¬¬ hermana de ese p$%%&$# tenia que ser, siempre con su indecisión >.<

    Karla <3 me gusta la relación que tiene hasta aquí con Laura pero de verdad que Laura uff no la merece!

    buena continuación Sheila, me imagino que tendré mucho que leer al regreso de mi viaje y eso me emociona mucho =D así que te dejos mis mas calurosos abrazos y muchos besos y siguele echando ganas a tu blog que esta genial <3!

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  3. que buena historia
    me encanta
    escribes super

    pd el diario de mai, mira que me tienes en ascuas

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  4. Ya decia yo que Dennis iba a liarla parda y Laura... que mala!!!! Pobre Karla T_T, aunque bueno... ya conocemos el dicho... quien con niños se acuesta... mojado se levanta...

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  5. que linda historia...me encanta..............espero con ansias la continuacion....

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  6. Creo que el tal Román merece una paliza por bruto, por otro lado Laurita debería definirse porque va sufrir ella y hará sufrir a la maravillosa Karla y a la indecisa de Dennis que a buena hora se da cuenta que esta enamorada de Laura y que linda pareja hacen Alejandro y Ericka esta parejita me gusta mucho por que ella lo apoya y él en verdad se ve que la quiere. Como siempre eres la mejor espero el próximo capitulo con muchas ansías. Muchos Besos y Abrazos mi queridísima Sheila.

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  7. noooo tan hermosa qe se veia esa parejita!! =( </3

    aun asi animo mi qeridisima sheila! nadie como tu!

    =)

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  8. que bello trio amoroso..!!! solo que dennis muy tarde ya averiguo sus sentimientos.!! que bonito en verdad esta cada vez mas interesante...

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  9. culpa de dennis por cambiar una joya de un millon por una baratera de unos 5 centavos, jejeje lo mas seguro es que laura se quede con karla bueno eso espero

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