lunes, 22 de marzo de 2010

AMOR EN PREPARATORIA Capítulo 5 UNA NUEVA ETAPA PARTE 2


Los rayos del sol se filtraban por entre las cortinas de mi habitación, no podía creerlo ¡toda la noche la pase sin pegar un ojo!, nunca había visto tan detenidamente el techo de mi habitación, me sentí verdaderamente extraña... de repente todo me pareció extraño y ajeno a mi persona... ruido en la calle, gente que se daba los buenos días... Laura... alguien gritó mi nombre... ¿seguía siendo Laura?... más ruido... gente saludándose... ¡Laura!... mi nombre se escuchó más fuerte, pero no le preste importancia, sentí mi cuerpo extrañamente cansado, raro... sus ojos... el azul de su mirada volvía a mi mente... su sonrisa... ella... ella... mi mente giraba entorno a una mujer... ¡eso no era posible!... ruido... gente dándose los buenos días... ¡¡Laura!!... una vez más mi nombre... pasos acercándose a mi habitación... la puerta se abrió.

- ¿Pero hija que sucede contigo? - mi mamá entró - ¿sabes qué hora es? - terminó de abrir las tenues cortinas de mi cuarto - son 10 para las diez - dijo sin esperar a que yo le respondiera.

Salté de la cama en ese instante, lo primero que hice fue meterme al baño, me di un rápido regaderazo y salí a toda prisa para vestirme con lo primero que encontré, un pantalón de mezclilla ajustado y una blusa blanca entallada... ¿pero como diablos se hizo tan tarde? me pregunté mientras trataba de arreglarme el cabello lo más rápido posible, me hice una nota mental cortarme el cabello a como diera lugar dos minutos más tarde salí con el cuaderno que uso para las clases particulares de Karla; prácticamente baje volando las escaleras... casi al llegar a la puerta de la casa escuche a mi mamá.

- ¡Desayuna algo rápido antes de que te vayas!

- ¡No me da tiempo! - le respondí - ¡lo haré una vez que haya regresado! - y salí sin escucharle más.

Corrí entre la gente que había por las calles se me hacía increíble llegar tarde a casa de mi profesora cuando siempre había estado puntual, por fin después de dar vuelta en una esquina estaba a pocas casas de llegar a la suya cuando al ver que abría la puerta me detuve abruptamente al ver que de ella salía una mujer rubia y Karla, la chica rubia le besó en la mejilla y si por si eso fuera poco le sacudió el flequillo a ¡MI maestra!... Karla le sonrió... ella... mi maestra le sonrió... la rubia se encaminó a su automóvil entró en el y arrancó, Karla solo meneó la cabeza en negativo y volvió a sonreír. Entró de nueva cuenta a su casa y yo me quedé en pie como una idiota... no sabía que hacer... me sentí tan estúpida... no quería llorar, en verdad que no quería llorar pero... pero... no pude evitarlo... una gran nube gris cubrió el cielo y yo... yo simplemente permanecí de pie tratando inútilmente de detener el llanto que huía vilmente de mis ojos.

No podía creer que Ana me mintiera respecto al desperfecto de su automóvil, al subirse a su auto solo me guiñó un ojo... será que ella esperaba dormir conmigo... pero eso simplemente no iba a suceder al menos no ahora que me siento tan confundida con mis sentimientos. Miré distraídamente el reloj de la sala eran 10:10 am, era extraño, Laura siempre llegaba a las 10:00 am en punto, miré distraídamente por uno de los ventanales y pude verla a lo lejos, estaba de pie, cabizbaja... creo que lloraba... Laura estaba llorando... sentí que el corazón se me hacía pedazos al verla llorar, salí de la casa y apresuré mi paso hasta llegar a ella.

- Laura - escuché mi nombre en sus labios, su voz, su voz invadió por completo cada uno de mis sentidos - ¿qué te sucede Laura? - una vez más mi nombre en sus labios, su voz entró profundo dentro de mi en verdad quería dejar de llorar pero no podía - Laura - su voz plagada de una intensa ternura terminó por derrumbarme y más que detener mi llanto este aumentó, sentí sus fuertes brazos rodearme, mi rostro contra su pecho, el calor que manaba su cuerpo me envolvió de la manera más maravillosa, me sostuvo con firmeza, mi cuerpo se relajó en el suyo, un delicado perfume invadió mi nariz y lo respiré con ansias, me sentí feliz, en ese momento me sentía tan feliz y a la vez tan inmensamente triste... su rostro lo hundió en mi húmedo cabello sentí su cálida respiración... por un momento deseé que el tiempo se detuviera que no ¡avanzara más!... deseé... simplemente lo deseé... pero eso no era posible, el tiempo seguía su continuo movimiento, sentí nuevamente el sol tras mi espalda y me di cuenta de la situación en la que me encontraba, amabas estábamos a mitad de la calle ¡abrazadas! por un segundo me espanté ¿qué pensaría la gente que nos viera?... me separé de ella pero no bruscamente simplemente me aleje de su abrazo sin verdaderamente desearlo... antes de verla a los ojos, miré a mi alrededor por ojos curiosos que nos estuvieran observando... nada... no había nadie tan solo un gato sentado a la puerta de una casa acicalándose parsimoniosamente ella y yo éramos las únicas que estábamos en la calle...

- Laura - una vez más su voz invadió mis oídos y con ello le miré a los ojos ella tomó mi barbilla con su mano y me levantó el rostro, de su bolsillo sacó un pañuelo desechable y me obsequió la más encantadora sonrisa que había visto en mi vida - no llores más Laura... te ves tan linda cuando estas sonriente, limpió las lágrimas de mi rostro con delicadeza - anda entremos - me obsequió un nuevo pañuelo y con el limpié mi nariz.

En pocos momentos llegamos dentro de su casa, en cuanto cerró la puerta tras nosotras me abracé de nueva cuenta a su cuerpo lo necesitaba tanto ¡tanto!, el calor que manaba era todo lo que yo deseaba, ella aceptó mi abrazo y no puso inconveniente, volvió a hundir su rostro en mi cabello y permanecimos así unidas algunos minutos... no eran necesarias las palabras... todo en ese momento era perfecto... sin embargo los lindos momentos no duran para toda la vida.

No sé que le sucedía a mi joven alumna ni porque se abrazó de nueva contra a mí, sin embargo... no me interesaba saber la razón, el hecho de tenerla en este momento entre mis brazos era más que suficiente. Sentirla así con su respiración tranquila y pausada me era más que suficiente, sin embargo aunque lo deseara no podíamos permanecer así toda la vida, lentamente me separé de ella.

- ¿Estas bien Laura? - preguntó mi profesora.

- Sí... yo lamento haberte hecho pasar por esto.

- ¿Qué te sucede?... ¿puedo ayudarte? - su voz estaba plagada de sinceridad.

- No, en verdad no ha sido nada, creo que solo ha sido la... la... adolescencia... - ella me miró levantando una ceja ¡qué linda se veía cuando hacía eso! me embelesaba el verla hacer eso, pero también sabía que no me creía.

- Te prepararé un café ¿o deseas un té?

- No es necesario, en verdad...

- Me sentiré mejor en cuanto tomes tu té.

- Sí es así - traté de sonreír - me gustaría más un café.

- ¿Con crema? - preguntó sonriente.

- Sí - le respondí, ella se dirigió a la cocina y yo le seguí con la mirada.

*****

Al verla de espaldas sentí una enorme necesidad de correr y abrazarla de nueva cuenta, pero tuve que reprimir mis impulsos pues ello no sería correcto y quizás ella se extrañaría de mi rara actitud... simplemente me deleite observándola.

¿La Adolescencia?... ¿será posible que se pueda llorar de esa forma por esa razón?, Laura ¿qué sucede contigo?, me gustaría tanto poder ayudarte... encendí la cafetera, miré el oscuro líquido mientras rememoraba la calidez del cuerpo de mi joven alumna, se sentía tan bien... tan dulce... sus brazos sujetándome con fuerza la espalda, aferrándose a mí, como si el mundo estuviera acabándose... y su cabello tan suave... toda ella olía tan bien, que por un momento me sentí perdida en ese pequeño cuerpo y hubiera deseado estar perdida en el por el resto de mi vida... tras ese pensamiento tragué saliva al ser conciente de lo que estaba pensando, ella era mi alumna solo eso, ¡nada más! me recriminé con fuerza, no podía permitirme el gusto de soñar con semejantes tonterías... comenzaba a humear el café y decidí que era hora de volver a ponerme en el papel que debía interpretar siempre que estuviera con Laura, el de su profesora...

El cielo aún conserva algunas nubes de lluvia, manchones azulosos se permiten ver a cada movimiento que imprime el viento contra esas enormes masas de agua flotante... agua flotante o bien como solía decirle mi mamá a la lluvia, el llanto del cielo, el llanto de los ángeles... el sol salió un momento e iluminó la calle, un par de señoras iban con bolsas de mandado y platicando... el ambiente de la sala se impregnó con el aroma a café, lo respiré hondamente y traté de sonreír y de mostrarme lo más afable con mi linda maestra que sin pedirme mayores explicaciones me tendió sus brazos para consolarme.

- Bien Laura siéntate a la mesa para que tomes tu café.

- Sí... -me di la vuelta y le ofrecí la mejor de mis sonrisas.

Su rostro radiante de felicidad me transportó a otro universo, esa sonrisa tan definida en ella, provocó que le respondiera con la misma intensidad, fue involuntario o más bien una fuerte necesidad de establecer un vínculo único con ella... no me había dado cuenta pero se veía preciosa, su ropa entallada mostraba la belleza física que pronto terminaría por alcanzar, lo único que le seguía aniñando era su larga cabellera rubia... un dorado parecido al del sol.

Sentí que nuestra mirada permanecería así por siempre, atada en ese hilo invisible, indefinido e indescriptible, su azul mirada terminó por inundar mi mente un enorme océano en el cual con todo el gusto del mundo me ahogaría para permanecer en ellos por el resto de la eternidad.

¡Alto!, ¡Alto! rompe esa mirada o terminaras descubriendo algo que no te esta permitido saber... me repetía mi mente incesante, sin embargo no podía romper ese dulce hechizo que me mantenía fija en ese verde mirar... tuve que recurrir a toda mi fuerza de voluntad para romper con ese lazo que por un momento nos hizo presas a las dos... debajo de sus lindos ojos verdes tenía unas marcas obscuras producto sin duda de un mal sueño.

- ¿Te has desvelado, Laura? - pregunté al tiempo que me sentaba en una de las sillas del comedor.

- ¡Eh! - al instante se ruborizó por completo - ¿des... velada? - preguntó un tanto extrañada y miró con sumo detenimiento el techo.

- Sí, lo que pasa es que veo que tienes ojeras.

- ¡Aaaahh! - su mirada tan atenta al techo del comedor me dio curiosidad y volteé a verlo tal como ella lo hacía.

- ¿Hay algo interesante allá arriba, aparte de mi recámara? - pregunté de lo más natural, cuando me di cuenta mi joven alumna miraba el piso aún más ruborizada que antes, se veía realmente encantadora.

- Yo... no... pues... no... - tragaba saliva a cada palabra que decía - es... es que... tengo ojeras porque... porque me desvelé estudiando.

¡Mentirosa! fue lo primero que me dijo mi conciencia, pero no sabía que más responderle a Karla y luego estaba mirando hacia ¡su recámara!... pero... pero... ¿cómo iba a saber yo que arriba de nosotras estaba su recámara?... el lugar donde ella dormía... el lugar en el que las sábanas acariciaban su cuerpo cada noche... ¡Dios No!, ¡No, no podía interesarme ella... ella no!... era una mujer... una mujer igual que yo, eso no era correcto, ¡no lo era!, eso me repetía mi mente una y otra vez, pero mi corazón... mi corazón latía con más fuerza ahora que estaba con ella.

- Ven Laura, es mejor que te sientes y tomes tu café - le invité a sentarse obsequiándole una sonrisa.

- Gracias - me miró aun con su rostro ruborizado y se sentó a un lado mío.

- Creo que -dije mientras Laura tomaba la taza entre sus manos y observaba el líquido - el día de hoy no estudiaremos.

- ¿Cómo? - me miró interrogante tras decirle eso.

- No es que no quiera que estudiemos, pero en todo este tiempo, lo único que has hecho es estudiar y estudiar - me levanté de la silla y me encaminé hacia el ventanal que daba hacia la calle - creo que necesitas un descanso, tal vez unos días sin mí, ni trabajos extras, ni exámenes de prueba... solo tu - dije suspirando sin desearlo.

- Pero... pero - me replicó - no hay problema por el estudio... a mí me gusta y además el examen esta pronto a efectuarse y es mejor seguir adelante.

- Laura - dije sin mirarla - ¿es que no lo comprendes?, imagino que has llorado por el estrés que te genera el estar estudiando diariamente... ni siquiera - dije con molestia hacia mí misma - sé si te diviertes de alguna forma o si tienes alguna manera de distraerte, creo que lo mejor es que descanses por lo menos una semana.

- "¡Una semana!.... ¡una semana sin Karla!" - pensé inmediatamente, no podría soportarlo, en verdad que no, tragué saliva al escucharla decir eso tan seriamente - bueno tengo... tengo mi manera de divertirme ¿sabes?... - dije tratando de suavizar todo ese asunto.

- ¿En serio? - se volvió para mirarme con una interrogante surcando su rostro.

- Sí - dije sintiendo el rubor cubrir de nueva cuenta mi rostro - te parecerá una tontería - dije mirando la humeante taza de café - pero mi escape a la tranquilidad es la serie de la cual... te comente aquella vez - le miré tímidamente a los ojos y vi en ella un claro signo de interrogación el cual al paso de los segundo terminó por disiparse.

- ¿Hablas de la serie que leías en aquellas hojas? - me preguntó girándose para quedar de frente a mi.

- Sí - le dije ocultando la mirada de ella.

- Me pregunto ¿qué es lo que tiene esa serie que tanto te llama la atención?

Escuché claramente sus pasos acercándose a mi, tranquilos y en ritmo, tragué un poco de saliva al momento en el que ella se plantó frente de mi y posó sus manos sobre mis hombros.

- ¿Y realmente te distraes? - su voz firme y dulce me envolvió de nueva cuenta.

- Tam... bién... me gusta caminar por el parque ¿sabes? - sonreí un poco torpe, pero sin mirarle a los ojos.

- "¿Será correcto? me pregunté, caminar por el parque... hacia tanto tiempo que no lo hacía, miré durante algunos segundos el reloj de la sala, me dejé llevar por el caminar del segundero... sabía bien que había tiempo... pero lo que me cruzaba por la mente era en realidad una idea bastante estúpida."


No podía creerlo, estaba dentro del vehículo de mi maestra justo a su lado, recién recapitule el como llegue hasta ahí.

- Entonces Laura ¿te parece bien si caminamos un rato por el parque antes de entrar a clases?

- Eeeh! – le miré sin embargo pude ver como su hermoso perfil miraba de lleno el reloj que colgaba de la pared.

- Solo fue una sugerencia – dijo como deseando disculparse de lo dicho.

- Yo, yo creo que es maravilloso – dije con demasiado entusiasmo.

- ¿Estas segura? – se volvió a verme.

- Sí, sí estoy segura – sonreí

- Bien entonces vayamos – me sonrió – Bueno – dijo haciéndome concentrarme en el presente – abróchate el cinturón de seguridad ¿de acuerdo?.

- Sí

Se coloco una gafas de sol que le sentaban de maravilla y condujo sin mucha prisa, aunque trataba de concentrarme al frente, no podía evitar de vez en cuando mirarle de reojo, y es que estaba tan hermosa, antes de salir me dio las llaves del auto y me dijo que le esperara dentro en lo que se cambiaba de ropa, cuando la vi salir no podía creerlo estaba preciosa, llevaba un pantalón de mezclilla, una blusa ajustada en color negro y una chamarra de piel negra que le llegaba justo a la cintura. Se veía tan hermosa que no podía evitar mirarla de cuando en cuando tratando de que no se diera cuenta.
- ¿Cuándo fue la última vez que caminaste por el parque Laura? – me pregunto sin dejar de ver el camino.

- Bueno ya tiene tiempo que no voy, creo que al inicio de este semestre fue la última vez que fui con Dennis.

- Dennis – repitió Karla y no estoy segura pero creí escuchar en su voz un dejo de molestia.

- Sí – dije aprovechando para mirarla – ella y yo nos conocemos desde que éramos niñas.

- Pero si aún lo son – se soltó a reír por lo bajo – a veces hablas de ti misma como si fueras una mujer ya de años.

- No soy una niña – dije cruzándome de brazos y hundiéndome en el asiento.

- Ja,ja,ja,ja,ja – aún cuando se reía de mi, no podía evitar pensar que su risa era linda – pero claro que eres una niña Laura, solo tienes 16 años, ¿qué tanto habrás podido haber vivido en este tiempo?

- Muchas… cosas… - dije con intensa tristeza al recordar la falta de mi padre.

- Laura – la voz de Karla tomo un tono distinto – disculpa ¿dije algo que te molestará?

- No… esta bien ¿cómo podrías saber?.

- Lo lamento… a veces – dijo quitándose las gafas y disminuyendo la velocidad a medida que el trafico se asentaba - … hablo demasiado y no mido mis palabras, lo lamento – me miro por un momento y pude ver en sus ojos una completa sinceridad.

- Esta bien – intente sonreír – no nos amarguemos el rato por ese hecho, estar aquí contigo me hace feliz.

- Lau…ra – dijo mirándome fijamente tanto que tuve que desviar la vista sino creo que hubiera terminado por descubrir mi amor por ella.

- Hay… hay mucho tráfico ¿verdad? – dije mirando al frente.

- Sí – me contesto mientras se colocaba de nuevo las gafas de sol.

- “¿Esta feliz de estar conmigo?, eso… ¿Qué significa?” –pensé mirándola de reojo a través de mis gafas – “significará que yo le… pero… no… no puede… ¿o será?... ¡Dios! Siento que me voy a volver loca”. – y… ¿puedo saber porque te hace feliz el estar conmigo? – necesitaba en verdad saberlo.

- Es… bueno – dijo titubeante – pues porque es verdad creo que era demasiado estudio y el pensar en tomar aire fresco creo que me sentará bien.

- Aah – me limite a responder – “¿entonces eso que tiene que ver con mi pregunta?, no me la has respondido” – pensé y tuve el firme deseo de volver a preguntarle pero desistí de hacerlo pues no quería que me notará demasiado interesada en el asunto.

- “¡Por dios! ¡que tontería eh dicho! ¿qué..?... ¿qué va a pensar de mi?” – me recrimine – “como se me ocurre decirle que estar con ella me hace feliz… ¿y si después de esto decide dejar de asesorarme? ¿Y si piensa que soy una rara…?”

- Laura – su voz me saco de mi sermoneo – no te pregunte esto pero ¿ya has desayunado?

- Ooh… pues yo…. – no fue necesario que le respondiera mi nada apacible estómago lo dijo todo con un buen ruido.

- Bien ya esta decidido antes de ir a recorrer el parque pasaremos a desayunar.

- No, no, no, yo… no puedo aceptar… eso sería demasiado.

- No seas tímida Laura – sonrió – no tienes porque apenarte para mi será un placer invitarte el desayuno.

- “¿Un placer?, ¿para ella será un placer invitarme a desayunar?” – creo que puse cara de tonta porque ella se rió.

- ¿Estas bien Laura? – me miro – ¿sabes? Cada vez que te pones a pensar haces unas caras muy simpáticas, ja,ja,ja,ja,ja,ja – río de buena gana y eso me hizo sentir a gusto.

- Eemmmhh, je… su… supongo – dije mientras volvía la vista al frente y a lo lejos miraba ya el verdor del parque.

*****

- Quiero que me lo cuentes todo, todo ¿funciono el plan del auto descompuesto?– pregunto Iván mientras cerraba la puerta de la sala de junta de maestros.

- Aahh!, pues – Ana le miro con una enorme sonrisa en los labios - ¿tu que piensas? - Iván le miró atentamente examinado su rostro y por fin suspiro mientras le daba la espalda y se acercaba a la mesa en la que se hallaba una cafetera.

- Así que no sucedió nada ¿eh? – dijo mientras tomaba un vaso de unicel y se servía café.

- Aahhh!! – suspiro Ana esfumándose en un instante su sonrisa – te respondo con esto yo dormí en su cama y ella en el piso de la sala, por más que lo pienso no creo que ella este interesada en mi como mujer… creo que… tan solo debería de conformarme siendo su amiga – bajo la mirada y su semblante se torno triste.

- No debes cejar – Iván se acerco a ella y le dio el vaso – tómalo te hará bien – le sonrió.

- Aaahh Iván en verdad – dijo molesta – estoy cansándome de esta situación, ¿por qué es así?, ¿por qué se cierra tanto a las emociones? Hay veces, hay veces Iván que la miró y noto que tiene ganas de que la abracen, de que la mimen, de que alguien le diga Te Quiero, pero… pero… cuando trato de acercarme a ella simplemente se hace a un lado e interpone un enorme muro invisible – decía haciendo aspavientos con las manos – que me impide siquiera avanzar un poco más. ¿Qué le paso Iván? – Ana miro al moreno hombre que observaba sus zapatos con detenimiento. – ¿qué le sucedió que no le permite amar de nuevo?

- Eso – dijo levantando la vista – es algo que no puedo contarte, porque es algo muy personal, algo que no puedo decirte, si logras ganarte la confianza de ella podrás saberlo… solo… - se acerco a ella posando sus manos sobre sus hombros – sigue intentando llegar a su corazón ¿quieres? – se inclino a ella y le miró a los ojos.

- De acuerdo – dijo mientras suspiraba – además – sonrió ruborizándose levemente - en verdad me gusta.

- Eso es genial – sonrió.

- ¡Aja! – una voz les hizo a ambos volver el rostro a la puerta – así que ustedes dos están juntos ¿eh?

- Aahhh Rosario – sonrió Iván – pues claro que estamos juntos ¿verdad mi amor? – miro a Ana y esta entendió sus palabras y la complicidad en sus ojos.

- Así es – le echo los brazos al cuello – nosotros dos estamos juntos – acerco su boca a la de Iván y deposito un ligero beso en sus labios.

- ¡¡¡¡Vaya!!!! Eso si que es una noticia – dijo Rosario – esperen a que lo sepa todo el mundo y no es porque sea chismosa no, no, no, para nada, pero es que me da mucho gusto que estén juntos ¿creerán que las malas lenguas decían que quizás ustedes dos tuvieran otro tipo de inclinaciones?

- Oohh! – dijo Ana tratando de sonar indignada - ¿pero será posible eso? – miró a Iván ahogando una carcajada.

- Hummm eso me hace pensar que quizás – miro a Ana de una forma seductora – tenga que hacerte el amor aquí mismo – le abrazo pegándola por completo a su cuerpo.

- Hummm sí, esa – dijo Ana seductoramente – sería una estupenda idea.

- Oigan, oigan, tampoco se pasen – dijo Rosario sentándose en una de las sillas.

- Iván y Ana se miraron y empezaron a reír por lo bajo.

*****

- Pues bien Alejandro –Ericka le miro sonriente – este es el número telefónico de mi amigo Francisco es psicólogo y tiene mucha experiencia, así que me encantaría que concertáramos una cita con él ¿quieres?

- Pues… yo… - dijo un poco titubeante.

- Ooh! Vamos Alejandro Por favor tu me lo prometiste.

- Claro, claro que si tontita solo estaba bromeando cariño – se levanto y le abrazo – por ti haría cualquier cosa, Te Amo Ericka – le miro a los ojos – sin ti mi vida no sería nada y por ti, solo por ti, estoy dispuesto a todo.

- Alejandro – su novia le sonrió – nunca te dejaría amor, y esto lo vamos a superar juntos cariño, veras que todo se solucionara.

- Sí estas a mi lado no tengo ninguna duda de que así será.

Se besaron profunda y lentamente, entregándose en ese beso cada sentimiento que sentían el uno por el otro.

*****

Cuando llegamos al parque el cielo estaba por completo obscurecido con grandes nubes negras, y había bastante viento por un momento pensé que Karla dimitiría de nuestro paseo y sugeriría que nos marcháramos de regreso a casa.

- Afuera hará frío y no has traído suéter Laura.

- Oh!, si bueno Salí tan deprisa de la casa que la verdad no pensé que se fuera a poner el día así.

- Bueno ya esta – dijo Karla – me quede atónita cuando la vi sacarse la chamarra y extendérmela – con esto no pasaras frío – sonrió.

- Pero… pero…

- Vamos – me dijo sin perder su sonrisa – utilízala de otra forma no podremos caminar por el parque.

Como si sus palabras hubieran sido alguna clase de amenaza me la coloque de inmediato, sentí un calor apoderarse por completo de mis mejillas, la chamarra estaba tibia, estaba sintiendo su calor y poseía su aroma, un aroma dulce y suave, era sin duda delicioso, suspiré hondamente sin desearlo y le miré avergonzada.

- Vamos no se te ve tan grande – sonrió

- Ooh! – atine a decir - “menos mal – pensé – creyó que suspire porque me sienta un poco amplia”

- Ven vamos a desayunar

Salimos del auto y a pesar de tener la chamarra puesta pude sentir que la temperatura había bajado considerablemente.

- Karla - le dije – creo que...

- Vamos, vamos caminaremos hasta el restaurante y entraremos en calor – me sonrió

Caminamos hasta el restaurante, el cielo se veía imponente con esas nubes negras, en verdad a pesar de ser de mañana parecía que estaba apunto de anochecer.

- Sin duda lloverá con fuerza – dijo Karla mirando el cielo, el cabello se le agitaba con el viento y se veía preciosa.

- Sí, tienes razón – miré el cielo y una gruesa gota cayó sobre mi frente.

- Es una suerte que ya hallamos llegado al restaurante – Karla saco un pañuelo desechable de la bolsa de su pantalón y me limpio la frente – ya esta ven entremos.
Karla estaba en lo cierto apenas entramos se soltó una lluvia torrencial era impresionante tan fuerte estaba que apenas se veía algo por los ventanales del restaurante.

- Es impresionante – me dijo Karla la forma como llueve ¿no es así?

- Sí – le respondí y cerré los ojos al escuchar un trueno que hizo cimbrar los cristales.

- Tranquila – Karla me tomo de la mano apretándome suavemente – no pasa nada yo cuidaré de ti – me guiño y ese gesto me hizo olvidarme de esa lluvia torrencial.

Su mano se sentía tibia sobre la mía, aun cuando llovía a mares realmente poco me importo, solo podía ser conciente de ese mar azul mirándome dulcemente, me pregunte si así miraría a todas las personas y ese pensamiento me molesto porque si así era entonces significaría que yo no sería especial para ella, al parecer hice algún tipo de gesto por lo que me pregunto.

- ¿Sucede algo? – preguntó mientras me apretaba la mano suavemente.

- No, no... ¿por qué la pregunta? – deseaba romper el hechizo que me tenía sujeta a sus ojos al sentir calor en mis mejillas.

- Por un momento me pareció que algo te había molestado – sonrió ligeramente y me escudriñó el rostro.

- Aaahh! – exclamé volviendo el rostro a un lado – ¿has visto como se ve? ¡Es impresionante! –sin realmente desearlo solté su mano y recargue ambas manos en el cristal que se sentía helado – en verdad nunca había visto que lloviera de esta forma.

- A mí se me haría extraño si no lloviera de esa manera.

- ¿Por qué? – pregunte mirando aún por el cristal.

- Bueno, primero – suspiro – estamos en un mes en el cual ya deberían haber pasado las lluvias, segundo el calentamiento global por el exceso en el uso de los combustibles fósiles conllevan a un cambio en las estaciones climáticas, como este vivido ejemplo que estamos presenciando ¿lo ves?, eso significa que si no hubiera ningún tipo de digamos agresión al medio las estaciones seguirían llevando el mismo ritmo y en este momento en ves de tener una lluvia torrencial, tendríamos un claro y despejado día.

- Entiendo – dijo aún mirando a través del cristal.

- Buenos días – una voz atrajo mi atención – me llamo Andrea, les dejo el menú, ¿desean que les traiga café?

- Sí, por favor – respondí -¿deseas tomar café Laura o prefieres algo más?

- Café esta bien – dijo mientras volvía el rostro y miraba sonriente a la chica.

- Bien enseguida regreso –contestó la joven mesera dejándonos de nuevo a solas.

- Toma Laura – le extendí el menú – pide lo que desees ¿ok?

- Pero... – respondió mientras sus mejillas se coloreaban de un fino carmín.

- Por favor, no te avergüences Laura, en verdad me alegra poder invitarte a comer, es más, toma esto como sí fuera tu recompensa por los buenos resultados de los exámenes de prueba que haz realizado ¿de acuerdo?.

- Pero es que...

- Por favor, además si tanto te molesta, te prometo no volver a hacerlo, esta será la primera y última vez que salga contigo – miré a través del cristal – imagino que ah de ser vergonzoso salir con tu profesora ¿no es así?... – al no tener respuesta me volví para mirarla - ¿Laura? – pregunté al ver la inmensa tristeza que se reflejo en su rostro, sus ojos inclusive se notaban anegados en lagrimas – perdona ¿dije algo que te molestará?

- ¿En verdad? – preguntó sin mirarme - ¿no volverás a salir conmigo? – lo preguntó con tanta tristeza, que no sabía si sentirme feliz, triste o molesta conmigo misma por ser tan desconsiderada.

- No, no – le respondí – por supuesto que saldremos en otra ocasión, estar contigo en verdad es muy grato para mi Laura – levanté su rostro con mi mano y le sonreí, una lagrima escapo de sus ojos y la limpié con el pulgar – debes disculparme Laura como te dije hace un rato no suelo medir mis palabras y termino lastimando a la gente, perdóname.

- Perdóname tu a mi, la verdad es que me hace muy feliz el hecho de estar compartiendo este momento contigo y la pena es la que me hace no poder tomarte la palabra así como me la estas ofreciendo.

- No te disculpes Laura, o bien pensándolo mejor, para que te disculpes conmigo tendrás que pedir lo que más te guste y para que yo me disculpe contigo escogeré el mejor de los postres para ti ¿de acuerdo? – le sonreí mientras le guiñaba.

- Pero con eso creo que quien termina ganando soy yo – me miro con una franca cara de ternura.

- Vamos que se trata de pasarlo bien ¿de acuerdo? – le tome sus manos entre las mías y me sentí verdaderamente feliz de haber sido capaz de arrancar una sonrisa de esos rosáceos labios.

La chica llego enseguida con el café, solté a Laura de las manos y mientras cruzaba unas palabras con la chica miré de reojo a mi joven alumna quien se mostraba más animada mientras leía el menú, se veía en verdad preciosa y el color negro de la chamarra hacía que su tez se mostrará aún más clara y el rubio dorado de su cabello que descansaba sobre sus hombros se apreciaba más intenso.

- ¿Entonces, que va a ser? –pregunto la mesera sacándome de mi momentánea ensoñación.

- Oh, sí – dije centrando la mirada de nueva cuenta en el menú – el desayuno especial esta bien para mi y tu Laura ¿has decidido ya?

- Sí, es justo el que también quiero pedir.

- Bien enseguida se los traigo, ¿desean jugo o fruta, con su desayuno?

- Estará bien si trae ambos no importa si tiene un costo extra – dijo Karla sonriente.

- De acuerdo, con su permiso – nos dejo a solas una vez más, Karla dio vuelta al menú centrándose en la parte de los postres y sentí mis mejillas ruborizarse, en verdad iba a hacerlo, volví el rostro mirando el lento circular de los vehículos que avanzaban pesadamente sobre el periférico, bajo la lluvia que disminuyo en mucho su fuerza, al ver el lento avance me temí que si deseáramos llegar a tiempo a la escuela tendríamos que irnos al terminar de desayunar, eso me sentó un poco mal puesto que en verdad deseaba caminar un rato al lado de Karla, volví el rostro para mirarla y me sorprendió en mucho el hecho de que miraba en esa misma dirección.

Mientras observaba a través del cristal una extraña sensación de rebeldía me inundó, si quería que Laura llegara a tiempo a sus clases debíamos irnos tan pronto como termináramos de desayunar, incluso intuía que no daría tiempo para el postre; sin embargo no deseaba que llegara a sus clases, no quería siquiera pensar en la escuela, tenía que aplicar 2 preexámenes pero no me importaba en lo absoluto, como fuera no era por parte de la escuela sino un método de enseñanza que había adquirido yo para disminuir el índice de reprobados, así que no había problema si dejaba o no de aplicarlos.

- Laura – le dije sin mirarla – el día de hoy será solo nuestro, así que no es necesario que te preocupes por nada, vayámonos de pinta tu y yo, solo por este día ¿quieres?

- ¡Ah! – exclame suavemente mientras miraba su rostro serio y seguro, por un segundo me pregunte si lo decía en serio o si solo me estaba probando para ver si era capaz de saltarme las clases, motivo por el cual no sabía que contestar.

- Lo lamento – se volvió lentamente para mirarme al ver que no le daba respuesta – no te estoy dando un buen ejemplo ¿verdad? – sonrió.

- ¡Oh! No, no, no, de hecho – dije al ver que era en serio lo que me proponía – si... si lo dices en serio estaré encantada – dije demasiado suplicante creo yo.

- ¿En verdad? – pregunto examinándome con cuidado.

- Sí... yo... la verdad, nunca me eh ido de pinta y... pues – me ruborice – creo que sería bueno hacerlo antes de ir a la Universidad.

- Laura – dijo sonriente – tienes una forma de decir las cosas que en verdad te hacen lucir adorable.

Me quede creo en shock al escucharle decir esas palabras ahora si en verdad sentí las mejillas ruborizárseme por entero.

*****

- ¿Sabes algo Julián? – le cuestiono Alejandra – hay veces en verdad que me pregunto si es que somos novios.

- ¿Por qué lo dices? – pregunto el chico dejando a un lado su libro de Química.

- Desde que somos novios solo me has besado en cinco ocasiones y en tres de ellas estabas ya con un par de tragos encima – le reprocho la chica mientras terminaba de resolver una de las tantas ecuaciones que tenía en una hoja adjunta.

- Sabes bien que no soy un chico que exprese de lleno sus sentimientos – le tomo el rostro de la barbilla de forma delicada – pero eso no significa – le miró a los ojos – que no te ame Ale.

- Julián solo quiero que estés seguro de lo que sientes por mi, créeme – la chica le acaricio la mejilla – si tienes alguna duda puedes confiar en mi y decírmelo no me dañaras ni sufriré, además sería muy desconsiderado de tu parte si me haces creer que me amas y en realidad no es así – al chico esas últimas palabras le cayeron como un balde de agua fría, era verdad, estaba siendo muy desconsiderado con su novia puesto que ella había sufrido mucho con los chicos con los que anteriormente había estado y sabía que si la quería pero no la amaba y que nunca podría hacerlo.

- Ale – Julián le miró de lleno a sus ojos, en ese momento estaba decidido a romperle quizás el corazón pero a dejarla libre para que hallara consuelo en otros brazos – yo....

- A ver wey vete por unos refrescos y Gloria quiere una hamburguesa y yo también, la más grande que veas me muero de hambre, yo invito así que ustedes pidan lo que quieran – dijo Román colocando un billete de $500 pesos sobre la mesa.

- A ver Román hay un par de cosas que se llaman cortesía y respeto – dijo Alejandra enarcando una ceja.

- Sí lo sé - dijo Román casi bufando – pero hay una más importante y se llama comer y ustedes no están ayudando mucho, no los interrumpiría pero llevan ya 2 horas tratando de resolver esos ejercicios y por no acabarlos no hemos podido ir a desayunar.

- Esta bien – dijo Julián tratando de disipar la tensión – enseguida regreso.

- Y bueno si eres tu el que tiene hambre ¿por qué no vas tu mismo?

- Porque yo soy el que invita, por eso – se volvió a ver a Julián – ya ve que no tenemos toda la mañana.

- Ya voy, ya voy – dijo mientras se levantaba.

- ¿Por qué siempre haces lo que el te dice Julián?, si él tiene hambre que vaya el mismo.

- Ya no te enojes Alejandra además me hará bien caminar un rato.

- Pero ya estas de regreso Julián, no seas tan lento – le apremió el chico.

- Eres insoportable cuando tienes hambre – Julián se encamino fuera de la biblioteca.

*****

Durante el desayuno platicamos de todo un poco Karla tenía muchas anécdotas de sus años en la Universidad, cada vez la admiraba más, sobre todo al darme cuenta de que como fuera era un ser humano con temores y con retos a enfrentar.

- ¿Puedes imaginarlo? – me pregunto Karla sonriente – ahí estaba yo toda nerviosa, tratando de decir todo de memoria pero ¡no pude! Así que de cuando en cuando miraba mis tarjetas para guiarme, no en serio créeme una de mis compañeras solo dijo “¿ya viste? está leyendo” y yo solo podía pensar ¿Por qué a mí?, ¿por qué yo?... ja,ja,ja,ja – la forma como se reía era maravillosa en verdad poseía un magnetismo maravilloso, podía observarla en todos y cada uno de sus movimientos, tranquilos, pausados, armoniosos, era en verdad una delicia verla platicar – ya después te imaginaras –continuo diciéndome – la cara que me pusieron todas las chicas de mi equipo – sonrió – pero se les quito el coraje cuando vieron que todo mundo estaba leyendo, ja,ja,ja,ja,ja, bueno, bueno como sea no estuvo del todo mal la calificación a fin de cuentas un nueve es un nueve ¿no lo crees así Laura?

- Es cierto - sonreí llevándome a la boca el último trozo de un pastel delicioso que Karla pido para mi hecho a base de tres diferentes tipos de chocolate – sea como sea diste la cara por el equipo y te enfrentaste al miedo de estar frente a toda esa gente y sobre todo – solté una carcajada limpia – de estar frente ¿al que?... ¿Bull Dog? ¿en serio así le decían al profesor?

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja – soltó a reír – sí, así le decíamos pero es que – dijo entre risitas – es que en serio si le vieras la cara al buen hombre te juro que tenía el mismo tipo de aspecto, ja,ja,ja,ja,ja,ja – en verdad, en verdad, se veía tan hermosa, el limpio azul de esos ojos maravillosos se mostraba más brillante, más intenso, parecía una persona diferente a cuando daba las clases.

- Vaya eso de los motes siempre es una cuestión bastante sufrible para los maestros y para los alumnos cuando se enteran de cómo los llamamos si lo sabré yo – afirme y me solté a reír.

- ¿Quieres decir que tú le pusiste un mote a un profesor y se entero? – le miré intrigada ¿sería posible que Laura con ese rostro de ángel que tenía fuera capaz de ponerle un apodo a alguien?

- Bueno si fui yo, pero en realidad fue por culpa de Dennis – sonreí enormemente al recordar el suceso que por cosa de nada me lleva a reprobar Inglés en el último año de mi secundaria.

- ¿Dennis? – me pregunto y en su rostro puede advertir un dejo de extrañeza.

- Sí – le respondí sonriente – el profe en cuestión tenía de vello en los brazos y en la espalada y en el pecho – hice un gesto de repulsa tan solo de acordarme – y una barba súper tupida tanto que solo se le veían ligeramente los pómulos y los ojos en la cara, aaaaahhh si lo recordaré, era el profesor de Inglés y ya sabrás – le dije haciendo aspavientos con las manos – era algo en verdad impresionante, rara vez se rasuraba pero digo cambiaba en mucho cuando lo hacía, sin embargo era descuidado y bueno – me encogí de hombros – tuvimos una junta a salón cerrado para ver que apodo le poníamos y ya sabrás, algunos que el orangután, otros que el chango, otros que el hombre lobo y de repente que dice Dennis hay que ponerle “la cosa”… y claro que todos nos soltamos a reír, porque ¿cómo que la cosa? – me solté a reír de buena gana tan solo de recordarlo – total que le dije, mira Dennis si un titulo le queda a este maestro es el del LOBO pero – me lleve las manos a la cabeza – estaba tan metida riéndome de su ocurrencia que no me di cuenta de que todo el mundo estaba callado, callado y Dennis me miraba con una cara de “cállate” que no supe interpretar entonces y yo le seguí, tiene el carácter de un lobo siempre solo, solo, solo, y luego su vello corporal que no le ayuda demasiado y luego… – le dije al tiempo que sentía las mejillas ruborizárseme y le miré a sus ojos azules -… cuando vi tan seria a Dennis y haciéndome guiños con los ojos y al no oír ningún ruido algo me dijo que tenía que arreglar lo poco que pudiera y fue entonces que empecé a decir y es que también tiene mucha personalidad y es muy fuerte…

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja – Karla se rió de golpe – pero que…. Ja,ja,ja,ja,ja,ja

- Bueno la cosa es que me dijo “Suficiente Laura siéntate y cierra la boca si es que deseas tener la oportunidad de presentar este último examen”. ¡¡¡¡Diossss!!!! Toda la clase tuve el rostro completamente ¡¡rojooooo!!, lo peor fue el mote que me puso el maestro – me lleve las manos a la cara.

- ¡Aaahhh! Así que hubo venganza – levante la mirada para toparme con ese rostro sonriente que tenía un claro gesto de intriga.

- Pues… pues… - jugué con mis manos antes de contestarle.

- Hummm debió ser fuerte para que te pongas tan roja como un jitomate – dijo sonriéndome.

- Noooo le dije no me digas así – sentí que la cara se me puso aún más roja si es que eso podía ser posible – Karla me miró con un gesto de extrañeza que al paso de los segundos se torno en un claro gesto de comprensión – así que… jitomate ¿eh?

- Noooo, tampoco tan feo… - suspiré hondamente – me llamaba… me llamaba – baje la voz y ella se inclino hacia mi – jito…jitomatito…

- Ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja – se soltó a reír con ganas dejándome por completo avergonzada – per.. per… ja,ja,ja,ja,ja,ja, perdo… perdóname Laura – me dijo, mientras yo me cruzaba de brazos mirando hacia la ventana – es que… es que… ja,ja,ja,ja,ja,ja

- No le veo la gracia – musite.

*****

Julián entro a un establecimiento de comida rápida, miro detenidamente el enorme menú lleno de fotos de hamburguesas que por cierto nunca las servían como se mostraban – “el amor entra por los ojos, ¿eh?” – pensó mientras sonreía – “hummm a Román voy a escogerle la doble con tocino, si… a Gloria no le gusta la carne de res así que tendré que llevarle una de pollo, a Alejandra le llevaré… sí esa de ahí se ve bien y yo... hummm no me gusta este tipo de comida pero ya que no hay más, a ver… a ver… ¡oh! hay ensaladas si, mejor comeré una”.

El chico se acerco a la caja hizo su pedido y espero a que le fuera servido, miro a los alrededores y aprecio por vez primera el establecimiento, por un momento todo aquello que miraba se le hacía nuevo e interesante – “hace tiempo que – pensó – no me detenía a mirar a mi alrededor, ¿porqué?, ¡aah! Es verdad si quiero estar bien con Román no debo hacer cosas que parezcan que…”

- Disculpa ¿me pasas unos sobres de cátsup? - preguntó una chica amablemente.

- Oh sí, por supuesto – dijo al tiempo que tomaba un puñado de bolsitas y se las entregaba.

- Gracias – le sonrió y se dio la vuelta.

- De nada – dijo quedamente.

- Aquí tiene – le dijo un chico entregándole las bolsas con su pedido – pase un buen día.

- Gracias – sonrió, al darse la vuelta y mirar hacia la salida, sintió como si algo caliente corriera de su cabeza a sus pies en forma vertiginosa, su corazón empezó a latir tan deprisa que sintió que moriría y su rostro palideció en un instante.

*****

- ¿Sabes algo Ana? estaba pensando – dijo Iván mientras caminaban a los salones – deberías de invitar a salir a Karla tu sabes algo que la aleje de la rutina.

- ¿Qué la aleje de la rutina? – preguntó al tiempo que caminaba más despacio.

- Claro por ahora esta tan metida con los asuntos de la escuela que no tiene tiempo ni de respirar con seguro necesita una buena salida ya sabes salir y divertirse… quizás – sonrió – como una adulta – le guiño – uno nunca sabe que pueda pasar ¿no lo crees?.

- Aahhh… – sonrió mientras se ruborizaba – pero… – su rostro reflejo indecisión – …tú crees que ella acepte – le miro con timidez – a duras penas consigo que cenemos de vez en cuando fuera – suspiro profundamente mientras miraba a los alumnos cuyo escándalo se oía por todas partes.

- Nada se pierde con intentar – le palmeo suavemente el hombro – además no esperaras que se aviente a tus brazos ¿o sí?

- No, por supuesto que no – se ruborizo.

- Bien entonces no se diga más piénsalo y bueno nos vemos al rato que estos mocosos están insoportables.

- Bien lo pensaré gracias Iván – le sonrió – “Si… - pensó al tiempo que subía las escaleras – no es una mala idea con seguro que esto le caería bien”

*****

- Laura… - me llamo suavemente pero no le hice caso, permanecí con la mirada hacía la ventana – perdona – me dijo – pero… - por su voz supe que no podía aguantar la risa – es que… eres tan dulce – en estas últimas palabras la oí tan sincera que pensé que el corazón se me detendría -… en verdad Laura hace mucho tiempo que nadie lograba hacerme reír de esta forma… ¿cómo podría agradecértelo?... vamos pídeme lo que desees…

No podía creerlo, en verdad no podía creerlo, ¿me estaba diciendo que me daría lo que yo quisiera?, me negaba a volverme a mirarla tenía tanto miedo de que pudiera leer mis pensamientos… ¿pero que estaba pensando?... ¿qué era lo que estaba pensando?... lo que yo deseara… un beso… sí… sentí como mi rostro se ruborizaba nuevamente, es que eso deseaba un beso… yo… me sorprendí al sentir mi corazón latir tan deprisa ¿por qué latía tan rápido?, es que ella, es que ella tomo mi mano… ¡ah!.. Estaba tan tibia… en verdad su mano estaba muy tibia y que suave…

- En verdad Laura me siento apenada por lo sucedido – le dije con sinceridad – después de caminar por el parque ¿quieres que vayamos al cine? – pero… pero ¡¿qué acababa de decir?! ¡¿Cómo voy a salir con Laura y al cine… por qué dije eso?!

- Sí – dijo suavemente – es una buena idea – me respondió mientras miraba por la ventana.

En verdad el corazón me estaba latiendo con fuerza, ¿me invito al cine?, ¿lo hizo?, ¿fue mi imaginación?, ¿Por qué acabo de decir que si?, ¿si lo hizo? ¿Verdad que sí?, necesitaba confirmarlo, necesitaba estar segura.

- Hay una película – le dije – que quiero ver.

- ¿Cuál es? – me pregunto.

- El Misterio de la luna roja – dije recordando el anuncio de la cartelera del multicinema que pasamos antes de llegar aquí.

- No eh escuchado de ella pero si esa es la que quieres ir a ver, esa será la que veremos – dijo afirmando y apretándome suavemente la mano, ¡era cierto! ¡Por Dios! Iba a ir con mi maestra al cine, la sala obscura, sombras de gentes, la sala obscura, el ambiente propicio, la sala obscura, su mano sosteniendo la mía, la sala obscura…

- Sí por favor me trae la cuenta gracias.

- “La sala obscura, nuestros hombros juntos, la sala obscura, yo mirando su dulce perfil…"

- Sí todo estuvo muy bien, gracias.

- “La sala obscura, sus rostro mirándome, la sala obscura y me toma el rostro con sus manos…”

- ¿Nos vamos Laura?

- “La sala obscura, se acerca poco a poco a mi…”

- ¿Laura?...

- “Su rostro cerca, muy cerca de mi…”

- ¿Laura? –

- “tan cerca que puedo sentir su aliento… y…. y… entonces ella… ella.

- ¿Laura? – le toque el hombro y se crispo.

- ¡aaahh!

- ¡Oh! – me sorprendí al ver su rostro estaba completamente sonrojado.

- ¿Es… estas bien? – me pregunto, mirándome con preocupación.

- Sí, sí to… todo bien.

- Podemos irnos a casa si no te sientes del todo bien.

- ¡NO!, no, no… - meneé la cabeza – es solo… es solo “que estaba imaginando tus labios, tus labios tan cerca de los míos… que…”

- ¿En serio estas bien? – me pregunto regresándome a la realidad.

- Sí, si solo necesito un poco de aire fresco “y un baño de agua muy, muy fría”…

Caminamos por el parque había un poco de viento frío sin embargo Karla estaba inmutable, el follaje de los árboles y las plantas se miraba más intenso, había pequeños charcos de agua por aquí y por allá, el cabello de Karla se agitaba suavemente con el aire y su rostro se notaba tan tranquilo, tan en calma, una suave sonrisa se apreciaba en su rostro. En verdad no podía creer tener tanta suerte, no podía en verdad creer tener tanta suerte, me sentía maravillosamente bien, me sentía increíblemente bien, no pude evitar suspirar.

- ¿Estas bien? - me pregunto mirándome de soslayo.

- Sí, estoy bien – dije mientras le sonreía.

- “¡Aaaah!... Laura que linda te ves cuando sonríes” – sentí calor en las mejillas y desvíe la mirada – “es que esto no esta bien, esto no esta nada bien… ella es una niña, solo una niña y no puede interesarme de ninguna manera pero… pero… ¿Por qué, por qué siento esto, por qué esta caminata a tu lado me hace sentir más viva que nunca, por qué Laura?”

- “Me pregunto que estará pensando” – me pregunte al mirarle – “su rostro poco a poco se torno serio y apagado… ¿será culpa mía?, como sea no eh hecho nada más que caminar a su lado, ni siquiera eh iniciado una conversación con ella… ¿qué debo hacer?, ¿qué debo decir?... no quiero que se aburra… ¿y si la aburro? ¿y si por no decir nada ya nunca más me invita a salir?” – en verdad me angustié, el corazón me dolió de tan solo pensarlo.

*****

- “Imagino que Laura pasará por mí en un rato, quisiera preguntarle varias cosas” – Dennis se tiro de bruces sobre su cama – “me pregunto si ella sentirá alguna especie de…”- su ceño se frunció – no sé – dijo en voz alta – lo mejor será no pensar en esas tonterías – se levanto de la cama y se desvistió – será mejor que me meta a bañar de una vez.

Mientras tanto Julián miraba el piso mientras caminaba al lado de su sueño y pesadilla constante llamado Román.

- En verdad eres un cerdo – le dijo quedamente mientras caminaban de regreso a la facultad – ahora hasta las pinches viejas te gustan ¿no, mariconcito?, ¿si es así para que carajos estas conmigo?

- Solo me pidió unas bolsitas de cátsup.

- ¿En seriooooo? – dijo en un tono bastante irónico – y tu de buena gente ahí vas y se las pasas ¿no? ¿qué? ¿te sentiste muy galán o qué pendejo?

- ¿Quieres dejar de insultarme? No hice nada malo solo le hice un favor.

- Pues se lo hubieras hecho completo llevándotela a la cama – le miro con tanto coraje que Julián solo por un segundo sintió que lo odiaba.

- ¿Por qué siempre me insultas?, ¿por qué siempre me estas agrediendo? – le pregunto con la voz ligeramente quebrada, sea como fuere Julián era un chico demasiado sensible.

- ¿Yo??? – pregunto con falso asombro - ¿Yo??? ¿Te agredo? ¿Estas pendejo o qué te pasa imbécil? ¡Tú! – le dijo con molestia, mientras le picaba el pecho con el dedo – tú eres el que me falta al respeto a mí, andando de caliente con las chavas y con los chavos, en serio que eres una basura – Román se adelanto mientras Julián se tragaba una vez más los insultos y hacía un enorme esfuerzo por no llorar.

- ¿Por qué me trata así…? ¿por qué es así conmigo? ¿yo que daño le eh hecho? – se detuvo un momento y opto por irse a su casa, sea como fuere Román se había llevado la bolsa con él, así que no tenía porque llegar.

Laura, ¿por qué me siento tan bien caminando a tu lado?, pareciera que el tiempo toma otra dimensión al estar contigo, a pesar de que el cielo sigue nublado, a pesar de que hace frío se siente tan bien el estar contigo, ¿puedes ver el verde follaje de los árboles Laura? ¿puedes ver las gotas de agua resbalar lentamente por las hojas y hacer ondas al golpear contra los pequeños charcos que hay por doquier Laura?, ¿sabes lo maravilloso que es observar todo esto a tu lado?... Laura, Laura, sentí que el corazón me latía tan deprisa, y esa emoción ¡Dios! Esa inmensa emoción que me embargo el cuerpo tan de repente, esa ansiedad de tomarla entre mis brazos y besarla y sostenerla ahí para siempre sintiendo el suave peso de su pequeño cuerpo…¡ah! No, no, no, no puedo hacer eso porque ella es terriblemente más joven que yo, además… estoy segura que ni siquiera le gusto… ¿cómo podría gustarle?... ni siquiera sé si en ella existe ese… ¡un momento! Dennis… ¿a Laura le gustará Dennis?... pero cómo, cómo podría yo saber….

- Laura – me dijo – y siempre has estado sola, bueno me refiero a que si siempre has tenido en mente los estudios primero, hummm como decirlo – se llevo la mano a la barbilla – por ejemplo Dennis tiene novio, pero tú no, a lo que voy es ¿tú nunca has tenido novio?

- “¿Me esta preguntando que si eh tenido novio?” – pensé al tiempo que me aclaraba la garganta – “¿le interesa saber si eh tenido novio?, ¿por qué?...” “¿Qué debería decir?”

- Que pregunta tan tonta te hice ¿verdad? – suspiró – claro que has de haber tenido ya algún novio, eres una chica guapa e inteligente.

- “¡Guapa! Ella piensa que soy guapa e inteligente” – sonreí enormemente.

- ¿Y cómo se llamaba el galán? – al momento de preguntarlo pude percibir un dejo de molestia reflejado en su rostro… o ¿quizás solo fue mi imaginación?

- Yo nunca... – dije y me sorprendió el que girara rápidamente su rostro para mirarme, note su contemplación tan intensa, sus ojos puestos sobre mí como esperando ver de mis labios el resto de la frase – nunca eh tenido novio – dije al tiempo que giraba el rostro a un lado.

- ¿Nunca? – pregunto con cierta ansiedad.

- No – me limite a responder mientras sentía en mi mejilla una gota de agua – ¡oh! Creo que lloverá nuevamente – levante la vista al cielo y sentí el fino de las gotas de agua caer en mi rostro.

- ¡Ven! – Karla me tomo de la mano, estaba cálida y me sujeto con firmeza, echamos a correr mientras las gotas de agua comenzaban a caer con más fuerza, terminamos resguardándonos en un sitio donde apenas cabíamos las dos era muy estrecho entro primero Karla y me jalo dentro, termine recargada de espaldas a su pecho, al menos ese sitio tenía un techo ligeramente extendido por una lamina de plástico que hacia un ruido tremendo con forme la lluvia caía… me sentía terriblemente nerviosa, estaba ¡yo! recargada de lleno a su cuerpo, sentía el lento subir y bajar de su pecho, sentí como una sensación extraña se apoderaba de mi cuerpo y sentí un ligero escalofrío recorrerme el cuerpo.

- ¿Tienes frío? – me pregunto cerca de mi oído al tiempo que me rodeaba con sus tibios brazos y me pegaba más a su cálido cuerpo.

- Un… - por un segundo sentí la garganta tan seca como el mismo desierto – poco – termine de decir.

- Iré a reclamar a esa tienda, la chica que me vendió esa chamarra me dijo que con ella nunca pasaría frío.

- “Y es cierto” – pensé – “en realidad estoy sudando… pero no quiero decir nada, estar así entre tus brazos es todo lo que siempre eh deseado”

- ¿No te molesta si te tengo sujeta de esta forma Laura? – me preguntó suavemente al oído.

- “¡Aaah!” – hice un esfuerzo sobre humano para no respingar – “que aliento más dulce, se… se sintió muy bien”

- “¿Qué estoy haciendo?... ¡Dios! ¿Qué estoy haciendo al tenerla sujeta de esta forma y al hablarle así al oído?... Por favor lluvia pasa pronto o terminaré… o terminaré… por… por…”

- “Por favor… por favor lluvia no te detengas sigue tu imparable caída… no te detengas” – miré de lleno hacia fuera mientras recargaba mi cabeza a su pecho, ella hundió su rostro en mi cabello, cerré los ojos sintiéndome por vez primera en el paraíso.

Mantenía los ojos cerrados, escuchando claramente el caer de la lluvia me perdí en el dulce aroma de la cabellera de mi joven alumna, ¿cuánto tiempo había pasado? Apenas unos minutos quizás… Laura… ¿Por qué pierdo el sentido del tiempo cuando estoy contigo?, ¿Por qué no tengo miedo al abrazarte?... Laura – de forma inconsciente ceñí más mi abrazo sobre ella, mis manos se posaron sobre su plexo solar… la… ¿la sentí suspirar?... ¿Laura, sus… suspiraste?.

Me apreté más a ella al sentir una gota de agua caer sobre el dorso de mi mano, cayó una más y otra y una más abrí los ojos ligeramente, podía sentir mi rostro ruborizado por el tibio aliento que ella mantenía sobre mi cabeza.

- Hay una gotera – dije murmurando.

- ¿una… gotera? – pregunto en un suspiro.

- Sí – le respondí suavemente empezaba a sentir la boca seca.

- Date la vuelta – dije y juro que fue de forma inconsciente – de esa manera el agua caerá sobre la chamarra – “¡pero qué demonios estoy pensando?" – me recriminé, si la tengo frente a mí, su cuerpo, su cuerpo y el mío…¡Dios! Pero es que en verdad yo lo de…se…

¿Estar frente a ella?, trague la poca saliva que tenía al escucharle decir eso, ¿qué debía hacer?

En verdad ¿Qué estoy pensando al haberle pedido eso?, Laura es solo una niña y yo… ¡ah!... la sentí girarse frente a mi recargo su rostro contra mi pecho y poso sus manos en mis hombros.

- ¿Está bien así? –pregunte sintiendo el rostro por completo sonrojado – ¿no… no te molesta?

- No, está… está bien – le dije ciñéndola por la cintura – “demasiado bien” – pensé al tiempo que hundía mi rostro en su rubia melena la cual olía maravillosamente.

- “Esto no puede estar pasando - pensé - en verdad esto no puede estar pasando, ¡estoy frente a ella y me está abrazando! – era una emoción tan intensa que casi podía escuchar el latir de mi propio corazón o ¿era el de ella?, ¿era el mío?, ¿éramos las dos? ¡Por todos los cielos! Empezaba a creer que me volvería loca de tanto pensar en eso.

- “Laura… Laura… Laura – pensé – se siente tan bien el tenerte entre mis brazos, demasiado bien, encajas tan bien en el mío que casi pareciera que estas hecha para mí – la abrace más a mi cuerpo – Laura… no puedo más, no puedo más, no puedo controlarme más, necesito besarte, necesito probar el dulce de tu boca – sin darme cuenta subí lentamente las manos por su espalda…

- “¡Aaaah! Esto – pensé al tiempo que temblaba de emoción – sus manos esa caricia – mis labios se entreabrieron – "¿está pasando, en verdad? , no es un sueño ¿verdad? ¿verdad?" – sentí mi cuerpo reaccionar ante tan dulce caricia una ola de sensaciones inundó mi cuerpo - "¿me vas a besar? Por favor, por favor "– aún con el miedo a equivocarme levante lentamente el rostro sus labios fueron recorriéndome conforme levantaba la cara, sentí entonces sus labios tocarme la frente…

- “Laura… que piel más suave tienes – pensé - tengo que… tengo que hacerlo… perdóname”– cerré los ojos separé mis manos de su espalda y las lleve a su rostro, la tome dulcemente…

- “¿Es verdad esto?” – pensé al tiempo que sentía esa maravillosa caricia sobre mi cara cerré los ojos – “sí… esto es lo que deseo” – permití que me elevara el rostro me deje llevar por ella sentí de lleno el tibio de su aliento, tan cerca… tan… cerca… tan…

- ¡Por aquí! ¡Vamos a meternos aquí dentro! – la voz de un hombre nos hizo separarnos en el acto, justo cuando este se asomo dentro - ¡oh! – exclamó – está ocupado –dijo mirando hacia otro sitio y se alejo justo entonces vimos pasar a una mujer de más o menos su edad y un par de niños que corrían atrás de ella.

- Tenemos que – dijo Karla – irnos o si no…

- Pero esta aún lloviendo – le dije, pero no me importaba en realidad el hecho de que lloviera sino que solo deseaba continuar con lo de hacia un momento.

- La chamarra te protegerá – me dijo seriamente y supe entonces que tenía que hacer lo que ella decía.

- Está bien – fue su resignada contestación, en verdad ¿qué estaba pensando? unos segundos más y entonces… me ruborice de tan solo pensarlo.

Sin decirle nada le tome de la mano y salimos fuera, la lluvia no estaba tan intensa pero lo cierto era que terminaría al menos yo bastante mojada.

Corrimos por el parque tomadas de la mano la lluvia golpeaba mi rostro suavemente, por momentos cerraba los ojos y otros más miraba discretamente su perfil, Karla era tan impresionante, tan maravillosa, en verdad era un sueño convertido en realidad; hubo momentos en los cuales estuve a punto de caerme pero me sujetaba tan firmemente que lo evitó. Para cuando llegamos al auto Karla se hallaba por completo mojada al entrar ella suspiro.

- Vaya - se recargo de lleno en el asiento – si que estuvo buena la carrera ¿verdad? – llevo las llaves al encendido y el motor se escucho.

- Bastante – susurré al tiempo que suspiraba – es mi culpa – le dije – por no ser previsora te has empapado – sin desearlo miré su pecho y pude notar que sus…

- ¿Laura? – Pregunté al ver su rostro ruborizarse - ¿te sientes bien? – le toque la frente con la mano - no te habrás resfriado tan pronto ¿o sí?

- Oh, no, no, no – respondí girando el rostro – “¿pero que estaba viéndole?, si hubiera sabido la parte de su cuerpo que estaba mirándole ella seguro”…

- Bueno pondré la calefacción de esta manera… ¡ah! – exclamo – ¡que bien!, Laura podrías asomarte a la parte de atrás creo que ahí deje una bolsa que tiene adentro un pants había olvidado que justo hace un par de días lo compre.

- Oh – respondió – claro enseguida lo haré – dijo al tiempo que se volvía sobre el asiento y se asomaba a la parte trasera, al intentar alcanzar la bolsa de plástico la chamarra se hizo hacia adelante y dejo al descubierto el formado derrier que le daba forma a la cadera de mi joven alumna, recorrí con la mirada su cintura, sus caderas pasando por sus hermosas y bien formadas piernas que se notaban a través de los ajustados Jeans que estaba usando, tenía un cuerpo precioso y solo era una adolescente podía imaginar su cuerpo al llegar a su esplendor seguro sería una mujer bellísima – la tengo – dijo y eso me saco de mis pensamientos; regreso a su asiento con la bolsa entre sus manos - ¿te sientes bien? – preguntó

- Sí – le respondí - ¿por qué la pregunta?

- Es que estas muy ruborizada.

- Oohh no, no te preocupes por mi – le dije girando el rostro y sintiéndome avergonzada de mi misma – será mejor que nos pongamos en marcha o si no nos perderemos la primera función.

- Entonces – sonreí creo yo con demasiado entusiasmo - ¿iremos al cine?

- Sí – contesto con una tenue sonrisa en los labios te lo eh prometido ¿no es así? – vamos que quiero cambiarme lo antes posible – me guiño mientras nos poníamos en marcha.

*****

Julián estaba por llegar al metro cuando escucho una voz que le helo la sangre.

- Hey Julián ¿a dónde vas?

- “Demonios, demonios ¿por qué no me dejas en paz?” – pensó al tiempo que se detenía.

- ¿A dónde vas? – pregunto al tiempo que lo sujetaba de la mano – no empieces con tus chingaderas cabrón que no estoy de humor – dijo por lo bajo – así que vámonos ya que nos hemos tardado mucho imbécil.

- Por favor – dijo susurrante – déjame ir te lo ruego.

- Te juro que si no te mueves cabrón te pongo en evidencia frente a la gente estúpido, ¡así que muévete! – le dijo imperativamente clavando sus verdes ojos en sus obscuras pupilas.

- Por favor – suplico Julián casi al borde de las lagrimas.

- Vete a la mierda cabrón, no me salgas que quieres llorar pendejo, todavía que haces tus chingaderas te pones muy digno estúpido; ¿qué no eres hombre?, pues aguántate y vámonos.

Una vez más Julián se tuvo que tragar las palabras de Román y tuvo que volver a esconder las lagrimas que se asomaban por sus ojos, el camino de regreso era largo, tan largo como su profunda agonía.

*****

Llegamos a la Plaza dentro de la cual estaba el cinema, ¡no podía creerlo! Estábamos ahí, ¡en verdad me iba a invitar al cine! Nunca en la vida me sentí tan plena, tan contenta, esperaba y rogaba porque dentro de la obscuridad de la sala me tomará entre sus brazos y me besara, que me besara de ¡no sé! Nunca nadie me ah besado, ni siquiera se como es que se debe de besar pero, no me importaba la forma solo quería que me besara solo eso. La acompañe a los baños públicos y se cambio de ropa, estaba usando un conjunto deportivo en color negro que le quedaba sensacional, regresamos al coche para dejar la bolsa de plástico con su ropa mojada, volvimos al cinema miramos los horarios y estábamos a 45 minutos de que empezara la primera función, Karla miro la clasificación de la película que deseaba ver.

- Creo que no podrás verla – me dijo señalándome la letra “C” que significaba que solo era para mayores de 18 años – te hacen falta 2 años para poder verla.

- En realidad solo me falta año y medio – le respondí – mientras miraba el titulo de la película que se exhibía en la sala contigua que empezaba 10 minutos después de la que deseaba ver - ¿podemos ver entonces la siguiente?

- ¿La de al lado? – me pregunto extrañada

- Sí – le respondí.

- De acuerdo tu escoges la película – me sonrió al tiempo que pedía los boletos – ahora vayamos a tomar un café ¿quieres? hace un poco de frio ¿verdad?

- Sí vayamos.

Me sentía tremendamente bien con Laura aún y con el incidente que tuvimos esta mañana, lo único bueno es que creo que no se percato de que deseaba besarla, menos mal o en estos momentos estaríamos de camino a casa.

El tiempo se me fue tan rápido con ella, tomamos el café y le invite un pastelito para que lo acompañase, en verdad se veía tan linda, su cabello permanecía húmedo y se notaba más intenso realmente Laura es tan hermosa, en cierta forma ya no me molestaba sentirme atraída por ella, empezaba a aceptar lo que verdaderamente sentía por Laura, aún cuando era más que imposible y sobre todo prohibido debido a su edad, pero el tan solo contar con su presencia me bastaba; ahora más que nunca me mantendría al margen de ella… sin embargo eso no prohibía que fuésemos amigas ¿verdad?

*****

Anna caminaba por la escuela tenía en mente la idea que le diera Iván si bien es cierto que Karla se hallaba estresada por todas las actividades que tenía dentro de la escuela y sobre todo con la preparación de su alumna para el concurso estatal de conocimientos. Se topo a Iván en la sala de maestros.

- Hola Ana hermosa ¿Qué tal las clases, pudiste con esos malcriados?

- Sí – Ana le sonrió y le beso en la mejilla – el resultado fueron un par de cartas anónimas de amor y debo decirte querido que tienes que ponerle más énfasis a la ortografía de tus alumnos es francamente pésima – sonrió de medio lado al tiempo que levantaba una ceja.

- Yo quiero llenarlos de conocimientos pero ellos solo no se dejan – se encogió de hombros al tiempo que se servía café en un vaso de unicel.

- Eh pensado seriamente en la propuesta que me hiciste y la tomaré esta noche iré a visitarla y la invitaré a un fin de semana conmigo, espero que con ello… - se ruborizo al tiempo que le daba la espalda.

- Veras que así será – le abrazo por detrás y le ofreció un vaso con café – bébelo te animara un poco. Ella en verdad necesita alguien a quien amar.

Por su parte Dennis estaba en clases esperando por su clase de biología.

- ¡Que padre! – dijo un chico – no vino la maestra.

- ¿En serio? – pregunto otro.

- Sí wey no mames que chido porque no hice la tarea; aunque es una pena perderse de tan lindo cuerpo – sonrió haciendo un par de señas bastante obvias.

- “No vino, ni tampoco Laura… me pregunto si…” – frunció las cejas mientras resoplaba molesta.

*****

Faltaban 15 minutos para que iniciara la película pero mi joven alumna me pidió que fuéramos de una vez a la sala.

- Aun queda tiempo – le dije

- No es así está a punto de iniciar nuestra película – sonrió tan dulcemente que no pude evitar sentirme feliz.

- Pero…

- En verdad – me dijo al tiempo que le daba al chico los boletos y me señalaba la sala a la que debíamos pasar.

- Bien – dijo Laura mientras caminábamos por el pasillo miro hacia atrás por un momento y al ver al chico distraído me tomo de la mano y me jalo dentro de la sala en la cual proyectarían la película que ella deseaba ver.

- Pero esto – me dijo al tiempo que me sonreía - ¿qué estamos haciendo aquí Laura? tenemos que estar en la otra sala.

- No necesariamente – le sonreí al tiempo que subíamos por las escaleras como era entre semana había muy poca gente, subimos hasta la parte de atrás.

- ¿A dónde me llevas? – le pregunte mientras notaba que si nos sentáramos un poco más adelante veríamos mejor la película.

- Es por costumbre mi familia y yo siempre nos sentamos hasta atrás.

- Una rara costumbre – dije al tiempo que me sentaba a su lado – oh no hemos comprado palomitas ¿quieres que vaya por unas?

- No, no es necesario – le respondí – “lo único que me basta es tenerte a mi lado” tras unos momentos las luces empezaron a bajar su intensidad y en la pantalla empezaron a salir los típicos comerciales me acomode y con todo propósito recargue mi brazo contra el suyo, deseaba tanto que me abrazara, que me besara."

- “Laura – pensé – desearía tanto poder… no, no, debo quitarme esos pensamientos, me centraré de lleno en la película para no pensar en eso."

La película empezó a proyectarse, era una temática bastante terrorífica y con lo miedosa que soy no tarde en tener a mi maestra de lleno sujeta del brazo, recargue mi cabeza en su hombro durante el primer asesinato que se veía en pantalla; levante ligeramente la cabeza para ver a mi maestra pero Karla tenía la mirada de lleno en la película, eso en cierta forma me desanimo un poco pero al menos la tenía abrazada y podía disfrutar de su presencia.

La película sin duda era bastante buena, la intriga en verdad se podía sentir en el aire y las actuaciones eran bastante creíbles, sin embargo aún con todo mi esfuerzo por mantener mi interés en la película me llamaba más la atención el hecho de sentir el abrazo de Laura. Sin embargo supe controlarme tan solo le pase el brazo por los hombros y la atraje hacia mí.

- Sí te dan miedo este tipo de películas – le susurre en su oído – no debimos haber entrado.

- No, no es eso – le respondí – es solo… es solo…

- Ven – me dijo acercándome a su pecho – no tengas miedo es solo una película – me abrazo tímidamente por la cintura y tuve que tragar saliva, el tiempo transcurrió lentamente, lo único que tenía con certeza era ese par de manos que de vez en vez me sujetaban con fuerza al haber una escena violenta.

Al salir del cine fuimos a comer y de ahí decidimos ir a dar una vuelta a una plaza comercial bastante grande, recorrimos cada uno de los locales en verdad nunca me había sentido tan contenta como en ese día, para cuando volvimos a casa era ya la hora en la que por lo regular salíamos de clases, me estacione y durante un momento nos quedamos calladas.

- Me la eh pasado muy bien – dije rompiendo el molesto silencio.

- El día se me ah ido muy rápido pero… - volví el rostro para mirarla – me siento muy relajada.

- ¿En verdad? – me acomode de lado sobre mi asiento para mirarla de lleno, tome uno de sus mechones entre mis manos – tienes un cabello muy lindo Laura.

- ¿Eso crees? – sentí ruborizárseme el rostro.

- Así es, no haya nada en ti que no sea hermoso.

- ¿Si? – pregunte al tiempo que sentí que el rostro se me ruborizaba por completo de forma intensa, una estúpida sonrisa se formo en mis labios.

- ¿Por qué te apenas Laura? – “¿Qué estaba haciendo?, ¿estaba coqueteándole?” - ¿nadie te ah dicho que eres muy guapa? – “ ¿o es que estaba sacándole información?… ¿qué rayos se supone que estaba haciendo?”.

- Oh bueno no, en realidad nadie…

- Deben de estar ciegos los chicos para no darse cuenta de lo hermosa que eres – “¡Por el amor de Dios que alguien me cierre la boca!” – pensé.

- “¿Le gusto? ¿Le gusto?, ¿es mi imaginación?... pero… pero… le parezco hermosa, es decir yo… ¡yo! Le parezco hermosa y guapa… ¡yo!”

- Oohh mira ya se ven los alumnos que han salido de la escuela.

- ¿Qué? – dije un tanto cuanto asustada - ¿tan, tan tarde es? – miré mi reloj, ¡oh! ya debería estar en casa – me… me tengo que ir.

- Laura – extendí la mano hacia ella la jale hacia mí y le deposite un beso en la mejilla pero muy cerca de la comisura de su boca, las luces de un carro inundaron el interior de mi auto, me separe lentamente de ella – fue un maravilloso día para mi, gracias por tu compañía.

- ¡Aahh! Yo… para mí ha sido fantástico – “¿me dio un beso?, ¿me dio un beso?”

- Pasa una linda noche Laura – me dijo mientras me sonreía.

- Gracias – le respondí al tiempo que salía del auto – nos vemos mañana – sonreí y eche a correr me sentía completamente feliz, tan feliz como nunca en la vida lo había estado.

Cerré los ojos mientras me hundía en mi asiento; ¿Qué acaba de hacer?, en verdad ¿Qué estaba pasando conmigo?, escuche un ligero golpetear en mi ventanilla, giré el rostro y esos ojos grises me miraban interrogantes, tan interrogantes que empecé a molestarme…

¡No podía creerlo!, en verdad ¡no podía creerlo! Ella me miro a mí, me beso en la mejilla, y dijo que la había pasado maravillosamente bien conmigo, llegue al andador de mi casa lo único que me temía era tener que dar las explicaciones de porque no llevaba el uniforme puesto, tenía que inventar una buena excusa y luego la mochila, en la puerta de mi casa la vi sentada, al levantar el rostro centro sus amielados ojos en los míos, me observo de arriba hacia abajo .

- Tenemos que hablar – me dijo – y su tono en verdad me intimido.


- ¿Por qué me miras así? – le pregunte mientras entrabamos en mi cuarto, por fortuna mi mama estaba en casa de Dennis y mis hermanos aún no llegaban.

- ¿Dónde estuviste todo el día?, porque es obvio que en la escuela no fue – dijo sarcásticamente – fui a tu salón y no estabas – se cruzo de manos mientras me daba la espalda.

- ¡Oh! bueno – balbucee un poco pues… - No entiendo ¿Qué le pasa? – pensé - Ni siquiera debería de contestarle ¿Qué es mi madre o qué?

- Y qué curioso - dijo arrastrando las palabras - adivina quién tampoco fue a la escuela, ¿hummm? – se volvió a verme y sus palabras me sonaron con tanta sorna que en verdad me molesto – ¡ooh! pero – dijo al tiempo que se encogía de hombros - ¿para qué decirte si eso ya lo sabes bien ¿o no? – frunció el entrecejo mirándome seriamente.

- No sé que estas intentando decirme – le dije volviendo el rostro a un lado.

*****

Nos sentamos a la mesa Ana me miraba con tanto detenimiento que me molesto, así que pose mis ojos sobre la humeante taza de café.

- ¿Estabas besándola? – me pregunto.

- No sé de que hablas – le respondí sin mirarla.

- Esa chica es tu alumna ¿no es así?

- ¿Te importa? – dije secamente al tiempo que me levantaba y le daba la espalda

- Por supuesto que me importa Karla ¡Claro que me importa! – dijo alzando la voz - ¿eso es lo que te gusta? ¿eso es lo que te llama la atención?

- ¿Qué estas insinuando? – le pregunte mientras giraba el rostro para verla.

- ¡Por Dios Karla! ¡es solo una niña! ¡y la estabas besando? ¿Qué clase de maestra eres…?..qué…qué… ¡Qué clase de persona eres? – tembló mientras apretaba las manos.

- No sabes lo que estás diciendo – dije apretando los dientes.

- Entonces – me miro desafiante – explícame que fue eso que vi.

- ¡Nada! ¡oíste? ¡nada! ¡no tengo porque darte explicaciones! ¡tú y yo no somos nada!

- ¿Nada? – sus ojos se anegaron en llanto - ¡nada? Entonces todo este tiempo ¿Qué ha sido? – su voz se apago y me dolió el corazón – fijo la vista al piso por un momento - ¿qué ha sido? – levanto la cara y me miro con un claro gesto de dolor - ¿qué ha sido?.

- No ha sido nada – le dije suspirando profundamente como quitándome un gran peso de encima.

*****

- ¿Dónde estuviste Laura? – me volvió a preguntar - ¿y qué es eso que traes puesto? Obvio que tuyo no es – me pregunto mientras observaba que no me salían las manos de las mangas.

- Déjame en paz Dennis ¿a ti qué diablos te importa, donde estuve?.

- ¡Me importa porque eres mi amiga!

- ¡Baja la voz!

- Laura – sus lagrimas se asomaron por sus ojos – eres… - su rostro se torno incrédulo - ¿te gusta? – pregunto haciendo un gesto de desagrado - ¿te gusta…?

- ¿De qué estás hablando? – pregunte turbada en verdad me sentó mal que me descubriera.

- ¿Crees que ella va a quererte Laura? – me pregunto - que no ves que ya es una mujer mayor ¿no la vimos con su novio la otra vez?

- No sé de que estas hablándome Dennis ¿estás loca? – le dije nerviosa – no sabes que dices yo no… yo jamás.

- Laura – me miro con tanta tristeza que un poco más y me suelto a llorar – ¿no me quieres decir? –pregunto con la voz apagada.

- Dennis no hay nada que decir, no… no hay nada que decir no sé que estas pensando.

- Está bien – me dijo – solo sábete esto –hablo mientras pasaba por mi lado – ella nunca le haría caso a una chica como tú Laura, ella es una profesora y lo peor de todo es que tiene novio, no lo olvides – salió de mi cuarto azotando la puerta.

- Mientes – empecé a llorar – mientes Dennis – ¡¡mientes!! - Me arroje a la cama no pude soportarlo más.

*****

- Tú fuiste la que se metió en mi vida Ana, yo no te pedí nunca que te involucraras conmigo.

- ¿Cómo? – sus ojos desprendían amargas lagrimas.

- Es verdad – respondí secamente – has sido tú la que ha intentado estar conmigo yo nunca te he dado pie a nada…

- Karla – dijo interrumpiéndome – estas… Karla – repitió mi nombre tan tristemente que me dolió.

- Vete – le pedí – por favor vete.

- En verdad Karla – dijo respirando profundamente y guardando nuevamente su compostura – nunca pensé que te gustaran las niñas – lo dijo de forma tan despectiva que me hizo sentir un verdadero monstruo.

- ¡Lárgate ya! – escuche el portazo y supe que se había ido. –Por Dios, es verdad – me derrumbe al piso - ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué estaba haciendo? – empecé a llorar en verdad me sentía terriblemente mal.

*****

Karla solo me ve como una alumna ¿es eso cierto?, no puede ser verdad pensé mientras abrazaba la chamarra que ella me prestara, no… no puede ser cierto, entonces… entonces ese momento en el cual me tuvo entre sus brazos ¿qué significo?, el que me abrazara en el cine ¿por qué lo hizo?...¿en verdad solo soy una alumna para ella? ya eran las 10:30 pm en el reloj hacia una hora que me despedí de ella. Necesitaba aclarar tantas cosas, necesitaba desesperadamente volverla a ver.

Recostada en el sofá mire el reloj en la pared eran ya las 11:00 pm y mi mente solo era capaz de pensar en ella, Laura, Laura, Laura, Laura, ese nombre me venía a la mente una y otra vez, su sonrisa, su ternura, su dulzura, su mirada, esa mirada que era tan encantadora, sonreí sin pensar, sí, cada vez que pensaba en ella una sonrisa se formaba en mis labios, hacía tiempo que había notado eso hacía ya tiempo que la miraba discretamente, que observaba todos y cada uno de sus movimientos, soy… soy una enferma ¿cómo es posible que sienta tanto por una chica como ella que no es otra cosa más que una niña, sin embargo el haberla tenido entre mis brazos… sentí un escalofrió recorrerme todo el cuerpo, ¡Dios! Me senté llevándome la mano al rostro, esto no puede estar pasándome, no puedo estar enamorada de una niña de 16 años, ¡no puedo! El timbre de la puerta me hizo levantarme de un solo salto, tenía visitas ¿a estas horas?, seguro era Ana, me acerque a la puerta decidida a decirle que me dejara en paz de una vez por todas.

- ¿En seguida voy? – dije cuando escuche el timbre de nuevo – ¿sí?... – pregunte mientras abría la puerta – ¿La…Laura? – mi sorpresa fue enorme al verla frente de mi.

- Hola yo… yo solo – estiro su mano enseñándome mi chamarra – quería devolverte esto.

- ¡Ah! pero – miré mi reloj de pulso – es tarde… ¡oh! pasa – le pedí ¿qué estaba pensando?

- Gracias – me respondió paso junto a mí y percibí un suave aroma a perfume.

- ¿Solo por esto has venido? – le pregunte mientras iba a la cocina a servirle una taza de café.

- No, no es solo por eso – le conteste temblando ante mis propias palabras - ¿qué estaba pensando hacer?, ¡Dios! ¿qué?, pero es que es que no lo soporto más ella no puede verme solo como una alumna, apreté las manos sobre mis piernas, bajo la lluvia, en el cine, mientras paseábamos yo la vi feliz, yo la vi sonriente yo percibí en su mirada que yo… que yo… sentí el correr de mis lagrimas.

- ¿Pasa algo? – me pregunto al acercarse.

- Yo… yo… - la iba a perder en ese momento, la iba a perder pero ya no me importaba Karla iba a odiarme pero ya no me interesaba lo único que quería era… era…

- ¿Laura… qué…? – me pregunto y al mirar sus azules ojos no pude más, ¡no pude resistirlo más!

Me abalance a sus brazos…la taza cayo de sus manos haciéndose trozos en un instante, le eche los brazos al cuello… y entonces… entonces la bese…

Mis labios unidos a los de ella ¿qué debía hacer?, ¿qué debía hacer?, nunca en la vida había besado a alguien en verdad nunca, Karla no se movía y esperaba en cualquier momento que me abofeteara por mi atrevimiento.

¿Era un sueño acaso? ¿Laura estaba besándome?, no podía ser cierto, no podía ser verdad, sus labios cálidos y suaves rozando los míos.

Me solté de sus labios y corrí hacia la puerta me sentía tan estúpida, Karla ni siquiera hizo nada por corresponderme.

- ¡Lo lamento! – le grite.

- Laura… espera – la alcance y la abrace por la espalda – no te vayas le susurre al oído, por favor, la ceñí más a mi cuerpo, con la mano empuje la puerta cerrándola nuevamente y la envolví entre mis brazos girándola lentamente para que quedara frente a mi.

- Karla – susurré, sentí que el corazón me golpeaba el pecho de tal forma como si quisiera huir y unirse al de ella para siempre.

- Laura – lleve mi mano a su cara y le mire fijamente, le acaricie la mejilla, sabía que era un error, sabía que no debía hacerlo, pero me fui acercando lentamente a ella, la sujete de la nuca y eleve su rostro roce sus labios lentamente con los míos y ella empezó a temblar entre mis brazos y eso me hizo casi enloquecer.

- “Se sentía tan bien, ¿era un sueño?” - y si lo era deseaba que durara por siempre, sus caricias eran maravillosas, pero me sentía tan torpe y a la vez tan deseosa de hacer lo mismo que empecé a acariciarla con rapidez como deseando comérmela en ese beso, nuestros dientes chocaron un par de veces y ella se soltó suavemente de mi.

- Espera – le dije besándole la frente - ¿es la primera vez que besas? – le pregunte ansiosa.

- Sí – respondió casi susurrante

- Entonces sígueme – le volví a besar indicándole como debía de hacerlo, ¡Dios mío! La estaba besando, le estaba probando, llenándome de su dulce saliva que se entremezclaba con la mía, tenía a Laura entre mis brazos y a pesar de sentir tanta culpa, a pesar de que mi mente me gritaba que me detuviera simplemente no podía hacerlo.

Era tan dulce, tan suave, estaba dentro de mi boca acariciándome con su lengua yo solo me deje guiar siguiendo sus movimientos, era mi primer beso, mi primer beso, y estaba siendo tan dulce, tan suave y tan gentil, que por vez primera fui consciente de lo que la palabra felicidad realmente significa. Te quiero, Te quiero, Te quiero le repetí en mi mente y quise expresarlo en ese dulce movimiento llamado beso.

Me separé lentamente de ella y le mire de lleno a los ojos, su rostro sonrojado y su respiración agitada, sus suaves mechones rubios sobre su frente que retire con mi mano.

- Me gustas – le dije sosteniéndole el rostro con las manos y a continuación le pedí aquello que no debía ser – se mi novia pero… - me mordí el labio inferior – mantengámoslo en secreto porque esto está más que prohibido.

¿Era en serio, era en serio aquello que estaba escuchando?, le mire a sus ojos azules océanos intensos y supe que lo decía en verdad… ahora ¿qué tenía yo que responder?....

13 comentarios:

  1. ESEEEEEEEE casi beso debajo de la lluvia!!!! ahhhh si me lo imagine todo y cuando estaba ahí ahíii apunto aparece alguien ¬¬ joder siempre pasa eso eh! gente inoportuna >.< pero lo importante es que si se besaron =D Amo esta historia y la puedo leer y leer y no me cansa, fanática de ella sin duda.

    Sheila ánimo con todas tus historias que siempre son genial, tu talento no tiene limite y me alegra que lo compartas con todas nosotras *o* besotes y abrazos para ti n.n

    Ps= Karlaaaaa como amo a esa mujer!!!!! quiero una para miiii!!!! donde nacen o las fabrican? yo la quiero D= xDDDDD Karla <3

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    1. yo tbn quiero una!! Dios casi grito en cada escena!!

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  2. O.O OMG!!! por fiiiiin!!!!!! siiiii uy pero qe bonito! n_n animooo sigue asi qeridisima sheila! besos! ^^ alumna y maestra es tan kawaii n_n yep <3

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  3. Siiiii, por fiiiiiin!!! ya iba siendo hora de que Laura se diese un poco de alegria al cuerpo. Aunque algo me dice que Dennis no dejara que todo sea paz y amor ¬¬, esa chica seguramente ni coma ni deje comer ^^

    Genial el capitulo

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  4. Ijoles..!!! Que lindo quedo..!! que romantico..!! es genial, muy bueno...!!! al fin se besaron...!!! y me muero por segir leyendo... siempre dejas en la mejor parate..!! IKEZU.. jijiji....!! jejeje..!! besos sheila..!!

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  5. aaaaaaaa ya quiro el siguiente episodio

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  6. ayyyyy....ya kiero leer la continuacion....:p

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  7. Pero que capitulo tan extraordinario, casi me da un colapso esperando ese beso creo que yo estaba peor que Laura. En serio Sheila eres una artista a la hora de escribir, ya quiero leer el otro capitulo. Mil felicitaciones, Besos y Abrazos ^_^.

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  8. Al3 hermosaaaa,Alternative culture divina, MzDaRkGirL preciosa,alexygeo bella, lucia guapa, jenifeyma encantadora. Mil Gracias hemosas por seguir la historia!!!! Me Alegra en el Alma que les este gustando tanto Les Mando Mil Besos!!!!

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  9. DIOSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS me encanta q maravilloso fue todo... el nada mas imaginarlo me provoca un enorme sentimiento.. de verdad que me encanta la historia, muchas gracias .....KACHI

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  10. Alguien más se dio cuenta de que se tomaron como mil cafés cada una a lo largo del día ???? lo sé, no es lo importante de la historia, lo sé jajjajjajajajaj

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  11. Creo que es la quinta vez que leo esta historia y este capítulo sigue siendo mi favorito *.*

    Sheila te extraño! Cuando subirás el próximo capitulo jajaja..

    Mañana es mi misa de graduación y me estoy desvelando leyendo jajaja (es que eres muy buena escritora). Un besote, espero te encuentres bien

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