jueves, 25 de septiembre de 2014

El Diario de Mai (Final) Parte B

Saludos mis queridisimos Fans sorry si me he tardado en publicar pero ya estoy de vuelta con la siguiente parte del diario de Mai, es el final que he decidido subir en tres partes y pues bueno les entrego la Parte B, espero que les gusteeeeee!!!!! Les mando muchos besos y abrazos!!! Una disculpa si es que ven que poco a poco las imagenes dejan de estar presente en este fic, pero ahorita no tengo mi Laptop, definitivamente murió, no hubo arreglo, sólo la USB donde tenía guardado esta continuación, es por eso que faltan las mismas.

 Este Fic lo dedico para ti, tu lector (a) que en estos momentos estas leyendo, gracias por tomar un poco de tu tiempo para leer lo que me pasa por la cabeza. 

Y ahora sí, a leer!!!!!




Bastaron dos días para que Shizuru se recuperara por completo; Mai había cumplido su promesa y la chica ojorubí, se lo agradecía en el alma, a pesar de que Shizuru le pidió que descansara, Mai se había negado, diciéndole que estaría preocupada si no se quedaba a su lado hasta ver que efectivamente, estuviera del todo bien. 

Ahora que Shizuru regresaba a clases, su mente lejos de estar enfocada en el tema que el profesor estaba impartiendo, esta se hallaba sumergida en la sensación tan extraña, que el haber besado la mejilla de su amiga le había provocado; y es que era algo que no podía definir del todo, sin embargo, el sólo hecho de recordar el tacto de esa suave piel contra sus labios, le provocó un sonrojo total.


- Shizuru-san ¿te sientes bien? – preguntó en voz baja una chica que estaba a su lado – estas muy sonrojada, ¿será que nuevamente estas afiebrada?

- ¿Eh? ¡ah!, no, no, no lo creo – contestó – estoy, estoy bien, en verdad, gracias por preocuparte – sonrió y volvió la vista al frente; decidió que lo mejor era sacudirse aquel asunto de encima y centrar toda su atención en las clases, mal que bien ya había perdido varios días de las mismas.

Ese mismo día ya casi entrada la noche, Mai le llevó a Shizuru de cenar; había preparado la comida favorita de la chica de la cual se estaba enamorando y ésta sintió un profundo agradecimiento por los cuidados que la ojiviolaceo, le prodigaba.

Mientras comían, Shizuru miró a Mai discretamente un par de veces y se dio cuenta de que su corazón latía más rápido de lo normal, cada vez que de alguna manera rozaban sus manos, o bien cuando Mai le miraba y le sonreía con cierto dejo de ternura; intentó encontrar una clara y lógica definición para lo que estaba sintiendo y entonces, llegó a ella la respuesta:

- “¡Ah! – pensó – ¡claro!, nadie ha sido tan buena conmigo, entonces, esto que siento es un profundo agradecimiento, por todas las atenciones que Mai, me ha brindado, eso es, eso definitivamente debe ser”

Tras haber “resuelto” el enigma, se sintió de alguna manera satisfecha y decidió ser una influencia positiva en la vida de la chica, que tan generosamente compartía su espacio y tiempo con ella sin pedirle nada a cambio.

Miró através de la ventana el despejado cielo, ya colmado de cientos de estrellas, decidió entonces que sería bueno que salieran a dar un paseo ya que había luna llena y en verdad tenía el franco deseo de ver ese cielo tan bonito a su lado.

- “Sí – pensó – intentaré ser una buena Sempai para ella y la mejor de sus amigas”.

Salieron y caminaron tranquilamente por las jardineras; para Mai, el hecho de pasar el tiempo así, a su lado, era de momento más que suficiente para ella, aunque había un detalle que deseaba dejar saldado, mismo que le había estado molestando desde hacía un tiempo.

- Shizuru – dijo suavemente – quisiera que me perdonases por la manera en la que te hablé, el día que me contaste el… desagradable suceso que hizo que estrellases el vidrio del portarretratos…

- “¿Portaretratos?” – pensó – “¡Ah! sí, la fotografía… Natsuki” – se quedó por un momento en silencio, extrañándose de no sentir aquella pena que había estado cargando, durante todo el tiempo de ausencia de la chica que amaba.



- En verdad yo…

- Está bien Mai – dijo posando la palma de su mano en su hombro – no tienes nada de que disculparte, eres mi amiga y sé que… – suspiró con aceptación – hay mucha verdad en tus palabras, gracias por tu honestidad – Shizuru volvió el rostro a un lado y sonrió suavemente – ¿me esperas un momento Mai? – le solicitó y la chica ojiviolaceo asintió un par de veces.

Shizuru le dejo un momento a solas, Mai se sentó en una de las bancas y elevó la vista al cielo, pronto entraría el invierno, eso significaba que también Shizuru cumpliría años; deseaba preparar una fiesta para ella, reuniría a todos sus amigos y celebraría en compañía de todos ellos ese día tan importante. Deseaba verla contenta, se había hecho de alguna manera adicta a esa enigmática sonrisa, es por ello que siempre que estaba con ella procuraba contarle alguna anécdota divertida, tan sólo para hacerle sonreír.

- “Me encantaría poder regalarle en su cumpleaños algo, algo que le gustase de verdad” – pensó – “envolver en regalo a tu compañera de cuarto” – de súbito recordó las palabras antaño dichas por Reito-san – “eso… – frunció los labios y su ceño suavemente – no – meneó en negativo, como sacudiéndose ese pensamiento – definitivamente no quiero eso…”

- Un millón por tus pensamientos – volvió el rostro y sonrió al mirarla.

- Mai – pronunció su nombre suavemente y le extendió una lata de café caliente – empieza a enfriar ¿verdad?







- Sí, gracias – le respondió con una hermosa sonrisa que provocó un sonrojo en la alta chica, sintió un calor proveniente de su pecho; algo inusual… diferente.







- ¿Sucede algo Shizuru? – preguntó Mai notando el sonrojo en las mejillas de la chica que parecía ligeramente extrañada.

- ¿Eh?... no, no, en absoluto Mai – sonrió tratando de que todo se notase tan normal como siempre – es sólo que realmente eres la primera persona a la cual puedo considerar verdaderamente una amiga.

- Gracias – sonrió bajando la mirada, se sentía feliz.







- ¡Ah! – Mai levantó la vista y miró más allá de Shizuru lo que incitó a esta a volver el rostro.

- “Yuuichi Tate” – al verlo, Shizuru sintió una sensación de molestia que no supo definir del todo.



- Perdona Shizuru – le dijo Mai sin mirarla – yo…

- No te preocupes, regresaré a mi dormitorio – iba a decirle que le deseaba suerte, sin embargo esas palabras se negaron a salir de sus labios tan sólo le sonrió.

- No tardaré – afirmo sin mirarle.

- De acuerdo, entonces, prepararé un poco de té – dijo Shizuru haciendo un esfuerzo enorme por retenerla de la mano e impedir que se alejara de su lado.

Se alejo unos metros y se negó a volver el rostro atrás, su corazón latía con fuerza, trago saliva un par de veces e intentó dilucidar, la creciente molestia que se apoderaba de ella y el enorme deseo que sintió por no dejarla a solas con Yuuichi Tate.

- Fujino – la voz de Nao le sacó de su ensimismamiento.

- Yuuki – san.

- ¿A dónde te diriges? – le preguntó sin verdadero interés.

- A mi dormitorio – le contestó secamente.

- ¿Te has mudado a caso?

- No, ¿por qué lo preguntas?

- Pues ya te pasaste – le dijo señalando con el dedo.

- Oh, sí – sacudió la cabeza suavemente en forma negativa – es verdad, estoy un poco distraída, gracias Yuuki-san.

- Algún día volverá, ya deja de preocuparte – respondió Nao, siguiendo su camino.

- ¿Cómo?

- Kuga – dijo sin volverse a verla, mientras se llevaba las manos tras la nuca – ya volverá – Nao se alejó dejando a Shizuru momentáneamente confusa.

- Nat-su-ki – pronunció de forma pausada, su corazón no latió desenfrenadamente como antaño, ni sintió esa amarga sensación en la boca del estómago – sí, – dijo casi sin voz – volverá… cuando tenga que hacerlo – fue casi un rezo sin fe, el cual no guardó el más mínimo gesto de anhelo o dolor – ¡ah! es verdad, Mai – su corazón latió deprisa – le dije que prepararía el té.

****

Mai llamó a su puerta quince minutos más tarde, su semblante reflejaba una muda tristeza que enterneció a Shizuru.

- ¿Estás bien? – le preguntó, haciéndose a un lado para que pasara.

Mai asintió un par de veces.

- Ven a la sala, he preparado té rojo, seguramente te hará sentir mejor… esta haciendo un poco de frío y estoy segura que algo caliente te caerá bien – una vez en la sala Shizuru le dio la espalda para dirigirse a la cocina, sin embargo se quedo unos segundos sin moverse, se giró lentamente y con suma delicadeza tomó el rostro de Mai entre sus manos, cerró los ojos y le besó tiernamente la frente, para después volverla a mirar; Mai, se topo con la mirada más hermosa que había visto en toda su vida, sus ojos se anegaron en lágrimas las cuales se desprendieron sin piedad.

Shizuru le abrazó con mucha ternura y Mai se dejo envolver por esos brazos que le brindaban tanto consuelo.

- Podemos volver a estar juntos – recordó la voz de Tate – no es demasiado tarde – le sostuvo de los hombros – ¿por qué aferrarte a alguien cuyo corazón ya esta dado?

- Eso… no puedes afirmarlo…

- ¡Por favor! – le sacudió con fuerza – ¡Despierta!, ¡Todo Mundo Sabe que Fujino sólo tiene ojos para Kuga!, ¡que ella HA SIDO, ES y SIEMPRE SERA el AMOR de SU VIDA!

- ¡Suéltame! – Mai se revolvió entre sus brazos y se soltó de su agarre – ¡no quiero seguir escuchándote!

- ¡Por qué no quieres oír la verdad?, ¡si sigues así terminarás lastimada!, ¡es que no te das cuenta? – Tate le miró con verdadera preocupación – no he dejado de amarte, por favor – suplicó – aún podemos ser felices tú y yo.







- No, yo ya no… siento por ti… yo… lo siento.

- Esta bien – dijo Tate dolido en sus sentimientos – comprendo – apretó fuertemente los puños – lamento que te hagas esto a ti misma – volvió el rostro con fuerza a un lado y se dio la media vuelta – en el fondo sé que eres consciente de que ella nunca te amará… espero equivocarme… pero… sé que al final…cuando ella regrese y la veas entre sus brazos... – chasqueo la lengua y se encaminó sin volverse a verla, meneó la cabeza en negativo un par de veces y agregó – ella siempre será de Natsuki… en el fondo lo sabes ¿verdad?, no te conviertas en una molestia para ella.

- ¿Molestia? – pensó Mai, trago saliva y apretó las manos con fuerza.

- “Quiero protegerla, no quiero verla sufrir” – pensó Shizuru mientras acariciaba la sedosa cabellera de la chica que sostenía entre sus brazos.

Mai correspondió al abrazo recibido, sus manos se aferraron a la espalda de la mujer que amaba, en verdad le quería tanto, en verdad le amaba tanto, que a pesar de su propio sufrimiento sabía que siempre buscaría ante todo la felicidad de Shizuru.


- “No seré una molestia para ti – pensó Mai si ella es el amor de tu vida – se mordió el labio inferior con fuerza – entonces… cuando Natsuki vuelva… yo… yo… me haré a un lado… lo… lo prometo… pero por ahora, tan sólo por ahora déjame estar así, a tu lado, tanto como sea posible”.

Se quedaron en silencio, las palabras sobraban, internamente Shizuru, se propuso cuidar de ella, el tiempo parecía no pasar, de una u otra forma ambas anhelaban que ese abrazo no se rompiera nunca.

****

Días después Shizuru tuvo la oportunidad de encontrarse con Tate en el camino, al verse ambos detuvieron su paso, una suave brisa agitó suavemente el cabello de la ex presidenta del consejo estudiantil, ambos se quedaron en un incomodo silencio que pareció una eternidad.

- Yuuichi Tate – dijo por fin Shizuru.

- Fujino-san – Tate frunció el entrecejo.

- Quiero pedirte Yuuichi-kun que no hagas sufrir más a Mai – soltó la chica, mirándolo seriamente – no es nada caballeroso de tu parte.

- ¿Sufrir? – levantó la ceja y torció ligeramente la boca – créeme – dijo mirándola por todo lo alto – al final no seré yo quien verdaderamente la lastime – paso a un lado de ella y se detuvo a su costado – llamarla por su nombre – dijo Tate meneando la cabeza en negativo – demasiado familiar la forma en que la llamas, creí que únicamente a Kuga-san… - no termino la frase se quedo un momento en silencio – bueno – dijo tras unos instantes – ten cuidado quizás ese exceso de confianza sea lo que provoque que la gente se aleje de ti.

Dicho eso siguió su camino sin mirar atrás. Shizuru clavó la mirada hacia la nada, las palabras cayeron como dagas sobre ella y dolió, dolió mucho; su corazón latió desenfrenadamente, de una u otra forma siempre fue consciente de la coquetería que ejercía sobre Natsuki; aunque al principio sólo lo usaba para bromearla a sabiendas de que no obtendría de ella más que una probable amistad; sin embargo terminó por ceder a su propio amor; a su propio deseo por de alguna manera, darle a entender a la peliazul que en verdad ese sentimiento era más, mucho más que una simple amistad. Porque a pesar de todo, su más grande anhelo era que Natsuki descubriera la clase de amor que sentía por ella y una vez descubierto, había soñado con ser correspondida de igual manera, situación que nunca sucedió.

- “Shizuru fuiste la primera en venir a mí, cuando no podía confiar en nadie, pero… No puedo sentir lo que a ti te gustaría” – recordó las palabras de Natsuki dichas bajo el derruido techo de aquella Iglesia, apretó los libros que llevaba en sus manos fuertemente contra su pecho, su mandíbula se tensó – lo entiendo – musitó y se mordió el labio inferior con fuerza hasta hacerlo sangrar – lo entendí desde la noche en que me lo dijiste – cerró los ojos con fuerza – no era necesario que te alejaras de mí de esa forma, no era necesario que huyeras de esa manera – un suave hilo de sangre descendió por la comisura de sus labios – si me hubieses dicho lo mucho que detestabas mi presencia, me hubiera alejado de ti y no te hubiera vuelto a molestar... "demasiado familiar la forma en que la llamas, creí que únicamente a Kuga-san… ten cuidado quizás ese exceso de confianza sea lo que provoque que la gente se aleje de ti.” – Mai… – susurró y una lagrima descendió por sus mejillas – no… – sintió un pinchazo en el corazón que dolió profundamente, el rostro sonriente de Mai inundo su mente – no quiero que se aleje de mí, no quiero hacer nada que pueda hacer que se aleje de mí lado… si ella alguna vez me odiase… creo que no podría soportarlo.

- ¡Shizuru! – el gritó de Mai le tomó desprevenida, se giró rápidamente y la vio venir corriendo hacia ella, con esa interminable sonrisa que le provocaba una franca sensación de bienestar, tranquilidad e incluso... felicidad.

Shizuru escondió la mirada, ladeando suavemente el rostro a un lado, Mai se detuvo frente a ella.

- ¿Sucede algo Shizuru? – preguntó Mai buscando el rostro de la chica cuyo rostro vuelto a un lado le impedía ver su escarlata mirada.

- No, no es nada – dijo – tengo que hacer algunas cosas yo… ¿eh?

Shizuru perdió la fuerza de sus manos, sus libros cayeron al suelo, su corazón latió desenfrenadamente. Mai le sujetó del rostro con ambas manos y le besó la frente con mucho cariño.

- Ma-i – pudo apenas articular…

- Shizuru es más bonita cuando sonríe – dijo con suma ternura mientras le abrazaba, acarició suavemente su cabello – es por eso que siempre quiero que sonrías, porque de esa manera Shizuru será cada vez más y más hermosa.

- ¡Mai! – exclamó Shizuru y se aferró a ella con fuerza, no deseaba llorar pero fue casi imposible no hacerlo, desahogo toda esa tristeza que había estado guardando por tanto tiempo, por primera vez se permitió sentirse vulnerable, se sintió tan pequeña, tan frágil, como si se tratase de un pequeño gorrión cansado de un largo y agotador viaje; entre esos brazos pudo sentirse protegida, el calor proveniente de ese cuerpo le envolvió de una forma tan cálida como si esos brazos fuesen su hogar.

- Todo está bien Shizuru, no te dejaré sola, nunca te abandonaré – susurró Mai entre su cabello – voy a protegerte siempre… siempre…

Era una promesa que Shizuru quiso guardar en su corazón, Mai estaba ahí para ella, le había hecho compañía durante esos largos meses de ausencia de la chica que amaba, su amistad era sin lugar a dudas su mayor tesoro, un bien de un valor incalculable y se juró así misma, no arruinar ese hermoso tesoro. Sería en verdad la mejor amiga de Mai por siempre. Mai por su parte atribuyó la tristeza de la chica que tenía entre sus brazos a la ausencia de Natsuki; cosa que en verdad le entristeció pues pese a todo en el corazón de Shizuru, Natsuki al parecer estaría por siempre.

- Algún día volverá – le susurró entre su cabello, con un dejo de tristeza.

- Aahh – musitó suavemente, al percatarse de que Mai atribuía su estado de ánimo a la ausencia de la peliazul – sí… ella… volverá cuando lo considere oportuno – dijo quedamente sin ningún rastro de emoción en su voz, mientras estrechaba un poco más su abrazo.

- Siempre que estoy triste – le dijo tras un instante – me gusta ir a cantar al Karaoke, ¿quieres venir conmigo Shizuru?

- Sí – respondió, esbozando una sutil sonrisa, en verdad Mai sabía elevarle el ánimo.

Quedaron de acuerdo para verse por la tarde y una vez en el Karaoke Mai quedo fascinada con la voz de Shizuru, en verdad era preciosa, se paso el resto de la tarde admirándole en secreto, fascinándose de ella, amando el saber cada día un poco más de la mujer que tanto quería y admiraba.




****

Y los meses pasaron, la amistad entre Mai y Shizuru cada día se hacía más y más fuerte y no era para menos ya que gastaban más tiempo juntas, cada espacio libre que Mai tenía se lo dedicaba a Shizuru y viceversa, tanto así que Mikoto empezó a ser más independiente y sin lugar a dudas le gustaba pasar mucho tiempo con Nao, quizá sería porque compartían la misma edad y por extraño que parezca tenían varias cosas en común.

El Invierno Mai lo paso casi por completo con Shizuru, incluso se quedo a dormir con ella varios días, gastando gran parte de las noches en pláticas que duraban en ocasiones hasta el amanecer.

Ya para el cumpleaños de Shizuru, Mai le preparó una fiesta sorpresa, la cual fue todo un éxito, el rostro de Shizuru al ver reunidos a todos sus amigos fue algo que Mai guardo profundo, en su corazón. Para la chica ojirubí fue sin duda el mejor de sus cumpleaños, se sintió verdaderamente feliz por compartir esos momentos con Mai y con todas las personas a las que guardaba gran estima.

En navidad Mai le regaló un collar de plata con un bonito dije en forma de corazón adornado con una pequeña amatista al centro y Shizuru le obsequió a Mai una bufanda que ella misma confeccionó, Mai la utilizó todo el invierno, significaba mucho para ella el que Shizuru la hubiera tejido con sus propias manos.


****

Las salidas con Shizuru se hicieron más frecuentes, ambas chicas disfrutaban mucho de su mutua compañía; el hablarse y mandarse mensajes por celular se había hecho algo cotidiano entre ambas; Shizuru se divertía cuando Mai se enfrascaba tanto en los asuntos del consejo estudiantil que terminaba estresándose por nada.


-       -  Mai se ve tan linda cuando se estresa – le decía, tranquilamente mientras bebía té y observaba las graciosas caras que Mai hacía cada vez que revisaba algún documento.

-         - Gezzz  Shizuruuuuuu no es gracioso – le reprochaba la ojiviolaceo y se dejaba caer de lleno sobre el escritorio recostando la cabeza sobre sus antebrazos – a veces estas cosas me sacan de quicio – decía mientras hacía mohines con la boca. 

-         El problema, es que tratas de hacer todo al mismo tiempo y eso termina por estresarte – Shizuru, dejo la taza de té sobre la mesa,  se levantó y  fue a pararse tras ella – veamos – dijo pasando las manos sobre los hombros de Mai; esta se incorporó suavemente hasta quedar sentada completamente derecha, el toque del pecho de Shizuru tras su espalda le puso tan rígida que casi ni se atrevía a respirar – debes – continuó Shizuru – de ser un poco más organizada y más paciente, cada cosa debe de ser tratada según su estatus, mira – tomó varios papeles y los acomodó frente a ella mientras reposaba suavemente la barbilla sobre la cabeza de la Presidenta estudiantil – estos y estos pueden esperar hasta tres días en ser revisados, así que los pondremos de este lado, este y mmmm… sí, este, puede esperar hasta la siguiente semana, estos otros dos… – continuó Shizuru, mientras el corazón de Mai latía con desenfrenada fuerza, sus mejillas pintaban un profundo carmín, le tenía tan cerca que podía claramente percibir el dulce aroma de su cuerpo, el calor que despedía se mezclaba con el suyo, suscitándole el deseo de abrazarla y mantenerla entre sus brazos tanto como fuera posible, el dulce tono de su melodiosa voz ronroneaba suavemente en el aire llenando el espacio de una suave sinfonía que no deseaba que se acabase nunca.
  
Tras terminar, delante de ella quedaron varios montoncitos de papeles organizados a la perfección.

-        Listo – suspiró con satisfacción – ya ha quedado como debe de ser, ¿ves? lo que tienes que hacer el día de hoy es realmente poco  –  sonrió y de forma verdaderamente inconsciente inclinó la cabeza dándole a Mai un suave beso en la mejilla que dejo por un momento sin aliento a la nueva Kaichou.

-         Shi… Shizuru – dijo con la voz entrecortada – llevándose las yemas de los dedos a la mejilla.

-       -   Perdona Mai – sonrió con disculpa – no pude evitarlo te ves muy linda cuando estás en aprietos.

-         -  Ah, no yo… es decir… gra… gracias Shizuru – bajo el rostro y observó el perfecto trabajo que su amiga había realizado en tan poco tiempo y eso de cierta manera le lleno de vergüenza – en verdad no estoy calificada para este tipo de trabajo – dijo suspirando con ligero desgano.

-         -  No digas eso Mai – Shizuru jaló una silla y se sentó a su lado – has hecho un excelente trabajo – le sonrió sincera – desde que eres Presidenta del Consejo Estudiantil realmente no he intervenido demasiado, por ti misma has descubierto como hacer las cosas y eso me enorgullece mucho, además de que me sienta feliz el hecho de poder apoyarte y serte de alguna manera útil en el desempeño de tus labores; como lo esperaba, eres una Gran Kaichou Mai – le miró con aprobación.

 -         Ah, Shizuru – las mejillas de la chica se ruborizaron suavemente y una gentil sonrisa afloró en sus labios – gracias, es por ti que… es decir con tu apoyo, el no dejarme sola, yo… muchas gracias  – le obsequió la más hermosa de sus sonrisas y  la ojirubi quedo prendada de ese gesto tan hermoso, tanto que le acarició la mejilla con suavidad.

-  El silencio se hizo presente durante un momento, se miraron a los ojos y Shizuru de manera inconsciente acerco ligeramente el rostro hacia ella.

Cuando una ráfaga de viento se coló por la ventana y elevó un par de papeles desorganizando ligeramente los documentos que se hallaban sobre el escritorio.

-        -   ¡Oh! vaya, ce-cerraré la ventana – dijo Shizuru mientras se levantaba, su corazón latía muy deprisa.



-        -   Sí, yo, volveré a organizar esto – dijo Mai con el rostro cubierto en rubor. 

-        -  “¿Qué, qué ha sido eso?” – pensó la ojirubi – “yo…” - meneó la cabeza en negativo – “no, no ha sido nada” – se dijo así misma – “será mejor irme a casa tengo que estudiar para los próximos exámenes” – me voy Mai – le dijo tras cerrar la ventana – tengo que prepararme para los próximos exámenes y sea como sea tu tienes aún trabajo que realizar.

-        -  Ah… emmm… sí – le respondió, aunque en verdad deseaba que se quedase un poco más – de acuerdo Shizuru, esfuérzate ¿nee? – le sonrió y ello hizo latir el corazón de la ojirubí quién sin percatarse sonrío ampliamente y asintió un par de veces.

-        Lo haré – le respondió – nos vemos Mai – te llamaré más tarde – le regalo una hermosa sonrisa.

-          De acuerdo

Al salir de la sala se llevó la mano al pecho, sintió el latir de su corazón y sus mejillas se encendieron de arrebol.

-        “Esfuérzate ¿nee?” – sonrió suavemente al recordar sus palabras – Mai – susurró y esbozó una bonita sonrisa, se sintió llena de ánimo y fuerza sin duda sacaría excelentes calificaciones para tener el tiempo disponible para estar con ella.

Mai por su parte, quería entender ese instante en el que se quedaron en silencio viéndose a los ojos, fue consciente de que Shizuru acercó ligeramente su rostro al de ella, significaba acaso eso ¿que iba a besarla…?

-         Arrggghhh, ¿por qué tenía que entrar esa ráfaga de viento? – se llevó las manos a la cabeza y se mezó el cabello – su rostro dibujo una graciosa cara de frustración – aaaaahhh – suspiró profundo y se recargo por completo en la silla, mirándo atentamente el techo – Aaaaaaaahhh Shizuru…hubiera deseado que me besaras – dijo mientras suspiraba profundamente una vez más y se inclinaba un poco más hacia atrás con la silla.

-       -  Así que mis sospechas eran ciertas…Te gusta Fujino – afirmó una voz sin gran tono de sorpresa. Mai se sobresalto, perdió el equilibrio y terminó de espaldas al suelo.

-       -  ¿Eh? ¡qué? ¡quién? – se incorporó lentamente mientras se dolía la cintura – abrió un ojo y vio a Nao quien le miraba sin gran asombro.

-         Serás torpe – le dijo.

-         ¿Cuándo entraste? – preguntó Mai con el rostro increíblemente rojo.

-         - ¡Ah!, ¿eso?, pues, desde que estabas hablando contigo misma – dijo acercándose a la ventana y mientras la abría, una nueva ráfaga de aire entró e hizo volar unos cuantos papeles del escritorio.

-        ¡Baka! – gritó Mai tratando de agarrarlos al aire, para terminar cayendo torpemente una vez más al suelo.

-         Si quieres conquistarla será mejor que cambies de modelo de ropa interior esa esta muy pasada de moda – le dijo levantando una ceja, su gesto de desaprobación era bastante simpático.

-         ¡BAKAAAAAAAAA! – se levantó Mai con el rostro aún más rojo si es que eso era posible, su gesto era graciosísimo – ¡ve-vete de aquí!



-         Jajajajajajajajaja – se carcajeó Nao – esta bien, me voy, me voy – dijo mientras se dirigía a la puerta – ¿sabes algo? – dijo antes de salir – en dos días será san Valentín, ¿por qué no le regalas chocolate? De esa forma podrías expresarle tus sentimientos – le guiño – pero no olvides comprarte ropa interior nueva, en verdad esa que usas no es nada sexy – Nao se río mientras salía rápidamente para no ser alcanzada por el borrador que ya volaba en dirección suya. 

El rostro de la presidenta estudiantil era una graciosa mueca de frustración, vergüenza y sorpresa, levantó la silla, se sentó  de nuevo, suspirando profundamente.

- Tonta – dijo por lo bajo – mira que decirme que…bueno ya – sacudió la cabeza en negativo un par de veces – San… San Valentín, bueno, s-sí ¿verdad?... yo… es decir, osea… no sería mala idea regalarle chocolates ¿no es así?, somos, somos amigas y yo… yo quiero expresarle mis sentimientos – su rostro se contristó – supongo que sería más sencillo si fuera Natsuki, sí – suspiró profundamente – si fuera Natsuki todo sería más fácil… Shizuru… ¿Por qué tuviste que enamorarte de ella?... ojala te hubiera conocido antes… ojala te hubieras enamorado de mí – se recostó utilizando sus antebrazos como almohada y cerró los ojos – chocolates… sí… quiero regalarle chocolates…

Mientras en las jardineras, Shizuru sonrió al ver a lo lejos a un par de chicas que se mostraban muy animadas viendo una revista.

-         ¿Entonces le regalaras Chocolates a Ikeda-sempai? – pregunto una de ellas con emoción.

-           - le respondió la otra con las mejillas encendidas en rubor – espero que lo acepte.

-        Yo le regalaré chocolate a Tora-kun – sonrió.

-         Él en verdad te gusta ¿cierto?

-         Sí, espero que le guste el chocolate casero que pienso hacerle.

-          - ¿Quieres que lo hagamos juntas?

-         Sí, será divertido.

Las chicas saludaron con respetó a Shizuru cuando pasaron junto a ella.

-         ¡Aaah! – exclamó una de ellas – es Shizuru-sama.

-         ¡Que guapa! – dijo con emoción la otra.

-         Chocolate – susurró – ¡ah! es verdad, pasado mañana es San Valentín… ¿debería regalarle chocolates a Mai?... es decir, ¿somos amigas, no es así?, y este día no es exclusivo sólo para las parejas – sintió sus mejillas ruborizarse –¡ah! Natsuki… este será el primer san Valentín que no… no – negó un par de veces con la cabeza – no es bueno pensar en ello.

-         Le regalaré chocolate a Kaichou-san – dijo una chica a lo lejos con gran emoción.

-         Yo también – dijo la otra que venía acompañándola.

-         Es muy guapa ¿verdad?

-          Sí, aunque Fujino–san era más guapa todavía.

-         ¡Ah! miren, miren es Fujino-san – todas pegaron un grito que puso nerviosa a Shizuru.

-          -  Hola chicas – les saludo.

-     - ¡¡¡Aaaaah!!! – gritaron todas – ¡nos saludo! – echaron a correr y Shizuru se preguntó la cantidad de veces que le había pasado eso.

-          -  Sí – dijo con determinación – le regalaré chocolates, somos amigas ¿verdad?, entonces lo haré – se sintió motivada y sin darse cuenta, el momentáneo recuerdo de Natsuki se difumino de su mente, como si nunca hubiese existido – “¿qué tipo de chocolate le prepararé?” – pensó, mientras esbozaba una bonita sonrisa.

Y el  día de San Valentín llegó, por todos lados se veían chicas  regalando chocolate a las personas que les gustaban, Shizuru sonrió con melancolía, sin duda sus días de preparatoria habían sido realmente buenos; aún con todo y la batalla que tuvieron que enfrentar como Himes.

-          -  “Por la noche vere a Mai, espero que le guste lo que le he preparado" – sonrió suavemente – "le mandaré un mensaje pidiéndole que me vea en mi dormitorio a las ocho”
-           
 -  ¿Eh?, ¡Aaaaahh! – Mai Sonrió enormemente al ver que había recibido mensaje de Shizuru – quiere que la vea en su dormitorio a las ocho ¡que bien! – se emocionó – espero que le guste lo que le regalaré.

El tiempo pareció irracionalmente lento a lo largo del día, de repente Mai se vio rodeada de chicas y chicos que se acercaban a ella para obsequiarle chocolate; era la primera vez que le pasaba y no sabía como responder, hasta que le llegó un mensaje de Shizuru, diciéndole que muchas de las personas que le obsequiarían chocolate lo hacían por admiración a ella y que estaba bien aceptarlo. Con ello le fue más fácil a Mai sobrevivir a ese día. Cuando llego a su habitación, cargaba con ella dos bolsas con todo lo que le habían obsequiado.

-         ¡Oh!, que gran botín – exclamó Nao tomando rápidamente las bolsas de las manos de Mai, cuando la vio entrar.

-          ¿Qué haces aquí? – preguntó con ligera intriga.

-          Vine a estudiar con Mikoto.

-         Pffff sí, claro – Mai menenó en negativo, riendo por lo bajo al ver la cara de indignación de la chica.

-          -  Como sea – respondió Nao – y en vista de que quién te gusta es Shizuru, entonces no te molestará si Mikoto y yo, nos comemos el chocolate ¿cierto?
-       Eso... eso no es de tu incumbencia - le replicó, al mismo tiempo que sus mejillas se printaban en profundo carmín - o-oye - dijo al ver la avidez con la que las chicas empezaron a devorar el chocolate - les va a doler el estómago si comen así de rápido – dijo elevando una ceja.

-          Hadbrá valdi-do la pe-glum-na – afirmó Nao con la boca llena de chocolate.

-         - No hables con la boca llena, vas a ahogarte – replicó Mai meneando nuevamente en negativo.

Dejo entonces a las chicas disfrutar de su botín y se dirigió a la cocina, sonrió al sacar de una de las gavetas una caja de color blanco con patrones de corazones marcadas sobre la misma; la adornó con un listón violeta que cruzaba en diagonal  y remató en un moño. Del mismo color.

-          “Listo” – sonrió enormemente – “los hice con todos mis sentimientos puestos en ellos, espero ser capaz de alcanzar su corazón” – acarició la caja con la punta de sus dedos.

    Por la noche, se dirigió al departamento de Shizuru y esta le recibió con una hermosa sonrisa.

  –        Mai, pasa, me alegra mucho que hayas venido – se hizo a un lado para dejarla entrar.

   –        Por supuesto que vendría – le respondió con las mejillas suavemente tintas en carmín – yo… emmm – sintió un ligero temblor en sus manos, mientras sacaba de su bolso la caja con chocolates que preparó para ella – pa-para ti Shizuru – se inclino ligeramente extendiendo los brazos a todo lo que daban con la caja fuertemente sujetada entre sus manos.

   –        ¡Ah! – shizuru se sonrojo ligeramente y tomó entre sus manos el presente que el era ofrecido – gracias Mai.

  La chica ojiviolaceo, sonrió enormemente al ver a la alta chica tomar la caja y mirarla detenidamente por algunos instantes.

   –        Yo… emm,  también, para Mai – Shizuru se sentía extrañamente nerviosa, eera curioso hacia mucho tiempo que no se sentía de esta manera, su corazón golpeaba con fuerza – espera – le pidio amablemente.

  El corazón de ambas chicas latía con fuerza, Shizuru no podía dejar de admirar la bonita envoltura que contenía el chocolate que Mai le regaló. Cuando volvió a la sala, le entregó a Mai una caja redonda de color rojo, como sus ojos adornado con un  bonito moño en color plateado.

   –        Gracias Shizuru – las mejillas de la chica se ruborizaron enormemente – no tenías porque…

   –        Somos amigas ¿no es así Mai? – Shizuru le miro con suma ternura.

  –        Sí, sí – afirmó Mai mirando los intensos ojos de Shizuru – Amigas – casi musitó.

    Al abrir sus respectivas cajas ambas quedaron sorprendidas, Mai le preparó a Shizuru chocolates rellenos de un dulce licor y Shizuru había creado un hermoso ramo con rosas en color blanco y rojo, se veía sumamente hermoso y bien detallado.

    Ambas conversaron  casi la mitad de la noche, mientras comían chocolate, el corazón de ambas estaba rebosante de felicidad tan sólo por su mutua compañía.




****

     Y la primavera llegó y con ello las jardineras de la escuela se pintaron de vida, los árboles de cerezo desprendían con la brisa sus hermosos pétalos rosados, los pájaros trinaban alegres esa mañana y Mai sonreía mientras caminaba rumbo a la escuela; a la mitad del camino se encontró con Reito quien le saludo amablemente.

-        ¡Ah! Mai-san, buenos días.

-         – Reito-san, buenos días – ¿vas a la Universidad?

-         – Sí – le contestó – pero antes tengo que ir a ayudar a Noriko- sensei con algunas cosas así que te haré compañía, por cierto Mai–san hoy te ves de muy buen humor.

-         – ¡Ah!, bueno es que ya es primavera y Shizuru prometió que el próximo fin de semana iremos a la playa – dijo feliz mientras caminaba al lado del alto chico.

-        – ¿En verdad? – preguntó Reito mirándole sonriente.

-        – Sí, así es.

-        – ¿Y ya le has confesado a Shizuru-san tus sentimientos?

-         – No, aún n… ¡eh? – exclamó – ¿qué… cómo… por qué… esto… cómo… cómo...

-         – Tranquila Mai-san – le sonrió el chico – no es para sorprenderse así.

-         – Pero es que ¿cómo sabes que… - se sonrojó hasta la nuca y Reito se rió por lo bajo.

-         – ¿Qué?, ¿qué te gusta? – le interrumpió.

-         – Bueno…yo… emm…

-        No es difícil enamorarse de Shizuru-san – le respondió perdiendo momentáneamente su sonrisa – es una gran mujer – elevó la vista al cielo y detuvo su paso – yo mismo en mi primer año me sentí sumamente atraído hacia ella… incluso le confesé mis sentimientos poco antes de iniciar el segundo año, sin embargo… - bajo el rostro y suspiró con nostalgia – ella me rechazó amablemente… aún con ello no deje de admirarla… ¿sabes? – le miró y sonrió suavemente – Shizuru-san es una Gran Mujer en todos los sentidos, es justo que sea amada como merece; pero me pregunto si es que comprendes el significado de amarla como mujer.

-        – ¿Amarla cómo mujer?

-        – Tras Shizuru-san siempre han corrido mil y un rumores – dijo Reito –  y vivir con ese tipo de presión social no es sencillo lo sabes ¿verdad?

-        Lo sé – dijo seriamente mientras recordaba el intento de Shizuru por alejarse de ella para que no fuera afectada por ese tipo de rumores.

-         – Por otro lado, está el precedente de Kuga-san y el amor que Shizuru-san siente por ella… – extendió la mano y un pétalo de cerezo se posó en su palma y lo observó atentamente – no dudo que Kuga-san la ame de alguna manera – tras ese comentario Mai sintió un ligero malestar – sino hubiera sido así – continuó Reito – su pilar no se hubiera elevado... aunque claro, hay diferentes tipos de amor… y saber cual particularmente es el tipo exacto que Kuga-san le profesa… hmmmm, es difícil de adivinar… aún así, sea cual sea el sentimiento que Kuga-san sienta por ella… – se volvió para verla, mientras una ráfaga de viento se llevaba el pétalo de la palma del chico y otra se posaba tomando su lugar – si no cuida ese sentimiento, pude llegar otra persona y llenar ese vacío que su ausencia ha dejado – sonrió ante el sonrojo de Mai – la cuestión que realmente importa es tener en claro si lo que sientes por Shizuru-san en verdad es amor o es sólo una profunda admiración, pues Shizuru-san es de esas personas que fascinan por su temple, su fortaleza, su nobleza y sin lugar a dudas tiene esa presencia que la hace sobresalir por entre toda la demás gente.

-         – Es maravillosa – dijo Mai de forma inconsciente.

-    – Lo es Mai-san, así que antes de brindarle una nueva esperanza, deberías analizar profundamente tus sentimientos…

-         – No tengo nada que analizar – le interrumpió – la amo y eso es todo – dijo con firmeza – no me importa lo que pueda pensar la gente, lo único que me interesa es hacerla inmensamente feliz.

-        – Entonces Mai-san, si es así, el próximo fin de semana habrá una lluvia de estrellas, creo que sería un buen momento para confesarle tus sentimientos, ¿no lo crees? – le guiño un ojo y se despidió de ella – suerte, espero que tus sentimientos sean correspondidos.

      Reito se alejó y Mai se llevó la mano al pecho, su rostro se contristó ligeramente.


-       “Espero que tus sentimientos sean correspondidos” - ¿qué sucedería, si no fuera así?, ¿lo aceptaría?, ¿dejaría de luchar por ella?, ¿se conformaría con ser únicamente su amiga?, sin lugar a dudas tenía miedo… miedo a que su amor no fuera correspondido y aunque no sabía que respuesta le esperaría, decidió dejar a un lado sus temores, le confesaría a Shizuru que estaba enamorada de ella aún si con ello existiera la posibilidad de que le rompieran el corazón.

    Continuara!!!