jueves, 30 de enero de 2014

AMOR EN PREPARATORIA CAPITULO 18 DESPEDIDAS (FINAL DE CAPITULO)

Hola mis adoradas fans, si, si, ya sé que me tarde mucho en subir la última parte de este capítulo pero comprenderán que ya no tengo tanto tiempo tiempo libre como lo tenía antes, así que por eso casi no he tenido tiempo de escribir nada, créanme cuando les digo que la más afectada aquí soy yo porque escribir es parte fundamental de mi vida y el no hacerlo me ha creado un estrés del tamaño del mundo.

Las amo gracias por seguir conmigo y pues aquí esta el final del capítulo 18 Despedidas, espero que les guste!!!!


Amor en Preparatoria


Capítulo 18 última parte


Román vomitó varias veces en el lavabo del baño, levantó la vista y miró su pálido rostro reflejado en el espejo, vómito una vez más y se aferró con fuerza a la fría cerámica, por un momento sintió sus piernas como si fueran de trapo.

- ¡Maldición!, ¡Maldición!, ¡por qué tuviste que provocarme! – exclamó mientras abría la llave y se echaba agua en el rostro una y otra vez – maldición – susurró y su voz se quebró – sus calientes lagrimas lamieron sus mejillas, contrastando con la fría agua que se escurría impávida por su rostro – maldita sea… ¿qué… qué he hecho?, ¿qué he hecho? – se dejó caer al piso hundió su rostro entre sus manos y lloró profusamente, como si fuera un niño pequeño.

En su alcoba Laura, tirada en el piso de costado temblaba de miedo, sus brazos habían quedado marcados con huellas violáceas por la fuerza con que su hermano la sostuvo, sus piernas tenían moretones aquí y allá, su estómago dolía pues su hermano le dio un fuerte puntapié justo en la boca del estómago, que le saco el aire y le hizo pensar que moriría; le dolían las costillas que Román golpeó con los puños cerrados… Laura lloraba en silencio, tenía pánico de que su verdugo le escuchará y volviera a golpearla… o peor aún… que la volviera a… mierda… dolía… dolía a un grado inimaginable, sus pezones ardían y su carne palpitaba, donde Román mordió con furia cortándole levemente su rosácea carne; no podía moverse lo que él le hizo fue… tan… doloroso... tan… humillante.

Laura apretaba con sus pocas fuerzas su sudadera contra su rostro para ahogar el llanto, que no dejaba de fluir, quería gritar, pero su garganta estaba terriblemente cerrada, le costaba trabajo incluso respirar… intentó levantarse del piso pero… no pudo… dolía tanto y no tenía fuerzas, se sentía presa de un desconcierto tal que le era imposible no pensar, no rezar, no pedir con toda su alma al cielo, que esto no fuera otra cosa más que una horrible y espantosa pesadilla, de la cual pudiera despertarse en cualquier momento… sin embargo el dolor que sentía era tan real, como el frío que escocía su trémula piel.

Román la había sodomizado, no tuvo piedad, no fue capaz de detenerse, tal parecía que los ruegos de su hermana sólo habían servido para alimentar el fuego de su ira, la odió, la odió con todo su ser, le embistió con tal fuerza que le hizo sangrar, por breves momentos Laura sintió que todo se desvanecía a su alrededor, sin embargo no tuvo la fortuna de perder el conocimiento, estuvo consciente hasta el último minuto… su cuerpo jamás olvidaría el dolor que estaba sintiendo en esos momentos, ni al responsable que lo había provocado.

****

En otro punto de la ciudad Dennis bromeaba con Iván; los tragos que había bebido le habían desinhibido por completo.

- De, de verdad me caeees muy, pero muy bieeen – dijo Dennis con la voz levemente arrastrada.

- No, no te creooo – le contesto Iván – recuerdo que, que una vez dijis- dijsteee que era un tipo horro-horroroso.

- Pfffff, ja,ja,ja,ja,ja,ja,ja – se río Dennis y le paso un brazo por los hombros – ¿en serio?, ah sí, ya yaa me acuerdooo de eso, pero bueno, es que…es que… yo penséee – dijo bebiendo un sorbo de su bebida – que ella – señalo a Karla quien miraba divertida a su joven amante – era tu novia y que y que la habíaas hecho llorar, y pueees, oseaaa, no está bien hacer llorar, llorar a nadieeee, ¿me oíste?, a nadieee.

- Perooo, yo no la hice llorar – reprochó el moreno hombre – además, ¿cómooo que mi noviaaa? Si, si a mí me gustan los machineess.

- Jajajajajajajajajajajaja – Dennis soltó una limpia carcajada – no entiendo como no puedeee gustarte miii mujer, si está hechaaa todo un mangooo, osea, míralaaa, ¿dón-donde has visto una mujer más, más hermosa que ellaaaa?

- Buenoooo, eso síiii – dijo levantando ambas manos – tu mujer está hecha un cueroooo, pero, pues a mí, nada más nada, osea y esooo hemos dormiiido juntooos y no nada – dijo haciendo una gesto de incomprensión – nada más no pasa nadaaaa.

- ¿Doormido juntooosss? – preguntó Dennis mirando a Karla

- En las practicas de la carrera, cuando salíamos a algún estado de la república.

- ¿Desnudos? - preguntó Dennis mirando ahora a Iván.

- Sólo en ropaaa interior – respondió Iván, mientras bebía un trago de su bebida.

- ¿Y nadaaaa?

- No – respondió Karla bebiendo un trago de refresco, había dejado de beber cuando notó que a su amigo, quien por cierto sería según sus propias palabras el conductor designado, ya se le estaban pasando las copas.

- Que impresionanteeee – dijo Dennis tras terminar de un trago el resto de su bebida – te voooy a decir – le dijo a Iván mirándole a los ojos – que yooo no puedooo dejar de tocarla, cada vez que tengo oportunidaad.

- Es que a ti te gustaaa, créeme si ella fuera hombre uuuufff no, no, no, no, lo que no le hubiera hechooo jajajajajajajajajaja.

- Ah, no, que mira que ¿por qué, vas a desgraciármelaaaaa haciéndola hombre?

- No, no, nooo, nooo mira que te la mejoraríaaa.

- No, yo, yo paso, así me gustaaa, además el machoooo en esta relación soy yooo.

- Achíssss, Achíssss ¿cómo? – preguntó Iván extrañado.

- Es que no lo sabeees, pero yo me llamoooo Dennis, del Dennis Macho y no Denisse, del Denisse hermbra.

- ¿Quéeee? – preguntó extrañado y miro a Karla – oye queridaaaa creo queee tu mujer ya esta borrachaa – dijo esto último en un tono no tan bajo como el se imaginó.

- Nooo, nadaaa, nadaaa de borracha, ni siquiera estoy mareada – replicó Dennis tomándole el rostro con ambas manos, haciendo que volviera a mirarla.

- Deja que ella te explique – respondió Karla sonriendo, descanso el codo sobre la mesa recargando la mejilla en el envés de su mano.

- Ok a ver explícameee, mientras te preparo otro tragooo – le dijo soltándose suavemente de sus manos.

- Bueno, mira me llamooo Dennis, que se pronuncia Denis y no Denisseeee, donde se corre la i y la s, porque mi papá estaba seguroooo que iba a seeer un chicooo, así que en el registro civil él me puso el nombre, apro-aprovechando que mi mamá que quería ponermeee Larissa se había ido por unas copiassss.

- ¡Oh!, miraaaa, así que eres machin de nombreee jajajajajajajajajaja – se soltó a reír Iván – entonces si eres machín igual y contigo si podría llegar a máaasss.

- ¡Oh!, no, no lo séeee – dijo Dennis – digo no creo que pudiera dor-dormIr contigo, quizás só-sólo te daría un besoooo.

- Buenoooo a ver, entonces un besooo.

- ¡Ah! perooo no olvides que mi mujeeer es-está presenteee, entoncesss ella tiene que, quedarme permisooo… ¿cómo ves a-amoor?

- ¿Tú quieres? – le preguntó Karla levantando una ceja, mientras terminaba de beber su refresco.

- Pues, no séeee, sólo sería un beso y ya – dijo Dennis encogiéndose de hombros.

- Como tu decidas amor – le respondió Karla, no estaba muy convencida pero, sabía que Iván no se propasaría y además bueno, ella sabía que eso era parte de lo que llegaba a pasar cuando se dejaba que el alcohol nublara el buen juicio.

- Ok, - dijo Dennis – sóloo un besooo y ya ¿eeh? – tomó con ambas manos el rostro de Iván y antes de que él pudiera responder, le besó, Karla levantó la ceja mientras miraba a su flamante novia besar a su mejor amigo, quién a leguas se notó que no disfrutaba ni un ápice de la situación.
Dennis se separó de Iván y ambos por el gesto que hicieron y la manera de terminar sus bebidas demostraron a plena luz y sin palabras que había sido una terrible idea.

- Noooo – dijo Dennis, tras acabarse su bebida de un solo trago – definitivamenteeee noooo – Karla río al ver a su amigo beber un trago directo de la botella.

- Debí filmarlo – susurró con una franca sonrisa en el rostro.

- Hola – una chica se acercó a la mesa – me llamo Cristina ¿te gustaría bailar conmigo? – le preguntó a Karla la mejor de sus sonrisas.

- Baila amor – le dijo Dennis y Karla le miró levantando una ceja – andaaa, andaaa te doy permiso.

- No, no tengo ganas – le dijo mirando a la chica.

- ¡Oooh! Vamos, baila, quieroo verte bailar anda, anda, salud amiga – levantó su vaso y miro a la chica con una sonrisa algo tonta.

- Si eso es lo que quieres – musitó suspirando y se levanto, camino con la chica hacia la pista de baile y comenzaron a bailar, Dennis les miraba sonriente, Karla no bailo como lo había hecho con ella, guardaba su distancia, pero aún así, sus movimientos eran sensuales.

- Y-oo le enseñe a bailar porque ahí mii amigaa como la ves, parecía una tabla – Iván se empezó a reír de forma estúpida.

- Pu-es le en- enseñaste muy bien – le respondió sin dejar de ver los suaves movimientos de su novia, un súbito deseo se apoderó de ella, deseaba incursionar en su cuerpo de formas nuevas, diferentes a las usuales; se sintió inflamada de deseo por tocar y ser tocada – es- espérame aquí que voy por mi mujer, ya-aa me la quiero llevar a la cama, jajajajajaja – se rió mientas se levantaba con paso vacilante.
Caminó entre las mesas con la vista puesta en la flamante figura de su hermosísima mujer, una mano le sujeto por la muñeca, provocando que se sobresaltara.

- Hola bonita – una mujer de unos cuarenta y tantos años se levantó de su asiento y le regaló una sensual sonrisa – ¿quieres sentarte a beber conmigo?
Dennis se soltó bruscamente y le miró desdeñosamente de arriba abajo; la rechoncha figura de la mujer junto con sus ropas masculinas le provocaron que arrugara la nariz.

- Ni loca – dijo audiblemente.

- Que desconsiderada – le dijo la mujer, sonriendo de lado – estoy segura que para el final de la noche te pareceré la mujer más encantadora del mundo – sonrió con aire de suficiencia mientras sacaba su billetera y la abría dejando a la vista varios billetes de altas denominaciones, junto con varias tarjetas de crédito.

Dennis observó por un momento la cartera para después nuevamente barrerla con la mirada y comenzó a reír estrepitosamente.

- Jajajajajajajajajajajaja ¿cre-crees jajajajajajajaja que con, con eso jajajajajajajajajaja se, se te jajajajajajajajajajaja va a, a jaaaaaaaaaaaajajajajajajajajajaja.

- ¿Sucede algo? – interrumpió Karla plantándose justo detrás de la mujer que intentaba seducir a su novia, esta se sobresalto y sólo atino a hacerse a un lado para que la alta mujer pasara.

- Amor jajajajajajajajajajajaja – Dennis se recargó en el brazo de su novia sin dejar de reír – puedes, puedes creer que, que jajajajajajajajajajajajajajaja – Dennis estaba definitivamente en pleno ataque de risa – es que jajajajajajajajajajaja ¿cómo?, ¿cómo? Jajajajajajajajajajajajaja.

Karla, observó fijamente a la mujer que con movimientos torpes guardo su billetera, mientras tragaba saliva con dificultad.

- No te atrevas a dirigirle nuevamente la palabra, ¿quedo claro? – dijo fría y tranquilamente.

- Ha sido, ha sido un error yo, no sabía que…

- No quiero oír tus excusas – le acotó Karla – quédate con lo que te he dicho – dijo de forma tajante y sujetó del talle a su novia mientras la conducía de nuevo a su mesa.

- Amor – dijo Dennis – llévame, llévame al baño ¿quieres?

- Por supuesto, vamos, ¿sabes? creo que también es hora de irnos.

- Sí – le respondió recargándose de lleno en su hombro – defi- definitivamente es hora de irnos, me mue-ro por hacer-te el amor.

Karla sonrió de medio lado, camino con tranquilidad por entre las mesas, llevando consigo a su novia, ambas entraron en el baño, las paredes estaban cubiertas con una bonita combinación de mosaicos color lila claros y obscuros, había ocho puertas de lado derecho, el lavamanos era una pieza larga de aproximadamente cinco metros construida en mármol blanco, a lo largo del mismo se veían cinco grifos color platino, un enorme espejo adornaba la pared; algunas chicas estaban retocando su maquillaje, otras más hablado en pequeños grupos y al fondo se veían tres mujeres besándose y acariciándose entre ellas.

- Karla – susurró Dennis – no, no me siento bien – dijo sujetándose de ella con un poco más fuerte – tengo nauseas.

- Tranquila, es normal que te sientas así, has bebido bastante, ven – la llevó a uno de los baños, cerró la puerta y Dennis vomitó un par de veces, Karla le ayudaba a sostenerse en pie, mientras con una mano libre sujetaba el caoba cabello de su novia.

- ¡Aaaahh! – respiró un par de veces con profundidad, mientras mantenía su mano a la altura de su estómago – no vuelvo a beber en mi vida – dijo mientras se limpiaba la boca con un pañuelo de papel.

- ¿Estas mejor?

- Creo que sí – dijo recargándose en su hombro.

- Ven, será mejor irnos de una vez.

Karla le llevó al lavamanos donde Dennis se echó agua en el rostro para tratar de despejarse un poco, sin embargo, seguía sintiéndose mareada. Al regresar a la mesa, Karla vio al novio de Iván, este le sonrió a lo lejos y le saludo con la mano.

- Hola – saludo Karla mientras ayudaba a Dennis a sentarse.

- Que tal guapa – le saludo el moreno hombre besándole la mejilla – he venido a recoger a Iván – volvió el rostro para ver a su novio quién terminaba de beber todo el contenido de su vaso.

- Así, que por eso ha bebido como cosaco – Karla meneo en negativo un par de veces.

- Hubieras aprovechado tu también – le guiño un ojo.

- No, prefiero no hacerlo – suspiró – no me sienta demasiado bien la cruda – sonrió de medio lado.

- ¡Salud! – dijo Iván quién ya le había servido un trago a Dennis.

- No, no, no – dijo Karla tomando el vaso de su novia – creo que ya ha bebido suficiente – bebe un poco de agua mineral – le dijo Karla, mientras le servía – te sentará mejor.

- Eso es cuidar a la persona que amas – le guiño un ojo a la joven chica – bueno chicas ya he pagado la cuenta, no sé ustedes pero nosotros las dejamos.

- ¿Ya, tan prontooo? – protestó Iván.

- Así es cariño - le dijo su novio – es hora de irnos, sino quieres te lleve en brazos.

- No, no, estoy bien, estoy bien – dijo mientras se levantaba a traspiés.

- Con cuidado León – le dijo su novio, tomándolo de la cintura.

- Nosotras nos vamos también – dijo Karla – te agradezco que hayas pagado pero, sería un abuso si dejo que cargues con toda la cuenta, déjame pagarte.

- No, no, no, suficiente me pagas siendo la mejor amiga de mi novio – sonrió sincero – mejor después te busco para que me des un buen consejo uno de estos días – le guiño un ojo.

- De acuerdo – dijo Karla – gracias por la invitación.

Salieron del Antro y cada quien tomó su camino, Karla había reservado una habitación en un hotel, condujo tranquilamente por la calles, miró de reojo un par de veces a su novia quien mantenía los ojos cerrados, sus labios ligeramente entreabiertos le hacían verse terriblemente sexy.

- ¿Te sientes mejor?

- Sí – le contestó sin abrir los ojos y sonrió de medio lado – creo que eché fuera casi todo el alcohol que bebí, me siento más despejada.

- Dentro de la guantera hay una bebida que contiene electrolitos, tómatela, te hará bien, a final de cuentas la resaca no es otra cosa que deshidratación, si te mantienes hidratada no resentirás la cruda el día de mañana.

- Parece que sabes mucho de estas cosas – dijo Dennis mientras destapaba la botella.

- Un viejo truco que me enseñó Iván, le guiño un ojo, ¡ah! mira reservé en ese hotel.

- Se ve muy agradable – bebió un buen trago y suspiró con profundidad.

- Una vez que estemos en la habitación, pediré algo para que cenemos.

- Mmmmm, la verdad yo tengo ganas de otro tipo de cena – sonrió de medio lado mientras terminaba de un trago el resto de la bebida.

Karla sintió las mejillas tornársele en color carmín, doblo en una esquina y aparcó dentro del estacionamiento del hotel.

- ¿No habrá problema por el hecho de ser mujeres? – preguntó Dennis mientras tomaba una mochila y se la daba a Karla.

- No, busqué en Internet hoteles que permitieran parejas del mismo sexo y este es uno de ellos.

- Genial – sonrió.

- Traes ropa en tu mochila.

- Sí, y otros efectos personales.

- Bueno si esto es todo, entremos.

La chica en la recepción les dio la llave de su habitación, Karla y Dennis subieron por el ascensor hasta su habitación.

- Vaya es muy bonita – dijo Dennis dando una rápida mirada en derredor cuando las luces se encendieron.

- Me alegra que te guste – Karla dejo la mochila que le diera Dennis, sobre la cómoda – esta noche te haré el amor tantas veces como desees y como te prometí – se acercó a ella y le abrazó con ternura – realizaré todas y cada una de tus fantasías.

- Eso será estupendo – Dennis le besó suavemente en los labios.


****

Alejandro terminaba de lavar los platos de la cena mientras su novia, preparaba café; había decidido quedarse con su novia el tiempo que su mamá no estuviera en casa, él sabía que no podía dejar a su madre mucho tiempo porque era básicamente la mano derecha de la mujer que lo había traído al mundo, infinidad de veces había envidiado la libertad que tenía Román, que podía ir a fiestas, a bares, a antros, mientras que él tenía que estar en casa siendo el ejemplo de ambos hermanos menores… sin embargo este tiempo fuera de la casa no sólo era para relajarse de las preocupaciones sino para tratar de lidiar con cierto asunto él cual aún no sabía como afrontar.

- ¿Tuviste la oportunidad de hablar con Laura? – preguntó Ericka a Alejandro, mientras servía dos tazas de café.

- No, aun no, no sé cómo hacerlo todavía – secó sus manos con una toalla y tomó la taza que su novia le ofreció.

- En algún momento tendrás que hablar con ella y necesitará saber que apoyas su orientación sexual.

- Mierda…

- Hey…

- Lo siento es sólo que… no sé, al principio si tu no hubieras estado ahí… no sé cómo habría reaccionado.

- Vamos que no serías el primer hermano que descubre que su hermana pequeña tiene una vida sexual activa.

- Lo sé pero… aaaaaahhh – suspiró con profundidad antes de continuar – no fue sencillo descubrir con quién mantenía relaciones – dijo con énfasis.

- El culpable fuiste tú – dijo Ericka mientras salía de la cocina – tenías que quedarte fuera de la casa dentro del coche hasta ver con quien salía de la casa tu pequeña hermana.

- Si me hubieras dejado subir las escaleras…

- Olvídalo – Ericka se sentó en el sofá – realmente eso hubiera sido demasiado embarazoso para tu hermana, además la sexualidad es algo innato en los seres humanos, más en la edad en la que se encuentra tu hermana.

- Me disculparas pero yo no estaba sobre las chicas a esa edad.

- Lo sé, lo sé – dijo Ericka dejando su taza de café sobre la mesita de la sala – y comprendo que tuviste que saltarte esa etapa de tu vida por la responsabilidad de ayudar a criar a tus dos hermanos – le paso la mano por entre el cabello.

- ¿En qué falle?

- No, Alejandro, no empieces, estamos en pleno siglo veintiuno como para que te hagas ese tipo de preguntas, tal pareciera que todo lo que avanzaste con Francisco se fue por la borda – le tomó del rostro y lo miró fijamente a los ojos – Alejandro, si ella se siente atraída por las chicas entonces todo está bien, no es diferente a que se sintiera atraída hacia un chico, como todos los seres humanos, tendrá sus altas y sus bajas, habrá peleas, discusiones, reconciliaciones, en fin, lo único diferente es que son dos personas del mismo sexo, nada más, si tienes miedo de no tener nietos – sonrió de medio lado – ok, perdón, sobrinos, piensa que hasta en eso hay solución ella puede embarazarse o si lo desea puede adoptar.

- No es gracioso – le dijo Alejandro soltándose de sus manos – ¿te das cuentas de la promiscui…

- ¡Ay, por Dios Alex! ¿promiscuidad?, osea promiscuidad hay en todos lados, no me vas a decir que los heterosexuales son muy puritanos y sanos; para muestra basta el doctor Del Valle, casado, con un hijo, otro en camino y ¿con cuantas enfermeras se ha acostado?, ¿no tuviste que casi liarte a golpes con él porque no dejaba de molestarme?

- Bueno…

- No, bueno, nada, tú sabes que ese tipo no puede ver una escoba con falda porque se la quiere tirar. Mira amor, sé que estas molesto y en verdad no sabes como te agradezco que el tiempo que permanecimos allá no se lo demostraras, ni sacaras el tema a colación.

- ¿Y cómo podía haberlo hecho?, si cada vez que deseaba sacar el tema, sencillamente no tenía idea de que decir o más bien dicho, no sabía cómo tratarlo.

- Ni sabes cómo tratarlo ahora, será mejor que te relajes, sé que te preocupa su salud, pero ¡vamos! que para eso somos doctores y podemos decirle como cuidarse; sé que podrás comprender bien a tu hermana y si somos honestos creo y concuerdo con Francisco en que lo que más te preocupa es como decírselo a tu madre.

- ¿Cuándo hablaste con Francisco?

- Hace dos días, de hecho ya te concerté una cita.

- ¿En verdad?

- Claro, estas cosas no se deben dejar a la deriva, y entre más pronto enfrentes el asunto, mejor para todos.

- ¿Sabes la bomba que se detonará en la familia?

- Lo sé y no te dejaré morir solo ¿ok?, así que tranquilo.

- Quisiera estarlo.

- Vamos a la recámara y te ayudaré a relajarte – le beso suavemente.

****

A pesar de haber vomitado, aún podía sentir los remanentes del efecto del alcohol, sin embargo eso no iba a detenerme para lo que deseaba hacer, le había pedido a Karla que recreáramos nuestra primera vez, sólo que en esta ocasión había añadido un par de extras, para empezar ella sería la que me sedujera y había traído conmigo una botella de vino que mi linda hermana me hizo el favor de comprar. Mi fantasía consistía en que ella y yo viajábamos al concurso nuevamente, pero en esta ocasión, nuestra primera vez consistiría en la última noche que compartiríamos, ella interpretaría el papel de la maestra que está loca y profundamente enamorada de su fabulosa alumna la cual si bien no está enamorada de ella, digamos si tiene un ligero dilema en cuanto a su sexualidad se refiere. Y yo ya estaba más que puesta en mi papel, como extra quería también emborracharla, jejejeje, bien me di cuenta de que no bebió más que dos copas debido a que Iván empezó a beber como si de agua se tratara. Muy bien todo iniciaría cuando yo saliera de bañarme y listo era hora de abrir la puerta.

- ¿Sigue aquí? – pregunté tras cerrar la puerta del baño, me llevé una toalla a la cabeza y empecé a secarme el cabello.

- ¿Dónde más podría estar? – preguntó sin mirarme.

- Ah, no sé quizás con ese profesor que no dejo de platicar con usted mientras yo resolvía mi último examen.

- No sabía que estabas atenta a lo que yo hacía – sonrió de medio lado sin dejar de leer el libro que traía consigo.

- No estaba mirándola.

- Ah ¿no? – se quito los lentes y se volvió para verme, sus ojos me recorrieron lentamente de arriba abajo.

- No – le respondí mientras me daba la vuelta para mirarme de lleno en el enorme espejo que cubría casi la mitad de la pared. Sin duda alguna todo lo que se hiciera en esa cama se vería reflejado, lo cual sólo motivo mi entusiasmo – lo que pasa es que usted estaba justo en el punto en el cual fijaba mi vista para tratar de concentrarme.

- Así que básicamente estabas concentrándote en mí.

- Ja, sí, claro – sonreí mientras le miraba por el reflejo del espejo.

- Hace calor ¿no es así? – preguntó mientras se desabotonaba el primer botón de su blusa.

- Un poco, debería de darse un baño, eso la refrescaría.

- Me parece una buena idea – se levantó y de repente pareció recordar algo – ¡Ah! es verdad – dijo y se acercó a su bolso – tenemos que celebrar tu triunfo.

- ¿Triunfo?, pero si aun no sabemos los resultados.

- Estoy segura que ganaras, se notaba sin lugar a dudas que los demás no tendrían oportunidad contra ti.

- Vaya eso es muy halagador – sonreí y sentí las mejillas pintárseme en carmín, vi su sonrisa a través del espejo, era sincera; la vi sacar un par de copas y una botella de vino.

- ¿Y eso? – me volví para mirarla.

- Pensé que ya estas a un paso de cumplir 18 así que estaría bien si bebemos, sólo una copa.

- No lo sé, nunca he bebido.

- ¿En verdad? – preguntó mientras destapaba la botella.

- No, y no creo que sea un buen comienzo ahora – le dije mientras comenzaba a cepillar mi cabello.

- Te prometo que sólo será un sorbo – dijo acercándose a mí con una de las copas en la mano.

- Sólo un sorbo – dije mientras dejaba a un lado el cepillo y tomaba la copa entre mis manos, observé el obscuro líquido – ¿usted no va a beber?

- Claro – dijo mientras me regalaba una profunda mirada que matizó con una suave sonrisa, acarició mi rostro con su tibia mano – sentí una descarga eléctrica recorrer mi cuerpo por completo, pero lo disimulé bastante bien.

- Entonces – dijo dándome la espalda – brindemos por el excelente resultado que sin duda obtendrás, se sirvió una copa de vino y se volvió para mirarme, sus grandes ojos azules se fijaron profundamente en los míos, se acercó lentamente a mí, sus labios curvaron una suave y sensual sonrisa – salud – extendió su copa frente a mí y yo choque suavemente mi copa contra la suya, ambas bebimos un ligero sorbo, extendí mi copa para dársela.

- Gracias por el brindis.

- Puedes terminar de beberlo, realmente es muy poco – dijo desabotonándose el segundo botón.

- De acuerdo – dije y lo terminé de un sólo trago.

- Definitivamente tienes que aprender a beber – me dijo mientras se servía un poco más de vino.

- ¿A qué se refiere?

- Te lo demostraré – tomó la compa de mi mano rozándome un poco con sus dedos, me sirvió un poco más de vino y me extendió la copa, la tomé entre mis manos y observé nuevamente el obscuro contenido, noté que me sirvió un poco más que al inicio.

- Bueno – dijo desabotonándose un tercer botón, pude ver entonces parte de su bien formado pecho – el secreto de beber, es hacerlo lentamente, por ejemplo, puedes terminar de beber esta copa mientras me baño, cuando salga, estaría bien si llevases la mitad de la copa – me guiño un ojo y me sonrió mientras terminaba de sacarse por completo la blusa.

- Ah, yo.

- Voy a bañarme – termino por hacer un camino de ropa de la cama hacia el baño, observé la copa y di un gran trago que vació la mitad de la misma, vi su ropa en el suelo y comencé a recogerla cada prenda de levantaba la llevaba por inercia directamente a mi nariz, seguía siendo el mismo aroma que adoraba de ella, escuché el agua correr y me vestí sólo con la pijama sin llevar ningún tipo de ropa interior; me senté a la orilla de la cama y terminé de beber el contenido de mi copa.

Sentí nuevamente el efecto del alcohol, me sentí ligeramente mareada, la excitación entre mis piernas aumento al saber lo que pasaría una vez que ella saliera del baño, podía sentir claramente la humedad entre mis piernas; miré la amplia cama y el gran espejo, deseaba ver su cuerpo y el mío unidos en la rítmica danza que estaba segura ella llevaría, el agua de la regadera dejo de correr y sabía lo que vendría a continuación.

- Terminaste toda tu copa – le escuché decir, me giré sobre mis talones y le sonreí.

- Supongo que no sé beber.

- Descuida te enseñaré, todo lo que desees saber – dijo con un toque de sensualidad en su voz, su cuerpo cubierto sólo por una toalla dejaba a la vista parte de su pecho, así como sus largas y bien torneadas piernas, me sirvió otra copa de vino y vació la suya de un solo trago, se acercó a mí y me extendió la copa.

- Creí que el secreto era beber poco a poco – le dije mientras me llevaba la copa a los labios.

- Es sólo para llevar tu ritmo – me dijo mientras se servía otra copa, se acercó a mí y me besó la mejilla.

- ¿Y eso?

- Fue sólo un gesto, por tu excelente participación.

- Nunca me habían besado.

- Pero eso no fue un beso… ¿sabes, cómo es un beso en realidad?

- No, no lo sé.

- ¿Será posible que siendo tan linda, nunca te hayan besado?

- No – le respondí tratando de sonar un poco tímida.

- Es difícil de creer – dijo sujetándome la barbilla suavemente con la mano, acercó su rostro al mío lentamente.

- ¿Qué está haciendo?

- He visto, cómo miras a las chicas…

- ¡Ah!, bueno eso…

- Ssshhhhhhh – me dijo rozando sus labios lentamente con los míos.

- ¡Aaaah! Creo, creo que es hora de dormir – me separé de ella.

- Pero aún no terminas tu copa de vino.

- ¡Oh! sí, es verdad, quizás quisiera ayudarme con ello – le extendí la copa y ella la tomó entre sus manos, me miró por un segundo y después terminó de un golpe el contenido.

Me acosté en la cama bajo las sábanas de espaldas a ella, tras unos minutos ella se adentro en las sábanas quedando a pocos centímetros de mi cuerpo. La sentí deslizar sus manos dentro de la pijama.

- ¿Qué está haciendo? – le pregunté al tiempo que me giraba y la veía de frente.

- Pensé que podrías tener frío – acarició mi rostro con su mano, era tan suave, acarició mis labios y ni siquiera supe cuando había desabotonado por completo mi pijama. Su cuerpo desnudo, a unos centímetros del mío se me hizo la cosa más sensual del mundo – sé que tienes curiosidad – me dijo casi en un ronroneo mientras introducía su dedo índice dentro de mi boca; tomó mi mano derecha y la depositó en su pecho – adelante puedes hacer lo que desees – deslizó su mano libre a lo largo de mi cuerpo, depositándola entre mis piernas, por encima del pantalón de mi pijama, sacó su dedo de mi boca y acercó su rostro lentamente al mío, apreté el suave montículo de su seno entre mis manos, ella estuvo a punto de besarme.

- No, no es correcto – susurré.

- ¿No lo es? – me preguntó y giró mi cuerpo para quedar encima de mí, entrelazó su mano con la mía por encima de mi cabeza y me miró fijamente con sus profundos ojos azules – si no es correcto, entonces porque sigues con tu mano aferrada a mi pecho – sonrió con aire de triunfo y observé que tenía razón.

- Yo

- ¿Sí?

- Yo…

- Apuesto a que debajo de ese pantalón, encontraré un sitio bastante húmedo – deslizó su mano nuevamente y trato de meter su mano dentro del pantalón de mi pijama.

- No…

- ¿No?

- Yo…

- De acuerdo, no lo haré – dijo – pero a cambio, quiero que me dejes besarte.

- Sólo, sólo un beso sobre los labios – le dije y ella sonrió mientras acercaba su boca a la mía, se abrió paso entre mis labios y sentí su lengua recorrer todo el interior de mi boca, fue un beso exquisito, me excitó de una forma inimaginable la humedad entre mis piernas, literalmente me bañaba, la deseaba, deseaba que me tomará, sino con mi consentimiento a la fuerza.

- No – le dije y le hice a un lado con mis manos – eso ha sido suficiente – dije y ella pudo leer lo que deseaba que hiciera.

- Para mí sólo ha sido el comienzo – dijo y volvió a besarme casi a la fuerza, me resistí y entonces noté su fuerza, me arrancó prácticamente la ropa del cuerpo, sujeto mi cabello con fuerza obligándome a echar la cabeza hacia atrás, se apoderó entonces de mi cuello llenándolo de múltiples caricias, mordió, besó, succionó mi piel dejando varías marcas violáceas a lo largo del mismo, encajo sus dedos en la carne de mi cuerpo para evitar que me soltará de sus manos y podía verlo todo a través del reflejo del espejo, la vi acometer contra mis pechos una y otra vez, me mordió suavemente los pezones mientras le rogaba que se detuviera, cada no, parecía incrementar su deseo por poseerme, cada intento por librarme de sus manos hacía que me hiciera el amor con más intensidad.

Me penetró con dos de sus dedos mientras trazaba líneas a lo largo y ancho de mi cuello, estaba tan excitada que mis caderas se movían con frenesí.

- ¡Más! Dame más – le pedí y ella introdujo otro de sus dedos dentro de mí – hazlo más fuerte, más duro – le rogué – cógeme como nunca en la vida me has cogido – le dije mientras me aferraba con fuerza a su espalda – sentí cuando saco sus dedos y volvió a introducir prácticamente todos dentro de mí - ¡¡¡¡aaaaaaaaahhhhhh!!!!, sí, así, así, no, no te detengas, no te detengas – cada embiste me excitaba más y más, dolía, sin duda dolía pero era un dolor demasiado placentero, su boca acometía mi oreja, enviándome olas de placer a todo lo largo de mi cuerpo, sus pechos rozando los míos se sentían maravillosamente bien - ¡Oh, Dios voy, voy a llegar, voy a venirme!, hazlo más rápido, más rápidooooo, ¡¡¡¡¡así, así, asíííííííí!!!!! – le sujete el rostro entre mis manos y llegué al orgasmo justo cuando su boca se unió a la mía – Te amo, Te Amo, Te Amo – repetí entre sus labios incansablemente – hazme tuya una y otra vez, de la forma en que desees – le pedí mientras sentía los remanentes de mi orgasmo – ponme en las posiciones que desees, domíname por completo.

- De acuerdo – dijo con su voz plagada de deseo, sus ojos nublados de excitación – esta noche te haré mía de mil maneras distintas, voy a poseerte como nunca antes lo he hecho – me besó profundamente y ella cumplió su palabra.

De esa noche baste decir que aún hoy día al cerrar los ojos y recordar todo lo que hicimos, puedo sentir entre mis piernas un ligero orgasmo.

****

Un mes después del incidente de Román, todo parecía haber vuelto a la normalidad; Alejandro había vuelto a la casa justo cuando su madre regreso de su seminario, aún no había tenido la oportunidad de hablar con Laura. Por su parte Laura trataba de no recordar lo sucedido con Román, lo evitaba cada vez que podía y no se atrevía a mirarlo a los ojos; Román por su parte se sentía cada vez más miserable, podía notar a Laura temblar cada vez que el estaba presente, podía ver en los gestos de su hermana el miedo que él le provocaba; se sentía enfermo por haberle hablado a su tío de lo que hizo con Laura y como este a su vez en vez de recriminarlo lo felicitara, que le dijera que estaba muy orgulloso de él; vomitó una y otra vez cuando su tío le hizo que le detallara paso a paso de lo que él había hecho.

- Aaaahhh sí serás pendejo muchacho – le dijo el por teléfono – no puedes dejar las cosas así, una vez no va a bastar para traer a tu hermana de vuelta al buen camino.

- Creo que es mejor así, no creo que vuelva a…

- No, no, no, no seas pendejo, esto lo tienes que repetir pero ahora hazlo como Dios manda hombre y hazlo por el agujero correcto hombre, lo otro que hiciste fue una pendejada pero aún así estuvo bien, muy bien.

- N… - se calló al saber que el hecho de querer negarse sólo iba a traerle más sermones que no deseaba escuchar – lo haré.

- ¡Bien Dicho!, eso es ser un Hombre cabrón, ¿me escuchaste?, estoy muy, pero muy orgulloso de ti, ahora ve y trae al buen camino a tu hermana de nuevo.

- Esta, está bien, lo haré.

- Esta noche, lo oíste, esta noche hazlo aprovechando que tu mamá me dijo que se iba un par de días a una conferencia en Colima. Es más muchacho creo que pronto te daré una sorpresa.

- De acuerdo yo, lo haré esta noche – colgó el teléfono, sabía que no lo haría pero esa sorpresa que menciono, le lleno de preocupación.
Para mala suerte de Laura Alejandro se había ido con su madre a esa conferencia, esa noche Laura terminaba su tarea de química cuando escucho la puerta de su habitación abrirse, la piel se le erizó al instante y volvió el rostro lentamente, su piel había perdido color, sin embargo sus ojos se anegaron en lágrimas al ver el sonriente rostro de su tío.

- Que paso sobrina, ¿no me vas a saludar?

- ¡Tío Emilio! – grito Laura y le abrazo.

- Cómo estas sobrina.

- Tío – Laura lloró un poco – sé que estuviste muy mal – ¿estás mejor?

- Mucho, mucho mejor y lo voy a estar a un más – le dijo mientras deslizaba sus manos por el cuerpo de su joven sobrina hasta posar sus manos en su bien formado trasero.

- ¿Qué, qué estás haciendo? – le dijo Laura y su rostro mostro un claro pánico.

- Nada sobrina, tienes que confiar en mí – de un jalón la pegó a su cuerpo y Laura pudo sentir el pene erecto de su tío a través de la tela del pantalón.

- ¿Por qué? – preguntó Laura con los ojos derramando lagrimas.

- Ay sobrina, pero no llores – le dijo mientras le metía las manos por debajo de la falda de su uniforme y apretaba su carne con sus toscas manos – no querrás que le diga a mi hermana lo que eres en realidad ¿verdad? – le soltó y Laura rápidamente se hizo hacia atrás, toda ella temblaba de miedo – supongo que recordarás esta libretita – dijo sacándola de su mochila, Laura abrió grandemente los ojos – ¿sabes algo sobrina? - dijo sonriente mientras hojeaba la libreta – tengo muchas ganas de conocer a esa pervertidora de menores de tu profesora.

- Ka…¿Karla?

- Así, es, esa maldita enferma, que abuso de ti, no sabes como disfrutaré refundirla en la cárcel por haberse atrevido a tocarte.

- No, no,no,no,no tío, no, no,no, te juro que nunca me toco, de verdad, de verdad – dijo con pánico en su voz.

- ¿No? – preguntó su tío arqueando las cejas.

- No, no, no, de verdad, que no, son, son, son únicamente mis fantasías que tenía con ella, te lo juro, te lo juro – Laura temblaba de pánico al imaginar que por culpa de ella Karla terminaría en la cárcel.

- ¿Estás loca? – preguntó su tío ahora visiblemente molesto, si bien ya se había imaginado utilizar lo escrito en esa libreta para llevarse a la cama también a Karla – si esto que escribes es demasiado real para ser ficticio.

- Te lo juro tío, te lo juro ella, ella tiene novio, de verdad.

- ¿El gay amigo suyo que describes aquí?

- No, no es gay tío te lo juro, te lo juro, yo lo hice así porque no soportaba la ida de imaginar que se acostaba con ella – su tío la miró seriamente y empezó a dudar, de lo escrito en esas páginas.

- Lo de Dennis es verdad, es verdad, ella fue mi novia, lo juro tío, lo único cierto es mi relación con Dennis y con la otra chica Giselle, te lo juro, te lo juro – Laura temblaba toda.

Emilio torció la boca, si bien quería tirarse a la profesora de Laura, porque sabía que jugaba una carta maestra con esa libreta y lo escrito en ella; pero ahora con esa incertidumbre si iba con esa profesora y la encaraba y era verdad lo que Laura decía podrían interrogar a Laura y esta podría decirles lo que Román y él hacían con ella, porque algo era seguro, no iba a dejar de lado la oportunidad de tirarse a su sobrina; y por otro lado no podría acercarse a Dennis porque conocía a esas tres mujeres y sabía que por nada del mundo mantendrían la boca cerrada.

- De verdad tío te lo juro, te lo juro.

- Muy bien, entonces si no quieres que enfrente a esa mujer – dijo acercándose a ella – vas a tener que ser muy, pero muy buena conmigo.

- No, tío, por favor – suplicó.

- Es eso, o voy directamente con su director de escuela, ya sabes una investigación entre sí es verdad o sí es mentira – dijo mientras le retiraba el uniforme lentamente.

- Te lo juro ella nunca me ha tocado.

- Entonces, se buena y además esto lo estoy haciendo por tu bien – le agarró la mano y la puso sobre el bulto de su pantalón – vas a acariciarlo, suavemente, eso, así, muy bien, muy bien – dijo mientras le acariciaba él también sobre la ropa interior – te va a gustar, verás que te va a gustar.

- Román – dijo Laura y su tío volvió el rostro a la puerta.

- Lárgate muchacho, sabía que no ibas a hacerlo, así que esta es la sorpresa de la que te hablaba y ahora cierra la puerta – le dijo mientras acariciaba los senos desnudos de Laura.

- Román – dijo Laura con una muda suplica de auxilio en su rostro.

Román apretó la mandíbula con fuerza y cerró la puerta, los ojos de Laura no daban crédito a lo que veía, su hermano cerraba la puerta dejándola a merced de su tío.

Román temblaba de furia, de coraje y frustración, se dejo caer en el suelo y se recargo en la puerta mientras escuchaba una y otra vez las suplicas de su hermana, sus ojos derramaron sendas lagrimas de impotencia.

- Tranquila sobrina – le dijo Emilio quien ya se había sacado la ropa – ven – la sujeto de la cintura y la atrajo a su cuerpo, le beso el cuello y el lóbulo de la oreja, deslizó su pene entre las cerradas piernas de Laura y bajo sus manos a hasta el bien formado trasero de Laura, le empezó a acariciar mientras acometía el cuello de su sobrina, sus hombros y su boca, Laura sentía ganas de vomitar, se sentí enferma, no podía dar crédito a lo que estaba pasando – eso es ¿ya ves? Ya estas mojando mi verga – le dijo mientras movía suavemente sus caderas, voy a hacer que te vengas muy rico sobrina te va a gustar mucho, ya lo verás.

- Por favor… tío…

- Eso mismo vas a decir, me pedirás por favor que te deje llegar de lo bien que te lo voy a hacer.

La llevó a la cama y la recostó, le separó la piernas y sacó de su mochila un tubo de lubricante, puso una generosa cantidad en sus dedos y separando los pliegues empezó a esparcirlo, besó a Laura mientras distribuía el lubricante por todo el sexo de su sobrina, era muy habilidoso con los dedos y notó inmediatamente como comenzaba a endurecerse y a crecer ese pequeño concentrado de nervios que sabía proporcionaría mucho placer a Laura. Se embadurno su erecto miembro con el restante del gel y siguió trabajando con sus dedos a Laura, sin desearlo y sin que Laura se diera cuenta sus caderas comenzaron a moverse, su tío arremetió una y otra vez en su cuello y en su lóbulo, introdujo su pene dentro de Laura quien reculó hacia atrás con una mueca de dolor, su tío se internó con fuerza dentro de ella y la embistió una y otra vez.

- Así, sobrina, así, vamos, mueve las caderas, ¡anda! – le ordenó mirándola con furia a los ojos – ¡que te muevas carajo! Si no quieres que te delate frente a toda la escuela y frente a tu queridísima profesora.
Laura obedeció y movió sus caderas, aún cuando dolía, su tío la sujeto con fuerza de la cadera y arremetió una y otra vez, Laura sólo deseaba que se acabara ese suplicio, sentía verdaderas ganas de vomitar y entonces su tío saco su enorme miembro y masturbándose lo acercó a la boca de Laura la cual abrió apretando las mejillas de Laura con una mano y un chorro de esperma cayó dentro de su boca.

- Aaaah, así, así, eso es, eso es, así – trágalo todo sino quieres que le diga a todo el mundo que eres una maldita lesbiana – Laura haciendo acopio de todas sus fuerzas fue capaz de controlar el asco de tener el semen de su tío en su boca, nunca había probado algo tan asqueroso en toda su vida – ¡haber cabrón entra! – Román se sobresalto y se levanto del suelo, la puerta se abrió y Emilio lo jalo de la ropa – a ver cabrón desvístete te voy a enseñar a como se debe coger a una vieja, orale quítate la ropa.
Laura miró impávida a su hermano, Román se quedo de pie sin saber qué hacer, podía notarse que temblaba, su tío se impacientó y lo desvistió a la fuerza dándole golpes de vez en vez a Román cuando este se resistía. Cuando lo hubo desnudado noto que no tenía erección.

- Hasta para eso eres pendejo, me estoy cogiendo a tu hermana y parece que eso no te excita, no pero sino cabe duda que sigues siendo un maricón de mierda – los ojos de Laura se abrieron descomunalmente al escuchar eso.

- ¡Ah! es cierto Sobrina, tu hermanito aquí es un puto maricon de mierda – levantó el rostro cabizbajo de Román – a ver te voy a dar una mano para que levantes ese “animo” sobrino – dijo y comenzó a masturbarlo con la mano – Román dejo caer lagrimas de dolor y de vergüenza, Laura no podía dar crédito a lo que veía, su propio hermano era violado por su tío, Laura era incapaz de moverse, parecía que la habían petrificado, todo parecía como si de una película se tratase, incluso cuando su hermano la penetró, sus ojos se abrieron descomunalmente al ver que su tío, penetraba a su hermano.

- Por favor Laura – gemía Román como un niño pequeño – no me mires, no me mires, perdóname, perdóname, lo siento, lo siento tanto, tanto.

Laura abrazó a su hermano, sentía una mezcla de profundo rencor, odio y a la vez tanta lástima por él, tanta lástima y pena por sí misma, cerró los ojos, cerró su cuerpo, cerró toda emoción, sabía que estaba siendo violada por su propio hermano, por su propio tío y decidió guardar todo tipo de sentimiento, de emoción, no quería saber nada, no quería abrir los ojos, sencillamente dejo su mente en blanco, mientras la noche pasaba lenta y dolorosamente.

****
Dos meses más pasaron, Karla veía a Laura en la escuela, siempre estaba sola, se sentaba en las jardineras y fijaba su vista en un libro cualquiera, sin embargo era consciente de que jamás pasaba página al libro que estuviera “leyendo”.

- Esa chica Laura me preocupa – dijo Nadia mientras se servía café.

- ¿Por qué lo dices? – preguntó Karla.

- Ella es mi alumna en química, siempre esta distraída, abstracta en sus pensamientos, hace poco les hice un examen y salió muy baja.

- Eso es imposible – dijo Karla – ella iba a concursar…

- Lo sé – le acotó Nadia – me lo comentó Adriana, algo pasa con esa chica, y créeme no es nada, nada bueno.

- ¿Podría ser que exageras un poco las cosas?

- No, no olvides que también soy psicóloga… y me temo mucho que ella esta…

- Karla quieres venir por favor – interrumpió Adriana en la sala de profesores.

- ¿Qué sucede?

- Tu novio está esperando por ti en la entrad de la escuela, creo que quiere preguntarte algo.

- ¿Iván?

- Aja.

Karla salió, mientras Nadia continuó observando a Laura, sabía que algo muy malo pasaba con esa chica y aunque ya había querido entablar conversación con ella, sólo se había topado con un muro gigantesco.

Cuando Karla llego a la puerta fue recibida por Iván con un gran ramo de rosas y un anillo de compromiso, todos los curiosos aplaudieron, incluyendo a Dennis, quien al volver la vista a una esquina noto el conocido y familiar rostro del tío de Laura el cual no le caía bien por la forma como miraba a su hermana. Se notaba contrariado mientras miraba a la feliz pareja en franco abrazo, torció la boca y Dennis vio que guardaba una libreta en su mochila, se la echó al hombro y salió a paso airado. Ese sujeto no le gustaba para nada a Dennis.

Por la noche fue a ver a Karla al laboratorio de Biología y al entrar le echo los brazos al cuello.

- Bien – de esta forma todos tendrán por sentado que eres más heterosexual que nada – ¿no te pareció estupenda mi idea? De esta forma matamos dos pájaros de un tiro, Iván ya sabe como proponerle matrimonio a su novio y tú has quedado como la prometida formal de un hombre no muy guapo – Karla le sonrió suavemente.

- Si sigues así un día se te saldrá decir que no está muy guapo enfrente de él y ya lo conoces como es de sensible.

- Bueno procuraré no hacerlo por otro lado este fin de semana voy a salir con unos amigos, son una pareja, el chico se llama Joshua y la chica se llama Abril, los conocí hace un par de días cuando mi hermana y yo fuimos a comer hamburguesas.

- ¿A dónde irán?

- Abril quiere ir al cine y Joshua quiere ir al zoológico, así que supongo que haremos una doble parada.

- No será un poco incómodo ir de tercera con una pareja – Karla le abrazó más hacia ella.

- No, no te preocupes por eso, son amigos nada más.

- Ah – Karla iba a decir algo más pero se detuvo, si bien era cierto que había asfixiado a Laura con sus celos, bien podría hacer lo mismo con Dennis y eso era algo que no deseaba en absoluto – de acuerdo aprovecharé para visitar a mis padres, hace mucho tiempo que no voy a verlos.

- Bien, ahora que te parece si nos vamos a tu casa y disfrutamos de esta noche – le besó suavemente en los labios.

- Me parece una idea estupenda.

No quise contarle en realidad como había conocido a Joshua, bueno aunque es cierto que sólo lo vi en aquella ocasión mientras Abril le tomaba fotografías en el parque; sin embargo no le mentí con respecto a donde cruzamos palabra por primera vez, ok, es cierto que no iba con mi hermana sino yo sola y es cierto que ni cuenta me di que estaban ahí hasta que él puso unas bolsitas de cátsup en mi bandeja.

- Hola, creo que eso era lo que buscabas ¿verdad? – me sonrió y dejo a la vista su perfecta dentadura.

- No molestes a la chica Josh.

- No lo estoy haciendo ¿verdad?

- ¿Eh?, no, no – dije un poco nerviosa.

- ¿Quieres sentarte con nosotros? – me preguntó la chica con una bonita sonrisa – por cierto yo soy Abril y este hombre sacado de la película de Twilight se llama Joshua.

- Mi nombre es Dennis – dije.

- Muy lindo nombre – dijo Joshua y sentí que me ruborice un poco.

- Bueno ya vamos a sentarnos – Abril meneo la cabeza un par de veces en negativo.
Nos sentamos en una de las mesas y comenzamos hablar largo y tendido.

- A ti creo que te había visto antes, en el parque ¿no es verdad?, si mal no recuerdo llevabas un libro en las manos.

- Ya deja de molestarla.

- Es sólo una observación – dijo sonriente – además nunca olvidaría a una chica tan hermosa como ella.

- Todo un poeta – dijo ella girando los ojos en blanco.

- Para ser honesta, sí, te vi a ti y a Abril que estaba tomándote unas fotos en el parque.

- ¡Aaaahh! Es que para tu información estás viendo al próximo modelo que todo México esperaba y la próxima gran fotógrafa de México que será todo un fenómeno mundial, esta chica sí que sabe como sacar fotos – su rostro se mostraba plagado de un gran entusiasmo.

Esa tarde la pasamos hablando casi hasta las ocho de la noche, me invitaron a sus sesiones de fotografía y en general fue bastante agradable conocerlos, me sentí por primera vez en la vida incluida en un grupo, realmente si pensaba en cómo había sido mi vida… aaaaaaahhh, podría decir que era sumamente solitaria, a pesar de que muchas veces me invitaron a fiestas los compañeros de mi clase yo siempre rehusaba hasta que dejaron de hacerlo… mi vida eran los estudios y mi amistad con Laura y ahora era mi relación con Karla y a pesar de que lo pasaba estupendamente bien con ella, el platicar con esos chicos, me había sentado bastante bien.

- Diviértete mucho con tus amigos – me dijo Karla sacándome momentáneamente de mis pensamientos.

- ¿No te molesta que salga con ellos?

- No, por el contrario, creo que es muy sano que tengas amistades.

- Por eso Te Amo – le dije abrazándome a su cuerpo, suspiré y cerré los ojos para dejarme llevar al mundo de los sueños; dentro de todo sólo había algo que no terminaba de comprender y era precisamente esa sensación de calor en las mejillas cada vez que miraba a Joshua.


****


Tiempo Presente:


El cielo amenazaba con soltar por completo su furia, miré el árbol donde vi por primera vez a Joshua; a veces creo que las cosas en verdad suceden por algo. El día que rompí con Karla fue el más triste de mi vida, las circunstancias que llevaron a mi rompimiento con ella aún me siguen provocando escalofríos… las palabras que me dijera Andrea esta tarde siguen taladrando mis oídos… ¡Dios!, ¿por qué tuvieron que suceder las cosas de esta manera?... ¿por qué tuvo que pasar eso?...

Recuerdo que llevaba un mes saliendo con Abril y con Joshua, nos hicimos buenos amigos y esa tarde en particular había regresado del cine, Joshua y Abril me dejaron a dos cuadras de mi casa porque iban a recoger unos trajes a la tintorería. En el camino me encontré con Alejandro, el hermano de Laura.

- Hola Dennis hace un muy buen rato que no te veo.

- Sí, últimamente he estado ocupada, saliendo por aquí y por allá, ya sabes.

- Me alegra verte tan contenta – dijo cuando doblamos la esquina para entrar a nuestro andador, a lo lejos escuchábamos música salsa - ¿alguien debe de tener una fiesta por aquí ¿eh? – me guiño un ojo.

- Sí, sin duda – le dije meneando la cabeza en negativo, noté el gesto de extrañeza en el rostro de Alejandro cuando nos acercamos a su casa y escuchamos que la música provenía de la recámara de Laura, aparcado en la entrada estaba el auto de su tío.

- Esto es extraño – dijo Alejandro – Laura no escucha esa música nunca.

No sé porque razón lo seguí, sólo recuerdo que al entrar a la casa los gritos que Laura profería y habían sido amortiguados por la fuerte música, erizaron mi piel… vi a Alejandro subir las escaleras tan rápido que lo perdí de vista.

- ¡¡¡¡Pero qué Demonios están haciendo???? – el gritó de Alejandro me sacudió como si hubiera sido a mí a quien hubiera gritado, escuche el llanto de Laura, y golpes secos aquí y allá.

- Esperaaaa – algúién grito – esperaaaaa, no es lo que crees tengo, tenghhhsss.

El primero que vi bajar las escaleras completamente desnudo fue a Román quien al verme resbalo y cayó por las escaleras, escuché un golpe seco cuando su cabeza golpeó violentamente contra el piso de mármol. Menos de un minuto después vi al tío de Laura bajar las escaleras tan solo en calzoncillos, vi que llevaba algo en la mano, sabía que algo estaba intentando decirle a Alejandro pero este le propino un golpe y lo que llevaba en la mano cayó a mis pies, por inercia me agache rápidamente y tome aquello entre mis manos llevándolo a mis espaldas para ocultarlo; el rostro de Alejandro mostraba una furia como nunca en la vida había visto, su tío cayó por las escaleras, tras un golpe que recibió y amortiguo con el cuerpo de Román, se levantó a trompicones y salió de la casa; observé presa de pánico como Alejandro corría tras su tío, mientras Román seguía inconsciente al pie de la escalera, tragué saliva con dificultad pues la boca se me había secado en segundos; escaleras arriba se escuchaba el llanto de Laura, sabía que debía subir, pero estaba tan aterrada ante la certeza de los hechos que hablaban por sí mismos, que mis piernas se negaban a responder, mis ojos siguieron las espaldas de Alejandro hasta perderlo de vista; apreté las manos y sentí la libreta que oculté tras mis espaldas, lentamente regresé las manos al frente y observé por unos instantes la maltratada pasta, la abrí y reconocí de inmediato la letra de mi mejor amiga, mis ojos devoraron cada palabra a una velocidad vertiginosa, conforme pasaba las páginas mis ojos se anegaron en llanto, ¿qué era todo eso que estaba leyendo?, ¿acaso podía ser verdad? me sostuve del barandal al sentir que las piernas me fallaban y ahogué un profundo sollozo que por un momento amenazó con emerger con fuerza de mi garganta al leer palabra por palabra la descripción de la primera vez de Laura y... mi novia... me sentí mareada y me sobrevinieron unas terribles nauseas, apreté mi agarré contra el barandal para no caer.

- No... musité con un hilo de voz - no... - mis ojos se anegaron en llanto, sin embargo me negué a soltarlo, seguí leyendo línea a línea hasta que mis piernas no pudieron sostenerme más, me dejé caer pesadamente sobre el piso llevándome las manos al rostro y lloré profusamente, ahogando la voz para que mi mejor amiga no me escuchara, me mordí tan fuertemente el labio inferior que deguste el metálico sabor de mi propia sangre.

- Kar-la – escuché, tenuemente, el nombre de mi novia pronunciado de los labios de mi mejor amiga, me dolió profundamente la tristeza en el tono ahogado de esa voz.
Me levanté con dificultad y subí escaleras arriba, no sin antes ver a Román por todo lo alto, su falta de vestimenta lo decía todo, sentí nauseas al verlo y completamente consciente le deseé la peor de las muertes.

Cada peldaño que subía era una agonía, mis lagrimas seguían desbordándose por las mejillas escociéndome la carne, al llegar al piso de arriba vi la puerta abierta, los sollozos eran más audibles... me detuve en el umbral de la puerta, no me atrevía a entrar... no sabía que decir... mi mente se vació de cualquier pensamiento racional... me asomé con cuidado dentro de la habitación y vi a Laura cubierta con sus blancas sabanas con la cara enterrada en sus rodillas, su blonda cabellera desbordaba por sus hombros desaliñada y maltratada, sus brazos mostraban varios moretones en diferentes tonos y eso me lleno de terror, me sentí sin fuerzas al escucharla llorar.

- Lo siento... lo siento tanto... Kar-la... Kar-la... lo siento....

Mi rostro se compungió de dolor y mordí mi labio inferior con fuerza mientras mi mente se debatía en una encarnizada lucha.

- Te necesito... Karla - terminó por decir y entonces todo pensamiento racional se borro de mi mente...
Un rostro y un nombre me llenaron por completo el pensamiento.

- "Joshua" - pensé - "Karla... volverá contigo Laura” - tragué saliva con dificultad y una triste sonrisa se dibujo en mi desencajado rostro - "volverá contigo... porque a mí... me gusta Joshua"

Me abracé las piernas, recargando mi frente en las rodillas y lloré bajito, muy suavecito para que Laura no se diera cuenta de mi presencia. - "Te lo prometo Laura..." - pensé con dolor.

Una gota de agua cayó en mi mejilla, me regresó de ese horrible recuerdo… mi mente era un caos… un verdadero caos…



****

Tiempo Pasado:


Por increíble que parezca, no hubo curiosos, no hubo testigos; bendito amor por el balón pie esa noche hubo partido de la selección nacional contra un rival fuerte, las calles estaban vacías, Alejandro corría tras su tío sin parar hasta que este al pasar por una avenida fue embestido por un tráiler, todo sucedió tan rápido, su cuerpo quedo hecho pedazos entre las inmensas llantas. Alejandro se quedo de pie mirando la grotesca escena hasta que el conductor detuvo el tráiler, se dio la vuelta y regresó a su casa, en su garganta se había formado un nudo, un enorme nudo que le impedía respirar, se tuvo que detener un par de veces de camino a casa recargándose en los postes de luz porque sencillamente no podía terminar de digerir la grotesca escena que había visto.

- Lau-ra… - musitó sin fuerza – Laura – repitió el nombre de su pequeña hermana y entonces sintió pánico y corrió, corrió con todas sus fuerzas hasta su casa.
Dennis ya no estaba y Román seguía la pie de la escalera.

- ¡Qué hiciste!, ¡Que hiciste maldito bastardooo! – grito Alejandro mientras sujetaba a su hermano de los hombros y lo sacudía con violencia, la cabeza de Román parecía de trapo – sangraba por la nariz y entonces Alejandro reaccionó, recostó a Román en el suelo y checó rápidamente sus signos vitales… no había ninguno… Alejandro volvió a checar sus signos vitales e intentó reanimarlo - ¡Maldita sea! – gritó y entonces la voz de su novia lo saco de su trance.

- ¡Alejandro sube! – gritó y este meciéndose los cabellos al ver que no podía hacer nada por su hermano subió las escaleras tan rápido como pudo, ver sangre a lo largo de su carrera nunca lo había puesto nervioso, pero ahora al ver las sabanas de su hermana cubiertas manchadas en rojo, le hicieron caer al piso, sus piernas se quedaron sin fuerza – ¡Maldita sea Alejandro! ¡reacciona! – le grito Ericka – ¡¡¡tenemos que contener la hemorragia vamos!!!!

Alejandro seguía en el piso no podía reaccionar – Ericka que había terminado de vendar con fuerza una de las manos de Laura se acercó a su novio y lo cacheteo un par de veces.

- ¡Maldita sea reacciona de una buena vez! – dijo y el chico pareció salir de su trance, inmediatamente tomo una de las vendas y se apresuró a vendar la muñeca de su hermana la cual había perdido el conocimiento, observó el cuerpo maltratado de su hermana, cubierto de cardenales aquí y allá.

Sabía lo que había sucedido… no tardaron en llegar un par de patrullas, sus sirenas no servían, llego una ambulancia, se llevó a Laura, mientras a lo lejos se escuchaba el grito de Goool a todo pulmón.

Dennis dio cuenta a su hermana quien rápidamente se movilizó y con ayuda del tío de su novio un Agente del Ministerio Publico y un par de peritos amigos suyos, dieron fe del levantamiento del cuerpo de Román, faltaban 5 minutos para el final del segundo tiempo del partido, el marcador favorecía 4 – 0 a la selección nacional.

La calle quedo vacía de patrullas, ambulancias, de todo, cuando la gente termino de ver el partido. La calle estaba tan pacifica como siempre.

Laura yacía en cama en un hospital, su madre había subido al primer avión en el que encontró lugar para regresar a México desde España donde estaba estudiando una especialización. Román había sido guardado en una gaveta, en espera de que llegara el médico forense para practicarle la necropsia de ley.

Y en su casa Dennis leía hoja a hoja los secretos de su amiga, al acabar de leer, se llevó las manos a la cabeza.

- Esto no está pasando… no, esto, no puede estar pasando… - se tiro de lleno a la cama y lloró profusamente.

****

Cuando fue el funeral de Román la gente sólo sabía que este había resbalado por las escaleras, provocando su muerte; Estela miraba el ataúd de su hijo con la mirada perdida, Alejandro y su novia se habían hecho cargo prácticamente de todo. Los familiares daban sus condolencias aquí y allá, Laura estaba encerrada en su cuarto, no quería recibir a nadie, ni siquiera a su madre, todos los presentes lo atribuyeron al dolor de la pérdida de su hermano.

Laura dejo de ir a clases durante dos semanas, mismas dos semanas en que Dennis resolvió lo que debía de hacer.

- ¿Qué haces peque? – le preguntó su hermana al verla meditar tan profundamente sentada a la orilla de la cama, se sentó a su lado y le sonrió.

Dennis no dijo nada, le miró seriamente y sin darle tiempo a reaccionar le tomó el rostro entre sus manos y le besó literalmente, abriéndose paso por entre sus labios. Andrea le aventó a un lado y Dennis cayó de la cama.

- Pero ¿qué demonios sucede contigo? – preguntó Andrea sintiendo que el estómago se le revolvía.
Dennis no dijo nada, tan sólo salió de la habitación dejando seriamente desconcertada a su hermana.

Fue pasada una semana, una tarde antes de que empezara la época de lluvias cuando Dennis tuvo el valor de tocar a la casa de al lado, Estela la madre de Laura abrió la puerta y recibió a la joven chica. Tras cruzar unas cuantas palabras Dennis subió a la habitación de Laura, entro sin llamar a la puerta.

- Hola – saludo.

- Dennis…

- ¿Cómo estás? – preguntó pero no hubo respuesta.

- ¿Qué deseas? – preguntó tras unos minutos de incómodo silencio.

- Sólo he venido a hablar contigo.

- No tengo deseos de hablar nada contigo, ni con nadie.

- ¿sabes? hace tiempo vi a tu tío en la escuela…

- Karla – Laura se sobresaltó – ella está bien, ¿le hizo algo? – su rostro palideció en un instante, prometió que no le haría nada, nada si yo hacía lo que el quería – dijo con ansiedad en su voz – ¡Dios mío! dime ¿le hizo algo?

- No, no tranquila, no hizo nada – observó que Laura se tranquilizo tras sus palabras, se dio la vuelta para ver por la ventana.

- Ella volverá contigo Laura - dijo Denis sin apartar el rostro del cielo que miraba por la ventana. Dennis no se percató pero en el rostro de Laura de formó una triste sonrisa de medio lado y su rostro se contrajo en una amarga mueca de ironía combinada con dolor.

- No digas estupideces... - soltó con amargura - ella está enamorada de ti - apretó las sábanas con fuerza - aún si tú la dejas ella estaría pensando en ti todo el tiempo... no lo quiero... no quiero sufrir más.

- La necesitas - cerró los ojos y apretó las manos formando puños.

- ¡Y que si la necesito? - las lágrimas cayeron de sus ojos - ¡no quiero su lástima!, ¡no quiero su compasión!...

- ¡Entonces conquístala nuevamente!, ¡GANATE su corazón, una vez más! - le gritó volviendo el rostro para verla, sus ojos mostraban un claro dolor.

- No sigas Dennis... se feliz con ella y déjame en paz - bajo el rostro y sus ojos de posaron sobre los vendajes de sus muñecas, estaban ligeramente tintos en sangre, su ceño se frunció - déjame en paz Dennis, por favor.

- Voy a dejarla... hay... un chico... un chico que... - Laura volvió el rostro violentamente.

- No seas estúpida Dennis - sus ojos le miraron con azoro...

- Lo lamento pero... yo...

- Por favor Dennis no lo hagas... si haces eso... entonces yo... te juro... Te juro por mi vida que si le haces eso, no descansare hasta lograr que se enamore de mí de nuevo. Por favor... No sabes lo que estás haciendo, aleja esa estúpida idea y no la dejes o te arrepentirás el resto de tu vida.

- Ya lo he decidido... lo siento Laura pero... creo que sólo viví una etapa... - sus ojos se llenaron de lágrimas... Por favor... No quiero dejarla sola... Por favor... Quédate con ella... - su pecho dolía tanto que pensó que moriría, salió de la habitación de Laura sin darle a esta la oportunidad de replicar nada.

- ¡Dennis!... - ya no hubo respuesta - "no le hagas esto Dennis, no se lo hagas"... - se llevo las manos a la cabeza y apretó con fuerza su mandíbula... - "¡mierda! No te perdonare Dennis, si la lastimas de esa manera, ¡te juro que no lo haré!"

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Le había citado en el laboratorio de Química, eran pasadas las nueve de la noche y Karla miraba un poco impaciente su reloj, desde que recibió su mensaje, supo que algo no iba bien, "necesitamos hablar, te veré en el laboratorio de química pasadas las nueve". Un mensaje bastante seco sin duda. Sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar que abrían la puerta.

- Dennis - pronunció suavemente mientras le miraba pasar.


Karla - musitó con la cabeza gacha, se recargo de espaldas a la puerta, cerrándola con el peso de su cuerpo, su caoba cabello le cubría parte de su rostro; Karla no podía ver sus ojos, tras un minuto de incomodo silencio, Dennis soltó una suave y dolorosa carcajada - jajajajajaja así que... Laura ¿eh? - levantó lentamente la vista hasta posarla dolorosamente en esos ojos azules que le miraron interrogantes. - ¡vas a decirme que no es verdad? - levantó la voz y le arrojó con violencia la libreta que contenía todos los secretos de su amiga. Karla la atrapó con sus manos y observó momentáneamente la gastada pasta.

- Esto…

- Léelo - le dijo casi imperante - o sí quieres te hago un resumen, como la vez que casi la besas en el parque mientras llovía antes de ir al cine a ver una película, o quizás quieras que te recuerde el día que le... qu-e... le... - su voz se quebró, respiró profundo para no llorar, Karla le miró impávida, sus manos temblaban y su rostro había palidecido ligeramente, ¿cómo supo esas cosas?, ¿es que acaso todos sus secretos se hallaban escondidos en esas gastadas hojas?... observó la libreta; su corazón latía con desenfreno, se sentía descubierta, culpable a un grado inimaginable; levantó la vista, sus grandes ojos azules escudriñaron el rostro del amor de su vida, pudo ver el dolor que reflejaba en su gesto, quiso hablar, quiso explicar, pero las palabras morían antes siquiera de que pudiera separar sus labios.

Cuando Karla volvió el rostro a la gastada pasta Dennis le observó atentamente, le recorrió con la mirada de la cabeza a los pies, sonrió con amargura y sin desearlo un par de escurridizas lágrimas abandonaron sus hermosos ojos color de miel, las limpió rápidamente con el envés de la mano y respiró profundamente antes de hablar.

- Volverás con ella - dijo tajante.

Karla levantó la vista mirándole de forma desconcertada.

- ¿Que? - preguntó sacudiendo ligeramente la cabeza.

- Volveras con Laura... porque ahora ella te necesita, te necesita como nunca antes.

- No - dijo meneando en negativo - no voy a hacerlo, es verdad que anduve con ella pe...

- ¡Suficiente! - exclamó con verdadera ira - ¡volverás con ella y no hay marcha atrás! - sus ojos temblaban anegados en llanto, Karla dio un par de pasos hacia adelante y Dennis extendió su mano para hacer distancia entre ellas.

Karla sintió como si un muro infranqueable, se hubiera interpuesto entre ambas, toda ella temblaba, se sentía tan impotente.

- ¡NO VOY A REGRESAR CON ELLA SOLO PORQUE TU ME LO EXIGES! - grito por fin, pudo asirla de los hombros y le obligó a que le mirara - ¡cómo puedo volver con ella amándote a ti? - sus ojos desprendieron amargas lagrimas.

- Ella te necesita y siempre la has amado… yo… yo tan solo he sido un reemplazo temporal, por favor ve con ella… porque Laura te necesita y tu a ella… yo me hago a un lado… y no te molestaré nunca… tienes… tienes mi palabra”

- ¿De qué estás hablando? – Karla le sujetó de los hombros – no eres un reemplazo, nunca has sido un reemplazo, ¡Te Amo a ti!, ¡Te Amo a TI!

- ¡Puedes dejar de ser tan egoísta! – se soltó de sus manos - ¡Laura ha sido violada y todo ha sido por tu culpa! – le espetó de golpe.

- ¿Violada? – Karla retrocedió un par de pasos.

- ¡Así es! – su tío encontró esa libreta y la amenazó para poder… para poder… - se calló al saber que no era necesario decir más.

- Ella te protegió… ¿entiendes?

- Dennis

- Por favor, por favor… ella te necesita, ¿sabes lo que es una violación?... ¡Por Dios! No sólo fue su tío… también Román…

- ¿Qué?, ¿su propio hermano?

- Por favor Karla, vuelve con ella… te necesita… por favor – sus ojos se anegaron en llanto.

- Pero yo… yo…

- Lo lamento, estoy utilizando a Laura para romper contigo, porque me he dado cuenta de que todo esto no ha sido más que una etapa en mi vida…

- ¿Qué?

- Lo lamento Karla

- No, no,no,no, no me hagas esto, por favor – intento abrazarla, pero Dennis se hizo a un lado.

- ¡Maldición déjame en paz! – espetó Dennis – lo prometiste – prometiste que me dejarías en paz si descubría que lo que sentía por ti, no era más que algo pasajero – dijo conteniendo las lágrimas.

Karla se sintió derrotada ante esas palabras, su rostro azorado poco a poco se compungió… era cierto… era verdad… ella lo había prometido… lo había hecho de nuevo… se había enamorado tontamente.

- Lamento que las cosas terminaran así – dijo Dennis – en verdad lo siento mucho – se acerco a ella y tomo la libreta del suelo, dio la media vuelta sin ver que Karla extendía la mano para tratar de detenerla, sin embargo cerró el puño y se contuvo.

Dennis salió del laboratorio y su cuerpo se sacudió violentamente al sentir el llanto emerger de sus ojos, se había contenido tanto, que no pudo resistirlo más, toda ella temblaba; no podía creer lo que acababa de hacer y aún así faltaba un paso más que dar.

Karla quedo devastada en el laboratorio, no podía entenderlo, había perdido al amor de su vida, se había enterado de la vileza que le habían hecho a la chica a la cual alguna vez amo… y todo por su culpa…

Dennis sabía que tenía un paso más que dar para que Laura pudiera volver con Karla, así que limpió sus lágrimas y tras un largo rato para tranquilizarse, se dirigió a casa de Laura. Alejandro abrió la puerta.

- Dennis.

- Alejandro – le dijo extendiéndole la libreta – necesitamos hablar…

Continuara…