martes, 1 de julio de 2014

Amor en Preparatoria Capítulo 18.5

Hola mis estimados Fans, les dejo esta tarde un pequeño capítulo intermedio entre lo que fue el capítulo 18 y el 19, ya que el 19 está Dedicado exclusivamente a Al y Esmeralda, para conocer un poco más de estos personajes. Espero que sea de su agrado, básicamente es un poco de como se conocieron Dennis, Joshua y Abril; así como el cambio que Karla fue experimentando a raíz de su relación con Dennis.

Espero que les guste, gracias por seguir conmigo y por su apoyo.

¡Y comenzamos!



Capítulo 18.5

Amistad.

Cuando conocí a Joshua y a su amiga Abril, no tenía idea de que forjaríamos un lazo de amistad; mucho menos que terminaría por hacerme novia de él.

El día que los conocí, había quedado con Andrea para ir a comer hamburguesas a un nuevo centro comercial, sin embargo me canceló de último minuto argumentando que saldría con su novio; no me molesté porque supuse que podría ir con Karla, sin embargo a últimas decidí ir sola; me encantaba estar con mi mujer pero recordé lo que solía decir mi mamá, es bueno darse tiempo para estar a solas, ya que estar todo el tiempo con la pareja termina por hacerse costumbre y ahí es cuando las relaciones empiezan a decaer; por lo que supuse que no me vendría mal un tiempo conmigo misma.

Aquella vez me la pase muy bien, recorrí todo el centro comercial antes de ir a comer, fue divertido pasearme por las tiendas departamentales, viendo ropa, libros, muebles, porque eso sí, de algo estaba más que segura, Karla y yo viviríamos juntas al cumplir yo los 18 y quería hacer de nuestra casa un lugar más que acogedor, por lo que tendríamos que remodelar el interior de su casa a algo un poco más, vanguardista, me gustaba su estilo pero como bien decía mi mamá si se puede tener algo mejor pues adelante. Ya una vez que terminara la Universidad y tuviese un buen trabajo, entonces buscaríamos una casa que se ajustara a todas nuestras necesidades; tendría que tener una amplísima recámara con grandes ventanales para que entrara mucha luz, compraríamos una cama realmente confortable, sabanas de seda y… hummm quizás un gran y cómodo sofá para mandarla a dormir ahí las veces que llegáramos a discutir. ¡Aaaah!, Sí, realmente podía visualizarme con ella a futro, no como mi hermana que no se veía en un futuro con Roberto, me daba pena el chico porque se notaba realmente enamorado de Andrea, pero como dice el dicho en el corazón no se manda y mucho menos en el de mi hermana.

Después de mi largo recorrido, cerca de las cinco de la tarde me dio hambre y entré al área de comida, el lugar era bastante amplio, había mucha gente y ofertas por todos lados; recorrí con la mirada el lugar, los locales estaban al fondo formando una media luna,  había mesas y sillas por doquier, así como pequeñas jardineras con plantas naturales de sombra y justo en medio una fuente con luces que cambiaban de color a cada cierto tiempo, todo ello daba un aspecto un tanto acogedor, sí, suspiré relajada, sin duda seguiría pasando un buen rato conmigo misma.

Un local de hamburguesas llamó mi atención, si había tanta gente, seguro debía ser bueno, así que fui directo a el, me formé y esperé cerca de 10 minutos para que me atendieran.

Mientras esperaba a que tomaran mi pedido, no imaginé que ese chico que había visto en el parque estuviera sentado a unas cuantas mesas de ahí platicando con quién después me enteraría sería por siempre su mejor amiga…

****

Joshua miraba sonriente a su flamante amiga, mientras esta se peleaba con su ondulada, alborotada y castaña cabellera.

-          ¿De qué te ríes Josh?

-          De cómo siempre terminas peleándote con tu cabello, ¿por qué no te lo cortas de una buena vez?

-          Olvídalo, me costó mucho trabajo dejármelo crecer como para simplemente cortármelo, además a las chicas les gustan más las chicas con el cabello largo –  por fin se ató su rebelde cabellera.

-          ¿Otra vez con lo mismo? – Joshua suspiró con desgano mientras fruncía levemente las cejas.

-          ¿Quieres dejar de juzgarme? – giró los ojos en blanco –  no a todas les pareces el último hombre sobre la tierra – suspiró con fastidio.

-          Lo que pasa es que no has encontrado al hombre correcto.

-          ¿Sabes?, en un inicio eso era gracioso, ahora es una verdadera patada en el trasero, ¿sabes qué?  - dijo mientras Josh le daba una mordida a su hamburguesa, esté sólo levantó una ceja en ademán de que prosiguiera – si quieres que sigamos siendo los mejores amigos, hazme el favor de comprarte una alcancía para que te ahorres tus comentarios – le sonrió con ironía.

-          Eres demasiado atractiva Abril, te lo he dicho mil veces, si te acostaras conmigo seguramente…

-          Alcancía, Alcancía Josh, si no quieres que te tumbe esa bonita dentadura que Dios y el Ortodoncista te dio.

Joshua suspiró negando con la cabeza, frunció los labios suavemente, mientras miraba a su mejor amiga, aún no comprendía como esa chica de 18 años, de 1.78 centímetros de estatura, con un cuerpo que podría rivalizar con cualquier modelo, de larga, ondulada y castaña cabellera que le llegaba a media espalda; profundos ojos castaños y tez clara, podía esconder su belleza en sus siempre interminables y flojos trajes deportivos; y sobre todo preferir a las mujeres por encima de los hombres, no era como que él supusiera que las mujeres eran menos que ellos; pero creía ciegamente que pesé al trauma que ella sufrió en su niñez, no era para que dejara al género masculino de lado, era verdad que había en el mundo cada cabrón, hijo de puta como los que la lastimaron en su infancia, pero era consciente de que también había buenos hombres, en cierta forma creía que su amiga ocultaba su buena figura y se mantenía con el rostro libre de cualquier tipo de maquillaje con tal de no parecer atractiva para ningún tipo.

-          Si te arreg…

-          Te voy a golpear si… - interrumpió su amenaza al ver que su amigo abría enormemente los ojos y una sonrisa francamente estúpida adornaba su rostro, ella levantó una ceja y volvió el rostro para ver lo que su amigo estaba viendo.


-          Oh – sonrió de medio lado y meneó la cabeza en negativo – deberías ver tu cara Josh – dijo mientras tomaba su cámara Nikon D3x y le tomaba una foto – ¡aaaaaaahhh! a veces creo que desperdicio esta belleza en ti – sonrió mientras daba un suave beso a su cámara.

-          Espera – dijo el chico limpiándose la boca con una servilleta, sus ojos no dejaban de ver la silueta de una chica que se le hacía francamente familiar – ya vuelvo.

-          Anda galán – le dijo mientras observaba a su amigo erguirse en todo lo alto – “el pavo real a punto de extender todas sus plumas” – pensó con ironía – “creo que mejor voy a darle una mano, no vaya a ser que la riegue como siempre” – sonrió mientras se colgaba al cuello su cámara.

-          Catsup, catsup, hummm – dijo Dennis en voz baja.

-          Hola, creo que esto es lo que buscas ¿verdad? – dijo Joshua, dejando en la bandeja de Dennis unos sobrecitos de catsup. Sonrió enormemente dejando a la vista su perfecta dentadura.

-          No molestes a la chica Josh – dijo su alta amiga por encima de su hombro sonriéndole a la joven que miraba ligeramente desconcertada a ambos chicos.

-          No lo estoy haciendo ¿verdad? – preguntó guiñándole un ojo.

-          ¡Eh?, no, no – respondió Dennis un poco nerviosa, al reconocer al chico que había estado observando hacía unos días atrás.

-          ¿Quieres sentarte con nosotros? – preguntó la chica con una bonita sonrisa – por cierto, yo soy Abril y este hombre sacado de la película de Twilight se llama Joshua.

-          Mi nombre es Dennis –  sus mejillas se ruborizaron ligeramente al ver la suave sonrisa en  los labios del chico.

-          Muy lindo nombre – dijo Joshua.

-          Bueno ya vamos a sentarnos – Abril meneó en negativo un par de veces.

Se sentaron a la mesa y comenzaron a hablar largo y tendido.

-          A ti creo que te había visto antes, en el parque ¿no es verdad?, si mal no recuerdo, llevabas un libro en las manos – dijo con entusiasmo Joshua.

-          Ya deja de molestarla.

-          Es sólo una observación – dijo sonriente sin dejar de mirar a Dennis – además, nunca olvidaría a una chica tan hermosa como ella.

-          Todo un poeta – dijo Abril girando los ojos en blanco.

-          Para ser honesta – dijo Dennis – sí, te vi a ti y a Abril, que estaba tomándote unas fotos, junto a un árbol, en el parque.

-          ¡Aaaaaaahhh! Es que para tu información, estas viendo al próximo modelo que todo México esperaba y a la próxima fotógrafa, que será todo un fenómeno mundial, esta chica, sí, que sabe como sacar fotos – su rostro estaba plagado de un gran entusiasmo. 

-          ¿En verdad? – preguntó Dennis con una bonita sonrisa en los labios.

-          Sin duda – dijo Abril guiñándole un ojo - ¿sabes algo? – dijo entrecerrando los ojos – creo que te he visto con una chica tremendamente atractiva.

-          ¡Oh! – se ruborizó – Karla – musitó en voz baja.

-          ¿Karla? – preguntó ella.

-          ¿Es tu amiga? – preguntó Joshua.

-          Ah, bien, ella, es mi… “novia, vamos, dilo Dennis esa mujer es mi novia” - miró momentáneamente a ambos chicos y tras tragar un poco de saliva continuó – mi profesora de Química y Biología “¿qué?, ¿por qué he dicho eso?, bueno, bueno, tranquila, no es necesario andar presumiendo una relación de este tipo con dos desconocidos ¿verdad?, sí, claro es eso”

-          Oh, vaya – dijo Abril – pues que maestra tan joven tienes y sobre todo que guapa, me encantaría tomarle unas cuantas fotos, sería una modelo estupenda.

-          Claro que no es tan guapa como tú – Josh le miró con un ligero toque de varonil seducción.

-          Oh, no, no lo creo ella… - suspiró profundamente – es muy hermosa.

-          Sí, eso hay que aceptarlo – dijo Abril – digo sin ofender, eres muy guapa pero la verdad ella lo es mucho más.

-          Cuestión de gustos – se apresuró a decir Joshua – a mí definitivamente me pareces realmente atractiva, mucho más que tu profesora.

-          ¿Eh? – Dennis sintió que se sonrojaba hasta la punta de las orejas, bajo la mirada momentáneamente y recordó al ver la hamburguesa que tenía hambre.

-          No la incomodes – le susurró Abril a Joshua pellizcándole discretamente el brazo.

-          Ustedes ¿van en Preparatoria? – preguntó Dennis tratando de llevar la conversación hacia otro lado.

-          Oh, no, no, no – dijo Joshua – yo tengo 19 años y estoy estudiando en la Universidad, mis padres me han dicho que podré dedicarme al mundo del modelaje si deseo por el resto de mi vida, pero primero quieren ver colgado en la sala de la casa un Diploma, así que estoy estudiando medicina en la UNAM y me especializaré en nutrición.

-          ¿Adivina por qué? –  Abril meneó en negativo un par de veces mientras le guiñaba un ojo a Dennis.

-          Bueno – dijo Joshua – es una buena especialidad, además de esa manera estoy regalándole al mundo dos cosas, mi presencia y mis conocimientos.

-          Clarooo – dijo Abril en tono de burla – sobre todo lo primero, sin duda alguna, narciso.

Dennis se rió suavemente, le gustaba la forma en la que ambos se desenvolvían, olvido que tenía hambre y que tenía una hamburguesa frente a ella.

-          ¿También estas estudiando medicina? – preguntó Dennis.

-          No, amiga, tengo 18 años y estoy estudiando la licenciatura en diseño gráfico en la UNAM, y así mismo estoy estudiando Fotografía Profesional en una escuela particular – le regaló una bonita sonrisa.

-          Que interesante – dijo con verdadero entusiasmo.

Abril miró de reojo su reloj.

-          Muy bien chicos – sonrió y palmeó un par de veces las manos – es hora de irnos o sino llegaremos tarde a ver la película.

-          Fue un…

-          ¿De qué hablas? – preguntó Joshua tomándola de la mano para levantarla – vamos, no puedes dejarnos así nada más ¿verdad?, además esta película esta buenísima.

-          Oh pero.

-          Sin peros – dijo Abril – guiñándole un ojo – será una bendición tenerte con nosotros, así podré dormir tranquilamente mientras observas a Josh emocionarse como un puberto de doce años con su película de vampiritos resplandecientes – menó la cabeza en negativo.

-          Es la mejor película del mundo – dijo Joshua sin soltar la mano de Dennis.

-          Sí, sí, como tú digas – Abril giró los ojos mientras suspiraba con desgano.

-          ¿La has visto Dennis?  - le preguntó el chico mientras caminaban fuera del área de comida.

-          Sinceramente no – respondió, sintiéndose ligeramente incomoda con el agarré del chico.

Abril notó la incomodidad en los gestos de Dennis, quién de reojo miraba su mano y la del chico entrelazadas.

-          Bueno tú, inconsciente ¿qué no piensas devolverle la mano a la chica?

-          Oh, sí, perdona -  Joshua se sonrojo suavemente – no quise incomodarte.

-          No, no ha pasado nada – Dennis sintió un dejo de molestia consigo misma.

-          Menos mal que no viene tu novio contigo o ya hubiera tirado a este hombre al suelo.

-          Oh, yo, no tengo novio – soltó Dennis sin pensar.

-          ¿En verdad? – la voz de Joshua dejo entre ver verdadero interés, una sonrisa del tamaño del mundo se dibujó en su rostro mientras golpeaba discretamente el costado derecho de su amiga.

Abril le miró de reojo y meneó la cabeza en negativo pero le sonrió, a sabiendas que esa chica en verdad le había gustado a su amigo desde el primer momento en que la vio.

-          No puedo creer que una chica tan guapa como tú no tenga novio – dijo él con falso asombro – es decir, mírate eres tan guapa y bella, los chicos en tu escuela deben de ser ciegos, sin duda alguna yo me sentiría muy orgulloso y afortunado de tener una novia como tú.

-          “¡Ah! definitivamente Josh, más directo ni el metro” – pensó Abril riendo internamente.

-          Oh, yo bueno – Dennis se sonrojo hasta el cuello – “pues quizá nadie me presta atención ya que mi flamante novia tiene a toda la escuela babeando por ella” – sonrió al recordar como en una ocasión Karla colocó su dedo índice en la barbilla de uno de sus compañeros llamado Daniel para elevar la mandíbula del chico que le miraba como si se tratará de una estrella de cine. Será mejor que mantenga sus labios unidos, no deseamos que un insecto entre a su boca ¿verdad? Le había dicho Karla al chico al tiempo que le guiñaba un ojo, el cual lejos de sentirse ridiculizado por las risas de sus demás compañeros se sintió halagado por el suave toque y el guiño que lo mantuvo soñando despierto por más de dos semanas. ¿Crees que le gusto Dennis? Le había preguntado su compañero, amigo, en verdad ni siquiera en broma lo creas, le contestó derrumbando por el suelo sus ilusiones.

-          Bueno ya Josh, deja de molestar a nuestra amiga, mejor ve por los boletos, nosotras vamos a la dulcería.

-          Oh, espera – dijo Dennis – te voy a dar el dinero de mi entra…

-          Jamás – dijo Joshua interrumpiéndola – ¿crees que aceptaría dinero de una dama?, será un inmenso placer invitarte a ver esta película – le tomó la mano y depositó un suave beso en sus nudillos.

-          Eh, ah, yo – Dennis estaba sonrojada como nunca en la vida lo había estado – tragó saliva un par de veces y se quedó prácticamente sin palabras, al ver la seductora sonrisa de chico, quien le guiño un ojo.

-          Déjalo amiga – Abril se paró tras Dennis y posó las manos en los hombros de la ruborizada chica, sonrió meneando en negativo mientras miraba la cara de emoción de su amigo, quien se dio la vuelta y dejo a las chicas solas – es un buen chico – Abril suspiró por lo bajo – no tomes a mal su… galantería, por decirlo de alguna manera.

-          Oh, sí, claro, por supuesto – dijo Dennis sintiéndose confusa.

-          Oh por cierto – Abril saco de su mochila un bolsa de plástico dentro de la cual se encontraba la hamburguesa que Dennis había olvidado por completo, así como sus papas fritas – lamento que mi entrañable amigo no te haya dejado comer, como verás la fila para los boletos y la dulcería es algo larga así que espéranos en esa mesa que esta libre ¿quieres? – le guiño un ojo –  mientras me iré formando en la fila de la dulcería.

-          Oh, pero.

-          Vamos, ningún pero – Abril le sonrió sincera.

-          De acuerdo – Dennis se encaminó a la mesa mientras volvía el rostro para ver sobre su hombro las espaldas del chico que tornaba hacia él las miradas de prácticamente todas las chicas, así como la de uno que otro chico.

-          Es muy atractivo – susurró mientras se sentaba a la mesa.

Ese día Dennis encontró dos buenos amigos, se aburrió a mares con la película, no así Joshua quién no dejo de hablar de la trama de la misma, una y otra y otra vez, hasta que Abril se encañono el dedo índice sobre su sien y fingió dispararse.

-          Eres una exagerada – Joshua se  cruzó de brazos e hizo un mohín con la boca.

-          No, mi querido amigo, por el contrario te apasionas demasiado con las cosas – meneó en negativo la alta chica – hasta Dennis se siente mareada con tanto parloteo tuyo.

-          Oh, bueno yo… - Dennis miró a ambos chicos y sonrió con derrota – quizás si te apasionas un poquito – Dennis sonrió con timidez mientras entraban a una cafetería.

-          Sí eso es un poquito por Dios que no quisiera saber lo que es mucho – Abril sonrió con sarcasmo a su amigo.

Terminaron, riendo y bromeando mientras pasaban una buena velada bebiendo café. Ese fue el inicio de su amistad una que duraría por muchos años.

****

Los días seguían su curso normal, Dennis se daba tiempo para sus estudios, su novia y sus nuevos amigos y aunque a Dennis le encantaba monopolizar a su novia, siguió el consejo que su hermana y su madre le habían dado, “tienen que darse libertad para pasar tiempo con sus respectivos amigos por separado, de esa forma las relaciones prosperan más ya que no se encierran en ustedes mismas y por ende tienen más cosas para platicar y compartir”

Así que mientras Dennis hojeaba una revista de contenido científico en casa de Karla, esta bajo por las escaleras y observó a su joven novia, le encanta observar sus gestos cuando leía, todo lo que pensaba se expresaba en sus finas facciones. Se acercó a ella sin hacer ruido.

-          ¿Alguna vez te han dicho lo sexy que te ves cuando frunces los labios de esa manera? – preguntó Karla pasando una mano por entre esa castaña y hermosa cabellera.

-          No – dijo Dennis elevando el rostro para mirarla – pero es bueno saber que a mi novia le parezco sexy – le sonrió mientras ladeaba suavemente su cabeza para sentir más firme el contacto de esa tibia mano; Dennis frunció suavemente las cejas mientra echaba un vistazo a su novia – muy bien – dijo entornando suavemente los ojos – quiero verte por entero, camina hacia atrás unos cuantos pasos.

-          ¿Así esta bien?

Dennis no contestó, tan sólo le observó fijamente de arriba hacia abajo, Karla había decidido vestir con una blusa blanca, de cuello Mao, con una ligera abertura en V hasta alcanzar el primer botón, de mangas largas, le ceñía perfectamente bien a la cintura y terminaba en forma de U cubriendo parte de su pantalón de mezclilla azul claro el cual le entallaba de maravilla, rematando con unas botas cortas de color negro.

-          Te ves muy guapa – soltó en un suspiro.

-          ¡Oh! lo sé – sonrió con confianza algo realmente nuevo para Dennis.

-          Vaya – sonrió con sinceridad – me alegra que por fin te descuenta de lo deslumbrante que eres.

-          Bueno – le miró con sensualidad mientras se acercaba a ella despacio, moviendo suavemente las caderas, se inclinó hacia ella, sujetándole suavemente de su barbilla – ¿crees que exageró? – sus grandes ojos azules se posaron en sus miles, la forma como la miraba era tan… distinta, se notaba una seguridad y confianza no vista antes por Dennis.

-          No – susurró – no exageras para nada, acercó su rostro unos cuantos centímetros, rozando suavemente sus labios con los suyos – de hecho creo que podríamos pasar tú y yo la tarde juntas.

-          Me encantaría amor, pero tengo unas cosas que comprar y  además tú tienes una cita también con unos amigos, no lo olvides – presionó suavemente sus labios con los suyos, separándose tras unos breves momentos – nos vemos más tarde, ¿de acuerdo?

-          De acuerdo – dijo Dennis, suspirando suavemente.

Karla tomó su chamarra de piel negra, sus lentes obscuros, su bolsa de mano y se dirigió a la puerta.

-          Oye – dijo Dennis mientras miraba lo guapa que su novia se veía – confírmame nada más que tu otro amigo al que vas a ver también es gay.
-          Lo es, créeme que lo es – respondió Karla, sin volver a verla  – aunque bueno – susurró casi sin voz – es más bien bisexual – se rió bajito.
-          Menos mal – dijo Dennis mientras la miraba salir.

En casa de Iván, este, terminaba de vestirse y mientras abotonaba el último botón de  su camisa negra, recordó el carácter que su mejor amiga tenía, antes de conocer a su infiernito llamado Nancy; esa infame mujer había convertido a su amiga en prácticamente una desconocida a sus ojos, la chica alegre, divertida, espontánea, bromista, tierna, detallista y romántica había sido prácticamente asesinada y había ocupado su lugar, una chica llena de temores, dudas, miedos, plagada de inseguridades, hasta en lo referente a su propia belleza, cuando antes era plenamente consciente de su hermosura, inclusive aquella suave coquetería que solía emplear aún con él, había desaparecido tras la persona en la que se había convertido tras esa enfermiza relación;  su amiga se había desvanecido ante sus ojos y en cierta forma sabía que gran culpa era suya por haberla alentado a salir con esa mujer.

Había ocasiones que deseaba volver atrás en el tiempo, aunque fuese sólo un minuto para decidir haber ido a un antro diferente y no al que terminaron yendo donde su amiga terminó por encontrarse con la que sería la peor de las personas que pudo haberse cruzado en su camino.

-          ¿Qué piensas cariño? – preguntó su novio mientras lo miraba a través del reflejo del espejo.

-          Nada, sólo extraño a mi amiga – dijo suspirando por lo bajo mientras se acomodaba el cuello de su camisa.

-          Pero antier la viste.

-          No en ese concepto, me refiero a que ella era completamente diferente a la mujer que es ahora.

-          ¿A qué te refieres? – preguntó su novio mientras se sentaba a la orilla de la cama.

-          Ella era tan… alegre, tan optimista – sonrió mientras recordaba a su vieja amiga – pero ahora – su sonrisa se difuminó – es tan diferente.

-          No sé que decirte, pues no tengo mucho tiempo de conocerla, sin embargo si ella es esa clase de persona, entonces en algún momento resurgirá, ya lo verás, por lo pronto, anda vete, ya que Oscar no tarda en llegar para que tú, él y Karla vayan de compras – se levantó de la cama, caminó hasta él y lo abrazó – vamos anímate – le dio un suave beso en los labios.

-          Trataré.

Unas horas después los tres se hallaban en un centro comercial cercano a la zona donde Karla vivía; Iván estaba un poco desconcertado al ver tan sonriente a Karla, su corazón latía con fuerza a cada minuto que pasaba, ¿podría ser acaso que su amiga de antaño enterrada en ese ser, inmerso en un océano de dudas y conflictos, por fin estuviera emergiendo de nuevo a la vida?

-          Muy bien preciosa – Iván le sonrió mientras entraban a una tienda de regalos – ya estamos aquí.

-          Excelente – dijo ella mirando con entusiasmo todo lo que ahí se vendía.

-          ¿Exactamente que es lo que buscas? – preguntó Oscar.

-          En cuanto lo sepa lo verás – Karla le guiño un ojo, su rostro dibujo una enorme sonrisa, sus ojos destellaban con alegría, realmente parecía una persona totalmente distinta.

-          ¡Ah! – el corazón de Iván se aceleró y una suave sonrisa se dibujo en su rostro – “¿será posible?” – pensó sintiendo una aprehensión en la boca del estómago, se dedicó a mirar los movimientos de su amiga, puso especial atención en sus gestos.

-          No olvides que eres gay ¿eh? – le susurró su amigo en tono de broma.

-          No seas tonto – le replicó Iván.

-          Sólo bromeo tonto.

-          ¡Oh!, mira, mira, mira, Iván – Karla volvió el rostro y llamó a su amigo con la mano, Iván se acercó rápidamente a ella – ¿no te parece la cosa más linda y dulce que has visto en tu vida? – le preguntó señalando un literalmente enorme conejo de peluche color dorado, con blanco que llevaba abrazado una enorme zanahoria con la leyenda Te Amo.

-          Wow, eso si que es una forma original de decir Te Amo ¿eh? – dijo llevándose la mano a la nuca.

-          Es tan hermoso, ¡mira sus orejas!, son tan grandes – el entusiasmo desbordaba en su voz.

-          Sí, es muy lindo.

-          Es para tu novia ¿verdad? – la voz de Oscar les interrumpió.

-          Sí – le guiño un ojo – quisiera darle el mundo entero, si eso fuera posible – sonrió enormemente, sus ojos radiaban de felicidad, hacía mucho tiempo que Iván no había visto, esos ojos tan claros y vivos, el azul zafiro destellaba con alegría – voy a comprarlo – afirmó al sentir la suavidad del peluche, ¿les parece bien si después vamos al cine, de ahí a comer y rematamos tomando unas cuantas copas en algún bar?, por supuesto yo invito.

-          Oh querida, pero claro ya me debías esta salida, tú y yo hace un buen rato que no nos veíamos, desde la Universidad.

-          Lo sé querido, te he tenido sumamente abandonado – dijo con un ligero tono de seducción en su voz, se acercó a él, echándole  los brazos al cuello – pero me perdonas ¿verdad? – pegó su frente a la del chico cuyas mejillas se encendieron en color brillante carmín, tragó saliva al sentir la suave respiración de la hermosa chica que tenía ante él, le besó suavemente en la mejilla y lo soltó – me alegra mucho volver a salir con ustedes dos.

-          A nosotros también – contestó Iván, pues su amigo se había quedado sin palabras.

-          Voy a pagar a la caja, no tardo.

Karla se alejó, incluso su caminar había cambiado, se notaba más seguro, más firme y más… sexy por decirlo de alguna manera.

-          Ya puedes respirar – le bromeó Iván a su amigo.

-          ¿Es mi imaginación ó esta es una Karla que no conocía?

-          Es la Karla que conocí en la Preparatoria – sonrió enormemente y le palmeó un par de veces la espalda – no olvides que eres gay – le bromeó al bajar la vista y notar en su amigo cierto grado de erección visible tras la tela de su pantalón.

-          ¿Qué? – preguntó Oscar bajando la vista – ¡Oh! Mierda – susurró llevándose el volante de ofertas que llevaba en sus manos directamente a su entrepierna, para cubrir su… indiscreción, por llamarlo de alguna forma.

-          Soy bisexual y lo sabes – le replicó – aunque tú creas que eso no existe – giró los ojos mientras negaba con la cabeza.

-          Y lo sigo sosteniendo – dijo Iván – ¡hombre! – exclamó –  pero que rápido reaccionaste ¿eh? – dijo en tono de burla.

-          Bueno, la culpa no es mía, ella es terriblemente hermosa y huele taaan bien – corrió la palabra mientras su cuerpo se estremecía al recordar el delicioso aroma de su aliento – ¡mierda! – masculló entre dientes – tengo que… tengo que ir a… – el color en sus mejillas se intensificó.

-          Sí, sí, sí, anda depravado jajajajajajaja – soltó una limpia carcajada – ve a liberar tu estrés, jajajajajaja.

-          Serás – susurró Oscar saliendo a paso rápido de la tienda.

Iván se sintió de repente completamente renovado y feliz, ni siquiera se molesto como siempre ante la palabra bisexual; volvió el rostro para observar de lleno a su amiga, la forma como sonreía a la cajera, la desenvoltura de sus manos, el brillo de su rostro al ver un catálogo que la chica le mostró; internamente lo sabía, esa mocosa a la cual le había llegado a tomar cariño tenía mucho que ver con el cambio que se empezaba a manifestar en Karla.

-          No sé de que forma  lo ha hecho pero, lo ha conseguido – musitó, sintiéndose plenamente realizado.

****

Por otro lado Dennis se sentía más desenvuelta con sus nuevos amigos, habían salido cada vez que tenían oportunidad y en esta ocasión habían ido a una exposición de fotografía. Abril estaba más que feliz, pues la fotógrafa aparte de ser muy guapa tenía verdadero talento.

-          ¡Oh, Miren! – exclamó con entusiasmo – ¡los contrastes en esta fotografía son estupendos! –  señalo una enorme fotografía en blanco y negro donde se apreciaba lo que parecía ser un atardecer a la entrada de un humilde pueblo.

-          Te digo que esta mujer se pone como niña en dulcería cada vez que venimos a una exposición de este tipo – Joshua sonrió de medio lado mientras intentaba tomar la mano de Dennis quien al darse cuenta de las intenciones del chico llevó sus manos a la espalda.

Pese a su buena intención de desalentar al chico con ese tipo de acciones, Dennis no se daba cuenta de que sólo incitaba más al chico a intentar de alguna manera acercarse a ella.

-          ¿Te he dicho que te ves muy guapa el día de hoy?


-          No, pero, lo sé –  le respondió con exceso de confianza.

-          Me encanta como eres, nunca cambies – intentó pasarle la mano por encima de los hombros y Dennis se detuvo abruptamente al ver a Abril que se había acercado a la Artista y le plantaba literalmente un beso en la mejilla.

-          Vaya, ¿eso está permitido? – preguntó a  Josh quien se ruborizó al máximo, enarcó las cejas ligeramente y sacudió en negativo un par de veces sus cabeza.


Tras unos minutos Abril se acercó a ellos, con una enorme sonrisa en el rostro que se fue difuminando lentamente conforme veía la expresión de reproche de su mejor amigo.

-          Ni siquiera te atrevas a decir una palabra – le sentenció Abril señalándolo con el índice.

-          ¿Tenías que hacer eso?, Dennis viene con nosotros.

-          Oye – Abril enarcó las cejas visiblemente – a nadie le tiene porque interesar, molestar u opinar acerca de mi preferencia sexual.

-          ¡Oh! – exclamó Dennis sin intención.

-          ¿Dejarás de ser mi amiga sólo porque me agradan las chicas Dennis? – preguntó Abril mirándola seriamente.

-          ¡Oh!, no, no para nada, para nada por el contrario yo… - se cayó de golpe cuando Joshua volvió su varonil rostro hacia ella, cuando sus obscuros ojos se encontraron con los suyos sus palabras murieron antes de poder emerger de sus labios.

-          ¿Tú? – preguntó Abril invitándola a continuar.

-          Yo… “yo tengo una novia, ¿recuerdan la chica guapa con la que me han visto?, bien, pues ella no es, bueno, sí, es mi maestra es cierto pero también es mi novia y viviré con ella, porque la quiero para toda la vida” – eso pensó decir pero lo que en realidad salió de sus labios fue – yo no tengo ningún problema con ello, el respeto es fundamental en cualquier relación; así que no tengo porque molestarme con el hecho de que te gusten las chicas – dijo seriamente.

Abril sonrió ante la respuesta de la chica.

-          Gracias Dennis – dijo sincera – es bueno saber que tengo una amiga que no me estará criticando cada dos por tres – sonrió guiñándole un ojo a su amiga, mientras Joshua hacia un mohín con la boca tras la directa hacia él que llevó ese comentario – además no pude evitarlo, ella es todo mi tipo, su cabellera rubia y sus ojos azules son preciosos.

-          Tiene debilidad por las rubias – dijo Josh meneando en negativo.

-          Seguro que Laura te encantaría entonces – dijo sin pensar.

-          ¿Laura?

-          Mi mejor amiga de la infancia “y también exnovia por cierto, la cual déjame decirte tiene como que una  inclinación por las pelirrojas, así que no te entusiasmes demasiado” – pensó con sarcasmo.

-          Un día tendrás que presentármela.

-          Claro, uno de estos días “si es que ella y yo podemos volver a ser amigas, por supuesto”

El resto de la tarde Dennis, estuvo meditativa, no entendía del todo porque no podía sincerarse con sus nuevos amigos. Eso fue algo que le preocupo, pero intentó racionalizarlo al darse cuenta que quizás era por el poco tiempo que tenía de conocerlos, sea como sea ella era aún una menor de edad y Karla su profesora y una mujer ya adulta, soltar que se tiene una relación de ese tipo, sobre todo siendo ambas mujeres.

Un par de días después de la salida de ambas chicas con sus respectivos amigos; Karla estaba en el laboratorio de Biología, Dennis estaba con ella, el timbre anunciando que el receso había acabado se escuchó claro y fuerte y la sonrisa de la profesora se ensanchó evidentemente.

-          ¡Oh! genial – dijo Dennis – ¿por qué el tiempo corre tan rápido cuando estoy contigo? – preguntó con ligera inconformidad, suspiró por lo bajo – hoy estas libre las siguientes dos horas ¿verdad?
-          Sí, así es – dijo retirándose momentáneamente las gafas.
-          Yo tengo clase de matemáticas – el tono de su voz, denotaba su insatisfacción, quería estar más tiempo con Karla, tenía una necesidad enorme de estar con ella, deseaba que alejará de su mente los pensamientos tortuosos que le habían asaltado desde que conoció a ese par de chicos.

Dennis, fijo sus ojos en esos grandes y expresivos ojos azules, recorrió con su mirada las delicadas y finas facciones de ese joven rostro, la tez suave de su rostro color canela claro, sus cejas perfectamente delineadas, sus largas pestañas obscuras, sus labios medianos, suaves y finos, el suave color carmín que naturalmente los adornaba, seguía siendo un misterio para la joven chica, quien algunas veces había pasado horas observándolos a la luz de la luna, mientras su amante dormía. El delicado ángulo de sus elegantes pómulos, que resaltaban la finura de su rostro, la barbilla delicada, exquisita a su toque cada vez que la tomaba para acercar su rostro al de ella y besarla como si no fuera a existir el mañana. Deslizó su mirada por el largo y delgado cuello donde ya tantas veces había abusado de la suavidad que la piel le brindaba, dejando grandes marcas roja-violáceas, para que cualquiera que las notará supiera que esa mujer no estaba libre, que ya tenía dueño – en este caso dueña – a veces deseaba gritar a los cuatro vientos que era suya, que siempre lo sería, para siempre. Dennis se deleitó observando su largo cabello negro, donde tantas veces enterró sus manos, enredando suaves mechones de ese mar negro entre sus dedos, deleitándose en la sensación de seda que poseía.

-           ¿Cómo es que tengo la suerte de tenerte como novia? – preguntó, sintiendo un ligero pinchazo en su corazón.

Karla sonrió, mientras elevaba una ceja, recargó el codo derecho en su mano y dejó descansar su barbilla en el borde de la palma de su mano.

-          Quizás porque las estrellas te favorecen – bromeó Karla.

En ese momento entró la profesora Adriana y Dennis se sintió aliviada de haber reprimido el súbito deseo de correr hacia ella y besarla hasta saciar la sed que le había invadido por completo.

-          ¡Amiga! – exclamó con grato entusiasmo – ¡aquí viene un chico con algunos presentes para ti!

-          Oh, ¿en verdad? – preguntó Karla fingiendo sorpresa.

No había terminado de decir nada cuando un chico entró al laboratorio con un hermoso ramo de rosas blancas, una caja rectangular en color dorado y un enorme peluche dentro de una bolsa de celofán transparente dentro del cual tenía pequeños  globos en color rosa y blanco, así como confeti del mismo color, así como varios globos en distintas formas, con leyendas de “Te Amo”, “Me haces inmensamente feliz”, La mejor de las novias”, “Quédate a mi lado para siempre”, Eres la mujer más hermosa”

-          Es usted la señorita Karla Valtierra – preguntó el chico.

-          ¡Claro que es ella! – casi gritó de emoción Adriana.

-          Esto es para usted – dijo el chico entregándole las cosas.

-          ¡Pero mujer alégrate! – le reprocho ligeramente Adriana – a mí nunca me han regalado algo tan lindo como esto, ¡que detallazo, de parte de tu novio!

Karla sonrió enormemente, pero no por lo que el chico le entregó, sino por el gesto de desconcierto dibujado en el rostro de Dennis, quien por todos los medios intentaba entender ¿por qué razón Iván le regalaría eso a Su Novia?

Karla firmo la entrega y se le hizo eterno el tiempo que paso Adriana, haciendo hincapié en la suerte que tenía de tener a un novio tan considerado, galante, romántico, dulce y demás halagos; cuando uno de sus alumnos del grupo M-N vino en busca de la profesora Adriana, Karla tuvo a bien, guardar en una parte de su memoria el ponerle un punto extra al chico por habérsela llevado, pues deseaba por fin tener un minuto a solas con la mujer que amaba.

-          Iván – dijo Dennis mirándole todavía ligeramente confusa, una vez que quedaron a solas.

-          No – respondió Karla, provocando en Dennis un verdadero gesto de desconcierto.

-          ¿Entonces quién? – preguntó con cierta ansiedad en su voz.

-          Yo.

-          ¡Tú? – ladeo ligeramente la cabeza hacia su lado izquierdo, mirándole confusa.

-          Lo compré para ti – las mejillas de Karla se ruborizaron ligeramente se acercó a ella y le entregó en las manos el ramo de rosas y de uno de sus bolsillos sacó una pequeña tarjeta que le entregó.

Dennis tomó el ramo entre sus manos, su boca ligeramente entre abierta por la sorpresa, tomó la tarjeta y la leyó y conforme lo hacía, sus ojos se llenaron de llanto el
cual escapó de sus ojos, deslizándose lentamente por sus sonrojadas mejillas.  “Soy inmensamente feliz a tu lado” – leyó la pequeña nota de la tarjeta.

-          Te Amo, más allá del entendimiento y la razón – musitó Karla mientras le sostenía del rostro con ambas manos y le limpiaba, tiernamente las lágrimas con sus pulgares – porque eres la mujer que ha robado por completo mi corazón, invadiste mis pensamientos, conquístate hasta mis sueños. Me tienes presa en tus brazos, me tienes rendida a tus pies – depositó un delicado beso en sus labios – Te Amo – dijo con todo el sentimiento que brotó de su corazón – quiero hacerte tan feliz, como tú a mí.

-          Ka-rla – susurró entrecortadamente por la emoción.

Karla le obsequió la más hermosa de sus sonrisas, soltó suavemente el rostro de la chica y la tomó de las manos.

-          ¿Te gusta? – le preguntó con inmensa alegría.

-          ¡Es hermoso!, ¡mira sus orejas!, ¡son enormes! – dijo Dennis mordiendo con emoción su labio inferior.

-          Me alegra que te guste,  y eso no es todo, te he comprado chocolates, tus favoritos – le guiño un ojo.

Dennis se sentía tan feliz que rompió a llorar con total sentimiento.

-          ¿Amor? – preguntó Karla ligeramente angustiada.

-          Perdóname mi cielo, es sólo que nunca nadie, jamás nadie fue tan dulce conmigo.

-          Dennis – musitó Karla – levantó el rostro de la chica y depositó un beso en sus labios, degustando el sabor de sus lagrimas al contacto, poco a poco, besó sus mejillas también, limpiando con sus labios los rastros de las mismas – Te Amo.

-          Y yo a ti – dejó las rosas a un lado del escritorio y se abrazó a ella por completo, perdiéndose entre sus brazos – Te quiero para siempre – susurró en su hombro – para siempre.

Se quedaron así por un rato, ambas disfrutándose en silencio, deleitándose en el calor de sus cuerpos, diciéndose en ese abrazo todo lo que se amaban.


****

Tras toda aquella felicidad, quién hubiera pensado que por azares del destino, un día Alejandro se cruzaría en su camino, un sencillo saludo, una ligera conversación…

-          Hola Dennis hace un muy buen rato que no te veo.

-          Sí, últimamente he estado ocupada, saliendo por aquí y por allá, ya sabes.

-          Me alegra verte tan contenta.

El gritó de terror de su mejor amiga… y ese fue,  el principio del fin.

****

El rostro Demacrado de Dennis miraba las palabas que había escrito.

“Necesitamos hablar, te veré en el laboratorio de química pasadas las nueve”

Repasó nuevamente lo escrito en las hojas de ese infame cuaderno, que le arrebataba todo vestigio de alegría, cualquier deseo de seguir viviendo.

-          Es hora de despertar, el sueño terminó – dijo con acritud cerrando el cuaderno, se llevó las manos al rostro – Es… hora… de decir A-dios… Kar-la – un nudo amenazó con ahogarla y permitió que esa noche el llanto, el temor, la ira, los celos, la frustración y la confusión le llevaran casi al borde de la locura y la desesperación.